PoV Harry.
Despierto gracias a las caricias de Tom sobre mi cuerpo junto a su voz ronca.
-Despierta pequeño.- Gruño escondiendo mi cabeza en una de las almohadas.- Hoy tienes que volver a Hogwarts.
-No quiero, prefiero quedarme contigo.- Mi voz suena enfurruñada e infantil.
-Tienes que ir.
-Mañana.
-Dumbledore sospechará.
-Puedo mentir, "Oh director, unos mortífagos entraron en mi casa y me llevaron con ellos, hoy he podido escapar."- Actúo dramáticamente y Tom se ríe.
-Levanta anda.
Bufo y me siento en la cama, Tom ya está completamente vestido y de brazos cruzados mirándome impaciente.
-Si me das un besito me levanto.- Cierro los ojos y hago sobresalir mis labios de forma exagerada. Noto su boca sobre la mía en un beso rápido.- ¡Oye!- Me quejo con un puchero.- Encima no quieres que hoy me quede contigo, ¿Ya no me quieres?- Hago que caigan lágrimas sonriendo satisfecho en mi interior viendo como Tom me mira horrorizado.
-Hoy te quedarás todo el día aquí, mañana ya veremos qué haremos.
-¡Sí!- Grito emocionado saltando encima de él. Caemos al suelo, el debajo de mí y comienzo a besarle de manera desenfrenada.
Nos separamos jadeando.- Me gusta cuando estás así.
-Tú me gustas siempre.
Me mira con cariño y ternura haciendo que me sonroje.- Será mejor que bajemos a desayunar.
-Llévame.- Exijo una vez estamos de pie.
-No.
Estiro mis brazos en su dirección haciendo un mohín con mis labios.- Tommy.
Abre los brazos y me tiro prácticamente en ellos, seguidamente bajamos las escaleras sin ninguna dificultad encontrándonos con todos.
-¿Vamos?
-No voy hoy.
-¿Qué?- Grita Sirius.
-Irá mañana.
-¿Y qué le diréis a Dumbledore?
-Ya lo tengo todo planeado.
-¿Así?- Tom me mira buscando una respuesta.
-Sí.
-Y, ¿Tengo el honor de saberlo?
-No.
-¿Qué? ¿Por qué?
-No te diré mis planes, Tommy.
Iba a replicar pero le robo un besito en los labios.- ¡Eh!- Grita Sirius. Tom me sigue el beso sabiendo que lo hago para despistarle.
-Eres un manipulador.- Dice aun sobre mis labios.
Sonrío aunque cambio de tema rápidamente.- Tengo hambre.
-El desayuno está servido.- Dice Snape.
Corro a la mesa y me siento al lado del lugar en que va Tom viendo como poco a poco van apareciendo los alimentos. Agarro un poco de beacon y huevos para después comérmelos sin esperar a nadie más.
Tom ya está sentado a mi lado igual que Draco.
-Maleducado.- Susurra Lucius.
Tom parece escucharlo.- ¿Cómo has dicho?
-Nada, señor.- Su voz tiembla por la cantidad de magia que Tom está liberando.
-No creo que lo haya dicho a malas Tommy.- Digo comiendo aún y sin mirarles.
La magia sigue en aumento haciendo que les sea imposible respirar, viendo como Cissy, Draco y Sirius están poniéndose morados decido intervenir nuevamente. Me levanto sentándome encima de él y haciendo que me mire a los ojos.- Has demostrado tu punto, amor, sigue ahogándolos y te quedarás sin tú círculo.
No me mira, tiene la vista fija en Lucius viendo como poco a poco va dejando de respirar. Le beso para calmarle, rodeando su cuello con mis brazos haciendo que inmediatamente se relaje.
Escucho como todos boquean en busca de oxígeno y yo sigo entretenido mordiendo los labios de Tom. Al separarnos miro a Sirius para cerciorarme de que está bien antes de volver la vista hacia mi lord encontrándome con sus ojos.
-Tranquilo.- Siseo.
-Mio.- Me abraza posesivamente.
Salgo de encima suyo para sentarme en mi lugar y seguir comiendo como si mi novio no hubiera estado a punto de asesinar a los presentes de la habitación tan solo con un poco de su magia.
-Lo siento, mi lord.
Tom le mira.- Arrodíllate.- Ordena. Orden que ataca rápidamente.- Pídele perdón a Harry.
Suspira.- Perdona.
Asiento con la cabeza quedamente y sigo con mi comida.
-Besa sus pies.
-Tom.- Digo negando con la cabeza.
-Hazlo.
Lucius se acerca a regañadientes hacia dónde yo me encuentro. Besa mis pies desnudos y agacha la cabeza humillado.
-Retírate.
Se levanta resignado y desaparece por la puerta seguido por Narcisa.
-No tenías que hacer eso.
Se encoje de hombros y me mira molesto.- Te ha insultado.
-No importa.
