Meses después
Luna despertó sobresaltada por el sonido del timbre de su celular, al levantar el aparato pudo darse cuenta que eran alrededor de las nueve de la mañana y que se había quedado dormida más tiempo del debido. Asustada atendió la llamada con voz adormilada.
- ¿Hola?
- ¡Luna! ¿Cómo puedes estar dormida a esta hora? Yo no pude pegar el ojo en toda la noche, en unas horas me caso ¡Dios santo no lo puedo creer! – La voz inconfundible de Ginny la hizo sonreír.
- Si, en unas horas serás la flamante señora Potter ¿Qué tal se siente eso? – Ginny lanzó un gritito que por poco la deja sorda, por lo que tuvo que alejar el celular de su oído.
- Estoy verdaderamente emocionada, ahora solo falta que mi padrino de bodas este aquí y seré la mujer más feliz del mundo – Luna suspiró con resignación al recordar la discusión de Ginny, Harry, Ron, Jacob y Blaise el mes pasado, por saber quién debía ser el padrino de la boda.
- Al final ¿quién se quedó con el honor? – Preguntó Luna a modo de burla al recordar la pelea que se había formado por algo tan tonto.
- Prefiero que sea una sorpresa. ¿Quieres que pase por ti a eso de las 11? – Luna dudo algunos segundos, no estaba segura de querer levantarse de la cama aun – Dijiste que me ayudarías a arreglarme y todas las chicas estarán en la casa grande de Draco – Le dijo Ginny a modo de reproche – Además eres la madrina del matrimonio y no puedes negarte – Le recalcó con voz chillona
- No debí aceptar ser parte de esta locura – Susurró Luna colocándose una almohada en la cara para ahogar un grito de frustración – Está bien, a las 11 estaré lista.
- ¡Genial! ¡Te adoro! – Dijo antes de colgar abruptamente el teléfono
Decir que había descansado desde la llamada de Ginny era mentir descaradamente, el tiempo se le pasó volando a Luna, que cuando quiso darse cuenta ya tenía a la pequeña Weasley pegada al timbre de su apartamento como una posesa. Casi que a rastras la había llevado hasta al auto, en donde ya la estaba esperando Pansy con una gran sonrisa.
- ¿Preparada? – Le preguntó emocionada la pelinegra. Luna se llevó las manos a la cabeza en un gesto desesperado y le arrebató sus cosas a Ginny de las manos para acomodarlas en el baúl del auto.
- Ustedes van a enloquecerme – Les dijo a ambas mientras se ponía el cinturón de seguridad
- Es un día muy importante, debemos celebrarlo como tal – Exclamó Pansy dándole un abrazo enorme a Luna, quien se extrañó por la actitud cariñosa de su amiga, definitivamente aquel día sería para recordar.
Al llegar a la casa de Draco y Hermione las cosas no mejoraron, Luna creía que allí reinaría la tranquilidad, pero que equivocada estaba, la casa parecía un verdadero desfile de modas, había flores y personas paseándose por cada pasillo a tal punto que por poco y ella no logra entrar.
- ¿No me dijiste que la boda iba a ser en la capilla de la capital? – Preguntó Luna algo confundida. Ginny negó con la cabeza y Pansy respondió por ella.
- Convencí a Gin, que una boda en el jardín es más íntima y romántica, para estos momentos lo menos que necesitamos son a los fotógrafos de la prensa y a todos los medios de comunicación intentando sacar una portada de la pareja de infectados – Luna asintió dándole la razón a Pansy, pues esta vez no se había equivocado en su orientación hacia la dulce pareja.
- Aparte de que el espacio del jardín de Draco y Hermi es el perfecto para el evento. Cuando le comenté la situación a nuestro rubio favorito no tuvo inconveniente alguno.
- Que bien. – Respondió Luna sonriendo
- Quieres animarte niña, no pensaras ser la madrina limón ¿Verdad? – Le regañó Pansy ceñuda – Te dije Gin, que debiste elegirme a mí…
- Niñas no peleen – Intervino Hermione quien apareció en medio del mar de flores y sillas que desfilaban por su casa.
- ¡Derek! – Exclamó Luna feliz al ver al bebé de casi un año que se arrojó a sus brazos apenas la vio. – Me voy a jugar con el niño a su habitación, en un rato regreso.
