Capitulo 34
Hermione analizó un escalofrío recorrer todo su cuerpo y una extraña sensación de intranquilidad y desasosiego se instaló en su estómago. Su corazón latía con rapidez y le temblaba el pulso exageradamente. Empezó a notar que el réplicario que tenía en su pecho empezaba como un latir ... No entendía nada, pero un presentimiento la hizo alertarse. " Algo ha sucedido " .
¿Qué pasa pasa Hermione? —Preguntó Sara al ver el rostro pálido de su amiga.
—Nada, no te preocupes. Demasiadas emociones en poco tiempo.
—Hermione, ¿por qué rechazaste de casarte con el Sr. Riddle? Dolohov me lo ha contado. —La aludida se encogió de hombros, no quería hablar de ello—. Es un secreto a voces que vuestro amor es correspondido y no entiendo por qué ha decidido unir tu vida a un hombre al que sabes que nunca amarás.
—Es lo mejor para todos —respondió resignada.
—Pero nunca será lo mejor para ti. Nosotros solo seremos felices si tú eres tú y con ese hombre, jamás te sentirás dichosa.
Hermione suspiró y miró por la ventana, la noche había caído y la luna se alzaba hermosa y brillante sobre el manto estrellado. Unas traviesas lágrimas empaparon sus mejillas y su amiga se percató de que no estaba siendo totalmente sincera con ella. Tras insistir, Hermione contó todo lo que Mariéne había dicho el día que fue a tomar el té a su casa.
—¡Eso no puede ser! Cuando vea a Dolohov le daré algunos recados para su querido amigo —gritó furiosa.
—Será mejor que no digas nada. No quiero saber nada más de Riddle. Él ya solo forma parte de mi pasado y quiero que continúe siendo así.
" Pero Hermione savia que eso no era cierto, Riddle había tocado una parte de ella muy profunda ... ya no entendía como pudo enamorarse de esa persona. De ese ser, que en su futuro destruyó tantas vidas, amigos, familias ... Como pudo ser tan estúpida de caer tan bajo. Savia que ya no era la chica de antes, que la vida le hizo madurar demasiado pronto. Pero, como es que volcó una enamorase como una colegiala sabiendo las experiencias que tuvo y más conociendo a este hombre. Tantas veces Harry le explico el pasado de Voldemort, de cómo Dumbledore le había comentado la vida de este, en su año de adolescente. ¿Si sus amigos la vieron ahora, que dirían de ella?
En sus profundos pensamientos le vino una frase que una vez Dumbledore le dijo. Y en su momento no comprende el significado de esta ...
"No se puede hacer nada para cambiar lo que ya pasó, pero sí se puede hacer mucho para cambiar lo que viene"
Los elfos lo movilizaron en el momento en el que éste llegó a su hogar. Riddle se había medio desmayado durante el camino de regreso debido a la gran cantidad de sangre que estaba perdiendo, por culpa de la maldición al rozarle. Entre varios lacayos lo cogieron en brazos y lo subieron a la habitación. Una de las mortifagos lavó la herida con abundante agua, poniendo gasas para intentar que no se infectara y la sangre dejara de fluir hacia el exterior.
Veinte minutos después, uno de los hombres acompañados de Dolohov, llegó y se encerró en la habitación junto a la mujer y su señor, que decidió quedarse para auxiliarle en todo lo que necesitara.
Durante un par de horas, los elfos salían y entraban a la habitación con paños limpios y grandes recipientes con agua caliente.
—¿Cómo se encuentra nuestro señor? —preguntó Dolohov muy preocupado cuando vio salir a uno de sus compañeros.
—Ha sido imposible encontrar el contra hechizo. Necesito que alguno de los elfos vaya de inmediato a mi casa para que mi esposa le dé unas yerbas que necesito para hacer otra opción, pero ya te digo, puede quedarle la pierna bastante mal…
—¿No hay otra forma? —preguntó Dolohov.
—Me temo que no.
—Haga todo lo que puedas para que nuestro señor se salve. Tenemos que seguir con los planes.
—Debo ser sincero Dolohov, ha perdido mucha sangre en las últimas horas y su vida corre peligro... Las próximas horas son cruciales. Le he suministrado una pócima para que no sienta dolor y que así pueda dormir toda la noche.
