/ Porque puedo ser luz de noche, ser luz de día
Frenar el mundo por un segundo
Y que me digas cuanto querías
Que esto pasara una vez mas, y otra vez mas /

-Enanitos Verdes / Luz de día-

Este capitulo esta inspirado en la canción "Luz de día, de Enanitos verdes"

[...]

Hinata se quedo pensativa en la forma tan peculiar de Sai de ver las cosas, aunque pensándolo bien, tenia un punto.

—¿Te preocupa la misión?— pregunto el rubio, tomándola de la mano.

Ella solo negó, soltándose del agarre, fue incomodo, no tuvo el valor de sostenerle la mirada, porque en ese momento su mente estaba puesta en esa seta gris que dejo en la aldea.

Hinata evito todo momento quedarse a solas con Naruto, no cruzo palabras con él de nada personal, solo se limitaba a responderle cosas referentes a la misión, siempre seguía a Sai a cualquier lado, para evitar de forma olímpica al rubio.

Llevaban dos días avanzando para llegar a su destino, gracias a las aves de tinta del moreno, lograron hacer tiempo récord, esa segunda noche, la primera Guardia le correspondía a Hinata, aprovechando que Sai fue a dormir temprano, Naruto se acerco a ella.

—¿Hay algo que te preocupe?— pregunto al acercarse lo suficiente, sacándola de sus cavilaciones.

—¿Eh?—

—Has estado distante y muy pensativa desde que salimos de la aldea, tampoco has querido que me acerque a ti...— la tristeza en su voz era muy notoria.—¿Es por Kakashi-sensei?— fue directo, lo había meditado bastante y eso era lo mas probable.

—No, yo solo tengo muchas cosas que pensar— respondió sin mirarlo.

—Voy a divorciarme, antes de venir le deje los documentos a Sakura— ese comentario hizo que Hinata lo mirara— No tengo sentimientos románticos por ella, así que solucionado lo de la paternidad del bebe, no tengo nada mas en que ayudarla—

—Entiendo, pero... aun así, deberías quedarte a su lado, cuando el bebe nació no quiso verlo, estará muy triste, luego de entregar a su hijo y quedarse sola a la misma vez, no sera fácil, debes estar con ella, eres su amigo y esposo después de todo— comento en un impulso, recordando como Sakura lloro inconsolable después del parto, negándose a ver al bebé, pudo comprender que aquello fue un acto por culpa.

—¡¿Que?! No, Hinata, yo no quiero quedarme con ella, yo me estoy divorciando para recuperarte— dijo tomándola de las manos, haciendo que ella se sorprendiera— Ahora solo falta que tu también pidas el divorcio, nos podemos ir a vivir a otra Aldea, para no tener problemas con los Hyuga, he hablado con Gaara y dice que nos recibiría en Suna— decía emocionado.

—¿Divorciarme?— susurro, sintiendo como su cuerpo se tensaba con solo pensarlo —¿Suna?— se pregunto en voz alta, imaginando por primera vez, como sería su vida sin Kakashi, mordió su labio inferior, recordando la imagen de ese hombre con el quien ha convivido tanto tiempo — No puedo...— contesto al fin, dejando ver las lagrimas acumuladas en sus ojos.

El solo pensar que ya no tendría la compañía, ni las conversaciones extensas con su esposo, y que decir de todo ese apoyo emocional que el le brindaba, prácticamente el se había convertido en un pilar importante en su vida.

¿Era capaz de abandonarlo por un amor de juventud?

—Hinata, se que debido a la presión del clan Hyuga y debido a mis errores, tuviste que casarte con Kakashi, a mi de verdad no me importa que tu consumaras tu matrimonio, eso era algo lógico, pero ya no quiero que vuelvas a él, por favor, quédate conmigo, solo olvidemos todo lo sucedido y empecemos de nuevo— suplicaba anhelante con su azulada mirada.

—Yo... no puedo...— reprimió un sollozo, no terminaba de procesar que su esposo la enviara lejos y ahora Naruto removía esas heridas que tanto le había costado sanar.

