Bueno, aunque estoy con exámenes y eso he conseguido terminar otro capítulo. Contaba con que tendría este antes del verano, porque es más cortito, pero no esperaba terminarlo en Mayo. A lo mejor consigo subir otro más en Junio, antes del verano. ¿Qué tal va todo? Espero que bien. Aunque las cosas siguen difíciles, yo creo que la perspectiva de las vacaciones mejora un poco las cosas. Ante todo muchísimo ánimo por mi parte, y deciros que desde una parte del mundo yo sí me acuerdo de vosotros, y os envío lo mejor ;)
-Lollyfan33: No sabes lo que me alegró leer tu review, estaba muy depre ese día pero al leerla me puse muy contento. ¡Básil es también una de mis películas Disney favoritas! Me parece que la trama está súper bien, y los personajes son excelentes, es una pena que Disney no la aproveche más, se podría hacer una buena serie con ella. Y también me encanta Rocky Horror, tiene unas canciones geniales, fue un musical que me sorprendió mucho y me gustó cuando lo descubrí hace ya unos años.
Las partes de la trama de Jim (con su abuelo y su relación con Bella) las disfruté mucho escribiéndolas, sobre todo porque el personaje va evolucionando y llendo "hacia la luz". Creo que a Jim le han ayudado a cambiar especialmente Ariel (en el amor) Lilo (en las responsabilidades) y Aladdín (en la amistad), y por eso disfruto mucho con sus apariciones, dándole más oportunidades de ser una buena persona y hacer lo correcto. Empezó siendo un personaje bastante negativo y hasta desagradable, pero ahora no lo es tanto ¿no? Lo mismo pasa con el resto de personajes, incluso los más secundarios (ya que mencionas a Tarzán y a Jane, que también tienen su mini trama) irán evolucionando, y al final resulta muy divertido conseguir que todas las historias de algún modo se enreden, como pasa con la trama de Lady Tremaine y la del asesinato de Aurora. En cuanto a la trama del misterio de Gantz efectivamente Hades está involucrado, y por consiguiente Meg y Hércules también ¿qué ocurrirá? En realidad las tramas son tantas (también mencionas la del Sombrerero, y sé que te gusta mucho la de Lady Tremaine) que empieza a ser difícil lidiar con todas, pero así siempre hay algo nuevo que contar, y además me encanta que toméis favoritismos por unos personajes u otros (y también que le cojáis asco a alguno, como pasó con Rourke, jajajaja).
En fin, me alegro muchísimo de que te haya gustado y espero que este también te haga pasar un buen rato. Y que las cosas te estén yendo bien, por supuesto, que con esta crisis todos hemos acabado un poco cansaditos. ¡Un abrazo muy fuerte, y de verdad, mil gracias por leer!
Os recomiendo también otros fics que tengo escritos como "Reformatorio Shinsekawa", "A Tale of Captain Teague" (que fue el primer fic que escribí), "One Piece-Arco de Black Pearl" y "Días de Playa" por si os aburrís y os apetece algo de lectura entretenida.
Espero que os guste, ahora ya sin más dilación pasemos a la historia. Nos habíamos quedado en el principio de la sexta misión, aunque ahora va a haber un ligero cambio...
A CONTINUACIÓN UN PEQUEÑO ENTREMÉS OFRECIDO POR GANTZ
LOS PERSONAJES (por orden de aparición)
Básil: Un detective
Dawson: Un médico
Flora, Fauna y Primavera: Las tías preocupadas
Felipe: Joven acusado de asesinato
Humberto: Padre de Felipe
Bongo: Segurata
Scar: El abogado de diablo
Cenicienta: Una damisela en apuros
Banzai, Shenzy y Ed: Tres hienas criminales
Primer acto…
Despacho de Básil, el ratón superdetective. Noche. Básil mantiene todas las luces de su habitación encendidas, y ha colocado una enorme lupa en el centro de su escritorio, mientras la utiliza para observar con ella una pequeña bala. Murmura entre sí hasta que la puerta suena, la bala está a punto de caérsele y mientras la deja a un lado se recompone y reajusta su bata de franela, murmurando.
BÁSIL: (Enfadado) ¿Quién es? ¿Quién llama?
DAWSON: (Al otro lado de la puerta) Disculpe Básil… ¿podría pasar?
BÁSIL: ¿Es usted, Dawson? (coloca la bala delicadamente en un recipiente de cristal) ¡Espere, le abriré! ¡Maldita sea, Dawson, ¿qué horas son estas?! ¡Le dije que viniera a verme a la hora del té!
DAWSON: Disculpe Básil, he tenido un contratiempo.
BÁSIL: Espero que me traiga usted buenas noticias…
DAWSON: Eeer… sí. Confirmé lo que me pidió: la sangre es coincidente, lo que significa que se trataba de la misma persona.
BÁSIL: (Con orgullo) Sí, claro, hasta ahí llego. Pero ¿está seguro de que se trata de la misma persona? ¿Es cien por cien coincidente?
DAWSON: Sí, claro.
BÁSIL: ¿Lo ha revisado bien usted, mi olvidadizo doctor?
DAWSON: Naturalmente
BÁSIL: Dawson
DAWSON: Básil
BÁSIL: ¿Apostaría usted sus bigotes?
DAWSON: ¡Cielos, Básil! (se lleva la mano a sus gruesos bigotes, de los que está claro que está muy orgulloso) yo le tengo cariño a mis bigotes.
BÁSIL: Ya veo… (echa un vistazo a la bala y luego a su interlocutor, al que da unas palmadas de ánimo) ¿sabe Dawson? Eso son muy buenas noticias. Le felicito amigo mío, le felicito. Ha hecho un gran trabajo para mí en este caso…
DAWSON: (Confuso) Pero Básil… no comprendo qué importancia tiene que sean la misma persona…
BÁSIL: Usted no Dawson, usted no… pero recuerde que aunque usted sea médico, la mente brillante aquí soy yo.
DAWSON: (Sarcástico) Sí, claro…
BÁSIL: (Amistoso) Siéntese, este buen vino de la Provenza sienta muy bien después de cualquier cena.
DAWSON: (educado) Oh, no gracias Básil, después de esto tengo que conducir… pero dígame… ¿en qué le beneficia a usted saber eso?
BÁSIL: (descorcha el vino) Dawson, Dawson, mi viejo compañero, lo sabrá usted con el tiempo, tan solo déjeme hacer.
DAWSON: (Suspira) Está bien Básil, pero es que al final nunca me cuenta usted nada… y yo… bueno… yo me muero de curiosidad.
BÁSIL: (le pasa una copa a su compañero y se la llena) Ay Dawson, ojalá pudiera compartir todos mis descubrimientos con un amigo fiel y honesto como usted, pero tengo demasiados enemigos, y demasiados secretos que proteger… todavía. Pero todo llegará con su tiempo, claro. ¿Sabe? Cuando atrape a Rátigan, pienso escribir mi biografía.
DAWSON: (deja la copa a un lado, sin beberla, y le mira sonriendo) Y ojalá sea pronto, Básil. La ciudad lo necesita…
BÁSIL: (mirando por la ventana, sombrío) La ciudad cree que necesita una mente como Rátigan, un caudillo carismático, para que el crimen no se descontrole. Pero yo creo que es por mentes como la de Rátigan que el crimen continúa floreciendo. Necesitamos una nueva fe unificadora, un cambio en la educación y moralidad de nuestra sociedad…. Tal vez eso pueda lograrse una vez nos hayamos librado de Rátigan… pero no antes.
DAWSON: (súbitamente preocupado) Básil… esta noche tengo que llevar a cabo una complicada operación… se trata de una niña…
BÁSIL: (deja de mirar por la ventana, sorprendido) ¿Y eso?
DAWSON: Se trata de una familia pobre, soy el único que puede ayudarles.
BÁSIL: Querrá decir el único que ha aceptado hacerlo.
DAWSON: (cortado) Bueno… sí… pero solo quería decírselo, porque desafortunadamente no puedo retrasarme más. Hemos quedado a y media…
BÁSIL: Muy bien…
DAWSON: (se pone el abrigo y estrecha la mano de su amigo) Me gustaría que rezara para que la operación saliese bien.
BÁSIL: (riendo) Oh Dawson, ya sabe que yo no me hablo con Dios desde hace años…
DAWSON: Bueno, tal vez por eso le escuche… (va hacia la puerta) ¿qué le parece si nos vemos el miércoles, en el club?
BÁSIL: Bueno, no le prometo nada… pero supongo que sí. Hasta pronto, Dawson. No meta la pata en esa operación, que nos conocemos.
DAWSON: (agobiado) Nno… no, espero que no… bueno Básil… hasta el miércoles entonces.
Dawson sale por la puerta de la izquierda y Básil se queda mirándolo. Cuando la puerta se cierra, da la impresión de que el detective está algo triste. Básil mira al público y se cruza de brazos.