Dolohov entró a la habitación donde su señor dormía. La imagen tan demacrada de Riddle le hizo preocuparse, nunca vio a su maestro de esa manera. Su piel que era blanco había dado paso a un rostro más pálido como una calavera y tenía los ojos hundidos. La herida en su muslo era muy profunda y la sangre no paraba de salir, aunque cada vez en menor cantidad. Dolohov se ofreció a ayudar a su compañera en todo lo que necesitara.
—Encárguese de que le preparen a la mujer que hemos traído una habitación. Acomódenla, está enferma y no puede estar toda la noche en la sala. Pídale a uno de los elfos que le prepare una manzanilla porque está muy nerviosa y que una de las chicas la acompañe en todo momento —dijo la mortifaga.
Dolohov se quitó la chaqueta, la dejó caer sobre una de las sillas y tomó las riendas. Aquella noche prometía ser muy movidita.
Malfoy se levantó muy temprano, se aseó y decidió ir a la cabaña antes de visitar a Hermione. Aquella mañana debían escribir las invitaciones de boda para todos los asistentes a la boda, pero antes necesitaba ver a Eris.
Malfoy se sorprendió mucho al comprobar que la puerta de la cabaña estaba abierta, algo que además le hizo enfadarse. Él les había ordenado que la puerta y ventanas estuvieran siempre cerradas.
El interior de la cabaña estaba totalmente destrozado, como si en aquel lugar hubiera pasado una estampida de hombres y lo hubieran destruido todo. El gesto se le contrajo cuando entró a la habitación donde debía estar Eris y la cama estaba totalmente vacía. Vio cristales en el suelo y la ventana rota y comprobó que sus peores miedos se habían hecho realidad. No había ni rastro de la mujer a la que amaba y eso no solo significaba que la había vuelto a perder, además su reputación corría un grave peligro si ella decidía delatarlo.
A voces y totalmente encolerizado, comenzó a llamar a sus lacayos, pero la única respuesta que obtuvo fue el eco de su voz perdiéndose en el bosque. No había ni rastro de ellos y Malfoy lo tuvo claro.
—Cuando los encuentre, los mataré lentamente. ¡Lo juro!
Enloquecido y totalmente fuera de sí, regresó a la Mansión Malfoy intentando encontrar una buena solución para no correr más riesgos. Debía alejarse unos días y regresaría justo antes de su boda. Quedaba algo más de una semana y no podía permitirse el lujo de echarlo todo a perder. Le escribió una nota a su prometida y tras hacer el equipaje se marchó a algún lugar, no sabía cuál exactamente, pero necesitaba esconderse sin ser descubierto por los demás.
Tras una larga noche, consiguieron que la herida parase de sangrarle del muslo. Riddle seguía en peligro por la gran cantidad de sangre perdida. Antes de que se marcharan y al comprobar que su señor estaba despertando, le ordenó a la mujer que preparara algo de beber para que el su señor repusiera fuerzas, pues las iba a necesitar.
—¿Puede examinar a Eris? Ella también se encuentra débil —pidió a su compañero antes de que se retirase.
El hombre asintió y fue a la habitación que habían habilitado para la mujer mal herida. Destapó la herida y observó que estaba cicatrizando lentamente pero bien. La infección que días antes aseguraba la mujer que había tenido, ya estaba desapareciendo y tras realizarle la cura, volvió a tapársela. Le recetó reposo absoluto durante unos días y le prometió volver a revisarla pasados unos días.
—Cuando Riddle haya tomado su vaso con agua, vuelvan a darle una infusión con tres gotas de este líquido. —El hombre le entregó un frasco a Dolohov—. Esto lo hará dormir durante unas horas. Por ahora es mejor que permanezca sedado. Regresaré esta tarde para ver cómo sigue. Cualquier cosa que suceda, no duden en mandarme una lechuza y vendré de inmediato.
Hermione tomó la noticia del viaje de Malfoy como uno de los mejores sucesos de los últimos días. Sabía que era inevitable unir su vida a la de aquel hombre, pero no tener que soportar la presencia de Malfoy, la llenaba de tranquilidad. Sin embargo, el Sr. Tarner se enfadó demasiado.
Quedaban unos días para que el enlace entre su hija y el Sr. Malfoy se produjera y no aceptaba que éste desapareciera y se despreocupara de todos los detalles de la boda. Invitaciones, la reunión con el sacerdote, el banquete, la decoración. Todo lo había dejado a un lado por un supuesto viaje que no había justificado debidamente.
