Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y esta trama a content1. Yo solo traduzco con su autorización.
Capítulo veintiuno
BPOV
La ira todavía ardía bajo mi piel mientras seguía a Edward por el interior del túnel. Ver a la madre y al bebé abrazados había abierto una herida que ni siquiera sabía que existía. Tratando de contener mi furia hacia mi familia italiana, usé el calor de Edward como una manta de seguridad durante la noche, acurrucándome contra él mientras trataba de lidiar con las escenas que pasaban por mi mente y las emociones que me provocaban. La mañana había llegado demasiado pronto. Siempre caballeroso, Edward, con una aparente excitación matutina, simplemente besó mi frente y me abrazó suavemente.
Pasándome del camino que había sellado y marcado con una X con cinta adhesiva en la pared de piedra, lamenté no haberme aprovechado de él, y al mismo tiempo no. Mi mente estaba demasiado jodida para hacernos justicia.
—Cuando salgamos de aquí, ¿se lo contaremos a los demás? —preguntó Edward.
Sentí dolor en mi corazón ante la idea de quitar al bebé de los brazos de su madre, y disipó algo de la ira. Había vivido una vida muy buena, incluso aunque estuviera confundida por todo.
—No. Han estado juntos todo este tiempo. No podría soportar verlos separados.
Asintió, aceptando mi sugerencia.
Había un pequeño desvío a la derecha, pero terminó dando la vuelta hacia el camino principal a seis metros.
—¿De almacenamiento quizás? —Fue la única explicación que tuve.
—Espero. —Giró y me dio una pequeña sonrisa—. Sería una buena señal de que vamos por el camino correcto.
A continuación, encontramos un enorme agujero. Era la señal más esperanzadora que habíamos encontrado. La luz de la linterna revelaba una alta cúpula de roca, la oscuridad acechaba pesadamente en los bordes. Incluso se sentía como si el aire tuviera humedad. Como si eso no fuera lo suficientemente bueno, podíamos escuchar claramente el sonido del agua.
Sonriendo, Edward me llevó hacia adelante, abrazándome rápido y fuerte antes de decir:
—Un paso más cerca. —Después de soltarme, dejó la luz en el suelo y sacó una de las linternas de alta resistencia, ajustándola a donde el haz era lo suficientemente ancho como para inspeccionar la roca por encima de nosotros.
—Nada de murciélagos —anunció, el eco de sus palabras rebotando varias veces a nuestro alrededor.
Di un paso más cerca de él. Odiaba a los murciélagos. En serio.
—¿Eso es bueno o malo?
—Bueno, podría significar un par de cosas. Una, la entrada está bajo el agua como dijo Jack, o dos, incluso si no lo estuviera, todavía estamos demasiado lejos para fomentar una colonia.
—¿Colonia?
Su sonrisa fue retorcida.
—Es como se le llama a un grupo de murciélagos.
Estremeciéndome al recordar los documentales que había visto sobre hordas de cuerpos negros retorciéndose con dientes puntiagudos y afilados, me acerqué aún más a él. Riendo suavemente, se acercó para tomar mi mano. Alumbrando la luz en la pared a la izquierda de nosotros, siguió los baches y giros. La alegría de descubrir el área se disipó rápidamente cuando su búsqueda reveló tres aberturas contra la pared del fondo. No podría ser tan simple como un gran letrero de neón apuntando hacia abajo con la palabra SALIDA. Suspirando, apreté su mano.
—Como dijiste, tenemos tiempo, suministros... —Levanté los ojos y le sonreí provocativamente— ...y condones.
Riendo, Edward soltó mi mano y puso su brazo alrededor de mis hombros.
—Me alegro de que tengas claras tus prioridades. —Todavía riendo, me soltó para hurgar en la mochila que llevaba, me entregó una pequeña linterna y sacó la cuerda—. ¿Entonces qué prefiere, mi bella dama? —Me sonrió suavemente.
—¿Por qué no los escuchamos a todos y vemos donde el sonido del agua sea más fuerte?
Una chispa de algo pasó por sus ojos.
—Tan inteligente —murmuró, inclinándose para besar mis labios suavemente—. ¿Seguro que quieres ser trabajadora social? Con tu inteligencia e instintos serías una buena agente del FBI.
