Por no declararse
Koshiro se encontraba en su piso. Era noche de actualización del ordenador. Antes lo hacía con la misma frecuencia en que se publicaban, pero en aquella época le daba demasiada pereza. Prefería esperar y dedicarse el sábado noche a realizarlo, mientras hacía una maratón de algún anime. Así era su vida. Tenía una rutina. Aunque aquella semana se había visto interrumpida por una boda. Fiel a su naturaleza, había sido el primero en marcharse. También en parte porque le dolía que la ceremonia se hubiera llevado a cabo.
Sin él esperarlo, llamaron a la puerta. Era extraño, ya que no solía recibir visitas. En gran parte porque no le gustaba. Por eso había buscado un apartamento pequeño, para evitar que se pudiera reunir un gran número de personas. Él prefería hacer las visitas y marcharse cuando se lo pidiera el cuerpo. No era un gran anfitrión, pero tampoco le preocupaba.
—Hola, Sora —saludó, sin disimular su asombro—. ¿Qué tal?
—Hola —saludó ella—. ¿Puedo entrar?
—Claro —dijo él, haciéndose a un lado para dejarla pasar. Al pelirrojo no le sorprendió verla tan seria—. ¿Quieres tomar algo?
—Solo agua —dijo ella—. ¿Dónde… me puedo sentar?
Koshiro solía tener un hueco libre en el sofá para sus posaderas. El resto de asientos posibles estaban ocupados por el portátil, la tablet, la consola, la otra tablet, los mandos de todos los aparatos… Pero con gran habilidad logró despejar un hueco a su lado en el sofá para su invitada. Le indicó que se sentara, y cuando fue a sentarse también, recordó las costumbres sociales.
—¿Quieres tomar algo?
—Un vaso de agua estaría bien —respondió ella.
"Mejor", pensó Koushiro, pues solo podía ofrecerle agua. O un refresco de cola con mucho azúcar, y sabía que su amiga era enemiga de ese tipo de bebidas. Sacó la jarra de la nevera y sirvió un par de vasos. De casualidad se encontró una bandeja y decidió llevar ahí los vasos y la jarra grande, por si repetían trago. Lo dejó sobre la mesa y al final se sentó también.
—¿Qué tal estás? —preguntó Sora.
—Eso debería preguntártelo yo. No tienes buen aspecto.
—No lo llevo muy bien. Todo lo que ha ocurrido.
Para la chica, ver al amigo del que se había enamorado hacía años empezar a salir con Mimi para terminar casándose había sido un palo muy duro. Uno que se hubiera ahorrado si se hubiera sincerado consigo misma hacía mucho tiempo. Tal vez si no hubiera perdido el tiempo con su primer novio hubiera sido más sencillo. Y le daba muchas vueltas a aquel hecho.
—A veces me pregunto… si hubiera roto un poco antes con Yamato, podría haberle dicho a Taichi lo que sentía. Pero supongo que ya es tarde.
—¿Qué me vas a contar? —suspiró Koushiro—. Mimi era perfecta… Debería haberme acercado a ella en lugar de perder el tiempo con mi ordenador. Aunque me era más sencillo, al final solo lo he perdido todo…
—Dicen que da mala suerte brindar con agua, pero… ¡a estas alturas no podemos ir a peor! —exclamó la pelirroja, levantando su vaso—. ¿Por las decisiones de mierda?
—Por las decisiones de mierda —aceptó este, y chocaron los vasos antes de beber—. Mala suerte no se, pero triste me ha parecido un poco.
—Lo es. ¿Qué plan tenías para esta noche? —preguntó Sora.
—Poca cosa… estaba poniendo mi ordenador a actualizar cuando has llamado a la puerta.
—¿Puedes ponerlo a actualizar y vemos una peli? No tengo muchas ganas de estar sola —dijo ella.
—Claro… —respondió Koushiro y puso la lista de películas en la televisión—. Elige la que quieras, yo no tardo en poner esto.