BÁSIL: (histriónico) Se creerán ustedes que no sé qué me están viendo ¡Venga ya! Hace tiempo que he deducido que esto es tan solo una obra de un escritor pretencioso con falta de carácter (tose un poco) bueno, pues ya que están aquí les diré lo que ya imaginan: sí, el doctor Dawson y yo éramos conocidos. Se podría decir que es lo más cercano a un amigo que he podido tener. Sí, no creo en la amistad, me parece cinismo y estafa. Cualquiera que les diga que tiene muchos amigos, es que tiene pocas neuronas. Pero bueno… Dawson acababa de confirmarme un dato importante para mis investigaciones sobre mi archienemigo, el profesor Rátigan. Se trata de una vulgar y despreciable rata, un genio del crimen y mi mayor adversario. Somos tan opuestos como el Ying y el Yang (unos símbolos orientales, para los que sean ignorantes) y nuestra enemistad tan antigua como el tiempo. En cualquier caso estoy a punto de atraparlo, y esta noche gracias a unas pistas cruciales, entre ellas una bala, un chicle mascado, una cajita de clips y un sonotone, se podría decir que es el coup critique… Imagino que querrán saber más… bueno, un detective como yo es cuidadoso a la hora de rebelar sus secretos, como ya me han visto hacer con Dawson… pero ahora será mejor que vuelva a mi asiento, porque voy a recibir la inesperada visita a la nada despreciable hora de las cinco de la mañana de tres estrafalarias señoritas que al parecer pretenden conseguir algo de mí ¡Se creerán que soy tan solo un detective privado!
La puerta suena, y Básil va a abrir. Entran Flora, Fauna y Primavera. Las tres llevan ropa de lluvia, y están mojadas. Flora entra la primera, azorada, y recorre el despacho, molesta, mientras sus dos compañeras se quedan a un lado.
BÁSIL: (frío) Señoras, ¿son conscientes de la hora que es?
PRIMAVERA: Nos dijeron que era usted detective a tiempo completo. (Consuela a Fauna, que solloza) ya, ya Fauna… tranquila… ya está…
FLORA: (recorre la sala presurosa, mientras Básil la observa con escepticismo) Vaya sí… parece todo un profesional, sí, usted servirá… usted podrá ayudarnos… ni siquiera nosotras…
BÁSIL: Disculpe…
FLORA: (sigue a lo suyo) No se preocupe, tome asiento… oh, mire, tiene usted una lupa… vendrá bien para que investigue… ¿y esos tomos? Anatomía y química avanzada… ¡es usted realmente un profesional de los que tienen clase! (se vuelve hacia sus dos compañeras) ¿no os decía yo que sería el indicado? Oh… ¡Fauna, ¿quieres dejar de llorar?! ¡Primavera!
PRIMAVERA: (molesta) Estoy intentando tranquilizarla ¿qué más quieres que haga?
FLORA: (con paciencia) Fauna por favor tranquilízate, este señor va a ayudarnos… lo arreglaremos todo, no te preocupes…
FAUNA: (sin parar de llorar) Llo estoy inten… intentando Flora… hics… pero es que estoy muy preocupada… iiiiiiih…
FLORA: Bueno mujer, ya vale. Tenemos que explicárselo todo al detective.
BÁSIL: Disculpe…
FLORA: Sí, sí, claro… venga, venid a sentaros, podemos tomar unas tazas de té mientras lo arreglamos, y así os tranquilizáis un poco. ¿Sí? Menos lágrimas Fauna… aquí hace falta un plan de acción
BÁSIL: (sigue intentando hacerse oír) Disculpen, señoras…
FLORA: (sienta a Fauna) ¿mejor así? Ya ves hija, no era para tanto. Es que de todo hacéis un drama…
FAUNA: Iiiiih lo siento… hics…
PRIMAVERA: Toma Fauna, tu pañuelo.
FLORA: ¡Ay, no, que lo mancha! Mejor que lo deje a un lado y luego se lo recogemos, lo mejor sería….
PRIMAVERA: ¡Deja que se limpie, los pañuelos están para ensuciarse!
BÁSIL:(con dulzura)Señoritas…
FLORA: ¿Primavera, por qué tienes siempre que ser tan…?
BÁSIL: (crispado) ¡SEÑORAS! Flora, Fauna y Primavera se vuelven desde el sillón donde han sentado a Fauna para mirarle, sorprendidas.
FLORA: Disculpe… ¿se encuentra bien? ¿Se ha golpeado usted con algo?
PRIMAVERA: Somos "señoritas".
BÁSIL: (las mira con incredulidad) Si no les importa, me gustaría saber por qué se han presentado a estas horas así en mí casa. Y si les importa, a mí me da igual. ¡Díganmelo!
FLORA: ¡Jesús, que ímpetu! Perdone, pero creía que era el mejor detective del mundo ¿no debería saber ya quiénes somos y lo que queremos? Porque si no, nos buscamos otro detective.
BÁSIL: (la fulmina con la mirada antes de responder) Son ustedes parientes, al menos políticas, y vienen por la desaparición de un familiar… me parece que de una niña… una adolescente, más bien.
FAUNA: (le mira impresionada) Vaya… pues sí que es bueno.
FLORA: En realidad somos hermanas.
BÁSIL: (desconfiado) No, no lo creo.
PRIMAVERA: (a Flora) Te dije que ese rollo no se lo iba a creer…
FLORA: (azorada) Bueno, vale ya… ¿quiere que le digamos que es lo que ocurre? ¡Pues es nuestra sobrina, Aurora, que ha desaparecido! ¡Y no sabemos cómo encontrarla!
FAUNA: Sí, hace ya unas horas… hace ya unas horas que desaparecioooo (vuelve a ponerse a llorar otra vez).
FLORA: ¡Ay, Fauna! (a Básil) perdónela, es que es muy sensible…
BÁSIL: Sí, ya lo veo…
FLORA: Nuestra sobrina Aurora, sabe usted, tiene dieciséis años, y como todos los adolescentes la cabeza en las nubes. No me malinterprete, nosotras siempre la hemos educado muy bien. Somos una familia tradicional de buenos principios, y como tal ella ha sido siempre una niña muy buena… pero ese novio…
PRIMAVERA: Oigh Flora, vamos ya al grano, siempre quieres hacerte la interesante.
FLORA: (ignorando a Primavera) Su novio se llama Felipe, es un chico de familia de bien, claro, pero a nosotras no terminaba de convencernos… y hoy al parecer han salido a una cena… y después de la cena no han vuelto a casa. Hemos llamado a su teléfono varias veces, pero no nos ha contestado. De eso hace ya varias horas. Y no ha vuelto a casa y bueno… bueno, ya sabe… nos preocupa que le haya pasado algo malo….
BÁSIL: (con sarcasmo) ¿Algo malo?
FAUNA: (llorando desde su butaca) Ssí…
FLORA: Claro. Pero entonces recordé… ¡leí sobre usted en una de esas revistas de personalidades, el Times! ¡El mejor detective de Suburbia! ¡El mayor detective del mundo! ¡Básil!
BÁSIL: (con falsa modestia) Sí, sí, exacto, sí, ese soy yo…
FLORA: (animada) Y dese cuenta ¡Decidimos acudir a usted, no hubo falta ni pensarlo!
BÁSIL: (sarcástico) No, ni lo pensaron…
PRIMAVERA: (a Flora, enfadada) Tú lo pensaste…
BÁSIL: Señoras, voy a hacerles una pregunta ¿salen a menudo de su casa? ¿O es la primera vez que lo hacen en muchos años?
FLORA: (mira a sus dos compañeras, sorprendida, antes de mirarle a él de nuevo) Pues nno sé… sí que salimos a menudo, ¿sabe? Nosotras… ¡nosotras tenemos mucho recorrido! No entiendo a qué viene esa pregunta…
BÁSIL: (despiadado) A que parecen salidas de otra época ¿saben? Una persona no se considera desaparecida porque haya faltado de casa unas horas, tiene que pasar al menos un día y ponerse un recurso a la policía, luego acudir a un detective. Pero esto normalmente no hace falta, y menos si la persona en cuestión es solo una niñata consentida adolescente que se ha echado novio y se ha ido a copular con él en cualquier esquina de la ciudad mientras intenta evitar que su familia fascista y rancia siga intentando controlar todas y cada una de las puñeteras cosas que hacen. La vida no es un cuento de hadas, ¿me entiende? Las niñas ya no hacen croché mientras cantan los salmos de la iglesia del barrio…
PRIMAVERA: (indignada) ¿Cómo dice?
BÁSIL: Y les voy a decir otra cosa. Algunos, más de los que ustedes piensan, trabajamos. No todos tenemos la maldita suerte de nacer perteneciendo al sexo débil en el seno de una familia rica, donde lo fácil es casarse y esperar a que el marido las mantenga amparándose en las convenciones sociales, o vivir siempre protegidas por el dinero de los padres siendo solteronas empedernidas o viudas empingorotadas. Yo tengo un trabajo muy importante, fundamental para esta ciudad…
PRIMAVERA: (burlona) ¿Fundamental?
