" CARTAS A JULIETA "
Escrita por Mallory Quinn
Traducción por Gladys Flemm
( Muchas gracias a mis amigas Glynda y lilirose, cuyos poemas me inspiraron a escribir los votos matrimoniales de nuestros queridos protagonistas )
Candy y Terry se encontraban listos para ir de regreso a casa, ya habían empacado sus maletas. Tenían una boda que organizar. Los padres de Candy habían insistido en que el gran evento se llevara a cabo en el jardín de su casa.
Candy hablaba por teléfono con su madre mientras tanto, en una de las salas de la villa.
- Pero Mamá, podemos hacer la boda aquí ...
- ¿Candy? Todos conocen tu historia y fueron testigos del comienzo de su historia de amor ... ¡sería cruel privarlos del placer de finalmente verte casando con el hombre de tus sueños!
Candy miró a Terry quien se encontraba ahí cerca atento también a la conversación.
- Podemos casarnos con tus padres, es un poco mi casa también, he pasado mucho tiempo allí ... y también conozco a todos ... le dijo Terry.
- Muy bien mamá ... dijo Candy complaciendo a su madre.
- Candy, tu padre ahorró dinero para cuando llegara el día de tu boda ... le dijo su madre.
- Mamá, Terry insiste en que él puede pagar la boda ...
- ¡Eso está fuera de discusión! ... dijo su padre quien tomó el teléfono de las manos de su esposa ... ¡Yo voy a ser quien pague la boda de mi pequeña!
Candy suspiró con resignación.
- Muy bien, Papá.
- Y ya es hora de que te cases, hemos estado esperando este día desde que cumpliste 18 años ... rió su padre feliz,
Candy se echó a reír también.
- Te voy a contar todo por lo que hemos pasado con detalle ... le aseguró Candy.
- Muy bien. Por cierto, el periódico local quiere escribir una historia sobre ustedes dos ...
- ¿De verdad? ... dijo Candy mirando a Terry.
- ¿Qué pasa? ... preguntó Terry al ver la mirada de su pecosa.
- Un momento Papá ...
Candy miró a Terry y le dijo:
- Al periódico local le gustaría escribir un artículo sobre nuestra historia ... ¿estarías de acuerdo con eso?
Terry lo meditó por unos segundos y dijo:
- Bueno, "Las Cartas a Julieta", se van a publicar muy pronto y ...
- ¡Y eso sería publicidad gratis para ti Teresa George! ... exclamó Candy feliz.
- Ehh ... De hecho, las voy a publicar bajo el nombre de Terrence Graham Grandchester, el Tercero ...
- ¡Ohh, es suena todavía más pomposo! ... dijo Candy riendo ... Bueno, tu sabes cómo jugar con las palabras Terry y sabrás cómo responder preguntas sin revelar demasiado del libro ...
- Entonces estoy de acuerdo ... fue la decisión final de Terry.
- ¿Papá? Está bien, aceptamos el artículo. Llamaremos al periódico una vez que lleguemos allá ...
- Muy bien entonces ... dijo su padre ... Hasta luego mi amor ...
La madre de Candy volvió al teléfono para continuar la conversación.
- Anabeth me dijo que conociste a varias celebridades ... ¿Van a venir a la boda?
- No sé, mamá, lo verás por ti misma, con ellos, nunca se puede garantizar nada ...
- ¿Y qué color quieres para tu boda hija?
- Blanco por supuesto y ...
Candy veía a Terry y pensó en Bianca Rose y Rosalba, así que agregó:
- Y color de rosa ...
- ¿Qué rosa? ¿Pálido o fuschia?
- Pálido Mamá.
- ¿Ya elegiste tu vestido cariño?
- Lo tengo en mente, desde que tenía 12 años, Mamá ...
- Me mostrarás el modelo, si no podemos encontrarlo, tendremos que hacerlo ...
- ¿Y tendremos tiempo, mamá?
- ¡Tu boda es un evento que hemos estado esperando por años! ... Encontraremos el tiempo ...
- Muy bien...
Candy continuó hablando con su madre por unos cuantos minutos más. Cuando colgó, ella pensó en Anthony ...
- ¿Hablaste ya con nuestro hermano? ... le preguntó Terry adivinando sus pensamientos.
- No ... contestó ella tajante.
- Candy ...
- Lo veré después ... dijo ella viendo hacia otro lado.
Terry la miró moviendo su cabeza. Su equipaje estaba listo esperando al chofer.
- Tienes que perdonar a tu hermano ... le dijo él tratando de convencerla.
- Lo sé Terry ... pero ... ¡estoy tan enojada! Me hubiera gustado que él se hubiera disculpado, por ejemplo ...
Terry la miró sonriendo con amor.
- ¿Candy te hubieras casado conmigo a los 16 años?
- ¡Puedes apostar tu vida a que me habría casado contigo mi amor! Estaba loca por ti ... ¡y todavía lo estoy!
Terry la tomó entre sus brazos y la besó tiernamente. Candy usaba un elegante pero moderno traje en color beige para el viaje a Chicago. Terry llevaba una chaqueta marrón, corbata y pantalones del mismo color que la chaqueta, casual y moderno a la vez.
