Disclaimer: Sakura Card Captor y sus personajes no me pertenecen son propiedad de CLAMP, pero la historia es completamente mía.

Esta historia es la que avanza más rápido, ya debo darle más cariñito a las otras y actualizarlas más seguido, ¿no sé si poner en pausa un rato estas actualizaciones? uwu en fin no les interrumpo más y los dejo leer, nos vemos más abajo.

"Qué parecidos son los gritos de amor y los de los moribundos."

– Malcolm Lowry

CAPITULO XXIV – "Heridas"

1 semana después

Pov Nadeshiko

La tristeza últimamente era tan palpable en el ambiente, sin Sakura, sin Kei, era inevitable no sentir melancolía, quería compartir tiempo con su hija, con su nieto y con su marido, pero Fujitaka parecía no querer que se pronunciara una palabra al respecto. Ya estaba cansada de la situación. No podía visitar a Sakura porque al ser ella parte de los contadores de la compañía Kinomoto, Fujitaka siempre presidia de ella en algún aspecto de la contabilidad, evitando que se moviera del lugar, tampoco podía llamarle debido a que él siempre estaba en casa. Para colmo Fujitaka había estado demasiado extraño últimamente, su semblante serio y su actitud inalterable se habían vuelto frías completamente. Si bien sabía que él podía ser un poco intimidador en su forma de ser, normalmente con ella solía ser muy cálido, también lo había sido con Sakura, sobre todo cuando esta era pequeña, en esta etapa Fujitaka parecía ser otra persona.

Tocando suavemente la puerta entró al despacho de su esposo. El olor a pino fresco de aquel lugar era relajante y pacífico, contrario a como se sentía en ese momento. Su esposo de inmediato dirigió su mirada a su persona y dejo de lado sus papeles, mientras se levantaba y se acercaba a ella. –¿Qué sucede Nadeshiko? ¿Hay algún problema con el balance de datos?

Miró sus ojos por largo rato antes de contestar. –No es eso Fujitaka, tu sabes cuánto te amo y a lo largo de nuestro matrimonio siempre fui muy feliz, sin embargo… desde que Sakura no está a nuestro lado, esto se ha vuelto doloroso e injusto, nuestra hija nos necesita y tenerla lejos cuando más nos requiere me parece algo muy egoísta. Es nuestra pequeña.

Aquel hombre de traje no se inmutó ante sus palabras. –Deberíamos salir a cenar, ya es tarde y creo que lo mejor será que tomemos aire fresco.

Le enfadó su actitud. –No puedes hablar en serio… ¡ya basta de evadir los problemas! Nunca fuiste injusto, ¿Por qué con nuestra hija lo eres? ¡¿No te duele?! ¿Cómo puedes soportar verla sufrir? Yo, ya no lo puedo aguantar más.

Fujitaka abrió los ojos expectante y la tomó por los hombros. –Nadeshiko no te alteres, por favor… no lo vale, sabes que tu salud...

Apartó sus manos mientras retrocedía – ¡Es mi hija! ¡Todo asunto que le incumba, vale más que el mismo oro! La lleve nueve meses en el vientre, le enseñamos a caminar, a hablar, a comer, le inculcamos como defenderse y respetar. La vimos convertirse de una dulce niña a una gran mujer. ¡Era tu más grande fascinación y orgullo! ¿Qué paso para que cambiaras de opinión? ¿Tanto la odias por algo que no hizo? ¿Por qué no confías en ella?

El castaño cerró los ojos e hizo una mueca de desagrado. –No puedo aceptarlo simplemente… no puedo…

¿Qué cosa no podía aceptar? Estaba confundida. – No comprendo…

Fujitaka le volvió a observar y pudo notar un gran pesar en su semblante. –Perdóname Nadeshiko, pero no puedo permitirlo, no puedo hablar con Sakura, no puedo escuchar su nombre, no puedo cruzar mi mirada con ella, mucho menos verla… no puedo hacerlo, definitivamente no puedo, no cuando fui yo quien permitió que pasara todo esto. Si yo hubiera cuidado mejor de ella… no habría sufrido como lo ha hecho, no existirá esta vergüenza en nuestra familia. ¡Yo sé que ella es inocente!

Quedo impactada ante las palabras de su esposo. –Fujitaka…

El hombre negó con la cabeza –Estaba tan frustrado aquella vez en la corte que si no salía del lugar estaba seguro que podría cometer una imprudencia, por eso me fui, después no pude ver su rostro tras las rejas… ¿Con que derecho? Por mi incompetencia ella estaba en ese lugar… lo único que me importaba en ese instante era sacarla de ese horrible sitio.

No podía creer las palabras que estaba escuchando. –¿Por qué no me dijiste en aquel instante? ¿Creí que no te importaba? –Su voz empezaba a quebrarse al ver a su marido bajar su mirada avergonzado. El gran Fujitaka Kinomoto, mostraba debilidad.

El varón se llevó una mano al rostro, tapando su mirada. –Quería sacar a la luz la inocencia de Sakura antes que nada, además no solo le había fallado a ella como padre, sino que también te falle a ti como marido, no había podido proteger a mi familia. Era un problema que solo yo debía solucionar, no tenías por qué cargar con ello.

Ella negó suavemente mientras lo tomaba de una mano –Pero éramos una familia, somos una familia y la familia se apoya, compartimos alegrías, tristeza y dolor.

Fujitaka le sostuvo el agarre. – Me sentí tan indigno de tenerlas a mi lado, no logre nada en aquel entonces, después Tsukishiro le sacó de prisión, yo con todo el dinero, policías, detectives e investigadores privados no había logrado nada y ese niñato en cuestión de días apeló a su inocencia y "ganó" el caso. Me sentí tan inútil, no había hecho nada por mi hija.

Le cogió con más fuerza – ¡Hiciste mucho intentando buscar pruebas de su inocencia! Siempre estuviste ahí para ella.

–De que sirve, si le falle como padre… como vivir con la vergüenza de fracasarle a un hijo, no podía mirarme al espejo sin sentir que yo había permitido que magullaran a mi pequeña, que se manchara su nombre y su credibilidad. Mirarle al rostro sería un insulto para ella. Hablar de ello, no tenía el derecho. Confiaba en que Tsukishiro cuidaría bien de Sakura y la haría feliz… pero cuando me entere de su desaparición hace unos meses, la herida sangro con más fuerza. Descubrí todo lo que él le hizo y sentí como si la hubiera lanzado a la boca del lobo, el maldito desgraciado la engañaba. Quería sacarla de ahí y protegerla, pero no me sentía con el derecho de hacerlo después de todo lo que había pasado, de los años que lo había ignorado como si nada.

