Aclaración:

Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para la historia.

La historia es una adaptación, al final estará el nombre original y autor. Hay OOC


Cap. 18


Los dos guerreros sólo estaban a pocos pasos delante de ellos, así que Hinata se abstuvo de pedirle a Haku que especulara los motivos por los que un mensajero del rey estuviera en territorio Namikaze.

Cuando llegaron al gran salón, agarró el brazo de Haku.

—Espera —le susurró.

Él le dirigió una mirada interrogativa.

—Entra sin que te noten.

—Tendríamos que ser más silenciosos que una araña avanzando lentamente a través del suelo para que un Kage no notara nuestra presencia.

—Podemos ir por la entrada que Sâra usa desde las cocinas. —Se mordió el labio, preguntándose si Haku pensaría mal de ella por querer escuchar a escondidas.

—El olor de la comida enmascarará nuestros olores.

—Así es. —Ella sonrió abiertamente.

Haku le guiñó.

Se apresuraron a rodear la torre hacia las cocinas, ignorando a Sâra cuando entraron en sus dominios. Aunque Hinata le dedicó una sonrisa a las dos mujeres que ayudaban a amasar el pan para la comida de esa noche.

Incapaz de oír si hacía ruido, Hinata caminó tan ligeramente como pudo. Haku se pegó cerca. Cuando alcanzaron la entrada, Haku la detuvo.

—No podemos ir más lejos —articuló él.

—¿Puedes oírlos? —preguntó en apenas un susurro.

—Nay, pero podéis ver el rostro del mensajero.

Ella asintió y concentró su atención en el soldado del rey.

—El rey estaba muy preocupado cuando se enteró del ardid del barón inglés en contra de su laird favorito.

¿El ardid? ¿Eso significaba que el rey se había enterado de que sir Haruno había enviado a su hijastra sorda como novia de Naruto? ¿Cómo lo había sabido?

La imagen del semblante envidioso de Shion pasó ante Hinata. Su hermana menor había estado furiosa de que alguien tan importante como un laird se desperdiciara en Hinata. ¿Qué haría Naruto ahora que el rey lo sabía?

Ella no pudo ver lo que su marido le contestó al mensajero, pero el hombre cabeceó.

—Nuestro rey ha oído vuestra queja. Dispondrá que vuestro matrimonio sea anulado con motivo del engaño. De una u otra forma, él se ocupará de ella. Enviarán a la otra hija de sir Haruno, Shion, al norte para sustituir a su hermana. Eso ya ha sido arreglado.

Naruto se levantó y gritó algo al mensajero. Hinata sólo podía esperar que rechazara la oferta de su rey.

—El Rey Madara estaba seguro de vuestra complacencia por esta oferta cuando recibió el mensaje exigiendo reparación por la acción del barón inglés y el engaño de su hija.

¿Naruto había enviado un mensaje al rey informándole del secreto de Hinata? ¿Había exigido una reparación? Las noches haciendo el amor desde entonces no significaban nada. El hecho de que nunca hubiera contestado a sus palabras de amor o reconociera la verdad de éstas, tenían perfecto sentido ahora. Naruto había estado esperando a que su rey anulara el matrimonio. Al igual que Hanna, Naruto había hecho planes para deshacerse de Hinata permanentemente.

El dolor la atravesó y se dobló por éste. Los brazos de Haku estaban allí, deteniendo la caída. Alzó la vista hacia él, pero no pudo formar las palabras para contarle lo que había leído. Los ojos masculinos se llenaron de compasión, pero la determinación también estaba allí.

—No les dejéis ver vuestro dolor.

Ella cabeceó, inhalando aire y resolución. Se obligó a erguirse y alejarse de él.

—Volvamos por la cocina o atravesemos el gran salón. tu opción.

Tan molesta como encontraba a Sâra, sería mucho más fácil de esconder la devastación de Hinata a la otra mujer. Ella señaló hacia la cocina y Haku asintió, mostrando el camino. Su caminar fue mucho más sosegado esta vez, aunque no holgazanearan en la cocina. Por suerte, Sâra no estaba allí en ese momento.

La encontraron a las afueras. Con Zabuza. Besándose.

Todo el cuerpo de Haku se tensó con la conmoción, la angustia de lo que vio hizo que se cubriera el rostro.