—¡Pfft! Por favor. Mira cómo ni siquiera sospeché que me estuvieron engañando todos estos años.
Colocando sus manos sobre mis hombros, Edward esperó pacientemente hasta que dejé mi resentimiento y lo miré directamente.
—Bella. Detente. Fuiste amada y cuidada. ¿Por qué sospecharías algo más de lo que estaba frente a ti todos los días?
Movió su hombro lesionado, haciendo que me preguntara qué tan bien se estaba recuperando. Si había algo que había aprendido de él, era que ayudaba a los demás hasta el punto de sacrificarse.
—Escucha, no intento endulzar todo. Es incómodo para mí decir esto, pero estoy obligado por el honor a derribar a tu familia. Es mi trabajo. Desafortunadamente, eso hubiera significado a tu padre también, si hubiera vivido. Si no crees que eso me hace tener sentimientos encontrados, déjame asegurarte que sí. Pero una cosa con la que no estoy en conflicto es que te amaban, como dije antes, y que querían lo mejor para ti.
Quería aceptar en mi corazón lo que estaba diciendo. Mi mente lo entendía, pero mi corazón no. Incapaz de estar de acuerdo o en desacuerdo, asentí. Continuó observándome cuidadosamente durante unos momentos más antes de soltarme. Enderezándome las gafas de noche que llevaba alrededor de mi cuello ante su insistencia, entrelazó nuestras manos y arrojó la mochila sobre su otro hombro.
—¿Te he dicho alguna vez que soy claustrofóbico? —preguntó mientras comenzábamos a caminar hacia los orificios.
La pregunta me detuvo en seco.
—¿Qué? ¿En serio? —Mirando las paredes y la oscuridad que nos rodeaba, me preguntaba cómo no se había vuelto completamente loco.
Sonriendo levemente, sacudió su cabeza. Apostaba a que con mejor luz hubiera visto sus mejillas sonrojarse.
—Sí, no puedo soportar estar en espacios pequeños y confinados. Emmett es el responsable.
Tirando de mi mano para que me moviera de nuevo, lo seguí, curiosa por la historia.
—Cuenta.
Su risa era contagiosa.
—Yo era un pequeño mocoso cuando era niño, o eso él decía. —Se volvió hacia mí con una mirada furiosa cuando me reí de su declaración—. ¿Quieres escuchar esto o no? —Arqueó una ceja.
—Continúa, oh, hombre perfecto. —Me reí cuando él ya no pudo mantener su rostro serio.
Sosteniendo la linterna más alto para iluminar nuestro camino, continuó.
—Se cansó de que le robara sus coches Matchbox y un día me encerró en el armario.
—¿Los armarios se pueden trabar en los Estados? —Mi ingenuidad con algunas costumbres estadounidenses era evidente.
—Eh... no, pero Emmett era una bestia incluso cuando era joven. Se sentó frente a él y bloqueó todos mis intentos de escape. Mamá y papá lo encontraron y no hace falta decir que no se pudo sentar por varios días después. Aunque su castigo fue particularmente satisfactorio, puedo recordar lo fuerte que mi corazón latía con fuerza mientras esperaba que me rescataran o que él me dejara salir.
—Entonces, ¿cómo estás lidiando con todo esto tan bien? —Parecía una pregunta lógica.
—¿Quién dice que lo estoy?
—Yo, considerando que no estás corriendo como un loco.
—Bella, ¿te has dado cuenta de que te he tomado de la mano en cada oportunidad? ¿Pensaste que era por ti?
Ahora sabía lo que estaba haciendo, tratando de hacerme sentir mejor.
—De acuerdo, seguro.
—No te preocupes, perfeccioné el arte de la quietud en ese armario, y me aseguré de que él también tuviera su merecido. Emmett les tenía miedo a las serpientes. No sé quién estuvo más aterrorizado, la serpiente verde de jardín que puse en su cama, Emmett o mi mamá.
Mi risa fue aguda y fuerte mientras hacía eco a nuestro alrededor.
—Tus pobres padres. ¿Siempre se estaban peleando así?
—Por supuesto. Eso es lo que se supone que deben hacer los hermanos y hermanas. Alice era el doble de mala, mayormente porque tenía una cara angelical cuando era niña y podía engañar a nuestro padre haciéndole creer que era inocente de casi cualquier cosa.
