Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Capítulo 18, Rescate parte 2, Promesa.
Kiritsugu se movía lo más ágil que podía por los pasillos del enorme castillo. Su objetivo, era llegar al dormitorio que compartía con Iri durante su estadía con los Einzbern, si Illya no estaba ahí, entonces iría al lugar de más complicado acceso, la capilla, y si no, entonces iría directamente a la habitación del viejo golem.
Él se detuvo antes de girar en la próxima esquina, con cuidado, observó que había detrás de esta, ahí pudo verlo, una especie de espectro sombrío, pero esa cosa no era un espectro en sí, de hecho, en esencia, se parecía a un servant. Kiritsugu había oído hablar de ellos por parte del anciano Acht, según él, son una variedad de siervos incompletos, degradados o falsos. Hay una serie de circunstancias que los provocan, como una mala invocación o un ennegrecimiento, sea lo que esto fuera.
¿Había logrado crear un nuevo grial? No, si lo hubiera hecho, entonces no serían sirvientes sombríos, tal vez logró crear un prototipo o algo así. Sea como fuere, esta cosa estaba en su camino; pero Kiritsugu intuía que las balas de sus armas no serían suficientes, así que él sacó uno de los explosivos que había traído y lo colocó en la pared. Luego, el asesino de magus salió al encuentro contra el servant sombrío y, sin esperar ni un segundo, él disparó contra el sirviente residual, una sombra.
Las primeras balas impactaron contra este y, aunque parecieron tener algún efecto, cuando la sombra se dio cuenta de su presencia, este esquivó la segunda ráfaga de disparos y bloqueó las siguientes mientras avanzó contra el magus. Cuando vio que la balas no eran suficiente para derrotarlo y la sombra se le acercaba aún más, el freelancer procedió a correr lejos de este.
No obstante, esto sirvió de poco, el servant era mucho más rápido que él, pero ese era el plan, cuando Kiritsugu vio que la sombra estaba pasando por el lugar donde colocó el explosivo, Kiritsugu lo detonó. El servant fue golpeado por la explosión y mandado a volar fuera del pasillo.
El asesino de magus no se detuvo a comprobar si su objetivo había muerto, él prosiguió su camino tan pronto como pudo, si esa explosión no lo había matado, entonces lo mejor que podía hacer era alejarse del sitio.
Él siguió corriendo, lo hizo tan rápido como su cuerpo se lo permitía. Cruzó varios pasillos, subió escaleras y vio, a través de los ventanales, como una batalla campal se llevaba a cabo en los jardines del castillo. Él no pudo distinguir mucho por la altura y la oscuridad; pero podía ver como varios homúnculos eran mandados a volar o golpeados con gran fuerza, también observó como haces de mana comprimido eran disparados por la chica como si fueran balas de metralleta, él entrecerró los ojos, ella era tan peligrosa como él la recordaba, tal vez más. Incluso si lo había ocultado bien, todavía le sorprendía que la maestra que lo puso en tantos aprietos junto con ese sacerdote de la iglesia, fuera una niña que, aunque ahora parecía mayor que Shirou, cuando se dio la cuarta guerra por el santo grial debió haber sido una niña entrando en su adolescencia.
Consideró ir a ayudar a su hijo; pero luego negó con su cabeza, decidió confiar en el juicio de este. Pero deseaba que se hubiera traído a esa otra mujer que, si bien no sabía sobre su habilidades como magus, si tenía un ojo místico tan poderoso como para causarle una sugestión tan fuerte durante tanto tiempo, entonces debía ser una magus realmente poderosa. Aunque, para su sorpresa, dicha sugestión había desaparecido después de que su hijo había vuelto del Rail Zeppelin, él pensó en interrogar a Shirou; pero decidió no hacerlo, la mujer, fuera quien fuera, no parecía tener malas intenciones para con este, aunque si la investigó, pero, para su sorpresa, no encontró nada.
Por otro lado, la adolescente que había aparecido de la nada, era, sin duda alguna, la misma chica con la que se había enfrentado durante la cuarta guerra del santo grial que, si bien nunca se reunieron personalmente, ambos unieron fuerzas temporalmente durante la guerra, lo que le permitió relacionar tanto su voz como su firma mágica con su forma actual. ¿Como pudo lidiar con su hipnotismo? Bueno, de hecho, ella fue capaz de romper todas sus defensas mentales, pero cometió un error: dejó un gran agujero en su memoria, cuando manipuló sus recuerdos, ella se introdujo como una compañera que Shirou conoció en la torre del reloj; sin embargo, no previó que él pudiera identificarla por su voz y su od, y así relacionarla con la guerra. Esto produjo que él analizara sus recuerdos, notando ciertas pequeñas discrepancias y pudiendo escapar del hipnotismo. Lo único que no había podido entender, era: ¿Cómo demonios la chica atravesó todas las barreras que él había colocado alrededor de la habitación? Kiritsugu se quedó en el cuarto durante un rato analizándolas, pero no hubo ni un poco de daño en estas, es como si la chica hubiera aparecido dentro de la habitación. Aunque, él no lo descartaba, esa chica se había enfrentado a un magus de la era de los dioses de tú a tú durante la cuarta guerra si lo que creía era cierto.
Pero, aun así, él decidió fingir que no conocía nada, decidió confiar en el juicio de su hijo. Shirou tendría que tomar sus decisiones por su cuenta en el futuro sin que él pudiera ayudarlo, ya no le quedaba mucho tiempo. Lo único que le dolía es, que él no se lo revelara; pero no podía enojarse; porque él hizo lo mismo cuando le ocultó sobre la cuarta guerra del santo grial.
Kiritsugu volteó su mirada y decidió seguir adelante, más temprano que tarde, se encontró con otros dos homúnculos, ellos lo atacaron sin mediar palabra.
—Time alter, doble accel.
El repentino aumento de velocidad tomó desprevenido al primer homúnculo, este recibió un fuerte golpe en la cabeza con la culata del arma que lo noqueó dejándolo inconsciente en el suelo del pasillo, el segundo lo atacó con una pequeña hacha y Kiritsugu lo detuvo con una de sus armas. Sin embargo, el homúnculo tenía más fuerza que él, empujando su hacha con más fuerza y haciendo que el freelancer se doblara hacia atrás. No obstante…
¡Pum!
Un golpe seco se oyó y el homúnculo se desplomó hacia adelante con los ojos en blanco. Kiritsugu observó como este se desplomaba enfrente de él, detrás de este, se encontraba una persona, una mujer.
Ella era una homúnculo de los Einzbern y, por ende, poseía los mismos rasgos que el resto de los homúnculos, cabello níveo largo, piel pálida, ojos rojos. Ella era alta y, además, vestía con un traje completamente blanco, parecía esbozar una mirada de molestia o desagrado.
—¿Es usted Emiya Kiritsugu?
Él asintió.
—Mi nombre es Fillia, lady Einzbern me ha enviado para escoltarlo.
—¿Illya? —preguntó el extrañado, ¿su hija se había dado cuenta de la operación?
—Así es, pero debemos apresurarnos, si el señor se entera, acabará con ambos —dicho esto la mujer se giró y procedió a seguir por su cuenta.
Kiritsugu se lo pensó un poco, pero ella había atacado a un homúnculo para poder hablar con él, no tenía sentido si lo que quería era su muerte, tampoco creía que lo llevaran a una trampa, a fin de cuentas, el viejo Einzbern no lo quería más que muerto. Además, si lo llevaba antes este, entonces le facilitaría las cosas, con cautela él la siguió.
Ellos siguieron hacia el cuarto en el que alguna vez vivió, para su sorpresa, la mujer lo guio de modo de que evitaran a las demás sombras y no se toparan con más homúnculos.
Kiritsugu abrió la puerta de la habitación y, para su sorpresa esta estaba vacía, lo más rápido que pudo, apuntó su arma contra Fillia—. ¿Qué significa esto?