—Deberás encargarte de todo tu sola, ya que tu futuro marido ha decidido irse de vacaciones vete tú a saber dónde —gritó furioso.
—Me es indiferente si la boda sale bien o es un completo fracaso. No tengo ilusión por este magnífico acontecimiento —ironizó Hermione—, por lo que no voy a perder mi tiempo en prepararla.
El Sr. Tarner quiso replicar e insistir en que era su obligación organizar la boda, pero finalmente desistió de la idea de provocar una nueva pelea con su hija. La situación ya le estaba sobrepasando y apenas le quedaban fuerzas para discutir con ella.
Aquella noche, Sara acudió al encuentro con Dolohov como la gran mayoría de las noches desde que se habían conocido. Sin embargo, Sara estaba muy alterada y nada más llegar al lugar del encuentro, se lo hizo saber a Dolohov.
—¿Dónde estuviste ayer? ¿Por qué no acudiste a nuestra cita?—preguntó con voz inquisidora.
—Te mandé una carta, ¿no la recibiste? —Sara asintió con el ceño fruncido—. Ayer ocurrió algo espantoso que tiene que ver con el Sr. Riddle.
—De él precisamente quería hablarte. Quiero que me expliques por qué la señorita Miller os acompañó en el viaje y por qué el Sr. Riddle ha estado burlándose de mi mejor amiga todo este tiempo —inquirió Sara con los brazos en las caderas y el rostro encolerizado.
—¿Qué? ¡Eso no es cierto! ¿Quién te ha dicho semejante tontería?
Sara, muy enfadada porque el hombre que quería intentara encubrir al Sr. Riddle, le relató todo lo que su amiga le había contado sobre Mariene la noche anterior. Dolohov se quedó perplejo, pero rápidamente lo comprendió todo. Ahora entendía por qué Hermione había rechazado la proposición de su señor. Dolohov le aseguró que todo había sido una invención de aquella mujer para separar a Riddle y a Hermione.
¿Me dices la verdad, Antonin Dolohov?.
—Es la verdad Sara, ¿por qué debería mentirte?
—Para encubrir al Sr. Riddle, no sé qué tramáis vosotros dos. Con estos viajes de idas y venidas…
—Cariño, yo no ganaría nada haciendo eso. ¿Acaso alguna vez te he mentido? —Sara se quedó pensativa—. ¡Nunca! Si la señorita Miller hubiera viajado con nosotros, te lo diría, pero no es así. —Sara desvió la mirada y Dolohov le agarró la barbilla para que lo mirara directamente a los ojos—. Mi amor, te juro que te estoy diciendo la verdad. Confía en mí, por favor. —Sara asintió, sabía y quería confiar en él.
—Entonces debemos hablar con ellos para hacerlos entrar en razón. Queda algo más de una semana para que sea la boda y tenemos que impedirla —dijo Sara preocupada, creyendo en la palabra del hombre al que amaba.
—Ha ocurrido algo que quizás te gustaría saber y es tu decisión contárselo a Hermione o no. —Dolohov tomó aire profundamente—. El Sr. Riddle fue herido hace un par de noches, en el muslo. Ha perdido mucha sangre y un compañero que es médico, dice que está muy débil.
—¡Como! —exclamó la boca con las manos—. Hermione debe saberlo cuanto antes. Pero, ¿quién ha sido?
—Eso todavía no puedo decírtelo, el ministerio sigue investigando y nos ha pedido que guardemos silencio y no digamos nada.
Sara no insistió más, lo único que quería era que todo saliera bien. Se acurrucó entre los brazos de su amado.
—¡Hermione! —gritó Sara entrando de madrugada al dormitorio de su amiga sin que los padres y los elfos notaran su presencia—.¡Despierta Herm!
—¿Qué ocurre? —Se despertó sobresaltada.
—Ha ocurrido algo grave. Dolohov me ha contado que el Sr. Riddle está mal herido. La otra noche recibió un hechizo y…
Hermione no dejó que su amiga acabara de hablar, Saltó de la cama inmediatamente, sobresaltando a su amiga. Sentía como su interior se desvanecía cada segundo que pasaba, su corazón se había detenido y le resultaba muy difícil respirar con normalidad. En ese momento miro su relicario. Ahora entendió todo… la estaba avisando. Se dirigió a su armario para coger un abrigo.