Sí, podía verla haciendo exactamente eso.
Deteniéndonos frente a la primera entrada, ambos nos quedamos en silencio. El sonido de las olas llegó suavemente y sentí cómo el aire fluía. Sonriéndole a Edward, bailé un poco. Pero al igual que antes, mi entusiasmo se atenuó ya que las otras dos aperturas proporcionaban los mismos resultados.
—Bueno, supongo que comenzamos con el primero y seguimos con los demás. —Su voz era tranquila.
Mi estómago gruñó para interrumpir el momento y me encogí cuando Edward sonrió.
—Lo siento.
—Nah. No estaría de más tomar un descanso. —Dándome una botella de agua y nuestro refrigerio, frutas secas y nueces, continuó hurgando en la mochila.
—Sabes lo que realmente quiero —dije mientras abría el paquete.
Levantó una ceja mientras sacaba la cuerda.
—Donas calientes de Krispy Kreme y leche.
Su boca se abrió mientras su rostro se llenaba de horror.
—Oh, no lo hagas. Por favor, no lo hagas —suplicó.
Torturarlo era demasiado divertido.
—Unas recién salidas de la prensa donde la capa de azúcar quema un poco tu piel. —Me mordí el labio y arqueé una ceja. Cuando chasqueé los labios, se cubrió la cara con las manos y se estremeció.
—Eres una mujer cruel, muy cruel, Bella Swan —murmuró, pero sonrió con júbilo antes de sacudir levemente su la cabeza.
—Quiero una de esas tan pronto como salgamos de aquí. —Asentí como si hacerlo aseguraba que tal cosa sucedería—. Bueno, tan pronto como averigüemos por qué enviaron gente detrás de mí y cómo quitarlos. —Mirando una roca que sobresalía de la pared de la entrada, negué levemente con la cabeza—. Creo que hay algo más en esto que ser capaz de darte a ti, Jasper y Jake algunos nombres.
Se quedó callado, y me di cuenta de que debió haber pensado un poco en esto.
—¿Dime qué estás pensando? —rogué.
Haciendo una mueca, se frotó la cara con las manos.
—He estado pensando, ¿qué pasaría si atrapáramos a tu primo Marcus y a sus conexiones aquí en los Estados Unidos? Hay tantos parientes lejanos en tu familia que darán un paso al frente, así como lo hicieron tu papá y tu tío cuando tu abuelo fue asesinado por tu abuela. Es el problema de las drogas y las mafias. Es casi imposible derribarlos a todos. No veo que Demetri confíe en nadie más que en la familia para encontrarte. Y en serio, su voz en esas cintas era bastante torturada, así que es todo el asunto del mercenario lo que me confunde. —Entrecerrando los ojos, me miró con atención—. Creo que sabes algo más, Bella. Algo más grande que tu primo Marcus. Y estoy pensando que tu tío envió gente a buscarte y llevarte a casa. Pero esas personas que atacaron la cabaña... querían callarte...
Sacudiendo mi cabeza ante el pensamiento, no podía imaginar por qué.
—¿En serio?
—Sí. Algo no cuadra, pero lo resolveremos. —Terminamos los bocadillos, poniendo la basura en su bolsa—. ¿Lista? —preguntó moviendo su hombro en dirección al primer túnel.
—Sí, tanto como lo puedo estar.
El primero fue un fiasco. Giraba y desembocaba en la del medio, muy parecido al camino que habíamos encontrado temprano en la mañana. Desafortunadamente, perdimos mucho tiempo recorriéndolo. El túnel del medio conducía a una masa de piedras, pero parecía prometedor. Un gran corte se abría en la roca sobre nosotros, y la presencia de excrementos de murciélago sugería que conducía al exterior. El problema era que Edward y yo éramos significativamente más grandes que los murciélagos, y no podíamos decir qué tan lejos podría estar la abertura hacia el exterior, o qué tan pequeño podría llegar a ser el camino. Pero el aire se agitaba a nuestro alrededor y el estrépito del océano era fuerte... tentándonos con la libertad.
Alumbrando la linterna hacia arriba, Edward sonrió.