La homúnculo no temió por su vida, a pesar de tener una mayor capacidad sensitiva que muchos de sus hermanos, ella todavía comprendía que no era más que un ser desechable, estaba preprogramada para saberlo, comprenderlo y aceptarlo.
—Lady Einzbern se encontraba aquí, no tengo ninguna razón para mentirle.
—¿Entonces? —preguntó el hombre.
La mujer se lo pensó un poco—. Si la señora no se encuentra aquí, entonces el señor debe de haber pedido su presencia.
—¿Dónde?
—Probablemente, la capilla —Como si no le importara en lo más mínimo que le estuvieran apuntando con un arma, ella dijo—. Sígame, si logramos darle alcance, podremos evitar un encuentro con el señor.
Kiritsugu, con sus dudas, decidió seguirle una vez más, sin embargo, se mantuvo apuntándole con su arma en todo momento, por si la mujer intentaba hacer algún movimiento en falso.
Por otro lado, en el patio de los Einzbern…
Shirou se encontraba en medio de un campo de guerra, tenía a varias personas viniendo hacia él desde varias partes, por lo que, para que no lo rodearan, ni lo atacaran desde varias direcciones, él se encontraba moviéndose por el campo de batalla.
Un hombre vino por su costado con una lanza; tres, cuarto, cinco intentos de apuñalarlo, pero Shirou logró esquivarlos con solo algunas cortadas. Con un rápido movimiento de Neocaliburn, rompió en dos la lanza y, con la empuñadura, golpeó al homúnculo en la cabeza.
Otro intentó clavarle un puñal por la espalda, pero, Shirou sujetó su mano y, usando su propia fuerza, lo arrojó al suelo, luego lo golpeó con tanta fuerza para noquearlo en el piso.
Finalmente, un tercero intentó cortarlo con una espada; pero él lo desarmó con algo de dificultad. Shirou evitó el corte y, proyectando al castigo fantasma, se lo clavó en la palma de sus manos, destruyendo sus circuitos mágicos.
Los homúnculos eran realmente buenos en combate, eran mucho más fuertes que los humanos promedios y bastante agiles. Tanto es así que, a pesar de que no poseían una gran experiencia en combate, eran capaces de igualarlo y superarlo en cuanto a fuerza, obligándolo a no entablar largos choques directos entre sus armas, y prefiriendo esquivar sus ataque. Por otro lado, Shirou los superaba en velocidad, gracias a su magia de alteración temporal, y en experiencia en combate.
Un enorme golem corrió hacia él con intenciones de aplastarlo, pero un rayo de luz violeta lo explotó en pedazos. Manaka lo había llamado Machia Hecatia Graea, una lluvia de luz en forma de rayos morados. El uso de un solo rayo normalmente requeriría un círculo mágico, un aria y un minuto de lanzamiento para un mago normal o, treinta segundos con un aria de alta velocidad. Sin embargo, Manaka no necesitaba un aria para utilizarlos, y podía lanzarlos de forma casi instantánea.
Luego preparó rápidamente una maldición, karma de la masacre absoluta, esta produjo que los homúnculos y golems comenzaran a atacarse entre sí, convirtiendo el campo de combate en un campo de guerra campal.
«Shi-kun, ¿me escuchas?». Preguntó Manaka.
«¿Telepatía?». Preguntó el chico mientras intentaba localizar a la chica.
Finalmente, el chico logró divisarla, ella estaba flotando por sobre el campo de batalla, él sabía de magus que podían alcanzar fácilmente propiedades mágicas como "los pies no hacen contacto con el suelo" o "ser repelido por la tierra" cuando se empleaba una escoba, pero parecía que Manaka ni siquiera necesitaba de algo como eso para emplear el hechizo y mantenerse flotando en el aire. «Así es Shi-kun, tenemos que entrar al castillo, pero esos dos homúnculos están protegiendo la abertura que provocamos en la pared».
«¿No puedes hacer algo con ellos?». Preguntó el chico mientras esquivaba a los homúnculos salidos de control.
«Shi-kun, ¿Por cuánto tiempo lo vas a prolongar...?».
«…».
Manaka suspiró, «Shi-kun, puede que veas a los homúnculos como personas al tener a uno como amigo, pero ellos no están dudando en matarte. Incluso si solo están haciéndolo siguiendo órdenes, eso no cambia este hecho, si no haces lo que tienes que hacer, morirás».
Shirou tragó saliva. «Tienes razón, me encargaré de ellos».
El pelirrojo se lanzó corriendo hacia donde estaban los dos homúnculos, una mujer y un hombre, la mujer llevaba una espada y el hombre una alabarda. Shirou esquivó un ataque descendente con la suficiente fuerza para destruir el suelo del portado de la alabarda y, aprovechando el tiempo que le tomó a este recuperar su arma, Shirou apuñaló al homúnculo con Neocaliburn atravesándolo por completo, en ese momento, la otra intentó cortarle con su espada, y él se vio obligado a soltar su espada y desenvainar su katana.
La homúnculo y él cruzaron espadas ferozmente durante unos segundos, pero todo acabó cuando Shirou utilizó el triple accel durante unos segundos para tomar la cabeza de la mujer con un corte extraordinariamente fino.
Él sintió un nudo en el estómago, se encontraba manchado por la sangre de su última oponente, él había matado bestias mágicas y apóstoles muertos; pero esto era lo más cercano a un ser humano que había asesinado.
De repente escuchó algo, una voz distante, pero clara, serena—. Eso está bien, no debes de alegrarte por el derramamiento de sangre, incluso si son tus enemigos, son humanos como tú y tienen deseos, al igual que tú.
Shirou observó a la distancia, intentando discernir donde estaba el origen de esa voz y, a lo lejos, pudo verlo, una silueta, un hombre sobre la gran torre; pero él no pudo distinguirlo.
—¡Shi-kun! —Manaka literalmente se abalanzó hacia él desde el cielo y no le quedó de otra que atraparla en medio de la caída.
—¡Avisa antes de hacer eso! —gritó mientras la sostenía en sus brazos, luego sintió algo extraño a su alrededor—. ¿Destruiste la barrera?
Ella asintió—. Es probable que tengamos que salir utilizando magia de transporte espacial y la barrera podía ponerse en nuestro camino.
—¿Qué? ¿A qué te refieres? —preguntó el chico confundido.
—Tenemos un enemigo complicado, no sé si en mi estado actual pueda acabar con él, así que destruí la barrera en caso de que tengamos que huir.
—¿Cuál enemigo? ¿Dónde está?
—¡Dentro del castillo! ¡Tenemos que apresurarnos, puede que tu padre y tu hermana estén en peligro!
Esto sorprendió al pelirrojo, sin pensárselo dos veces, él tomó la mano de la chica y ambos se adentraron en el castillo.
Con Kiritsugu…
Gracias a Fillia, que conocía donde estaban ubicados los shadow servant, ellos lograron pasar encubiertos.
—¿Desde cuándo logró crear un nuevo prototipo el viejo? —preguntó Kiritsugu mientras observaba a otra de las sombras.
—Hace dos años llegó un ex magus de la torre del reloj, él fue recibido por el señor Einzbern y, desde entonces, el señor retomó con el doble de firmeza la recreación de la guerra del santo grial. Aunque solo se pudo invocar servants sombríos desde hace un año —contestó la mujer sin mayores emociones.
—¿Todavía está intentando volver a realizar el ritual a pesar de los resultados de la última vez?
—El único propósito de existir para el señor Einzbern, es recuperar la tercera magia, incluso si fracasa una y otra vez, no se detendrá hasta lograrlo.
—Tal terquedad, no puedo negar que, a pesar de no compartir su deseo, puedo entenderlo.
Finalmente, después de unos minutos, los dos lograron llegar hasta las puertas de la capilla de los Einzbern.
