02 de noviembre del 2001
Sr. Snape,
He querido escribir esta respuesta desde el momento en que leí su carta. Algunos eventos extraordinarios impidieron la celeridad de tal.
He de decir que, aunque es interesante el programa de entrenamiento, no es lo que satisface a mi futuro o a mi presente; para nada. Pero acepté esas circunstancias.
En una nota positiva es un alivio volver a pasar tanto tiempo con Ron, y tanto como podemos con Hermione. No puedo dejar de darme cuenta de la… evolución que nuestra amistad muestra. Con ello no me refiero a que haya cambiado en fondo, pero tal vez cambió en forma. No voy a mentir, Hermione sigue siendo la más responsable del grupo y evita, en gran medida, que Ron y yo hagamos… gala de nuestros aspectos más reprensibles.
El entrenamiento no es propiamente infernal; es extenso e intenso, pero me ha ayudado a ganar de nuevo una rutina. Ésta, y las actividades, parecen estar ayudándome a mantener algún tipo de equilibrio en la mente.
Pero basta de hablar de mí. Esta vez me gustaría preguntarle por usted. Más allá del Colegio o las travesuras de los "alcornoques a los que se ve obligado a enseñar", ¿cómo se encuentra? Su rutina pacífica, ¿le sigue pareciendo tortuosa?
Harry Potter
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05 de noviembre del 2001
Sr. Snape,
Algunos temas que se me dificultan del entrenamiento me han llevado a pedir la asistencia de la directora McGonagall. Me gustaría aprovechar la visita para platicar con usted en persona.
Si no espera alguna visita y sus horarios así lo permiten, tal vez pudiéramos seguir con esa conversación que dejamos pendiente en el aniversario pasado.
Harry
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Seis de noviembre del dos mil uno
Sr. Potter,
Lo lamento pero esta vez tendré que decepcionarlo. Entre las clases regulares y la presencia de un par de colegas, me es imposible atenderle como se espera de un buen anfitrión.
Aunque no tenga, personalmente, mucho tiempo para alejarme de calderos y cocción de pociones, si conviene visitar el salón de pociones podría encontrarse con la Srita. Kattan; quien me asegura, de la manera más… efusiva, "no puede esperar a conocer al Sr. Potter" y que "estará encantada de abandonar el trabajo sobre calderos así como de leer por encima de mi hombro mientras escribo mi respuesta".
Además, con gritos en mi oído, me asegura que estará encantada de dejar de trabajar sobre calderos lo anterior dicho para platicar con usted, en vez de "sacar a tiempo" su insufrible histeria en la investigación que me forzó a asistirla —hacer casi completamente— para las modificaciones de pociones con base de acónito, sangre de dragón y belladona cerada como elementos de fortificación y creación de inmunidades mágicas.
Sevrus Snp
Tal vez convenga a sus nervios el asegurarse de no tener tiempo para aproximarse al salón de pociones. Sé que los míos agradecerían no estar ante la presente compañ
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09 de noviembre del 2001
Sr. Snape,
Fue una lástima para mí el no haber podido compartir más tiempo con usted.
Confieso que Hellcat fue una agradable compañía pero palidece con la suya. Espero sinceramente que mi presencia no haya entorpecido demasiado su trabajo y que pronto encuentre el tiempo para… descansar de tal proeza.
Aunque ella me comentó que el trabajo que realizan en los calderos no es extremadamente complicado, estoy seguro que es gracias al papel que usted tiene en la investigación y realización de tal.
Conocer a Hellcat me permitió esclarecer muchas dudas referentes al contenido y expresión de su carta pasada y no puedo evitar afligirme por usted, conociéndolo como lo conozco, al pensarlo todo el tiempo en compañía de… tan bullente energía. Me impresiona su compostura al no haber utilizado una maldición aún contra nuestra ahora mutua… conocida.
Por último, Hellcat comentó de paso que usted tiene una audiencia con el ministerio. Me gustaría "advertirle" que estaré allí, pero al leer de nuevo nuestra correspondencia pasada me veo obligado a insistir fervientemente en que me permita asistir.