Abrió la terminal de su ordenador y tecleó los comandos en lo que Sora empezaba a rebuscar alguna película que pudieran ver. No tardó mucho en dejarlo y en ese momento recordó que tenía un paquete de palomitas. Se apresuró en ir a la cocina y no tardó en encontrarlo. Puso a calentar la bolsa y volvió al comedor.
—¿Die Hard? ¿En serio? —preguntó Koushiro, sorprendido por la elección de la chica.
—Lo que menos me apetece es ver alguna pastelada romántica —rió ella—. Oye, qué bien huele eso, ¿no?
—¿Qué es una película sin palomitas? —bromeó el chico—. Si aguantas un poco empezamos en seguida.
Sora no tenía ninguna prisa. En realidad prefería estirar la situación en casa de Koushiro. Lo que fuera con tal de no regresar a su apartamento vacío. Podría tragarse todas las películas de explosiones, disparos, testosterona y sangre que fueran necesarias. Se echó a un lado para que el bol de las palomitas pudiera reposar entre ambos y le dio al botón del play.
—Espera un momento —dijo Koushiro, y tomó el mando—. El mejor modo de imagen… este es.
Ella rió. Tan puntilloso como siempre. Pero no importaba. Al menos se lo pasaba bien con él. Al contrario que con la película. Mientras Koushiro parecía entretenido, ella misma se daba cuenta de que se estaba durmiendo. Intentó abrir mucho los ojos, cambiar de posición. Incluso se levantó un momento para ir al servicio. Pero al regresar el sueño la seguía derrotando. En parte seguramente porque no había dormido mucho las noches anteriores.
Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que no seguía en el sofá. Alguien la había movido a una cama bastante cómoda. Se levantó, confusa. La puerta estaba abierta. Salió del dormitorio, apareciendo de nuevo en el salón de Koushiro. Este se encontraba con una tertulia de fondo en la tele, mientras devoraba un sándwich que olía de maravilla.
—¡Oh, Sora! No te habré despertado —dijo el chico.
—No, tranquilo —respondió ella, y sonrió levemente—. Creo que necesitaba dormir. Aunque no sabía que fuera tan tarde ya…
—¿Quieres que te acerque a casa? —preguntó Koushiro—. Después de cenar, claro. Supongo que tendrás hambre.
—Un poco —respondió Sora, y en ese momento su amigo se levantó y se metió en la cocina—, pero no hace falta que me prepares… nada…
Y es que el pelirrojo había salido de la cocina con un plato con otro sándwich para la chica, cuyo aroma inundó sus fosas nasales. Ella le dio las gracias y se sentó a su lado a devorar aquella improvisada cena. No se había dado cuenta del hambre que tenía hasta que terminó su alimento antes que su amigo. Estaba riquísimo.
—Eres un gran cocinero —dijo Sora.
—Solo era un sándwich —rió el pelirrojo.
—¿Y qué? Me ha gustado mucho. ¿Me has llevado tú a la cama?
—Claro. Te ibas a dejar el cuello ahí en el sofá. Pero ¡tranquila! —dijo enseguida, poniéndose colorado—. ¡No creas que te he tocado o algo así! ¡Yo no sería capaz!
—Tranquilo. Si hay un chico que me podría decir eso, y yo creérmelo, eres tú. Sé que no podrías hacerlo.
Koushiro pareció aliviado. Pero en ese momento la mano de Sora se puso sobre la de él.
—¡Sora!
—Escucha. Los dos somos adultos. Estamos solteros y… hemos perdido lo que más queremos. ¿Sería mala idea que te propusiera que… nos enrollemos?
—¡¿Enrollarnos?!
—¿Tan fea te parezco? —preguntó, un poco apagada.
—¡No es eso! Es que… Lo que me propones es raro… Tú y yo nunca…
—Lo se. Pero ¿qué tenemos que perder? Si no nos gusta podemos parar. Somos adultos, ¿no?
—Sí, pero se supone que no debemos hacer esas cosas por despecho…
—Lo que no debemos es hacerlo a lo loco, sin pensarlo… Yo se que esta noche no quiero volver a mi piso. Si puedo quedarme contigo, podríamos probar…
—¿Estás segura?
