Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado en el universo de Star Wars.


Capítulo 19: Destrucción de la base Starkiller.

Rey corrió sobre la nieve junto con sus compañeros llegando hasta la entrada del oscilador que estaba siendo vigilado por dos stormtrooper. Chewie disparó su ballesta contra los soldados asesinándolos en cuestión de segundos.

- Siempre envidié tu puntería - comentó la Jedi.

El wookiee rugió en respuesta sacándole una pequeña sonrisa a la castaña.

- Escuchen, vamos a necesitar abrir las puertas de adentro pero no tenemos las tarjetas de acceso y tampoco hay tiempo para ir desactivando una a la vez - mencionó Finn.

- Él tiene razón, los X-wing están siendo abatidos, ya no queda mucho tiempo - dijo Rey viendo el cielo preocupada por sus amigos.

- Tal vez hay una forma de desactivar el sistema de seguridad y permitir el acceso a todas las puertas, necesitamos encontrar el panel de control, debe estar por aquí - comentó Rose analizando la situación.

- Finn, ve con las chicas y busquen el panel de control, yo estaré listo para ingresar con Chewie y pondremos las bombas - ordenó el contrabandista.

- Entendido - respondió el ex-stormtrooper.

Rey sintió cómo la Fuerza le mostraba el camino, rodearon las afueras del oscilador hasta detenerse frente a una puerta con un sencillo sistema de seguridad que Finn logró descifrar - Aquí es.

Rose ingresó y analizó los controles, una pequeña pieza retirada y todo el sistema de seguridad del oscilador sería desactivado; la mecánica tomó el tubo metálico intentando desencajarlo pero requería de más fuerza.

- Déjame intentarlo - pidió Rey y la haysiana se hizo a un lado dándole espacio.

La Jedi extendió su mano y usó la Fuerza para desencajar el tubo metálico.

- Oigan, subamos por aquí, llegaremos más rápido hasta el centro del oscilador térmico - señaló Finn subiendo por la escalera de emergencia que se supone que era una medio de salida, no un medio de infiltración.

- Vamos.

Rose siguió al ex-stormtrooper y Rey enseguida hizo lo mismo. Juntos, subieron hasta el segundo nivel y corrieron por los pasillos, tal como lo habían planeado, todas las puertas se habían abierto automáticamente, no había sistema de seguridad.

De repente, Rey sintió una presión en el pecho que la obligó a detenerse, la Fuerza le estaba advirtiendo que una gran amenaza se aproximaba.

- El señor Han... - murmuró la Jedi preocupada y de inmediato aceleró el paso a tal punto de empezar a correr dejando atrás a sus compañeros.

No podía dejar que Kylo Ren le hiciera daño a su padre, ya no confiaba en él, esa persona con máscara no era Ben, y lo peor es que ahora era el aprendiz del Líder Supremo. Snoke no se saldría con la suya, no lo permitiría.

- Por favor no lo hagas, por favor no lo hagas - susurró Rey desde lo más profundo de su corazón - Es tu padre.

Llegó hasta las barandillas, lugar desde donde contempló toda la escena. Chewie estaba siendo rodeado por un grupo de stormtroopers, y Han se encontraba parado en el puente, frente a su hijo.

Hasta que de repente, Kylo se quitó la máscara dejando ver un rostro "arrepentido".

Finn y Rose alcanzaron a Rey y vieron todo lo que sucedía.

La Jedi quería creer en Ben, creer en que se estaba arrepintiendo de verdad, pero lo único que podía sentir a través de la Fuerza, era la oscuridad que emanaba de Kylo Ren, la persona frente a Han no era Ben, sólo era un monstruo.

Y lo comprobó cuando pudo notar cómo el Caballero de Ren no quiso soltar su sable de luz.

- ¡Han! - gritó Rey asustada extendiendo su mano para alejar el cuerpo del anciano contrabandista lejos de las garras de Kylo Ren.