Pensó en sus adentros que no solo Sakura soportó engaños, sino también humillaciones. Tomó su rostro entre sus manos. –Aún podemos hacerlo. Debemos traer de nuevo a nuestra hija, a nuestro nieto. Podemos enmendarnos.

Él le miró con tristeza. –Eso no es todo Nadeshiko… el estúpido de Tsukishiro mostró la inocencia de Sakura con pruebas falsas, estas semanas me la he pasado investigando acerca del caso. Sabes, me vi en la necesidad de contratar a un mercenario, para encontrar la cabeza del maldito que había inculpado a Sakura y hasta ahora he tenido pocos resultados. Sin embargo… no pienso detenerme esta vez, no me importa si voy a prisión, me encargara de asesinar al desgraciado que hizo que este infierno se desatara…


Pov Kaho

¿Era enserio? ¿Después de tanto tiempo la atrapaban en una tienda comercial? Sostuvo con fuerza su bolsa, sonrió con imponencia ante los hombres frente a ella. No se los pondría tan fácil, la noche apenas iniciaba.

–¿Qué necesitan? ¿No entiendo por qué me cortan el paso? Debo regresar a casa y mis compras son muy pesadas.

El pelinegro se acercó a ella con un semblante enfadado. –No perdamos el tiempo, venimos por el caso del asesinato de Yukito Tsukishiro. Sabemos que estuvo más implicada de lo que la corte sentencio.

Levantó una ceja divertida –¿Por qué no lo dijeron antes? Si de eso se trata, Yukito era un buen hombre, aunque no tan grandioso en la cama, pero al fin y al cabo complacía, aunque siendo sincera con el tiempo te cansas de un impotente en el sexo y ya saben, por eso termine por finalizar nuestra relación.

El sujeto de ojos azules sonrió con fuerza a su compañero y se carcajeo. –¡Ya escuchaste eso Kurogane! Y yo que creí que su relación había terminado por que Yukito había descubierto que ella era un puta.

Endureció su mirada y escupió sus palabras. –¡Desgraciados! ¡¿Quiénes son ustedes?! ¡No saben con quién tratan! ¡No pueden hablarme así!

El rubio sacó una identificación de su chaqueta y se la mostró. –Tú tampoco sabes con quien tratas, soy el capitán principal de la policía Fay D. Flourite y tú cariño, tú nos acompañaras para que hablemos con más tranquilidad en la estación.

Negó rápidamente y retrocedió un paso –Eso es lo que ustedes creen, yo no me moveré de aquí hasta que llegue mi abogado, ¡no pueden obligarme a nada! ¡Solo están difamándome! –rápidamente cogió su celular y marcó con desesperación ante la mirada de otros compradores. El sonar de un timbre fue su único eco… no había línea.

El rubio se acercó a ella con unas esposas en sus manos. –Si estás buscando a Fujimoto… me temo que no podrás contactarlo, pero no te preocupes pronto lo veras, él está en una celda de mis cuarteles, hay algunas cuentas que nos debe de aclarar, ahora… ¿nos acompañaras por las buenas? O… ¿quieres que te pongamos las esposas?

Apretó con fuerza sus dientes –No tienen ninguna orden en mi contra así que no pueden llevarme, soy yo la que podría llamar a la policía y acusarlos de intento de secuestro.

El capitán cogió un papel de sus ropas y se lo extendió. –Si tenemos una orden y si quieres llamar a la policía puedes hacerlo, me encantara ordenarles a mis hombres que te lleven a la patrulla, pero quiero evitarte esa humillación, ahora se buena y acompáñanos.

Frustrada se dejó guiar por aquel par de extraños, ya llamaría a su padre desde la estación.


Pov Fay

Su oficina era pequeña, llena de papeles por doquier pero era un buen lugar para descansar y refugiarse a meditar. Por el momento había logrado llevar a la tal Kaho a la estación y conseguir una orden para interrogarla en las próximas horas, todo avalado por un juez, gracias a las pruebas dadas por él y por Kurogane en nombre de Tsukishiro Yue, aquel sujeto que había contratado a Kisuke para el trabajo.

Todo había resultado bastante sencillo a como lo imagino, por lo regular ese tipo de mujeres como Kaho solían ser mujeres escandalosas y poco cooperativas cuando se trataba de algún proceso judicial, sin embargo ella no represento mayor problema. Se sentía satisfecho con el trabajo, pero al ver el semblante decaído y pensativo de su compañero, se dio cuenta que parecía no compartir su felicidad.

Sorbió un poco de su café y extendió unas rosquillas a su compañero para que este tomara una –¿Qué sucede Kurogane? Creí que estarías feliz de que capturáramos a esa víbora.

El nombrado tomó una dona y la llevo a su boca. –Siento que aún no es suficiente, es como tener las piezas de un rompecabezas y no saber dónde terminan de encajar.

Dio una mordida a su propia dona y bebió un poco de café antes de contestar. –Te comprendo, es un caso difícil, en todos los años en la policía nunca había tenido un caso similar. Sin embargo con la información que te dio Kinomoto y Tsukishiro, y con lo que podamos obtener de los infelices de Mayuri, de Kaho y de Fujimoto, estoy seguro que encontraremos las cabezas faltantes de la hidra.

Lo vio asentir. –Es más que obvio que la expareja de Yukito tuvo algo que ver en el asunto, si hubiéramos sabido antes de su existencia, la abríamos rastreado de inmediato, nunca pensé que el hotel en el que murió Yukito pertenecía a accionarios cercanos de la familia de la chica. Los malditos del juzgado ocultaron información muy importante para todos y se la guardaron para ellos mismos.

–Y ese tipo Fujimoto, el que fue abogado de Yue se encargó de hundir a Sakura, cuando su papel era ayudarla, es obvio que alguien lo tenía muy bien pagado y protegido para que él se atreviera a hacer algo así.

Vio al hombre tomar su barbilla pensativamente –Y podemos sospechar aún más ya que en las cuentas bancarias de Kaho, un beneficiario principal es este nombrado Fujimoto. Esto no es una coincidencia, ambos están igual de implicados y hay otro más…

Asintió mientras miraba con interés un papel en su escritorio. –Fei Wang Reed, un empresario exitoso en trasporte de mercancías y distribución de las mismas. Aclamado por revistas y crítica internacional, lo consideran uno de los pilares en la distribución de toda clase de productos, su astucia lo ha hecho famoso y temido en los negocios. Es el padre de Kaho y su abogado principal es Fujimoto.

