Amor y Venganza (Zootopia)
Notas de la autora:
Este capítulo es uno de mis favoritos, la verdad que me divertí mucho escribiéndolo.
También es necesario informarles que quedan pocos capítulos para que termine la historia.
Sin nada más que decir, ¡disfruten el capítulo!
Capítulo 21:
Judy estaba de espaldas, jadeando debajo de él.
Nick le mordisqueaba las orejas mientras empujaba su miembro dentro de ella. Una y otra vez.
Ambos gemían audiblemente.
"Más Nick. Más"-sollozaba la coneja.
El zorro sentía que estaba a punto de llegar.
Sólo un poco más.
Un despertador sonó molesto.
Nick se removió un poco en la cama, extrañado.
"¿Desde cuándo Gideon tiene un despertador?"-Pensó.
Se volteó sintiendo algo suave en la nariz. Intentó soplar con los ojos cerrados para quitarlo, pero seguía ahí, haciéndole cosquillas.
Tanteó con su mano para saber qué era.
"Es suave"-pensó. Seguía sin saber que era.
- ¿Nick? – escuchó la adormilada voz de Judy.
Abrió un ojo para saber que ocurría.
Se encontró con una cola blanca sobre su hocico.
Tardó un momento en reconocer a quien pertenecía.
- ¡Judy! -dijo enredándose avergonzado.
La cama no era muy amplia, por lo que cayó estrepitosamente al suelo.
Se sobó la parte posterior de la cabeza.
Judy lo miraba totalmente carmesí desde la cama.
-Judy enserio discúlpame, no sabía que era tu…-hizo un gesto con las manos para darse a entender. –Yo jamás te tocaría así …es decir, sí. -ante la mirada sorprendida de ésta, cayó en lo que acababa de decir. –Es decir, ¡no! ¡Jamás lo haría! –balbuceaba y chocaba con las palabras.
"Por favor que me trague la tierra ya". - dijo cubriéndose el rostro con las patas.
-Em… ¿Nick? -dijo ella mirando hacia otro lado y señalando con su pata hacia abajo. Su rostro parecía aún más sonrojado si acaso era posible.
Nick miró extrañado.
Tenía puesto sólo unos calzoncillos y no importaba lo holgados que estos fueran, su erección era notoria.
Muy notoria.
Se levantó corriendo y se refugió en el baño. Esperaba que el agua helada pudiera quitar aquello y si era posible, borrarle los recuerdos de aquella bochornosa mañana.
Escuchó a Judy despedirse y decirle que mirara las noticias.
Terminó de ducharse y se dirigió al televisor. En la pantalla, un antílope explicaba los sucesos ocurridos esa madrugada.
-Una explosión en una fábrica abandonada en Tundratown tiene conmocionados a todos los pobladores de Zootopia. Según las autoridades, aún no se ha corroborado el origen de la explosión…-
"El cuartel."
Nick llegó sin aire a la vieja fábrica Ice-Bear.
O, lo que quedaba de ella.
Sólo veía trozos de lo que alguna pudo considerar un hogar. Después de la casa de Bunnyburrow que vivió con su madre claro está.
"¿Qué paso con los demás?" Pensó.
Sus compañeros, Gideon, su padre. ¿Habrían salido a tiempo? ¿O esto es todo lo que quedaba de ellos?
Se dedicó un tiempo para expresar su dolor por las pérdidas.
No vislumbró que un mamífero se acercó por detrás, cubriendo su hocico con un pañuelo. Nick forcejeó, pero lo que sea con lo que haya estado empapado el pañuelo, lo desvaneció.
Despertó minutos después rodeado de sus compañeros y su padre.
-Bueno, ¿qué tenemos aquí? -exclamó su padre.
Nick notó que lo habían amarrado. Lo fulminó con la mirada.
-Vamos Nick, no me mires así. Después de todo eres tú el culpable.
- ¿Qué? - dijo indignado, pensar que hasta hace sólo unos segundos estaba lamentando sus pérdidas.
-Pues sí. Era tu deber informarnos de que algo así ocurriera. No estuviste a la altura de la misión. - dijo dándole la espalda. –Si no fuera por Gideon, hubiéramos muerto. -
- ¿Gideon? -dijo mirándolo asombrado.
Stuart se acercó para susurrarle algo al oído, que no pudo alcanzar a escuchar. Garra de Hierro asistió y se volteó.
-Excelente. Por suerte para ti, he decidido perdonarte la vida. –dijo con falsa compasión.