—Podría ser capaz de escalar esto tan pronto como mi hombro esté al cien por cien. Definitivamente es algo para explorar si no podemos encontrar la apertura de Jack.
La altura me hacía sudar. Entre su claustrofobia, que dudaba seriamente que fuera real, y mi miedo a las alturas, estábamos bastante jodidos.
Colocó una gran X al comienzo del túnel envolvente y una sola tira de cinta en el medio.
—¿En serio crees que vamos a olvidar cuáles hemos explorado? —pregunté.
Él se encogió de hombros.
—No, pero solo me aseguro. Si algo sucede y estamos en pánico o algo así, sabremos a cuál no ir.
Pasando al tercer túnel, me asusté a medida que nos adentrábamos. El aire se humedeció y pequeñas gotas de agua caían en algunas partes de las paredes, formando un charco lo suficiente como para tener que saltar charcos y caminar con el agua hasta las rodillas en un punto donde el suelo descendía. Era agua salada, lo que me hizo preguntar bajo de qué estábamos. Visiones donde el océano colapsaba la roca sobre nosotros pasaron por mi mente. La mano de Edward apretó la mía cuando el agua llegó por encima de nuestras cinturas y se detuvo.
—No vamos a ir más lejos hasta que tengamos los tanques y los trajes. El camino podría caer debajo de nosotros y no se sabe qué tipo de corrientes submarinas hay. Un movimiento en falso y podríamos ser arrastrados bajo la roca y ahogarnos.
Estaba más que dispuesta a escucharlo. El brillo de la luz contra las paredes mojadas creaba ilusiones de cosas oscuras que se arrastraban por la roca hacia nosotros como espectros. Combinado con el olor a humedad del aire y el rugido del mar, las ilusiones ópticas eran algo salido de una película de terror, y me agarré a la cuerda preguntándome cómo reaccionaría y saldría del túnel si las luces se apagaban. Fue suficiente para hacer que mi piel se erizara, sin mencionar que tuve esa sensación de "ser observada" nuevamente. Todavía tenía que atrapar algo detrás de mí, pero me había volteado suficientes veces ante la sensación de frío en la parte posterior de mi cuello. Era lo más extraño, pero sabía que algo acechaba fuera de la esfera de luz que producía la linterna.
—¿Vamos a volver en busca del equipo?
Lo supiera o no, iba a buscar huellas distintas a las nuestras. Quería ver si mi presentimiento tenía algún mérito y la presencia de huellas, o la falta de ellas, me ayudaría a decidir si estaba loca o no.
—No. Me gustaría seguir explorando los otros túneles. Si volvemos a encontrar agua, tendremos que decidir cuál investigar primero. Me ayudará a planificar y administrar también nuestros recursos.
Desde que me di cuenta de que estábamos atrapados en la cueva, había estado visualizando nuestra ruta de escape como una inmersión en aguas cristalinas, donde nadaríamos hasta encontrar un gran agujero que conduciría a una bahía. Realmente una aventura. Al ver lo oscura que estaba el agua y lo espeluznantes que eran los túneles, comencé a formarme una visión completamente diferente de lo que tendríamos que hacer para ser libres. La realidad era más como una visión del infierno. La idea de trepar por la pared junto con los murciélagos y Edward se veía cada vez mejor. Quizás si no miraba hacia abajo estaría bien.
—Okey. —¿Qué más podía decir? Luego pensé en los artículos que él había estado sacando de los contenedores por la mañana—. ¿Tenemos suficiente oxígeno para explorar más de una opción?
Sonriendo, asintió con la cabeza.
—Estaremos bien siempre y cuando no encontremos muchas más.
Los siguientes dos túneles fueron callejones sin salida gracias a derrumbes. Había una serie de grietas en las paredes y nichos que conducían a ninguna parte, pero el tercer y último túnel conducía al agua, y el camino descendía suavemente durante mucho tiempo hacia el mar oscuro. Me gustó mucho más que el primero, pero no estaba segura de por qué. Así que nos quedamos con dos posibilidades, no más esqueletos, y mi pensamiento de que podría encontrar huellas condenatorias había resultado un fracaso. Si Edward se había dado cuenta de que escaneé el piso de piedra mientras caminábamos, nunca lo dejó ver.
—Empezaremos mañana —anunció mientras me entregaba un agua del pack.