En ese preciso momento el chofer llegó para tomar su equipaje y llevarlos al aeropuerto.
- ¿Porque no quieres conducir? ... preguntó Candy en los brazos de Terry, una vez sentados en el auto.
- Porque quiero saborear tu presencia, mi querida Julieta ...
Unas dos horas después tomaron el avión, se veían una pareja muy enamorada. Durante el viaje hablaban de cómo habían creado sus historias.
- Es nuestra historia, al menos lo que sentí durante nuestra separación ... dijo Terry.
Candy sonreía pensativa.
- ¿En qué estás pensando? ... preguntó Terry.
- En mi prima Eliza ...
- ¿La pelirroja insufrible? ... rió Terry.
- Quién siempre te perseguía y no me parecía para nada gracioso ...
- Yo no podía soportarla ...
- Ella pensó que tú eras gay ... dijo Candy riendo muy divertida.
- ¿Qué? ¿Pero qué demonios ... ? ¡Estás bromeando Candy!
Eliza era la joven y bonita prima insoportable de Candy. Ella había pasado un verano con ellos y había conocido a Terry también.
- Elisa se preguntaba por qué no tenías novia. Yo le dije que no sabía nada sobre tu orientación sexual ...
- ¿Candy?
- Ella no entendía por qué es que no estabas interesado en ella, quien era tan hermosa e inteligente. Siempre se preguntaba qué habías visto en mí porque hablamos mucho ... Pero no te preocupes, le dije que eras heterosexual ... dijo Candy conteniendo la risa.
- ¿Y todo esto porque no estaba interesado en ella?
- Es que estabas interesado en mí, una chiquilla.
- Supongo que debería alegrarme de que no me haya llamado pedófilo.
- Así es, ¡creo que era mejor para ellos pensar que eras gay a pedófilo!
Ambos se echaron a reír muy divertidos.
- ¿Sabías que ella también le coqueteaba a Anthony?
- El hecho de que ella fuera su prima no la desanimaba en absoluto por lo que veo ... dijo Terry.
- Ya no le caía bien, pero cuando vio que preferías hablar conmigo, empeoró ... no hace falta decir que estaba muy contenta cuando no apareciste en mi fiesta de cumpleaños.
- ¿La invitaste a la boda, Candy?
- Aunque yo no quisiera, ella es familia ... Mis padres la van a invitar ...
El resto del viaje fue muy placentero.
El vuelo llegó al aeropuerto O'Hare de Chicago. Luego de recoger el equipaje, Terry se dispuso a rentar una limusina para llevarlos con destino a Lakewood.
- Este viaje que me estás dando de vuelta a casa es de ensueño mi amor ... decía una Candy muy feliz.
- Nada es demasiado bueno para ti ¿quieres algo de beber? ... preguntó Terry señalando el mini bar.
- Agua fría por favor ... respondió Candy.
- ¿No queres mejor limonada? Está helada ...
- De acuerdo ... dijo Candy.
Él le sirvió un vaso con limonada. Durante todo el viaje, ella se acurrucó en sus brazos mientras conversaban amenamente.
Candy y Terry llegaron finalmente al frente de la casa de los Andrew. Candy salió de la limusina y vio a su madre saliendo para recibirlos. Candy de inmediato corrió a los brazos de ella.
- ¡Hola mi amor! ... dijo su mamá con alegría.
- ¡Hola mamá!
Se abrazaron por un momento cálida y amorosamente, mientras Terry sacaba el equipaje de la limusina con ayuda del chofer. Al terminar se acercó a la madre de Candy y ella lo abrazó con fuerza.
- ¡Terrence! ¡Estoy muy feliz de verte de nuevo!
- ¡Yo también, Señora Andrew!
- ¡Puedes llamarme "Mamá" ahora! ¡Has pasado tanto tiempo aquí y ahora te vas a casar con mi pequeña! ¡Ya es hora! ¡Ella ha estado enamorada de ti desde que era pequeña!
- ¡Lo sé Mamá! ... dijo Terry sonriendo.
- Me gusta cómo dices "Mamá" con tu acento británico ... dijo la Señora Andrew.
- ¿Acaso estás cayendo bajo el encanto de Terry también mi amor? ... dijo el padre de Candy al escuchar a su esposa y saliendo al encuentro de los chicos también.
- ¡Papá! ... exclamó Candy sonriendo al verlo. Su padre se acercó y ella lo abrazó con amor.
- ¡Mi pequeña niña! ¿Estás bien?
- ¡Estoy en los cuernos de la luna! ... respondió Candy entre risas.
Candy se sentía muy bien en casa con sus padres. Ellos siempre la habían apoyado. Cuando ella era pequeña, pensaban que su enamoramiento por Terry era lindo e inocente al principio. Pero cuando vieron que Candy iba creciendo y continuaba amando a Terry, nunca trataron de desanimarla ... es más, la consolaron cuando Terry volvió casado a la boda de Anthony. Los señores Andrew siempre habían amado a Terry y sí, estaban decepcionados de ver que él se había casado con otra mujer, pero como era Terry, su "segundo" hijo ... lo apoyaron porque sabían que lamentaba haber lastimado a su hija, la mujer que amaba. Terry estaba muy agradecido con ellos por esa reacción.