Zabuza apartó a la viuda, su mirada apuntó sobre Haku con infalible exactitud. Él abrió la boca para hablar, pero Haku se alejó, arrastrando a Hinata con él.

Si Zabuza los llamó, no lo pudo oír, pero sintió la vibración de la tierra cuando corrió tras ellos. No supo lo que Haku dijo sobre su hombro al gran guerrero, pero el hombre con cicatrices no los siguió por el camino hacia el muro exterior.

Hinata siguió caminando cuando alcanzaron la herrería. Sin molestarse en preguntar por qué no se detenía, Haku la siguió. Cruzaron directamente los portones, el guarda no los detuvo debido a la presencia de Haku.

Se habían alejado bastante de la muralla cuando Hinata se detuvo.

—¿Qué camino?

—¿Adónde? —preguntó Haku.

—Al clan de mi hermana. ¿Cuál es el camino a la isla Uchiha?

—¿Qué dijo el mensajero del rey? —preguntó Haku, su propia derrota desolada se reflejaba en su marron mirada por lo general brillante.

Ella se lo contó.

Haku parecía aturdido.

—¿Naruto envió a un mensajero quejándose sobre vos al rey?

—Sí.

—No lo creo.

—Sé lo que vi.

—Sí, pero...

—El mensajero dijo que el rey se ocuparía de mí de una u otra forma.

Los rasgos ya pálidos de Haku perdieron todo color. Señaló al nordeste.

—La isla Uchiha está en ese camino.

Hinata comenzó a andar. Haku le siguió el paso. Se detuvieron a beber en un riachuelo cuando el sol se elevaba alto en el cielo.

—Nuestro clan guarda algunos esquifes para cruzar la bahía en una cueva cerca de la orilla —le dijo él—. Aunque tendremos que esperar hasta mañana para ir a la isla. Caminando, no alcanzaremos la orilla hasta que la oscuridad haya caído ya.

—Podemos quedarnos en la cueva con las barcas.

—Aye.

Reanudaron su viaje, sin detenerse a descansar hasta la última hora de la tarde. Como todos los guerreros, Haku llevaba carne seca en el pequeño bolso que llevaba atado a su cinturón. Comieron eso junto con bayas y coles que Hinata encontró. No fue ningún banquete, pero renovó sus fuerzas para continuar su excursión por el bosque.

Aunque la luna brillara alegremente en el cielo, ya era de noche como Haku había predicho cuando llegaron a la playa.

Hinata se detuvo y miró la amplitud, el sobrecogimiento reemplazó al dolor de su corazón durante un momento mágico.

—Es tan enorme. Y hermosa.

—Aye. Durante el día se puede ver la isla Uchiha a la distancia.

—Sakura temía al agua, o al menos solía hacerlo. Antes de que su esposo le enseñara a nadar. Me pregunto cómo pudo cruzar la primera vez.

—¿No le teméis al agua?

—No. Aunque solía aterrorizarme por las bestias salvajes.

—¿Enterarse de que vuestro esposo se transforma en lobo cambió vuestro sentir?

—Me encontré con su lobo, sin saber sobre eso en esa oportunidad. —Se abrazó a sí misma, pero la frialdad de su corazón no podía ser calentada—. Él vino a mí mientras caminaba por el bosque cerca de las aguas termales. Me asusté terriblemente, si debo decir la verdad, pero fue asombroso a pesar de todo. Zabuza me prometió que el lobo no me haría daño.

Haku se estremeció ante la mención del hombre que amaba.

Ella posó la mano en su hombro.

—Lo siento.

—Vuestro dolor es mayor que el mío.

—No lo creo.

Haku se limpió las mejillas y Hinata pretendió no notarlo.

—Nada bueno podría resultar de mi amor, pero mientras él no encontró a nadie más, dejé que mi estúpido corazón mantuviera las esperanzas.

—Las esperanzas rotas duelen más que nada, creo. —Las suyas aún no habían dejado de sangrar.

—Porque nacen de nuestros deseos más fervientes.

Asintió, repentinamente demasiado sofocada para hablar. Naruto había realizado los deseos más profundos de su corazón, o al menos así lo había creído.

—¿Creéis que el marido de vuestra hermana permitirá que me establezca entre los Uchiha?

—Claro, serás una gran adquisición para cualquier clan.

Haku sonrió tristemente.

—Gracias.

