MiraculousLadybug pertenece a Thomas Astruc, ZagAnimation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.

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Las aventuras de Chat Noir y Red Queen

Por Mimi chan

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24

Confesión – Le Patineur

— Que quieres que haga ¿Qué? – Adrien cerró su casillero casi de un portazo demasiado sorprendido por esta petición.

— No es tan difícil ¿O sí?, ustedes son buenos amigos. Lo haría yo, pero… no he intimado lo suficiente con ella.

— Solo quiero dejarlo claro – se montó la mochila de deporte en su hombro sintiendo una especie de desazón en su pecho, bajando a su estomago — ¿Quieres que invite a Marinette a tener una cita contigo?

— ¿Puedes hacerlo?

"Diablos no, no quiero que Marinette tenga citas contigo, no quiero que tenga citas con nadie que no sea yo" quiso responder enseguida, pero…

Técnicamente Marinette y él no tenían nada, solo eran dos buenos amigos de colegio. Casi eran solo "el amigo de mi amigo que se lleva bien conmigo". Pero ella y Chat Noir tenían todo que ver, no había nada oficial porque era complicado, pero él la había besado y ella lo había aceptado. Multimouse lo había besado como si el mundo fuera a terminar en ese mismo momento en una lluvia de meteoritos y él había recibido todos esos besos, más feliz de lo que podía explicarle a nadie.

Era Chat Noir el que podía tener cualquier opinión sobre las citas de Marinette, no Adrien.

— No… no estoy seguro de que ella acepte. Escuche que Marinette está interesada en un chico. – quizá esa noticia podía disuadir sus intentos.

— Pero no sale con nadie ¿cierto?

— No.

— Entonces no tiene ningún compromiso, puedo tener una oportunidad. – La peor lucha es sin duda la que ni siquiera se peleaba, y siempre estaba lista para una buena pelea.

— No lo sé, Kagami.

— Solo inténtalo, ¿Por favor?

— Está bien.

La chica de traje rojo de esgrima sonrió como solo pocas veces lo hacía y él… Adrien se sintió miserable. Lo único que le hacía falta es ser el celestino de la chica que estaba enamorado.

[…]

Aquella mañana Adrien llegó un poco temprano al François Dupont, muchos de sus compañeros estaban pasando el tiempo en la explanada esperando que empezaran sus clases. Si su suerte era buena, Marinette llegaría como siempre corriendo y podría decirle a Kagami que no había tenido oportunidad, pero si era mala…

— Oh, buenos días Adrien.

Claro su suerte nunca era buena. Marinette se acercó a saludarlo bajando las escaleras del segundo piso, un poco desaliñada, terminando de acomodar una de sus coletas.

— Llegas temprano.

— Hubo junta de delegados con el director. Estoy aquí hace una hora – la chica enfatizó su madrugar con un bostezo – pensé en regresar a casa, pero las clases empiezan en veinte minutos, si hubiera regresado a la cama no habría despertado hasta las diez de la mañana. ¿Tú qué haces tan temprano aquí?

Adrien tragó saliva. Diablos, no quería hacer esto, pero ya había dado su palabra. Alguna vez tenía que aprender a decir que no.

— En realidad estoy aquí porque quería hablar contigo.

— ¿Conmigo? – preguntó su amiga con curiosidad

— Sí. Me gustaría poder pedirte un consejo

De la forma más natural del mundo Marinette tomó su mano y lo guió a una de las bancas que estaban vacías sentándose a su lado y lo miró prestándole toda su atención. Su piel olía fresca al jabón de vainilla que seguro usaba, Adrien sentía que se le hacía agua la boca.

— Soy toda oídos ¿En qué te puedo ayudar?

— Bueno… es… - tenía el discurso preparado, ni siquiera tenía que sonar como una cita romántica, solo una amiga que le había pedido que le pidiera salir con ella por un helado o algo así, las chicas hacían eso todo el tiempo - sobre una chica

— ¿Una chica? – Marinette preguntó aun más curiosa. En todo el tiempo que tenía de conocer a Adrien nunca había parecido interesando en nadie en especial. ¿Quién podía ser la afortunada?

— Sí. – El chico empezó a divagar sin poderlo controlar - Nos vemos todo el tiempo porque estudiamos juntos, hemos sido amigos hasta hace poco…

— ¿Hasta hace muy poco?

Quizá… quizá era su oportunidad de… "vamos Agreste, anímate" podía revirar y pedirle una cita para sí mismo, solo tendría que ir con Kagami y decirle que Marinette no había estado interesada en ella.