Fillia miró al asesino de magus para ver si él abriría la puerta; sin embargo, al ver que este no tenía intenciones de dejarle de apuntar con su arma, ella procedió a abrir la puerta de forma muy silenciosa, temiendo encontrarse con lord Einzbern dentro de esta.
La homúnculo entró dentro de la capilla, ahí, cerca de la pared más profunda de la capilla, admirando un enorme ventanal donde, según lo que Iri le había explicado, se encontraban exhibidos, en forma de una representación, los tres primeros miembros de las tres familias fundadoras de la guerra por el santo grial: Justeaze Lizrich von Einzbern, Zouken Matou, y, por último, Nagato Tohsaka, se encontraban tres personas.
Había dos mujeres homúnculos mayores, una de ellas llevaba una gran albarda, que Kiritsugu pudo deducir esta estaba hecha de renio, mucho más rara y más valiosa que el acero de tungsteno utilizado en el blindaje de los tanques. Su densidad debía de ser aproximadamente tres veces mayor que la del hierro, lo que debía hacerla demasiado pesada para que los humanos normales lo muevan en combate cuerpo a cuerpo. Pero los homúnculos no eran humanos normales, los creados por los Einzbern para el combate podían igualar incluso a varios servants en combate; pero, en contraposición, probablemente ella no fuera capaz de usar magecraft. La otra mujer no llevaba nada y no parecía estar hecha para el combate, aunque seguramente debía ser buena en el uso de magecraft; pero ellas no eran su centro de atención, en medio de ambas, ahí estaba…
Con una mezcla de muchos sentimientos, Kiritsugu susurró—. Illya…
—Mi señora… —habló Fillia en voz alta—. Le he traído a la persona que mando a buscar.
—¿Eh? —Illya se giró para ver a su tercera dama de compañía; pero eso no era lo importante, lo que realmente le impactó, fue el hombre que se encontraba detrás de esta.
Estaba más pálido de lo que lo recordaba, algo más delgado también, parecía cansado, como un árbol en medio de una enorme tormenta, apunto de salir volando por esta; pero sujetándose con sus raíces para mantenerse firme.
—¿Kiritsugu…? —preguntó la niña, su voz era temblorosa, y más que una pregunta parecía un anhelo, un deseo.
Él se rompió por dentro, ella parecía ser una versión mucho más joven de Iri, él no sabía que decir, no sabía qué hacer. Para Kiritsugu, lo que estaba viviendo, era un sueño, una ilusión que había estado teniendo desde hace casi una década. Casi se había rendido, en cierto momento estuvo a punto de perder la esperanza, pero ahora estaba aquí, el sueño se hizo realidad. Y, precisamente por eso, él no tenía ni idea de que hacer, su imaginación nunca lo había llevado más lejos de este encuentro, aquí acababa la ilusión. Lo único que pudo hacer fue, dejar de apuntar a la mujer y, lentamente, él entró en la capilla a paso lento, casi como si estuviera en un trance.
Sin embargo, si para él acababa la ilusión, en ese momento, para Illya era diferente. Durante diez años, ella estuvo alejada de su padre, en esa década, su abuelo le había dicho que la habían abandonado, que un chico al que nunca había conocido le había robado el amor de su progenitor. No se le permitió salir de esas murallas, no se le permitió hacer amigos o mantener relaciones con gente del exterior, las únicas relaciones que mantenía, además de la que tenía con su abuelo, era con sus damas de compañía. Todo esto, mezclado con el férreo entrenamiento que recibió para aprender la magia de los Einzbern, hizo que estos diez años parecieran una pesadilla, y ahora, al fin, la pesadilla había terminado.
Sueño, ilusión o pesadilla, en este momento, era indiferente, para ambos, ahora se encontraban en la realidad. Y, a diferencia de Kiritsugu, Illya si sabía lo que tenía que hacer, ella corrió, corrió tan rápido como pudo hacia los brazos de su padre y saltó hacia ellos, Kiritsugu dejó caer una de sus armas y recibió a sus hija en sus brazos.
Con la voz temblorosa, no, todo su cuerpo estaba temblando, él dijo—. P-Perdóname, tardé más en volver de lo que planeé.
Illya negó con su cabeza—. T-Tranquilo, una campeona tiene el deber de esperar hasta que sus retadores estén listos.
Ambos recordaban aquellas competencias buscando brotes en las ramas de los árboles.
—Ya no puedo cargarte en mis hombros, perdóname… —su voz se rompía con cada palabra.
—No importa, Illya ya es lo suficientemente alta —dijo ella con lágrimas en sus ojos—. Quiero volver a casa, Kiritsugu.
Él asintió—. Volvamos a casa Illya.
Las tres mujeres no podían evitar mantener una sonrisa al ver las lágrimas de su querida señora. Pero todo esto duro poco, una voz rompió toda ilusión, o, mejor dicho, les recordó una realidad mucho más oscura de la que creían vivir, dejándoles en claro que, a pesar de todo lo que habían logrado, todavía se encontraban en medio de territorio enemigo.
—Lamentándolo mucho, ella ya está en casa.
Desde una de las puertas laterales de la capilla, un alto hombre entró en esta. Jubstacheit von Einzbern. Él era un hombre alto, un golem con las mismas características de los homúnculos Einzbern, ojos rojos, cabello blanco, piel pálida. Además, él exhibía una larga barba de color blanca que daba la ilusión de ser una cascada, si bien tenía una vida larga, Kiritsugu siempre había sentido una "luz astuta" que emitía de sus ojos para ocultar cualquier rastro de senilidad. El viejo homúnculo emitía una presión y un sesgo imponentes cuando que Kiritsugu veía su mirada.
—Viejo Acht… —dijo el asesino de magus mientras se separaba de Illya y se colocaba entre esta y el viejo golem de forma protectora.
Kiritsugu tomó su Thompson Contender y apuntó a su enemigo, él no lo entendía, ¿qué demonios hacía el viejo golem aquí? Él es una inteligencia artificial creada para controlar el castillo Einzbern, en pocas palabras, Acht no era un combatiente de primera línea. Además, la magia de la familia Einzbern, que sigue la escuela taumatúrgica de alquimia, se basa en la creación y refinamiento de sustancias y, el enfoque de sus estudios, radica únicamente en la manipulación estructural de metales preciosos. Conocen la magia curativa, pero como alquimistas, no la usan para recuperar la carne de las personas heridas, sino para aliviar la gran carga que siente un sujeto que recibió un órgano que fue templado con poder mágico, así como ayudar a que su cuerpo se acostumbre al órgano recién trasplantado. Porque con la artesanía de los Einzbern, la energía mágica se vuelve fácilmente dispersable. En pocas palabras, aunque sus miembros pueden ser peligrosos cuando se ven obligados a luchar, su especialización decidida a la alquimia los hace inadecuados para la batalla. Esa es la razón por la que, hasta el tercer heaven's feel, los maestros de los Einzbern fueron eliminados al principio de la batalla. Y el viejo Acht no era la excepción…
—Has perdido el derecho de emparentarte conmigo, traidor.
Kiritsugu entrecerró los ojos—. ¿Sabías lo que sucedería en la cuarta guerra? Nunca me advertiste sobre eso.
—Sabíamos que el sistema había sido corrompido por aquel débil sirviente, creamos la clase ruler para contrarrestarlo; no obstante, no imaginamos que incluso ruler nos traicionaría —Luego, y para sorpresa de ambos, el hombre sonrió—. Aun así, no puedo creer que diga esto, pero me alegra saber que fuiste tú, Kiritsugu.
—¿A qué te refieres?
—Por un momento temí lo peor. Creí que un enemigo temible había logrado localizarnos y traspasar nuestras defensas.
De nuevo, Kiritsugu sintió que algo estaba mal, Jubstacheit estaba siendo apuntado por un arma, no tenía medios para defenderse y, aun así, hablaba como si no estuviera en peligro.