Metiendo la pequeña linterna que me había dado en mi bolsillo trasero, bebí mientras comenzamos a caminar de regreso hacia la cueva principal.
—Bella, sé que debes estar cansada, pero ¿te importa si regresamos al túnel donde encontramos la grieta que podría llevar a la superficie? Quiero echarle un segundo vistazo para determinar qué tipo de equipo de escalada podría necesitar. No creo que haya nada en las provisiones de Jack y Seth para usar, pero podría tener algunas ideas dependiendo de qué tan suave sea la roca. He trepado libre antes, pero no lo elegiría si puedo arreglar algo.
—¿Trepado libre? —No estaba familiarizada con el término.
—Escalar sin equipo de protección ni ayuda.
Un escalofrío se apoderó de mi corazón al pensar en él intentando algo así.
—¿No sería eso extremadamente peligroso?
Me dijo todo cuando apartó su mirada.
—Sí. Realmente no lo inspeccioné mientras estábamos allí, así que quiero ver si es una rotura limpia en todo el camino hacia arriba, o si hay piezas irregulares. Esas pueden servir bien para las manos y los puntos de apoyo; así como lugares de descanso.
—También servirían para rebanarte si te caes.
No discutió mi declaración, lo que me puso nerviosa. El corto viaje de regreso al lugar permitió que mis temores por su seguridad se agravaran, y cuando me senté en el suelo de piedra para permitirle la paz mientras él usaba la linterna para examinar la grieta desde todos los ángulos, estaba hecha un desastre. Quitándome las gafas de visión nocturna para estirar el cuello, traté de aliviar el estrés. En contraste, Edward parecía tranquilo mientras inspeccionaba la temeraria ruta.
¿No entendía lo mucho que significaba para mí?
—Edward —dije sin pensarlo, llamando su atención.
Se unió a mí sentándose, bebiendo de otra botella de agua.
—Si.
—No me gusta.
—¿Qué?
—La idea de que subas allí. Hay murciélagos y todas sus cosas. ¿Acaso...? —Dudé sin saber la palabra— ...la caca…
—Guano —respondió con una carcajada.
Enfadada con él, puse los ojos en blanco.
—Está bien. —Estiré las palabras—. ¿El guano no lo hará resbaladizo?
El humor en su rostro murió.
—Sí, lo hará. —Se acercó más y me besó suavemente—. Bella, tengo que preocuparme por tu seguridad. No intentaré hacer algo que no crea que pueda lograr. Lo prometo.
Su promesa fue lo suficientemente buena para mí, aunque me preguntaba si pasaría por alto los peligros en su esfuerzo por sacarnos de aquí. De cualquier manera, su próximo beso eliminó totalmente mis miedos y los reemplazó con lujuria. Estaba ansiosa por volver a nuestro campamento cuando me ofreció su mano para ayudarme a levantarme.
Lista para una noche atormentando a Edward, lo seguí ciegamente, la luz de la linterna iluminando suavemente el camino. Pero, la atracción erótica por tenerlo mi merced cedió el paso a mis miedos de nuevo mientras avanzábamos por el sendero oscuro. Reflexionando sobre la pesadilla de tener que sumergirnos dos veces en las oscuras aguas o la idea de que tendría que trepar la grieta, no me di cuenta de que me había quedado atrás.
A medida que nos acercábamos a la abertura del bucle alrededor del túnel que conducía a la cueva de los murciélagos, como comenzaba a llamarlo en mi cabeza, el suelo se movió bajo mis pies, arrojándome contra la pared. Dejé caer el agua y los vasos, levanté las manos para aferrarme y grité mientras una tormenta de chirridos, rocas que caían y la tierra me rodeaba. Algo me golpeó el hombro con fuerza y, arrojada por el golpe, aterricé sobre mi trasero varios metros atrás. Solo pude ver con horror cómo la destrucción tomaba lugar, borrando rápidamente el rostro horrorizado de Edward mientras dejaba caer la linterna y comenzaba a correr hacia mí.
Todo el infierno se había desatado, pero en lugar de arrojarme a profundidades ardientes, me sepultó en la oscuridad absoluta.
Sí, eso pasó. Intentaré actualizar mañana.
Gracias por leer :)