Deseando una respuesta positiva,
Harry Potter
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Al día diez de noviembre del año dos mil uno
Sr. Potter,
Contrario a lo que se me pueda adjudicar, no voy por la vida lanzando maldiciones a los que me incordian. Aunque gracias a sus palabras comienzo a preguntarme si aquellas pueden ser excusada en aras de la defensa propia.
Así mismo, no creo que la experiencia sea grata para usted y no considero que su presencia sea conveniente para el desarrollo de tal ejercicio legar. Dicho esto, me he resignado ya a no prohibirle algo esperando que complazca tal deseo expresado; así, si desea ir a tal audiencia, no lo puedo evitar. Solamente le advierto que no haga una de sus famosas… escenas.
Severus Snape.
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11 de noviembre del 2001
Sr. Snape,
No sé que me ha sorprendido más, enterarme que Hermione estuvo tan inmersa en sus asuntos legales, o que no soy nada sin usted.
Cuando he dicho que me ha protegido y que me dio los medios para derrotar a Voldemort, nunca imaginé a qué grado. Si usted no hubiera estado con los mortífagos, si usted no amara a mi madre, si no hubiera sido usted el que escuchó la profecía, si usted no se la hubiera dicho a Voldemort, si usted no le hubiera pedido a él que salvara la vida de mi madre… ella sólo habría sido asesinada como mi padre, y su muerte no hubiera sido un sacrificio. No quiero llamarlo destino, no sé si puedo colocarlo todo como una serie de coincidencias. Pero es gracias a usted que una muerte se convirtió en sacrificio; usted fue quien permitió a mi madre llamar magia sacrificial. Sin haber sido su deseo o intención, usted me salvó o, al menos, fue el medio para que yo viviera; usted no es culpable de la muerte de mi madre, (ni la de mi padre), ella pudo aceptar la oferta de Voldemort y salvar su vida, no lo hizo, pero usted le dio los medios para tener la opción de sacrificarse. Usted no mató a mi madre, me salvó a mí aunque no fuera su intención. Ultimadamente, usted hizo posible la existencia de esa arma definitiva para acabar con Voldemort en la que me convertí.
Cada acción suya que se ha usado para condenarlo en el pasado —como excusa para usarlo o para desprestigiarlo— sólo ha probado ser la acción directa para derrotar al mago oscuro más poderoso de este tiempo. Por voluntad o casualidad, por destino o sólo porque sus acciones siempre han sido puras, usted es más héroe que yo, usted es más héroe que Dumbledore, usted hizo más que nadie para derrotar a Voldemort: Usted creó la posibilidad de derrotarlo; y luchó para que así fuera mientras que otros sólo actuamos gracias a esa posibilidad. Pero, contrario a otros magos, usted no utilizó a nadie y no manipuló a nadie para lograrlo. Y sé que perdió a su amada, y sé que mis palabras nunca van a significar suficiente y sé que no tengo derecho a decirlo, pero quiero hacerlo. Quiero decirle a usted que no es culpable de la muerte de Lily Potter o de James Potter y que no debe, al menos me gustaría, que no sufriera por lo que fue calificado como errores o manipulaciones o crímenes o como Dubledore y otros lo hayan llamado en su momento. Si a él le dio "asco" por pedirle salvar la vida sólo de Lily, a mí me da asco la facilidad con la que Dumbledore usó su pena y su desesperación para pedir de usted más de lo que es justo.
No me expreso bien, lo sé, pero si reviso y reescribo esta carta para que sea más comprensible, sé que no la mandaré. Y lo que aquí escribo se tiene que decir, al menos poner en palabras que usted pueda saber.
Por supuesto estoy feliz de que su nombre haya no sólo quedado limpio, sino de que por primera vez se haya hecho justicia en lo que respecta al tema. (Orden de Merlín primera clase, me parece es un buen titulo para comenzar, o seguir, tras su nombre.) No estaba preparado, desde luego, para escuchar tal revelación pero creo que no "hice una de mis famosas escenas". Hace años que ya no lo pienso como un enemigo, o como una mala persona. Un cretino, a veces, y definitivamente en estos momentos. Pudo haberme dejado saber algo, preparado para la impresión de escuchar eso… aunque sé que no es su responsabilidad. Aunque siempre ha intentado hacer que piense por mi mismo… fue… ¿Por qué siempre es usted de quien recibo las impresiones más fuertes de mi vida? Por usted me enteré que debía morir, ahora me entero que por usted viví. Tal vez es algún tipo de ciclo o círculo poético de mierda, pero la magia sacrificial que usted hizo posible me protegió dos veces de la muerte, las dos veces que debía haber muerto. Y, si Dumbledore lo supo y lo usó para crear todo su plan… ¡Por supuesto que estoy enojado con el mago!