—¿Acaso tu lo amas? ¿O es solo el temor de tu clan?— pregunto desesperado, empezaba a impacientarse, estar esperando no era lo suyo, menos cuando deseaba tanto poder estar con la mujer que ama.

—Naruto... creo que debo empezar por confesar que no consume mi matrimonio por presión, fue porque yo así lo quise...—

—No digas mas...— le interrumpió, dolido por la confesión— te daré tiempo para pensarlo, supongo que es lo mínimo que puedo hacer.

—No se si lo amo, pero he cumplido mi...—

Las palabras se quedaron ahogadas entre los labios del rubio, quien desesperado por recuperarla la beso — ¿Sientes lo mismo cuando lo besas a él?— pregunto hundido en celos,

Hinata se quedo quieta, se resistió un poco antes de ceder, quizás eso era lo que necesitaba para saber que era lo que realmente sentía por esos hombres.

Pero, por mas que se esforzó en corresponder no fue igual que antes, fue extraño, un leve deseo se formo como reacción normal de su cuerpo, mas no despertaba nada intenso ni demandante, no le hacia sentir nada especial, se separo viendo esos ojos azules anhelantes de mas, pero nada dentro de ella se sentía bien con eso, en definitiva no era igual.

Jamas seria así, porque la única persona que tiene el don de someterla y desear mas con un simple roce esta a cientos de kilómetros de distancia. ¿Pero entonces eso era solo pasión?

Naruto se acerco de nuevo, con la intención de volver a besarla.

—¡Basta!— lo detuvo al fin, volviendo a sus sentidos, deseo con todas sus fuerzas que eso solo hubiese sido un sueño, pero ahora en vez de aclarar dudas, se sentía culpable.

—¿Porque? Tu también lo estabas disfrutando— le recrimino al sentirse rechazado.

—No es correcto, esto no puede ser así— le dijo antes de dejarlo solo.— No es igual, lo siento, pero no puedo... no quiero— aclaro, alejándose de él, para volver a la tienda de campaña y dejarlo relevando en su guardia.

Tardaron un estimado de diez días en llegar a su destino, después de aquella noche en que se dejo llevar por un estúpido impulso, había marcado distancia con Naruto, aunque este buscaba la mas mínima excusa para acercarse a ella, igual lo evadía conversando con Sai.

Al llegar para suerte suya, Sasuke la eligió a ella para ir en su búsqueda, era incomodo, pues el carácter del azabache la intimidaba, pero preferida trabajar con él a quedarse con Naruto.

Claro que el rubio protesto por la decisión de Sasuke, pero tenia un punto, necesitaban el Sharingan y el Byakugan para esa búsqueda y el tenía que quedarse rodeando el área, para cuidarles las espaldas.

No le gusto, pero termino por acatar las ordenes de Sasuke.

...

...

...

KONOHA

La oficina del Hokage estaba llena de documentos, mas de lo normal, y se seguiría acumulando si no soltaba esa fotografía entre sus dedos, llevaba horas contemplándola,se sentía desesperado, ansioso y temeroso, en cualquier momento podría llegar un pergamino diciéndole que ya no volvería que se iría lejos de él. Le irritaba solo pensarlo, pero al fin de cuentas, el la dejo ir, ¿Eso era lo correcto, cierto? Pero desde que ella salio de la aldea, una voz le gritaba que fuera tras ella que la detuviera y la encerrara en casa, donde solo el la pudiera ver... Sonrió frustrado, tanto que empezaba a enloquecer y a desarrollar actitudes toxicas y egoístas.

¿Cuanto tiempo había pasado ya? Se preguntaba sin dejar de ver la fotografía, paso lentamente su indice sobre el rostro impreso en ese papel, la extrañaba, su raciocinio se había ido con ella al parecer, ya que el hombre en esa oficina estaba totalmente idiotizado venerando su imagen.

—¡Kakashi!— exclamo Gai, abriendo la puerta de golpe — He venido por ti, hay algo importante de lo que debes encargarte— se notaba un poco nervioso y quizás incluso un poco asustado, actitud que le incomodo un poco a Kakashi, por lo que decidió acompañarlo sin hacer mas preguntas.

...

...

...