Luego, el anciano observó a lady Einzbern—. Illya…
—Abuelo… —susurró Illya con algo de nerviosismo.
—Vuelve a tu recamara, esto ya ha terminado.
Esto sorprendió a la chica, ¿cómo podía estar su abuelo tan tranquilo? ¿Qué acaso no entendía lo que pasaba?
—A-Abuelo, yo no volveré. Yo… ¡Me iré con Kiritsugu!
El hombre entrecerró los ojos, él emitió una gran presión con su mirada—. Eso no es posible, te lo dije hace poco, ahora tienes un papel que cumplir como la nueva cabeza de la familia. Incluso si no eres útil como lo fue tu madre como una vasija del grial, todavía puedes ser útil como una maestra en el próximo ritual.
—¿El próximo ritual? ¿Estás pensando seriamente en realizarlo otra vez?
—Por supuesto, el objetivo de nuestra familia es ganar la guerra del santo grial. Y, como ya he dicho, he terminado aquí.
El golem alzó una mano, creyendo que él usaría un hechizo, Kiritsugu no dudó y disparó su arma.
Las balas recorrieron la habitación con enorme rapidez, directo hacia la cabeza del viejo magus.
¡Clinck; clanck!
Pero estas no llegaron hasta su objetivo, un ser apareció de la nada, no, él no apareció, él tomó forma, a gran velocidad, blandió su acero, y las balas chocaron contra este, todas y cada una de estas fueron desviadas a la perfección.
Kiritsugu trago saliva, ¿Cómo? ¿por qué? ¿Cuándo? Incluso en los peores escenarios que había imaginado, jamás pensó en algo como esto, este era el peor escenario posible, no, ni siquiera era un escenario realmente posible, se necesitó de casi lo que fue un milagro para la familia Einzbern, Justeaze Lizrich von Einzbern, así como de la ayuda de otras dos familias y, encima de todo, la del mago marshal para llevar a cabo el ritual. ¿Cómo demonios el viejo Acht había logrado replicar el ritual en solo una década? No tenía el más mínimo sentido y, aun así, lo logró, estaba justo delante de él, incluso si no quería creerlo, estaba justo en frente de él, convocado de alguna manera que no podía entender, uno de ellos, de aquellas leyendas con las que él había tratado hace 10 años y, justamente por haber tratado con aquellos seres, sabía que no había forma de que él ganara, no podía.
Ahí, frente a él, se encontraba un hombre alto con cabello gris plateado. Su cuerpo estaba envuelto en una radiante armadura plateada tejida. Portaba su espada magna fantasmal en sus manos y, con ella, había desviado las balas. Su piel expuesta estaba teñida de marrón. Esa piel parecía compuesta por escamas que no serían heridas por ninguna espada o hechizo ... Tenía una alta estatura, un cuerpo esbelto y piel bronceada.
Por un momento, Kiritsugu lo recordó, los Einzbern pusieron todo su esfuerzo en buscar a Avalon, la vaina de Excalibur; sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y la búsqueda resultaba infructuosa, ellos se plantearon tener algo como repuesto, solo en el caso de que no pudieran conseguir la vaina a tiempo, y así, en la búsqueda por conseguir a un espíritu heroico que pudiera reemplazar al legendario rey de los caballeros, se encontraron con otro gran caballero de gran renombre, el caballero sangre de dragón, y el asesino de dragones que derrotó al malvado dragón Fafnir con la espada sagrada Balmung en sus manos. Él era un gran héroe nacional de Alemania que tiene muchas representaciones diferentes en las diversas leyendas que se le atribuyen. Su papel más famoso es su aparición introductoria en el poema épico alemán de la edad media, el Nibelungenlied, retratado como su personaje principal. Es un personaje de una tragedia que se había extendido por toda Europa en relación con la matanza de dragones y el oro del Rin, y su personaje se estableció con la antigua epopeya Nibelungenlied.
Así, los Einzbern buscaron algo que se relacionara con el antiguo héroe y dieron con el Das Rheingold. Esta es una montaña interminable de tesoros que Siegfried ganó al derrotar a Fafnir. Siegfried afirmaba que la cantidad fue exagerada, pero dice que quedaba una gran cantidad incluso cuando su bisnieto era un anciano. Se dice que, si se permite que el tesoro fluya libremente, los humanos que lo encuentren se convertirán en prisioneros de la gran riqueza, lo que eventualmente causará mucha destrucción mientras el país en el que se encuentre se llenara de traición y desconfianza.
—Illya, te lo repetiré por una última vez, regresa a tu recamara. —Luego se volvió hasta Kiritsugu—. Saber, acaba con el traidor.
El caballero, silencioso, alzó su espada y, con una velocidad inhumana, atravesó la capilla. Kiritsugu no tuvo tiempo para reaccionar, tal vez pudiera haber hecho algo si pudiera usar el triple accel, pero ese no era el caso, incluso si vio su final ante sus ojos, sus pensamientos finales no fueron hacia sí mismo, sino para aquellas tres personas que más había amado en su vida, sobre todo, a la chica que estaba detrás de su espalda.
¡CLINCK!
Acero golpeó contra acero, la legendaria Balmung chocó contra una gran alabarda. Leysritt logró detener el ataque, ella se encontraba al lado del grupo, por lo que fue lo suficientemente rápida para detener el golpe. Usando la fuerza anormal con la que contaba como un homúnculo que había sido diseñada para el combate, ella empujó al hombre hacia atrás.
Ella se colocó entre el grupo y el héroe—. Mi señora, huya de aquí con su padre, le comparé tanto tiempo como me sea posible.
—¡Lys! —gritó Illya preocupada.
Kiritsugu se planteó la sugerencia por unos momentos; pero, después la desechó, ¿Cuánto tiempo podía comprarle la homúnculo? ¿10? ¿15? ¿20 minutos a lo mucho? El servant les daría caza y los asesinaría después de eso, no, si quería sobrevivir a esto solo había una forma: matar al maestro.
El freelancer se giró hacia las otras dos homúnculos. Primero se dirigió hacia Fillia—. Cuida de Illya —Luego, se giró hacia Sella—. ¿Conoces magia curativa?
Sella asintió.
—Entonces asegúrate de curarla, yo la cubriré. —Kiritsugu recargó su arma—. La única forma que salgamos de aquí con vida, es matando al maestro del servant.
Era suicida; pero era también la única forma, Kiritsugu se alejó solo un poco del grupo, para poder tener una mejor línea de visión a la hora de dispararle al golem.
Aunque dudosas, Sella y Fillia asintieron.
—No me esperaba menos de unos fallos —exclamó el viejo golem de forma despectiva.
Kiritsugu disparó contra el viejo y, otra vez, el caballero bloqueó las balas.
¡Clianck!
Esta vez el héroe no tuvo tiempo de contratacar, él tuvo que detener una ataque descendente de la alabarda de la mujer. Saber se sorprendió, esta mujer era absurdamente fuerte, lo suficiente para detener su primer ataque, pero no era nada que no pudiera manejar, si tuviera que ponerle un número, esta mujer tenía la mitad de su fuerza.
Él la empujó con facilidad hacia atrás y dijo—. Si portas un arma, te trataré como a un guerrero.
Con una gran y absurda velocidad, el caballero dragón atacó a la homúnculo, Leysritt se vio obligada a retroceder, el combate era completamente desigual, el caballero era más rápido y ágil que ella y, además, era mucho más fuerte que la homúnculo. La única ventaja que ella poseía, era el alcance extra que le daba su alabarda, pero eso era todo, las sillas de la capilla se rompieron mientras Leysritt caía contra ellas.
Ella se levantó con dificultad y vio como el hombre ya estaba a pocos metros de volver atacarla…
¡Bam!