- ¡No evadas tus responsabilidades Luna Lovegood! – Le gritó Pansy a Luna, quien se perdió pronto escaleras arriba. – Esta niña va a sacarme de quicio
- Déjala tranquila Pansy, debe sentirse mal para que este comportándose así – Le regañó Hermione antes de ponerse a ayudar a los meseros con los arreglos florales.
…
Luna jugaba tranquilamente con el pequeño Derek cuando sintió unos pasos a su espalda, debido al entrenamiento recibido de parte de sus amigos, sabía que siempre debía estar alerta, así que en un rápido movimiento tomó al niño en brazos y se puso en guardia.
- ¡Vaya! – Exclamó Jacob asombrado
- ¡Jake! – Gritó Luna feliz de verlo después de tanto tiempo. El chico acortó el espacio entre ambos y los abrazó con fuerza, el niño se quejó unos segundos después.
- ¿Es Derek? – Preguntó sonriendo Jacob – Está enorme
- Si y muy hermoso – Reconoció Luna sonriendo
- Tú también estas muy hermosa – Le dijo Jacob con timidez. Al ver la expresión incomoda de Luna, el chico suspiró con desgano - ¿Sigues pensando en él?
- No me gustaría hablar del tema – Jacob asintió entendiendo el dolor que hablar de Theo suponía para ella, así que cambió radicalmente la conversación.
- Es una locura esta boda ¿No? Todos andan corriendo como locos por todos lados. Draco está que mata al que se le atraviese – Comentó con diversión el chico asiático
- Creí que él había dado el aval de hacer la boda aquí – Respondió Luna algo contrariada
- ¿Estás loca? Si conoces a Draco lo suficientemente bien, sabes que odia que invadan su espacio personal.
- Entonces explícame, porque no entiendo absolutamente nada – Jacob soltó una suave carcajada que contagió a Luna.
- Verás, a Pansy se le ocurrió que una boda en una capilla pública era muy mala idea, unas semanas antes empezó a insistirle a Harry que la prensa lo acabaría y que destruiría su matrimonio, como no pudo convencerlo, empezó a presionar a Ginny, quien, a pesar de mostrarse reacia en un principio, al final terminó por ceder. Como Ginny y Hermione son las mejores amigas, Pansy le pidió a esta última que le permitiera llevar a cabo el matrimonio en su jardín, nuestra castaña dijo que sí, pero Draco se opuso rotundamente, no quería ver su casa convertida en un circo, así que después de casi diez discusiones entre todos los involucrados, Draco terminó por acceder y solo porque Hermione lo amenazó de ponerlo a dormir en el jardín durante lo que le quedara de vida. – Cuando Jacob terminó su relato Luna no podía contener las carcajadas producto de lo gracioso que le parecía la situación, incluso derramó algunas lágrimas de tanto reírse, tanto escándalo había formado que Blaise ingresó a la habitación de Derek con cara de estupefacción.
- No te escuchaba reír así desde hace mucho tiempo – Dijo tomando a su sobrino en los brazos, ya que el pequeño había reclamado su atención llamándolo "Chío Baise" que en traducción sería como un Tío Blaise, o eso pensaba él - ¿Quién es el caballerito al que vestirán de pingüino para esta tarde? – Le dijo al bebé, que levantó sus bracitos y se carcajeó feliz.
- Jake me estaba contando los pormenores de la boda en el jardín de Draco – Blaise soltó una carcajada mientras le hacía cosquillas en la pancita a Derek.
- Debiste estar presente, fue demasiado gracioso ver a Draco despeinarse por la obstinación de Hermione, incluso lo escuché suplicándole un par de días. Te juro que pasó por todas las etapas de un duelo, ira, negación, suplica y aceptación. – Jacob palmeó a Blaise en la espalda un par de veces.
- Por las mismas que pasaste tú cuando te enteraste que no eras el padrino de la boda – Bromeó Jacob ganándose una mirada airada de Zabinni
- ¡No me tires en cara que eres el padrino de la boda! – Contratacó el ojimiel, pero la cara de asombro de Jake le dio a entender que él tampoco había sido elegido.
- No me digas que nos dejamos ganar de Weasley
- Pues no lo creo, lo último que yo escuché de Ginny fue que no pondría a Ron de padrino porque estaba segura que lo arruinaría todo, ella dijo que mucho tenía con aceptar que él la llevara hasta el altar. – Luna sonrió ante las ocurrencias de Ginny, más porque sabía que no eran ciertas, a pesar de las peleas, ese par de hermanos se adoraban, aunque no perdían la oportunidad de fastidiarse el uno con el otro y así eran felices.