—¿Exactamente que hacemos aquí?— le pregunto al ver como Gai se acomodaba y le extendía una caña de pescar.

—Es un rio... lo mas obvio con estas linduras— dijo refiriéndose a las cañas de pesca— es que las usemos para atrapar nuestra cena, siéntate, no seas cascarrabias— le invito entusiasmado.

Kakashi rodó los ojos ante la ocurrencia de Gai, y la simpleza con la que él se dejo envolver.

—Tengo cosas mas importantes que hacer, no puedo jugar ahora Gai— intento excusarse un poco mas aburrido de lo habitual.

—Llevas veinte días exactos, encerrado en tu oficina, es momento que te distraigas un poco, deja de preocuparte, ya veras que las cosas van a solucionarse, ademas sabes que sigue en la misión, ¿Sasuke te lo reporto no es así?—

Sabiendo que no tenia escapatoria de su amigo, decidió tomar la caña de pescar y acomodarse.

—Si, recibo el reporte cada semana, aun siguen buscando en las ruinas— suspiro con tristeza.— todo va bien— musito intranquilo.

Habían pasado ya tantos días y los únicos reportes que recibía eran los de Sasuke, su esposa seguía en silencio, quizá fortaleciendo los lazos con ese antiguo amor, la rabia de los celos lo cegó por un momento, olvidándose de donde se encontraba, quebrando la caña de pescar con el chakra acumulado en sus manos.

—Debes calmarte— le aconsejo Gai sin mirarlo, sin duda enamorarse no era tan bueno, eso hacia que las personas mas tranquilas perdieran la cordura, pensó al observar el actuar de su rival desde hace tiempo.

Kakashi sonrío fresco como siempre, actuando como si todo fuese de mil maravillas, como si ese monstruo de celos no lo estuviese molestando.

—¡Ah!— suspiro, cerrando los ojos para recostarse y quedarse viendo las nubes pasar.

La extrañaba tanto... Tanto que estaba tan arrepentido de haberla dejado ir ¿Porque fue tan tonto de hacerlo?

...

...

...

Cansado luego de pasar el resto de la tarde pescando junto a su amigo, prácticamente arrastro sus pies para llegar a casa, estaba allí, de pie sosteniendo el pomo de la puerta principal, su pecho parecía oprimirse, sabía que al abrirla no habría nadie esperando su regreso.

¿Cuanto tiempo llevaba repitiendo esa rutina? ¿Un mes o dos?

Desde aquella tarde en que Gai prácticamente lo obligo y chantajeo para ir de pesca, sus tardes siguientes hicieron lo mismo, al menos así podía dejar de pensar un momento en esa angustiante situación que ya no le permitía dormir.

Bajo su mano con miedo a enfrentar la realidad, quizá lo mejor era regresar a la torre y adelantar trabajo, sonrío bajo su mascara ¿que le pasaba? ¿Acaso se había convertido en un cobarde? ¿Un poco de compañía y pequeños gestos de interés lo volvieron una persona dependiente?

Decidió a no ceder a su tristeza, volvió a levantar la mano, para abrir la puerta, suspiro recordando su niñez, y esas palabras que decía siempre al regresar, aunque nadie lo estuviese esperando, para apaciguar su soledad.

—Tadaima— exclamo, quedándose pegado a la puerta luego de cerrar la puerta tras de él, costumbre que había retomado desde hace unos días atrás.

Solo el eco de sus palabras se escucharon en el pasillo de la entrada.

Bajo su mirada enfocando el piso, sentía que se ahogaba en ese lugar, estando solo.

—Okaeri— la frágil voz, le hizo levantar la mirada ¿Acaso enloqueció y empezaba a alucinar?

Se quedo pasmado viendo la figura femenina acercarse a prisa hasta donde él, su boca intento decir algo, pero el nudo en su garganta parecía ahogar cada silaba que deseara formular, cerro los ojos, se sentía tan débil, frágil, su mente y sus emociones parecían una urna de cristal que podía quebrarse en cualquier momento.

Esa voz, esa silueta, solo era producto de su imaginación, suspiro hondo convenciéndose de eso, pero la calidez pegada a su cuerpo, la delicada piel rozando su cuello le hizo abrir los ojos.