Por toda respuesta Sora se inclinó hacia adelante y posó los labios sobre los de Koushiro. Sin forzar el beso, a la espera de que él se animara. Y se alegró al ver que no tardaba mucho en reaccionar. Un beso, suave. Limpio. No muy excitante. Pero podían probar de nuevo. Un poco mejor. Y estaba bien que el chico le pusiera las manos sobre los brazos y se los acariciara. Se acomodó un poco en el sofá y se dejó caer hacia atrás mientras el pelirrojo iba subiendo sobre ella.
—¿Voy bien? —preguntó el chico.
—Vas muy bien. Me gusta.
—A mi también.
Sonrieron. Aquello funcionaba. Se besaron un rato más. Koushiro se sorprendía. Jamás había dudado del atractivo de la chica, pero su cabeza había sido ocupada por otra persona. Y de hecho había pensado en Mimi al principio, pero sus cuerpos y sus labios se entendían tan bien que poco a poco, la figura de aquel sueño imposible se difuminó y Sora quedó donde estaba. Bajo su cuerpo y disfrutando del beso.
—Te has puesto rojo —comentó Sora en un susurro—. ¿Acaso tienes vergüenza?
—Bueno… más bien tengo calor —confesó este.
—Supongo que estarás bien si te quitas la camiseta.
—¿De verdad? —preguntó él.
—Claro. Hay que estar cómodos —dijo la pelirroja. La verdad, después de aquellos besos ella también se había calentado un poco. Pero prefería saber qué había bajo su ropa. Sonrió. Así que Koushiro engañaba bastante. O al menos, en ese momento, le parecía algo así como un dios del olimpo. Pues debía intentar compensar, ¿no?—. Yo también tengo calor —comentó mientras se quitaba la camiseta—. Bueno… ¿qué opinas? —preguntó. Se sentía un poco expuesta estando en sujetador.
—Estás muy bien… —dijo Koushiro, sin tener muy claro si decía lo correcto. Jamás había pensado en Sora como una potencial amante. Solo era una amiga, pero en aquel momento volvía a ser consciente de que era una mujer. Y vaya mujer.
—Pues vamos a seguir.
Koushiro volvió a tenderse sobre el cuerpo de la pelirroja y volvieron a besarse. El contacto de sus torsos sin ropa de por medio era cálido, agradable. El chico sintió un escalofrío cuando sintió la mano de Sora recorriendo su espalda. Bueno, si había permiso implícito… acarició con la yema de los dedos sus brazos y dejó que cayeran suavemente sobre su cintura. Ella sonrió. Iban bien para dos personas que solo estaban experimentando si había alguna química.
—Oye, si… no… —suspiró Sora. Koushiro le acariciaba suavemente el lóbulo de la oreja. Empleando los dientes. Y eso la perdía—. No seas malo…
—Así que un punto débil… me pregunto si tendrás más —dijo él, con una sonrisa malévola. No se reconocía a si mismo. No se hubiera creído aquella situación si se la hubieran contado un día antes. Pero en ese momento solo quería seguir explorando el cuerpo de Sora, y bajó de su orejita para descubrir el sabor de su cuello. De su escote. Ojalá poder escurrirse bajo el sujetador. Bajó a su vientre. ¿Cómo era posible que aquella mujer le pareciera tan perfecta? Mientras entretenía sus besos y su lengua en aquella zona, sintió que la chica tiraba de sus muñecas suavemente.
Sus manos aterrizaron sobre aquellos suaves pechos. ¿De verdad eran tan grandes? Se sentían de maravilla. Jugueteó con su dedo en los pezones de Sora. La sintió retorcerse bajo él. Se entretuvo un rato más. Y la pelirroja empezaba a necesitar quitarse más ropa. Se sentía excitada. Se lo pidió a su amigo, entre susurros, y este, encantado de la vida, le desabrochó el pantalón. Tiró suavemente de ellos, y tuvo que contenerse para no quitarle las bragas de un mordisco.