El Señor Andrew soltó a su hija y abrazó a Terry afectuosamente.
- ¡Terrence! ¡Finalmente! ¿Así que vas a casarte con mi niña?
- ¡Sí señor! ... respondió con energía Terry.
- Ya eres mi hijo Terrence, ¡Puedes llamarme Papá ahora!
- ¡Gracias Papá! ... dijo Terry ... ¡Gracias Mamá! ... añadió dirigiéndose la Señora Andrew.
Todos estaban sonreían muy felices.
- ¿Por qué no entramos a la casa ? ... dijo la mamá de Candy ... Las mujeres del vecindario vinieron a saludarlos, están en la cocina.
- ¡Muy bien! ... dijo Candy ... ¡Vamos!
Entraron a la casa para ver que en verdad casi todo el mundo había llegado a saludarlos con alegría. La casa estaba llena, había risas y mucha felicidad. Las vecinas habían llegado con comida, sándwiches, ensaladas ... Colocaron la comida en una gran mesa en el jardín y todos salieron a comer y a platicar junto a la piscina.
En medio del buen ambiente Terry se acercó a Candy.
- ¿Candy? ... Anthony y Anabeth están en camino ...
- Bien por ellos ...
- ¿Candy?
- Algún día lo perdonaré ... dijo Candy sin ver a Terry.
- Muy bien, cuando tú estés lista mi amor ...
- Bueno, voy a hablar con mi mamá sobre mi vestido ...
Terry la besó en la frente comprensivamente y fue a sentarse con su futuro suegro a charlar amenamente.
Ya hacia el final de la tarde, los vecinos se fueron retirando mientras una reportera del periódico local iba llegando.
- Buenas tardes, soy Patricia O'Brien, del periódico Lakewood.
- Hola, yo te recuerdo ... decía Candy ... ¡Tú escribías para el periódico de la escuela! Déjame decirte que me gusta mucho tu estilo.
- Gracias Candy, llámenme Patty.
- Mira él es Terry, quien también es reportero ...
- Hola Patty, yo solía escribir bajo el seudónimo "Graham Baker" ... dijo Terry.
- ¿Graham Baker? Graham Baker ... Eso suena familiar ... ¡Ah sí! ¡Hace unos años, fuiste encarcelado en Centroamérica!
- ¿Cómo lo sabes? ... preguntó Candy un poco sorprendida.
- Bueno, como reportero, debemos conocer las grandes causas, así como los países en riesgo y saber cuándo los periodistas son encarcelados y necesitan cartas de Amnistía Internacional.
- ¿Y a menudo escribes para Amnistía Internacional ...?
- Sí Candy, desde que asistíamos en la escuela ... respondió Patricia.
Patricia y Candy estaban en la misma escuela, pero no en la misma clase.
- ¡Recuerdo muy bien el caso de Graham Baker! Y ahora es tu novio Candy ¡Eso es absolutamente fantástico!
Patricia, por supuesto, estaba pensando en el reportaje que escribiría para el periódico.
- ¿Patricia? ... comenzó a decir Terry ... Ehh ... ¿Puedo llamarte Patricia ... ?
- Por supuesto, dime ...
- Bueno, ehh ... mi historia en prisión ya fue vendida y se publicará en unas pocas semanas ...
- Ohh ... eso significa que no puedo mencionar nada ... decía Patricia, un tanto desanimada.
- Bueno, puedes escribir tu artículo ... sin revelar lo que sucedió en detalle.
- Muy bien, creo que es bueno un poco de publicidad para tu libro al mismo tiempo, ¿te parece? ... Va a ser un placer escribir este artículo, creo que puedo concentrarme en Candy en la ciudad ...
- Eso es perfecto ... dijo Terry con una espléndida sonrisa.
Los chicos pasaron el resto del tiempo contando su historia y Patricia tomando notas para su artículo, hasta que llegó la hora de la cena.
Anthony y Anabeth llegaron con sus hijos justo a tiempo para cenar con la familia. La reunión fue muy conmovedora para todos. Anabeth con su pronunciado embarazo abrazó a Terry.
- ¿Cómo estás padrino?
- Estoy muy bien ... respondió Terry feliz.
- ¿Y tú madrina? ... dijo ahora abrazando a Candy.
- ¡Mejor que nunca! ... respondió ella.
- ¡Ya puedo verlo! ¡Es bueno verlos a los dos juntos de nuevo!
- ¡Estoy de acuerdo! ... intervino Anthony abrazando a Candy ... ¿Cómo estás hermanita?
- Bien ... respondió Candy a secas.
- Candy por favor, perdóname, pero no me arrepiento de haber querido protegerte ...
- ¿Protegerme de Terry? ... dijo Candy a la defensiva.
- ¡Eras menor de edad ... !
- ¡Pero yo lo amaba ... !
- Muy bien ustedes dos ... es hora de la cena ... dijo Terry tratando de evitar una discusión ... Podremos hablar de esto más tarde ...
- Está bien ... dijo Candy con un tono cansado y volteando los ojos.
