Disclaimer: los personajes de Twilight le pertenece a Stephenie Meyer y esta historia a JAnnMcCole. Yo solo traduzco.
Capítulo 16.5
"Algún día mirarás hacia atrás, hacia este momento de tu vida, como un momento dulce de duelo. Verás que estabas de luto y que tu corazón estaba roto, pero tu vida estaba cambiando…" ~Elizabeth Gilbert
EMMETT
Mojándome el rostro, tomé aire profundo antes de mirarme al espejo del baño. Observé, sin girarme, mientras ella entraba. Sus ojos azules se enfocaron en los míos mientras se apoyaba contra la puerta.
—¿Puedo ayudarte? —le pregunté, tomando una servilleta de papel del dispensador. Rápidamente escaneé el baño para asegurarme que no hubiera más personas.
—Emmett, por favor, no seas así.
—¿Así cómo? —le grité—. ¿De qué forma estoy siendo, Rose? Dime, ya que sabes demasiado. ¡¿Así cómo?!
Bajó su cabeza y caminé determinadamente hacia ella, tomándola del brazo y acercándola a mí, obligándola a que me mirara a los ojos.
—Me has deshonrado —espeté a milímetros de su rostro—. Me has hecho quedar como un tonto. De todas las personas en este mundo, deberías haberme conocido. Deberías haber sabido lo que quería y eso no era destruir a mi familia. La familia es todo. Se antepone a todo lo demás y ni siquiera pensaste en cómo me sentiría si Orlando mataba a mis hermanos, a mi padre, a mi madre.
—¡Lo hice por nosotros! ¡Tú y yo sabemos que tu familia jamás te hubiera aceptado! —chilló.
—¡Lo hiciste por ti! Por Dios, no te importa un carajo nadie, solo tú misma. Ahora estás frente a mí, tratando de lucir inocente, como si no hubieras ido en contra a todo el código. Como si no hubieras escupido sobre todo lo que mi familia ha pasado décadas construyendo. ¿Sabes lo que los irlandeses les hacen a las personas que hacen lo que hiciste tú? Soy así, te evito, sonrío para las cámaras porque es lo único que me detiene de romperte el cuello y sumergirte en ácido. —La solté, pasando por su costado y abrí la puerta—. Si alguna vez te importé, Rosalie, actúa tu parte, porque hemos terminado. Ahora, vamos.
Ella tragó, secándose las lágrimas mientras se reacomodaba el vestido. Giró hacia mí y tomó mi brazo. Sonriendo, caminamos hacia la mesa donde mi padre esperaba. Rosalie fue y besó su mejilla antes de sentarse, yo estreché su mano en saludo. Él se encontró con mi mirada con la misma expresión cansada que había visto al crecer y quería decirle que lo entendía.
—Así que, Rosalie, ¿ya has elegido tu lugar de entierro en la parcela Cullen? —preguntó él mientras se servía un poco de té.
La boca de ella se abrió.
—Es algo hermosa, hacemos que graben una foto sobre el mármol negro —añadió, tomando un sorbo.
Parecía que todos en esta familia aprovechaban para torturarla de alguna forma. Pero ella había tendido su cama, y se acostará en ella… sola.
JASPER
La observaba mientras ella golpeaba tan fuerte como podía en su cuello. Él la tomó del brazo, levantándola y hasta que su cuerpo embistiera contra el ring de Edward. Moviéndose hacia su costado, ella se levantó antes de limpiar la sangre de su nariz y se reacomodó en su posición de defensa.
Jacob la observó por un momento, echándose hacia atrás ligeramente y levantando sus brazos. Dieron vueltas uno frente al otro, jamás apartando sus miradas. Finalmente, ella saltó hacia adelante y él la tomó de la cintura intentando detenerla. Sin embargo, ella se retorció, envolviendo sus piernas alrededor del cuello de él antes de darle vuelta. Lucharon en el suelo hasta que no pude soportar verlo tocarla un momento más.
—Suficiente. Apártate de mi jodida esposa —dije tan calmadamente como podía mientras caminaba hacia el ring. Los dos me miraron, confundidos por un momento, pero lo que me hizo enfurecer era la expresión divertida en el rostro de Jacob.
Sin decir una palabra más, se puso de pie. Alice se mantuvo allí, acostada y respirando profundamente.
—Gracias, Jacob —ella le dijo. Vi cómo él asintió en nuestra dirección y todos sus movimientos mientras salía del ring.