Kurogane miró el mismo papel. –Es solo la fachada. –El hombre le extendió una carpeta con varios papeles al rubio.

Cogió dicho objeto y lo analizó a detalle –¿De dónde sacaste esto?

El pelinegro movió los hombros con indiferencia. –Hay viejas mañas que no se olvidan. Pregunte en el bajo mundo y las respuestas llegaron después de varios billetes.

Suspiró con pesadez. –Sabes que odio a esas lacras, Kurogane.

Lo vio sonreír –Lo se… pero necesitaba que me aclararan más información.

Cerró los ojos cansado y le regreso dichos papeles. –Entonces, ¿qué obtuviste?… ¿Quién es Fei Wang Reed?

El semblante de su compañero cambio a uno grave – Un empresario exitoso en trasporte de mercancías y distribución.

Una vena salto en su frente –¿Debes estar bromeando?

Lo vio negar rápidamente –Debe ser alguien muy poderoso para también amenazar el bajo mundo.

–Y qué tal si simplemente es eso. Un empresario y ya. No podemos vincularlo al caso, solo porque su hija sea Kaho y el abogado de su familia sea Fujimoto. Simplemente pudo tener la mala suerte de tener una hija por el mal camino.

–Ya lo sé. Pero hay algo, por lo cual tengo mala espina de ese hombre. Llámala inquietud sin sentido si tú quieres.

Refunfuño mientras tomaba otra dona y la llevaba a su boca. Aquel caso parecía enredarse cada vez más. –Supongo que tendremos que interrogar cuanto antes a Kaho y a Fujimoto. Tal vez nos den la información que nos falta y buscamos.

Asintió con la cabeza. –No será problema siendo nosotros los que haremos el interrogatorio. No por nada fuimos los mejores en su tiempo.

El rubio sonrió de medio lado antes de verla suspirar con fuerza y mirarle directamente. –Jamás entenderé porque decidiste dejar la academia de policía, Korogane. Tenías un futuro prometedor y un talento inigualable.

El nombrado se burló felizmente –¡Yo sé que me deseabas a tu lado en la academia Fay, sé que quieres tenerme las 24 horas del día! Porque soy completamente irresistible.

Una nueva vena saltó de su cabeza. –Si quisiera un vago infeliz en mi casa, me habría casado hace mucho con cualquier patán o con alguna mujer que el clan de mi padre hubiera escogido.

Kurogane no dejo de sonreírle y puso sus manos de frente en señal de paz. –Hay cosas que la academia no me podía enseñar, Fay. Tampoco me las podía dar, eso es… anhelar algo que jamás será y tú lo sabes.

Negó con la cabeza y tomó unos papeles de la mesa –Sigues siendo un cobarde Kurogane, tú y yo sabemos que si en verdad lo quisieras, hace años que abrías obtenido lo que querías. –Sin voltear a ver a muchacho se dirigió a la puerta de su oficina. –Preparare la orden para que nos permitan interrogarlos mañana a primera hora. Puedes dormir aquí si quieres, yo regresare en unos minutos.

Salió de la oficina para arreglar toda la documentación. Maldita sea la burocracia exigente que obligaba a firmar cientos de papeles solo para poder tomar un testimonio o declaratoria, cosa que era aún peor con un interrogatorio.

Pov Kurogane

Salió de la estación de policías a pesar de ser ya muy noche. Simplemente no podía seguir ahí. Las palabras del chico le rodeaban la cabeza "tú y yo sabemos que si en verdad lo quisieras, hace años que abrías obtenido lo que querías.". Negó con la cabeza para alejar los pensamientos de su mente, no tenía caso torturarse con fantasías.

La vida solía ser bastante cruel en muchos aspectos, todos los días cientos de hombres, mujeres, niños y niñas, son maltratados, violados, muchos otros son utilizados de moneda de cambio por sus familias, hay asesinatos, robos, torturas, intimidaciones, mafia, sangre, poder, corrupción y dinero… una parte del mundo, en conclusión se manejaba por paciones demasiado bajas. Esa era una de las razones por las cuales no podía estar en la policía, había malnacidos que merecían más que una celda en prisión… merecían la mismísima muerte.


Pov Saito

Los días pasaban lentos y aunque su papá solía hablarle frecuentemente, esta vez había demorado más tiempo del habitual. Tenía muchas ganas de ver tanto a su mamá como a su papá, el Señor Eriol y su esposa insistían en que debía de esperar con paciencia, que ellos en cualquier momento aparecerían sin esperarlo. Pero ya había pasado mucho tiempo y sin quererlo cada vez se sentía más ansioso.

Hoy era día de visita, el señor Eriol detuvo su caminata en la entrada del zoológico mientras esperaban. Desde la partida de Shaoran, solía ir al zoológico donde trabajaba su padre, iba a visitar a cierta persona en particular. Cuando su papá se lo presento por primera vez, sus piernas temblaban, ya que a pesar de que esa persona era bastante mayor, tenía una presencia que imponía respeto, sin embargo al conocerlo mejor y al escuchar de su padre, que esa persona era como un segundo padre para él, sus ojos cambiaron y poco a poco, le fue ganando mucho cariño. A lo lejos lo vio aparecer y se soltó de la mano de Eriol para acercarse rápidamente.

Corrió con todas sus fuerzas. –¡Abuelo!

El hombre se detuvo para recibir su abrazo. –¿Cómo estas mocoso? ¿Has estado causando problemas? Tu padre se enfadara si no haz obedecido.

Negó rápidamente. –Me he portado bien, incluso estoy aprendiendo a leer y a escribir. La señorita Tomoyo me está enseñando.

El anciano asintió mientras ponía una mano en su cabeza y agitaba su cabello con fuerza. –Eso está muy bien, aun así debemos arreglar con tus padres el que empieces a ir a la escuela lo antes posible. –Lo soltó y después miró a Eriol. –Gracias por traerlo.

El pelinegro se despidió de él con un gesto de mano. –No se preocupe Wei, vendré por él antes del anochecer.

Después de despedirse entraron al zoológico y se dirigieron a la pequeña oficina de su abuelo. –¿Hoy veremos leones u osos?

El anciano sacó un caramelo de su bolso y se lo extendió. –Hoy veremos lobos y me ayudaras a alimentar a los pingüinos, conseguí que el administrador te permita entrar al hábitat.

