NACIMIENTO - AÑO 199 AC

Bajo la sombra de un árbol, Relena leía a Heero un extracto teórico de la transformación de los conflictos por medios pacíficos de Galtung:

"Tales creencias se transforman en peligrosas cuando eligen a un pueblo

como baluarte para extender y defender la fe o la ideología.

Para este autor, la forma de desterrar los aspectos

duros de estos sistemas de creencias es por medio del diálogo entre las partes

que defienden un aspecto sobre el otro, sin excluir a nadie "

La pareja se había instalado hace varios días en la casa ubicada en el reino de Sanc, a un par de kilómetros del centro de la ciudad. Ambos habían disfrutado la privacidad que les otorgaba el entorno, habituando sentarse en su jardín a pasar las tardes leyendo y disfrutando del paisaje junto a los pocos rayos de sol del invierno.

Durante las mañanas solían estar conectados vía remota con las planificaciones de sus trabajos pendientes, ya que aún no acostumbraban a dejar de lado las obligaciones referentes a sus trabajos. Poco a poco, cada día estaban desligándose de sus quehaceres para entregarse a sus nueva rutinas llena de paz.

"Y lo que es todavía más importante, evitar los particularismos

al proclamar el "yo" sobre el "nosotros". Otra implicancia..."

Relena detuvo su lectura al notar que Heero dormitaba en su regazo sin escucharla. Sonrió al verlo tan relajado, bajo de sus defensas, entregado a la tranquilidad del momento. Ella pensaba que su primera semana juntos había sido todo un éxito, ya que convivían de forma placentera, literalmente entregados al máximo goce de estar juntos sin estar preocupados de esconderse. Se sonrojó al recordar la última vez que lo hicieron.

Esa misma mañana, Relena se había levantado en camisa de dormir para hacer el desayuno, cuando sintió que Heero la abrazaba por detrás buscando algo más que solo besos. Percibió la mano de él bajando por sus caderas entrometiéndose entre las telas y sorprendentemente corriendo su ropa interior. Cuando llevaba minutos introduciendo sus dedos en ella, como un animal la empujó contra la mesa de la cocina para comenzar a introducir su erección. Ella, en la adrenalina de la posición, se entregó dócilmente ante la corpulencia de Heero, quién se movía más rápidamente detrás de ella, muy excitado por los gritos de la joven.

Relena miró hacia el mar pensando que ya casi no quedaban lugares de la casa que estuviesen libres de su pasión y que, seguramente en un futuro, tendrían que tomar los cuidados necesarios para no terminar rodeados de niños. La sola idea de este pensamiento la hizo sonreír.

Heero se acomodó tiernamente en el regazo de Relena. Ella pasó sus manos por su cabello acariciándolo y este despertó.

- Lo siento, me dormí - se disculpó.

- Así lo noté. Debe ser porque te levantaste muy temprano hoy, ¿acaso estuviste trabajando ?

- Te diste cuenta...

- Si no te veo a mi lado en nuestra propia cama al despertar da para sospechar - dijo con dulzura Relena.

Heero se quedó silente viendo las copas de los árboles. Un asunto volvió a ocupar su mente y si bien había hecho las averiguaciones pertinentes al caso, seguía con dudas

-¿No puedes sacarlo de tu cabeza, no es verdad Heero? - dedujo Relena.

- Así es.

-¿Tienes alguna idea de cómo actuar?

- Aún no.

"Heero, el soldado perfecto, no sabe cómo actuar - pensó ella - eso es nuevo".

Una leve brisa se levantó en el jardín. Relena sintió algo extraño en su abdomen, hace un par de semanas había empezado a notar una alteración en su vientre plano y una leve panza comenzaba aparecer. No pudo evitar frotar al sentir un malestar.

- ¿Estás bien? - preguntó Heero - ¿acaso eso fue..?

- Eso creo - dijo Relena quejándose - Heero... la próxima semana vendrá mi médico a la revisión y sabremos si nuestro bebé es niño o niña.

- No lo veo necesario, ya dije que era un niño. Lo sigo sosteniendo.

- Entreguémonos al rito de estar juntos en ese momento - dijo solemnemente la ex viceministra acariciando su pelo.