—Prepárate, vamos a hacerle una visita a nuestra invitada —anuncié.
—Me pondré enseguida —respondió, alejándose. Lo observé irse antes de girar hacia mi esposa. Ella aún no se había movido.
—Estás celoso por nada, Jasper.
—No estoy celoso. Simplemente no me gusta ver a mi esposa ser golpeada por ningún hombre. —Ella giró su cabeza hacia mí y me sonrió ligeramente.
—Tenía una oportunidad.
—Se estaba conteniendo, créeme. —Lució tan desanimada que quise patearme a mí mismo—. No que no lo estuvieras haciendo bien, porque lo estabas. Pero Jacob ha estado haciendo esto por décadas. Hubo veces en que nos sorprendiste a los dos, esa cosa que tu pierna hace fue…
Sexy.
—Sabes que Jacob es gay, ¿no? —dijo, sorprendiéndome por completo. Mi boca se abrió mientras la observaba y procesaba las palabras que había acabado de decir.
—¿Él te dijo eso?
—No, pero no tiene que hacerlo. En serio, ¿jamás lo has notado?
—¿Notado qué?
—Jasper, él jamás tuvo una novia desde que lo conocemos…
—Está ocupado, apenas yo tengo tiempo de tener una esposa con toda la mierda que Bella y Edward me hacen hacer.
Ella rio, levantándose del piso del ring antes de venir hacia mí.
—Él ni una vez ha hablado sobre chicas tampoco. No cuando estamos afuera, ni en eventos familiares, hablando…
—Es dedicado a su trabajo, la familia no le paga para escuchar sobre su vida personal.
—Hablando de eventos familiares, necesitamos organizar una reunión. No los hemos visto en meses, le preguntaré a Bella y Esme.
—No puedo creer que sea gay —susurré, estancado con la primera parte de su declaración.
Ella puso los ojos en blanco.
—No todos los hombres gays van por ahí con arcoíris y granas saliendo de sus culos.
—Lo sé, pero, vamos, él podría, aunque sea, haber coqueteado conmigo. Él no es gay.
Ella se tensó, estudiándome antes de estallar en risas. Se reía tan fuerte que sus ojos se llenaron de lágrimas.
—No es tan gracioso.
—No, no lo es. Tu cabeza es tan grande, que me estoy volviendo loca con la falta de oxígeno.
—No hagas que te acorrale.
—No hagas que te arruine el rostro, niño lindo. ¿Cómo se dice narcisista en italiano?
Su sonrisa aun me hacía sonreír, incluso cuando me volvía loco.
—Entra a las duchas así podemos irnos, te enojaste la última vez cuando fui a visitarla sin ti.
Ella intentó bajarse del ring, pero la detuve besándola con fuerza. Llevándola a mí, envolví mis brazos alrededor de su cintura. La solté cuando embistió hacia adelante.
—En serio, ¿qué hombre o mujer en su sano juicio no querría un pedazo de esto? —susurré.
Sacudiendo su cabeza, ella me dejó de pie allí.
—¡No eres tan sexy! —gritó.
Sonreí.
—¡Eres una terrible mentirosa, nena!
ALICE
Quería sumergirme en una bañera de hielo y no salir jamás. Todos mis músculos ardían y, aun así, Jacob lucía perfectamente bien. Estaba sentado en su silla, vistiendo una chaqueta de cuero con jeans Ralph Lauren y botas militares negras.
—¿Necesita algo, jefa? —preguntó sin abrir los ojos.
—No, y tú y yo sabemos que no piensas en mí como tu jefa. No tienes que llamarme así, Jacob.
Sus ojos se abrieron y sus cejas se alzaron.
—No somos amigos, Sra. Cullen. Trabajo para tu cuñado y tu cuñada y, por lo tanto, para ti. Te llamo "jefa" porque ellos te pusieron en ese lugar mientras que ellos no están. Llamarte así es irrespetuoso para ellos. No llamarte "jefa" quiere decir que no estoy de acuerdo con su elección, lo que quiere decir que los estoy cuestionando. Pensamientos así son peligrosos, especialmente en momentos como estos. Y solo un idiota los cuestionaría o les faltaría el respeto. Sobreviví hasta ahora sin ser un idiota.
Maldito.
—Si trabajas para mí, entonces ¿por qué estás aquí descansando tus ojos mientras Jasper está allí?
