No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la Saga de Crepúsculo. La historia es de Half Of My Soul, yo solo traduzco y me divierto.

I do not own the copyright. The characters belong to the Twilight Saga. The story is from Half Of My Soul, I just translate and have fun.

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Summary: Loco, ¿verdad?

Pareja: ¿?/Bella – Jacob/Bella

Rating: T

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- Acepto. – Bella sonrió cuando las frías manos de Edward le acariciaron la cara mientras él se inclinaba para besarla.

Los vítores estallaron cuando la pareja caminó por el pasillo. Se despidieron y se abrazaron cuando Edward abrió la puerta del auto para Bella, cerrándola suavemente.

Él sonrió brillantemente cuando se sentó en el asiento del conductor. Él se alejó rápidamente mientras Bella se volvía a mirar a su familia y amigos. Sabía que nunca los volvería a ver.

Se volvió abrazando la nueva vida que estaba a punto de otorgarla.

- Solo tenemos que hacer una parada, amor. – Edward murmuró sonriéndole a Bella. Él tomó su mano besando el dorso. – Mmm… - Él tarareó alegremente.

Bella se sonrojó sonriendo. Edward se volvió hacia la carretera y Bella se dio cuenta de que estaban conduciendo hacia el hospital.

- Edward... ¿qué estamos haciendo aquí? – Ella preguntó confundida.

Edward estacionó el auto en la parte delantera del edificio y apagó el motor. Se giró hacia Bella, sus ojos negros. La tomó por los brazos y la sacudió violentamente.

- ¡Despierta Bella! – Él gritó en su rostro y el rostro de Bella se arrugó cuando sus ojos giraron en la parte posterior de su cabeza.

Las palabras resonaron a su alrededor una y otra vez mientras sus oídos pitaban...

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Los ojos de Bella se abrieron de golpe mientras temblaba violentamente. Una luz blanca cegadora le disparó en la cara mientras los gritos estallaban a su alrededor.

- ¡Está despierta! – Alguien gritó y Bella sintió el pinchazo leve de una aguja.

- ¿Qué... qué está pasando? – Bella preguntó, sus palabras ligeramente arrastradas.

- Shh… ahora. Está bien. – Una voz calmada.

Bella sonrió mientras sus ojos se cerraron lentamente.

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Un ligero pitido despertó a Bella en una habitación completamente blanca. Ella respiró hondo inclinándose hacia arriba. Se dio cuenta de una persona bronceada a su lado.

- Jake. – Ella dijo sonriendo.

Jacob le sonríe a cambio, sus ojos brillando con lágrimas.

- Hey... ¿cómo te sientes? – Preguntó.

Se veía diferente para ella y Bella no podía precisar exactamente cómo. Bella mueve sus manos solo para encontrarlas atadas.

- Estoy... bien. Estoy confundida. ¿Qué... qué está pasando? ¿Dónde está Edward? ¿Por qué estoy aquí? – Preguntó tratando de relajarse.

Jacob miró hacia abajo olisqueando. Se pasó una mano por la cara mientras levantaba sus ojos ahora inyectados en sangre para mirarla.

- Oh bebé... ¿no recuerdas por qué estás aquí? – Preguntó llorando suavemente.

El ceño de Bella se frunció.

- Jacob... qué... ¿por qué estás llorando? – Ella preguntó confundida.

Jacob se inclinó para agarrar una de sus manos.

- Bella... estás en un hospital psiquiátrico. Tú... tienes este mundo de fantasía en tu cabeza... crees que existen vampiros y lobos. Bebé... ellos no... Tú... has estado pensando que has estado teniendo esta peligrosa relación amorosa con Edward Cullen. Un vampiro que es tu alma gemela. Yo... tu mejor amigo que es su enemigo natural. Un lobo. No entiendo... fuimos felices. – Bella frunció el ceño nuevamente.

Ella retiró la mano de él.

- Pero es verdad. Edward y yo acabamos de casarnos y luego... se suponía que íbamos a nuestra luna de miel... y luego... se suponía que me convertirían. – Ella susurró mirándolo. Ella no entendió.

Finalmente entendió por qué Jacob se veía tan diferente. Llevaba puesta una camisa y su cabello era largo como si nunca se la cortara. El tatuaje que se encontraba en su brazo ya no estaba allí.

- Jake... tu tatuaje... – susurró.

Jacob la miró.

- Nunca estuvo allí, Bella. – Él susurró. Se sentó escuchando pasos ligeros.

Bella miró para ver a Edward. Un humano Edward. Él le sonrió preocupado. Le dio unas palmaditas en el brazo a Jacob y se acercó a la cama. Sus ojos eran verdes, sus mejillas rojas.

- Hola Isabella. Soy Edward Masen. Tu doctor. ¿Cómo te sientes? – Preguntó, comprobando su IV.

Bella no pudo hacer nada más que mirar.

- Confundida. – Ella susurró. Ella se encogió cuando él tocó su piel.

Se sentía cálido.

- No... no... no, no, no... esto... esto no puede ser. – Ella tartamudeó. – ¡Todo parecía tan real! Era real... Tú... tienes ojos dorados y piel fría. Tú... tú... no, no, no. – Murmuró, sus labios temblando.

El monitor se aceleró a medida que aumentaba su ritmo cardíaco.

- Bella... voy a necesitar que te calmes – Edward habló, pero sus palabras no hicieron nada.

Bella comenzó a sacudirse en la cama, gritando. Edward sacó la jeringa del bolsillo y se quitó la tapa con los dientes. Lo movió varias veces antes de inyectarlo en su IV.

- Bella... ¡Bella! – Jacob gritó, y su voz se desvaneció... pero pudo escuchar su nombre repetirse muchas veces más...

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Bella jadeó sentándose.

Una mano cálida se presionó contra su espalda. Bella tomó el vaso de agua, bebiendo cada gota. Respiró hondo cuando la lámpara se encendió, iluminando a su marido con un suave resplandor.

- ¿Estás bien? – Preguntó, sus ojos marrones mirándola con preocupación.

Bella asintió con la cabeza.

- Creo que sí. Tuve el sueño más loco. – Ella susurró cuando él se metió en la cama junto a ella.

Sus dedos peinaron su cabello en un gesto relajante mientras ella ponía sus manos sobre su pecho ligeramente temblorosas.

- Me di cuenta. Estabas gritando. Me asustaste. – Susurró besando su cabeza.

Bella lo abrazó con fuerza y sus brazos la rodearon más fuerte.

- Oh, Sam... – se sorbió la nariz.

Su pesadilla la asustaba aún más. Siempre que él no esté a su lado... las pesadillas le atormentan la mente, de lo que podría haber sido si no hubiera encontrado a Sam en el bosque detrás de su casa. Sam no tenía idea de dónde estaba y Bella estaba explorando hasta que se encontró con la bestia.

Parecía calmado tan pronto como ella entró en su línea de visión. Se desvaneció al instante, desnudo y temblando.

- ¿Que me está pasando? – Él le preguntó antes de caer al suelo.

Sam se frotó la espalda hacia arriba y hacia abajo con un movimiento tranquilizador.

- Te tengo, bebé. – Susurró, besando sus dedos.

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¡Que intenso estuvo este capítulo! ¿Qué opinan? Bastante interesante, ¿no?

No olviden dejar un comentario.

¡Nos leemos pronto!