Los tres chicos se dirigieron al comedor juntos. En la mesa mientras cenaban, Terry les contaba con mucho humor sobre cómo Candy lo mandaba a volar varias veces. Lo que le estaba dando a Patricia mucho material para su artículo.
Candy todavía seguía muy molesta con Anthony, pero sabía que tenía que calmarse y perdonarlo.
Después de la cena, Candy se encontraba en el jardín con Anthony. Los demás los habían dejado solos a propósito.
- Candy ... perdóname ... Yo solo quería protegerte ... decía Anthony.
- ¿Y la idea de pedir perdón ni siquiera te pasó por la cabeza? ¿Sólo chantajearlo? ... decía Candy muy enojada.
- ¿Y en verdad querías que él se casara contigo en ese momento solo porque iba a ser forzado?
- ¡Él quería casarse conmigo. Estaba esperando a que yo cumpliera 18 años!
- Honestamente, yo no lo tomé en serio ... dijo Anthony un poco exasperado.
- ¡Anthony!
- Y lo lamento hoy ... me rompió el corazón verte sufrir cuando él no vino y me dije en ese momento que yo tenía razón. Que no se había tomado en serio su relación ... pero me equivoqué ...
Candy comenzó a pensar. Su hermano solo quería protegerla. Con todo lo que había sucedido, ella también había pensado lo peor, aunque estuviera bien segura de que Terry la amaba ... Las apariencias estaban en contra de ellos ... Anthony también había tratado de hacerle ver que Cole no era bueno para ella, estaba poniendo en peligro lo que ella sentía por Terry ... si tan solo hubiera escuchado a su hermano ... Candy se volvió hacia él y dijo:
- Te perdono Anthony ...
Anthony sonrió y ella se acercó a él abrazándolo.
- Te adoro Candy, lo sabes ¿verdad?
- Si, lo sé ... dijo Candy sonriendo a su hermano.
- Por lo general, te tomas tu tiempo para perdonarme ... Terry te convenció, ¿no?
- ¿Como adivinaste? La ira me hizo perder mucho tiempo con Terry ...
- ¡Gracias Dios! ... dijo Anthony riendo. En ese momento Terry llegó.
- ¿Todo bien? ... preguntó él.
- ¡Todo esta muy bien! ... respondió Anthony.
- ¡Perfecto! ... exclamó Terry con felicidad.
oOoOoOoOoOo
Los preparativos de la boda marchaban de maravilla. Todo Lakewood estaba esperando la boda de Candy y Terry. La familia de Terry llegó a la pequeña ciudad para asistir a la tan esperada ceremonia. Los hijos de Anthony iban a ser las niñas de las flores y el paje de los anillos. Por su parte, el vestido de Anabeth fue modificado para que alcanzara su ya pronunciado vientre. Aún así el estilo del vestido seguía siendo muy elegante. Candy no quiso seguir la tradición que dice que los vestidos de las damas de honor tienen que ser feos para que la novia se vea más bonita el día de su boda. Eso sencillamente no iba con ella.
Eleonor Baker también llegó, ella tomó una habitación que había reservado en el mejor hotel de la ciudad. El Duque de Grandchester ya se encontraba hospedado allí junto con su hija Dinah. Ella no íba a perderse de la boda de su hermano por nada en el mundo.
Terry decidió hospedarse con toda su familia en el mismo hotel. Candy fue una tarde con él a conocerlos. Primero llegaron a la suite de su madre. Después de los saludos, Terry tomó la mano de Candy y dijo:
- Madre, estoy feliz de que hayas podido venir ...
Eleonor Baker, siempre tan elegante, con cabello perfecto y maquillaje hechos siempre por su estilista profesional, siempre vestida con lo último de la moda. Zapatos que coincidían con el bolso, este último colocado sobre la mesa de la suite. Eleonor vió a Candy y se acercó a ella para abrazarla. El aroma de su perfume inundó la nariz de Candy.
- No me habría perdido de este viaje por nada del mundo. ¿Cómo están ustedes también? ¿No muy nerviosos?
- Para nada ... respondió Candy ... Solo estoy ansiosa por convertirme en la esposa de Terry ...
- Y yo he estado esperando 2589 días para este gran momento ... dijo Terry sonriéndole a su prometida.
- No me sorprende que hayas contado los días ... dijo su madre con una carcajada encantadora.
- Bueno, en prisión, realmente no tenía muchas cosas que hacer ... cuando no estaba hablando con Candy que me visitaba todos los días, entonces ...
- ¿Escribías todas esas cartas que estaban en tu cabeza? Tienes muy buena memoria, cariño ... dijo su madre ... ¡Hubieras sido un gran actor!
- Así es ... intervino Candy ... Hubieras sido un Romeo perfecto, recitabas el papel tan bien, ¿lo leíste en la escuela?
- Tengo la memoria de un elefante ... rió Terry.
- ¡No me digas! ... dijo Candy ... ¿Y también comenzaste a escribir tus novelas en tu mente?
- Sí ... respondió él.
- ¡Estaba bromeando! ¿En serio? ... preguntó ella.
