Ladies and Gentlemen!
¡Ya nos estaremos acercando poco a poco al final de la historia! Vaya que realmente me está tomando muchos capítulos en terminar una historia pero todos son necesarios para que todos comprendieran la historia en su totalidad. ¡Espero que les guste!
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
Ryoken suspiro en el momento que de aquella máquina expendedora, le otorgaba la botella de agua que la chica necesitaba para poder tomar sus medicamentos, inmediatamente se agacho para poder tomarla. Volvió a meter unas monedas en la maquina y después de poner el código, para él, cayó una lata de café, volvió agacharse y tomarla con cuidado. Estaba tan metido en sus pensamientos que no se había dado cuenta, que una persona más era la que quería utilizar aquella máquina expendedora, solo movió su cabeza de un lado, se disculpaba con la persona que se encontraba a sus espaldas, mientras empezaba a caminar a su lugar. Alzo la mirada para poder encontrarse con la chica, desde que llegaron, solo se había mantenido en silencio, mirando el piso y arrugando su falda.
-¡Alguien, ayúdenme!
Fue lo que escucho en el momento que salió del hospital pero al no encontrarse con ella, solo siguió caminando hasta que escucho los gritos de la chica. Se detuvo un poco paralizado al momento que vio las manos de sangre de la chica, aquellas lágrimas que bajaban de aquellos ojos esmeraldas que se notaban tan opacos que por un momento, pensó que había regresado en el tiempo donde la chica fingía no tener ningún sentimiento. Salió de aquellos pensamientos en el momento que ella alzo la mirada para verle, casi le imploraba que hiciera algo por su compañero canino.
-¿Yusa?
-Por favor Ryoken, no quiero perderlo
Aquellas palabras que dijo con tanto dolor en su corazón, algo que dentro de Ryoken, le hizo reaccionar en el momento, sacar su celular y llamar al único numero que sabía, le podría ayudar en ese momento. Ella sufría por Ai, el cual, el can solo se encargaba de chillar, resoplar y mirar con atención a su alrededor aún cuando la chica le pedía que no se moviera y trataba de presionar un poco la herida aunque este empezaba a chillar con más fuerza y provocara, que todos los presentes empezaran acercarse a ver qué estaba pasando. Fue lo que puso un poco más tensa a Yusa y Ryoken pudo apreciarlo. Coloco su mano en su hombro en el momento, que un automóvil llegaba y se acercaba a ellos, lo que provoco, que todas las personas se dispersaran para que pudieran dejar pasar al vehículo de emergencia veterinaria. Gerome fue el que salió de aquel vehículo junto con alguno de sus asistentes, inmediatamente y con mucho cuidado, se acercaron al can que no paraba de gruñir mientras intentaba pararse y defender a su dueña.
-No te harán nada Ai -Fue lo que le susurro su dueña.- Solo quieren revisarte, solo van hacer eso
-Deberíamos ir nosotros también -Aconsejo Ryoken.- Tranquila, Gerome es muy bueno en lo que hace, Ai se salvara
Ante aquellas palabras, el can se relajo aunque casi muerde a uno de los asistentes por cargarlo y ocasionarle dolor, aunque prefirió relajarse y sentir las caricias que su dueña le estaba dedicando en su cabeza. Inmediatamente, Yusa siguió aquellos hombres, no quería alejarse de su perro, no quería estar lejos de su compañero. Fue así como Ryoken le siguió, cargando su bolso e ir con ella. No quería dejarla sola y en ese estado, no se lo podría permitir, no otra vez. Quería estar a su lado en todo momento.
Cuando llegaron, a ella no le permitieron entrar a uno de los cubículos, tenía que esperar en la salita de espera aunque primero, tenía que limpiar aquellas manos de sangre y un poco su ropa, lo más que se pudiera limpiar. Como si se tratara de una niña pequeña, la dirigió hacia el baño para poder ayudarle a limpiarle las manos. Yusa solo se dejo manipular, ni siquiera le importaba lo que estaba haciendo. La escuchaba llorar en silencio, aunque al final no le importo y la abrazo aunque sus manos se encontraran húmedas, sintiendo, como ella le devolvía el abrazo y lloraba con más fuerza. Soltando aquellos quejidos de dolor, sintiendo como tomaba su ropa con fuerza. Ryoken en ese momento, acaricio con suavidad su cabello, otorgándole suaves palmadas en su espalda, besando su frente, besando su cabeza. La separo un poco de sí y le otorgo suaves besos en su rostro hasta que al final llego a sus labios y pego sus frentes. Le consoló en todo momento hasta que decidieron, ir a la sala de espera y sentarse. Ella se quejo un poco mientras subía su mano a su abdomen, le molestaba un poco que fue él quien se ofreció a llevarle algo de beber.