— Desde hace un tiempo la he empezado a ver diferente – "Desde el mismo momento que me miro sentí como si un rayo me alcanzara". Se mordió los labios para no decir eso, una declaración así solo la haría salir corriendo - ¿alguna vez te ha pasado lo mismo?

— Pues puede ser y ¿Cómo es ella?

— Bueno, pues es especial para mí. Muy bonita, cabello oscuro y ojos misteriosos. – Nada de lo que le dijera podría describir lo asombrosamente bella que era ante sus ojos, ni siquiera sabía como describirlo.

— ¿Y la conozco?

Adrien giró a verla y sintió como el corazón le latía a gran velocidad. Vio los ojos de Marinette mirarlo con alegría y entusiasmo.

— Es… pues es… - "Eres tú, eres tú, eres tú, eres tú" pero la simple oración de dos palabras estaba atorada en su garganta.

— Kagami – dijo Marinette adivinando.

— Eh… - ¿Qué tenía que ver Kagami en todo eso?

— Kagami y yo nos hemos estado encontrado una que otra vez y más de una vez me ha dado a entender que se siente atraída por alguien a quien acaba de conocer. – Marinette se sentía feliz ante la posibilidad. Kagami era hermosa, dulce y educada, era perfecta para Adrien - Ese podrías ser tú.

Adrien trató de decir, algo. Trató de tener valor y confesarle que estaba hablando de ella, de su maravilloso cabello azul media noche y sus encantadores ojos como zafiros.

— Se exactamente lo que debes hacer. – Dijo cada vez más emocionada Marinette haciendo planes para ayudar no solo a Adrien su no también a Kagami - Deberíamos tener una cita doble.

— ¿Una cita doble?

— Sí. Yo podría invitar a… Luka y tú podrías invitar a Kagami y romper el hielo. Podríamos ir a patinar por ejemplo.

Luka. Había dicho Luka, es decir ¿Luka seguía frecuentándola? ¿Ella iba a pedirle una cita? ¡Cómo iba a pedirle una cita si ella estaba saliendo con Chat Noir!

— Tú y Luka están… ¿saliendo? – tenía que saberlo, Marinette no era el tipo de chica que jugaría a dos bandas, pero los celos lo estaban comiendo con la duda.

— No. Pero estoy segura que a él no le molestara hacerme ese favor, en realidad es un chico muy dulce – Marinette se levantó de un salto de la banca que compartían – yo organizare todo, no te preocupe. Le diré a Luka y a Kagami, no tienes que preocuparte por nada.

Y la chica sacando su teléfono se alejó de él. ¿Cómo iba a explicarle a Kagami lo que había pasado? Y ¡Como rayos es que le había conseguido una cita al tal Luka sin saberlo! ¿Dónde había una pared donde azotar su cabeza cuando hacía falta?

[…]

— Eres de lo peor haciendo citas, Agreste – Kagami dio un portazo en su auto cuando llego a las puertas de la pista de patinaje y vio como Marinette reía feliz con un chico extraño - Recuérdame no volver a pedirte algo así.

— Lo siento, solo se me fue de las manos.

Todos habían quedado a reunirse en la pista de patinaje de la ciudad. Era un lugar que siempre estaba vacío así que suponía era un buen lugar para una cita. Había tenido que mentirle a su padre diciéndole que iba a practicar con Kagami, aunque nunca le dijo que practicarían.

Pero ahora mismo, no sabía que era peor. Que Marinette hubiese tenido una cita con Kagami, o que la tuviera con Luka. Por lo menos sabía que a Kagami la veía como solo una amiga, aunque ahora al ver como reía con Luka mientras este le ayudaba a acomodarse unas rodilleras, no estaba realmente seguro de cómo lo veía ella.

Luka por su parte estaba completamente interesado.

Un poco molesta Kagami terminó de ponerse sus patines y salió a la pista de hielo. En ese momento Marinette aprovechó para acercarse a él.

— ¿Cómo te va?

— Pues… - "horrible, asqueroso, insoportable, ¿Qué te dice que te hace tanto reir? Pensé que solo yo te hacía reír así" Adrien suspiró y se guardó sus reclamos - no sé cómo hablar con ella en realidad.

— Anímate, solo ve con ella y tómala de la mano y no la dejes caer, para nada.

Marinette decía eso cuando Luka se acercó por su espalda y hizo justo eso, la tomó de la mano y la hizo girar para que le diera la cara. La expresión de su rostro era de pura adoración.

— Intenta actuar natural, déjate llevar y escucha el ritmo – le dijo el chico de cabello azulado. Marinette debía haberle hablando de "su problema" y le estaba dando consejos ¡Porque rayos le estaba dando consejos! ¡Él que sabía! – solo sígueme a mí.