—La cena esta lista— sus sentidos se vieron interrumpidos de nuevo ante la melodiosa voz que tanto extraño esos días en soledad.

—¿En verdad... eres tu?— pregunto sin salir de su pasmo reflejado en sus ojos.

—Lo siento...— expresaba con su voz ahogada por el llanto— yo... no debí...— la acongojada culpa se apagaba en su pecho.

Kakashi la separo un poco, para verla, sentirla y comprobar que todo era real, que no estaba bajo ningún Genjutsu que jugara con sus sentimientos.

—¿Vienes a despedirte o a quedarte?— pregunto directo, esperando que sus ilusiones fueran destrozadas de una vez, no podía seguir ilusionándose, eso lo estaba volviendo débil, lo estaba quemando lentamente, nunca antes la soledad le había afectado tanto como en esos días.

—No puedo irme...— contesto mordiendo levemente su labio inferior, debido a los sollozos incontenibles.

—Eso sig...—

—¡No quiero!— exclamo interrumpiéndolo — Por favor...— suplico mostrándole su perlados ojos llenos de lagrimas— No intente separarme de su lado... yo... no quiero irme— musito casi en un hilo de su voz.

Todo el interior de Kakashi pareció colapsar ante esas palabras ¿Acaso había escuchado bien?

Las lagrimas de Hinata salían sin pausas, deslizándose con frenesí por sus mejillas, su alocado corazón no dejaba de palpitar con ímpetu, esperando la respuesta de su esposo, quien seguía en silencio, observándola tan detenidamente que empezaba a sentir temor de ser rechazada.

movió un poco sus manos, hasta llegar a los bordes de la mascara de Kakashi, necesitaba ver la expresión en ese hermoso rostro sin ninguna restricción.

El roce de esas delicadas manos, lo hizo sentir como un chiquillo buscando refugio, ¿Como una mujer tan pequeña y delicada pudo convertirse en un hogar seguro para él? ¿Como ella siendo tan dulce, podía probarle un revuelo de emociones?

—Si no hubieses regresado por tu cuenta, igual iría por ti— confeso saliendo de su conmoción.

Con ambas manos tomo el rostro de la morena para acercarla lo suficiente para sellar sus labios en un beso desesperado, uno que calmara toda esa angustia que vivió sin ella, un beso cargado de sentimientos, uno que solo buscaba consuelo y la confirmación que se quedaría allí junto a él por mucho tiempo.

Poco a poco la guío hasta la habitación, sin dejar de besarla, los dos estaban consumidos en el deseo que sentían por el otro, Hinata sintió como la vida regresaba a ella, se sentía tonta al haber dudado tanto de lo que sentía.

Aferrada en esos fuertes brazos que la hacían delirar, devorando con ansias esos labios, supo que no existía ningún otro sitio donde deseara estar, era allí, justo con él donde su mundo tenia sentido, era ese hombre el único que enloquecía sus sentidos, el único al que deseaba pertenecerle.

Las luces de la habitación estaban apagadas, la luz proveniente de la ventana era muy escasa, casi nula, Kakashi se separo un instante, para poner de forma rápida un par de velas que dejaban una luz cálida y tenue, haciendo el ambiente acogedor, Hinata seguía absorta en el deseo que crecía en ella, ni siquiera noto cuando su esposo encendió las velas, volvió en si, al sentirse caer de forma brusca en la cama, intento levantarse apoyándose en los codos, pero las orbes oscuras de Kakashi mirándola como si fuera una presa, la detuvo de cualquier acción que quisiera realiza.

Desvió la mirada sintiéndose cohibida.

—Mírame— le ordeno, haciéndola crispar la piel, con temor mantuvo su vista sobre la de él— Quiero que me veas— le dijo quitándose la camisa despacio, dejando desnudos sus brazos, pecho y abdomen, que Hinata no podía parar de contemplar— ¿Hay algo que quieras hacer?— pregunto deslizando las manos sobre su trabajado abdomen, necesitaba escucharla decir que lo deseaba tanto como el a ella, por lo que decidió provocarla.