Fue así, con esos recuerdos de esas pocas horas que se encontraban ahí, donde llego al lugar al lado de Yusa y le ofreció la bebida. Ella de inmediato accedió, agradeció y saco uno de los botes de pastillas que se encontraban en aquella bolsa de medicamentos. Lo abrió con cuidado, se tomo dos pastillas y tomo un poco de agua. Ryoken se sentó a su lado para abrir la lata de café y beberlo. Sintió como la chica se recargaba en su hombro y suspiraba mientras lo volvía abrazar, necesitando aquel contacto que ella le pedía. No se lo negó, ¿Quién era para negarle algo como eso? Paso su brazo por su pequeña cintura y la pego más a él, recargaba su cabeza en la de ella y ambos volvieron a suspirar.
-No quiero perderlo -Fue lo que ella murmuro.- Es la única familia que me queda
-No lo perderás, Gerome es bueno en lo que hace -Le susurro.- Ese perro tonto se salvara, seguirá molestándote como también torturara a Homura con su presencia y traicionarte por un trozo jugoso de carne -Yusa soltó una risita, eso era buena señal.- Volverá a tirarme de las escaleras si huele en ti las lagrimas, sabes lo celoso que es el idiota pero no te quedaras sola, aquí estamos todos para ti, aquí siempre lo estaré para ti
-Ai llego a mi vida aún cuando estaba en el hospital hace dos años, era un pequeño cachorro que me acompaño en todo momento, que mordía todo y se hacía del baño en el lugar que quisiera, era un idiota que nunca me quería escuchar y decidí entrenarlo para que fuera mi perro de compañía, para que me ayudara en mis terapias y fuera un perro más inteligente -Soltó una pequeña risita, Ryoken sonrió queriendo imaginar aquellos momentos al final, soltó un pequeño suspiro.- Es la única familia que me queda después de la muerte de mis padres, puede que sea un perro idiota pero es mi perro idiota que quiero con todo mi corazón -Miro a esa puerta donde habían ingresado a Ai pero desgraciadamente, no habían salido con más noticias, eso le dolía un poco pero al sentir la mano de Ryoken a su lado, se calmo un poco más.- Gracias a él, no me he sentido perdida, sabe cuando regresarme y siempre esta cuando lo necesito, me despierta de las pesadillas y me acompaña hasta la escuela, no sé qué hare si algo malo le pasa y no pude estar a su lado para evitarlo
-No es tu culpa, nada de lo que pase o está pasando, es tu culpa -Le hablo con tranquilidad, beso su cabello, sintiendo como ella sonreía.- Ai estará bien, confía en eso, cree en esas palabras, no puedo darte más que mi compañía, mi sinceridad y mis palabras, todo el amor que tengo, siempre ha sido tuyo
Un pequeño suspiro se escucho en ese momento. Yusa se alejo un poco de él para mirarlo, sonreírle con sinceridad y besarle tímidamente los labios, estaban en un lugar público y que jóvenes se besaran, podía causar incomodidad.
-¿Y si te mencionara que soy responsable de la mayoría de las cosas que están pasando?
-¿Eh?
Solo vio aquella mirada culpable pero no pudo preguntar más en el momento que llamaron a la chica para avisarle sobre Ai. Ella inmediatamente fue, donde recibió la noticia de que estaba en estado estable, no había daño interno a pesar de la herida que era más externa aunque se quedaría por unos días internados para observación. La chica pudo relajarse en ese momento, sonrió tranquila y volvía a llorar mientras pedía ir a donde se encontraba su fiel compañero para poder acariciarle y saber que ella estaba ahí. No le negaron aquella petición de la chica e inmediatamente, ella ingreso feliz por ello. Ryoken solo se quedo observando, pensando en aquellas palabras, recordando aquella sonrisa, aquella mirada.
Estúpidos exámenes finales e ingreso a la universidad que no le daba la oportunidad de leer el correo que se supone, ella le mando. Esperaba tener algún tiempo libre para poder cubrir todas sus dudas y por fin entender todos esos secretos.
.o.
Los días pasaron y Ai seguía en observación, se encontraba mejor, bastantes ánimos que no dejaba de ser acariciado con la gran recompensa de una sabrosa comida, aunque siempre era obligado a tomar sus medicamentos, la mayoría que escupirlos pero cuando llegaba Yusaku, ella hacia todo lo posible por obligarlo, aunque se ganaba algunas mordidas que no eran tan graves o profundas pero al final, el terminaba por lamerle la mano en modo de disculpa mientras hacia esos ojos de cachorro de los que ella no podía negarse y al final, solo sonreía al saber que se encontraba mejor. Besaba su peluda cabeza y le ofrecía aquellas caricias que sabía, le tranquilizaban demasiado que solo movía su cola contento. Kiyoshi, que había llegado al llamado de su único hijo, de igual manera entro a ver a ese ruidoso perro que le había entregado a la chica y que ahora, no iba a poder cumplir con su deber al encontrarse en ese lugar.