- Bueno chicos, llegó la hora de irnos a arreglar – Habló Luna intentando tomar a Derek en sus brazos, pero Blaise se lo impidió.
- Mi sobrino es un hombre, por lo tanto, se arreglará con nosotros – Dijo el trigueño bastante serio, Luna lo miró con una ceja arqueada.
- Muy bien, señor hombre, creo que deberías cambiarle el pañal, porque si no estoy mal se hizo del dos – Dijo Luna saliendo a paso apresurado de la habitación.
- ¡Carajo! – Maldijo Blaise por lo bajo - ¿Chang sabes cambiar pañales? – El aludido negó con la cabeza, temeroso, antes de salir huyendo corriendo fuera de la habitación. – Yo y mi bocota…
…
Ronald no podía creer lo que sus ojos estaban presenciando, conocía a Harry desde que eran niños, y en el tiempo a su lado jamás lo había visto perder la cabeza y la cordura como en aquel momento. El chico de gafas estaba estrujando al encargado de la tienda de alquiler de vestidos, al punto que, el pobre muchacho estaba que lloraba del miedo al ver a su amigo tan ofuscado.
- ¡Dime! – Gritó Harry estremeciendo nuevamente al muchacho encargado para que hablara
- Harry, hombre, podrías calmarte un poco – Pidió Ron a su lado, lo que hizo que le pelinegro se ofuscara más.
- ¡Cállate tú! – El encargado se sobresaltó al escuchar el grito de Harry
- Señor, le ruego me disculpe, pero lo que le digo es la verdad. Los dueños de la tienda se fueron este fin de semana y me dejaron a cargo, no tengo idea de dónde dejaron su traje… - El chico dejó la frase al aire pues fue zarandeado de nuevo por un esquizofrénico Potter.
- ¡Me caso en dos horas, so imbécil! ¡No conoces a mi prometida, ella es una desquiciada, si yo no llegó con el traje que ella eligió para mí, me va a matar! – Contraatacó el de gafas
- ¡Pues no debió dejar todo para último momento, usted debió buscar el traje hace tres días! – Harry agarró con más fuerza el cuello de la camisa del muchacho encargado
- Buenas tardes – Saludó Draco entrando a la tienda seguido de Jacob y Blaise, quien llevaba a Derek en sus brazos.
- Potter, ¿Por qué estas masacrando a ese pobre muchacho? – Preguntó Blaise extrañado al ver a Harry sujetando de esa manera al dependiente.
- Blaise, no metas tus narices donde no te han llamado – Le dijo Draco entregándole al muchacho cuatro pequeñas facturas, el chico las observó detenidamente y sonrió con algo de vergüenza.
- ¿Ustedes son militares? – Preguntó mirándolos de pies a cabeza. Jacob negó con la cabeza al ver la expresión desquiciada en el rostro de Harry. – Señores, me van a disculpar, pero hubo una pequeña confusión…
- Pequeño te va a quedar este computador en la cabeza como no respondas por mi traje – Replicó Harry soltándolo por fin
- ¿Qué confusión? – Preguntó Draco cada vez más confundido por la actitud del dependiente y de Harry.
- Señores, sus trajes fueron entregados por equivocación a un señor que llegó el día de ayer. – El tic nervioso que Harry tenía en su ojo derecho, era el mismo que para aquel momento tenía Draco en su mentón, la situación en sí le produjo gracia a Blaise, que señalándole a Ron lo que ocurría no pudo evitar destornillarse de la risa.
- ¿Qué te causa gracia, Zabinni? – Dijo Harry acercándose a él peligrosamente, pero siendo retenido por Draco, quien lo tomó de la camisa sin cuidado alguno y lo lanzó hacía atrás haciéndolo caer. - ¡Malfoy! – Gritó enojado, el aludido se encogió de hombros antes de añadir.
- Tiene al niño, si te le acercas, te mato – Y como si la situación de por sí no estuviera algo cómica, el bebé empezó a dar tumbos en los brazos de Blaise a la par que balbuceaba "Mata Pote" haciendo referencia al apellido de Harry.
- Vaya, que rápido aprende este cachorrito – Exclamó Ron asombrado recibiéndolo en los brazos.
