24

―Spock está muerto, un grupo de insurrectos voló la pista de aterrizaje antes de que fuera llevado…

― ¿Qué? ¿Quién te dijo eso?

Leonard miraba a Kirk como si le hubiera salido otra cabeza. Se quedaron en silencio, ¿quién le dijo eso? Claro, la misma persona que le dijo que Kirk estaba a salvo en una misión, y no en prisión: Zefram. Él le había dicho todas esas cosas, él le había confirmado la muerte de Spock, él… Parpadeo, mirando a Kirk, el rubio le devolvía la mirada, preocupado. Como si no pudieran entenderse uno al otro de repente. Leonard trago profundo. Spock estaba vivo…

― ¿Está vivo? ¿Dónde está?

Se aferró a los hombros del rubio. Necesitaba saber, quería saber de Spock. El omega dentro de él, adormecido casi por completo por el supresor, se removió. Su alfa vivía, en algún lugar del basto universo, Spock estaba vivo… Entonces razonó que Kirk estaba ahí para matarlo. Qué, por algún motivo que no entendía, la Flota Estelar quería muerto a Spock. Trago pesado, dejando al rubio saber que estaba ahora dimensionando, comprendiendo que había más de lo que Leonard había entendido aun.

Soltó lentamente sus hombros, Kirk se dispuso a explicarle lo que sabía, pero la voz de un oficial sonó por los altavoces. Llamaban a Kirk al puente, lo necesitaban urgentemente. Kirk miró a su amigo, que asintió cansado, tenía mucho en que pensar. Muchas cosas en su cabeza. Jim desapareció por la puerta con aquel sonido neumático de abrir y cerrar. Leonard se quedó sentado donde estaba, mirando sus manos.

Recordó ese día, haber visto las noticias, Zefram dándole el pésame…Spock había muerto, nadie sobrevivió, eso le habían dicho, pero Spock estaba vivo. Cerró los ojos, intentando recordar el aroma del alfa, la textura de sus suaves manos. No era capaz, el supresor reprimía esos recuerdos. Solo eran imágenes secas sin sentimientos o memoria emocional. Veía, como si fuera una mala película que no transmitía nada. Odiaba eso del supresor. Instintivamente toco la cicatriz de su cuello. Aun no sabía porque no permitió que se la retirarán, y aunque no sentía nada en particular en su piel, tocar la cicatriz le calmaba, le hacía sentir que nada iría mal.

Dejo de pensar en todo cuando la nave se sacudió tan fuerte, que tuvo que sostenerse de algo para no caer. Reconocía esa clase de sacudidas, estaban bajo ataque. Se levantó, apoyándose en las paredes, para ir al puente. Sus pasos fueron torpes por las sacudidas, y le preocupaba que algo pudiera pasar al ser que estaba gestando, sin embargo su lado profesional, el oficial de la flota en él, le obligo a ir al puente, donde Kirk estaba sentado en la silla del capitán. Charlie Evans miraba con rostro indiferente, sin emoción alguna, la imagen en la pantalla.

Leonard reconoció a la mujer como una romulana. Miraba con su rostro divertido al capitán Kirk, y jugueteaba distraída con su pendiente. Insurrectos, lo supo por los oficiales de fondo, todos con pañoletas. Kirk miró a Leonard de reojo, y lamento no haber preparado mejor al doctor para eso. La mujer también noto a Leonard, y se inclinó levemente hacía el frente, observando al doctor. McCoy sabía que era él a quien miraba, y camino lentamente hasta estar al lado de la silla de Jim.

―Lo quiero a él― Dijo la romulana entonces. Los oficiales de la flota miraron a Leonard, luego a Kirk. Este frunció el ceño, y negó. La mujer se río divertida. ―. Entréguelo, o nos obligará a inutilizar su nave y tomarla.

― ¿Qué interés tiene usted en el doctor McCoy?― Jim deseaba, profundamente, que no fuera eso. Dios, quería evitar a toda costa que Spock estuviera en esa nave.

Pero el vulcano si estaba, lo vio pararse al lado de la romulana, con su atuendo negro, la pañoleta de la resistencia anudada suavemente sobre el brazo izquierdo. La mujer sonrió cómplice con Spock, y apoyo la mejilla en su puño, dejando al vulcano seguir a partir de ese momento.

Claro, eso no fue inmediato. Los oscuros ojos de Spock observaron a Leonard. El silencio helado se sintió de ambos bandos, en ambas naves. Ni uno solo de los tripulantes se atrevió a hablar mientras alfa y omega se observaban. Spock con resentida alegría, su lado alfa se alegraba de que su omega estuviera a salvo, su lado lógico exigía respuestas. Ambas naturalezas se mezclaban amargamente, y lo dejaban con un mal sabor de boca.