—¿Quieres que me los quite? —preguntó Koushiro, refiriéndose a sus propios pantalones.
—Como si estuvieras en tu casa —bromeó Sora, que estaba deseando saber lo que su amigo ocultaba.
De modo que el chico quedó en calzoncillos para deleite de Sora. Esta se sintió algo cohibida. Por un lado le tentaba saber exactamente que había bajo la tela. Algo le decía que prometía mucho. Por otro lado, podía ser la barrera de no retorno. Debían pensar bien si iban a continuar. ¿Por qué su cuerpo le exigía hacerlo? Al cuerno. Si ella había propuesto la idea era para llegar hasta donde aguantaran.
Se quitó las braguitas para él, deseando fervientemente que a su amigo le gustase lo que veía. Y dedujo por ver cómo se encarnaba que así era. Por suerte, él no iba a ser menos. Se despojó de su última prenda, un tanto avergonzado en el momento de liberar su erección. Pero a ella parecía gustarle. ¿Pero qué debían hacer en ese momento?
—Bueno… podríamos seguir besándonos —propuso—, y dejarnos llevar…
—Estoy de acuerdo —comentó la chica.
Pero para sorpresa del pelirrojo ella no le besó. No en los labios al menos. Sintió un calor muy intenso recorriéndole. Suspiró. Sora sabía lo que hacía. Notó sus manos acariciándole suavemente los testículos mientras seguía lamiendo su pene. "Las manos quietas", se recordó. Aunque la imagen de Sora haciéndole sexo oral le perdía. Maldición… ¿tan excitado estaba? No podía acabar tan rápido, no.
—Sora, me voy… —advirtió, pero demasiado tarde. Eyaculó repetidas veces—. Lo siento mucho…
Ella levantó la mano. Con la mirada localizó el cuarto de baño y trotó hacia él. A Koushiro no se le escapó el movimiento de sus nalgas cuando andaba. La oyó escupir y correr el agua del lavabo. Supuso que se estaba enjuagando. Aún así se sentía fatal por lo que había hecho. Pero Sora regresó al salón con una sonrisa.
—Perdona por…
—No hace falta que lo digas —dijo ella—. ¿Tanto te gustaba?
—S-Sí…
—Bueno, me alegro. Solo espero que no te importe hacer lo mismo por mi… ya sabes —inquirió. Se había vuelto a sentar en el sofá y separaba las piernas para el chico.
Este se abalanzó a por ella. Estaba sediento, y solo Sora podía saciar su deseo. Enterró la cabeza entre las piernas de la chica. Sora suspiró cuando sintió las húmedas caricias de la lengua de Koushiro. No era su primera vez con un chico pero este se lo hacía mucho mejor. Bueno, se lo hacía a secas… Sus "rollos tirita" apenas soportaban cinco minutos ahí abajo antes de metérsela. Pero ahora se le estaba haciendo corto y lo estaba disfrutando mucho. Ojalá no acabase pero su cuerpo sabía cómo le gustaba aquello y no podía resistir mucho más. Tuvo un orgasmo estupendo gracias al pelirrojo.
Pero antes de tomarse un respiro sintió todo el cuerpo de Koushiro contra el suyo. Este apoyó la frente contra la de ella, jadeando. Sora podía sentir su pene presionando contra su propio pubis. Como se descuidaran, iban a…
—Quiero follar… —susurró Koushiro.
—… ¿Qué…?
—Quiero que follemos —insistió él—. Si no quieres… me apartaré pero…
—Vamos.
—¿Seguro?
—¡Vamos a hacerlo! —gritó ella y abrió mucho los ojos cuando sintió la erección del chico penetrando en su interior. Gimió libremente. Se sentía muy bien—. Joder… me encanta —dijo mientras enredaba sus brazos y sus piernas alrededor del chico—. Sigue…
Koushiro empezó a penetrarla, muy suavemente al principio. Pero esa más fogoso de lo que Sora se habría imaginado. Empezó a acelerar. Se sentía bien. Un poco más… ahí era perfecto. Pero…
—Ay… Ay… Koushiro… —gimió.