—Yo...— suspiro, intentando regular la respiración, la mirada afilada y sensual sobre ella la ponía nerviosa y ansiosa.—

—Quiero que me digas si quieres que esto pase...— la sensualidad en esa voz se quedo corta cuando lo vio desabrochar lentamente el pantalón.

—Kakashi...— susurro nerviosa, todo su interior temblaba.

Él se acerco para tomar una de las delicadas manos de Hinata, para colocarla sobre la creciente erección que se formaba— ¿Que es lo que quieres?— volvió a preguntarle, guiándole la mano en un lento movimiento de arriba a abajo, sobre el bulto en sus pantalones; el rostro de la morena parecía brasa encendida, nunca antes lo había tocado de esa forma tan atrevida, casi chillo, cuando el hizo presión sobre su mano, causando que el agarre femenino sobre la erección fuera mas pronunciado.— Esta noche todo vale...no lo pienses tanto— le incito dejando que ella lo acariciara por su cuenta.

Hinata trago en seco, era claro que lo deseaba, ¡Santo cielo que si! Pero aun dudaba en ser atrevida e ir mas allá, ¿pero ya tenia el permiso cierto?

El fuego y cosquilleo en sus dedos la hizo subir las manos, tocando y dedicando el tiempo necesario para amasar esa figura masculina con sus yemas.

Pronto solo el roce de la piel le era insuficiente, cegada por la bruma y el calor en la parte baja de su vientre, decidió ser mas audaz y examinar a fondo la figura que tenia frente a ella, se puso de pie, para tener acceso a dar besos por el cuello de su esposo, siguió dejando un rastro de humedad por cada beso implantado en ese cuerpo, Kakashi sentía como cada fibra de su ser rogaba por mas, disfrutaba tanto sentir como ella se esforzaba por complacer y enloquecer cada punto en su piel.

Detuvo las manos de Hinata con su mano, para girarla y dejarla frente a la cama, donde el se sentó, para tener una mejor visión —Quítate la ropa— exigió con su estoico rostro, cosa que la confundió por un momento.

Kakashi lo había decidido, tanto tiempo leyendo novelas eróticas no serian en vano, ademas ella debía pagar de alguna forma toda esa soledad que le causo y que mejor forma que ponerla a hacer todo el trabajo, noto el sonrojo exagerado en el rostro de ella, internamente le divirtió pero no se pondría a reír, no cuando ella tan obediente empezaba a ceder —Despacio...— pidió con su voz ronca y sensual por la excitación— Quítate cada prenda despacio, quiero ver que te desnudez para mi—

Estar expuesta ante esas orbes oscuras la hizo temblar, pero estaba dispuesta a complacerlo, por primera vez, le surgió la necesidad de sentirse deseada, no paso mucho tiempo para ver esa sedienta mirada posada en su pecho al quitar la blusa, no podía mentirse así misma, le encantaba ver el deseo en esos ojos negros que parecían devorarla.

Y no sus pensamientos no estabas nada lejos de la realidad, Kakashi ya le había hecho el amor en su mente, pero necesitaba que ese placentero deseo se intensificara.

La vio pasarse las manos acariciándose los senos sin dejar de mirarlo, no lo podía creer su inocente Hinata, estaba seduciéndolo, era mas de lo que había esperado, y lo estaba disfrutando tanto, que la erección en sus pantalones cada vez era mas molesta.

Ella continuo tocándose, hasta llegar al borde del short que vestía, movió sus caderas con tanta sensualidad que Kakashi estuvo a punto de detenerla y enterrarse en ella con violencia, esa mujer lo estaba volviendo loco; con ese sensual movimiento dejo caer la prenda que fácilmente deslizo en las piernas bien torneadas de la morena, quedando solo en ropa interior, a esa altura Kakashi empezaba a preguntarse quien era el que estaba siendo castigado.

La tomo de la mano, acercándola mas él, se acomodo bien en la orilla de la cama, tomándole una de las piernas, subiéndola hasta quedar flexionada, dejando la intimidad de la fémina tan cerca del rostro de su esposo.