Llevó a Marinette a la pista y empezó a patinar con ella.

— Chico – Plagg susurró desde su chaqueta – tómalo con calma, hasta yo puedo escuchar los gruñidos en tu garganta.

— Quisiera romperle la cara a ese tipo – Vio a Luka tomar de la cintura a Marinette y empujarla por el hielo, ¿Por qué se tomaba tantas confianzas?

— Tú eres quien tiene la culpa, eres muy lento – Plagg puso un poco más de sal sobre la herida, no sé lo iba a decir, pero era simplemente divertido.

— Como lento, si…

— Chat Noir, ha hecho todas esas cosas.

— Si ya terminaste de hablar solo, ven a patinar Adrien – Kagami dijo cerca de él desde la pista sin detenerse.

Adrien lo hizo solo porque no quería seguir hablando con Plagg cuando de hecho sabía que tenía razón. Patinaron, el profesor de patinaje trató de que se inscribieran a clases, ninguno lo hizo. Marinette y Luka parecían pasarlo genial. El chico era realmente bueno. Era alto y fuerte así que manejar a la pequeña Marinette al hacer movimientos complicados de patinaje parecía salirle natural, cinco minutos más y Adrien… Hasta que se habían distraído y la había hecho caer.

— ¡Marinette!

Adrien y Luka trataron de ayudarla a levantarse. La chica un poco adolorida extendió la mano sin ver, fue una tercera mano quien intervino a tomarla.

— Gracias Kagami – Marinette se masajeó la cadera dolorida, no había sido un golpe muy fuerte por suerte.

— Cuando patines no debes distraerte, o esto pasara. – La aleccionó la joven japonesa.

— Solo soy demasiado torpe, nunca he sido buena en ningún deporte.

— La única razón por la que caes es porque dudas. – tomándola de la mano la hizo patinar esta vez con ella, iba un poco más rápido de lo que la había llevado Luka así que Marinette sostuvo su manos fuerte — Yo nunca dudo.

— Por eso eres tan buena en todo lo que haces. – Marinette sentía un poco de envidia, lo único que se le había dado naturalmente había sido diseñar y la repostería, debería ser genial ser hábil en tantas cosas como Kagami.

— Por eso voy a decirte esto – dijo la chica japonesa un poco sonrojada – me gustas.

— Tu también me caes muy bien, Kagami.

— A lo que me refiero es que me gustaría que fueras mi novia.

Marinette trastabillo un momento y casi cae, pero Kagami la tenía bien sujeta. Miró a la chica con ojos enormes, eso realmente no lo había visto venir.

Pero mientras esta declaración se había dado, Papillon había estado susurrando en un oído y de pronto Le Patineur había llenado de hielo todo el lugar.

[…]

Hacía un momento todos habían sido liberados de pilares de hielo gracias al poder del miraculous junto con toda la ciudad. Marinette lamentaba haber perdido otra oportunidad para ver a Chat Noir, sentía que hacía siglos que no lo veía.

Aunque ahora mismo tenía otra cosa de la que ocuparse.

— Fue… un día divertido – dijo con una sonrisa tímida acompañando a su amiga a su auto.

— Al menos hasta que nos volvieron pilares de hielo.

— Sí… yo… Kagami – Marinette sentía horrible, Kagami le caía muy bien, de verdad, era lista y amable… pero ella ya sabía dónde estaba su corazón.

— Creo que sé lo que me vas a decir. – Kagami sabía que esta era la respuesta más probable, para empezar lo más probable es que a Marinette no le gustaran las chicas.

— Es que… - La sinceridad es lo único que le podía ofrecer - yo estoy realmente enamorada de alguien.

— Y ¿Por qué no sales con esa persona?

— Es complicado. – Tenía por lo menos dos semanas desde que habían peleado juntos como Chat y Multimouse y aun le latía rápido el corazón al recordar cómo se habían despedido. Despues de eso solo había sabido que Chat no había sido visto por la ciudad más que un par de veces, en ninguna de ellas la había ido a buscar o se habían encontrado al menos por casualidad - Él siempre suele estar corriendo de un lugar a otro y tiene demasiadas responsabilidades.

— ¿Estas enamorada de Adrien? – Preguntó la chica japonesa, aunque no sentía para nada esa aura.

— ¿Qué? No. – Aunque entendía como Adrien encajaba en la descripción - Digo, Adrien es realmente agradable… pero solo veo a Adrien como un amigo. En realidad pensé que era a ti quien le gustaba.

Kagami no pudo reprimir una carcajada y Marinette la siguió más relajada. En otras circunstancias seguro así seria, pero Marinette solo había creado una impresión difícil de ignorar en ella.