- ¿Debería agradecerte? -dijo burlón. Garra de Hierro no se inmutó.
-De hecho, deberías. - un destello malicioso cruzó su mirada. –A menos que quieras que cierta coneja pierda la vida por ello. –dijo despreocupando, observándose las patas.
-Ni se te ocurra tocarle un solo cabello a Judy. -amenazó, sin caer en cuenta que eso era lo que buscaba su captor.
-Oh con que Judy ¿eh? ¿Escucharon chicos? Tenemos un zorro enamorado de una coneja. - El resto de los reclutas rieron a carcajadas, inclusive Gideon, aunque notaba cierta disculpa en su mirada, más no le prestó atención. Garra de Hierro continuó: -Si quieres que la coneja siga con vida, vas a hacer todo lo que te ordene querido hijo. -dijo mirándolo con falsa dulzura.
Se alejó de él y ordeno que lo escoltarán a su habitación.
Al liberarlo, todos lo miraron expectantes, listos para atacarlo si decidía escapar.
Nick se quedó estático en su lugar, mirando retador a quien osará acercarse a él. Los demás captaron el mensaje y mantuvieron su distancia.
-Me alegro que cooperes, Gideon escolta a tu compañero. -dijo con una media sonrisa.
-Sí, jefe. –respondió el zorro.
Judy y su equipo se dirigían a la alcaldía junto con el equipo Delta, liderado por Francine.
La alcaldesa había contactado con Bogo para que les otorgará custodia, ante un posible ataque según comentó la oveja.
Judy se encontraba custodiando el despacho de la alcaldesa por fuera, mientras McCuerno se encontraba en la entrada, Lobato en las escaleras y Savage en el corredor. El Equipo Delta estaba distribuido cerca de las ventanas.
"Pronto serán las elecciones"-pensó. Era lógico que quisieran hacerle daño.
No tenía competencia, así que era posible que sea electa. Aunque eso no significaba que algún animal no decidiera postularse en estos días.
Gideon esperó a que Nick se cambiara para escoltarlo nuevamente al departamento de Judy.
La coneja le había dado una copia de las llaves, así que no fue un problema entrar.
Lo que no esperaba es que su compañero entrara junto a él.
- ¿Qué haces? -dijo de mala gana.
-Mi trabajo-dijo como si fuera obvio mirando cada parte del departamento.
- ¿Así que ahora te mandan a que andes atrás de mi culo? - escupió Nick.
Gideon gruño, más no respondió su provocación. Se había vuelto más frío y calculador que cuando era niño.
-Así que tú los salvaste a todos, mi héroe. – se burló.
-Uno de los carneros de Bellwether deambulaba por el cuartel de madrugada, yo lo vi y alerté a todos para que nos trasladáramos. Eso fue todo. – explicó levantado los hombros.
Nick lo analizaba con la mirada.
Tenía una extraña relación con el zorro. Era su compañero de cuarto en el antiguo cuartel y los reclutaron a ambos a los doce años. No sabía si podía llamarlo amigo. Es más, no sabía si podía confiar en él.
Si bien no era el mismo bravucón que en la escuela, seguía acatando cada orden que su padre le ordenara, entre ello, vigilarlo a él.
"Y a Judy"-supuso. Asegurarse de que no cometiera un paso en falso.
Gideon interrumpió el silencio que reinaba entre ambos.
- ¿Sabes por qué hago todo esto? - Nick lo miro sorprendido, jamás pensó que tendría un motivo. –No tengo familia. Los zorros del cuartel son la única familia que conozco. Yo vivía en un orfanato. La profesora Armadilou conoció a mi madre y ella fue quien le hizo prometer que fuera a esa escuela.
"Tía Sarah."
-Si tu tía Sarah. -confirmó como si le leyera el pensamiento. -Tu padre fue quien me adoptó legalmente- Nick no pudo evitar mirarlo como si le saliera una cabeza más. –Así que se podría decir que somos hermanos. –confesó.
Si bien la noticia fue reveladora para el zorro menor, no le sorprendió que su padre no le contara. Él era un recluta más para él.
No obstante, ahora entendía porque había tomado como favorito a Gideon. Sabía que el zorro le iba a estar agradecido a él de por vida por haberle dado una familia.
Lealtad. Ese era su motivo.
Gideon se despidió dejando a Nick extrañado. Ahora lo veía bajo un foco distinto.
"Finnick tenía razón. Sólo eran simples piezas en el juego de su padre."