Las manos masculinas acariciaron a la morena desde el tobillo, rozando delicadamente con sus dedos y labios, haciéndola estremecer, Hinata intento removerse, al sentir como los dedos de su esposo la tocaron sobre la tela que cubría su intimidad.

—No intentes mentirte... ¿sientes eso?— pregunto al mover levemente la tela para deslizar uno de sus dedos en la humedad de sus pliegues— Tu piel y mi piel, ves que se reconocen, esta reacción por mis caricias debería bastar para comprobarlo, se que quieres tanto como yo que esto suceda— termino sus palabras tomando con una de sus manos el trasero femenino para acercarla mas, mientras con la otra termino por arrancarle esa estorbosa tela para permitirle a su lengua deslizarse entre esos húmedos pliegues, nuevamente ella se crispo al sentirlo invadirla de esa forma y en esa posición tan inusual para ella.

Kakashi volvió a sujetarla, con una mano en el trasero de ella presionándola y atrayéndola y con la otra en su cadera, por debajo de la pierna flexionada, para evitar romper esa posición, arremetió con la lengua lo mas profundo que pudo, lamiendo con voracidad.

—mmm... parece ser que has abusado de la canela— susurro antes de volver a saborear los fluidos con su lengua—

—¿¡Que!?— pregunto asustada, sin entender a que venia la canela en ese momento.

—Tu sabor... se vuelve mas dulce cuando ingieres canela— le explico, regresando a su tarea— Me encanta— confeso.

Hinata encorvo la espalda, al sentir como el placer empezaba a hacerse como un nudo en vientre, necesitaba mas, aunque era mas que claro, que solo con las lamidas estaba a punto de llegar a su primer orgasmo.

Kakashi, sintió los fluidos mas abundantes y viscosos en su lengua, sabía que el momento para ella estaba por llegar, pero no la dejaría llegar a la cima tan pronto, la ayudo a colocarse sobre él, tomo una almohada para acomodar su cabeza, mientras admiraba como ella sin necesidad de decirle nada, se las arreglo para quitarle los pantalones y el bóxer, dejando a la vista esa erección que desde hace mucho venia suplicando atención.

Con una mano la morena, acomodo perfectamente la virilidad en su entrada, estaba envuelta en placer que no presto atención a la mirada de su esposo, viéndola como ella sin ayuda estaba haciéndolo delirar; sin mas juegos previos ella se dejo llevar, enterrando por su cuenta toda la erección en su interior, soltó un gemido que provoco una ladina sonrisa en el rostro de su esposo.

¡Ah, ella es tan perfecta!

Pensó para si mismo, desde ese momento esa posición era su favorita, desde allí podía contemplar como su tímida esposa de convertida en una mujer insaciable, poseía por el deseo, esa era la primera vez que ella se portaba así de osada, tenia que admitirlo, eso solo lo excito aun mas.

Levanto las manos, para quitar por fin esa ultima prenda estorbosa que ocultaba esos hermosos pezones que tanto le gustaban, quito el sostén, prestando atención a esos montes, de inmediato metió uno de esos botones en su boca, eso hizo que otro gemido mas fuerte saliera de los delicados labios de su esposa, tenerla así era maravilloso, la veía jadear, gemir, morderse los labios, mientras se balanceaba en un exquisito vaivén.

Pronto sintió como las paredes de la cavidad femenina se contraían envolviendo con fuerza su erección, ella se detuvo al sentir como explotaba su interior, pero Kakashi aun no estaba del todo satisfecho, sin abandonar su cercanía, la giro, haciéndola quedar con los codos y rodillas sobre la cama.

Ella intento quejarse, pero antes de que esa linda boca pudiese hacerlo, el arremetió con fuerza en una estocada violenta, haciéndola gritar, apretó las caderas de Hinata, guiándola para que se deslizara a la perfección en su virilidad, ella estaba tan apretada, que en cualquier momento el también alcanzaría su limite, pero aun era muy pronto, necesitaba aun mas de ella, tanto tiempo solo, lo había hecho imaginarse las formas salvajes en las que la sometería al volver y esto apenas era el inicio.

No supo porque justo en ese momento, vino a su mente la pregunta que había evitado hacerse todo ese tiempo...

¿Habrá permitido que Naruto la tocara?

