Disclaimer: Todos los personajes les pertenecen a Suzanne Collins y Stephenie Meyer. Este universo alterno es una combinación de los que se presentan en todos los libros.
CAPÍTULO 15: SUEÑO O REALIDAD
POV PEETA
Cazo tres ciervos que me encuentro en las orillas de un rio, calman la sed que Katniss despertó en mí, la sequedad y quemazón en mi garganta desaparecen casi por completo. Pero aún no puedo quitarme de la mente el olor de su sangre. Paso las siguientes horas recorriendo muchos lugares hasta tranquilizarme y olvidarla a ella. Cuando lo consigo me siento en la rama alta de un árbol, y trato de reflexionar sobre lo último que ha pasado.
Debo tener más cuidado a partir de ahora, pero volveré. No dejaré que mi naturaleza arruine este día. No quiero que Katniss piense nuevamente que fue una fantasía y siga sufriendo. No importa que luego no la pueda ver por temporadas, ella debe saber que estoy vivo.
Bajo del árbol de un simple salto tras ese pensamiento. Ya estoy preparado para enfrentarla nuevamente.
…
Antes de abrir la puerta de la cabaña, Inhalo una última vez y contengo la respiración. La fragancia de Katniss está impregnada en el lugar pero es tolerable, si le sumas la de Jacob. Será peor cuando esté frente a ella.
Todos están sentados alrededor en los nuevos sofás cuando entro alrededor de la chimenea encendida. Katniss está recostada con parte de su cuerpo apoyada en Jacob dormida y cubierta con varias mantas.
-¿Está bien? –Pregunto apenas dejando escapar aire.
Todos me miran y Jacob responde.
-¿Lo dices por mí?
Asiento.
-Tranquilo, ella sólo tenía un poco de frío, estaba tiritando bastante. Es invierno después de todo. Aún no reacciona.
-Dale tiempo, han pasado cuatro horas –dice Jasper, quien está sentado más lejos junto a Alice. -¿Te sientes mejor?
-Saciado. Iré a cambiarme.
Mi camisa se manchó con un poco de sangre y quedó impregnado el olor de esos animales. Necesito bañarme y cambiarme. No me toma nada de tiempo estar arreglado nuevamente, guardo la ropa en una bolsa y la llevo al cuarto de lavandería. Alice se encargará de tirar la ropa manchada con sangre posteriormente.
Mientras yo me bañaba Jacob dejó a Katniss durmiendo sola en sofá cama, cuando Edward le dijo que era suficiente. ¿Suficiente de qué?
Entro nuevamente al living y tal como escuché, Katniss está tapada hasta prácticamente la cabeza y las piernas de Jacob fueron reemplazadas por una almohada que nunca se uso.
No me importa que todos estén controlándome, me acerco hasta Katniss con paso decidido y me arrodillo a su lado como en las noches anteriores en su casa.
La garganta me arde, pero no tanto como antes, porque recién me alimenté. Además notó algo hace unas horas no pasaba y que la hace menos deseable.
-Sin ofender a nadie. Katniss apesta a perro mojado.
Y sucio.
En realidad ni siquiera eso, los perros huelen mejor que los licántropos.
Arrugo la nariz sintiéndome asqueado.
Todos se ríen inclusive Jacob.
-Funcionó –dice Jacob entre risas.
-¿Qué funcionó?
-La presencia de Jake y el contacto que tuvo con Katniss mientras tú no estabas, tapan de cierta forma el verdadero olor y ocultan la presencia de Katniss ante otros vampiros.
Claro. El olor de Jacob queda impregnado en el cuerpo y la ropa de Katniss, porque es más fuerte que el de cualquier humano y los vampiros y licántropos somos enemigos naturales. Aunque con los Cullen y Jacob queda demostrado que hay excepciones.
-Era más fácil no desear matar a Bella cuando olía a perro –aclara Edward.
-Lo mismo digo –digo sin apartar la mirada del rostro de Katniss. -¿Entonces eso de que estaba tiritando era mentira?
Miro a Jacob a unos metros más allá sentado con Edward.
-No. Eso es verdad. Después se nos ocurrió que me quedara el tiempo suficiente con ella para disimular el olor de su sangre y de esa forma que sea más fácil sobrellevar para ti la cercanía.
-Gracias por eso.
Por primera vez no siento ese olor como algo desagradable, sino necesario.
-De nada.
Volví para quedarme esta vez ¿sabes? Te echo mucho de menos cuando no estoy contigo. Hoy debes saber que jamás te abandoné, que cada momento a tu lado fue real. No sé qué te pasó recién, pero quiero que despiertes. Los necesito a los tres.