Una vez más, el asesino de dragones, se vio obligado a retirarse y volver a proteger a su maestro desviando las balas.
Kiritsugu frunció el ceño, otra vez, el servant fue lo suficientemente rápido para proteger al viejo Acht, esto era malo. Él vio como la homúnculo volvía levantarse una vez más, la magia de curación que su compañera le estaba proveyendo estaba haciendo efecto; pero, ellos no podían mantener esto durante más tiempo.
Ella le miró otra vez, como si le preguntara que debía de hacer.
—Una vez más… —dijo el asesino de magos.
Aunque al principio, el viejo Acht parecía interesado en cuanto podía durar un homúnculo fallido contra un espíritu heroico, mientras la "batalla" avanzaba, él perdía el interés en esta—. Saber, deja de jugar, acaba de una vez con todos los traidores.
Incluso si no sabía porque, Leysritt volvió a encarar a la leyenda de la misma forma. Pero los resultados no eran diferentes, una vez más Leysritt fue obligada a pelear a la defensiva, lo peor de todo, era que, mientras que ella recibía una herida tras otra, ninguno de sus ataque pudo herir la absurdamente resistente piel del héroe, el hombre era, literalmente, una fortaleza andante. Daba igual lo que ella hiciera, no podía hacer nada.
—Cuando vuelva a proteger al anciano, cierren los ojos y tápense los oídos—habló en voz baja el freelancer de modo que el viejo magus no lo escuchara.
Una vez más, Kiritsugu volvió a dispararle al anciano homúnculo, de nuevo, el héroe volvió a bloquear todos los ataques, sin embargo, el héroe pudo notar de forma tardía como un pequeño objeto negruzco se alzaba sobre su cabeza. Él lo miró fijamente durante los instantes que flotó sobre él, gracias al conocimiento general que le había brindado el sistema, él sabía lo que esto era. Una granada de mano, un proyectil explosivo que se lanza con la mano o con un arma específica, lo que se persigue con esta arma es que explote cuando el objetivo está dentro de su radio efectivo, como era su caso. Pero al caballero no le importó, ni siquiera hizo un intento por defenderse, la granada venía de frente y su armadura biológica se encargaría de eliminar el daño, algo como la explosión de una granada no era suficiente para hacerle un daño significativo.
La granada explotó y el héroe comprendió el error que había cometido, pues con la explosión de la granada oyó un disparó, un único disparo, y él no pudo desviarlo o bloquearlo, se encontraba ciego. El arma que habían usado contra su persona no era una granada común y corriente, esta no estaba destinada a herirlo, sino aturdirlo, era una granada aturdidora.
En el momento de la explosión, esta había liberado un destello de luz cegadora que activó momentáneamente todas las células fotosensibles en la retina del servant, haciendo la visión imposible durante, aproximadamente, entre cinco segundos y un minuto, o, hasta que el ojo devuelva la retina a su estado original. Por otro lado, un ruido increíblemente fuerte fue emitido por la explosión de la granada, contribuyendo a incapacitar la audición del héroe, pues interrumpió el fluido en los canales semicirculares de su oído.
¡Bam!
Todo esto causó que el caballero no pudiera reaccionar por varios segundos, y Kiritsugu, que ya estaba preparado para todo esto, aprovechó ese tiempo para realizar un disparo.
El servant se estrujó los ojos con fuerza, durante todo el momento en el que estuvo aturdido se encontró lazando tajos a diestra y siniestra, él no sabía si su enemigo conocía su única debilidad; pero si lo hacía, él no le permitiría acercase con facilidad. No obstante, eso no pareció ser el objetivo del hombre al que enfrentaba.
Una vez que recuperó la visión, lo vio apuntándole con su arma, sin embargo, en su cuerpo no sentía ninguna herida. Aunque siendo de pocas palabras, esta vez el hombre se dispuso a hablar—. Debo alabarte magus, si hubieras tenido un sirviente bajo tu comando, ese hubiera sido mi final, es una lástima que no sea el caso.
Kiritsugu sonrió—. Te equivocas, nuca tuve la intención de derrotarte en un combate directo, soy un asesino, no un combatiente de primera línea. Si quieres romper una cadena, apuntas a su eslabón más débil.
—¿Qué?
Una tos acuosa resonó por toda la habitación—. Des… Desgraciado, realmente eres un asqueroso hereje, Emiya Kiritsugu.
El caballero giró su cabeza, ahí pudo ver a su maestro tambaleándose, el viejo golem se agarró el pecho desangrándose. Kiritsugu se mostró muy disgustado, sabía que el viejo, a pesar de no estar hecho para la batalla, era mucho más resistente de lo normal, pero esperaba que la bala fuera lo suficientemente poderosa para terminar con su vida.
—¡Maestro! —alzó su voz el caballero mientras se acercaba a este.
—¿Q-Qué me hiciste? ¿Con qué me disparaste? Solo estoy usando mis circuitos para proveerle mana a Saber, tus balas del origen no deberían afectarme de este modo…
—Lo que te disparé no fue una bala de origen corriente. Es un regalo de un conocido en común.
Una vez más, el viejo golem volvió a toser sangre—. E-Esto es… No puede ser... ¿Angra Mainyu?
La maldición de Angra Mainyu, también conocida como la maldición de todos los males del mundo, se manifiesta en forma de un icor negruzco que matará a cualquiera que la toque, a menos que puedan eliminarlo de su cuerpo antes de que este se derrita. Aquellos que no se disuelvan serán asaltados mentalmente por todo el mal del mundo, eventualmente volviéndose locos o maldecidos por sus efectos posteriores.
Kiritsugu se realizó una operación para poder crear esta última bala, esta era diferente a las demás, se había hecho para concentrar la maldición de Angra Mainyu, la cual ya estaba en su máximo punto por haber estado creciendo y devorando al magus durante una década.
El viejo golem sintió como la maldición empezaba a devorarlo, al estar en su máximo punto y estar concentrada dentro de la bala, esta empezó a comerlo con mayor velocidad, no solo eso, dentro de su cabeza, el viejo golem sintió como si estuvieran imprimiendo el infierno en su cerebro, la maldición estaba mostrándole una oscuridad invisible, una fealdad que no puede ser reconocida por los seres humanos y, todos los crímenes de las personas en el mundo, se imprimieron en su cabeza, por un momento sintió como si su voluntad se torciera de modo que quisiera destruirlo todo. Además, vio como su cuerpo comenzaba a atrofiarse y sus circuitos mágicos se empezaron a corroer.
Incluso si tardaba unos días, una semana, o incluso un mes, el viejo Einzbern sabía que sus días estaban contados. Por un momento, se sorprendió de como el hereje había soportado esta maldición por diez años; pero luego eso no le importó, él jamás consideró su muerte, y ahora moriría sin forma de evitarlo…
Acht había presidido a la familia Einzbern desde la segunda guerra del santo grial, la cual llevó a cabo alrededor de la década de 1860, y desde eso había proseguido con el objetivo de los golem tipo Jubstacheit, de los cuales él era el octavo, recuperar la tercera magia que habían perdido hace mucho tiempo. Trabajó durante 140 años para lograr este objetivo, su único orgullo eran sus habilidades para la creación de homúnculos y lo que más despreciaba eran aquellos que resultaban como un fallo. En busca de su objetivo, él había fracasado en tres guerras del santo grial, durante una década, estuvo buscando la forma de crear un nuevo grial y solo después de reunirse con aquel magus, logró ver una luz al final del camino. Pero eso ya no importaba, él no sobreviviría para ver su plan completado, no ganó ninguna de las tres guerras del santo grial y ahora moriría sin poder participar en la última, toda la vida de Acht podía ser descrita con una palabra: Fallo. Él era un fallo, había fallado en cada uno de sus intentos y sería sustituido por la hija del hombre que acabó con su vida, un homúnculo mejor que él.
