Ambos entraron a la habitación y se miraron sonrojados. ¿Realmente lo harían?

¿Realmente se rendirían hacia sus deseos?

Cuando nuevamente se besaron, supieron que si, que ya no podían negarlo más. Más tarde pensarían en los problemas. Más tarde pensarían. Ahora solo era el momento en que querían entregarse el uno al otro, en cuerpo y alma. Como habían anhelado desde el primer momento en que se conocieron.

Sus besos poco a poco fueron subiendo de tono, y Padme se sintió libre en sus brazos. Libre de dar el primer paso y permitirse tocarlo como había deseado en sus sueños.

Besó su cuello y lo sintió jadear, y su mano bajó traviesa por su espalda, luego por sus caderas, finalmente deteniéndose entre sus piernas. Anakin la miró a los ojos con deseo, y ella sonrió con valentía, estirándose un poco para morder el lóbulo de su oreja y susurrarle al oído.

- ¿Qué dice Dr. Skywalker? ¿Si o no?- preguntó ella en la forma más seductora que pudo, apretando su miembro por sobre la tela de los pantalones.

La respuesta de él, fue totalmente afirmativa, cuando él la beso apasionadamente, lenta y profundamente, ambos ahogaban sus jadeos y suspiros de placer en la boca del otro. Ambos disfrutando el momento.

Anakin se tomó su tiempo en desvestirla. Primero la blusa, botón por botón, hasta que no fue más que jirones de ropa en el suelo.

Ella jadeo cuando él abandonó sus labios y beso su cuello ardientemente, dejando leves mordiscos que la hicieron ahogar algunos jadeos.

Las grandes manos de Anakin se aferraron con fuerza a las caderas de Padme, que tembló ligeramente en anticipación, cuando él le quitó los pantalones, tan lenta y seductoramente como pudo. ¿Dónde había estado él toda su vida? ¿Cómo era posible que la simple mirada de él arrodillado en el suelo mirándola con deseo mientras le quitaba los pantalones la excitara tanto? ¿Cómo era posible que su mirada pareciera consumirla?

Padme se vio a si misma solo en ropa interior en el cuarto de Anakin, pero no sintió verguenza, tampoco se arrepintió. Solo deseaba estar con él. Allí, para siempre de ser posible.

Anakin la observó y apenas podía contener sus jadeos, ella era un ángel, un ángel a punto de arrastrarlo a las llamas del deseo.

Cuando él se puso de pie nuevamente, él la beso y comenzo a dirigirla hacia la cama, pero ella sonrió.

- ¿No cree que es un poco injusto Dr. Skywalker?- preguntó ella jugando con la camisa de Anakin- Usted tiene toda la ropa, y yo estoy casi sin ella.

- ¿Qué hará al respecto Dra. Naberrie?- preguntó él con voz grave y excitada que hizo que Padme sintiera como la humedad se hacia presente en ella. ¿Era posible que su voz la excitara tanto?

Padme se dio cuenta que luego de tener incluso una hija, nunca había desvestido a un hombre, cuando algunos llegaban a emergencias había cortado su ropa, cuando tuvo sexo antes simplemente había sido eso, sexo. Pero ahora allí con Anakin frente a ella se sentía libre, como si él le permitiera hacer todo lo que siempre había soñado hacer en la cama. Sonrió levemente, de forma traviesa y tomo su camisa entre sus manos.

Tal como él lo había hecho con ella, Padme abrió su camisa, botón por botón, lenta y tortuosamente, disfrutando de ese momento, disfrutando del excitante descubrimiento sobre como desvestir a un hombre.

Cuando su camisa estuvo abierta, ella arrastró sus manos por su abdomen y luego beso su cuello mientras quitaba su camisa sintiendo cada detalle de sus brazos firmes. Cuando la camisa ya no estuvo en su cuerpo. Padme pudo ver su cuerpo marcado, sus amplios pectorales y algunas cicatrices que ya le preguntaría de que eran. Ahora solo quería amarlo.

Besó su clavícula y lo sintió jadear, luego bajo con besos suaves sobre su abdomen, apenas creyendo lo que estaba a punto de hacer. Sonriendo nuevamente, sus manos se apresuraron a abrir sus pantalones y el la ayudó a quitarlos.

Cuando Padme fue a retirar lo que la separaba de verlo en todo su esplendor, él sonrió y la ayudó a levantarse.

