CAPÍTULO 24

Cuando Rodrigo me ha informado que cogeríamos el vuelo para París me he alarmado, pero después me ha explicado que con Sasuke es mejor tener un plan alternativo. Había reservado dos billetes para ambos vuelos por si Sasuke nos encontraba. Tengo que decir que ha sido una buena idea. Un plan perfecto.

Debería ser feliz porque soy libre, sin embargo, me siento fatal. Por mucho que desee mi libertad, él es una parte de mí y la echo en falta. Nunca olvidaré su expresión en el aeropuerto. No parecía preocupado, es más, parecía tranquilo y me ha incluso sonreído. No es típico de él, incluso pienso que está organizando un plan para devolverme a Rusia. Es consciente de que no puede arriesgarse, podría correr a la policía y denunciarlo. ¿Es esto lo que quiero hacer? No lo sé, estoy desconcertada y no sabría cuál es la decisión correcta.

—¡Sakura! Me vuelvo inmutable hacia el desconocido al que estoy dando la mano. Es joven, tendrá más o menos la edad de Alex y es un hombre apuesto. No entiendo cómo un español ha acabado colaborando con rusos. Qué cosas pienso… No me parece el momento más adecuado para perderme en observaciones estúpidas. Estoy en mitad de una fuga y no estaré tranquila hasta que vuelva a mi casa.

—Necesito tu colaboración para que mi plan vaya por el buen camino. —Hace una pausa esperando ver mi reacción. Estoy todavía aturdida por la situación y me es difícil pensar sensatamente en este momento. Creo que lo más adecuado es dejar todo en las manos de este hombre, se ve que es un profesional. Solo me pregunto quién puede apreciar tanto mi vida como para haberlo contratado para que me devuelva a casa.

—Cuando llegues a casa, estarás obligada a mentir. Dirás que has dado la vuelta a Europa conmigo, que necesitabas vivir a tu manera. Me estremezco mirándolo contrariada. ¡Esta sí que es buena, él y yo por Europa!

—Yo no soy así, nadie me creerá. Resopla molesto y coge unos documentos de su maletín. —Como demostración de tus viajes están estas fotografías. —Explica pasándome un sobre, en silencio echo un vistazo una a una. Detrás de cada foto está escrito lugar y día. Italia, Francia, Alemania, Londres, Austria.

—No tenía dinero y tampoco ningún documento, no puede funcionar. ¿Por qué no decimos simplemente la verdad? No responde inmediatamente. Se pone a buscar algo entre los documentos, saca una hoja y la apoya en mis piernas. —Esta es la lista de las personas que están deseando derrotar a los Volkov. Ahora, si dices que te ha secuestrado, se interpondrá la Interpol, se creará un gran escándalo y tendrás encima toda la atención del mundo criminal. Se interrumpe, arruga los labios y se acerca aún más.

—Por fin Sasuke Volkov tiene un talón de Aquiles… Eres tú. Imagina que botín más delicioso para la criminalidad rusa… Me estremezco. La idea de ser el blanco de hombres sin escrúpulos capaces de matar sin pestañear me aterroriza. He asistido personalmente al asesinato de uno de ellos. Un recuerdo para el resto de mi vida.

Nunca olvidaré la frialdad de Sasuke mientras mataba a uno de los hombres de Vladan. En ese momento solo quería protegerme y no ha vacilado. Lo ha matado y yo estaba allí asistiendo y viendo la transformación del hombre que posee mi corazón.

—Elige, Sakura, ¿realmente quieres ponerte en peligro a ti misma y a todas las personas que están a tu lado?, ¿o dejarás que me encargue yo? Haré lo que esté en mi mano para que todo salga bien… Por lo que parece no tengo alternativas. Tendré que mentir por el bien de todos, pero no creo que sirva de mucho. Mi padre se dará cuenta de que algo pasa, nunca se creerá lo del viaje por Europa con un desconocido. Por si fuera poco, Rodrigo no inspira mucha confianza, tiene una apariencia sospechosa y si esta es mi primera impresión, no quiero imaginar cuál será la de mi padre.

—Él vendrá a buscarme, ¿qué haré cuando me encuentre? —Pregunto de buenas a primeras.

—Esto es otra cosa de la que quería hablarte… Él vendrá a por ti y ambos sabemos que te encontrará. Mi plan prevé que estés en Madrid durante un par de semanas. Después te marcharás, irás a Oslo donde comenzarás una nueva vida. He pensado en todo, documentos, dinero, casa y si todo va bien, también un trabajo. Sasuke Volkov no es ingenuo, elaborará un plan y necesitará tiempo.

En todo caso tengo informadores, sabré cuando vendrá a buscarte. No me lo puedo creer, una vez más mi vida ha sido organizada por terceros sin dejarme elección. Es una situación surrealista y no tengo idea de cómo la manejaré, lo único que puedo hacer es dejar que me ayude. Solo volviendo a pensar en las palabras de Rodrigo asimilo toda la información.

—¿Tendré que irme a vivir a Noruega? No se inmuta, asiente como si nada. Para él no será un problema, pero para mí sí. Mi vida no será la misma. ¿Qué estoy diciendo? Mi vida ya no es la misma desde hace tiempo. Suspiro mientras observo la lista, concretamente un nombre llama mi atención. Vladan. Una vez más él.

—¿Qué puedes decirme de Vladan Kensko? —Es uno de los hombres más peligrosos que he conocido. —Responde inmediatamente. Me vuelvo hacia él sorprendida.