Ira, Acht sintió más furia que nunca en su vida, él era un fallo, lo que más odiaba en el mundo. Siempre que se mantuviera con vida, el golem podría intentar recuperar la tercera magia una y otra vez, incluso si fallaba; pero ahora moriría sin haberlo logrado. El viejo golem alzó su mano y dijo con ira mientras miraba tanto a Illya como a Kiritsugu—. ¡Saber, por mis sellos de comando, te ordeno, acaba con los traidores, acaba con el hereje y con el fallo! —Unas marcas en forma de esquirla se iluminaron en su mano; pero al hacerlo, sintió como la maldición se aceleró a una velocidad absurda, como si reaccionara a la activación de sus circuitos y sus sellos de comando.
—¡E-¡Espera, m-maestro!
Por un momento, saber se resistió, si bien a él no le importaba matar sus enemigos, Acht señaló también a Illya, y matar a una niña inocente era algo que iba por completo en contra de sus principios; no obstante, no pudo hacer nada, los tres sellos de comando lo obligaban a cumplir la orden.
Una vez más, saber volvió a atacar al grupo; Leysritt se interpuso, pero saber, ya no estaba jugando, él partió en dos su alabarda y cortó a Leysritt con un corte ascendente, arrojándola fuera de su camino.
Sella intentó detener al héroe utilizando la magia alquímica de los Einzbern para modificar la estructura del castillo haciendo surgir un muro desde lo profundo del suelo. Pero este no fue nada para la legendaria espada.
Una vez cortado en pedazos, golpeó a Sella arrojándola contra la pared.
Solo tardó unos segundos en cruzar la capilla, todo había sucedido en tan solo unos segundos.
El miedo a la muerte se vislumbró en el rostro de Illya, en un intento desesperado por salvarse ella, ella intentó atacar al servant—. ¡Engel Note: poema del ángel! —Usando sus cabellos, ella creó varios familiares, pájaros, específicamente Ibis—. ¡Zelle ataca!
Los Ibis atacaron con disparos mágicos contra el héroe, pero esto no sirvió de nada, la magia se disipó al contacto con su piel.
El héroe alzó su espada, la chica observó el brillo que esta emitía reflejando la luz de la luna, su vida había terminado, esperando el tajo, ella cerró sus ojos…
Sangre, gotas de sangre corrieron por su rostro, un sabor metálico tocaba sus labios. Era su sangre, ¿verdad? Aun así, ella no sintió ningún dolor, ¿Era esta la habilidad sobre humana para blandir la espada de saber? Si era así, ella se lo agradecía. Illya se había reunido con Kiritsugu y, incluso si fue durante solo unos instantes, la soledad de una década fue disipada, su padre la quería, no la había abandonado, y eso era más de lo que ella creía obtendría en vida.
¡Glup…! ¡Glup…!
Pasaron unos segundos y nada pasaba, su conciencia no se desvanecía, sentía las gotas caer en su rostro; pero nada más. Con miedo, ella abrió los ojos y se asustó al ver el filo de la espada a centímetro de su rostro, desde su hoja, se deslizaba la sangre que le empapaba el rostro, no era de ella, Illya alzó un poco su rostro para ver el origen de la sangre.
—¡Hmn! —Illya tragó saliva, ahí estaba su padre, la espada atravesaba su pecho, la sangre emanaba desde este hasta manchar su rostro.
Kiritsugu tosió sangre, él no lo había pensado mucho, sabía que no podía hacer nada, ninguna de sus armas era capaz de herir al espíritu heroico, e incluso, su sacrificio no serviría para nada, él espíritu heroico la mataría después de terminar con él. Pero, aun así, Kiritsugu no podía permitirse quedarse viendo como su hija era asesinada delante de sus ojos, incluso si su sacrificio no servía para nada, incluso si solo valía unos segundos, era mejor que observar su muerte.
En el fondo de sí, el héroe elogió el valor y lealtad del hombre, él sacó la espada del pecho de su enemigo, dejando que su cuerpo moribundo cayera al lado del de su hija.
—¡Kiritsugu! —gritó Illya entre sollozos mientras intentaba tapar la herida de su padre con sus manos, manchándose con la sangre, ella no sabía magia curativa y lo único que podía hacer era utilizar su magia para disminuir el dolor que Kiritsugu estaba sintiendo.
Illya volteó su mirada y sufrió un deja vu, otra vez, la espada reflejó el brillo de la luna antes de tomar su cabeza.
Al servant le temblaban las manos al intentar detenerse, pero los tres sellos de comando lo hacían imposible, tal vez fue por eso que no previo el torrente de luz que inundó la habitación en su dirección. Este lo golpeo arrojándolo hacia atrás, la luz arrasó con todo destruyendo la pared de la capilla y produciendo que el servant saliera de la habitación.
Illya volteó su mirada para ver como dos personas entraban a la capilla. Una chica rubia y un chico pelirrojo.
Manaka y Shirou habían entrado a la capilla después de haber atravesado gran parte del castrillo y destruyendo a varios sirvientes sombríos a su paso. Gracia a Manaka habían podido rastrear el lugar donde había una mayor concentración de mana y llegaron hasta la capilla.
Shirou analizó la situación, había dos mujeres en el suelo, una de ellas inconsciente y la otra desangrándose, en la parte más alejada de la capilla se encontraba un gran hombre desangrándose por una herida de bala, pero nada de eso importó cuando vio la figura de su padre moribundo.
Shirou corrió hacia este—. ¡Kiritsugu!
Él se agachó junto con la chica al lado de su padre.
—S-Shirou… —susurró el hombre.
—¡Espera! ¡Proyectaré otra copia de Avalon! ¡Ella te sanará!
Él negó con la cabeza—. No lo hagas, no servirá de nada —Kiritsugu se giró hacia Illya—. I-Illya, él es tu hermano adoptivo, su nombre es Shirou, de ahora en adelante, él estará junto a ti y te protegerá...
Illya negó—. K-Kiritsugu, ¡No puedes morir ahora! ¡Se supone que estaríamos juntos de ahora en adelante! Se supone que seríamos una familia…
—Perdóname… —Kiritsugu le acarició la mejilla—. Te he vuelto a decepcionar…
Ella negó aún más fuerte con su cabeza.
Luego él hombre se dirigió a su hijo—. Shirou, prométeme que protegerás a Illya. —Kiritsugu tosió sangre después de decir la última palabra.
Entre lágrimas, el chico asintió—. Lo prometo.
Kiritsugu sonrió—. E-En el mundo de los magus, la traición es la norma general, pero ustedes son familia, incluso si no comparten lazos de sangre, eso no importa, cuídense el uno al otro, manténganse juntos y busquen un futuro, si tengo un deseo, es que sean felices.
En ese entonces, la culpa colmó a Shirou. Él no pudo más—. Perdóname Kiritsugu, no te fui honesto… yo… también he guardado secretos.
Kiritsugu esbozó una pequeña sonrisa—. Lo sé.
Esto sorprendió al chico—. ¿Q-Qué? ¿Cómo? ¿¡Desde cuándo?
—El Rail Zeppelin, la sugestión comenzó a desaparecer desde entonces.
En ese momento Shirou lo comprendió, Altrouge había vendido sus ojos místicos del encanto al tren, la sugestión que puso sobre Kiritsugu debió haberse debilitado desde entonces hasta desaparecer—. ¿¡Entonces por qué…!?
—Te lo dije ¿no? Confío en tu juicio. En mi vida terminé asesinando a todas las personas que confiaron en mí, mate a mi primer amor, a mi padre, a mi maestra. Desconfié de cada persona en este mundo, utilice a todas las personas como herramientas, por una vez quería hacer lo contrario, salvar a las personas que amo y confiar en ellas con mi vida, solo por esta vez, no ser el asesino de magos, sino… —Kiritsugu no pudo hablar más la sangre lo ahogó.