- Eres mi musa, mi inspiración, Candy ... dijo Terry con amor y mientras la abrazaba le decía ... Te amo ...
- ¡Yo también te amo, Terry!
Eleonor los miró con amor. Terry finalmente estaba siendo feliz.
Después de un rato los futuros novios se dirigieron a ver al Duque a la suite que compartía con su hija Dinah.
- ¡Padre! ... saludó Terry entrando ... Es muy amable de tu parte que hayas venido hasta aquí para mi boda.
- No pensaba perdermela ... dijo el Duque.
- ¡Dinah! ... exclamó Terry abrazando a su hermana ... ¡Gracias por venir!
- ¡No iba a hacerlo después de lo que pasó la última vez! ... dijo Dinah.
- Hola ... saludó Candy.
- Padre, déjame presentarte a Candy ...
- ¿Acaso es este el objeto de tu afecto? ... dijo el duque estrechando la mano de la joven cálidamente ... Me alegro de conocerte.
- Igualmente, Su Eminencia ... dijo Candy muy formalmente.
- No hay necesidad de formalidades por parte de la mujer que mantuvo vivo a mi hijo en esa horrible prisión. Llámame "Papá" ... dijo el Duque sonriendo.
- Muy bien, Papá ... Muchas gracias por venir ... dijo ella.
- Podría haberle ordenado a Terry que se casara en Inglaterra, pero dado que ha pasado las tres cuartas partes de su vida aquí pues ... Además él conoce a más personas aquí que en Inglaterra.
- Gracias Padre ... dijo Terry un tanto seco.
- ¿Ya llegó tu madre?
- Sí ... dijo Terry ... ¿Qué quieres de ella?
- Nada en lo absoluto ... dijo el Duque ... Ella es la madre de mi hijo.
- Muy bien, entonces mantente lejos de ella ... dijo Terry en un tono bastante serio.
Su padre lo miró.
- ¿Por qué eres tan protector tu madre? ... finalmente preguntó.
- Porque no te casaste con ella la primera vez ...
- Ah ... ya veo ...
- Lo digo en serio, déjala en paz ...
Dinah decidió intervenir entre padre e hijo.
- Papi, desde que Terry salió de prisión, se ha convertido en cristiano ... Y no quiere que merodes alrededor de su madre mientras todavía estás casado con mamá.
El Duque no respondió. Terry estaba defendiendo a su madre y tenía razón. Pero sabía que Eleonor no iba a ceder, especialmente si todavía estaba casado. Entonces después de unos incómodos minutos él respondió.
- Estoy seguro de que tu Madre es capaz de defenderse ella misma ...
- ¡Padre, tú elegiste el deber! ¡Respeta eso!
- Sí, Papá, no te atreverías a hacer nada frente a mí, ¿verdad, Papito? ... intervino Dinah.
El Duque se rió un poco nervios cuando en eso llamaron a la puerta.
- ¡Servicio a la habitacion! ... se escuchó afuera.
Candy fue a abrir la puerta y entró un botones con una mesa rodante para el servicio inglés que habían pedido, sándwiches, galletas y té Earl Grey.
Comieron, bebieron y hablaron sobre otras cosas, como su historia que ya había sido publicada en el periódico local, la cual fue noticia de primera plana. Habría otro reportaje de la boda en su momento ...
Más tarde, Candy y Terry se reunieron en un restaurante de la ciudad con los padres de Candy, Eleonor, Dinah, Anthony y Anabeth.
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Los amigos de Candy y Terry decidieron organizar despedidas de solteros a los novios ... ¿qué podría pasar en el pequeño pueblo de Lakewood? Bueno, las cosas habituales ...
Anthony trató de persuadir a Terry para que fueran a un club de striptease en Chicago ...
- ¡Ni lo sueñes amigo! ... dijo Terry agitando sus manos.
- ¡Por favor! Te vas a casar mañana Terry ...
- ¿Y qué?
- La primera vez, no tuviste una despedida de soltero, ¿verdad?
- Y no me perdí de nada, créeme, en mi horrible celda, no ansiaba tener sexo ...
- Pero mañana te casarás para siempre ... dijo Anthony con un tono de persuasión.
- Las personas nos casamos para siempre ¿verdad?
- Sabes a lo que me refiero Terry.
- No Anthony, no sé a qué te refieres ...
- ¡Ay por Dios! En verdad que te estás tomando tu religión en serio ...
- ¿Y no debería tomarla en serio? ... preguntó Terry un tanto serio.
- ¡Ay Terry!
- Lo siento amigo, no hay forma de que yo vaya a pecar la noche antes de mi boda ...
- Tú no eres nada divertido, ¿sabes? ... dijo Anthony un tanto desilusionado.
- Mira, mejor vamos a pasar una noche entre chicos, ¿te parece? ... sugirió Terry.
- Mmm ... bueno, ¿Pero podemos divertirnos en la suite de tu hotel? ... preguntó Anthony.
Los chicos soltaron una carcajada y salieron con todos los demás a divertirse sanamente, porque el futuro novio no quería divertirse de otro modo. Solo soñaba con su futura novia.
Las chicas por su lado estaban en casa de Anabeth.