Leonard, por su parte, sintió como su corazón se aceleraba. Estaba vivo, Spock estaba vivo, no parecía haber sufrido daño alguno como creyó. La alegría de ver a su amigo, y alfa, vivo se mezcló con la confusión y los celos. No entendía porque Spock estaba con los insurrectos, ¿acaso era un rebelde? ¿Haber sido juzgado por el delito que cometió lo orillo a la vida de bandido? Y, más importante aún si le preguntaban al omega Leonard McCoy… ¿por qué demonios estaba compartiendo esa clase de miradas intimas con una romulana?

―Entreguen al Doctor Leonard McCoy, y se perdonará la vida de sus tripulantes― Spock fue cortante, tanto a Leonard como a Kirk le temblaron las piernas, nunca habían visto tal gesto de enfado y seriedad en el rostro del otro.

El vulcano observo el rostro del médico, sin apartar la vista presionó un botón. La nave de la flota se sacudió, tuvieron que sostenerse para evitar una caída. Leonard miró a Spock, se asustó al notar indiferencia de parte del vulcano. James igual.

―Es una advertencia. Tienen exactamente 20 minutos para entregar al doctor, sino, lo tomaremos por la fuerza.

―Parece algo común en usted, señor Spock― La voz de Charlie sonó burlona, sus ojos azules brillaron de expectativa. Sangre, era lo que Charlie más deseaba.

Spock le miró con indiferencia y la conversación termino.

Tenían 20 minutos para entregar al hombre que, sin saber exactamente porque, comenzó a llorar.

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"Soy un mestizo, doctor, nadie quiso formalizar un compromiso entre uno de sus hijos y mi persona. Mis padres terminaron por aceptar que eventualmente, según pasaran los años, encontraría a alguien"

La voz de Spock resonó en su cabeza, mientras se quedaba sentado en el borde de su cama, temblando. Las lágrimas no paraban, y no estaba seguro si eran suyas o no. El supresor había erradicado no solo la unión de alfa y omega, sino también la unión mental… ¿no? ¿Qué si estaba volviendo a tener ese enlace psíquico entre el vulcano y él? Después de todo ellos… Eso significa que me esta aceptando como pareja, doctor; la voz de Spock murmuró en su cabeza.

Si, eran parejas, Dios… ¡Ellos se habían casado! Toco su vientre, confundido, sin entender. No, eso no había sido consensuado, Spock abuso de su incapacidad para responder sin el supresor, Spock… De repente se sintió contrariado. ¿Realmente eso ocurrió así? Miró sus manos, luego miro su rostro en el gran espejo frente a la cama. Zefram habría hecho algo…

Su puerta se abrió, Charlie Evans entró, su rostro parecía divertido y disimulaba una sonrisa que erizo a Leonard. Sin pedir permiso, se encaminó hasta el doctor y se sentó a su lado en la cama, observando el rostro delgado del médico. La delgaducha del chico sujeto la mejilla del médico, que brinco sobresaltado. La otra mano se apoyó en el vientre del hombre. Leonard quiso empujarlo… pero no fue capaz. Se quedó quieto, muy quieto, observando los azules ojos de Charlie.

Supo que el chico le dijo algo, pudo ver esos delgados labios moverse lentamente, pero realmente no comprendió del todo, era como si todo en su mente se hubiera ido, y luego lo soltó. Cuando esas manos dejaron de tocarlo, fue como volver a la realidad, y la voz de Charlie volvió a tener sentido para él, que lo miró confundido, incapaz de entender que le había dicho. Charlie volvió a sonreír.

―Le preguntaba cómo había sido su unión mental. Debe ser difícil estar lejos del señor Spock.

―Yo… no lo recuerdo, fue durante un celo― Susurró, confundido. Charlie asintió, palmeando su muslo con suavidad.

―Los omegas me gustan, me prometieron que si esta misión salía bien, tendría un omega para mí solo, ¿genial, no?

Leonard no respondió, observo al chiquillo irse, divertido. Se quedó confundido en su cama, mirando a la nada… ¿Acaso estaban jugando con su mente?

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Spock miraba un plano de la nave de James. Conocía los métodos del humano, sus formas de volar, sus formas de pelear. Sabía exactamente que esperar de ese hombre. Si alguien estaba capacitado para atacar al alfa, ese era Spock. Movía los planos con velocidad, revisando las áreas especialmente débiles. La idea del vulcano era una pelea limpia, directa, y recuperar a Leonard.