-Tranquilo -Kiyoshi le sonrió mientras acariciaba sus orejas y el perro le miraba con atención, como si entendiera aquellas palabras.- No dejare que algo malo le pase, estaré a su lado como tú lo has hecho en todo este tiempo, lo juro
Después de aquellas visitas, Kiyoshi y Ryoken se ofrecían de llevar a la chica a la casa de sus abuelos. Un pequeño silencio se formo en el primer día donde Ai se quedaba internado. Fue ella quien rompió el silencio y miro hacia la ventana.
-Esta es la segunda advertencia
Fue lo que menciono. Ryoken no entendió pero pudo ver por el rabillo del ojo, que su padre había apretado un poco más el volante, en una parada, el miro por el retrovisor y noto aquellos ojos fríos de la chica. Sabía lo que esos ojos querían decir pero ella no era capaz de decir, miro a su hijo que trataba de entender. Tenía razón esa chiquilla, era momento de actuar como habían querido desde hace tiempo. Ya no tenían porque perder más tiempo, si ya estaban actuando de esta manera, era momento de que llegara su turno para devolverle cada una de aquellas trampas.
En ese tiempo, fue que todos se enteraron de que Ai estaba en esas condiciones que no pudieron evitar preocuparse pero también, decidieron animarle solo como ellos sabían, acompañarla hasta su casa y dejarla hasta la misma, aunque se creó una pequeña discusión entre Takeru y Ryoken, uno por celos aunque aun no podía entender si se trataban como novios o como debían tratarse realmente y el otro porque se trataba de su mejor amiga y porque vivía cerca de donde Yusa. Siendo sinceros, la llevaba más de ganar Takeru. Aunque nunca llegaron a imaginar que alguien más sería más sincero y directo y no se meterían en esa estúpida pelea que estaban formando con una chica que estaba cansada de escuchar todas esas discusiones. Claro, era un gran espectáculo hasta que fue Jin quien les gano la primera semana, la siguiente semana seria de Takeru y la ultima, para desgracia, sería para Ryoken. Aunque las tardes, las tenía especialmente con ella para acompañarla al veterinario y llevarla hasta su casa junto con su padre.
-Takeru -Esa semana que le había tocado a su mejor amigo caminar con ella, no pudo evitar detenerse al momento de hablarle pero siguió su camino al ver que ella no se detenía, notaba como miraba todo a su alrededor hasta que vieron un carro sospechoso, prefirieron no decir algo más.- Necesito que me hagas un favor por más extraño que pueda sonar ¿Podrás con ello?
-¿De qué se trata? -Pregunto un tanto curioso.
-Necesito que investigues a una persona, sé que es algo pesado por pedir pero en necesario esta información -Fue lo que dijo sin mirarle, solo mirando frente a ella y soltando un pequeño suspiro.- Sé que puedo confiar en Kiyoshi y Ryoken como en todos ustedes pero necesito alguien más que pueda conseguir información que nadie ha sido capaz de conseguir, usos y costumbres, algo que va más allá de lo común -Le miro de reojo.- Pero no puedes decirle esto a nadie, mucho menos a Kenshirou o a Ryoken, tiene que ser algo entre nosotros dos
-¿Por qué necesitas eso? -Entendió un poco aquellas palabras pero no podía comprender a que se refería.- ¿Y porque no le puedo decir nadie?
-Porque Kenshirou está más involucrado de lo esperado y esta sospechando, en algún momento querrá saber la verdad -Fue en ese momento que se detuvo y lo miro por primera vez a los ojos, se podía notar la decisión en estos.- Y no quiero que nada le pase a Ryoken y mucho menos a todos ustedes, esto solo es entre esa mujer y yo
-¿Esa mujer?
-Es hora de hacer justicia por la muerte de nuestros padres como de nuestros amigos que han salido heridos en todo esto -Takeru abrió los ojos sorprendido.- Esa mujer puede esconder muchas cartas bajo su manga, es necesario descubrirla antes de que pase algo malo y si algo sucede en el proceso, quiero que hagas algo
Las palabras que en ese momento le dijo la chica. Fue lo que le causo un pequeño escalofrió. ¿En serio tenía que acabar de esa manera?
-Es momento de la jugada final, es momento de acabar con esto de una vez por todas
¡Muchas gracias por leer!
¡Se viene lo bueno! No pueden perderse los capítulos de ahora en adelante. ¡Habrá muchas cosas interesantes por saber!
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Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Miércoles 24 de Junio de 2020