Asintió con rapidez mientras tomaba el dulce. –Quiero aprender mucho y ser igual de bueno que tu o que mi padre cuando sea grande. ¡Seré el mejor cuidador de animales!

Su abuelo le sonrió y él lo abrazaba con fuerza. –Eres un mocoso molesto, recuerda que debes estudiar primero, ahora que lo pienso me recuerdas a Shaoran cuando era joven y también me recuerdas a su padre. Eso sujeto era verdadero fastidio.

Miró con curiosidad a su abuelo y ante la duda no se contuvo de preguntar. –¿Dónde está mi otro abuelo? ¿El papá de mi papá?

La mirada del viejo se endureció y se separó de él –El ya no está y no creo que sea buena idea que yo te explique el por qué. Tu padre debe hablarte acerca de ello.

Un poco triste bajó su mirada. –Extraño a mi papá y a mi mamá. En verdad quiero estar con ellos aunque sea solo por un momento, los extraño mucho.

–Entiendo, pero no creo que sea posible por ahora. Debes ser paciente.

Unas cuantas lágrimas escaparon por sus mejillas aun sin su consentimiento. –Debo ser fuerte, pero es muy difícil, duele mucho.

Wei se levantó y lo vio suspirar. –Shaoran es un…. –lo tomó por un hombro y lo miró a los ojos. –Escucha Saito, hay una posibilidad de que podamos ver a tu padre, pero tienes que ser paciente, no debes decirle a Shaoran. Yo mismo lo platicare que Eriol y su esposa. Ahora deja de llorar y vamos a alimentar a esos pingüinos.

Antes las palabras de su abuelo se secaron rápidamente las lágrimas y sonrió con esperanzas. ¡¿En verdad podría ver a su padre pronto?!


Pov Shaoran

Desde la noche en que el maldito de Tsukishiro lo amenazara, se la paso pensando en silencio en su departamento, uno que otro pomo de alcohol corría por sus venas, sin embargo aún no era lo suficiente para nublar su juicio. Cada palabra que había mencionado aquel bastardo tenía algo de verdad en el fondo. No tenía mucho que ofrecer en cuanto a sus posibilidades económicas, sin embargo no caería en esa sucia trampa, él no había sido criado entre oro y plata, y aunque su forma de ser no fuera la más "amigable" del mundo, siempre había considerado que la educación que sus padres le habían brindado era la mejor, no era "perfecto" pero se consideraba un hombre correcto y justo.

Tal vez Sakura quería espacio para pensar, peor él no necesitaba hacerlo y aún menos después de ver el desplante del imbécil del exesposo de la castaña. Cada día se convencía más que dejarla al lado de un hombre como Tsukishiro sería un grave error, independientemente si la chica le correspondía o no, incluso solo como un amigo, no podría permitir que ella, terminara cometiendo otro error debido a la confusión y la presión. Eso hombre no la merecía en absoluto y aunque al final ella terminaba cediendo ante las cenizas de su primer amor, quería estar ahí junto con ella para verlo y asegurarse de que el infeliz bastardo que tuviera la suerte de estar a su lado realmente mereciera la oportunidad de acompañarla, de hacerle creer que haría realmente feliz a Sakura y la protegería.

Con decisión en su mirar se levantó del sofá en el que se encontraba y caminó a la puerta de su hogar. La próxima vez que viera a Sakura le haría saber su decisión. No se haría simplemente a un lado, lucharía cada segundo de su existencia por tener un lugar en el corazón de la chica, ya fuera como su amante, su compañero o simplemente como su amigo.


Pov Kei

La casa de sus abuelos era grande y espaciosa, casi tan grande como la casa de sus otros abuelos, los Kinomoto. Sin embargo jamás le había parecido tan grande aquel lugar como la última semana, a pesar de que Kerberos en ningún momento se separaba de él y sus abuelitos constantemente intentaban distraerlo. Realmente no tenía ganas de jugar, no tenía ganas de comer, no tenía ganas de salir, simplemente no quería hacer nada y aunado a todo eso, su padre le había pedido a un hombre extraño que le siguiera a todas partes, se sentía acosado y solo. Sus papás se habían divorciado… y aunque su abuelo Clow y su abuela Yuko intentaron darle una explicación de las razones que tenían, sabía que ellos también desconocían del tema. ¿Acaso todo había sido su culpa? Acaricio con fervor a su mascota, al menos él no le dejaría solo.


Pov Kurogane

La mañana llegó sin mucho apremio y mientras se dirigía de nuevo a la estación de policías para reunirse con Fay e interrogar a esos malditos, no pudo evitar pensar que aquello no terminara bien. Sin tardanza se reunió con el rubio en su oficina y ambos fueron de inmediato a la sala del interrogatorio, ninguno menciono palabra o hizo gesto alguno. En ese instante las frases sobraban.

Se sentaron en la pequeña habitación mientras la chica Kaho se encontraba frente a ellos apenas separados por una pequeña mesa y a un costado el abogado de la mujer. El único movimiento que la chica había realizado fue llamar a su padre y posteriormente reunirse con un abogado que al parecer había contratado el mismo, tanto para ella como para Fujimoto. Simplemente las acciones del hombre hablaban por sí mismas, esos sujetos estaban más implicados y juntos, que la goma de mascar a una suela vieja de zapato.

Se apresuró a hablar mientras miraba a la mujer. –Si cooperas con nosotros nos aseguraremos que tu tiempo en prisión no sea largo, incluso aún más si solo seguiste ordenes de alguien más. Podríamos tratarte y pedir que te juzguen como otra víctima.

El sujeto al lado de la chica le impidió hablar con un gesto de mano. –Ustedes asumen que mis clientes son culpables y eso está equivocado, ella no puede contestar a esa pregunta.

El tipo era listo, así que deicidio actuar con mayor cautela. –Tenemos nuestras sospechas, el abogado Fujimoto hizo todo lo que pudo para que la señorita Sakura Kinomoto fuera a prisión, oculto pruebas, testigos y hechos. Él está muy enredado y que sea beneficiario de las cuentas de Kaho la hace a ella muy sospechosa.

El tipo le volvió a contestar con voz tranquila. –Dado que ambos son mis clientes, debo de aclarar que el señor Fujimoto es un hombre respetable, con años de carrera que les respaldan, su acusación es completamente desenfundada. Es bastante probable que el haya cometido errores en el caso, como cualquier otro humano lo hubiera hecho en la vida.