Solo pensarlo lo hizo rabiar, no preguntaría, menos en ese momento, pero de algo estaba seguro, la haría suya tantas veces hasta que cualquier vestigio de sentimiento por ese rubio fuera borrado de la memoria de ella.

Le tomo ambas manos, llevándolas a la espalda de la chica, haciendo que el único soporte para ella fuera su mejilla y rodillas, volvió a hundirse con fuerza en ella, apretándole las manos, jalándola mas cerca de él, como si eso fuese posible.

Cada estocada era mas profunda y rápida, haciendo que el sonido del choque de sus cuerpos fuese mas ruidoso, junto a los gemidos que Hinata ya no podía contener ni tampoco hacerlos suaves, era casi imposible en esa posición.

Volvió a girarla, dejándola con la espalda sobre el colchón, la tomo por los tobillos, juntándolos y colocándolos sobre uno de sus hombros, volviendo a hundirse en ella, sintiéndola mas apretada que antes, amaba esa sensación que solo ella provocaba.

El sudor de sus cuerpos era cada vez mas evidente, aun así el no tenia pensado soltarla, continuo en ese glorioso vaivén deleitándose con los sonidos que salían de la boca de su esposa, escucharla decir su nombre era tan maravilloso.

—Kakashi...— alcanzo a decir entre gemidos. —Te amo— susurro, sintiendo como el se vaciaba dentro de ella.

La respiración agitada de él, lo hizo quedarse un momento en la misma posición, pero su sonrisa era difícil de borrar, se acerco a ella, hasta dejar su frente pegada a la de ella.

—Yo también te amo, Hinata Hatake...— confeso, besándola como si fuese lo mas precioso y delicado en el basto universo.

Ella sonrío, al escucharlo decir su nombre, lo abrazo por el cuello, impidiendo que se alejara, volviendo a besarlo, hasta sentir como la virilidad de su esposo volvía a erguirse en su interior.

—Aun tienes mucho trabajo por hacer— susurro sobre los labios de Hinata, antes de volver a moverse en el interior de la intimidad de su esposa.

Las horas pasaron, incluso los rayos del sol, avisaban que mas de la mitad de la mañana había avanzado, mientras los amantes, seguían devorándose una y otra vez, pausaron solo un momento mientras ella se levanto para ducharse, pero poco le duro la privacidad, no bastaron ni cinco segundos, para tener a Kakashi junto a ella bajo la ducha, haciéndola suya nuevamente en ese estrecho espacio.

...

...

...

—¿No va a preguntarme nada sobre el tiempo que estuve fuera?— se atrevió a preguntar, cuando por fin tuvieron tiempo para descansar, ambos seguían en la cama, abrazados luego de esa maratón sexual que tanto necesitaban.

—Estas aquí, ahora puedo besar tus manos, sentir tu cuerpo, adorarte, se que me responderás si digo tu nombre, eso es todo lo que me importa—

—Pero... hay algo que debo confesar...—

—Sabes...— la interrumpió, mientras le acariciaba los azulinos mechones de cabello— yo sería capaz de frenar el mundo por un segundo, solo por tenerte conmigo, ahora solo dejemos afuera las heridas, ya no pienses mas en eso, lo que sea esta en el pasado— respondió con firmeza, no necesitaba saber nada mas— He sido tan feliz con el simple hecho que me demostraras cuanto querías que esto pasara una vez mas, Es como si la vida regresara a mi, te necesito como no tienes idea, lo que sea que quieras confesar, no lo digas, ten por seguro que todo esta bien, yo no puedo dejar de amarte por ningún motivo— Sintió la calidez en su pecho, eran las lagrimas que desbordaban del cause de esos bellos ojos perlados— No llores, tu eres mi luz, ademas yo te envíe a esa misión, solo sigue brillando para mi—

Hinata asintió, en definitiva amaba a ese hombre.

—Ahora... volvamos al asunto que teníamos pendiente— le dijo señalando la erección que se notaba bajo la sabana.

—¡Kakashi!— chillo, al sentirlo acomodarse entre sus piernas sin previo aviso.

—Solo déjame amarte...— dijo antes de besarla.