BÁSIL:… así que márchense y déjenme en paz porque tengo muchas cosas que hacer y lo ÚLTIMO que deseo es tener que hacerme cargo además también de sus problemas… vuelvan a sus pisos del barrio de los Arces con sus demás amigas jubiladas y acepten que su sobrinita del alma ha crecido y ya es toda una furcia, y que a partir de ahora van a verla menos y tener que buscarse otro pasatiempo con el que llenar sus totalmente carentes de sentido e inexistentes vidas ¿me entienden? Porque la verdad, jugando a los policías no van a conseguir hacerlo. ¿Me han entendido?
PRIMAVERA: (pasando de él) Deje de repetir "entienden".
FLORA: (se queda un momento en silencio, con Básil pegado a ella. Luego se aleja y se sienta en uno de los sillones del despacho del detective) Discúlpeme, creo que le hemos alterado. La verdad es que es cierto que se ha hecho bastante tarde…
BÁSIL: ¡Pero…!
FLORA: (con frialdad) ¿Quiere tomar un té? (saca su varita y dando un toque hace que por la puerta entren varias tazas y una tetera que las va sirviendo. Básil se queda pasmado).
BÁSIL: (con la voz entrecortada) Pero… no, no, pero… vaya…. Us… ¡ustedes son de la Estrella Azul!
FLORA: (satisfecha) Vaya. Así que sí es un buen detective. No muchos en Suburbia conocen la existencia de nuestro hogar…
PRIMAVERA: Flora, a mí esto no me parece una buena idea…
FLORA: (quitándosela de encima) Bueno, bueno, basta. Ya lo decidimos.
PRIMAVERA: (enfadada) No, tú lo decidiste.
FLORA: ¿Cómo vas Fauna, necesitas algo? Primavera te trae todo lo que necesites…
Primavera va a protestar, pero Básil interviene.
BÁSIL: Señoras, señoras… me preguntaba si no… podría ofrecerles algo más…
FLORA: (con desprecio) No se preocupe, nos servimos nosotras solas, ya ve. ¿Puede darnos su atención ahora? Sería importante…
BÁSIL: (sonriendo falsamente) sí, señora… totalmente.
FLORA: (se acomoda en su asiento y le mira con una sonrisa falsamente dulce. Luego le da un sorbo a su taza de té) Qué bien, me alegro de que por fin nos entendamos.
BÁSIL: (da vueltas a su despacho a grandes zancadas, caminando en círculos en torno a ellas) Durante todos los años que llevo viviendo en Suburbia he intentado resolver el apasionante misterio de la Estrella Azul… ¿qué es, quién lo compone? ¿qué poder oculta? ¿Tiene algo que ver con la Torre de Suburbia, y los misterios que esta entraña en ella? No lo sé, no sé nada… y aun así he conseguido saber mucho… pero ustedes…
FLORA: (bebe nuevamente de su taza) Le diremos lo que quiera. Pero primero Aurora ¿entendido? Ese era el trato.
PRIMAVERA: (desconfiada) ¿Lo era?
FLORA: Lo es.
Básil se sienta y se queda contemplando a las tres damas. Ellas toman sus tazas tranquilamente, mientras Fauna sigue sollozando a trozos, pero ya algo más calmada. El detective enciende su pipa, pero Flora se la apaga rápidamente.
FLORA: Nuestra salud es delicada, por favor, le ruego que no fume…
BÁSIL: (la fulmina con la mirada pero luego decide medir un poco sus palabras) Señoras, yo puedo ayudarlas a encontrar a la niña, pero tienen que saber que eso no las va a servir de nada… porque en primer lugar si está con él… ya saben… no creo que quiera que la encuentren.
PRIMAVERA: (cortante) Es que da igual lo que ella quiera. Tenemos que encontrarla.
FLORA: (rebuscando en su bolso) Creerá usted, detective Básil, que nosotras somos tres ancianas ingenuas que no saben nada de la vida. En parte quizá tenga razón, pero ya sabe lo que dicen, sabe más el diablo por viejo que por diablo. Sé perfectamente a qué se dedica la juventud de hoy en día, lo que me parece una barbaridad y una degeneración. Pero no todas pueden recibir la elevada educación que recibimos nosotras.
BÁSIL: (nuevamente con ironía) No, claro…
FLORA: (saca de su bolso el Talismán) Pero verá… yo le regalé a Aurora este talismán, hace dieciséis años, el día de su nacimiento. El talismán está unido a ella por un vínculo de vida, un hechizo mágico muy poderoso, que podría indicarnos su estado en todo momento. Si se fija, las aguas que contiene en su interior el talismán se han vuelto púrpuras. Lo cual significa peligro… grave peligro.
BÁSIL: (mira el talismán, emocionado) ¿E… en serio?
FLORA: Sí, claro. Es por eso que nos hemos alarmado… y es por eso que necesitamos que la encuentre… ¿lo entiende ahora? Creo que está claro, Básil. Encuéntrela… y nosotras resolveremos todas sus dudas.
PRIMAVERA: Bueno, habla por ti.
FLORA: ¿Desde cuándo te importa lo que piensen en la Estrella? No van a hacernos nada, no van a enterarse…
PRIMAVERA: No es por eso, Flora (señala a Básil) no me fío de él.
FLORA: (con calma) Ya, te entiendo. Bueno, tranquila…
BÁSIL: Señoras… o señoritas. Lo que puedo deducir de todo lo que me han dicho es que ella ha ido a una fiesta con ese chico, Felipe…
FLORA: (asombrada) ¡Que buena memoria tiene!
BÁSIL:… y que él se ha escapado con ella, y ahora puede que la esté haciendo sufrir. Quizás la está obligando a hacer algo que ella no desea. O tal vez los dos se encuentran en un apuro, han podido ir a esconderse al lugar equivocado…
FLORA: Yo estoy segura de que es ese chico… a mí nunca me gustó…
PRIMAVERA: ¡Si fuiste tú quien quiso que saliera con ella!
FAUNA: Sí Fflora… hics… eso es vverdad…
FLORA: (indiferente) Pero él luego cambió. Se comportaba de un modo extraño estas últimas semanas, contestando a su padre, y hecho un haragán… impresentable…
BÁSIL: (vuelve a encenderse la pipa, y Flora se la vuelve a apagar) Deduzco… que saben dónde vive ese chico… y ya han buscado allí.
FLORA: (asintiendo) Venimos de allí.
BÁSIL: Ya… y díganme… ¿la fiesta de ellos era en algún Club de Campo? ¿El de Almenas Blancas, puede ser?
FLORA: (contenta) Es usted realmente impresionante, detective.
PRIMAVERA: (impresionada) El de Almenas Blancas, sí.
BÁSIL: Lo he deducido por ustedes… ¿saben? porque… Bueno, da igual. Felipe debe de venir de una buena familia, y deduzco que tanto ella como él son chicos atractivos, posiblemente populares entre sus compañeros.
FAUNA: Mmire, tenga… una foto… ¿es una buena pista?
BÁSIL: Sí, más o menos…
FLORA: (conmovida) ¿Verdad que es una niña bien guapa? Ya es toda una mujer…
FAUNA: Una nniña preciosa…
FLORA: Bueno más bien una mujer, Fauna. Ya tiene dieciséis años…
BÁSIL: Ambos montaban a caballo, de hecho él debe de haber ganado algún concurso, es montador de un purasangre y también practica fútbol y levantamiento de pesas…
FLORA: (asombrada) ¿Pero cómo lo sabe?
PRIMAVERA: ¿Y sabe dónde está?
Él las hace callar mientras continua examinando la foto haciendo sus deducciones en voz alta.
BÁSIL: Los de detrás son los amigos de Felipe, mientras que una amiga de la chica es quien está tomando la fotografía. Supongo que si iban al Club de Campo Almenas Blancas estarían cerca del parque lineal, lo que significa que pudieron marcharse a cualquier sitio de los barrios cercanos, a dónde él se la haya llevado. Díganme… ¿Aurora llevaba algo de valor a esa fiesta, joyas o algo así?
FAUNA: El collar… dde la abuela Petunia…
FLORA: ¡Fauna! (susurrando) Que ese collar es valioso…
PRIMAVERA: ¿Cree que han podido atracarles, detective?
BÁSIL: Es una de las posibilidades, claro… la otra es por supuesto como ya les dije que ella esté con él, en algún sitio. Un motel, o alguna discoteca…
FLORA: (escandalizada) ¡Por Dios! ¡Ni hablar de eso!
BÁSIL: Pero creo que la solución es otra… ¡sí, claro! Muy sencillo. Cerca del parque lineal está el linde con el Bosque de los Cien Acres… para dos jinetes amantes de la naturaleza y con la cabeza llena de pájaros como ellos no ha podido ser difícil irse a meterse en el bosque en busca de un nidito de amor.