- Aún no Dra. Naberrie- dijo él dándola vuelta y restregándose contra su trasero mostrándole lo excitado que estaba por ella, Padme ahogó un jadeo demasiado fuerte cuando lo sintió tan duro contra sus nalgas. Casi no podía esperar para tenerlo dentro de ella, pero quería sentir todo lo que harían, quería sentir todo lo que nunca se había permitido sentir.

Padme jadeo cuando él desabrochó su sostén y lo dejo caer, dejando sus pechos expuestos. Aún desde atrás de ella, Anakin tomó uno de sus pechos entre sus manos, jadeando excitado en su oído.

- Eres hermosa- susurró a su oído y Padme mordió su labio para ahogar un grito cuando sintió como una de sus grandes manos bajaba por entre sus piernas y se colaba en su ropa interior, mientras la otra seguía jugando con su pecho.

Padme llevó una de sus manos hacia atrás agarrando con fuerza el cabello de Anakin, cerrando los ojos y jadeando excitada cuando sintió como sus dedos se colaban entre sus pliegues, su pulgar jugaba con su clítoris y uno de sus dedos entraba en ella.

- Estás muy mojada Padme- susurró él a su oído- No puedo creer lo mojada que estás por mí- susurró con orgullo y ella no pudo decir nada, la sensación de sus dedos en su interior, de su pulgar contra su clítoris, sentía que sus piernas se hacían débiles y el calor crecía más y más dentro de ella.

Ella solo podía sentirlo duro contra su cuerpo, solo podía sentir el calor crecer y crecer, el ritmo de sus dedos en su interior aumentaba, y su mano jugaba con sus pechos pellizcando sus pezones ahora duros.

- Oh Dios- ella gimió bajito- Oh por favor no pares- casi suplicó. La respuesta de él fue dejar besos húmedos en su cuello y seguir moviendo sus dedos para hacerla llegar al clímax.

El placer que él le provocaba fue tanto, que tuvo que morder su labio para ahogar sus gritos, cuando finalmente llegó al clímax, temblaba y sentía como su sexo se apretaba contra sus dedos. No tenía que mirarlo para saber que su sonrisa arrogante y endemoniadamente sexy estaba contra su cuello.

Anakin retiró sus dedos con cuidado, y la dio vuelta suavemente, observando su boca entreabierta jadeando y sus piernas aún temblando.

Anakin no pudo evitar acercar los dedos a su boca entreabierta y ella tomando la indirecta, lamió sus dedos probándose a si misma en ellos. Era extraño pero increíblemente excitante.

Cuando Padme quiso tomar su turno de hacerlo sentir bien, él negó divertido.

- Oh, aún no he terminado contigo Dra. Naberrie- dijo él empujándola con brusquedad a la cama. Haciéndola caer de espaldas, y antes de que ella pudiera reaccionar, sus manos la tenían sujeta por las caderas, mientras quitaba sus bragas rápidamente.

Al verla totalmente desnuda y sonrojada en su cama, Anakin apenas podía recordar cuantas veces se la había imaginado así, eran demasiadas para contarlas. Padme por su parte pensaba como aquel hombre podía ser tan malditamente sexy.

Ella jadeo cuando sus fuertes manos se aferraron a sus muslos y abrieron sus piernas. Ni siquiera le dió tiempo a jadear en anticipación cuando su rostro bajo a su sexo.

Padme lo vio a él sonreír arrogante antes de que comenzara a besar sus pliegues húmedos y la hiciera tirar la cabeza hacia atrás, ahogando gritos y jadeos. Padme aferró su mano a los rubios cabellos de él y él paso su lengua experta por su clítoris haciéndola gemir su nombre una y otra vez. Él pensó que no había sonido más excitante que la voz de Padme gimiendo su nombre en placer.

Padme no tardó mucho en tener el segundo orgasmo de la noche mordiendo su mano para acallar sus gritos. Como lo odiaba por ser tan malditamente bueno en la cama.

Cuando lo vio subir nuevamente para recostarse a su lado, ella supo que él quería demostrarle todas sus cualidades, el maldito era arrogante, y lo era porque podía serlo, porque tenía el talento para serlo. Tanto en lo profesional como en la cama.

Se besaron nuevamente, primero lento y luego apasionadamente.

- Padme- jadeo el contra su oído- Ya no puedo esperar, por favor, yo- dijo cuando sintió su pequeña mano contra su miembro duro- Necesito follarte- susurró y ella jadeo divertida.

