Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.
Capitulo 27 GENTE EXTRAÑA
—Es temprano ¿Me acompañas a recoger una pieza? No tardaremos mucho— pidió Kenjirou cuando vino por mí a medio día.
— ¿Podemos almorzar por allí? Estoy cansado de comer siempre la misma sazón— me quejé, a veces le agrego mucha verdura al vapor o encurtidos pero ni así logra saberme bien la pensión que me trae mi vecina.
Merendamos en una carreta de comida que según Kenjirou era la mejor del camino, había muchos camioneros y gente que transporta cosas. Tuve miedo ¿Qué tal si contraigo una infección por comer en la calle? Por suerte todo estaba muy bien cocido, con demasiada grasa para mi gusto pero nada a término medio. Preferí no tocar las ensaladas por si no lavaron bien las verduras.
Luego tomamos la ruta al sur hace tiempo que no iba por ese lado de mi pequeña ciudad, sí que ha crecido, cuando yo era cachorro Hasetsu era un pueblo pintoresco cuya máxima atracción era el castillo ninja. La pesca y la industria maderera han ayudado bastante a modernizarlo, mucha gente extranjera fue llegando poco a poco, nuevos negocios dieron pie a situarnos como una de las ciudades nuevas más emergentes de esta parte del país.
—Estoy arreglando una camioneta coreana pero creo que voy a tener que ir a Nagasaki pronto pues no hay repuestos, un tipo que contacté por internet me aseguró tener unas partes pero debo ver en qué estado están.
Salté en mi asiento cuando escuché la llegada del mensaje, con los dedos temblorosos saqué mi aparato de la bolsa y revisé. ¡Era de Viktor! Estaba respondiendo al mensaje que le escribí.
—¿Es tu papá?— preguntó Kenjirou mirándome de reojo, no respondí solo dije: aja
"Pensé que había grabado mal mi número, han pasado cinco días. Le llamaré a Seungbae para que se dé una vuelta por casa de Bum. Gracias Yuuri, cuídate. V."
No me di cuenta que Minami estacionó, guardé el móvil porque no había decidido si contestar el mensaje. Pude darme cuenta que estábamos frente a una casa vieja y grande, con un portal bonito aunque el jardín estaba descuidado, las flores secas y marchitas.
—Espérame aquí Yuuri, no es necesario que bajes solo quiero ver los repuestos.
—Está bien, ni tenía ganas de bajarme— dije encendiendo la radio para buscar alguna música que me entretenga.
Saqué mi celular para mirar otra vez aquel mensaje, sólo eran unas líneas pero leerlo me hacía estremecer. Decidí olvidarme un rato de mis problemas y dedicarme a ver las casas, algunas tenían techos con tejas de vistosos tonos.
Escuché que Kenjirou elevó un poco la voz, me fijé con quien estaba hablando y me quedé helado. Aquel hombre enorme de anchos hombros y cabello marrón, castaño es... sí, casi estoy seguro que ese es el alfa de Yoon Bum, Víktor me mostró una foto de ambos aunque se veía mucho más alegre en el retrato.
Entonces... quizás ésta sea la casa de Bum. ¿Estará dentro?
Sin perder el tiempo apunté mi cámara y saqué una instantánea del lugar, luego lo guardé y bajé con cuidado a ver de qué hablaban.
"El aviso decía que era original pero esta pieza no lo es, no vale lo que pides" escuché decir a Kenjirou, parece que le estaba reclamando.
"Claro que es original, solo que tiene mucho uso por eso no se ve la marca" respondió el otro.
—Te dije que esperes en el auto— mi amigo cambió el tono de voz, pues segundos antes parecía discutir sin embargo se suavizó cuando me vio.
—Es que... quiero hacer pis— dije poniendo mi más adorable carita de omega embarazado, incluso me retorcí para darme más credibilidad.
Escuché la risa del alfa quien también cambió su humor, lo pude sentir, no usa inhibidores de aromas, quizás en el país del que viene no tienen costumbre utilizarlos.
—Puedes pasar, el baño está en la segunda puerta, la entrada está abierta— me indicó.
—Gracias— le sonreí caminando hacia allá. Los escuché tener una breve conversación sobre los problemas de los embarazados.
Apenas entré me fijé que seguían sin ponerse de acuerdo por lo que sea que estaban discrepando, no sé nada de piezas de autos.
Encontré el baño y lo dejé abierto pero no entré, seguí husmeando hasta que metros más allá logré distinguir a alguien que estaba arrodillado recogiendo algo del piso.
— ¿Bum?— pregunté muy bajito. Él se giró a verme espantado por mi presencia.
— ¿Yuuri? ¿Qué... qué haces aquí?— asustado miró en todas direcciones, yo estaba impresionado con las marcas de cortes que mancillaban sus brazos pues no estaba usando suéter ni uno de esos abrigos enormes que siempre trae puestos.
— ¿Necesitas ayuda?— pregunté.
— ¡No! Vete Yuuri, vete por favor— me rogó. — ¿Cómo entraste? ¿Quién te trajo?— parecía a punto de llorar mientras me empujaba a la salida.
—Vine con un amigo por unos repuestos, no sabía que vivías aquí. Bum, mírate, necesitas ayuda, ven conmigo— le pedí.
—No puedo, no ahora.
— ¿Qué te hizo?
—Nada, de verdad, no fue él... lo hice yo mismo, vete ya— temblaba pero me di cuenta que no estaba mintiendo. ¿Qué habría pasado para que el propio Bum se auto lastimara de ese modo?
—Me voy pero promete que irás a la próxima clase. Promete que estarás en la fiesta, sino vendré con la policía— me atreví a amenazarlo. Me miró asustado.