- ¿Sin strippers Candy? ... preguntó Anabeth desilusionada.
- No, a menos que sea Terry, por supuesto ... dijo Candy riéndose de su amiga.
- ¡No eres nada divertida Candy! ... dijo Anabeth haciendo un gesto y retirándose llevando su celular consigo.
Las chicas hablaban, bailaban y gritaban muy divertidas. Un rato después sonó el timbre y Anabeth fue a abrir la puerta sosteniendo su gran vientre.
Unos policías entraron a la casa y todas las chicas comenzaron a gritar de emoción.
- ¡Anabeth! ¡Dije que no bailarines! ... dijo Candy con el entrecejo fruncido.
- Candy, creo que este policía te va a encantar ... dijo Anabeth entre risas.
El alto y guapo policía se quitó su gorra y las gafas oscuras luciendo una cautivadora sonrisa. Candy lo reconoció al instante.
- ¡Terry!
Los otros agentes de policía también se deshicieron de sus gorras y gafas. Eran Anthony y sus amigos ... pasaron una tarde muy agradable, chicos y chicas juntos riendo, cantando, bailando y hasta jugando poker ... una agradable y sana tarde en Lakewood.
Una vez que Candy estuvo de regreso en su habitación de hotel dispuesta a prepararse para dormir, escuchó un golpe en la puerta.
- ¡Quién es! ... ella gritó.
Terry entró.
- ¿Candy?
- ¿Necesitas algo? ... preguntó ella.
- Bueno, quería preguntarte si hablabas en serio cuando dijiste que querías seguirme en mi fe ...
- Por supuesto ... ¿quieres que te lo asegure antes de casarnos?
- De hecho, si hablas en serio, hay algo que tienes que hacer primero como confesarte ...
- ¿Como ir a la iglesia? ¿Con el sacerdote o pastor?
- No Candy, te confiesas directamente a Dios ...
- ¿No en casa del sacerdote o del pastor? ... preguntó Candy extrañada.
- Si lo piensas, el sacerdote y el pastor, son humanos como tú y yo, no tienen la autoridad para perdonar pecados, a menos que el pecado esté en contra de ellos ... solo Dios tiene el poder de perdonar pecados, si tú se los confiesas a él.
Candy lo observaba detenidamente.
- ¿Y quieres que lo haga ahora ... ?
- No hay tiempo como el presente ... respondió él.
- El momento dado por casualidad es mejor que el momento elegido ¿verdad? ... dijo Candy.
- Te dejaré por un momento y volveré más tarde ... dijo Terry saliendo de la habitación.
Candy lo vió irse y ella sonrió. Se iba a unir a este hombre por el resto de su vida, quería seguirlo en su fe, porque había visto lo sereno que él era a pesar de todo lo que le había sucedido: prisión, un matrimonio con una mujer que él no eligió, los rechazos de matrimonio por parte de ella sin desanimarse ... la palabra de Dios realmente estaba haciendo maravillas para Terry. Candy había perdonado a su hermano y eso la hacía sentirse mucho mejor ... Así que al instante se colocó de rodillas y comenzó a confesarse ... Terry regresó unos minutos más tarde preguntando a Candy:
- ¿Estás lista?
- Si.
- Bien, repite después de mí: Señor Jesucristo, te pido que perdones todos mis pecados.
- Señor Jesucristo, te pido que perdones todos mis pecados.
- Creo que eres el hijo de Dios y que moriste en la cruz y resucitaste. Te acepto en mi vida, como mi Señor y salvador personal.
- Creo que eres el hijo de Dios y que moriste en la cruz y resucitaste. Te acepto en mi vida, como mi Señor y salvador personal.
- Que tu espíritu santo me llene y venga y se quede dentro de mí.
- Que tu espíritu santo me llene y venga y se quede dentro de mí.
- Amén.
- Amén.
Se miraron el uno al otro mientras Terry sonreía a Candy dulcemente.
- ¿Eso es todo? ... preguntó Candy.
- Así es, ahora puedes ir rezar, leer la Biblia y a dormir ... Te veré mañana ...
- Muy bien ... dijo Candy en voz baja.
- Te ves decepcionada, ¿qué pasa?
- Bueno ... es que dicen que hay una gran fiesta cuando alguien se convierte ...
Terry rió un poco.
- Así es ... ¿querías estar allí?
- Bueno ... si ... respondió ella.
- Estás viva Candy ... tienes que morir para participar ...
- Ahh, muy bien ... dijo Candy sonriendo un poco apenada ... Gracias Terry ... ¿me vas a cuidar siempre?
- Vamos a estar juntos siempre ... le aseguró Terry con amor.
- Estoy muy feliz, te amo Terry.
- Yo también te amo ... hasta mañana.
- Nos vemos mañana.
