Epílogo.


Cinco años antes.

"Querido hijo:

Probablemente te preguntarás porque no hay nadie en esta casa, decidí irme para que no vivas infeliz por lo que te diré.

Yo… soy Hawk Moth, he querido los Miraculous de Ladybug y de Chat Noir por mucho tiempo y fue por una razón algo imposible pero que me aferraba y hasta ahora me aferro a seguir luchando por que suceda.

Si pude descubrir quienes fueron de esta parte del mundo, por eso me fui. ¿Por qué de esta parte? Hace poco, Nathalie y yo (si, ella también está involucrada) descubrimos que hay más cajas de los Miraculous en otros lugares del mundo, probablemente nos veas como lo peor de lo peor, pero lo hacemos por ella.

Por Emilie.

Por… Tu madre.

Porque aún no la he olvidado y porque aún no me rendiré hasta verla sonreír junto a nosotros.

Solo te pediré algo y espero que se lo ocultes a Ladybug (si, también sabemos que sales con ella y que tú eres Chat Noir), volveremos en algún momento con los dos Miraculous. Por ahora cuida de ella y protégela, hay tres botones escondidos en su cuadro para que vayas a verla.

Ella aún sigue con vida y yo la reviviré.

Es una promesa.

Cuídate, hijo.

Te quiero.

Gabriel Agreste.

PD: Te dejo algo de dinero para que te solventes durante los días que no estoy. Tú sabrás que hacer con eso, aunque sabes que nunca fue por dinero, todo fue solo por salvarla. Volveré pronto."

—Mamá… ¿está viva?

-.-

Cinco años después.

Habitación de Adrien.

—¿Y esa sorpresa? —dijo Agreste sonriendo.

—¿Qué? ¿Se me soltó una coleta?

—No, es que ahora eres Ladybug. Siempre vienes a verme como Marinette.

—Oh, eso. —dijo sonriente. —Pues quería hacer algo distinto.

— Oye, no puedes usar tus poderes para tu beneficio.

—Lo dice Chat Noir, el superhéroe de París. —dijo sonriente.

—A mi se me da bien quebrantar las reglas.

—¿Pues yo no puedo hacerlas? ¡Motas fuera!

Volvió a ser Marinette, su novia por mas de siete años.

Se acercó a ella y comenzó a besarla.

Si, esta es la vida que deseó, salvo por…

—Traje algo para Plagg.

—¿Queso Camembert oloroso? —dijo el kwami contento.

—Y guardado dos años. —dijo Marinette.

—Por eso eres mi favorita. Deberían intercambiar Miraculous algún día, así podría comer todos los quesos de la panadería. —dijo Plagg.

—No, te aguantarás a este rubio. —dijo Adrien.

De pronto sonó el timbre la puerta.

—Amor, ¿esperabas visitas? —dijo ella mientras se alistaba.

"Si…"

—N-no.

—Será mejor que vayamos abajo.

—No, yo iré. —dijo mientras se interponía en su camino.

—No pasará nada, vamos.

—E-está b-bien…

Marinette lo detuvo.

—Adrien, te conozco muy bien. ¿Qué sucede? Estas muy raro.

—Es que n-no se si…—suspiró. —Marinette, hay algo que tienes que saber. Te quería contar hace mucho pero por ahora, tienes que quedarte en la habitación.

—Oh rayos, espero que no tengas una amante.

—¿Qué?

—Si sé que estoy nada en forma pero…

—Marinette, tu eres la única a quien amo. Además s-si te engañara sería con Ladybug, pero como eres tu, no importa. Aunque sabes que es imposible que no quiera mas que a mi princesa—dijo mientras le dio un corto beso. —Eres mi familia.

"De verdad, solo tú eres mi familia."

—Adrien… Entonces, dime qué sucede. Ya no supondré nada, te lo prometo.

—Te lo diré, pero quédate en mi habitación.

—¿Por qué?

—¿Adrien? ¿Estás por ahí?—dijo el recien llegado llamándo a su hijo mientras subía las escaleras.

—¿Es G-gabriel? —dijo sorprendida.

—Tenemos que irnos.