Su actitud empezaba a molestarle, antes de contestarle Fay se le adelanto. –Entonces está diciendo que el respetable abogado que me comenta que es Fujimoto, se equivocó de una manera tan catastrófica en un caso de suma importancia para dos familias de alto poder en el país. Me está diciendo que se equivocó tantas veces y de maneras tan graves en todas y cada una de las pruebas.

El sujeto asintió lentamente. –En lo que a mí me concierne, la probabilidad es un campo muy extenso y la situación con facilidad puede caer dentro de las variables menos probables pero posibles. Así que si, Fujimoto es inocente, lo voy a mantener siempre y ustedes deben de saber que "incluso al mejor cazador se le escapa la liebre"

¿En verdad estaba siendo tan sínico con ellos? Miró a los ojos a la chica y le volvió a hablar. –Tenemos una orden expresa para interrogarle señorita Kaho, así que le pido conteste nuestras preguntas.

El abogado de la chica de inmediato intervino sus palabras. –Ella no contestara nada. La están inculpando.

Fay detuvo al sujeto con un movimiento de mano. –La orden nos permite preguntarle acerca del caso y hacer que nos responda, así que eso haremos y usted no puede impedirlo.

Observó al tipo retroceder ante las palabras de su compañero y prosiguió con su interrogatorio. –Escuche señorita, nosotros solo queremos aclarar el caso, una joven fue inculpada y paso todo un infierno por esto.

La chica a pesar de toda expectativa le respondió. –Escúchenme yo deje a Yukito y después él murió, así de simple. Tuvimos la mala suerte de que muriera en uno de los consorcios de hoteles de un socio de mi padre.

–Por lo que tengo entendido en la investigación que realizamos, las acciones de su padre en dicho consorcio, de hecho lo hacen más dueño de la cadena de hoteles que ser solo un supuesto "socio".

La chica le miró fijamente. –Mi padre es poderoso, eso lo sabe todo el mundo.

Levantó una ceja intrigado –¿Muy poderoso? ¿Tan poderoso como para crear toda una treta para evitar que su pequeña hija fuera a prisión?

El abogado de inmediato saltó en defensa de la chica. –Esto es suficiente. Ella no puede decirles más.

Fay se apresuró a hablar. –La orden fue para interrogarla a ella, no a usted. Ahora por favor cállese y déjenos trabajar.

–No me callare, no saben cuántos casos he visto así. Psudopolicias que interrogan a mis clientes con amenazas y afirmaciones de culpa, asiéndoles caer en una trampa. Sin embargo no se los permitiré. A veces los mismos oficiales suelen ser los peores criminales, realmente estamos hablando de tigres cazando ovejas en la mayoría de las ocasiones, gente que sin escrúpulos usa el poder para aprovecharse de las personas, bajo el escudo sucio y repulsivo de una placa que les da la invulnerabilidad de la "justicia", no son más que zorros embaucadores.

Se puso de pie y sin explicaciones salió de inmediato de la habitación ante la mirada atónita de su compañero, el abogado y la interrogada. Fay no tardó en seguirle, mientras caminaba a la salida de la estación él le detuvo de un brazo, sin embargo su mirada debió de ser realmente intimidante para que el chico le dejara ir en cuanto fijó su semblante. Se fue del lugar mientras los pensamientos le invadían.

Flash back

Ese era el treceavo. Al principio había sido difícil, sin embargo después de pasar por el tercer hombre su sensibilidad había disminuido de manera estratosférica. Simplemente ya no le importaba, era un simple procedimiento mecánico.

Bien hecho Kurogane. Eres un gran socio. Te aseguro que si continúas así en menos de unos cuantos años como agradecimiento podrás ser promovido a un cargo alto en la policía o en el servicio de inteligencia del estado.

Sonrió débilmente –Sabes que poco me importa trabajar en esto, mientras cumplan con la parte del trato.

El hombre robusto le cogió del cuello. –No te creas mucho. Conseguir alguien como tu es fácil, simplemente no nos molestes y todo saldrá bien.

Desvió la mirada mientras el hombre le soltaba en el proceso. –¿Qué debo de hacer capitán Takemura?

El sujeto resopló con fuerza. –Esta vez hablamos de un trabajo sencillo, iremos los dos. Debemos recoger un poco de dinero, el muchacho es joven y no tendremos problemas con él. Si terminas con el encargo satisfactoriamente, consideraremos tu deuda saldada y un posible acuerdo que beneficie a ambos.

Alzó la ceja incrédulo. –¿Un acuerdo? ¿Cuándo han sido ustedes hombres de acuerdos?

Deja de pasarte de listo muchacho, somos la autoridad, la justicia absoluta. Además no importa cuanto lo quieres negar, estas tan podrido como nosotros.

Negó con la cabeza. –Algún día resarciere el daño que he hecho.

Vio reír al capitán. –¡Deja de decir tonterías! ¡Ambos tenemos un lugar reservado en el infierno! Sin embargo yo seré perdonado, pero tu Kurogane… te quemaras en el fuego sangrante. Ahora apresúrate y prepárate, tengo algunas cosas en el cuartel que nos podrán servir.

Fin del flashback

Movió rápidamente la cabeza intentando alejar aquellos recuerdos. Llevó su mano a la frente y secó el sudor que escurría por su piel. Se le dificultaba respirar, su ritmo cardíaco subió rápidamente y el calor que le invadía le obligó a jadear. Necesitaba controlarse… Fay lo iba a matar después de salir tan precipitadamente del interrogatorio. Sonrió con pena al pensar en la idea.


Pov Sakura

Se cepilló lentamente el cabello mientras se miraba al espejo, unas ojeras apenas visibles se hacían presentes en su piel clara, denotaban el hecho de que no había podido dormir bien desde la ausencia de Kei. Incluso había pensado en dejar a atrás el divorcio por el niño, pero sabía que aquello sería otra mala idea, aunque mentiría si aseverara que ese era el único motivo por el cual tenía preocupación, su mente viaja en un mar de sensaciones y emociones al recordar que al otro lado del mundo, según lo dicho por Shaoran, Saito también le estaría esperando. Una sensación igual de abrumadora de aquella que sintió al alejarse de Kei, ahora la experimentaba con Saito, extrañaba al pequeño y se preguntaba si pronto sería capaz de volver a verle. Terminó de cepillarse el cabello, últimamente se la caí más de lo habitual. Suspiró largamente mientras se levantaba y tomaba sus medicamentos.