Terry la besó en la frente y salió de la habitación. Candy hizo lo que Terry le dijo que hiciera, rezó, leyó su biblia y se fue a la cama. ¿Habría tomado la decisión correcta? Ella se iba a unir a Terry y la Biblia dice: "Es por eso que un hombre deja a su padre y a su madre y se une a su esposa, y se convierten en una sola carne" ... Ella quería estar con Terry en oraciones ... Ella se iba a casar con el hombre de sus sueños ... Todo estaba bien entre ellos, todo era lo mejor en el mejor de los mundos posibles. Ella se durmió profundamente soñando con su boda, con Terry.
oOoOoOoOoOo
El día de la tan ansiada boda llegó. La boda tendría lugar en el jardín de la casa de los padres de Candy, tal como ellos lo habían deseado. Se colocó una plataforma de madera para que sirviera de pista de baile. Se tendieron unas carpas, grandes y blancas sobre mesas redondas con unos impecables manteles blancos en algodón, con unos hermosos bordes de rosas en color rosado muy tenue. Las sillas también eran blancas. Sobre cada mesa, se colocaba un ramo de rosas como pieza central, hechos con preciosas rosas blancas. Habían personas colocando también cuchillería y cristalería de diferentes tamaños. Del techo de las grandes carpas, colgaban unas lámparas, eran una especie de candelabros móviles.
Y el arco, un precioso arco decorado con rosas blancas que se encontraba exactamente al otro lado de las carpas que se habían dispuesto para la recepción y el banquete. Ese arco era donde la ceremonia iba a tener lugar auspiciada por un pastor.
Mientras tanto, Candy se encontraba en su habitación preparándose para su gran día. El día con el que había estado soñando desde que tenía 12 años había llegado. Un sueño imposible que finalmente se haría realidad.
La feliz novia logró ordenar el vestido que siempre había deseado. Un hermoso vestido confeccionado en organza en corte sirena. La parte superior era larga y drapeada, de corte bajo en forma de corazón que cruzaba debajo de su pecho. Tenía además unos bordados de flores rosas, cristales y perlas. La parte inferior, o sea la falda se recogía bajo la cintura, con un largo volante en organza, con bordados rosa pálido de flores y lentejuelas. El borde de la falda tenía bordados en forma de rosas y la cola del vestido era semi larga. Por otro lado, el velo era fino y muy transparente. El borde del velo era de encaje bordado con rosas blancas. Sencillamente hermoso. La corona que se suponía debía sostener el velo era un tocado con rosas blancas que iba a estar en la parte superior de la cabeza de la novia. Sus zapatos eran de tacón de aguja en satén blanco con una decoración de rosas blancas en medio.
Candy estaba lista para casarse con Terry, desde que tenía 18 años.
Su madre entró a su habitación junto con las demás chicas para ver a la flamante novia.
- ¿Estás lista querida?
- Si Mamá.
- Entonces comencemos con la tradición ... Algo viejo ... aquí tienes un viejo pañuelo de encaje que me regaló mi bisabuela.
- ¡Y tiene la forma de una rosa! ¡Es perfecto! ¡Gracias mamá!
- Algo prestado ... dijo Anabeth ... Aquí tienes un brazalete de perlas que combina muy bien con tu vestido.
- Gracias Anabeth ... dijo Candy.
- Algo azul ... Aquí tienes la liga ... dijo Dinah, la hermana de Terry ayudándole con la delicada prenda.
- ¡Y tiene una rosa azul! ¡Qué hermoso! ¡Gracias a todas ustedes! ... dijo Candy con lágrimas en los ojos.
- Y finalmente algo nuevo ... volvió a decir su madre ... La madre de Terry me dio esta tiara de diamantes y esmeraldas para ti ...
- ¡Eso es muy hermoso! ... exclamó Candy radiante de felicidad.
- Finalmente te casarás con Terry ... le dijo Anabeth ... Fuiste tenaz y finalmente tu sueño se hará realidad.
- Y yo te perdono por todas las chicas que le traías ... dijo Candy entre risas.
- ¡Y todo para nada! ¡Él solo tenía ojos para ti! ... agregó Anabeth.
- ¡En serio! ... se escuchó la voz de Anthony entrando ... Él me estaba volviendo loco, al querer pasar todo el tiempo contigo ...
Candy lo vió y le sonrió dulcemente.
- Estás muy hermosa Candy, tengo una sorpresa para ti ...
- ¿En verdad?
- Sí ... dijo él mostrándole lo que traía en sus manos escondidas tras su espalda.
Era un perfecto ramo de rosas blancas, pero los pétalos eran muy particulares, el borde tenía un tenue acento en color verde, el mismo verde que los ojos de Candy. Eran preciosas. Candy tenía inundados con lágrimas sus bellos ojos.
- Ay Anthony, son maravillosas.
- Es para que me perdones ... Llamé a esta rosa blanca "Dulce Candy".
- Pero ya te perdoné, Anthony, ¡Muchas gracias!
- Ahora estoy celosa ... dijo Anabeth ... Una rosa con el nombre de Candy, ¿Y qué hay de mí?
- Tú tienes todo mi amor, mi amor ... dijo Anthony besándola y agregando después ... Hoy es el día de Candy y es mi culpa que ella se esté casando más tarde de lo esperado ...
- Y ahora lo estás compensando porque no creías en ellos ... razonó Anabeth.
- Exactamente ... dijo Anthony sonriendo a su esposa.