—¿Por qué? —corrió por una de las habitaciones, escondiéndose con ella.

—Mi padre… oculta un gran secreto desde hace siete años.

—¿Qué? ¿y eso qué tiene que ver con nosotros?

—Quiere nuestros…—se oyó sus pasos y Adrien se cayó.

—Adrien, ven aquí. Tengo que hablar contigo, bah. En fin, iré a mi habitación, te veo luego hijo. —dijo el diseñador entrando en una de las habitaciones.

—Ya podemos salir, pero hazlo con cuidado, debo mostrarte algo.

Salieron en silencio, bajaron las escaleras y se metieron a la oficina de Gabriel.

—Adrien no comprendo nada. ¿Qué es lo que…?

—Hola, Adrien. Hola, Marinette. —dijo Nathalie, la secretaria en la oficina de Gabriel.

—Nathalie… Qué gusto verte. Solo vine a ver si estaban las llaves del auto, quería salir un rato con Marinette.

—No creo que tu padre querrá que te vayas.

—E-es importante.

—Quiere hablar contigo, de un asunto importante.

—No, qué me espere… Yo lo hice por siete años, que tenga paciencia conmigo.

Nathalie lo miró y sonrió.

—Bien, pero no tardo.

—Está bien.

Fue a buscar las llaves en la oficina, mientras Marinette estaba mirando a su alrededor, lo que siempre le llamó la atención fue el cuadro de su madre, se veía majestuoso.

Lo encontró y se fue.

—Adios, le dices que vendré mas tarde a hablar con él.

—Si, lo haré.

Corrieron los dos hacia la cochera, se subieron a uno de los convertibles, abrieron la puerta principal y salieron.

—Adrien, ¿a donde estamos yendo?

—A un lugar lejano, porque hice algo que no me creerás.

—¿Q-qué hiciste?

—Maté a mi madre.

-.-

—Señor, ¿está listo para realizar el conjuro?

—Si, ¿ya está Adrien contigo?

—No, salió con su amiga Marinette.

—Tu crees que ella…

—No, se veía mas bien confundida, al parecer Adrien no le dijo nada.

—Bien, entonces vayamos donde Emilie y probemos los Miraculous.

Nathalie no entendió por qué quería que Adrien estuviera ahí. Pero fuera de eso, tenía un mal presentimiento.

-.-

—¿Como es eso que mataste a tu madre? —dijo Mari algo alterada mirando a Adrien.

—Mi papá quiere revivirla. —dijo él. —Mi padre… es Hawk Moth, Marinette.

Sintió que el mundo se le caía.

—Sé que pensarás de mi, que debí decírtelo y que fui mentiroso por ocultarte algo tan grave, pero lo hice para protegernos.

—Dijiste que mataste a tu madre… ¿En qué sentido? —preguntó seriamente.

Le sorprendió que no le dijera nada de que su padre era quien los atormentaba durante todo ese tiempo.

—Mi madre ha estado encapsulada en una cámara donde la mantenían con vida. No sé porqué mi padre la mantuvo así, pero me dijo que se iría al Tibet a conseguir una caja de los Miraculous.

—Y su regreso…

—Si, es probable que tenga una caja o que tenga solo los Miraculous de Ladybug y Chat Noir, de otra caja que no son los nuestros

—¿Eso es posible?

—No lo se, esa carta me la dejó hace siete años, no pensé que sucedería, me tuvo tan confundido. Fui a buscar al Maestro Fu, me explicó un poco acerca de las cajas, pero dijo que solo tuvo contacto con una y es la que tiene, aunque era muy probable que existieran mas.

—Puede ser que sea cierto lo que dice pero… Adrien, ¿nosotros a donde demonios vamos? París está en peligro si él sabe que su esposa…

—Si, vamos a donde está ella.

—Ah ya.

Se quedaron en silencio mientras Adrien conducía.

—¿Por qué no me dijiste?

—Me era complicado aceptar que mi madre… Estaba viva. Ahora me siento… extraño por haber hecho eso.

—¿Y cuando la desconectaste?