Hoy volvía a tener cita con el médico y para colmo Yue le había citado en un restaurante para darle un anuncio "importante" por la tarde, el muchacho la última semana no dejaba de darle flores, collares, comida, entre otras cosas… detalles que a una mujer primeriza en el amor, definitivamente le hechizarían de inmediato, sin embargo a ella…

Cada día se sentía perder un poco más… y lo odiaba con todas sus fuerzas, odiaba haberse convertido en el tipo de persona que detestaba, en una mujer débil, dependiente y frágil emocionalmente, de verdad lo odiaba. Quería recobrar su porte y su fuerza, aquel de su juventud, aquel porte que se había empezado a reconstruir con la ayuda de Shaoran. Sin embargo tenía miedo, más aun después de que Yue le llevara a hablar con Kurogane hace apenas un día.

Flashback

Ella no quería estar ahí, no quería más que estar con sus hijos y que la dejaran en paz de una vez por todas, quería poder tener a Kei y Saito entre sus brazos y quizás… estar en paz de una maldita vez, ya estaba cansada de todo el sufrimiento y frustración vivida los últimos años, de creerla culpable, de creerla una asesina, una puta y una deshonra para su familia. Aunque intentaba hablar con su madre, la comunicación y las visitas eran relativamente pocas debido a la constante intervención de su padre en la casa Kinomoto, si él estaba en casa, ella tenía por completo prohibida la comunicación con su madre. Suspiró triste mientras sentía como Yue apretaba su mano en un agarre reconfortante, ¿Cuándo la había tomado de la mano? Después de varios segundos entró a la pequeña oficina, se sentó una silla y a su lado Yue le siguió.

Kurogane les miraba desde el otro lado de su escritorio. –Me alegro de verla de nuevo Kinomoto, reitero que si necesita algo no dude en pedírmelo.

Soltó la mano de Yue con rapidez y se dirigió al pelinegro. –No sé quién eres exactamente, pero aun no perdono lo que hicieron conmigo en New York… no importa la razón, la manera en que me trajeron con chantajes es repulsiva.

Yue se removió incómodo y Kurogane le desvió la mirada. –Soy un investigador con alto porcentaje de efectividad en mis investigaciones y en mis misiones, sin embargo uno de mis defectos es que no siempre suelo recurrir a los métodos más ortodoxos y me disculpo por eso.

Su exesposo se levantó de su silla bruscamente. –No debes disculparte Kurogane. Sakura, en verdad no quisimos que las cosas fueran así, pero debes entender que necesitaba que regresaras a casa.

Miró retadoramente al muchacho. –¡¿Y creíste que con una pistola en la cabeza sería la mejor opción?! ¡Porque así me sentí cuando me chantajearon! ¿No crees que quizá yo quería ver a Kei, pero también quería quedarme en New York?

Vio a Yue a apretar sus puños. –¡No! ¡No lo creí! No hay nada en New York que pudiera interesarte de verdad. Kei y yo estamos en Japón, también está tu familia. No hay absolutamente nada en esa maldita ciudad que en verdad te interese.

Estuvo por contestarle, cuando Kurogane captó su atención de nuevo. –Basta Tsukishiro, no estamos aquí para esto. –El pelinegro le observó fijo –Reitero que si necesita algo, no dude en pedírmelo señorita Kinomoto, mis intenciones son buenas.

Después de toda la adrenalina liberada se sentía un poco más tranquila. Asintió lentamente. –De acuerdo, ¿Qué es lo que quiere de mí?

Yue se sentó de nuevo y habló bajo. –Kurogane me pidió que viniéramos para que terminaras de contarle la versión de los hechos que tú tienes.

Kurogane carraspeó y sacó varios papeles. –Kinomoto, mis investigaciones han señalado a un tal Mayuri Kurotsuchi como aquel designado en la corte para verificar todo el material de vídeo y constatar que este fuera real, no indagare en el hecho de que Yue lo haya sobornado para permitir tu libertad. En concreto este hombre mintió y al parecer modifico el vídeo real, he logrado restaurar de poco en poco el vídeo que se presentó, pero aún me falta algo más de tiempo para terminar. La técnica que utilizo casi destruyó por completo la base real del vídeo, te cuento acerca de esto porque este hombre inevitablemente necesito la ayuda de alguien que le proporcionara dicho vídeo y dinero para modificarlo. Entre los sospechosos en mi lista está el abogado que contrato Yue para "defenderte", me refiero al licenciado Fujimoto, él tuvo contacto con dicho material y ha manejado dinero con Mayuri… pero también lo ha hecho una tal Kaho Reed, quien también tiene acceso al hotel donde Yukito murió ya que su familia tiene accionarios que son dueños de dicha cadena de hoteles.

Todas las palabras empezaron a cobrar sentido en su mente… Kaho… esa maldita… ¡ella lo había matado! Una inmensa ira le invadió, sin embargo esta bajó rápidamente al recordar otra palabras mencionadas por el investigador "no indagare en el hecho de que Yue lo haya sobornado para permitir tu libertad"… ¿Yue había sobornado en la corte para ayudarle a salir libre en aquella ocasión?, con que esa había sido la razón de que la dejaran libre.

Se quedó sin aliento por un segundo. –¿Entonces ella lo mató? ¿Kaho mató a Yukito?

Vio a Kurogane asentir. –Es lo más probable. Creo que Fujimoto o tal vez la chica tenían resentimiento con Yukito de algún tipo o tal vez alguna deuda, pero no puedo estar completamente seguro de ello, necesito que me digas todo lo que sabes.

De inmediato relato su versión y todo lo que había vivido aquel fatídico día junto a Yukito. –¡Ahora lo entiendo, Kaho mató a Yukito por que la descubrió! ¡Se quiso vengar!

El pelinegro le miró. –Quizá… aun así, la manera de inculparte y de planear todo, es demasiado perfecta… me cuesta creer que solo sea por una venganza.

Pero si es ella, ¿la atraparas?

Yue que se había mantenido callado en toda la conversación, por fin hablo. –Lo hará Sakura. Atraparemos a esa maldita rata y le haremos pagar todo. Tu sufrimiento y el de mi hermano.

Fin del flashback

Salió presurosa de la residencia Tsukishiro y Yue la despidió, él no opuso objeción alguna ante su ausencia, quizá el chico pensaba que iría a algún salón de belleza debido a su "cita". No tardó en llegar a la clínica, de inmediato la recepcionista le pidió ir al consultorio del médico. Al entrar en dicho lugar, la mujer especialista le miró con sorpresa y le pidió sentarse.