Chewbacca actuó de inmediato y enfrentó a los stormtroopers, preparó su ballesta y disparó contra Kylo Ren hiriéndolo gravemente a tal punto de obligarlo a arrodillarse.

Rey saltó de la barandilla cayendo al lado del contrabandista - Debe irse ahora, ustedes no pueden estar cerca de él, es peligroso.

- Es mi hijo, es mi deber llevarlo a casa - exigió Han con un nudo en la garganta - Lo pude ver, él estaba arrepentido, sé que puede volver.

- No hay tiempo señor Han, debe irse - ordenó Rey viendo de reojo el cuerpo de Kylo Ren.

El wookiee llegó hasta ellos y ayudó al anciano a ponerse de pie.

- Por favor sácalo de aquí - pidió la Jedi - Ustedes también váyanse - les dijo a Rose y Finn - Yo los alcanzaré, pero primero debo detenerlo.

La mecánica negó con la cabeza, no estaba dispuesta a dejar a su amiga sola - Es peligroso Rey, vámonos ahora.

- Finn, por favor sácala de aquí, protégela - pidió la Jedi - No te preocupes por mí Rose, estaré bien.

La haysiana asintió entre lágrimas y se fue junto con el ex-stormtrooper.

Y finalmente quedaron solos los dos, maestra y antiguo padawan.

Kylo estaba de rodillas con las manos sobre su herida que no paraba de sangrar, cuidadosamente se puso de pie mostrando un semblante de furia y odio contra la Jedi.

- Tú tienes algo que me pertenece - habló Rey alzando su tono de voz - Y me lo vas a devolver ahora - dijo con determinación extendiendo su mano hacia adelante llamando con la Fuerza a su preciado sable de luz.

El arma voló hasta su mano y se encendió mostrando una bella hoja luminosa de color amarillo.

Kylo golpeó su herida queriendo evitar el sangrado, lo cual parecía inútil. Pero al darse cuenta que se había distraído, dejando que la Jedi recuperara su sable de luz, se enojó aún más. Y la voz de su maestro Snoke lo único que hacía era enfurecerlo, llenarlo de rencor, de odio.

- Pude sentirlo... ¡estabas a punto de matar a tu padre! - gritó Rey empuñando su sable con determinación - Estás tan metido en la oscuridad que ni siquiera tienes compasión por tu propia sangre.

- ¡Cállate! - gruñó Ren viendo su sable de luz, la voz del Líder Supremo le exigía que debía enfrentar a su maestra, y matar a su padre para por fin lograr ser un digno aprendiz. Pero ya había dejado escapar al contrabandista.

- Es Snoke, te está hablando ¿verdad? - adivinó Rey - ¿Qué es lo que te dice?.

- Nunca debiste venir aquí Rey, nunca debiste aparecer - reclamó Kylo - Debiste quedarte oculta ¡¿por qué tenías que involucrarte en esto?!.

La Jedi se sorprendió por las palabras de su antiguo padawan, no sabía si su rostro reflejaba preocupación o rencor.

- Eres un demente - murmuró Rey retrocediendo.

Entonces, Kylo Ren finalmente encendió su sable de luz mostrando su hoja de color rojo carmesí con un sonido que demostraba su inestabilidad.

- No ganarás Rey, soy más fuerte que tú - le advirtió el Caballero de Ren soportando el dolor de su herida.

- Yo te entrené, te conozco muy bien - contradijo la Jedi.

- Ya lo veremos.

Sin importar la pérdida de sangre, Kylo avanzó decidido empuñando su sable con fuerza.

Rey se preparó para su ataque, decepcionada de tener que enfrentarse a muerte con el muchacho que alguna vez fue parte de su familia.

Ren dio una primera estocada que la Jedi logró evadir, sus sables chocaron una y otra vez contrarrestando sus ataques. Los golpes de Kylo no eran como solía hacerlo en una verdadera batalla, la herida lo estaba dejando en desventaja.