—¿Lo has conocido? —Le pregunto.

—Todos conocen a Vladan, es un hombre que no pasa desapercibido. He tenido un pasado tormentoso e inevitablemente me he topado con él. Si necesitas ayuda, puedes contar con él, pero cuando eres un deudor, no escapas. —Explica con calma mientras vuelve a meter las fotografías en el sobre. Contengo la respiración mientras aprieto el borde de la camiseta. ¿Por qué tengo la impresión de estar en peligro? Si él conoce Vladan, ¿Quién me dice a mí que no está aliado con él? Ha dicho que una vez que lo conoces, no escapas.

—Tengo curiosidad por saber cómo has hecho para toparte con Sasuke Volkov… —Dice mientras está ocupado mirando su teléfono. —Lo conocí casualmente en Madrid… —Corto de raíz. No me apetece hablar de Alex y de mí, todavía tengo que saber para quién trabaja. Lo examino atentamente y decido ser directa esperando una reacción que me haga saber algo más de él.

—¿Quién te ha contratado, Rodrigo? —Pregunto de buenas a primeras. No consigo darme una respuesta lógica. Ninguno tiene el interés de liberarme sin sacar provecho de ello. Tiene que haber un segundo objetivo, siempre hay uno. Se endereza en el asiento y deja caer la cabeza hacia atrás. —No tiene que interesarte quién, lo importante es que estás a salvo. Y lo más importante, no verás nunca más a Alexander Volkov. Es lo que querías, ¿no? Aparentemente es así, pero dentro de mi cabeza hay una gran confusión. Me contradigo en mis pensamientos, es una lucha continua entre corazón y cabeza.

—Me interesa, y mucho. No te conozco, y por lo que parece tú sabes todo de mi vida. Exijo las respuestas inmediatamente, de lo contrario no seguiré tu plan. Intento parece intimidante, sin embargo, no creo que un hombre como él se asuste fácilmente, está acostumbrado a cosas peores. Puede creer lo que

quiera, pero he aprendido que fiarse es bueno, pero no fiarse es mejor. No seguiré su plan, no tengo ninguna intención de escapar y refugiarme en Noruega. Quería marcharme de aquel mundo, pero alejarme de Alexander no es fácil. Es una ardua decisión, no puedo mentirme a mí misma. Lo echaré siempre de menos. No consigo interrumpir completamente el hilo que nos une… tal vez no quiero hacerlo.

—Escucha, muchacha. —Comienza alterado volviéndose hacia mí.

—No estamos jugando. ¿Crees que eres la única en peligro?, ¿crees que me divierto aceptando un compromiso tan grande? Por mucho que el dinero venga bien, contigo estoy peligrando mi vida. Tú seguirás ese maldito plan sin rechistar porque no tienes elección. ¿He sido claro? Su humor ha cambiado repentinamente, está mostrando su verdadera naturaleza sin darse cuenta. Me mira con una maldad que da escalofríos.

Creo que me he metido en un lío todavía más grande. ¿Cómo he podido pensar en escapar poniendo mi vida en manos de un desconocido? Él no es mucho más diferente que Alexander, pertenece a su mundo. Podría matarme si pierde la paciencia, sin embargo, lo que sé es que no me dejaré intimidar. Estamos hablando de mi vida y quiero ser la única dueña.

—¡Seguiré tu plan solo si me dices quién te ha mandado! —Refunfuño mirando por la ventana. Silencio, no responde. Sin conocerlo no me gusta y tengo un mal presentimiento. Bebe un trago de agua y cierra los ojos enderezándose en el asiento.

—Me ha contratado Liam Volkov. ¿Contenta? Me vuelvo hacia él incrédula. Liam se ha puesto en contra de su hermano por mí. Es una catástrofe. Cuando Sasuke lo descubra, porque lo descubrirá, se desencadenará el caos. —Ahora que sabes la verdad, harás todo lo que te digo. Por sus palabras parece convencido, sin embargo, no me conoce en absoluto. Cuando quiero, sé jugar con fuego, aún sabiendo que acabaré en el infierno. Permanezco en silencio y dejo que siga hablando.

—Tengo la obligación de llevarte a casa sana y salva. Tendrás poco tiempo para estar con tu familia y esto está fuera de toda negociación. Cuando te vayas a Oslo, dirás a tu padre que te mudas a Londres. Me puedes usar como coartada, declararás que estamos juntos o que somos muy amigos, lo que te apetezca. Va en serio. Proceso la información rápidamente mientras pienso en sus palabras desconcertada. ¿Cómo puede pensar algo así? Mi padre no está

acostumbrado a ciertos comportamientos. Siempre he sido una chica pacífica que no transgrede las normas. Si ya le costará creer que he pasado meses dando vueltas por Europa, imagínate si le digo que me mudo a Londres con él. Tengo que tratar de concentrarme, reflexionar y decidir cómo librarme de este troglodita. No iré a ninguna parte con él. Si debo ir a algún sitio obligatoriamente, sé dónde. Acudiré a una persona de la que me fío ciegamente: mi tía. Cada cosa a su tiempo, lo primero que tengo que hacer es decir la verdad a mi padre.

No puedo mentir, solo así lo entenderá todo. No tendré mucho tiempo, Sasuke vendrá a buscarme. Suspiro profundamente mientras mi mente vaga. Recuerdos, emociones, él. Solo y únicamente él ocupa mi mente y mi vida.