FLORA: (niega con la cabeza lentamente, conmocionada) No es posible…
BÁSIL: Pues yo estoy seguro de que sí… miren la foto. Las flores en el cabello de su hija…
FLORA: Eso no prueba…
BÁSIL: Soy detective, señora maga, conozco la condición humana. ¿Sabe a cuántas jovencitas de estas he tenido que desenterrar de fosas cavadas en el bosque?
FAUNA: ¿Ffosas? (una vez más rompe a llorar)
PRIMAVERA: (con reproche) Creo que deduces demasiado tú solito…
BÁSIL: Bueno yo… sí, está bien, les concedo eso… ella está con él, no hay pruebas de que la haya hecho nada malo (mira la fotografía de nuevo) es solo que… no sé…
PRIMAVERA: (extrañada) ¿Qué ocurre?
FLORA: ¿Sabe ya dónde está mi sobrina?
BÁSIL: (hablando para sí) Es raro… es que… es como si él… no sé… es un chico raro…
FLORA: Yo siempre lo dije. (Primavera va a hablar, pero ella la corta) ¡No me digas nada!
BÁSIL: Si me indican en un plano en que zona de Almenas Blancas era exactamente la fiesta, creo que puedo encontrarles antes de que… antes de que amanezca… ¿me hacen el favor? Acérquenme uno de esos mapas.
FLORA: (sacando su varita otra vez) No hace falta. Mire… (en el aire hace aparecer un mapa incorpóreo de la ciudad, acercándolo al Club de Campo) es allí… en el área de jóvenes…
BÁSIL: (poniéndose su gabardina) Muy bien, excelente… están en la entrada este del bosque… seguramente cerca del río (indicándoles la puerta) ¿hacen el favor de acompañarme?
FLORA: (se levantada y luego junto a Primavera ayuda a levantarse a la desbordada Fauna) Tenemos el coche aparcado en un garaje… podemos llevarle.
BÁSIL: No, no hace falta… iremos en el mío. ¡Vamos!
Flora y Fauna salen, siguiendo a Básil. Primavera se queda un momento más en el despacho, mirando con recelo la habitación. Básil la mira, haciéndole un gesto con la cabeza para instarla a seguirle, y finalmente Primavera se va detrás de él.
Las luces se apagan. Termina la primera escena.
Segunda escena. Un lujoso bar, con bailarinas vestidas con poca ropa metidas en jaulas, y en la solitaria barra Scar tomando una delicada copa de Brandy mientras lee un periódico virtual. Entran Humberto y Felipe, seguidos de un enorme gorila. El gorila les señala a Scar y luego se aparta rápidamente sin decir nada.
SCAR: (pliega sus gafas de lectura mientras se gira hacia los recién llegados) Gracias, Bongo. Caballeros, buenas tardes.
HUMBERTO: Nunca me ha hecho gracia esa broma. (Se sienta, luego señala a Felipe) Mi hijo, Felipe.
Felipe hace una educada inclinación de cabeza y luego estrecha la mano de Scar.
SCAR: Es un placer conocerte hijo… tu padre me ha dicho que eres un poco travieso…
HUMBERTO: (tose, enojado)
SCAR: Bueno, pero todos lo somos un poco ¿no? Siéntate, te invitaré a una copa. Un chico como tú ya habrá probado algo de alcohol…
FELIPE: (azorado) Sí, claro…
SCAR: Muy bien… (mira al hombre mayor) Humberto… ¿otro brandy?
HUMBERTO: No debería… pero está bien.
SCAR: Ay Humberto, esa tensión hay que cuidársela… que no se nos olvide, no… ¿Qué tal tu esposa? ¿Sigue con ese dolor de cuello?
HUMBERTO: (mientras el barman le sirve su copa) No, gracias al cielo… si no, vendría aquí por un pleito de divorcio… pero se le ha pasado, al menos de momento… ¿qué tal Zira?
SCAR: Oh, lo dejamos… me pilló con aquella guepardo… no fue agradable pero me la tenía que quitar de encima de alguna forma, ya sabes…
HUMBERTO: Me imagino… a veces es complicado…
SCAR: Y que lo digas… pero cree mi verdad cuando digo que la soltería es la mejor manera de vivir… es como un buffete… puedes probar todo tipo de cosas… (se relame mientras bebe de su copa).
HUMBERTO: Sí, ya lo veo… (se queda observando a las chicas que bailan en las jaulas. Su hijo se ha acercado a ellas, como hipnotizado) ¿cuánto cobran?
SCAR: (malicioso) Huuuumberto… ¿no estarás pensando en volver a las andadas? Esta vez no voy a poder salvarte convenciéndoles de que tus amigas ya tenían los dieciocho años…
HUMBERTO: (enfadado) Nunca hubo juicio Scar… nunca hizo falta…
SCAR: Sí, claro, gracias a mí… pero bueno… bebe, bebe… es el mejor que tienen…
HUMBERTO: (dando un buen trago) Ya veo… hostia, que bueno…
SCAR: Ya te lo he dicho.
Felipe se acerca lentamente a las jaulas de las bailarinas. Sus ojos emiten un destello extraño, como una luz verde. Las ve bailar pero la imagen se deforma en sus ojos. Extiende la mano hacia una de las bailarinas, una tigresa vestida con ajustadas mayas negras, cuando esta se aparta, asustada. Felipe comienza a toser, frenético.
HUMBERTO: (preocupado) ¿Felipe? ¿Hijo, estás bien?
SCAR: Vaya, que curioso…
FELIPE: Cof, cof… papá… cof, coff… (se inclina un poco, hasta recuperarse. Los ojos le lagrimean, y se le ve humillado) papá… ¿podríamos… hablar de eso?
HUMBERTO: (extrañado) Sí, claro… bueno… ven aquí…
SCAR: Claro Humberto, para eso habéis venido… perdona a tu padre, hijo, es que teníamos que ponernos al día. Muchas batallitas juntos…
HUMBERTO: Sí… muchas…
SCAR: (se sirve otra copa) Pero veamos… un caso difícil este… de los que a mí me gustan. Un chico de buena familia, y una chica, también. Pero ocurre un incidente que… un lamentable incidente… aún así hicisteis bien en mover el cuerpo hasta Sherwood… esa fue una buena jugada. Me quito el sombrero.
HUMBERTO: (mira a Felipe, asustado, y luego a Scar) De eso quería hablarte… nosotros no movimos ese cuerpo… cuando te llamé ayer te dije que creía que estaba en el río… porque es dónde Felipe la vio desparecer… pero… hoy ha llamado la policía… ella estaba a más de treinta kilómetros. ¡Treinta kilómetros, Scar, por amor de Dios!
SCAR: (asqueado) ¿Qué me quieres decir con eso? ¿Estás intentando gastarme algún tipo de broma?
HUMBERTO: ¡No!
FELIPE: (preocupado) Seguro que aquí… ¿no nos escuchan?
SCAR: (con calma) El barman es sordo desde hace años, y esas fulanas no se enteran de nada. Si quieres puedes irte un rato con unas cuántas, pero intenta no matarlas.
HUMBERTO: (enfadado) ¡Scar! (obliga a su hijo a sentarse) Te vas a quedar aquí. Esto es responsabilidad tuya, así que lo arreglarás tú mismo.
FELIPE: ¡No es mi culpa! (se tranquiliza un poco) Ella… ella se asustó… pero ya habíamos… ya nos habíamos… le entró el pánico después…
SCAR: ¿Ya habíais follado? Eso es malo… si encuentran restos de tu ADN en ella el asunto se nos va a complicar.
HUMBERTO: (esperanzado) Tú podrías arreglarlo… ¿no Scar? ¿Puedes hacerlo?
SCAR: (se mira las garras distraídamente) Quiero… el doble…
HUMBERTO: ¿Cómo?
SCAR: (con impaciencia) Vamos Humberto, el chico la tiene cruda y lo sabes. La familia de esa niña está pagando a los mejores abogados y tienen a Básil ¡Básil, Humberto, el de la calle Baker! ¿Crees que lo tengo fácil? Tengo mucho trabajo… no eres mi único cliente… y las cosas se me están complicando.
FELIPE: (con voz extrañamente grave) Esos mafiosos podrían matarte…
SCAR: (tras un breve e incómodo silencio) ¿Cómo dices?
Felipe no responde, y bebe de la botella de Brandy. Humberto le mira preocupado.
HUMBERTO: Tú ganas, pagaré lo que quieras. Pero tienes que garantizarme que vas a conseguir que la sentencia deje claro que mi hijo y esa zorra no tenían nada que ver. Nada en absoluto ¿me entiendes?
SCAR: Eran pareja, eso ya es un hecho consumado.
HUMBERTO: Me refiero al crimen…
SCAR: Ya, te expresas mal entonces. Puedo conseguirlo pero… Básil sigue siendo un problema. Va a querer hablar contigo… y con el chico, claro. Tenéis derecho a no responderle, pero lo mejor es ir preparando la coartada. Vais a tener que memorizaros hasta el último detalle de la misma ¿me entiendes?