Aun no sabía exactamente para que quería recuperar a Leonard, el omega lo había traicionado, sin mirarlo a la cara había dicho que lo violó. Sin pensarlo si quiera, aun cuando ya lo había aceptado como pareja. Como su compañero. El estómago de Spock se contrajo, cada vez era más complicado controlar sus emociones, su frustración. Gavorrik le había dicho bromeando que le faltaba follar, Spock creía que algo había de eso… quizás, su pon farr estaba cercas.

La idea le hizo temblar muy dentro de sí. Un pon farr a solas era sinónimo de muerte.

Si, quizás por eso insistía en recuperar a Leonard, para no morir. Porque aunque se sentía traicionado, aun necesitaba del humano para seguir viviendo, y quizás, pasado el pon farr, cada uno podría seguir su vida… quizás podrían seguirla juntos.

Se permitió echar la cabeza atrás, cerrando los ojos. A veces, cuando estaba solo, le gustaba recordar a Leonard hablando del bebé Spock, de sus redondas mejillas y sus deseos de ser padre de un bebé como él... El vulcano habría estado encantado de hacerle mamá de un bebé como ese, de tantos bebés como quisiera y pudiera tener. Relamió sus labios, recordando aquel rostro, aquella boca…

Se detuvo a sí mismo, sintiendo caliente el vientre, y volvió la vista a su plan de pelea. Necesitaba estar concentrado, no podía dejar que sus impulsos lo guiarán a lugares que no quería visitar. Una alarma le hizo saber que los 20 minutos habían acabado. Era la hora. Envió el plan al puente y se encamino, Liviana estaría encantada de saber que podría atacar la nave.

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La batalla comenzó exactamente a la hora que Spock dijo. La nave de la flota se preparó para el ataque, sin contar que la nave rebelde ya los tenía en la mira desde el inicio. La nave de Kirk recibió tres impactos directos en un punto flojo del escudo. Uno tras otro. Los tripulantes de la misma se vieron sacudidos violentamente mientras la nave de la resistencia se posicionaba sobre ellos. La diferencia de tamaño era abismal, la flota era más grande, y aunque se movió intentando tomar una ventaja, la pequeña nave rebelde se pegó a ellos casi como si fuera una garrapata, además, si se mantenía lo suficientemente cercas los cañones no podían apuntarles. Un cuarto disparo, contra uno de los motores, volvió a sacudir la nave.

La tripulación de la Flota corría, de un lado u otro, gritando órdenes. Oficiales de ingeniería trataban de recuperar uno de los motores que funcionaba en un 25% de su capacidad, otro grupo intentaba recuperar los escudos, tarea que se volvía realmente complicada. En el puente le gritaban cosas a Kirk, que intentaba librarse de esa pequeña nave, sin éxito. Sabía que se debía al vulcano, que les guiaba, habían combatido juntos el suficiente tiempo para saber cómo pensaba el otro.

Una quinta sacudida los sorprendió, los escudos habían caído, eran presa fácil. El motor había dejado de funcionar, el otro comenzaba a perder fuerza: les daban un ultimátum.

Los rebeldes, por otro lado, celebraban. Spock tan eficiente como siempre les estaba asegurando una victoria en cuestión de minutos. Dañaron un motor en su totalidad, el otro estaba al 65% y disminuyendo. Los escudos habían desaparecido, y con el sexto disparo de sus cañones, habían perdido también uno de sus phaser de largo alcance. Podían abordar, lo sabían. Un grupo de 6 hombres iban a entrar, tomar al omega, y salir. Era organizado, era estructurado, y Spock sabía bien dónde encontrar a Leonard. Con tantos heridos, el omega no perdería tiempo en ir a la enfermería y ser, bueno, el doctor que era.

En el grupo, estaba Spock, era el líder en realidad. El plan estaba trazado, los disparos no cesarían, serían eficientes y lo suficientemente mortíferos para incapacitar la nave, y que ellos pudiera huir sin ser perseguidos o atacados. El grupo se transportó dentro de la nave. Había un oficial ahí, pero tardo en tomar su phaser. Spock lo inmovilizo de un disparo. Por petición del vulcano, los phaser solo dejaban a la gente fuera de juego, no querían herir a Leonard.

El grupo se movió en silencio por los pasillos, la enfermería principal estaba cercas de la cámara de transportación. Se encontraron a dos o tres oficiales que corrían, y acabaron noqueados, ya fuese por el golpe fiero del vulcano o por su phaser. Nunca antes habían visto a Spock tan eficientemente mortal, y nunca antes habían visto esa mirada en su rostro. Era la mirada de un alfa que iba por su omega.