— Si es complicado… quizá deberías cambiar de objetivo.

— Lo quiero aunque sea complicado – Admitió Marinette, desearía poder decirle lo mismo al propio Chat - aunque lo deseara, creo que no podría cambiar, quizá algún día, logremos que funcione.

— Si cambias de opinión, te estaré esperando.

La japonesa se adelantó a poner un beso cariñoso e intimo en la mejilla de su amiga que lo recibió con agradecimiento. Era lindo pensar que le gustaba tanto a alguien que pudiera esperar por ella. Kagami subió a su auto y se despidió de todos agitando su mano.

Adrien mientras estaba tomándose una foto con el profesor de patinaje y la subió a su instagram. Pronto todos su fans estarían llenando la pista de patinaje. De todos modos no había perdido de vista lo que había pasado entre Kagami y Marinette.

— Marinette sin duda es una melodía encantadora – dijo en voz alta Luka, llamando la atención de Adrien - como el canto de una sirena.

— Lo es. – Tenía allí a tres personas enamoradas de ella como ejemplo.

— ¿Tú le has dicho ya que te gusta?

— ¿Qué?

— Lo escuchó tan fuerte y claro que casi es escandaloso. La canción que tu corazón canta por ella. – Luka se ahorró el comentario que su canción era prácticamente idéntica que la que cantaba Chat Noir, pero igual era muy parecida la que su propio corazón cantaba para ella.

— Yo…

— Quizá perdamos el tiempo, ella ha entregado toda su música a alguien más, pero al menos es agradable estar alrededor de ella.

— Lista. – Marinette se acercó a donde los dos chicos charlaban – vaya día tan loco.

— Yo creo que ha sido divertido. – dijo relajadamente Luka, en realidad apenas se había dado cuenta de nada cuando habían sido todos atrapados en el hielo.

— ¿Quieren que los lleve a casa? – ofreció Adrien, tratando de terminar finalmente esa cita.

— No hace falta, estoy a solo una estación de metro no quiero ser ninguna molestia. – Respondió Luka

— Te acompañare. – dijo Marinette – ¿Qué clase de cita sería si no te acompaño a la puerta de tu casa… barco?

— No te preocupes. Mejor deja que Agreste te lleve – Luka se agachó para poner un beso en la otra mejilla que nadie había besado – gracias por la cita.

Con una media sonrisa el chico se despidió de Adrien dejándolos solos. La limusina de Adrien llegó en ese momento y su guardaespaldas bajó a abrir la puerta.

— Siento mucho lo que paso Adrien – Debió ser horrible para Adrien saber que la chica que le gustaba en realidad gustaba de ella, Marinette se sentía muy culpable - realmente no sabía que esos eran los sentimientos de Kagami.

— Marinette…

— Pero yo solo la veo como una amiga, quizá si tú la frecuentas más y…

— Eras tú la chica de la que hablaba. – Adrien la interrumpió, finalmente siendo capaz de decir lo que debía haberle dicho hacia tanto tiempo - Eres la chica que me gusta, Marinette.

Por segunda vez ese día Marinette puso una expresión de sorpresa en su rostro, pero en lugar de la confundida que había tenido con Kagami, Adrien vio dolor en sus ojos.

— Adrien… yo… - Esto era horrible. No se había sentido tan mal ni siquiera con Kagami. Con ella tenía una creciente amistad, pero Adrien. Adrien era el chico que la había animado en el concurso de su padre, quien le había ayudado a hablar con su tío cuando no había podido hilar siquiera una oración en chino, el chico que la había defendido cuando Chloé la había acusado de ladrona… Adrien era muy importante para ella - realmente lo siento, es que… me gusta alguien más.

— Pero si no fuera por él, ¿podrías darme una oportunidad?

— Es que… no puedo imaginarme una vida sin él. De verdad lo siento.

Marinette abrazó su bolso de deporte y echó a correr rumbo al metro dejándolo solo allí, con un dolor en el pecho. Sabía que Marinette lo rechazaba por Chat Noir, pero eso no hacía que el rechazo a su confesión como Adrien fuera menos doloroso.

Con los hombros caídos subió a su limusina y fue a casa.

Fin 24

04 de junio de 2020

12: 39 a.m.

nota de autora: Señoras y señores, tenemos confesión. Una revancha por todos esos fics donde ha sido la probre Marinette la bateada, por Adrien, definitivamente necesitabamos una pequeña venganza.

No logre el reto a tiempo, pero aqui estoy a las 2:30 dandole amor a esta historia, llegaremos al final, espero no se haga tan larga la espera como la cuarentena de CV haha

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Mimi chan