—Lo prometo, lo prometo— tomó un suéter grande y se lo puso con rapidez. Escuché pasos en la puerta.
— ¡Ey Yuuri!— Era Kenjirou acompañado del alfa.
—Ya voy— respondí. Bum se me adelantó y les abrió la puerta.
—Mira amor, qué pequeño es el mundo— intentó parecer casual pero temblaba como una hoja. Yo sonreí ampliamente.
—No sabía que aquí vivía Bum— dije sin perder la sonrisa. –Nos conocimos en el hospital.
—Cuanto gusto— se acercó a saludar Kenjirou. –Yuuri tiene muchos amigos panzones ahora ¿Vas a ir también a la fiesta?— le preguntó al alfa.
— ¿Qué fiesta?— aunque parecía un tipo tranquilo pude darme cuenta que su mirada vaciló clavándola en su pareja.
— ¡El hospital nos va a hacer un baby shower!— dije muy animado. –Y nos darán muchos regalos— fingí estar muy contento pues necesitaba que ese alfa lleve a Bum a la fiesta, que no lo aleje de las personas que podemos ayudarle.
—He pasado el fin de semana cortando papeles para esa bendita fiesta, Sangwoo, tienes que ir, no encuentro con quien hablar en ese tipo de cosas— mi amigo soltó una carcajada.
—Suena interesante, iremos— dijo el alfa, logrando una sonrisa genuina de su omega.
—Es el otro sábado a mediodía, lleguen temprano, así me ayudas a decorar el lugar— me despedí de Bum.
Cuando salimos mi amigo me ayudó a subir a la camioneta, como siempre pero me miraba algo confundido. Cuando avanzamos un par de kilómetros escuché su voz.
—Suéltalo, sé que algo te traes, no eres así de efusivo con extraños y menos con gente como esa.
— ¿Gente como esa?— pregunté.
—Son coreanos pero del lado norte, exiliados o refugiados, el tipo parece buena persona pero con esos locos nunca se sabe. Esa vida tan... difícil deja secuelas.
— ¿Cómo sabes eso?— pregunté asustado.
—Porque conocí un par de alfas así en Nagasaki, estaban medio locos pero se cuidan mucho de hacer algo malo en público.
— ¿Por qué?— pregunté cada vez más asustado.
—Si han sido exiliados y cometen delitos Japón los expulsa, si son refugiados o mejor dicho si han huido de su país, pueden ser deportados.
— ¿Deportados? ¿O sea que los devuelven allá?
—Sí Yuuri, y se dice que ese alfa loco que gobierna Corea del norte mata a cualquiera que lo desobedece o huye— se me escarapeló el cuerpo al escuchar aquella noticia.
—Pues... Bum es mi compañero de psicoprofilaxis y creo que sufre violencia doméstica.
—No te metas Yuuri, te lo digo en serio, ni se te ocurra inmiscuirte en eso, ve a decirle a uno de los doctores o a ese extraño instructor que te da clases, el "ciao ciao" pero no quiero que te involucres con esos coreanos— me dijo de modo muy tajante. Me le quedé mirando.
—Suenas como un alfa— sonreí impresionado gratamente.
—¿Cómo no quieres que me preocupe si estás pensando en intervenir por ese omega?— y con aquel comentario mató por completo la admiración que me estaba naciendo.
—Ya le avisé a un doctor no te preocupes— miré por la ventana. Aprecio a mi amigo pero él no tiene idea de lo que se siente cuando uno ve a otro omega sufrir, te parte el alma porque a pesar de los avances de la ciencia, de la sociedad tan "segura" en la que vivimos, los omegas aún somos maltratados, usados como vasijas para satisfacerse o procrear. No, Kenjirou no suena como un alfa, suena como un beta miedoso, un alfa verdadero buscaría proteger a toda la gente que ama, a los que no pueden defenderse, a los que necesitan su ayuda... Un verdadero alfa... es... como Viktor.
—Yuuri...— me llamó sin obtener respuesta. –Yuuri no hagas que le cuente a tu padre sobre esto ¿Sí? Porque lo haré. No te acerques a ese omega por favor, anda promételo.
— ¡No! No te voy a prometer nada pero para que estés más tranquilo voy a llamarle a un policía ¡Y no metas a mi padre en esto!
—Esa gente es peligrosa y tú estás embarazado, no voy a estar todo el día para cuidarte...
—No necesito que me cuides todo el día, de hecho voy a pasar algunos días en el hospital pronto.
— ¿Y eso? ¿Se te adelantó el parto o qué?
—Es mi celo, es el primero que pasaré sin medicación, no quiero estar solo en casa, me internaré por unos días, ya hice la solicitud.
— ¿Es en serio? ¿Vas a ir a internarte en ese hospital? ¿Justamente en ese?
— ¿No te parece buena idea?— pregunté por cortesía, no es que me importe mucho su opinión. Soltó una risita sarcástica. –¡Ya dímelo!— pedí.
— ¡Allí trabaja Nikiforov!
— ¿Y?
— ¿No te cuerdas o qué?
—No empieces por favor, ha pasado mucho tiempo, ya no somos adolecentes y...
—¿Necesitas que te refresque la memoria?
— ¡Yo no te he pedido nada! Déjame en paz ¿Si? Te agradezco de corazón que quieras ayudarme pero no te metas en mis decisiones.
—Bien, no diré nada más, es tu vida y yo no pinto ni un cuadro— habíamos estacionado hacía unos minutos delante de mi casa. Me bajé sin despedirme y entré directo a mi cama a hacerme bolita.