- Bueno, debemos dejar ya de lado las estupideces. Este "Señor" – Dijo Harry haciendo énfasis en la palabra señor – dice que nuestros trajes para la boda, fueron entregados por "Error" a otra persona. Yo quiero saber qué piensa hacer él para solucionar este inconveniente lo más rápido posible, teniendo en cuenta que en hora y media me debo estar casando. – El encargado tragó grueso antes de hablar, pues todas las miradas estaban puestas en él.
- Señores ustedes deben entender que no es mi culpa, mis jefes fueron los que cometieron la equivocación con los trajes, aunque quisiera yo no podría ayudarlos, es fin de semana y todas las tiendas de modistería están cerradas y no cuento con otros trajes que yo pueda proporcionarles… a menos que… - Harry arrugó el ceño y miró al chico con los ojos entrecerrados
- ¡Hombre busque lo que sea, pero denos una solución! – Exclamó Ron empezando a enojarse. El dependiente sonrió de forma sutil y Draco estuvo a punto de preguntarle por qué hacía aquello, hasta que lo vio colocar en frente de ellos una serie de disfraces de alguna obra de teatro bastante romanticona.
- Espero que esto sea un chiste – Dijo Blaise observando el disfraz de príncipe en frente suyo.
- Es lo único con lo que cuento – Se defendió el muchacho escudándose detrás del mostrador
- No me importa si quieres vestir a los demás como payasos, pero en lo que a mí respecta yo no voy a ir a esa boda como un auténtico imbécil. Si de verdad valoras tú vida conseguirás por lo menos un traje para mí. – Siseó Draco molesto
- Pero señor…
- ¡De eso nada! – Chilló Blaise desde el vestier de la tienda, en donde se estaba probando su disfraz de príncipe. – Si vamos a hacer el ridículo lo haremos todos, no solamente uno o dos.
- Yo creo que Blaise tiene razón – Comentó Jacob, entrando a probarse su traje con cara de resignación. Ron y Harry suspiraron al unísono y también entraron a medirse sus horrendos vestuarios.
- ¡No pienso ponerme esa ridiculez! – Gritó el rubio – Preferiría ir desnudo… - El dependiente miró a Draco de arriba abajo y sonrió con picardía.
- Pues no sería mala idea – Exclamó mordiéndose el labio seductoramente. Draco tomó el traje de mala gana mientras lo inspeccionaba a conciencia.
- Por lo menos tienes algo para el niño, su madre me va a matar si no le llevo nada. – Exclamó Draco derrotado tomándose el puente de la nariz, lo que menos necesitaba en aquel momento era que Hermione lo dejara durmiendo en el jardín, aunque a esas alturas estaba casi seguro, que cuando se presentaran así de ridículos, lo primero que haría su esposa era pedirle el divorcio.
- Pues, tengo un pequeño disfraz de pollito de su talla – Draco se despeinó violentamente tratando de evitar perder el control.
- Este traje no me queda nada mal Honey, resalta mis muslos – Exclamó Blaise saliendo maravillado con su disfraz de príncipe medieval – Mira Draco, me parezco al rey Arturo, siendo yo más apuesto – La vena en la sien de Draco parecía a punto de estallar – Muchacho de causalidad no tendrás una corona, si voy a ir vestido de rey por lo menos merezco una
- ¡Blaise cállate y déjate de tonterías! – Exclamó Draco perdiendo la paciencia al ver a sus amigos vestidos de rey medieval
- Señor, aquí está el disfraz de su hijo – Exclamó el encargado de la tienda entregándole al rubio un tierno disfraz de pollito. Blaise, Harry, Jacob y Ron estallaron en carcajadas al ver la expresión horrorizada del rubio.
- Partida de imbéciles – Susurró Draco pasando al lado de ellos para probarse su traje y probarle el de su hijo.
- Oye muchacho – Le llamó Jacob al encargado – Lo de las coronas iba en serio, que esperas para entregárnosla. – El chico se encargó de buscar cinco coronas para hombres doradas que combinaban perfectamente con sus pantalones marrones, camisas y chalecos azul oscuro, el cinturón con broche dorado con negro y la capa de color escarlata, y si a eso le sumaban los guantes y botas negras, el disfraz era todo un éxito.