No me sorprende que Hermione haya logrado poner todas las piezas juntas e, infiero, gran parte de eso se debe a la información que usted pudo darle. Pude haber ayudado, ¿sabe?
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Al día trece de noviembre del año dos mil uno
Sr. Potter,
La vida no es justa. La muerte rara vez lo es.
Me acredita demasiado en su carta pasada. Aunque la señorita Granger haya logrado hacer tal muestra de asociación de ideas y dar tal sentido lógico a los sucesos, el crédito de tal percepción generada es para ella y sólo para ella.
Me ha hecho parecer algo mucho mejor de lo que soy en realidad. Le agradezco a la señorita su esfuerzo en encontrar una verdad tal en sus conjeturas, pero los hechos son lo que son y sólo la interpretación de estos es lo que varía.
Le recomiendo que deje de pensar que usted es a partir de otros. Usted es lo que es, e hizo lo que hizo. Nunca se quite el crédito por eso.
Sinceramente,
Severus Snape
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13 de diciembre del 2001
Sr. Snape,
Espero se encuentre bien y debo agradecer que, en su humildad para recibir cumplidos y verdades, haya permitido mis abruptas palabras. En algún punto me entretuve con el temor a que regresara mi carta con correcciones y un Desastroso.
Con el motivo de las fiestas que se acercan, he visitado la parte muggle de Londres. Mis compras han sido satisfactorias aunque no puedo decir que he encontrado todo lo que esperaba.
En esta visita, y completamente por casualidad, me encontré con mi primo. Admito que este fue un momento incómodo, pero diferente a los del pasado. Pude constatar, tal vez a regañadientes, que él ya no es el mismo de antes; puedo suponer que yo tampoco soy el mismo de antes. Y los últimos eventos me hacen pensar mi vida de manera completamente diferente. Dicho primo hizo varios comentarios que no he podido dejar de considerar como una invitación a repetir el encuentro. No sé cómo tomar esto, pero el encuentro me llevó a pensar en esos años de mi infancia. Supongo que la parte de mí que sigue siendo ese niño teme dichas palabras como una invitación a más burlas y malos tratos, al mismo tiempo que anhela el calor y el afecto que se nos promete de un círculo familiar. (Por qué le creí, sin embargo, es algo que puedo ameritar únicamente a los eventos y asociaciones de ideas revelados en su caso.)
Con los recuerdos desencadenados, y el paso del tiempo atemperando las emociones ligadas a estos, y aunque aún sin esperar algo bueno de tres individuos que apenas puedo llamar "familia", he comenzado a preguntarme si hubo algo más en el tipo de trato que recibí por parte de ellos. ¿Seré yo quien ahora se niega a pensar que la verdadera maldad exista (Así me lo han reclamado Ron y Hermione, con respecto al mago oscuro derrotado), o sólo son tantos golpes recibidos en la cabeza?
Aunque esas consideraciones de bien vs. mal, luz vs. oscuridad y causalidad temperamento-experiencias podrían llenar al menos un par de pies en pergamino, por el momento sólo comentaré —para fines de esta carta— que he llegado a considerar la "maldad verdadera" como la maldad por la maldad incluso cuando perjudica al actor de tal, y sólo que conscientemente elija el daño por el daño aunque esto no le genere satisfacción o placer en sí mismo (lo cual me parece completamente absurdo tomando en cuenta que las acciones se hacen, generalmente, para beneficio propio o percibido). Con nuestro viejo enemigo en mente, he dejado de pensar en él como dos entes separados (uno llamado Tom Riddlle y el otro llamado Voldemort) para considerarlo un hombre —un mago— que se convirtió en lo que fue por el tipo de pasado y experiencias que tuvo. Admito que no llego tan lejos como para imaginarlo como algo más que lo que llegó a ser, pero la pregunta "¿Con una infancia diferente, podría haber sido diferente?" no abandona mi mente cuando abordo ciertos temas.