Después de un corto silencio decidió hablar. –Buenos días doctora.

La mujer de inmediato la analizó fijamente. –Sakura, necesito acerté una biopsia urgente.

Aquello le sorprendió. –¿Qué sucede? ¿Hay algo malo?

La médica le mostró un papel con varias gráficas. –Es tu análisis de sangre. Hicimos un hemograma y varias pruebas de marcadores tumorales. Los marcadores tumorales son sustancias químicas sintetizadas por las células tumorales que pueden detectarse en la sangre. Me temó que tuvimos un resultado positivo.

No podía hablar enserio. –Esto debe de ser una broma…

–Lo siento, pero no lo es. Sin embargo, los marcadores tumorales también son producidos por algunas células normales del cuerpo, y los niveles pueden estar notablemente elevados en afecciones no cancerosas. Por eso es necesario que te practiquemos la biopsia, tu sintomatología, la anemia y este diagnóstico apunta a un probable sea un cáncer de estómago, sin embargo no quiero darlo por hecho hasta realizar la biopsia, hablamos de una probabilidad del 70%. La podemos realizar ahora mismo, usaremos un método no invasivo, no tardaremos más de 1 hora.

No se negó a que le realizaran aquel procedimiento, para ella todo paso tan rápido, pero en cámara lenta. Salió del hospital con un hueco taladrando su abdomen, el cual no sabía si solo se debía a la biopsia. Miró al cielo y reclamo en silencio. Si existía algún Dios, en verdad a ella le odiaba, intento maldecir e insultar, pero el cansancio se lo impidió. No supo cómo regreso a casa, se dio una ducha y se recostó en su cama, solo quería dormir, olvidarse de todo por un momento, si ella moría… ¿qué pasaría con Kei, con Saito, con…? Un toque en la puerta le sorprendió y con pesadez se levantó de su cama. Salió al recibidor y se encontró con uno de los choferes de Yue, el cual le pedía acompañarle, tan inmersa estaba en sus pensamientos que no había notado que ya era la hora de su dichosa "cita". Tal vez lo mejor sería asistir y hablar con él de su diagnóstico, se distraería un poco y tal como la doctora le había dicho, no debía de preocuparse de más, aun no convenía dar por sentado nada. Necesitaba desahogarse con alguien, necesitaba hablar con él y sentir su seguridad. Se vistió rápidamente con un vestido sencillo de color azul claro. Apenas se maquillo un poco y acompaño al chofer al coche que les esperaba.

Llegó a dicho lugar aun con poco más de ánimo. Se despidió del chofer y entró al restaurante donde un hombre de prominente barba le recibió llevándole a su mesa, sabía que su reservación pertenecía al "importante" empresario Tsukishiro Yue.

El lugar era bastante elegante, un restaurante grumete de especialidades variadas. Un mesero dejo una botella de vino y le sirvió una copa, sin embargo termino por pedir un simple vaso de agua. Sin embargo el chico no se encontraba en el lugar, como si en su mente lo hubiera llamado su celular sonó con un mensaje en su bandeja de entrada.

"Lo siento Sakura, llegare un poco más tarde de lo previsto."

Guardó de nuevo su móvil y bebió un poco de agua. Su mente era un caos, apretó el vaso y sostuvo el dolor proveniente de su estómago. Le tocaba esperar, sin embargo los minutos se volvieron una hora, y de repente ya habían pasado tres horas. Ahora estaba preocupada, ¿Qué tal si algo había pasado con Yue? Sin pedirlo un hombre de elegante traje se acercó a su mesa.

–¿Disculpe señorita está sola?

Negó con la cabeza. –Por favor no estoy del mejor humor para hablar, váyase.

El sujeto alto y de cabello negro se sentó frente a ella. –Vaya, veo por la actitud que se carga, es usted la persona que estoy buscando.

Levantó una ceja con duda –¿A qué se refiere?

El sujeto sonrió –Escuche señorita, estoy aquí porque quiero discutir con usted acerca de algo de suma importancia.

Ese hombre no le daba buena espina –No sé de qué habla.

–Escuche, yo sé que usted es la exesposa de Tsukishiro Yue, que juntos tienen un pequeño muchacho y que su relación no es la mejor. Por eso quiero conversar con usted.

Se tensó ante las palabras del sujeto. –¿Quién es usted y cómo sabe eso?

El pelinegro se mantenía inmutable –Mire, hago esto porque es lo mejor para todos. No importa quién sea yo, lo único que importa es lo que debo decir, soy una persona muy cercana a la pareja de Tsukishiro Yue, me refiero a la pequeña Akiho, ella es para mí como una hermana y me veo en la necesidad de protegerla. Vera ella lo ama a él y él le ama a ella, sin embargo debido a lo ocurrido con usted, él se ha visto atado a un compromiso moral y ético, en otras palabras tiene un gran remordimiento por lo que le ha hecho a usted, por lo mismo no puede comprometerse por completo con la persona que en realidad ama.

–¿Qué la hace creer que le creo?

El tipo negó con la cabeza. –A estas alturas debe de ser consiente que mis palabras solo dicen la verdad, una verdad que él mismo le ha dicho a Akiho y si aun así no quiere creerme me temo que solo saldrá lastimada. Mire tome esto.

Cogió el sobre que le tipo le extendía y lo abrió con curiosidad. –¿Esto es…?

–Es un estudio de una prueba de embarazo. Riruka está embarazada y en este momento Yue le está acompañando a un chequeo con su médico. Ambos están muy felices por la noticia, sin embargo su presencia es la sombra que no les permite avanzar. Por favor hágase a un lado y permítales ser felices.

Apretó el papel entre sus manos y habló con voz baja. –Si él me lo hubiera dicho antes yo…

El pelinegro puso una mano en su hombro –Lo siento, pero él solo tenía remordimiento, estoy haciendo esto porque me interesa que tanto él como Akiho sean felices, no es nada contra usted. Lo mejor es que vaya a casa, no creo que él venga a cenar.

Miró la botella de vino en su mesa y el vaso de agua. –Gracias por sus palabras…

El tipo la interrumpió –Kaito, Yuna D. Kaito. Espero esto le puedo aclarar todo y le permita avanzar también. Bueno, en ese caso yo me retiro. Que tenga una buena vida señorita Kinomoto.