Pronto tendría su oportunidad de hacerlo llegar al cielo con sus manos y la boca, pero por ahora, ella tampoco podía esperar para sentirlo dentro de ella, para sentirlo llenarla por completo. Dios ¿Cómo era posible que luego de dos orgasmos ella aún se sintiera excitada y ansiosa?

- Entonces fólleme Doctor Skywalker- susurró ella a su oído, y la mirada ansiosa y excitada de él, valió cada día que esperaron para finalmente ser uno.

Mientras Padme lo vio ponerse de pie y avanzar hasta la mesita de noche para sacar un pequeño paquete de aluminio, se dio cuenta de que eso sucedería, de que ellos realmente darían un paso más allá en su extraña relación, y ella lo deseaba, dios ella nunca había deseado tanto a un hombre como deseaba a Anakin Skywalker.

Cuando él estuvo frente a ella, Padme sonrió, quitandole el condón de las manos, Padme no perdió el tiempo en quitar la ropa interior de Anakin y jadear excitada cuando finalmente pudo verlo en todo su esplendor. Se mordió el labio y lo tomó en su mano. Él gimió levemente cuando la sintió mover su mano de arriba hacia abajo, y ahogó un jadeo cuando la vio romper el envase del condón con los dientes, tomarlo levemente en sus labios, y ponérselo suavemente con al boca. Si Anakin Skywalker había tenido fantasías con Padme, sin duda la realidad superaba con creces a cada una de esas malditas fantasías.

Padme lo vio, de pie frente a ella y se recostó en la cama, extendiendo sus piernas mientras se apoyaba en sus antebrazos para levantarse levemente.

- Por favor follame Anakin Skywalker- susurró ella de forma seductora y el se cernió sobre ella besando sus labios.

Cuando Padme espero sentirlo entrar en ella, él no lo hizo, él la estaba molestando.

- Vamos Padme, dilo nuevamente, dilo a mi oído ¿Qué es lo que quieres?- preguntó él de forma seductora, y Padme odiaba que su voz fuera tan seductora que la hacia humedecerse cada vez que hablaba.

- Quiero que me folles Anakin, quiero que me tomes aquí y ahora- dijo ella acariciando sus fuertes brazos.

Él no pudo resistir más ante sus palabras, y se hundió en ella, centímetro a centímetro, llenándola por completo, como si sus cuerpos hubieran sido hechos para encajar perfectamente.

Ambos tuvieron que ahogar sus jadeos cuando finalmente fueron uno. Ambos se miraron a los ojos y sonrieron mientras se perdían en la exquisita sensación de finalmente rendirse a sus deseos.

- Anakin- jadeo ella cuando lo sintió moverse, sus manos acariciaron su fuerte espalda, sintiendo sus músculos ondular con cada movimiento, sus uñas arañaron su espalda cuando el comenzaba a ir más y más rápido, haciéndola jadear de placer.

Anakin sujeto el muslo de Padme por debajo de la rodilla, y empujó más adentro de ella, más y más profundo, y tuvo que ahogar sus jadeos al sentirla tan apretada contra él.

Ambos estaban perdidos en el placer del sexo, ambos gemían su nombre, sintiendo que no había habido un momento tan perfecto en sus vidas, como el que vivían en ese preciso minuto.

Fueron largos minutos de placer, de gemidos, de miradas enamoradas y de susurros placenteros. Padme no podía hacer más que jadear su nombre y arañar su espalda, acariciar sus brazos en los que las venas comenzaban a marcarse por el esfuerzo. Anakin solo podía observar el rostro excitado de Padme mientras él se movía sobre ella, besar sus pechos sintiéndola más y más cerca del clímax.

Cuando finalmente ambos encontraron su liberación. Ambos se besaron para acallar sus gritos. Anakin siguió moviendose unos minutos mientras la sentía jadear de placer.

Se miraron a los ojos y sonrieron con ternura mientras él acariciaba el rostro de Padme. Todo había sido perfecto.

Padme lo sintió salir de ella y deshacerse del condón.

Finalmente él se recostó en la cama, y ella lo abrazó inmediatamente, besando su pecho con amor y cariño.

Ambos supieron una cosa en ese momento, si bien el futuro era incierto y su relación complicada, valía la pena luchar por ella cada momento y cada segundo.

- Buenas noches ángel- susurró Anakin viéndola caer lentamente dormida en sus brazos luego de aquella maravillosa noche.

- Buenas noches Ani- susurró ella con una sonrisa enamorada, mientras se quedaba dormida en su fuerte pecho. Luego de haber conocido la verdadera felicidad en sus brazos.