Todo esto sale a tema para retomar el motivo de tanta disertación: Usted, que conoció a la señora Dursley cuando era conocida como Evans, ¿cree que sea posible un cambio de actitud o prefiere inclinarse por tomarlo como una oportunidad para… retomar antiguos comportamientos?
Después de tantos pensamientos caóticos tal vez, y siendo mi intención enviarlo aunque no como disculpa sino como regalo por las fiestas, me permito enviarle un pequeño detalle que espero le guste.
Con afecto,
Harry Potter.
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Al día veinte de diciembre del año dos mil uno
Sr. Potter,
No puedo empezar esta carta preguntándole cómo se encuentra ya que estoy completamente seguro que perdió la cordura o al menos la mitad del cerebro. En nombre de Merlín, Potter, ¿qué lo poseyó para pensar que tal cosa me gustaría siquiera remotamente?
Debido a eso, me veo forzado a no otorgarle la calidad de "madurez" que creí se había ganado por su proceso de pensamiento y que perdió de inmediato con el… regalo.
Al texto respondo que nunca congenié con dicha mujer. Desde el segundo vistazo que le di, la consideré… descartable. No puedo ayudarle a responder si es una u otra posibilidad. Eso, me temo, tendrá que descubrirlo por usted mismo, si desea enfrentarse a las posibilidades para averiguarlo de manera fehaciente. No dudo que su valor "Gryffindor" lo ayude con tal decisión.
Estoy seguro, también, que en todos los casos hay, sino una explicación, una cierta lógica para que los eventos sucedan como suceden. Como deja entrever, pero dicho en otras palabras, todo forma parte de una cadena de reacciones e interacciones dónde un evento genera otro como consecuencia y cada uno trastoca otros. Cuáles son las razones para que cada uno actuara como lo hizo, es algo que pocos —sino es que nadie— se enterarán en su compleción alguna vez. (A menos que la señorita Granger tenga intención de demostrar lo contrario, inferiría.)
Dado que me encuentro realizando una numerosa cantidad de pociones que no tendría porque estar haciendo, pero que me han requerido del área de entrenamiento para jóvenes Aurores —No tengo idea de a qué "alguien" se le ocurriría mencionar mi nombre para tal efecto—, no me implicaría ningún esfuerzo extra incluir alguna poción que usted me llegara a solicitar. Si lo desea.
Severus Snape.
P.S.: Con las fiestas aproximándose, supongo que se encontrará extremadamente ocupado con sus relaciones y diversas actividades para con el ministerio por lo que asumo no tendrá tiempo para mucho más. No sienta la necesidad de apresurar una respuesta.
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23 de diciembre del 2001
Como estoy completamente seguro que ya se enteró, gracias a las "pertinentes" publicaciones recientes de "El Profeta", me he visto "obligado por causas de fuerza mayor" a "abandonar" el programa de Aurores. Lo que es lo mismo que decir que Ron y yo nos metimos en problemas ¿y qué cree?, esta vez sí que fuimos expulsados.
Me es imposible explicar las razones por las que tuvimos que ejecutar tales acciones, pero le garantizo que fueron de tan gran importancia como lo eran mis "aventuras" en el colegio. Espero sinceramente que usted pueda dar un voto de confianza a mis palabras, aunque no pueda explicar mis motivos.
Este evento, sobra decir, me ha hecho tanto preguntarme como darme cuenta de lo mimado que me encontraba en Hogwarts. Y, mientras lo escribo, escucho su voz diciendo "Ya se lo decía yo, señor Potter" así que no hay necesidad de que las incluya en su futura correspondencia, gracias. Aún así, sigo aferrándome a mi creencia de que en su tiempo, y dadas las circunstancias de cada ocasión, fue… demasiado estricto al buscar reiteradamente mi expulsión del Colegio; pero en cierta medida acepto el resto. Aunque en algunos casos dicha expulsión hubiera resguardado una parte de mi seguridad, presiento que sus motivos eran más… complejos. Y por complejos, por supuesto, me refiero a que hubiera disfrutado enormemente proteger mi vida mientras no me veía la cara en clase.