Heero levantó una ceja y volvió a cerrar los ojos para seguir pensando en su tema. Ya había averiguado todo sobre la hija de Ishii, por alguna extraña razón la historia había tocado la fibra de su corazón, algo que no le solía pasar antes en los trágicos acontecimientos de guerra. Lo había hablado con Relena y coincidía en que traer una niña tan pequeña a la tierra podría ser un cambio drástico de ambiente . Además, que no había ningún parentesco de por medio para justificar una adopción.

- Y si nos convertimos en sus benefactores en secreto - sugirió Relena.

- Es una opción.

- Podemos canalizar las cosas a través de Dúo que vive en la misma colonia.

Pensativo, creyó que podía ser una buena idea. Levantó su mano para acariciar el rostro de su amada en forma de agradecimiento por su comprensión. Estaba maravillosamente extasiado por los días que habían pasado juntos, era algo que nunca imaginó aunque en el antiguo Beyond se lo advirtió. Creía que vivirlo era inigualable superando con creces cualquier expectativa.


Las siguientes semanas ambos trataban de ayudarse en su desconexión con el mundo. Hilde llamaba a Relena para saber de su estado y Duo de entrometido solía colarse en las conversaciones.

- En algún momento tendremos que ir a visitarlos - comentó Duo - por cierto, dile a Heero que no trabaje más, tenemos todo bajo control.

- Ahora fue por unos víveres al pueblo.

-Quién lo imaginaría, ahora va de compras - bromeó él.

Heero paseaba por las calles de la ciudad. Ya había comprado algunas frutas, cuando divisó un furgón de un canal de televisión. Metros más lejos, reconoció a una reportera haciendo preguntas a los feriantes. La reportera anotaba ansiosamente en su libreta lo que le decía un viejo.

- Como le dije antes - volvió a decir el humilde hombre - por aquí no se le ha visto.

- Cómo es posible que no haya rastro de ella...- dijo la reportera exasperada.

- Y aunque la viéramos, no se lo diríamos - agregó el comerciante

Heero, escondido detrás de un callejón, sacó entre su ropa una pequeña arma y de su interior extrajo un filoso cuchillo. Sigilosamente se acercó al vehículo de la reportera mirando alrededor por si hubiesen posibles cámaras de seguridad e insertó el filoso cuchillo en cada neumático. Luego se incorporó entre la gente para desaparecer entre el tumulto.

El día de la ecografía, el médico exclusivo de Relena fue a la casa del reino de Sanc para hacer su chequeo. Todo estaba en orden y cuando llegó el momento de ver en la pequeña pantalla al bebé se escucharon sus latidos.

Heero, apoyado en la pared, dedicó una pequeña sonrisa al oírlos y Relena muy contenta lo miró con ternura.

- Si, es un niño - dijo el doctor.

Heero esbozó otra sonrisa, ahora era de satisfacción al saber que su instinto no fallaba.

- Heero ¿A dónde vas? - preguntó Relena al verlo irse.

- Debo avisar a Zechs y Noin, me lo pidieron desde la semana pasada.

Y desapareció detrás de la puerta de la habitación.


- Así que es un niño - comentó Miliardo al enterarse - que interesante...

- Así es - confirmó Heero.

- Excelente. No me mal interpretes pero, debes entender que el peso que tiene nuestra descendencia es importante, más en el mundo en que vivimos el cual es frágil.

Noin interrumpió la conversación

- ¿Acaso insinúas que una mujer no podría con todo ese peso?

-Para nada Noin, al contrario. Las mujeres han liderado mucho mejor esta familia que los hombres. Algún día te contaré la historia de Sabrina y Katrina Peacecraft. Sin duda las féminas de este linaje son muy fuertes.

- Ni me lo digas... - agregó Heero

- Heero, sin querer me enteré de tu intención con la hija del ex soldado abatido. Averiguando de ella apareciste en un expediente escondido del orfanato. Creo que aportaré en eso y bloquearé el documento ¿Estás de acuerdo?

- Puedes hacerlo desaparecer si quieres, no tengo intención que ella se entere de mi existencia cuando sea adulta.

Noin interrumpió la conversación.

- Heero, sé que no quieres que nadie vaya a verlos, pero ¿es posible estar presentes el día del parto?