—¿Qué vas a hacer?
—Ir a verlo.
—Pero Hermione, es tarde y peligroso. Mañana a primera hora…
No le dio tiempo a que su amiga terminara de hablar, Hermione ya había salido por la puerta decidida a acudir a la mansión Riddle en ese mismo momento.
Sara, en esta vida he cometido muchos errores… es hora de enmendarlos.
Bajaba los peldaños de las escaleras de dos en dos, abrió la puerta con cuidado de no hacer mucho ruido y corrió para desaparecer. Sara la siguió, intentando alcanzarla, pero ya fue demasiado tarde.
—¡Oh, señorita Tarner! ¿Qué hace usted aquí? —preguntó preocupada el elfo.
—Hola, me acabo de enterar de lo sucedido. Le suplico que me deje verle —rogó Hermione con los ojos rojizos.
La elfina se apartó y Hermione entro al interior de la casa. Por la puerta de la biblioteca apareció Dolohov, de tras de Hermione apareció Sara corriendo con la elfina enganchada en sus talones.
—¿Qué hacen aquí? —preguntó sorprendido.
Antonin, le he contado a Hermione lo que me contaste —dijo Sara casi ahogándose—, y ella ha insistido en venir a visitar al Sr. Riddle.
—Lleve a la señorita Tarner a la habitación del Sr. Riddle —le dijo a la alfina, ésta asintió—. Cariño, acompáñame al salón, estás muy nerviosa —le susurró a Sara sin soltarla de su abrazo.
El corazón de Hermione se congeló en el mismo momento en el que cruzó el umbral de la puerta y posó sus ojos en el pálido rostro de Tom. Dormía ajeno a todo, pero estaba tan desmejorado, que el pánico se apoderó del cuerpo de Hermione. La idea de que él pudiera morir, le vino a la mente y algo dentro de ella la destrozo. Con el estómago encogido y la respiración irregular, se acercó al hombre y posó su temblorosa mano sobre la cálida palma de Riddle. Entrelazó sus manos y se acercó a sus labios para susurrarle.
—Tom, soy yo Hermione —gimoteó—. Perdóname por las duras palabras que te dediqué la última vez que nos vimos. —Hermione acercó la mano de Riddle a sus labios y besó sus nudillos con ternura—. Tienes que ser fuerte, te lo suplico. —Hermione no podía controlar sus lágrimas, el dolor que sentía era demasiado intenso—. Necesito que te recuperes, aunque nunca podamos estar juntos, aunque no pertenezca en este mundo ¡Oh Tom! —Se lamentó Hermione.
No pudo hablar más, agachó su cabeza y la apoyó sobre el pecho desnudo de Riddle. Sintiendo su relajada respiración, aspirando su agradable aroma y disfrutando de su suave piel, que inevitablemente estaba siendo empapada por las insistentes lágrimas que escapaban de los ojos de Hermione.
Al cabo de un rato, consiguió controlar su llanto. Acarició el rostro de Riddle con delicadeza, recolocó el cabello despeinado del hombre, lo arropó con sumo cuidado de no despertarlo.
Sara y Dolohov entraron a la habitación y la mujer se sorprendió muchísimo al ver el mal aspecto del hombre que le había robado el corazón a su amiga.
—Ojalá se recupere pronto —dijo Sara abrazando a su amiga para darle ánimos.
—Será mejor que se marchen —informó Dolohov—. El Sr. Riddle debe descansar. Ha perdido mucha sangre y el sueño le ayudará a reparar su salud. ¡Vamos! Yo mismo las acompañare.
Hermione no quería alejarse de Riddle, pero sabía que Dolohov tenía razón. Si sus padres descubrían la escapada de ella, se ocasionaría otro nuevo problema y eso era lo que menos le apetecía en aquel momento.
¿Podrás venir a visitarle mañana? —Preguntó Hermione con los ojos fijos en Riddle.
—Siempre que usted desee, señorita Tarner. Estoy seguro que cuando el Sr. Riddle se despierta, le encantará verla.
Y dicho esto, se perdió y salió de la habitación, preocupada y con el corazón deshecho en millas de pedacitos. Lo único que deseaba en ese momento era el hombre al que amaba se recuperara, aunque no le queda más remedio que aceptar que su amor nunca sería para ella.