—Hace algunos meses, cuando vino otra carta a mi, dicíendome que ya estaba a punto de llegar a sus respuestas para conseguir los Miraculous, no me dijo si akumatizó o tal vez algo peor en ese lugar pero si que estaba cerca.

—Vaya… Y él sabe que…

—Sabe nuestras identidades, Marinette.

—Mierda.

—No quería que se acercara, menos a ti. Me dolería volverte a ver akumatizada, no quiero... — diciendo eso, frenó en seco en uno de los lados de la carretera.

—Adrien…—dijo Marinette tocándo su hombro.

—No quiero volver a perderte. —dijo Adrien, abrazándola. —Tu eres importante para mi, Plagg me dijo que te dijera esto desde que comenzó… Yo no quería meterte en nada del asunto de Hawk Moth.

—Oh, cariño.

—Es probable que nos encuentre pronto.

—Pues entonces lo enfrentaremos, somos un gran equipo y no nos rendiremos. Una mariquita no es nada sin su gato negro.

—Eso no suena a una frase. —dijo apoyándo su rostro en el hombro de su novia.

—Pues ahora es nuestra frase, pensaba en juntos contra el mundo, pero me sonaba algo trivial.

—Oye, eso tampoco suena mal. —dijo Adrien.

Volvió a arrancar al auto y se detuvo metros mas adelante.

—¿Es aquí?

—Si.

Los dos bajaron del auto, lo estacionaron en un lugar cercano y entraron al Cementerio Père-Lachaise, lugar donde estaba enterrada su madre. Se tomaron de la mano y caminaron en dirección a la tumba donde estaba enterrada su madre.

—Si viene tu padre, ¿qué haremos?

Apretó mas la mano de su novia, en señal de nerviosisimo.

—Seremos valientes. Él no puede hacer lo que se le dé la gana.

—¿Sabe dónde estaremos?

—Mi guardaespaldas si lo sabe, él fue quien me ayudó en esto.

—Oh, lo entiendo.

—Estar aquí no es una estrategia, es mas que todo porque quería revelarte la verdad y que vengas a ver a mi madre conmigo, porque… No la he visto desde que la enterré.

Se detuvieron en frente de la lápida.

—Debiste hacerlo.

Adrien miró el nombre. Las letras.

El año.

Le rompía el corazón verla así. Todo tenía un precio.

Ella no lo hubiera deseado.

Era tan bondadosa.

-.-

—Si tu padre tiene los dos Miraculous y desea algo fuerte como revivir a tu madre, alguien perderá su humanidad, alguien igual de importante para él.

Sudó en frío.

—Yo…

—Puede ser una opción, Adrien.

—Maestro, ¿cree que esto funcionará? —dijo al Maestro Fu.

—Si. Tienes que hacer lo que te digo, no solo para el bien del mundo, sino para el tuyo. Dejarás de sufrir.

-.-

—Hola, mamá… Te presento a Marinette.

—Hijo querido. —dijo una voz detrás de él. —Me alegra haberte encontrado, ahora si… Vas a desear no haber nacido.

Adrien volteó y vio a su padre vestido de una forma peculiar, estaba con un traje blanco, un bastón blanco de metal y unas orejas de… ¿gato?

—Debiste de haberme obedecido. —dijo mientras iba a tirarle un bastonazo que logró evitar.

—Adrien, corre.

—Oh, ahí está el bicho maravilla. Me alegra volver a verte. —el villano fue directamente hacia Marinette, lanzándose sobre ella y dejándola a su merced.

—S-señor Agreste… Tranquilícese.

—No soy mas el señor Agreste, ¡soy Chat Blanc y ahora nadie podrá detenerme!

Lo miró con miedo.

Esto iba a empeorar.

¿Ahora que iba a hacer?

-.-

—Bicho indefenso, nunca pudiste hacer nada, aunque fueras mi esclava siendo Miss Fortune, sigues siendo alguien patética. —se pegó más a su cuerpo mientras sus ojos se fijaban en sus aretes mientras la sujetaba fuerte de los brazos para evitar que haga algo.

—S-señor, suelteme por favor.