- ¡Noin! - llamó la atención Miliardo

- Vamos Zechs, sé que quieres estar ahí...no seas modesto.

Heero, silente no respondió la pregunta. Noin dedujo su respuesta.

- Entiendo - admitió ella - no quieres riesgos.

- Aún falta bastante tiempo para finales de primavera - explicó el futuro padre - Les prometo evaluar la situación, el traslado de Relena ha sido reciente y sigue habiendo gente interesada en saber de su paradero.

- Imagino tienes toda el área vigilada - comentó Zechs

- Así es...no permitiré que nadie se acerque a este lugar sin mi autorización.

- Pasando a otro tema..supongo que quieres saber de la desarticulación de Lobo negro...sobre eso...

- No es necesario Zechs, guarda esa información para ti.

Zechs sonrió por la actitud del ex piloto gundam. Al parecer definitivamente estaba cambiando sus intereses.


Los meses pasaron rápidamente, el vientre de Relena cada vez más grande llamaba la atención de Heero. Este se preguntaba cómo era posible que cada día se abultara más aún quedando un par de meses para la fecha. Ella pasaba las tardes estudiando o leyendo algunos libros de la biblioteca de la casa e incluso comenzó a leer otras temáticas, ya que los más profundos de filósofía se los había acabado.

- ¿Jardinería? - preguntó Heero extrañado al verla sentada en la orilla de la ventana.

- Así es.

- No está mal.

- Heero, es mi deber hablar un asunto importante contigo. Durante esta mañana estuve...

- Estuviste hablando con Solberg... lo sé. Relena, pensé que nuestra nueva regla era empezar a olvidarnos de las actualizaciones laborales.

Ella hace semanas había percibido que él estaba menos tiempo en la sala de estar de trabajo que de costumbre lo que significaba que cada vez se concentraba más en su presencia en el lugar que informarse de noticias relacionadas al área preventiva. Lamentó haber traicionado el acuerdo.

- Heero, esta mañana llegó una carta importante dirigida confidencialmente a mi, como nadie del mundo político conoce mi paradero, Andrew me solicitó una audiencia online especial para leerla.

Heero admitía que el tipejo ya no le molestaba tanto, había tenido buen desempeño en sus quehaceres como viceministro lo que permitía a Relena disfrutar de bastante tiempo libre.

- ¿Y que decía la carta?

- La junta de líderes de ESUN me ha solicitado, más bien me ha rogado, que me presente a elecciones para ser presidenta de la organización.

Un silencio hubo entre los dos. Él conocía tanto a Relena, que sabía que ella no pasaría por alto la oportunidad.

- Heero ¿Qué opinas tú sobre eso? Las elecciones serán en un par de años y quieren que me incorpore a finales de este.

- Aquí no importa lo que ellos quieran, importa lo que tú quieras - respondió Heero.

- Sabía que me responderías algo así, pero para tomar esa decisión deseo que tú también participes. Somos una familia ahora y quiero que me guíes también, por favor Heero.

Agradecido de que ella lo tomara en cuenta en tan importante elección solo dijo:

- Relena, no importa que camino tomes, yo los protegeré.


La primavera llegó al reino de Sanc, los campos se tiñeron de verde, las flores aparecieron y algunas llamadas no se hicieron esperar cerca de la fecha del nacimiento del descendiente de la familia Peacecraft. Además, por el cumpleaños de Relena que era la semana siguiente todos querían enviar presentes. Heero, muy estricto, tuvo que ceder ante la presión de los cercanos que querían enviar regalos a la futura madre, por lo que tuvo que habilitar una casilla especial en la ciudad para recibirlos todos.

El pequeño cuarto del bebé estaba listo para su llegada. Miliardo cada semana, enviaba detalles nuevos para decorarlo con nuevos juguetes que ya no sabían dónde guardar. Finalmente, Heero también cedió ante la autorización de la presencia de él para el día del parto, notando que durante esos meses el hostigamiento de los medios había bajado ya que estaban más entretenidos en el posible affair del viceministro con su secretaria.

- Me pregunto cuándo habrá comenzado ese interés, son tan distintos que no los imagino juntos... - comentó Relena al enterarse.