Asintió con la cabeza y lo observó alejarse. A pesar de todo lo sucedido esperó en el restaurante por otro mensaje de Yue, por una llamada o porque este apareciera en el lugar, que le explicara lo que había presenciado, sin embargo tal como ese tal Kaito le advirtió, su exmarido nunca llegó. La noche se hizo presente y al notar como las personas se retiraban del establecimiento y los meseros comenzaban a limpiar, salió del lugar y se sentó en la banqueta. Ante la certeza de que nadie le recogería a pesar de la hora y de lo lejos que estaba de casa sin un centavo, se decidió a marcar por teléfono.

–Hola, perdón por llamarte, pero ¿podrías venir a recogerme?


Pov Shaoran

Entró a su departamento, de inmediato fue a su cocina y lleno una pequeña olla con agua para café, la noche era fría y era indispensable que Sakura entrara en calor, desde que la recogió, la chica se había mantenido en completo silencio y empezaba a preocuparle ese hecho, sabía que algo malo sucedía con la castaña. Regreso a su sala con dos cafés en su mano y le extendió uno a la pequeña mujer.

No pudo resistirse más y rompió el silencio. –Sakura necesito que me digas que sucede.

La chica le volteo a ver y no espero encontrarse con una mirada tan muerta, que incluso a él le heló la sangre –Empiezo a creer que en verdad los dioses me odian, todo me sale de mal en peor Shaoran… tal vez si soy una asesina después de todo, sino es así no entiendo por qué motivo me pasan a mi estas cosas.

Aquellas palabras le enfurecieron. Escupió con fuerza sus palabras. –No digas idioteces Sakura, ¡Creí que te había dejado claro que no había sido tu culpa la muerte de ese sujeto! ¡Estoy seguro que ese bastardo de Tsukishiro solamente te sigue lastimando! ¡Debes dejarlo de una vez! ¡Te estás perdiendo a ti misma!

Ella miró al suelo mientras no despegaba su vista del café. –Lo sé y ahora lo comprendo, no tiene caso preocuparse por aquello que no está en mis manos, en su tiempo me enamore fielmente de Yue, de su forma de ser, de su sonrisa de su amabilidad, de su ceño fruncido y su terquedad, de ese amor nació Kei, sin embargo una parte mí no quería entender, que aquello ya no existe, que el Yue del que me enamore ya no está más, pero entiéndeme, aun así no puedo evitar que me duelan sus acciones y maldita sea como me duele.

La chica la contó entre lágrimas acerca de un tal Yuna y todo lo que le había dicho de Yue y Akiho. Le mostró el papel de la prueba de embarazo y de inmediato lo examinó, aquello era definitivamente real.

La chica inútilmente sostenía las lágrimas, su cara estaba empapada –¡Rayos, estoy seguro que te duele Sakura! Pero… esto no debe tirarte, si lo vez, ahora podrás continuar.

Sakura levantó la vista y se limpió unas pocas lágrimas. –No es solo eso Shaoran…

¿A qué se refería la chica? –No entiendo…

Sakura dejo su café y le terminó por contar sobre su cita con su médico, aquella anécdota le partió el corazón. Ahora entendía por qué se veía tan rota. –Aunque tal vez muera Shaoran, todo lo que ha pasado me ha dado suficiente valor, no sé cuándo olvide como vivir, pero ahora más que nunca viviré sin contemplaciones, hare lo que quiera.

Ante la ausencia de palabras dejó su café y abrazó a la chica con fuerza, como si esta fuera a desaparecer. Que más podía hacer. –Lo siento Shaoran, a pesar de todo lo que me has ayudado, no te he podido regresar un poco de lo que has hecho por mí. De hecho, solo te traigo dolor y pena.

Se separó de ella para verla a los ojos. Frunció el ceño molesto. –No digas tonterías. Los días que viví a tu lado y al lado de Saito, han sido de los mejores días que me han pasado. Sakura te amo y nada cambiara eso, quiero compartir contigo tus alegrías y tus penas. Por favor no me pidas que me aleje de ti.

La castaña tomó entre sus manos su rostro y se acercó lentamente hasta unir sus labios en un beso. Al principio fue casto, tranquilo y lento, sin embargo con rapidez aquello se convirtió en una lucha candente y profunda, que lo excitaba a escalas inimaginables, se separaron ante la falta de aire y se miraron fijamente a los ojos. Sostuvo con fuerza a la chica. –¿Segura que quieres hacer esto? No me parece justo ahora que han pasado tantas cosas, estas cansada y quizá lo mejor sea esperar...

Sakura rápidamente junto sus labios de nuevo y empezó a desabrochar los botones de su camisa, sorprendido dejo que la chica continuara con su faena hasta que por fin logro tener acceso a su pecho labrado. Aquello le estaba excitando demasiado y temía en cualquier momento perder el control –Tienes muchas cicatrices en el torso.

La miró mientras la chica delineaba una de sus viejas heridas, lo cual le hizo estremecerse. Un aparte de él había despertado y ansiaba atención. –He sido lastimado muchas veces por animales, desde cachorros hasta adultos furiosos, sin embargo no importa que tan mala se la lesión, siempre terminan por cicatrizar, siempre…

Continúo explorando las diversas marcas de su pecho, mientras la erección en sus pantalones cada vez se así más insoportable, sin embargo se controlaba lo mejor que podía. –Ojala el corazón fuera así… Shaoran

Con cuidado la levantó entre sus brazos, la llevó a su habitación recostándola en su pequeña y sencilla cama, acorralándola contra su cuerpo. Sus miradas chocaron. –Tu curaste la herida que Nibelungo me hizo aquella vez, su cicatriz esta por desaparecer. Si me lo permites y estas de acuerdo, déjame devolverte el favor y permíteme ayudarte a desaparecer tus cicatrices, las heridas.


Karenzuniga: Esta vez sin tardarme tanto TwT en fin, espero que te pique más la historia.

Guest: Que te puedo decir, la tormenta es grande :'v

Pepsipez: La carne es débil, en general creo que es normal cometer errores o hacer idioteces cuando la mente no está clara :'v de eso no hay duda, la cuestión hasta qué punto Sakura lo entenderá. Y del villano no dire nada.

¿Un pobre review para esta escritora moribunda de amor? Estoy emocionada por el próximo capítulo de Sakura Clear Card, me volví a leer todo el manga y cuando se lee junto, puff es un éxtasis de placer, les recomiendo hacerlo para pasar el tiempo. En fin, muchas gracias por el apoyo, cuídense mucho y nos leemos pronto. Vinsmoke fuera.