HUMBERTO: (se seca el sudor de la gruesa frente) Sí, claro, claro…
SCAR: Y luego queda el asunto del cuerpo. Si cayó al río en el Bosque de los Cien Acres… ¿quién lo movió hasta la mansión de Juan, en el barrio de Sherwood? Esto nos plantea un montón de problemas…
HUMBERTO: Cierto…
SCAR: Aunque también una posible solución… si alegamos que Juan secuestró a la chica y se la llevó por cualquier motivo, Felipe quedaría fuera del juego. Y Juan está muerto, no puede defenderse. Tampoco su secretario ni su jefe de personal…
HUMBERTO: (curioso)¿Sabes cómo murió? Los periódicos no dicen nada…
SCAR: (dándose aires) Lo que yo sepa te es irrelevante. Lo importante es que el chico no salga de casa por unas semanas… tendré que prepararlo todo. No será difícil, pero antes quiero que me firmes esa transferencia.
HUMBERTO: (tras beber nuevamente) Está bien, está bien, será el doble… ¡pero espero los mejores resultados!
Scar suelta un leve gruñido de león mientras se acerca más a Humberto y le sonríe enseñándole los dientes. Humberto no se deja achantar, aunque está claro que le impone respeto.
SCAR: Conmigo siempre vas a tener los mejores resultados. Confía en mí. Bueno, si eso es todo, deberíamos ir pensando en marchar… yo tengo otra reunión a las dos…
HUMBERTO: Muy bien… (se levanta y le estrecha la mano a Scar) es como siempre un placer.
SCAR: (dramático)Y ojalá pudiera decir yo lo mismo… pero esperad un momento. Antes tengo que preguntarte algo, hijo…
FELIPE: (sorprendido) ¿A mí?
SCAR: Sí, a ti. No tengas miedo, no muerdo (pasa su brazo por la espalda del chico) mi pregunta es… ¿por qué lo hiciste? Por qué la mataste, vamos…
FELIPE: Yo no la maté…
SCAR: Vamos, no voy a engañarte hijo… yo estoy aquí para ayudarte, vamos…
FELIPE: Yo no… no…
SCAR: Vamos hijo…
HUMBERTO: Respóndele Felipe. Yo también quiero escucharlo.
FELIPE: Yo…
SCAR: ¿Sí?
FELIPE: No lo sé… sentí… fue accidental pero… no me sentí mal… todo lo contrario…
Scar mira atentamente a Felipe, con los ojos muy abiertos. Luego asiente lentamente.
SCAR: Muy bien… entonces ciao…
Felipe y Humberto se van a parte, dejando a Scar.
FELIPE: Padre…
HUMBERTO: Silencio. Ya hablaremos mañana. Vamos.
Se alejan sin decir nada más. Nuevamente las luces se apagan. Termina la segunda escena.
Cambio de escenario. Básil está de nuevo en su despacho, pero las cosas han cambiado: hay nieve en la ventana, y una mesa de té colocada en medio de la sala, donde Flora, Fauna y Primavera están sentadas mientras conversan con Básil, que de pie a un lado, escribe rápidamente anotaciones en un diario.
BÁSIL: ¿Cuántos miembros componen el consejo?
FLORA: (mojando sus galletas en un chocolate) Siete exactamente. El número no puede variar, porque siete es el número mágico. Actualmente no estamos muy satisfechas con la nueva dirección.
FAUNA: (sorprendida) ¿Ah no?
FLORA: No Fauna. Ya te lo dije…
FAUNA: Yo creía que Chesire nos caía bien…
PRIMAVERA: ¡Fauna! No des nombres…
FAUNA: Perdón… pero si no los conoce…
BÁSIL: Al tal Chesire no, desde luego. Pero hay un par de deducciones que puedo sacar de todo esto. Deducciones interesantes.
FLORA: (moja otra galleta) Ya claro Básil, y me alegro mucho por usted, pero nuestro acuerdo no era ese. Ahora debe usted continuar con su trabajo… ¡y no creo que pueda hacerlo en un despacho tan desordenado.
BÁSIL: (suspirando) Ya hemos hablado de esto… mi desorden está ordenado, Flora.
FLORA: No sé, no sé… creo que le hace falta una mano femenina ¿no os parece?
FAUNA: Oh, sí… ¿no tiene novia, señor Básil?
BÁSIL: Pues nno… sí, esto… ¡no es de su incumbencia, Fauna, por favor!
FLORA: No importa si es un hombre, nosotras no vamos a juzgarlo. Pero siempre es mejor que sea un hombre y una mujer.
PRIMAVERA: (cansada) Ya empezamos…
FAUNA: A lo mejor podríamos hacerle un hechizo para el desorden… o para encontrar apreja.
FLORA: ¡Oh, sí! Los tenemos, los tenemos (levanta su varita)
BÁSIL: (le quita la varita, molesto) ¡Bueno es suficiente! Como usted ha dicho ¿podemos centrarnos en el caso ya?
FLORA: De acuerdo, de acuerdo… perdone. (Chasqueando los dedos, su varita vuelve a aparecer en ellos, con lo que deja a Básil muy sorprendido) Verá. Han vuelto a aplazar la siguiente sesión para el mes que viene… nosotras tememos que Scar haya comprado al juez.
PRIMAVERA: Porque es obvio que lo ha comprado.
FAUNA: Ese Scar me pone… es muy, muy malo… ¡es que es, uuuuuffff! ¡si yo pudiera…!
FLORA: Bueno, bueno, tranquila… que ya sabemos cómo te puedes poner…
FAUNA: (tímida) Lo siento… me he pasado…
PRIMAVERA: ¿Vas a hacer algo o no, detective?
BÁSIL: (pendiente de sus anotaciones sobre la Estrella) ¿Hum? Sí, claro… a ver… ¿qué llevamos hasta ahora?
FLORA: Movieron el cuerpo de un bosque al otro… Scar seguramente utilizó a sus contactos de la mafia para que la llevasen a la casa de Juan…
BÁSIL: La ropa de la chica ya debieron de quemarla toda en el Bosque de los Cien Acres. Aunque ese chico tan tonto se dejó una cosita…
PRIMAVERA: El collar de la tía Petunia.
BÁSIL: El collar, exacto (señala una foto del collar) esta es la mejor baza que jugamos contra Scar, y él lo sabe. A parte de los testigos que les vieron salir a los dos de la fiesta del Club de Campo… un pequeño rompecabezas, difícil para un magistrado tan torpe como el juez Dimsdile, pero yo soy un profesional. El chico mató a Aurora tras la violación (de ahí los restos de esperma encontrados en su cuerpo) y luego entró en pánico y llamó a Scar, que debía de saber que Juan iba a morir esa noche, y para sacar balones fuera ordenó a sus hombres llevar el cuerpo de la chica allí. Un muerto no se puede defender, y Juan era un criminal abyecto, lo que hace que el juez crea la versión de que fue él quien la secuestró secuestró simplemente por mero placer.
FAUNA: (comienza a llorar)
PRIMAVERA: ¿Fauna? ¡Ay, no! (se levanta para abrazarla) .
BÁSIL: ¿Pero… qué le pasa?
FLORA: (fría) ¿Usted qué cree?
BÁSIL: Pues…
FAUNA: Lo siento, lo siento… snif… es que solo han pasado tres meses y yo… iiiiiih… no puedo acostumbrarme… mi pobre nniña… iiih…
BÁSIL: (escandalizado) ¿Solo tres meses? ¿Es que le parece poco?
PRIMAVERA: Cállate.
FAUNA: Básil, es usted un insensible. ¿Se le olvida que somos tres señoritas, que no estamos habituadas a esa jerga ofensiva y catrera que usted utiliza?
BÁSIL: (asombrado) Pero bueno, pero… ¿a qué se refiere exactamente?
FLORA: ¡Violación, esperma! ¿Con quién se cree que está usted hablando? ¡No somos sus amigotes del bar de la policía!
BÁSIL: En primer lugar yo no soy policía ni tengo amigos, y en segundo lugar esos son términos asertivos totalmente válidos que…
FLORA: ¡Nuestra sobrina significaba todo para nosotras! ¡Todo! ¿Usted lo entiende? Y ahora habla de ella como si fuera… como si fuera…
FAUNA: (sollozando) ¡Una maceta!
FLORA: ¡Una maceta, eso mismo! Como si fuera una vulgar maceta caída de un portal, rota, hecha añicos… yo puedo soportarlo, y Primavera también, pero Fauna es muy sensible y se le escucha a usted hablarnos así del caso pues… pues es normal que se sulfure. Piense que no ha pasado tanto tiempo y… (comienza a ponerse roja) y nuestra Aurora… nosotras la echamos mucho de mmenos…
BÁSIL: (pone los ojos en blanco) Venga ya…
FLORA: (tratando de disimular las lágrimas) ¡No se ría! No se ría Básil, ppor favor… intento… intentamos…
BÁSIL: (impaciente) Si no me río, escuche…
FLORA: (con exagerada gravedad) Mire Básil… entiendo que a usted esto le afecte de este modo, es comprensible, yo también me siento así, pero tiene que entender que no podemos salvarla ya… solo espero… que encontremos al asesino… sé que para usted es difícil también…
BÁSIL: (incrédulo) ¿Para mí?