Por una parte me sigue pareciendo increíble que me hayan corrido del entrenamiento justo cuando comenzaba a gustarme. Aún me siento cansado hasta los huesos, pero curiosamente aliviado de la expulsión… no por el desgaste físico que implicaba. Tampoco es por la determinación misma, sino porque haya sucedido a pesar de ese nombre —o "la imagen" o el "título"— que se empeñan en usar para beneficios políticos de otra índole. Por primera vez, tal vez por única ocasión hasta la presente, me he sentido una persona "normal" por más que sea justo lo que constantemente busco en mi vida. ¿Será que ese mote de "El Salvador" perdió la fuerza que tenía al haberse revelado el alcance de su participación en la guerra?
Es por la expulsión y sus consecuencias, que a estas fechas del año no me siento atraído hacia el ambiente… festivo. Planeo pasar las fiestas tranquilamente en casa y darle una segunda oportunidad a lograr cocinar una cena de tres tiempos. Por supuesto está más que invitado a dicha aventura culinaria y sólo si promete jamás usar un posible resultado fatídico en mi contra.
Por las pociones, a las cuales me adjudica el crédito de trabajo extra para usted, me defiendo diciendo que yo no intervine directamente en tal pedido. Podría decirse que el tema surgió de una conversación casual: Me preguntaron si conocía a algún mago que hiciera buenas pociones y era obvio que mi respuesta sería usted. Pero me da gusto saber que se encuentra… entretenido.
No se me ocurre la necesidad inmediata de una poción, pero recibiría con gusto cualquiera de ellas que usted preparara para mí. Cualquier elixir eterno me encantaría —eso seguro—, pero estoy igualmente satisfecho con una poción básica contra heridas si es su mano la que lo prepara.
Harry Potter.
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09 de enero del 2002
Sr. Snape,
Apresuro esta carta, escueta en contenido, sólo para lograr enviarla a tiempo para desearle un feliz cumpleaños. Como me pidió recientemente, me abstengo de mandar algún otro regalo que pueda ofender su sensibilidad. Pero tal abstención genera la duda de qué podría ser aceptable para usted; siendo que ingredientes para pociones, libros de su interés o calderos puede usted conseguir los que más le interese y convengan. Acaricié la idea de mandarle algunas ropas negras —sé que usa ese color—, pero preferí preguntar antes de "entrometerme" de nuevo en su vida.
La conversación que mantuvimos en la cena me dejó pensando, recordando, una frase que me parece alguna vez le dije. Aunque ya no recuerdo cuándo, era algo por las líneas de "No quiero morir, pero tampoco me siento como si quisiera vivir". Ahora entiendo que estaba deprimido cuando lo dije y no es la frase o las consecuencias de decir algo tal lo que me ha llevado a pensar ésta sino… algo más.
Últimamente, por motivos que deseo ahorrarle, he pensado mucho en el valor de la vida. O, mejor dicho, en como usan la vida como moneda de cambio para incluso manipulaciones. ¿Por qué se considera algo malo la muerte, cuando es sólo otra parte más de esa vida que usan para justificar tantas cosas?
Deseándole un feliz cumpleaños,
Harry Potter
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Al día trece de febrero del año dos mil dos
Sr. Potter,
Sus intenciones son más que suficiente, los regalos innecesarios y la fecha de mi nacimiento uno de los eventos menos dignos de mención. Le aseguro que no tiene alguna necesidad de molestarse con la fecha o el evento.
Sin querer insistir en el punto mencionado en su carta, sólo comentaré rápidamente que nunca he escuchado de sus labios una frase tal, pero no niego relacionarla con usted. Temiendo que la pregunta parezca fuera de tema, ¿Recuerda usted en qué momento pudo haber dicho algo parecido?
Con respecto a una pregunta tan filosófica, no puedo compartir o negar su afirmación. Pensaría que es un caso más de percepción individual. En efecto, he escuchado a tantos justificar la vida como la mayor aspiración deseable. Personalmente considero eso como, en su aspecto más básico y tal vez tergiversado, una expresión del miedo general a la muerte o al desconocimiento general de lo que hay tras ésta. Un miedo casi instintivo… o al menos uno muy extendido, que se presenta tras un cobro de consciencia.