- Voy a matar a los dueños de esta tienda – Dijo Draco al salir del vestier, al ser el más alto de todos, el disfraz le quedaba algo pequeño, sobretodo el pantalón, pero las botas tapaban aquella parte de piel que sobresalía. Derek en cambio parecía un angelito adorable vestido de pollo, su piel pálida y mejillas sonrosadas, en contraste con sus rizos rubios y los ojos grises, le sentaban de maravilla con su disfraz de pollito, que parecía agradarle mucho porque se le veía feliz mientras balbuceaba la palabra pollito.
…
Astoria recorría el jardín con algo de nervios mientras frotaba sus manos como una loca, ya casi era hora de que empezara la boda y los chicos no habían regresado y si a eso le sumaba el hecho de que Ginny la tenía enloquecida preguntando por el padrino del matrimonio, del que ella no tenía la menor idea. La castaña accionó el comunicador para estar en contacto con sus amigas.
- Chicas – Dijo presa del pánico
- Aquí – Respondió Pansy levantando su mano desde el arco de flores de la entrada, que era su posición de batalla. La preciosa pelinegra llevaba un largo vestido tipo corsé azul oscuro, que contrastaba con su maquillaje y su cabellera lisa suelta. Astoria en cambio llevaba un vestido largo de dos piezas, la parte superior era un corsé negro ajustado y adornado con una cinta del mismo color en la cintura y de aquí hacía abajo se abría una falda negra con estampados de flores.
- Hola – Saludó Hermione desde la planta superior, quien en compañía de Luna aún seguían ajustando detalles de su vestuario. Hermione vestía un vestido de dos colores, en la parte superior estaba conformado por un corsé de color crema, adornado con un hermoso acabado de color vino tinto al igual que su falda que llegaba hasta el suelo. Luna, por su parte se había decidido por un vestido estilo diosa de la antigua Grecia, el vestido era bastante suelto de la cintura hacía abajo dándole un aspecto de ángel, en la parte superior estaba formado por un profundo escote en la espalda y un escote menos profundo que resaltaba a la perfección todos sus atributos, el vestido estaba adornado en la parte superior con un hermoso encaje y era de color azul turquesa pálido.
- ¿Ocurre algo? – Pregunto Luna uniéndose a la conversación
- No quiero asustarlas, pero ni el padrino, ni el novio, ni los chicos están aquí y tengo la orden de iniciar la boda en 15 minutos – Dijo demasiado rápido Astoria.
- ¡¿Qué?! – Dijeron al tiempo Pansy, Hermione y Luna
- Eso que escucharon tontas ¿Qué vamos a hacer? – No hubo respuesta durante algunos minutos, luego la voz de Hermione se escuchó algo agitada.
- Draco no me contesta
- Blaise tampoco – Agregó Pansy
- Harry menos – Intervino Luna
- ¿Creen que se volaron, niñas? – Propuso Astoria, mientras recorría por quinta vez el jardín, estaba casi segura que sus tacones habían formado ya un perfecto camino.
- Eso suena muy absurdo, teniendo en cuenta que él único que se casa es Harry – Dijo Pansy buscando en su cabeza una explicación razonable a todo lo que estaba ocurriendo.
- Alguna de ustedes sabe ¿Quién es el padrino? – Preguntó Hermione bajando hasta el jardín junto a Luna, para hablar con Pansy y Astoria frente a frente.
- Ni idea – Contestó Pansy abriendo la boca desmesuradamente y señalando en dirección a la entrada, en donde los encargados le daban la bienvenida a todos los invitados que ya tomaban su lugar.
- Chicas… - Les llamó Ginny asomándose desde la cocina, donde aguardaba para salir una vez empezara la marcha nupcial. - ¿Es hora de salir? ¿Harry ya está esperándome? Seguro se ve muy guapo – Los ojitos le brillaban tanto, que ninguna de sus amigas fue capaz de decirle lo contrario. A pesar de estar muriéndose de los nervios, todas aguardaron hasta la hora esperada, que tal como habían predicho las encontró sin el novio y sin sus amigos y para esas alturas el padrino era lo menos importante. La marcha nupcial empezó a sonar y los nervios empezaron a salir a flor de piel, Ginny reclamaba a su hermano Ron con desesperación, sus argumentos eran que no quería hacer esperar a Harry, pero no sabía que el novio no se encontraba en su propia boda.