—Dime… —este relajó el ritmo un poco.
—¿Podrías… un poco más despacio? —pidió Sora—. Me duele un poco…
—¿Qué tal así? —preguntó Koushiro. Movió las caderas un poco más rápido y besó los labios de la chica—. ¿Mejor?
—Puedes… ir algo más deprisa —gimió ella.
—¿Así? —jadeó este, aumentando ligeramente el ritmo.
—Sí… me gusta… me gusta así…
—Dime cuánto te gusta —pidió él. Estaba loco por el cuerpo de su amiga, sus cuerpos se entendían a la perfección—. ¿De verdad te gusta?
—Mucho… me encanta —gimió ella, y sus labios reclamaron la lengua de Koushiro. Ambas se enfrentaron pero no pretendían quedar por encima, sino llegar juntos al maravilloso final.
—Vamos a corrernos juntos… ¿lo sabes?
—Lo quiero —suspiró ella—. Bésame y hazme tuya, por dios.
Sus labios se encontraron por última vez, sin separarse durante la larga agonía del coito. El cuerpo de Koushiro se movía con firmeza y ella se había amoldado bien a su forma y ritmo. No se podía creer en qué había terminado su tonta idea. Se sentía de maravilla. Suspiró, gimió y gritó el nombre de Koushiro mientras alcanzaba el orgasmo y sentía al chico derramándose dentro de ella. Abrió los brazos y la piernas, encantada y derrotada por aquella experiencia.
—Como sigas haciendo eso vamos a echar otro —le advirtió Sora. Koushiro empezaba a jugar con sus tetas.
—¿Ah, si? —preguntó este y se abalanzó para chupar aquellos pezones.
—Maldito… —sonrió.
7 meses después
—Buenos días, mi amor —dijo Koushiro.
—Hola, cielo. ¿Te he dado mala noche? —preguntó Sora—. Sé que con el embarazo no descanso bien…
—No te preocupes, hoy has estado tranquila.
—¿Y por eso no hay hoy desayuno? —preguntó la pelirroja.
—No, te recuerdo que hemos quedado…
—Es verdad… vaya luna de miel se han marcado Taichi y Mimi… —suspiró la pelirroja—. Pero ¿sabes qué? Me alegro.
—¿Por ellos?
—Por nosotros.
¡Hola a todos! Sí, ha costado. Casi un mes desde la última publicación. Creo que puede no ser la mejor de mis obras, pero con dos personajes que no habían demostrado química en la pantalla pues algo tenía que inventarme para que echasen un polvo xD
Tengo que añadir que estoy ya escribiendo los últimos lemmon. Bueno, la palabra "último" es un poco fuerte, pero desde luego, el ritmo de actualización bajará mucho más. Tengo dos fics en mente, más otro en colaboración con otra persona, y un proyecto personal entre manos, de modo que mi prioridad para actualizar estos lemmon bajará, pero antes quiero atender las peticiones que quedan en el tintero.
MAZINGER-TAIORA: ¡Buenas! Pues de momento todo bien, y espero que tú igual. Lo del vendaje fue la única forma en la que se me ocurrió que podrían "engañarlo" xD Y ciertamente, lo de Tai confesándose a su hermana... Pues se me pasó xD Anda con cuidado con el COVID. Saludos!
honter11: La verdad es curioso porque se supone que Mimi es el emblema de la pureza/inocencia... Y este fandom la ha convertido en toro lo contrario xD Y la verdad, resultaría graciosa esa escena y no descarto hacerla antes de terminar con los lemmon.
Burakku 283: ¡Me alegra que te gusten! Pero creo que ya lo he comentado en alguna ocasión, no voy a escribir un interspecies, aunque sea con un Digimon de forma humanoide. Lo siento.
DIGI-FANTASMA-TAIKARI: Me alegro que te haya gustado. Como ya he dicho, que Tai se declarase a Kari se me pasó xD Y espero no quedarme solo en escritor de lemmon ;)
Nos leemos en los próximos capítulos. Lemmon rules!