Recuerdo aún a esos jóvenes que desestimaban los peligros sin temor a arriesgar su vida, quedando a punto de perderla en reiteradas ocasiones y siendo salvados de su imprudencia solamente gracias a fortuitas coincidencias. Aquello me hace pensar sino, con la edad, viene la falta de arrojo, o el miedo que menciono. De nuevo, no puedo generalizar esta postura pues en mucho, creo, depende la personalidad y la situación conjugada en cada evento.
Una vez dicho eso, respondiendo a la pregunta que realiza, en el contexto en que la hace. Diría que es una solución sencilla: La muerte, en este planteamiento, es algo malo precisamente porque termina con eso que usan para "justificar tantas cosas" o manipular.
Quiero confiar en que este tema no lo lleva a pensar en las consecuencias más… funestas; espero.
Severus Snape
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15 de marzo del 2002
Snape, esta vez me hizo reír: "Fortuitas coincidencias". ¿Es sarcasmo?
Al menos en lo que a mí respecta, ni una vez fui salvado por "fortuitas coincidencias"; siempre fue el esfuerzo de otros lo que me permitió sobrevivir. Si no fue Dumbledore, fue la Orden; si no fueron Ron y Hermione, fue algún otro. Incluso Fawkes. Usted definitivamente.
Por Merlín, mientras escribo esto me doy cuenta de tantas cosas. Hasta ahora y sólo por el tiempo que ha pasado, viendo en retrospectiva mi vida, puedo darme cuenta.
Lo que he hecho en esta vida, o al menos lo que haya resultado bien, siempre ha sido más un trabajo en conjunto que algo que yo haya logrado sólo. Por el momento sólo puedo recordar que la vez que tomé una decisión, o tomé acción por mí mismo, Sirius acabó muerto. Oh, y cuando sucedió lo del "Ejército de Dumbledore", ¿lo recuerda? Dumbledore tuvo que abandonar Hogwarts por ello, dejando a Umbridge como…
Me parece ahora, que la posición que asumí en mi vida fue, y puede que aún sea, la de buscador —y utilizo esta palabra en el sentido más específico de la posición que jugué en Quidditch y en ninguno otro—. Aunque sería correcto, también, decir que esta posición en el deporte parece ser la alegoría de mi vida. En los diferentes años que estuve en el Colegio, y después, las personas a mi alrededor —principalmente los miembros de la Orden pero no limitado a ellos—, se han encargado de allanar el camino para mí, de protegerme de golpes y embates enemigos a costa de su salud y bienestar y sólo para que yo pudiera ir en pos de ese objeto elusivo "y dorado". Escribiendo esto, creo además, que en esa búsqueda me cegué a los peligros justo por esa protección que recibía de otros y que, en salvas ocasiones, desconocía por completo.
Esto me lleva, desde luego, a ofrecerle a usted mi más sincero agradecimiento por cada esfuerzo que hizo para protegerme incluso de mí mismo; y mi más profundas disculpas no sólo por la absoluta ceguera que mantuve hasta hace poco, sino por los peligros que tuvo que enfrentar para que yo atrapara esa metafórica snitch dorada llamada Voldemort.
Gracias de nuevo por haber sido parte de un partido que llevó tanto tiempo ganar.
Harry Potter
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Sr. Potter,
Después de leer su carta me veo en la imperiosa necesidad de trastocar su horario y sus planes, cualesquiera sean estos. No he podido detener mi mente de pensamientos que creía… superados. Es por estos pensamientos que me veo obligado a molestarle con tal petición.
Si no es un inconveniente para usted, ¿podría insistir en su compañía a la brevedad que le sea posible? Este sábado, si no le resulta una imposición. ¿Tal vez para una cena temprana?
Esperando una respuesta positiva,
Severus Snape.
El sonido de algo rompiéndose a sus pies regresó a Harry a la sala de su casa sólo para que se diera cuenta que había dejado caer su taza de té por la impresión de lo que había leído. Limpió el estropicio agitando una vez su varita y leyó de nuevo la carta. Luego una vez más y otra. Y otra.
Necesitaba estar seguro de que no estaba inventando las palabras que leía. En seguida aplicó un Revelio al pergamino para asegurarse que no hubiera un mensaje oculto.
Si era la invitación o la urgencia de ella lo que le había impactado, aún no estaba seguro. Igualmente escribió una respuesta inmediata y mandó a Ashley a entregarla.