—¿Acaso crees que soltaría a alguien como tu? Ya nadie podrá defenderte.

—¿Ah no? ¿Y yo estoy pintado o qué? —dijo Chat Noir alejando a Chat Blanc de su novia y metiéndole un puñete en el rostro.

—Vaya, hijo. Te hiciste mas fuerte en mi ausencia.

—No eres mi padre, hijo de…

—Oh, ¿ahora tambien hablas lisuras? —dijo Gabriel mientras evitaba los bastonazos que le daba su hijo. —Creo que te dejé mucho tiempo solo en casa.

—Eso no era un hogar, era un maldito infierno.

Luego vino Ladybug y comenzó a atacarlo sujetandolo con el yo-yo. Chat Noir iba por delante con los golpes y su compañera contra atacaba al gato blanco.

Andaban en sincronía.

Como si su vida dependiese de vencer a ese villano.

Luego él contratacó soltándose del agarre de la heroína.

—Chat Noir, toma su cascabel, probablemente ahí esté el akuma.

—Niños tontos, no saben que soy un adulto y experimentado, no tengo nada que perder. —dijo mientras estaba atacando a los héroes con su bastón metálico. —Tikki, motas.

Los dos se sobresaltaron mientras vieron que comenzó a brillar su cuerpo formando un rayo entre ellos.

—No… Padre no hagas esto.

—Esto es por nosotros, Adrien, ¿acaso no quieres a tu madre? —dijo furioso.

—¿Acaso no piensas en mi? ¿Nunca me amaste y pensaste que alguien pagaría el precio por lo que haces?

Ladybug lanzó su yoyo hacia él, rebotando y cayendo en el piso, se había formado una esfera de luz morada que cubría al diseñador, lo que hacía que Ladybug y Chat Noir retrocedieran.

Chat Noir logró ver algo curioso mientras trataba de acercarse, aunque la luz fuera demasiado fuerte.

—¡Ladybug, tiene unos aretes! —alertó Chat Noir mientras veía donde exactamente tenía el akuma.

—¡Amuleto encantado! —dijo ella, recibiendo una hamburguesa. —Tiene que estar bromeando, ¿no?

—¿Qué sucede, Ladybug? ¿Ya no eres fuerte? ¡Tengo el poder absoluto!

—¡Chat Noir! ¡El cascabel!

—Ahí voy.

Gabriel comenzó a caminar e invocó un gataclismo que era de color blanco y en forma de esfera, haciendo que Chat Noir se acerque y destruya esa esfera con su propio poder destructivo.

—¡Maldición!

—Bien, es mi turno.

Ladybug lanzó la hamburguesa y le cayó exactamente en la boca, haciendo que la luz deje de brillar en él y cayera al piso.

—¡Ahora, gatito!

Los dos corrieron tras él y lo sujetaron bien, le quitaron el cascabel, el anillo que vieron que brillaba y los aretes qué poseía que también estaban brillando, quitándole con cuidado para evitar algo mas.

Volvió a ser una versión adulta de Chat Noir.

—Tendrás que darnos explicaciones del porque tenías esto.—dijo Ladybug, tomando los aretes y guardándolos en su bolsillo mágico. —Chat, ¿tienes el anillo?

—S-si, ahora lo tomo. —dijo Chat Noir con nerviosismo mientras le quitaba el Miraculous, nunca había tocado otro anillo de la destrucción. —El akuma, purifícalo.

Tomó su yo-yo para purificar a la mariposa que había salido volando de ahí pero no logró atraparla.

—Creo que ahora tendrás que pedirme permiso si vas a purificar un akuma. —dijo una mujer que apareció en ese momento frente a ellos, vestida con un traje morado y en una de sus manos se posó la mariposa. —A mi.

—Nathalie…—dijo Chat Noir que la reconoció.

—Hola Adrien. —dijo sonriente.

—Sabía que tenías que estar detrás de todo esto. —dijo Ladybug girando su yo-yo para protegerse ella y su compañero.

—Tranquila, no les haré daño… Él durante este tiempo que dejó a Adrien, estuvo buscando otros Miraculous para poder pedir el deseo del poder absoluto.