No irás a la isla Uchiha. Amenacé con la guerra a mi propio rey por mantenerte a mi lado. No dejaré que otro laird, líder de una manada Kage o no, te aleje de mí.

Ante el sonido de la voz de su marido en la cabeza, Hinata se dio la vuelta. Dos lobos enormes estaban a menos de tres metros de Haku y ella.

El pelinegro se había dado la vuelta cuando ella lo hizo. Su expresión reflejó su sorpresa.

—¿Mi laird?

Naruto cabeceó, aunque mantuvo la forma de su lobo. El lobo junto a él parecía ser blanco, pero brillaba como plata pálida a la luz de la luna.

Haku tembló al lado de Hinata.

—¿Zabuza?

El otro lobo no contestó como Naruto había hecho, pero avanzó, deteniéndose sólo cuando su gran cabeza se rozó contra el costado de Haku. Una mirada de maravilla cubrió los rasgos de Haku, disipando el dolor derrotado que lo había embargado hacía sólo unos momentos.

Él se agachó y recorrió con los dedos la piel del lobo.

—¿Está bien? —le preguntó a la bestia.

Zabuza ladró. Haku se puso de cuclillas. El lobo blanco frotó la cabeza contra la mejilla de Haku y el senescal sepultó la cabeza en la piel de la bestia. El cuerpo del lobo tembló como si lo embargara una emoción intensa, y el hombre envolvió los brazos alrededor del cuello del lobo.

Él no teme en absoluto al lobo de Zabuza.

la voz de Naruto estaba teñida de desconsuelo.

Hinata usó su voz tal como era para hablar.

—Si hubiera sabido que eras tú, tampoco te habría tenido miedo.

¿Estás tan segura de eso?

Los ojos del lobo... Los ojos de Naruto... parecían examinar su corazón.

—Siempre te he confiado mi vida. Desde el mismo momento que nos conocimos.

Pero aún así escapaste.

—Tú te quejaste de mí ante tu rey. Deseas deshacerte de mí. —Su angustia anterior volvió, haciendo que la pena le estrujara el corazón.

Envié un mensajero en un momento de estupidez en medio de una borrachera. No deseo liberarme de ti. Seguramente lo dejé claro después de que volviera a estar sobrio.

Hinata se apartó de él sólo para encontrar que Zabuza tiraba del plaid de Haku hasta quitárselo. La sorpresa forzó otra reacción además de la vergüenza, al menos por ese momento.

¿No pensará emparejarse con él como un lobo?.

Preguntó Hinata a Naruto, con su mente. Un placer no deseado la llenó cuando él le contestó. Ni siquiera en ese momento había estado totalmente segura de que esa forma especial de comunicación podría ir en ambos sentidos.

Nay, claro que no. Impregna su esencia en su compañero, reclamándolo, así todos sabrán que Haku le pertenece a Zabuza.

Y en efecto eso era lo que el gran lobo hacía. Frotaba su cabeza contra cada centímetro de Haku al que podía llegar. Haku se reía, si era porque le hacía cosquillas o porque simplemente estaba lleno de alegría, Hinata no podía decirlo, pero al menos, su amigo parecía completamente feliz con lo que el hombre... el hombre lobo al que amaba, hacía.

Ella se apartó de la otra pareja, dándoles su intimidad.

¿Es por lo que frotas tu cara contra mí cuando hacemos el amor?. O cuando solían hacerlo.

Sí. Anhelo impregnar mi esencia en ti como lobo.

Pero no confiaste en mí lo suficiente para contarme tu verdadera naturaleza, así que no lo hiciste.

No deseaba amarte.

Conseguiste lo que deseabas.

Aye, en ti conseguí los más profundos y más secretos deseos de mi corazón.

Las palabras la paralizaron al hacer eco en sus propios pensamientos.

Eres mi auténtica compañera. Se acercó a ella lentamente, como si temiera asustarla. Necesito que me aceptes de esta forma para que mi lobo obtenga la felicidad.

¿Qué diferencia hace eso si dejarás que tu rey anule nuestro matrimonio?

No lo haré. Envié de vuelta a su caballero con este mensaje: Que consideraré cualquier tentativa de anular nuestro matrimonio o alejarte de nuestro clan como un acto de guerra.

¡No puedes ir a la guerra contra tu propio rey!

No sería la primera vez que los clanes de las Highlands se rebelaran.

Peros sólo somos un clan.

Tengo aliados.