FLORA: Claro… (conciliadora) si es que es usted muy joven (se acerca y le acaricia la cabeza) le agradecemos mucho su ayuda, Básil, pero no se deje llevar por la ira, no es una buena amiga. Además nosotras no queremos venganza, solo justicia.
BÁSIL: Pero… pero… (suspira profundamente antes de atreverse a volver a hablar) muy bien. ¿Les importa que siga con el caso? ¿O quieren decir algo más….?
FLORA: (dramática) No… siga….
FAUNA: Ssí, perdone… snif…
BÁSIL: De acuerdo… vale, está bien (termina de serenarse, exasperado por la actitud de las tres mujeres) Scar ha impugnado la prueba del collar argumentando que podrían haberlo robado del cadáver de Aurora en Sherwood y haber terminado en cualquier otra parte. Pero su argumento no se sostiene, y el jurado lo sabe. En cuanto al… al cuerpo, hay signos de violencia en él, además del balazo recibido tiene las piernas rotas, lo que… (mira a Fauna con precaución) bueno, ya me entienden. A dónde quiero llegar es a que nos falta conseguir el arma del crimen. Por desgracia en estos momentos ya no sirve de nada, porque Scar se habrá deshecho de ella. Lo que no me cuadra es que el arma que la mató no fue una pistola normal, quiero decir, no una que ese chico podría conseguir… parece más bien una de las armas de los sicarios del Príncipe… lo que hace que quiera darle otra vuelta a todo esto…
FLORA: Un momento, ¿qué insinúa? ¿Qué a mi sobrina la mató ese mafioso y no Felipe? ¿No me irá a negar que ese chico es culpable?
BÁSIL: No, no, él es culpable, estoy seguro. Sé reconocer a uno cuando le veo, y está claro que sí….
PRIMAVERA: Recordad el interrogatorio del jueves…
BÁSIL: Sí, es verdad. Pero no sé… aquí hay algo que no encaja… ella no es el único cuerpo que han encontrado muerto en la mansión de Juan esa noche ¿saben? Varios cadáveres más que en apariencia no tenían ninguna relación entre sí fueron encontrados: el de una mujer embrazada llamada Chicha, un viejo tabernero de la zona roja con antecedentes, John Silver y… y un amigo personal mío… el doctor Dawson.
PRIMAVERA: ¿Cómo?
BÁSIL: (abatido) Así es… ya les comenté que había sufrido una pérdida personal importante. Se trataba de él…
FLORA: Vaya, lo siento muchísimo.
BÁSIL: (recomponiéndose, aunque se ve afectado) Sí, bueno… centrémonos en lo importante.
Primavera mira a Básil, curiosa.
BÁSIL: Este misterio resulta apasionante por su multiplicidad de pistas… señoritas, si bien creía que su caso no era más que otra vulgar violación de las habituales en esta ciudad, parece haber llegado a algo mucho más profundo… e interesante.
PRIMAVERA: ¿Te parece vulgar que te violen?
FLORA: Primavera, déjale hablar.
PRIMAVERA: (molesta) ¡Pero…!
BÁSIL: Por un lado, está la chica. Su caso es simple y está bien claro: en algún momento de aquella fatídica noche Felipe la violó en el Bosque de los Cien Acres y luego ella perdió el collar y cayó al río. Pero luego tenemos que fue encontrada a kilómetros de allí, en la casa de un mafioso donde había otros cadáveres muertos en apariencia sin relación entre sí ¿es algún tipo de juego, algún mensaje? Las cámaras de seguridad de la casa de Juan han sido vaciadas, y según me explicó a mí un agente de policía se las llevó un tal Febo, capitán del cuerpo que sin embargo se ha dado por muerto tras meses desaparecido… He estado investigando a Febo y está claro que cubría las operaciones criminales de Juan y algunos mafiosos más, lo que significa que estaba comprado por la mafia… esto nos lleva nuevamente al cadáver… al cuerpo de su sobrina ¿qué pintaba ella en todo esto? ¿Por qué acabó allí?
PRIMAVERA: (concentrada) A lo mejor no pintaba… nada… a lo mejor fue cuestión de… azar…
BÁSIL: ¿Azar? ¿Qué aparezca muerta en la mansión de Juan el mismo día en que él y sus principales lugartenientes fueron asesinados? No lo veo claro… la teoría más fiable es efectivamente que Felipe la vio… la agrediera en los Cien Acres y luego se llevase el cuerpo a Sherwood. No veo el motivo… pero es lo único que me parece factible.
FLORA: Tiene razón.
FAUNA: Seguramente…
PRIMAVERA: (lentamente) En realidad… no importa nada de eso…
BÁSIL: ¿Ah, no?
PRIMAVERA: No… lo que está claro es que él es culpable… y si no lo demostramos pronto el juez concluirá el caso… tenemos que hacer algo…
BÁSIL: Bueno ustedes saben hacer magia, podrían echarme una mano.
PRIMAVERA: Necesitamos una prueba concluyente… que ese león no pueda refutar.
BÁSIL: (tras un momento de reflexión) Sí, tienen razón. Naturalmente yo ya había pensado en eso… y he tenido una idea.
FLORA: ¿Y cuál es, Básil?
BÁSIL: Tengo que conseguir entrar en la casa de Humberto… si lo hago, estoy seguro de que conseguiré algo.
FLORA: ¿Cómo qué? ¿Piensa que ese niño va a tener bajo la almohada el arma con la que la disparó?
FAUNA: ¡Flora!
BÁSIL: No, no lo pienso. Pero Humberto y Scar preparan las sesiones en la casa de él. Así que puede que consiga algo… y no tenemos nada mejor. Un mínimo detalle, una mínima prueba o una grabación de ellos hablando podría demostrarlo y entonces el juez tendría que posponer la sentencia.
FLORA: ¿Y usted podría hacerlo?
BÁSIL: Pues claro. No necesito su magia para colarme en casa de alguien, por muy vigilada que esté. Soy un profesional.
PRIMAVERA: (preocupada) Su casa está muy bien protegida, y ahora más aún Básil… si te pilla..
BÁSIL: (convencido) No lo hará, confíen en mí. Me colaré mañana mismo.
FLORA: ¿Lo… lo dice en serio?
BÁSIL: Sí. Esta noche debo ocuparme de un par de asuntos… estoy esperando la respuesta de un contacto… voy detrás de algo muy importante y… bueno, no les incumbe.
FAUNA: ¿Ya has pillado a ese Ratingan?
BÁSIL: (enfadado) ¡Fauna! ¿Cómo… cómo…?
FLORA: Es Rátigan Fauna, lo has dicho mal.
BÁSIL: ¡Habéis estado leyendo mis archivos!
FLORA: Básil por favor, no grite. Además, trátenos de usted, se lo tengo dicho…
BÁSIL: (ríe histéricamente) Oh no… no me vengas con tus tonterías ahora… ¡habéis puesto en peligro mi investigación! ¿sabéis cuánto tiempo le he dedicado a ella?
PRIMAVERA: Pues no…
FLORA: Vamos Básil tampoco hay que hacer un drama por ello… esa investigación no es nada comparada con la de Aurora. Su tal Rátigan está claro que es un mafioso, no tiene que demostrar nada.
BÁSIL: ¡Para empezar tengo que encontrarle! ¡Y ya estoy muy cerca de hacerlo!
PRIMAVERA: ¿Vas a apresar a Rátigan?
FAUNA: (asustada) Eso es muy peligroso…
BÁSIL: Llevo años esperando a que dé un paso en falso, años tras sus pestilentes huellas de rata. Y hoy por fin lo ha hecho: va a dar un golpe especial… estoy seguro… y si se arriesga mucho, le tendré.
FLORA: Bueno me alegro mucho por usted y su amigo, pero nos estamos desviando del tema ¿qué piensa hacer entonces, Básil?
BÁSIL: (tras pensarlo un segundo) Esta noche tengo trabajo… pero mañana mismo me pondré a ello. Necesito un plano aproximado de la casa de Humberto… con una fotografía satélite me es suficiente.
PRIMAVERA: (saca su interfono) Mírala aquí.
BÁSIL: No hace falta, tranquila. En cualquier caso lo que me preocupa ahora es su seguridad.
PRIMAVERA: ¿A qué te refieres?
FLORA: ¿La nuestra?
BÁSIL: Humberto es un hombre sin escrúpulos, y mejor no hablar de Scar. No me extrañaría nada que intentasen quitarse de en medio a las demandantes y que pareciera todo un accidente.
FAUNA: ¿En serio?
FLORA: Por favor…
PRIMAVERA: (saca su varita, desafiante) Que lo intenten…
BÁSIL: Lo digo en serio señoritas, deben ir con cuidado… sé que saben sacar un conejo de una chistera, pero de verdad que es peligroso.