- ¡No me mientan más! – Gritó Ginny casi que histérica - ¿Dónde demonios está Ronald Weasley? – Pansy estaba a punto de decirle la verdad, pero Luna intervino y propuso que ella sería mejor candidata a llevar a Ginny al altar, quería ahórrale un disgusto a su amiga y varias lágrimas en el día que debía ser el más feliz de su vida.
Con Dios en la boca, Luna se atrevió a salir junto con Ginny tomada del brazo, mientras la marcha nupcial seguía sonando, siendo escoltadas por Astoria y Pansy que parecían ir para un funeral. Cuando estuvieron a unos pasos del que sería el altar adornado con un arco de flores, Ginny comprendió la situación, Harry no estaba, y por lo que veía, ninguno de sus amigos tampoco.
- ¿Dónde está Harry, Luna? – Susurró Ginny al borde de un ataque de rabia
- Yo… - Luna iba a inventarse una excusa poco creíble, pero no tuvo tiempo, pues a su lado pasó Harry como una tromba vestido del rey Arturo. Por si fuera poco, al voltear su rostro Ronald, Blaise, Jacob y Draco iban vestidos iguales al novio y para la consternación de Ginny, su pajecito favorito, Derek, el hijo de Draco y Hermione, iba disfrazado de un tierno pollito, la cara de estupefacción de Ginny solo era superada por la de Pansy y los invitados, mientras Astoria hacía maravillas para evitar soltar la risa.
- Bueno, ya estamos aquí… ¡Música maestro! – Gritó Harry completamente rojo de la vergüenza. Luna fue reemplazada por Ron, quien ahora era quien llevaba a rastras a la anonadada novia.
- Me puedes explicar ¿por qué vienen vestido como el elenco del rey Arturo? – Le susurró Hermione a Draco, quien estaba a su lado. - ¿Y por qué nuestro hijo está vestido de pollo? – Draco tragó grueso antes de contestar.
- Ahora no, Granger, más tarde te explico todo – El tono de voz empleado por Draco le dio el aviso a Hermione, que su humor no era el mejor, así que, conteniendo la risa, la castaña tomó amorosamente la mano de su esposo.
- Te ves lindo vestido de príncipe, más tarde en nuestro aposento puedes enseñarme algunos decretos reales – Le dijo pícaramente, el rubio sonrió de medio lado antes de tomar su cintura.
- Soy Rey mi amor, no príncipe, y puedes estar segura que te voy a mostrar todos los decretos reales más tarde – Hermione se sonrojó violentamente al escuchar aquella proposición y a escondidas de los invitados palmeó el trasero de su esposo.
La escena en sí parecía digna de una novela, o eso creía Ginny, que aun consternada miraba a quien se convertiría en su esposo en algunos minutos. El sacerdote empezó a hablar, pero Ginny ni siquiera escuchaba lo que este decía, su mente volaba a kilómetros de allí, de un momento a otro se dio cuenta que su padrino ni siquiera estaba presente, con voz chillona la pelirroja frenó la ceremonia abruptamente.
- ¡Paren un momento! – Gritó la novia
- ¡Ginny! – Le dijo Harry asustado - ¿Vas a cancelar la boda?
- ¿Qué? – Preguntó Ginny confundida - ¡Claro que no, no seas tonto Harry!
- ¿Entonces? – Cuestionó el sacerdote a la novia
- El padrino no está presente – Respondió Ginny preocupada
- ¡Eso que importa ahora Ginevra! – Le regañó Ronald
- Pues sí importa Ronald – Dijo Ginny mirándolo con dureza al escucharla llamarla Ginevra
- No podemos continuar la ceremonia sin el padrino…
- Por lo menos debes decirnos ¿Quién es el flamante padrino? – Protestó Blaise cruzándose de brazos
- ¡No! – Gritó Ginny histérica – Si él no viene, no se celebrará ninguna boda
- Pues eso no será necesario – Exclamó un hombre de voz ronca y sensual. Luna sintió un escalofrío al comprender a quien pertenecía esa voz, al voltear su rostro lo vio, estaba vestido con un esmoquin negro que le quedaba demasiado bien, tanto, que les sacó un suspiro a todas las mujeres presentes. – Ya estoy aquí – Dijo Theo dándole un abrazo enorme a Ginny y un apretón de manos a Harry, que sonrió feliz de verlo allí.
- ¡Listo! Ya podemos continuar padre – Afirmó Ginny sonriente – Nuestro padrino ya está aquí.