Pero Rey retrocedió hasta alejarse del pelinegro, estar dentro del oscilador era peligroso, podría explotar en cualquier momento, ya sea con el ataque de los X-wing o las bombas que dejaron Han y Chewie.

Ren cayó de rodillas por segunda vez viendo cómo la Jedi se dirigía a la salida, la maldita herida lo estaba debilitando. Pero la voz de Snoke le exigía más.

La Jedi corrió hasta las afueras del oscilador, se dirigió hacia el bosque sabiendo que Kylo la seguiría; podía sentir esa furia salvaje, y maldijo una y otra vez al desgraciado de Snoke.

El Caballero de Ren se reincorporó y golpeó su herida otra vez, observó su sable de luz y avanzó en busca de su antigua maestra. El Líder Supremo le estaba gritando dentro de su cabeza, tachándolo de débil e inútil por no haber podido matar a su padre.

"No dejes escapar a la Jedi, la quiero ante mí"

Kylo gruñó al escuchar el tono malicioso con el que el Líder Supremo se refirió a Rey.

"Ve tras ella, demuéstrale tu poder"

- No vas a escapar Rey, no de mí - murmuró Kylo caminando sobre la nieve. Poco a poco, las gotas de sangre cayeron dejando un rastro.

Rey utilizó los árboles del bosque como un escondite, debía usar todo lo que estuviera a su favor para poder detener a Kylo Ren, tan sólo esperaba que Han, Chewie, Rose y Finn hubieran llegado a su nave sin ser vistos por ningún grupo de la Primera Orden.

- Lo siento Leia... perdóname por lo que voy a hacer - susurró empuñando su sable de luz lista para pelear.

El ruido del sable defectuoso de Kylo Ren se escuchaba cada vez más cerca, la Jedi concentró todos sus sentidos para estar preparada, miró a ambos lados, se dio media vuelta para poder observar todo a su alrededor.

Y de imprevisto, el sable de luz roja pasó cerca de su mejilla.

Rey esquivó el ataque a tiempo evitando tener una horrible quemadura en su rostro. Hizo girar su sable atacando a su contrincante con todo, aunque en el fondo le doliera tener que pelear a muerte con el niño que alguna vez cuidó y entrenó.

La Jedi no estaba dispuesta a perder, haría lo correcto, debía acabar con la Primera Orden, y por desgracia, también con su antiguo padawan.

Kylo retrocedió algunos pasos para poder golpearse la herida, gruñó al ver su propia sangre sobre la nieve.

Y después estaba ella, con su bello sable de luz, queriendo acabarlo.

La Jedi tomó la iniciativa de atacar, haciendo movimientos que Kylo conocía a la perfección, la conocía mejor que nadie, y ella a él.

Pero su peor desventaja era su herida, no podía moverse tan rápido, a pesar de su fuerza física, no bastaba para contrarrestar las habilidades de la castaña.

Pero el suelo comenzó a temblar.

Rey se distrajo por tan sólo unos segundos y el Caballero de Ren aprovechó ese momento para atacarla obligándola a retroceder.

La hoja del sable rojo golpeaba al amarillo, y las manos de Rey le comenzaron a doler.

Kylo la guió con sus ataques hasta un precipicio en donde Rey quedó atrapada entre el sable de Ren y un vacío enorme.

La luz amarilla se reflejó sobre el delicado rostro de Rey, sus ojos estaban entrecerrados.

Por unos segundos, Kylo se perdió en la belleza de su antigua maestra, desde sus hermosas y largas pestañas hasta sus suaves labios.

Pero su expresión era molesta, ella no le estaba dedicando ninguna sonrisa como solía hacerlo antes. Y eso lo devolvió a la realidad.

- Rey, deja todo atrás y únete al Lado Oscuro - pidió Kylo viendo sus ojos desesperado por una respuesta - Eres una Jedi muy poderosa, pero podrías serlo aún más.