—¡Kiritsugu! —gritaron Shirou e Illya.
—P-Pero, todavía tengo un último trabajo. Shirou ayúdame a levantarme…
Al ver la mirada suplicante de su padre, Shirou no pudo negarse. Colocando una mano en su herida y otra sobre su hombro, Shirou logró levantar al freelancer.
Kiritsugu todavía tenía su código místico en una de sus manos, él miró al viejo golem.
—I-Incluso si me matas, los sellos de comando le darán el tiempo suficiente a saber para acabar con ustedes —dijo Acht.
Kiritsugu le apuntó con su arma—. Pero acelerará el proceso de su desaparición. —La bala fue disparada desde el arma dándole al viejo hombre en la cabeza.
Illya cerró los ojos, todavía conmocionada por todos los eventos sucedidos en tan poco tiempo.
—¡Shi-kun, se acerca! —dijo Manaka.
Shirou sentó a su padre en una de las sillas de la iglesia, luego le dijo a Illya—. Quédate con él, ha estado esperando diez años para estar contigo. Yo me encargaré del espíritu heroico.
Illya miró al chico sorprendida de la firme intención del chico por enfrentarse a ese monstruo andante.
Kiritsugu quiso decir algo, pero Shirou se lo impidió con una sonrisa—. Me has dado todas las enseñanza que necesitaba, papá. Ahora deja que yo me encargué del resto.
Kiritsugu asintió, él había confiado en Shirou para dejarlo solo en la torre del reloj por casi dos años, lo había llevado junto con él al infierno que fue Aylesbury, además de todo lo ocurrido en el Rail Zeppelin, confiaría en él para esto también, y para que cumpliera su promesa.
Shirou se alejó hacia el jardín nevado portando a Neocaliburn.
—¿Sabes qué es una locura, no es así? —le preguntó su ancestro.
Shirou asintió—. Lo sé, pero no puedo retroceder esta vez. —Shirou había visto la espada legendaria de reojo antes de atacar al servant—. Como una espada no puedo echarme para atrás ante un reto como este, atravesaré la armadura de ese asesino de dragones.
Muramasa sonrió—. Eres un mocoso bastante atrevido; pero tienes razón en algo, una espada que se acobarda ante una armadura, es una que no vale la pena crear.
—Aun así, combatir a ese servant sigue siendo una locura, ¿sabes? —dijo Manaka a su lado.
—Solo debo aguantar hasta que se le acabe el mana… —Shirou se volteó hacia su lado—. Te preguntaría si puedes ayudarme, pero creo que te enojaría…
Manaka sonrió—. Me alegro que lo vayas captando. No puedo hacer gran cosa contra ese servant, es clase saber a fin de cuantas.
—Aunque desechó su protección mágica de clase saber debido a su armadura…
—¿Hmn? —exclamó la chica.
—Él es el legendario asesino de dragones, Siegfried.
—Entonces es peor aún, se dice que él obtuvo una piel similar a una armadura después de derrotar al dragón de su leyenda, armadura de Fafnir. Si mal no recuerdo, es un tesoro heroico del tipo continuamente activo que permite que su piel cancele los ataques físicos y la magia equivalente al rango B o inferior.
—¿Rango B?
—Sí Shi-kun, los servant tienen rangos en sus parámetros y habilidades. Si lo que estudié es verdad…
«Espera. ¿¡Entonces Flat no estaba equivocado con lo de los términos de videojuego!?».
—Además, los ataques solo se registran como daño solo después de restarles los valores defensivos de una cantidad igual al rango B. Todos los ataques de rango A se reducen efectivamente a ataques de rango E, lo que significa que incluso los golpes calificativos dirigidos a puntos vitales se presentan como rasguños menores que su maestro puede curar rápidamente.
—Es una fortaleza de un solo hombre.
Manaka asintió—. No puedo hacer mucho contra él en mi estado actual, pero, si bien no puedo hacerlo más débil, puedo hacerte a ti más fuerte.
—¿Eh?
—Quédate quieto un momento Shi-kun. —Manaka colocó su mano en la espalda del chico, y su od comenzó a fluir hacia Shirou—. Esta es una forma más poderosa de refuerzo, la maga que creó Machia Hecatia Graea era bastante buena utilizándola, con esta te fortaleceré enormemente y te permitiré dañar cuerpos espirituales como los sirvientes con mayor facilidad, con esto, deberías ser capaz de mantenerte contra el sirviente.
—Gracias, Mana-chan. —Shirou se quitó el resto de sus armas y se las dio, no podía pelear con tanto peso.
Ellos llegaron al campo nevado, así se encontraba el hombre, parecía estar resistiendo con todas sus fuerzas los sellos de comando. El héroe vio a los dos adolescentes llegar al campo de batalla.
Él estuvo a punto de advertirles que se alejaran; pero vio como el chico levantó su espada contra él, esta brillaba con la misma luz que lo había herido minutos atrás, el asesino de dragones sonrió—. Ese no fue un mal ataque, joven.
Shirou asintió—. Gracias, gran caballero de sangre de dragón.
El espíritu heroico se sorprendió de que el chico lo reconociera.
—Entiendo que los sellos de comando te obligan a matar a las personas que se hallan detrás de mí, pero tu maestro ya está muerto. Una vez que gastes el mana que posees, desaparecerás. —Shirou se puso en posición sujetando a Neocaliburn con sus dos manos y sus circuitos mágicos brillaban gracias al refuerzo—. Hasta que eso pase, ¡combate conmigo!
—Ya veo… —Siegfried se puso en guardia—. ¡Aguanta contra mí hasta que mis fuerzas se acaben! —Dicho esto, Siegfried se lanzó contra Shirou.
—¡Time alter, triple accel! —respondió el chico.
En el blanco campo, mientras la nieve caía, se escuchó el choque de acero contra acero. A una velocidad absurda para los humanos actuales, el héroe y el chico se enfrentaron, Siegfried era más resistente que Shirou, su espada apenas y podía causarle algunos rasguños, no obstante, sin un maestro que lo sanara, estos no se podían curar, por otro lado, si bien Shirou era resistente, poco o nada tenía que hacer contra la fuerza del héroe, sin embargo, las heridas causadas en Shirou sanaban casi al instante.
Era una pelea de opuestos, Siegfried era más fuerte; pero Shirou era un poco más rápido, Siegfried era más resistente; pero Shirou lo compensaba con una absurda regeneración.
¡Clinck! ¡Clank!
El sonido de las espadas resonó en el níveo campo, con una ferocidad no vista desde la era de los mitos. Más de una docena de veces, Balmung y Neocaliburn arremetieron la una en contra de la otra.
Pequeños cortes leves se reflejaban en el héroe y, si bien Shirou no tenía ninguno, el sudor colmaba su rostro y su resistencia disminuía cada vez más.
Era innegable que, si bien el enfrentamiento no era unilateral, Siegfried tenía una mayor resistencia y experiencia en combate, controlado el ritmo de la pelea en todo momento. La mayor demostración de esto, se vio en el momento en que el héroe conectó una fuerte patada contra el pelirrojo, enviándolo varios metros atrás y, aunque él reaccionó con una velocidad sorprendente, ya casi tenía la espada sobre sí. Sin embargo, esta no lo atravesó, sino que le traspasó, y Shirou aprovechó esto para tomar la iniciativa y comenzar a lanzar un tajo tras otro a gran velocidad, forzando al héroe a retroceder.
Siegfried observó a la chica detrás del joven, no, si ellos le estaban combatiendo, no debía llamarlos así, él observó a la mujer detrás del guerrero enemigo. Ella también estaba sudando; probablemente porque le estaba brindando su poder al joven para que este pudiera combatir al nivel al que lo estaba haciendo, era casi seguro que ella fue quien volvió intangible a su enemigo.