Se acercó a ellos lentamente con una sonrisa.

—Pero él nunca supo algo importante. —dijo dándole el objeto akumatizado.

—Iba a sacrificarme.

—No Adrien, iba a sacrificarme a mi. —dijo ella mientras atraía la mariposa a sus manos. —Sabía que iban a vencerlos, pero yo misma quería decirle que no debe confiar en todos tan rápido, no debió ilusionarme allá.

Se acercó a Gabriel que estaba debilitado por el uso de varios Miraculous a la vez.

—Ahora él podrá recibir su castigo. —dijo ella con una sonrisa. —Adrien… Tu tendrás la decisión.

—¿Y-yo?

—Si, yo pediré el deseo para que vuelva Emilie, a cambio de algo que verdaderamente amé.

—Como…

—Si, he amado a Gabriel Agreste durante estos siete años, pensaba hacerlo cambiar de opinión, pero…

-.-

—Señorita, ¿está segura de que quiere saber el verdadero significado del poder absoluto? —dijo una de las señoras cerca al lugar donde se hospedaban Gabriel y ella.

—Si, ¿qué sucede?

—El templo que se encuentra en la cima del Tibet fue destruido por uno de los guardianes que cuidaba una de las cajas, fui una de las sobrevivientes y últimas guardianas que hubo, supe un poquito del poder absoluto. Te diré algo, ¿si?

—S-si señora. —dijo Nathalie dudosa.

—Nunca uses el poder absoluto. Es poderoso y tentador, lo entiendo. Sé que el caballero que viene contigo están interesados por preguntar acerca de Ladybug y Chat Noir, debes tener cuidado con esto.

—¿Por qué?

—Porque es un conjuro poderoso, muchos años atrás se descubrió que puede matar a cualquiera.

—Espera… ¿Dijo matar?

—Un deseo que concede el poder absoluto es revivir de la muerte, al menos eso fue lo que nos dijeron en el templo. —dijo la señora claramente.

—¿Qué?

—Si. Por eso si cae en manos equivocadas, cualquiera lo puede usar de forma egoista y alguien puede perder la humanidad.

Nunca supo ella que iba a usarlo para su propio beneficio.

—Existe un libro donde está especificado eso, pero por ahora lamentablemente no lo tengo, pero si está todo lo que consta.aclaró la señora.

"El grimorio de Gabriel. Él lo sabe."

—Entonces…

—Ten cuidado, proteja su vida, señorita. No tome una mala decisión.

-.-

—…él iba a matarme en vez de a ti, nunca lo supe, si no fuera por esa... señora, no lo hubiera sabido. Regresamos cuando Gabriel encontró el Miraculous. Tuve que seguirle la corriente, hasta que ahora lo detuvieron ustedes. Yo confiaba en que lo derrotarían, fueron Ladybug y Chat Noir por mucho tiempo y de seguro habían mejorado en sus habilidades.

—Pero, señorita Nathalie… Usted…

—Adoro a Adrien, no quisiera que lo matara para cumplir ese propósito. Gabriel es alguien terco que jamás cambiará, por eso te pido que decidas si quisieras usar el deseo o dejarlo. Te entrego el Miraculous del Pavo Real. —dijo Nathalie ahora dirigiéndose a Ladybug y entregándole el Miraculous roto. —Esto fue lo que… Debilitó a Emilie. —le entregó el Miraculous. —Estaba roto, nunca logramos repararlo.

—N-nathalie…—dijo la voz del hombre que estaba ahora echado y sujetando el frío suelo del cementerio.

Ella fue con él. Puso el bastón al costado de su rostro, dando un golpe al suelo.

—Es tu fin, Agreste. No vas a volver a hacer esto.

—Nathalie, ¡espera! —dijo Chat Noir.

—¿Qué sucede, Adrien?

—Decidí que mejor… Dejémoslo así.

—Mi hijo no va a matarme. Te dije, eres patética, Nathalie. —dijo Gabriel intentando ponerse de pie.

—¿Estas seguro, Adrien?

Se acercó a Gabriel.