-Sí que importa.
-Me han dicho cosas peores.
-No dejaré que nadie te haga daño, ¿Me oyes?- Se acerca a mí y me alza en sus brazos tomándome por sorpresa.
-Pero solo ha sido un comentario.- Susurro cohibido.
-No permitiré ni que te miren de más.- La intensidad de su mirada me hace sonrojar.
-Vomitaré.- Susurra Sirius.
Ruedo los ojos y le saco la lengua.- No me mires entonces.- Le sonrío pícaro y procedo a besar los labios de Tommy como si quisiera comérmelos. Al separarnos miro como Sirius me mira mal.- Sigo teniendo hambre.
Veo como suspiran.
Una vez todos están sentados en la mesa yo me pongo en las piernas de Tom y como sin prestar atención a nadie. -Harry.
-¿Si?
-¿Por que no vas hoy a Hogwarts?
-Quiero quedarme con Tom.
-Pero Dumbledore sospechará.
-Sí, y todo el mundo también.
-¿Qué?
-Se esparcirá el rumor de que vivo con muggles gracias a Dumbledore y habrán preguntas.
-¿Cómo se esparcirá?
Miro a Draco sonriendo.- Tu esparcirás el rumor.
-¿Yo? ¿Por que?
-Confían en ti.- Me encojo de hombros.- Las serpientes se enojarán mucho si se enteran de que vivo con muggles que me maltratan.
-Entonces avisarán a sus familias.- Dice Draco viendo por donde voy.- Y todos sabrán qué pasa algo, las demás casas también llamarán.
Asiento con una sonrisa.- Y ahí aparecen las preguntas. ¿Por que Dumbledore dejó al salvador del mundo mágico con muggles? ¿Porque no ha venido el primer día? ¿Porque nadie sabía nada? Luego vienen las presiones, ¿Dónde buscamos al niño?, después la desesperación ¿Dónde está el niño-Qué-vivió? ¿Qué pasará con el mundo mágico? ¿Lo tiene quién-No-debe-ser-nombrado? Dumbledore pensará que su plan se ha ido a la mierda y entonces apareceré yo.
-¿Cómo que aparecerás tú?
-Sí.- Asiento.- Desmayado y golpeado en la puerta del ministerio, con problemas de desnutrición y cláusulas en mi núcleo mágico.
-¿Cláusulas?
-Cuando mis padres murieron me puso unas restricciones en mi magia con bloqueos.
-¿Por que no las has quitado?- Dice Tom enfadado.
-Es un beneficio, en el hospital mágico verán los bloqueos y quien los ha hecho. Entonces aparecerán las dudas.
-¿Dudas?
-¿Por qué Dumbledore quiere que el niño que debe derrotar a Voldemort sea más débil de lo que es?- Todos asiente comprendiendo y yo solo río.
-Es un buen plan.- Opina Snape.
-Gracias profesor, no todos somos unos alcornoques.
Su piel se vuelve rojiza y Sirius se ríe.- Pobrecito mi bebé.- Dice besándole.
Tom entrelaza nuestras manos.- ¿Por qué no me lo dijiste?- Me giro aún en sus piernas poniéndonos cara a cara.
-¿El qué?
-Qué tenía bloqueos mágicos y tu plan.
-Quería que fuera sorpresa.
-¿Hay algo más que tenga que saber?
-Puede ser, pero no lo sabrás.
-¿Por qué?- Me encojo de hombros y le beso la nariz.
-¿Sabes que en la otra realidad no tienes este aspecto?- Cambio de tema.
Junta las cejas.- ¿Cuál tenía?
-No tenias ni pelo, ni labios, ni...- Comienzo a reír.- Ni si quiera tenias nariz.
Pone cara de sorpresa.- ¿No tenía nariz? ¿Como podía oler?
Niego con la cabeza.- No tenía nariz.- Afirmo.- Y lo otro, no lo sé.
-¿Por qué?- Grita horrorizado.
-Hiciste siete horrocurux, por cada fractura de alma te ibas convirtiendo en una cosa totalmente diferente a la que eres realmente.
Eres descendiente de Salazar Slytherin, por lo tanto te ibas convirtiendo en una serpiente.
Blanco, huesudo, sin pelo, sin nariz, sin labios...
-Qué horrible.
-Sí.- Asiento con la cabeza dándole más énfasis.
-Mejor cambiemos de tema.- Dice aún con cara de horror.
Antes de que pueda hablar aparece Lucius temblando.- Es hora de que Draco vaya al tren, señor.- Mira directo al suelo.
-Llámame Tom, es más, todos llamarme Tom.- Le miran sorprendidos.- Alguien una vez me dijo que impusiera respeto y no miedo.- Acaba mirándome y yo sonrío.- Lleva a tu hijo, Lucius.
Todos se retiran de la mansión dejándome solo con Tom.
-¿Y ahora que hacemos?- Me mira pícaro.