—Se equivoca, señora. Simplemente escucho nuestros alrededores. Como la rata en la ventana sobre nosotros que intenta comer pedazos de pan podridos…
Echando un vistazo hacia las ventanas sucias y amarillentas de la fábrica, vi la rata que mencionaba, comiendo lo que parecía ser algún tipo de masa o pan.
—También hay una bandera afuera —declaró, observando las puertas rojas de acero a seis metros sobre nosotros. Pero estaban cerradas, ¿cómo podía escuchar eso?
—Luego está el Chevy rojo, pero solo está pasando.
Ahora estaba incrédula. Me giré para mirarlo.
—¿Cómo diablos puedes saber eso?
Señaló a su oreja.
—Tenemos hombres afuera y me están poniendo al tanto.
Cruzándome de brazos, hice un puchero.
—A nadie le gusta los sabelotodo.
—Sí, señora, ¿ahora puedo volver a descansar mis ojos? —Sonrió y asentí.
Descansando en la silla, cerró los ojos mientras comencé a caminar, inspeccionando las viejas máquinas en la fábrica abandonada. Todo era tan frío, húmedo y oscuro. Me hacía preguntar si Bella y Edward elegían lugares como estos para parecer malotes. Jasper estaba en el sótano lidiando con nuestra "invitada". Quería unirme a él, pero me seguía tratando como una bebé. Al menos ahora me permitía cargar un arma. A pesar que no tenía la mejor puntería, soy lo suficientemente buena. Tenía dos navajas en mis botas que podía usar mucho mejor. Él me compró los mismos guantes que Bella usaba, aparentemente se hacían en una fábrica que no deja ADN o restos de huellas dactilares.
—Jacob, ¿cuántos hombres tenemos? —le pregunté, saltando sobre la vieja cinta transportadora.
—¿Cuántos hombres empleamos en el estado o en el país?
Nunca supe que había una diferencia.
—¿El estado?
—Doscientos cuarenta y siete.
—Diablos, ¿en serio? ¿Le pagamos a todas esas personas?
—Si quieres más información, vas a tener que preguntarle a la jefa. —Se movió en su asiento.
Fruncí el ceño, poniéndome de pie y caminando lentamente sobre la cinta con mis brazos a los costados como si tuviera dificultad para balancearme.
—Jacob, ¿cómo se dice narcisista en italiano?
—Narcisista.
Bueno, eso fue más fácil de lo que pensé.
—¿Cuántas personas has…?
—Perdí la cuenta —me interrumpió antes que pudiera terminar lo que estaba por decir.
—Iba a preguntar con cuántas personas has salido.
—¿Me estás ordenando a que hable sobre mi vida personal?
No quería darle una orden.
—No, pero…
—Entonces, prefiero no responder a tu pregunta —respondió y, afortunadamente para nosotros, Jasper volvió del sótano.
—Terminamos aquí, ¿siguen cuidando afuera?
Jacob asintió, ya de pie.
—Así como lo pidió, dos de noche, dos en la mañana. Y también la nueva carga de nieve está viniendo.
Aparentemente "nieve" era código para cocaína.
¿Por qué nadie me lo dijo? ¡Malditos!
—Bien, justo a tiempo. Haré que Bella y Edward lo sepan, ellos han estado esperándola. —Jasper se ubicó a mi lado, estirando su brazo para ayudarme a bajar. Aceptándolo, salté con toda la elegancia que podía—. ¿Llegaron los permisos para la nueva plantación de marihuana?
Jacob sacudió su cabeza.
—Aparentemente, Chicago no es tan liberal como nos gustaría pensar.
—Bueno, parece que los jefes van a tener que hacerse amigos de más gente en Washington antes de volver a casa. Realmente quieren una granja en casa, ¿cierto? —dije, recordándoles que esto ya no era un club de hombres.
—¿Qué pasa con nuestra invitada? —añadí.
Ambos compartieron una mirada… conocía esa mirada. Era la misma que Edward tuvo cuando presentó a Bella a la familia y al día siguiente, un avión explotó. Era la expresión en sus ojos antes de que fuera arrestado. Era la mirada que decía que "algo se iba a ir a la mierda".
Suspiré.
—¿Tengo que hacer pines de "liberen a Jasper Cullen"?
Comencé una traducción nueva ayer por si quieren echarle un vistazo. Se llama Tip of the Spear :)