Candy abrazó a su hermano y él le devolvió el abrazo. Anthony también tenía una rosa del mismo tipo en el ojal del saco negro de su traje. En eso hubo unos leves golpes en la puerta. Era el padre de Candy. Llevaba un traje negro con una camisa blanca impecable y llevaba una rosa blanca en el ojal también.
- ¿Y entonces? ... preguntó el orgulloso padre sonriendo.
- Vamos Papá ... dijo Candy respirando hondo.
Candy se colocó el velo delante de su cara caminando con su padre por las escaleras y hacia la parte trasera de la casa para ir al jardín.
La música dió comienzo y era tiempo de que el novio caminara hacia el altar con su madre. El novio vestía un esmoquin con camisa blanca y corbata de lazo. También llevaba una rosa blanca "Dulce Candy" en el ojal del saco. Él la tomó del brazo y caminaron hacia el altar bajo las notas del "Canon de Pachelbel". Luego, comenzaron a caminar las niñas de las flores vistiendo preciosos vestidos en color blanco con forro rosa pálido, el niño que era el portador del anillo y las hermosas damas de honor ... Al escucharse la marcha de bodas de Wagner, Candy tomó el brazo de su padre, agradeció a Dios con todo su corazón y caminó hacia el altar para finalmente ver su vida unida a la de Terry, como siempre lo había soñado.
La ceremonia era hermosa y emotiva, cuando llegó el momento de dar sus votos, Candy dirigió su mirada a través del velo, hacia Terry con sus ojos verde esmeralda llenos de amor.
- Terry, te he amado desde que yo tenía 12 años, sabía ya que eras el hombre de mi vida. Nuestra diferencia de edad no era importante para mí, porque a pesar de mi edad, sabía que eras a quien yo amaría por el resto de mis días. Te he estado esperando desde siempre. Sabía que vendrías. En mis sueños inocentes, venías y me llevabas caminando juntos por grandes playas, en un eterno verano. Terry, eres mi mejor amigo, mi mentor, mi compañero de juegos, mi mayor confianza y mi mayor desafío. Pero lo más importante ... eres el amor de mi vida, me haces más feliz de lo que jamás creí posible ... me has hecho una nueva persona, y nuestro mutuo amor es una bendición. Estoy bendecida porque soy parte de tu vida y estamos comenzando oficialmente nuestras vidas juntos frente a Dios. Eres el hueso de mis huesos y la carne de mi carne. Te he amado, te amo y te amaré por siempre.
Mientras ella pronunciaba esos votos, gruesas lagrimas rodaban por sus mejillas, ella lloraba de alegría, lloraba de amor, lloraba de emoción. Terry la observaba y agradecía a Dios en su corazón, para con una voz llena de amor y emoción decir:
- Candy, eras solo una niña cuando nos conocimos y tu madurez me sorprendió. Con el paso del tiempo, lo que pensé que era un afecto por la hermana pequeña de mi mejor amigo, se transformó en amor. Un amor tan grande que me mantuvo con vida mientras atravesaba el infierno. Tu amor, mi amor, fue mi razón de vivir. Tu imagen me mantuvo vivo. Le agradezco al Señor, porque pudo perdonarme y pudimos volver a estar juntos ... y el día de hoy, finalmente estoy cumpliendo la promesa que te hice, la que habría cumplido cuando tuvieras 18 años. La promesa de hacerte mi esposa. Todas las dulces palabras que quería susurrarte al oído ... tu cara de ángel me estaba volviendo loco, mi sueño a tu lado en el altar, mi vida, mi tesoro, mi amada. Eres el hueso de mis huesos, la carne de mi carne. Te amé, te amo y te amaré por siempre.
Candy no podía parar de llorar de alegría. En seguida llegó el momento de los anillos. El pequeño portador de los anillos se acercó a ellos con su pequeña almohada en satén en forma de corazón. Terry tomó el anillo y lo deslizó al dedo de Candy diciendo:
- Eres el amor de mi vida, eres mi mejor amiga. Con este anillo, te tomo como esposa y te honro en el nombre de Jesucristo.
Candy tomó el anillo y lo puso en el dedo del hombre de sus sueños diciendo también:
- Eres el amor de mi vida, eres mi mejor amigo. Con este anillo, te tomo como esposo y te honro en el nombre de Jesucristo.
El pastor entonces dijo:
- Por el poder invertido en mí, por los hombres y por nuestro Señor y Salvador Jesucristo, ahora los declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia ...
Terry levantó el fino velo que cubría la delicada cara de su amada, admirando sus pecas. Él la vió directamente a sus grandes ojos verde esmeralda llenos de amor. Cerró los ojos y se inclinó para tomar sus rosados labios que lo invitaban y esperaban a ser besados.
Candy cerró los ojos y recibió el primer beso como esposa oficial de Terry. Fue un beso suave, tranquilo y muy tierno. ¿Fue porque ella era su esposa o porque ese beso los estaba llevando al cielo? Todo giraba a su alrededor, se sentía en un remolino, en un vértigo de amor. No sentía ningún tipo de temor, estaba en los brazos del hombre de su vida, el hombre que había estado esperando por siempre, estaba en los brazos de su esposo. Romeo finalmente se había casado con su querida Julieta, gracias a Dios.
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