Estaban nuevamente sentados bajo la sombra del árbol mirando el hermoso paisaje primaveral mientras leían por segunda vez parte de los manifiestos de Galtung.

- Relena.

- Dime...¡ah!...entiendo.

Relena comprendió la mirada intensa de él. Ella había lanzado tal comentario dando cuenta que era un prejuicio, quizás el mismo que pudieron tener todos al momento de confirmar la cercanía de ellos mismos. Una repentina duda la asaltó y no pudo dejar de preguntarse cuándo había comenzado su relación con Heero, ya que no tenían una fecha exacta de aniversario.

- Heero ¿cuando te diste cuenta?

- ¿Sobre ellos?

- No, me refiero a... - Relena dudó.

- Supongo te refieres a nosotros - dedujo viéndola de reojo.

- Así es, al principio todo estaba rodeado de caos, luego de conocernos estuvimos lejos por mucho tiempo. La guerra conspiraba para alejarnos, aún así nuestros caminos se volvieron a encontrar, pero cada uno vivía su propia contienda.

Heero quedó pensativo ante la duda . Tenía muy claro cuando sus sentimientos habían comenzado a germinar y fue cuando la salvó en la noche del baile del instituto, más no había reflexionado cuando se había gestado esa protección absoluta que convergía con un sentimiento de amor inexplicable. En el pasado recordó su rostro cuando estaba descontrolado por el sistema zero, ahí entendió la necesidad de volver a reencontrarse con ella notando que algo pasaba en sí mismo cuando leía o escuchaba su nombre.

El día en que Quatre insistió en proteger ese reino fue cuando entendió que debía hacerse cargo de lo que percibía sin resistencias . En el momento de bajar de ese avión que lo llevó a su encuentro en Sanc fue clave, porque al solo verla apoyada en la escalera se sintió mejor distinguiendo que eso no era usual para un soldado.

- Fue cuando estuve contigo en el reino de Sanc - dijo él escueto.

- Entonces no estaba tan perdida en nuestra historia.

- Pero...

Relena lo miró con interés, no esperaba que él ahondara más en el asunto por lo que estaba complacida de que continuara.

- No lo acepté completamente hasta que fui por ti a la nave Pismilión - agregó.

Sonriente Relena miró el cielo disfrutando de esa acotación y rememorando la primera vez que vio el rostro de Heero en la playa. Fue cerca de su cumpleaños, por lo que ambos acordaron que tomarían esa fecha como referencia.

- Eso significa que cumpliremos cinco años desde que nos conocimos la próxima semana - concluyó la ex viceministra.

Pero, finalmente no pudieron celebrar su aniversario...

De forma imprevista Relena empezó a tener contracciones intensas el día previo a la fecha, por lo que tuvieron que llamar al médico cuando ella rompió la fuente a la mañana siguiente.

Heero tuvo tiempo de sobra para avisar a Miliardo y Noin, el cual alcanzó a llegar previamente al nacimiento.

- ¿Estás nervioso? - preguntó Miliardo mientras trataba de obviar algunos quejidos provenientes de la habitación.

Él lo miró por el rabillo del ojo, Zechs parecía más preocupado que él mismo como padre.

- Zechs, tu pareces más inquieto - acotó Noin - deja de pasearte...

- ¿Acaso no estás ansioso? - preguntó Miliardo volviéndose a sentar por enésima vez.

- La verdad es que creo que no debo preocuparme de más, eso es todo - zanjó Heero simulando tranquilidad.

Luego de un par de horas, Relena tuvo su bebé el cual nació prematuro de ocho meses. El pequeño estaba sano a pesar de su llegada anticipada, coincidentemente casi el mismo día del cumpleaños de su madre.

Al entrar a la habitación luego del parto, Heero la vio percatándose que ella lucía cansada pero resplandeciente. Curioso observó al frágil bebé, el cual dormía tranquilamente arropado en el amparo de su madre. Relena instaba a que él lo tomara y luego de un par de insistencias finalmente se atrevió a hacerlo.

Esa simple acción inundó de tranquilidad a Heero. Tenía en sus brazos la respuesta de todo y mientras miraba a su hijo se decía internamente que valía la pena haber sobrepasado los sufrimientos de la guerra y haber mantenido su existencia para disfrutar de ese mágico momento.