- No me interesa el poder - negó ella - Sólo quiero salvar esta galaxia de la Primera Orden para que ya no haya más muertes ni opresión.

Kylo frunció el ceño ante su rechazo.

- Viste cómo destruyeron Hosnian Prime, y no hiciste nada para detenerlo - añadió Rey, y una lágrima bajó por su mejilla demostrando su decepción - Tú elegiste este camino, pero yo no lo haré.

La Jedi aprovechó la distracción de Kylo Ren para empujarlo a menos de un metro, procurando mantener el equilibrio, el espacio fue suficiente para alejarse del precipicio, ésta era su oportunidad, Ren había perdido mucha sangre, era sólo cuestión de tiempo para que se rindiera.

- ¡Jamás me uniré al Lado Oscuro! - exclamó la Jedi con determinación haciendo girar su sable de luz y para después atacar a Ren soltando un grito de batalla.

Kylo retrocedió, estaba mareado, y la herida seguía doliendo.

En un determinado momento, chocó su sable con el de la Jedi, y ninguno estaba dispuesto a dar marcha atrás.

Rey hizo un leve movimiento con su mano empujando a Ren con la Fuerza, se acercó con furia y dio un ataque que su antiguo padawan no olvidaría jamás, porque ahora lo tendría marcado en el rostro para siempre.

Lo hirió de gravedad y sólo faltaba acabar con su vida.

Pero Rey no quería hacerlo, no realmente.

- Ben... - sollozó la Jedi sosteniendo su sable de luz, lista para acabar con la vida de Kylo quien se encontraba herido sobre el suelo.

Y por un breve momento, hermosos recuerdos llegaron hasta la mente de la Jedi.

"Maestro Skywalker, su sobrino es sensible a la Fuerza, puedo sentirlo, es una energía pequeña pero notable. Y se siente... cálido"

"Ben tiene una cara muy graciosa, me encantan sus orejitas ¡son tan lindas!"

Las lágrimas empaparon los ojos de Rey bajando por sus mejillas. Su sable todavía estaba elevado pero no había hecho ningún movimiento que indicara que iba a matar a Kylo.

El suelo volvió a temblar y esta vez con más fuerza a tal punto de que comenzó a partirse en dos.

Rey vio al Caballero de Ren por última vez para después alejarse y quedar desde el otro extremo siendo separados por un enorme vacío.

La Jedi se sintió ahogada, lo estaba abandonando allí, herido y desangrado, era muy probable que Kylo no sobreviviera, iba a caer junto con el resto del planeta.

¿Eso era lo correcto?

- Ben... - Rey estuvo a punto de darse la vuelta para verlo a lo lejos. Pero una enorme luz la obligó a cerrar los ojos.

- ¡Rey, aquí! - era la voz de la haysiana. Estaban en el Halcón Milenario, aquella vieja nave que no había visto en años.

La Jedi corrió hacia la rampa y abrazó a su mejor amiga soltando todas sus emociones y sentimientos.

- Ey, tranquila - dijo la mecánica - No llores Rey, todos estamos bien, estamos a salvo.

Juntas, ingresaron dentro de la nave y salieron de la base, en medio del espacio vieron cómo el planeta explotó en ciertas partes, confirmando que iba a caer, el lugar ya no era habitable. Observó a través de la ventana a los X-wing saliendo del planeta victoriosos.

- Señor Han - la Jedi se acercó al contrabandista - ¿Se encuentra bien?.

- ¿Qué pasó con él? - preguntó de inmediato.

- Señor Han... él... - intentó decir Rey - No lo sé, no sé si él estará bien.

- No lo mataste, no pudiste hacerlo - confirmó Han.

La Jedi asintió entre lágrimas - Intentó matarlo a usted, la oscuridad habita en él, su hijo ya no existe señor Han.