Con una sonrisa Siegfried se decidió, ellos no le ganarían en una batalla de resistencia, así que tenían que hacer que él agotara todo su mana para que desapareciera—. ¡Chico! ¡Si logras detener esto, ¡Será tu victoria! —Con esto dicho, el héroe sujetó su espada magna sobre su cabeza—. ¡Oh espada, deja que te llene!
Balmung empezó a brillar con una luz anaranjada, así como una aura crepuscular. Shirou lo sabía, Siegfried le atacaría con su más poderoso ataque, la liberación de su tesoro heroico. Él no sabía si tenía el poder suficiente para contrarrestarlo; pero no había tiempo para dudas.
Ambas espadas Neocaliburn y Balmung, conservaban la energía mágica, el Éter verdadero, de la era de los dioses. Balmung lo hacía a través de la joya en su empuñadura, Neocaliburn estaba impregnada por este a través de los fragmentos de Merodach.
—Por favor, préstame tu fuerza para alcanzar la victoria —dijo Shirou.
La luz empezó a reunirse con fuerza en la hoja de su espada.
—¡Vamos! ¡El dragón maligno caerá y el mundo llegará ahora hasta el crepúsculo! —Un pilar de energía verdosa emanó desde la hoja de la espada de Siegfried y se alzó a los cielos partiendo las nubes y la nevada en dos. El castillo y la misma montaña temblaron ante el poder de la legendaria espada.
Comparada con esta, la luz de Neocaliburn parecía una pequeña llama en medio de una tormenta.
«¿Tienes dudas?».
Shirou escuchó una voz en su mente. «¿Quién eres?».
«Es no importa ahora, la pregunta que deberías hacerte es: ¿Quién eres tú?».
«¿Quién soy…?».
«Así es, o, mejor dicho, ¿Qué tipo de rey quieres ser? A fin de cuentas, esa espada está hecha para ser blandida por un rey».
Shirou mentiría si dijera que no lo había pensado. Desde su reencuentro con esa hada, le había estado dando vueltas a la pregunta, él no era un rey; pero si lo fuera, ¿qué tipo sería? No había encontrado respuesta, al menos hasta el día de hoy, recordó los deseos de su abuelo, el de Gray, el de Altrouge y, finalmente, la promesa con Kiritsugu.
—¡Quiero ser el tipo de rey que pueda proteger los sueños y esperanzas que depositaron en él! ¡Así que, por favor, espada de la selección, concédeme el poder! ¡Para proteger los sueños y esperanzas de los demás! ¡Para cortar todo mal!
La persona en su mente se rio con diversión. «No me perece un mal tipo de rey, y te lo dice el mayor hacedor de reyes que este mundo ha visto. Parece que tu espada piensa lo mismo…».
Al igual que aquella vez, cuando Shirou se enfrentó al espectro del rey Arthur, la espada pareció reaccionar a sus palabras. Esferas de luz empezaron a colmar todo el campo de batalla, súbitamente, estas emitieron un gran brillo y se reunieron todas en el filo de la espada, Shirou la alzó por sobre su cabeza y esta emitió un pilar de luz similar al emitido por Balmung. Si bien cuando se enfrentó al espectro del rey la energía de Neocaliburn había aumentado, ahora parecía que se había duplicado.
La tierra tembló y las nubes, así como la nevada, se partieron en dos cuando un poder no visto desde la era de los dioses se hizo presente.
La luz que destruye todo mal y la energía crepuscular se erguían la una contra la otra.
—¿¡Listo!? —preguntó el héroe.
Shirou asintió.
Mientras ambos se acercaron el uno contra el otro, terminaron el cantico que permitía la liberación total de sus tesoros heroicos.
—¡Cae! / ¡Otórgame la victoria!
—¡Balmung! / ¡Neo-Caliburn!
Acero chocó contra acero, así como los gigantescos pilares de energía; por última vez, Balmung y Neocaliburn se enfrentaron la una a la otra, y Siegfried y Shirou arremetieron con toda su fuerza.
El suelo tembló, se levantó, crujió y se incineró. Los árboles se destruyeron, o fueron arrojados volando en la distancia. La nevada desapareció y las nubes se esfumaron. Por un instante, toda la noche se iluminó y la energía de las reliquias destruyó todo a su paso. Cuando todo terminó, todo el patio de los Einzbern fue completamente destruido, así como buena parte del bosque circúndate, sino fuera porque el castillo era una fortaleza construida por magus alquimistas, probablemente este hubiera caído también, de hecho, las paredes que habían tenido contacto con la gran energía desaparecieron.
En el medio del holocausto, se mantenía ambos.
Shirou clavó su espada en el suelo, no tenía ya fuerzas, lo había puesto todo en ese ataque. Avalon estaba agotando el mana restante que aún conservaba para mantenerlo con vida, tenía grandes heridas en todo su cuerpo, y si no fuera por esta y por el refuerzo de Manaka, no hubiera durado hasta este punto.
Siegfried se encontraba erguido en el campo de batalla, su armadura había sido destruida y tenía una gran herida en su pecho, aun así, parecía poder seguir peleando. Al ver al chico todavía respirando, el héroe esbozó una pequeña sonrisa—. Aguantaste, tal y como dije, esta es tu victoria —Su cuerpo comenzó a deshacerse en partículas de luz—. Fue una gran batalla joven rey, de las mejores que he tenido desde la caída del dragón, espero que algún día, el destino nos reúna en el mismo bando…
El servant desapareció y Shirou estuvo a punto de caer; pero Manaka corrió a su lado para sostenerlo.
—Mana, ¿podrías ayudarme… a llegar hasta Kiritsugu? —suplicó el chico casi sin voz.
—¡Shi-kun! —regañó ella preocupada.
—Por favor…
Al ver la mirada suplicante, ella no pudo negarse, con lo último de energía que le quedaba, ella transportó al chico a la capilla.
Ahí lo vio, la chica un poco mayor que él estaba a su lado, parecía haber llorado hasta que sus lágrimas se habían secado. Su padre estaba en la silla, sus ojos estaban cerrados, él ya había partido. Haciendo el mayor esfuerzo que pudo, Shirou se acercó a la joven.
Ella, por un momento, temió; pero al ver su aspecto, se preocupó más por él que por ella. Kiritsugu le había dicho que era su hermano, pero ella nunca había tratado con él, ella alzó su voz—. ¿Qué-…?
Pero no pudo terminar, el chico la abrazó con sus últimas fuerzas, antes de caer en la inconciencia, él susurró—. Es… un poco tarde, pero, soy Emiya Shirou… desde ahora en adelante… no estarás sola nunca más… ya que ahora somos familia…
Él cerró los ojos y se desmayó abrazando a la chica…
Notas de autor:
Si quieren saber cómo demonios este capítulo surgió tan rápido, bueno, fue un golpe de inspiración. Con esto casi concluye este arco, tomen también este capitulo como el de la semana que viene. Por cierto, en el pasado capitulo el traductor me jugó una mala pasada y el capitulo se publico como si estuviera escrito en spanglish y cuando lo resubí tenía errores que ya había corregido, así que le agradezco a JuanDeluxe, Giuseppe, Zetven por advertírmelo. Tuve que resubirlo tres veces después de eso, lección aprendida, nunca dejar el traductor de forma automática en fanfiction .
Ahora las preguntas:
g1lg4m3shreydelosheroes: Son los asuntos del rey, simples mestizos como nosotros no podemos saber como piensa.
matiasenriquez83: Me alegra que te guste la historia.
SG: Si las conozco, Tsuki no sango probablemente tenga cierta importancia al final de la historia y sobre Canaan me lo estoy pensando, DDD es complicada, pero probablemente haga como mínimo una referencia. No sé como termina Fate prototype lo único que tenemos es ese corto animado, aunque no sabes cómo me gustaría verlo animado en su totalidad.
Sin más que decir, agradezco vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos en el siguiente.