¿De verdad no deseas deshacerte de mí? ¿Podría ser tan fácil?.

No, aún estaba el asunto de la confianza que debían solucionar, pero Hinata era consciente de cuanto había deseado que él actuara así cuando creyó que Naruto sería alejado de ella.

Moriría por protegerte, y si es necesario, mataré para conservarte.

Vaya, definitivamente, Naruto no deseaba que su matrimonio se terminara.

No confiaste en mí sobre tu verdadera naturaleza. No obstante la había seguido en su forma de lobo y ahora estaba hablándole a su mente, así que sin duda había tenido la intención de contarle la verdad. Y aún así... Me dejaste creer que imaginaba voces en mi cabeza. Creí que estaba volviéndome loca o que los sacerdotes podrían tener razón y que mi mente sufría debido a mi sordera.

El lobo le rozó la cabeza contra el estómago.

Lo siento, mi ángel. Nunca pensé causarte semejante pena. Ni uno de esos pensamientos entró en mi cabeza. Temía volverme vulnerable a ti, y egoístamente actúe guiado por mi miedo. Todo lo que soy te pertenece, y nunca te negaré nada otra vez.

Incapaz de sostenerse, cayó de rodillas y abrazó el cuello peludo de Naruto.

Me hiciste tanto daño.

Nunca lo haré otra vez.

Ella frotó la mejilla contra su piel mientras finalmente dejaba caer las lágrimas que no había querido que nadie viera.

¿Puedo confiar en ti?

Rezo por eso.

Ella se aferró y lloró, encontrando más fácil compartir su dolor con el lobo en lugar de que su marido la sostuviera como un hombre. Él le acarició con el hocico mientras lloraba, de manera sutil impregnando su olor en ella así como dándole consuelo. Sus lágrimas se convirtieron en risa acuosa.

Sé lo que estás haciendo.

Aye, todo el clan sabe que eres una mujer inteligente.

Él apartó la cabeza y lamió las lágrimas de sus mejillas.

Ahora te estoy besando.

El sonido de un lobo resoplando en su mente trajo una sonrisa a sus labios.

Si esperas darme tu aroma como Zabuza a Haku, me gustaría ir a la cueva.

Un suave resplandor de luz terminó con Naruto en forma humana. Levantó a Hinata en sus brazos.

Tengo una idea mejor.

Cuando él la llevó a la orilla, por el rabillo del ojo vio dos cuerpos masculinos desnudos entrelazados. Fue muy consciente de que no debía mirar en esa dirección, pero no pudo menos que sentirse contenta por su querido amigo y el hombre al que esperaba llamar amigo otra vez un día cercano.

Naruto la llevó por el bosque hasta que entraron a un pequeño claro bañado por la luz de la luna.

La hierba será más cómoda que el suelo de la cueva.

Pero...

Nadie más está aquí. Zabuza y Haku están en la playa, demasiado ocupados para notar nuestra ausencia. Una vez que la noten, no vendrán a mirar.

¿Estás seguro?

Sí.

Es hermoso aquí.

No tan hermoso como tú.

Sacudió la cabeza, apartando la mirada de él.

No intentes esconderte de mí.

Es más fácil.

Haré que sea más fácil amarme, te doy mi palabra.

Alzó la mirada hacia la de él.

¿Ahora crees que te amo?

Sí.

Tal vez he cambiado de opinión. Quizás quiero la anulación así podré encontrar a un esposo que pueda amarme.

¡Nunca estarás con otro hombre! Eres mi auténtica compañera.

Pero sólo soy una humana. Claramente no me quieres como tu compañera, sagrada o lo que sea.

No es verdad; aunque tuviera opción, nunca querría a otra mujer.

Realmente tienes una opción, sobre todo ahora que tu rey te ofrece deshacerte de mí.

Somos compañeros sagrados. Soy Kage.

¿Y qué con eso?

Mi lobo nunca aceptará a otra mujer.

¿Qué significa eso?

¿Ves esto?. Él señaló a su duro miembro.

Sí.

Con otra mujer, estaría tan mustio como el de un niño de pecho.

No, tú eres tan... tan... um... viril, dijo ella finalmente.

Él sacudió la cabeza.

Como Kage no soy físicamente capaz de emparejarme salvo con mi auténtica compañera una vez que mi lobo la ha encontrado.

Así que es tu lobo quien quiere conservarme.

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Continuará...