- Claro que existe - contradijo el anciano - Él está ahí, esperando a que lo salven, pero Snoke lo está manipulando a su antojo.

- ¿Ustede cree... que él pueda volver? - preguntó Rey.

- Por supuesto que lo creo, y confío en que así será - contestó Han colocando una mano sobre el hombro de la Jedi.

- Tengo dudas... estoy confundida - confesó la castaña - Cuando peleé con él, tuve la oportunidad de matarlo... pero algo me lo impidió, llegaron recuerdos a mi mente, es como si la Fuerza me pidiera que no lo hiciera.

- Creo que esas dudas sólo las puede resolver una persona - comentó Han y la Jedi captó el mensaje.

Muy pronto iban a aterrizar en la base de D'Qar, y Leia tendría que aclararle muchas cosas a Rey, empezando por su padawan que ahora estaba vivo, y lo habían transformado en lo peor de lo peor.


El Halcón Milenario aterrizó en la base de la Resistencia donde todos se encontraban celebrando la destrucción de la base Starkiller, sin duda era un gran día, finalmente le habían dado una lección a la Primera que jamás olvidarían.

Rey bajó por la rampa de la nave en busca de su General, necesitaba hablar con ella de inmediato, quería saber la verdad, tenía tantas preguntas y pocas respuestas.

- ¡Ey, Rey! - la llamó Poe acercándose para abrazarla.

La Jedi correspondió a su muestra de afecto sintiéndose aliviada de verlo sano y salvo sin ningún hueso roto - Estaba muy preocupado por ti, creí que te habían asesinado.

- Yo estaba preocupada por ti - contradijo la castaña - Sabes que puedo cuidarme sola, pero tú eres un caso especial.

- Vencimos Rey, la base fue destruida - el piloto estaba contento.

Pero había alguien más esperando.

- Leia... - la castaña se separó de Poe y caminó en dirección a su General.

Por la expresión en su rostro, podía entender que tenían mucho de que hablar.

- Rey... yo... lamento no habértelo dicho - se disculpó la General bajando la mirada - Supongo que tienes muchas preguntas, y te prometo que las voy a responder.

- Lo vi Leia, no tienes idea... de cómo me sentí - sollozó Rey y la General no dudó ni un segundo en abrazarla - Snoke lo corrompió hasta el fondo, vi su rostro pero esa persona no era Ben.

- Mi hijo está siendo manipulado, pero yo todavía puedo sentirlo, aún hay luz en él - susurró Leia sorprendiendo a la Jedi.

- La luz... - repitió la castaña.

- Sígueme Rey, hay alguien que quiere verte - ordenó la General poniéndose en marcha.

La Jedi la siguió con intriga ¿quién querría verla? ¿Y por qué no se dirigían a la oficina de la General?.

- Leia, esto es la zona médica - habló Rey - ¿Por qué vinimos aquí?.

Desde allí, la Jedi podía ver a lo lejos la puerta que llevaba a la habitación de su madre, quiso ir a verla pero no podía dejar a la General sola.

- Te dije que alguien quería verte - repitió Leia señalando la puerta frente a ellas.

Fuerza, una nueva firma haciéndose presente.

- ¿Es..? - a Rey se le agitó el corazón y atravesó la entrada encontrándose con una habitación sencilla, y allí estaba ella de pie, despierta y con vida - Madre.

La mujer de avanzada edad se dio media vuelta para finalmente ver a la Jedi - Rey... mi niña.

La nombrada no esperó ni un segundo más para ir a abrazar a Mara Jade, quien ya estaba llorando de la emoción.

- Estás despierta, de veras estás despierta - dijo la castaña sin poder creerlo - ¿Pero cómo? ¿Cuándo despertaste? ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo? ¿Tienes hambre? - preguntó Rey analizando a la pelirroja - Por la Fuerza, de seguro tienes muchas preguntas.

- ¿Dónde está Luke?.