PRIMAVERA: ¿Te preocupas por nosotras? Eso es nuevo.
FLORA: Básil no se preocupe. Créame, estamos más que capacitadas para enfrentarnos a un letrado que se traga bolas de pelo. No somos unas cualquieras…
BÁSIL: No, ya lo sé, pero no quiero que subestimen a Scar… no quiero que se metan en problemas.
FLORA: (dulce) Gracias por preocuparse de nosotras Básil… ¡pero debería hacerlo por usted mismo! ¿quiere que le acompañemos esta noche, a su fiesta criminal? ¡Podemos ayudarle con nuestra magia!
BÁSIL: No, no hace falta… en realidad lo que podrían hacer es decirme dónde se encuentra exactamente el escondite de la Estrella…
FLORA: (riendo) Desgraciadamente eso no podemos hacerlo. Pero… Básil…
BÁSIL: ¿Si?
FLORA: (sincera) Le agradezco mucho todo lo que ha hecho por nosotras… sin usted no habríamos llegado tan lejos. Es… un buen hombre después de todo.
BÁSIL: Roedor, señora (hace una educada reverencia) pero bueno… creo que es lo mínimo que puedo hacer. Quid pro quo, ¿recuerda?
FLORA: (asintiendo) Pues claro… bueno Básil… nosotras debemos asistir a una reunión… importante. Así que si no le importa nos vamos ya.
BÁSIL: No, claro… ¿les ha gustado el té?
FLORA: Muy bueno ¿cómo lo prepara?
BÁSIL: El secreto está en el tiempo de infusión.
PRIMAVERA: Naturalmente… (coge sus abrigos del perchero del despacho) ten Fauna…
FAUNA: Muchas gracias por todo señor Básil… es usted un buen hombre.
BÁSIL: No, en realidad no, señorita Fauna. Pero de vez en cuando hago algo bueno.
FAUNA: (risueña) Bribón…
FLORA: Bueno, vámonos ya que no quiero que me cobren otra hora… Básil… mañana le llamo.
BÁSIL: Muy bien… estooo… ¿podría hacerle una pregunta más?
FLORA: (amable, pero firme) Si tiene que ver con la Estrella Azul, no. Ya le he revelado más de lo que debería… me queda un último dato… pero para ese esperaré a que el juicio haya acabado.
BÁSIL: Está bien… usted gana.
FAUNA: (asomada a la calle) Vaya, parece que ha empezado a llover (con un gesto de su varita, esta detiene las aguas como un paraguas invisible).
BÁSIL: (asombrado) No… vaya… nunca dejarán de sorprenderme.
Flora y Fauna van hacia la calle, pero Primavera permanece en el despacho por un momento.
PRIMAVERA: Tú tampoco dejarás de sorprenderme a mí.
BÁSIL: ¿Y eso a qué viene?
PRIMAVERA: Lo sabes.
BÁSIL: En realidad… no.
PRIMAVERA: Puedes deducirlo. Te diré solo una palabra. Arendelle.
BÁSIL: (no se inmuta, aunque se nota que le ha pillado) ¿Cómo lo has…?
PRIMAVERA: Ayer por la noche fui a la casa que tengo allí, donde vive mi madre. Su hermana me contó que un roedor había estado haciendo preguntas sobre la Estrella Azul. Con saber que habías estado ya me habría sido suficiente.
BÁSIL: Nno… no sé a dónde quieres llegar.
PRIMAVERA: ¿No? Pues yo creo que está claro (se cruza de brazos) Básil. Nosotras hemos depositado nuestra confianza en ti. Si sigues en esto nos meterás en un lío.
BÁSIL: (con enfado) El trato fue ese. Vosotras me dabais información a cambio de mi ayuda. Y ya he sido bastante negligente al respecto, he hecho más de lo que me correspondía.
PRIMAVERA: Tienes razón. Pero déjame que te haga una pregunta. Conociendo como conoces ahora a Aurora… y lo que significaba para nosotras… y como debió de morir… ¿no habrías aceptado nunca el caso? Aunque no te hubiéramos dado nada a cambio.
Hay unos segundos de silencio. Básil abre y cierra la boca varias veces, mientras intenta pensar una contestación.
BÁSIL: Nno… no. No lo habría aceptado.
PRIMAVERA: (asiente lentamente) Creo que te estás mintiendo a ti mismo.
BÁSIL: (ríe forzadamente) Por favor, claro que no.
PRIMAVERA: Yo creo que sí lo habrías hecho. E incluso más. Como Flora… como yo.
BÁSIL: Ya se lo he dicho a Fauna, en absoluto habría hecho algo así.
PRIMAVERA: (muy seria) Pues yo creo que te equivocas. Y por eso te pido que no sigas investigando esto. Es muy peligroso.
BÁSIL: A mí no me asusta el peligro.
PRIMAVERA: La Estrella Azul guarda codiciosamente sus secretos. Y no sigue el código de ética que nosotras tenemos. Las cosas que te ha contado Flora… apenas rozan la superficie.
BÁSIL: (divertido) ¿Y crees que con eso vas a conseguir disuadirme? (acercándose a ella) eso solo me da más apetito. Quiero saber…
PRIMAVERA: (soportando la cercanía del ratón) Por favor, no… no lo hagas Básil.
Básil la mira fijamente, estudiándola. Permanecen así pegados durante unos segundos. Finalmente él se aleja, mirándola con superioridad.
BÁSIL: Demostraré la culpabilidad de ese chico. Y él y su padre irán a la cárcel. Se hará justicia. Te lo prometo.
PRIMAVERA: (asintiendo) Gra… gracias.
BÁSIL: Lo que pase después… eso ya es problema mío…
PRIMAVERA: Muy bien… pues sea. (Alzando su varita toca la frente de Básil y esta brilla con fuerza. Básil se queda paralizado y durante unos segundos cierra los ojos, mientras la cálida luz brilla en el interior de su cabeza. Cuando vuelve a abrirlos, parece atontado. Primavera le sonríe) ¿Entonces te llamamos mañana?
BÁSIL: (confuso) Sí, sí… claro…
PRIMAVERA: Muy bien… (cierra la puerta y recorre la calle hasta el autovolante, donde Flora y Fauna ya están sentadas, esperando. Flora la pita y Primavera se mete en el coche, evitando que entre mucha agua de la lluvia) ¡Ya voy, ya voy! ¡Que prisas!
FLORA: ¿Lo has hecho?
PRIMAVERA: (quitándose el abrigo) Sí, sí…
FLORA: ¿Qué te ha dicho está vez?
PRIMAVERA: Nada…
Flora arranca y el autovolante deja la calle Baker para introducirse entre los muchos coches que sobrevuelan la oscura ciudad. Hay muy pocas luces.
FLORA:(espiando a Primavera por el retrovisor) No, en serio… ¿qué te ha dicho?
PRIMAVERA: (suspirando) Lo mismo que las otras veces… sospecha cosas, pero he alterado los recuerdos, así que no puede entender nada.
FLORA: Pero lo de Arendelle.
PRIMAVERA: Es muy listo, ya lo sabes.
FAUNA: ¿Incluso con la memoria alterada fue capaz de encontrar el templo del norte? ¡Es increíble!
FLORA: Lo que es increíble es que hayáis podido permitirlo. Primavera, se suponía que estaba a tu cargo.
PRIMAVERA: ¿Perdona? ¡Para empezar, todo esto fue idea tuya?
FLORA: (encogiéndose de hombros) Pero yo mi parte la hago bien… está a punto de resolverlo… que ganas tengo de ver a ese hombre entre rejas…
FAUNA: Y a Felipe.
FLORA: Sí. Pero bueno, en cualquier caso, Primavera, deberías borrársela completamente.
PRIMAVERA: Sabes que puedo dañarle las funciones cerebrales si lo hago, no es mi mejor hechizo ¡hazlo tú!
FLORA: En mí no confía. Es difícil pillarlo desprevenido. En cambio tú, yo creo que le gustas.
PRIMAVERA: (incrédula) ¿Pero te has vuelto loca?
FAUNA: Ay, yo también lo pienso ¿no es ideal?
PRIMAVERA: Fauna, no me lo puedo creer. Él…
FAUNA: Es un poco rudo, desde luego. Pero todos los buenos hombres lo son…
PRIMAVERA: Eso no es verdad.
FLORA: Oh, mirad, han abierto el Rossignol… ¿queréis que cenemos allí?
FAUNA: ¿No será muy caro?
FLORA: Por eso no te preocupes…
PRIMAVERA: Que curioso siempre cenamos fuera cuando te toca cocinar a ti…
FLORA: ¿Queréis o no? Que se va a abrir el semáforo.
PRIMAVERA: Vale…
FLORA: Muy bien… pues vamos…
El autovolante arranca y se mete en el aparcamiento del caro restaurante.