—Mi castigo para ti será que jamás voy a revivir a mi madre. Está muerta y ahí se quedará. —se fue dándole la espalda.

—Nunca… la amaste. —dijo Gabriel debilitado.

Chat Noir se acercó y lo miró fijamente.

—Yo la amo y he sido maduro para dejarla ir. Nadie merece morir.

—Ella quería vivir.

—No, tu la querías viva a cambio de la vida de alguien que nada te hizo.

—Ella es inservible. —dijo en referencia a Nathalie.

—Ella ha sido mas padre que tu. —dijo sujetándolo del cuello y tirándolo al suelo. —Te dejo vivir, no voy a ser como tu.

Volteó y se fue.

—Señor Agreste, está bajo arresto, por mi. —dijo Ladybug.

—No te saldrás con la tuya, Marinette.

—Oh si lo hice. Ya no te tengo miedo. —lo miró toda retadora. —Nathalie, ¿llamaste a la policía?

—Si, Ladybug. ¿Qué les digo? —preguntó atenta.

—Que acabamos de atrapar a Hawk Moth, por fin, París es libre.

-.-

Meses después.

Aquí les informa Nadja Chamak, hoy reportamos que a las 11:49pm en una de sus celdas, fue hallado muerto el diseñador de modas, Gabriel Agreste.

-.-

Un año después.

—Chat Noir… ¿Qué haces aquí? —dijo Ladybug al ponerse al costado del héroe. —Él no merecía…

—Si, no logró soportar estar en prisión.

—¿Necesitas estar solo? —dijo mientras iba a emprender vuelo, pero el gatito lo sujetó.

—No, te necesito aquí. —la abrazó. —Te necesito mas que nunca, Mi Lady.

—Chat…—siguió aferrándose a su cuerpo. —…si necesitas algo…—comenzó a llorar.

—Lo amaba y ahora está con mi madre ahí.

—No iba a soportar…

—¿Yo lo maté? —dijo apenas, tratando de controlar las lágrimas.

—No hiciste nada malo, solo decidiste lo mejor para tu madre, él tomó su decisión. —Ladybug le respondió de manera tranquila, por ahora esto era algo difícil para Chat Noir y no lo iba a abandonar.

—Me hubiera gustado que viva mas.

—Si. Pero tu sigues aquí, recordando con amor a tu madre y sin sentirte mal por esto. Antes tomaste una difícil decisión de dejarla, llegó el momento de aceptar que tu padre tomó la suya.

—¿Y si no lo acepto?

—Cuesta hacerlo, pero te sentirás mejor al aceptar que él es humano y cometió muchos errores. —volvió a abrazarla.

—No puedo entenderlo.

—Yo creo que lo hago y me dijo con la mirada de que no quería perder a las personas que amaba.

—¿L-lo viste?

—Cuando me llamaron a declarar lo vi, estaba lloroso. No solo por Emilie, sino por ti. No me atreví a hablarle, sentía que debía dejar las cosas como estaban. Tu debes seguir y no estarás solo, mientras yo esté contigo, seré tu complemento.

—Mi madre era como tu, yo era el suyo. Me decía que eramos un complemento los tres juntos.

—No pienso reemplazarla, pero si seguir su consejo. —él la miró y le dio un beso en la mejilla.

—Gracias, Ladybug.

—Oye, somos un equipo, ¿no, mi príncipe?

—Si, el mejor de todos, mi heroína.

Estaba seguro de que ambos formarían un lazo invisible que los mantenía unidos y si en el pasado eran almas gemelas, ahora eran una unión que no iba a tener un fin.

Que iban a ser la heroína y el príncipe por siempre.


¡Hola! Reviví para publicar el final de esta historia, lo terminé en mi reto del Ladynoir July pero sentía que tenía que publicarlo aquí para que vean como terminó.

Les invito a leer los retos que he hecho después de esta historia. Gracias por apoyarla en su tiempo.

Este epílogo se lo dedico a Eimy que fue la que me impulsó a seguir escribiendo esta parte que quedó inconclusa y perdona por no matar a Lila, en otra historia será xD

Gracias por leerme.

¡Hasta en otra oportunidad!

- Ann.