Acerco mi mano tímidamente a su rostro y sin respirar. Como de costumbre siento el calor esparciéndose por mi piel donde toco. Acaricio su mejilla primero un dedo, después con dos, voy apoyándolo de uno a uno lentamente hasta has cubrir toda su mejilla con la palma de mi mano. Recorro todo su rostro adorándolo con mi mano y sonriendo. Me siento afortunado de decir que ella es mía. Mi Katniss. Mi eterno amor. Ahora ni siquiera considero la posibilidad de matarla, mi objetivo está claro, estoy nuevamente en mi eje. No debo cometer errores.
Katniss suspira bajo mi toque y sonríe aún inconsciente, debe estar teniendo un sueño agradable. Con la misma lentitud y delicadeza mi mano se dirige por encima de las mantas a su vientre, donde Katniss deja descansar una mano. La manera en que protege a sus hijos no nacidos y sale adelante por ellos a pesar de la depresión, hace que me convenza más de la calidad de mujer te elegí para mi vida, tal vez no pensaría en sobrevivir después de sus nacimientos si yo estuviera muerto, pero ella decidió que mientras ellos estuvieran dentro de ella los cuidaría.
Acaricio su abultado vientre y no pasa mucho tiempo hasta que siento las pataditas que le dan a su madre y sus corazones para hacerme saber que siguen vivos y fuertes. Ellos están bien.
Mis hermosos bebés. Los he visto crecer, he visto cada una de sus ecografías. En la última se descubrió el sexo. Y tal como yo pensé desde el principio tendremos mellizos. Una niña y un niño. Una mini Katniss y un mini Peeta. Teniendo en cuenta que es mi única posibilidad de ser padre, esta experiencia resulta más especial.
Todos se empiezan a ir, para darnos un poco de intimidad, si es que se puede tenerla con vampiros y lobos con capacidades extrasensoriales a tu alrededor.
Edward es último en salir. Se agacha a mi lado y pone su mano sobre el vientre de Katniss sonriendo.
-Ellos están bien y tranquilos ahora.
Lo miro sorprendido por sus comentarios.
-¿Puedes escucharlos a pesar de que todavía no nacen?
-No exactamente, escuché a Renesmee en cierto momento, pero ella no era humana del todo y se desarrolló con mucha rapidez. Con los humanos es más complicado. Sin embargo, el embarazo es avanzado, ahora los percibo con más claridad a tus hijos, aunque solo sean ciertas sensaciones y emociones bastante básicas, esperables de un feto en esta etapa y los latidos de sus corazones. ¿Estarás bien con ella a solas?
-Ya no quiero alimentarme y que huela a Jacob ayuda un poco. Creo que podré soportarlo como las noches anteriores.
-Llámanos si nos necesitas… trataremos de mantenernos cerca. Alice cree que reaccionará pronto.
-¿Un último consejo?
-No le digas todo, deja que ate cabos por su cuenta. Por su propia seguridad.
Asiento. Eso lo discutimos, lo más seguro es que Katniss no sepa realmente que soy, los Vulturi podrían matar a mi pequeña familia antes de tiempo o transformar a Katniss y quitarnos a los niños o matarlos, o quién sabe qué cosa. Por lo que supe son implacables con sus decisiones y eso me aterra. De lo único que estoy seguro es que no dejaré que nadie lastime a los que amo. Ni Snow, ni ellos, ni nadie.
-Te lo prometo.
-Buena suerte. –Toca mi hombro antes de salir por la puerta de entrada. Puedo escuchar todos los ruidos que los demás hacen afuera, varios imperceptibles para el oído humano.
-Nos quedamos solos. –Murmuro a Katniss.
No me acerco más. Me siento en un sillón individual tras volverla a tapar.
Cuanto más lejos estoy de ella resulta más fácil controlarme. Además creo que una vez que ella vuelva en sí, no querrá desprenderse de mi lado, podría considerar esto un descanso.
Pienso en las palabras de Edward sobre los bebés. Su don me impresiona nuevamente. Mis bebés no sentirán sufrir a su mamá nuevamente, porque ya pasé la prueba de fuego y estoy preparado para volver a ella, o eso creo.
Pasa media hora hasta que ella se empieza a mover y abrir los ojos. Se pone boca arriba y empieza a observar confundida toda la habitación. Todavía no nota mi presencia unos metros más allá, porque no respiro, ni me muevo. He estado mucho tiempo sentado e inmóvil viendo fijamente a Katniss.
Recuerdo que debo actuar como humano y cambio mi postura rígida por la que he practicado todos estos meses.
No moverme rápido.
No estar quieto. Los humanos no pueden mantenerse inmóviles mucho tiempo.
Pestañar y mover mis ojos cada cierto tiempo.
Cruzar mis piernas, brazos y mover las manos cada un par de minutos.
Repetir mis antiguos gestos humanos para que Katniss no note diferencia en mi postura o acciones.
Y lo más importante mover mis hombros para que parezca que estoy respirando aunque no lo haga.
-Por fin despertaste, Kitten.
La saludo como si nada hubiera sucedido y fuera normal que me encuentre en la misma habitación que ella.