FLORA: No os preocupéis por Básil. Nos está siendo muy útil… pero no lo estropeará todo después…
Termina la tercera escena.
Cambio de escenario. Despacho de Scar, noche. Él está encendiéndose un puro mientras Humberto se pasea por la sala, nervioso.
SCAR: (a Humberto, enfadado) ¿Y ahora qué te pasa? ¿Puedes parar?
HUMBERTO: Quedan cinco minutos… voy a encender ya…
SCAR: (despectivo) Por favor, no es necesario. Yo puedo confirmártelo.
HUMBERTO: Ya. Pues disculpa si prefiero reafirmarme viéndolo yo mismo.
SCAR: (con aburrimiento) En el telediario no van a mostrarte su cadáver. Eso no lo hacen desde el 5-D.
HUMBERTO: Humm….
SCAR: (se hace el distraído, pero no le quita la vista de encima a su cliente) Noto cierta desconfianza hacia mí estas últimas semanas, Humberto… ¿no estarás insatisfecho con mi trabajo, verdad?
Humberto le lanza una elocuente mirada, luego sigue concentrado en el telediario. Molesto, Scar da una honda calada a su cigarro mientras le observa encender el televisor.
HUMBERTO: Ajá…
NADIA CHAMAK (periodista): … un atentado del grupo criminal dirigido por el buscado profesor Rátigan. Les advertimos que las imágenes vistas a continuación pueden herir la sensibilidad de algunos espectadores.
SCAR: Por favor…
NADIA CHAMAK: El edificio de oficinas Maguire habría sufrido un ataque por parte de una avanzadilla dirigida por Rátigan en su dirigible. Afortunadamente la policía ya conocía esta operación, y pudieron detener a los criminales antes de que pudieran acceder al edificio. Entre las bajas efectivas lamentamos informar de la muerte de varios agentes, entre ellos el capitán Collins…
HUMBERTO: (impaciente) ¿Y Básil? ¿Qué pasa con él?
SCAR: Ya te he dicho que está muerto. Hazme caso de una vez, maldita sea.
HUMBERTO: ¿Y Básil?
NADIA CHAMAK: El profesor Rátigan ha sido detenido por la policía de Suburbia y llevado a la comisaría central. La comisario Possible nos dará más detalles sobre sus detención e inmediatos planes que la seguirán.
KIM POSSIBLE: Estamos muy satisfechos con la operación de esta noche, gracias a la colaboración de la policía y los detectives hemos detenido por fin a la mayor amenaza de esta ciudad. Como ya me han preguntado antes, el profesor Rátigan será juzgado de acuerdo a nuestras leyes, pero lo más probable es que sea ejecutado en breve.
SCAR: ¿Ejecutado? Ja…
NADIA CHAMAK: La comisario Possible se ha negado a dar detalles acerca de la posibilidad de que Rátigan sea utilizado por la policía como gambito para alcanzar a las otras familias criminales. En otros asuntos la mayoría de los lugartenientes del mafioso han sido arrestados, aunque el afamado asesino Fidget sigue en busca y captura. Cualquier información sobre este murciélago debe ser reportada inmediatamente a la policía, ya que es extremadamente peligroso.
HUMBERTO: ¿Y a mí qué? ¡Joder! ¡Básil! ¿Qué ha pasado con Básil, zorra?
NADIA CHAMAK: … en otras bajas lamentamos comunicar el fallecimiento del ratón superdetective Básil, caído en el cumplimiento del deber. Ahora pasamos a deportes. El combate de gladiadores…
SCAR: ¿Lo ves?
HUMBERTO: (incrédulo) Sí… ¡SÍ! ¡Está muerto! ¡Está muerto! ¡No me lo puedo creer!
SCAR: Por Dios Humberto, ya te lo dije. Ese idiota estaba empeñado en atrapar a Rátigan. Era cuestión de tiempo que lo matasen.
HUMBERTO: Pues yo siempre pensé que…
SCAR: Nadie es más listo que Rátigan, Humberto. Créeme, le conozco. No te lo puedes ni imaginar.
HUMBERTO: (confuso) Bueno sí pero… si tan listo es… ¿por qué le han cogido?
SCAR: ¿No se te ha ocurrido pensar que quería que le cogieran?
HUMBERTO: No puedes hablar en serio.
SCAR: Oh, piensa lo que quieras. Pero ten en cuenta lo que te digo. En unas semanas… como mucho un mes o dos… estará de nuevo en la calle. No sé lo que planea, pero debe ser algo importante.
HUMBERTO: (desconfiado) ¿Por qué crees eso?
SCAR: Vamos, está claro, si no nunca se habría dejado coger. ¿Atacar con toda su banda un edificio de oficinas del que nadie había oído hablar hasta ahora? Aquí hay gato encerrado. A mí me parece que todo era una trampa desde el principio, y Básil se la ha tragado. Mis contactos no saben nada al respecto, pero yo estoy seguro.
HUMBERTO: ¿Tu hermano el inspector sabe que tienes esos "contactos"?
SCAR: (dándole la espalda con frialdad) Hay muchas cosas que mi hermano no sabe…
HUMBERTO: (cortado) Emmm… bueno… lo importante es que Básil ha muerto, y eso nos facilita mucho el caso.
SCAR: (sirviéndose en dos copas) Por Básil, el ratón superdetective, que ha muerto en el caso que ni él pudo resolver.
HUMBERTO: Bien dicho… ni Básil pudo. Ni… ni yo tampoco, la verdad.
SCAR: Hay un viejo dicho entre los abogados que dice que cada quién se engaña con la mentira que más le gusta. Tu hijo violó a la niña en el bosque, no le des más vueltas.
HUMBERTO: (vaciando la copa) No es posible… ¿sabes? Sí que pudo violarla pero luego… es muy difícil que ella acabara en la casa de Juan… sin que fuese él el que la llevara. Sé que Felipe no me lo está contando todo… me está mintiendo.
SCAR: Si, no dice del todo la verdad. Pero para que el jurado se lo trague tiene que parecer un buen chico, y tú defender todo lo que él diga, a pies juntillas.
HUMBERTO: No es tan fácil…
SCAR: No, no lo es, y a mí también me tiene harto. Pero cuando todo esto acabe, lo puedes enviar a un internado, o desheredarle. Yo te preparo los papeles y te busco un notario. Pero de momento… centrémonos en lo principal. Está en juego el apellido de tu familia.
HUMBERTO: Gggggrrrr, sí. De acuerdo, de acuerdo.
SCAR: La muerte de Básil nos lo deja mucho más fácil. La principal baza que jugaban esas tres zorras contra nosotros era el detective, pero ahora que está muerto solo quedan ellas contra nosotros. Y Stéfano.
HUMBERTO: Stéfano no renunciará a la denuncia. Recuerda la oferta que le hicimos…
SCAR: Que le hiciste. Y espero que no vuelvas a cometer una insensatez así. Casi me tiras la confianza de todo el jurado.
HUMBERTO: Sí, sí, de acuerdo. Pero en serio, Scar, ¿qué vamos a hacer?
SCAR: Sencillo. Lo primero enviar una carta de condolencias a Stéfano y esas tres viejas. Luego, preparar la defensa de la próxima semana. Sin Básil su abogado defensor está perdido, no les quedan más pruebas y llevamos cuatro meses con esto, podemos hacer presión. ¿Qué te parece?
HUMBERTO: Está bien… está bien, sí, perfecto… pero… ¿ellas tres?
SCAR: (revisando sus papeles mientras tira el puro) ¿Qué pasa? ¿Quieres que también mueran?
HUMBERTO: Pues estaría bien… son muy listas…
SCAR: (levantando la cabeza de los papeles) ¿Hablas en serio?
Humberto se encoge de hombros. Scar le observa y luego suelta una maligna risotada.
SCAR: Humberto, Humberto… viejo cabroncete… le estás cogiendo el gusto a esto del lado oscuro, ¿eh?
HUMBERTO: (molesto) Solo quiero que esto acabe… llevo sin dormir bien desde octubre.
SCAR: Eso es porque no sales… ¿por qué no vienes a Light House esta noche? Te gustará el ambiente… puedo encontrarte a un par de leonas… bueno, en tu caso creo que preferirás unas humanas.
HUMBERTO: No sé…
SCAR: Escucha, esas tres viejas no tienen ni puta idea de nada. Son unas listillas, sí, pero nada más que eso. Yo… y tú… estamos en el mundo real. Sabemos cómo funciona la calle. Así que si nos tocan las pelotas, ya nos las quitaremos de en medio… las mataremos… te lo prometo… ¿de acuerdo? Pero no constituyen ninguna amenaza para nosotros… así que no te preocupes…
HUMBERTO: De acuerdo… está bien… está bien…
SCAR: (abre uno de sus cajones y saca una bolsa llena de algo blanco) Mira… esto te sentará bien…
HUMBERTO: Yo no puedo…
SCAR: Tonterías Humberto… hazme caso, hermano. Sé de lo que estoy hablando.
Scar echa la droga sobre la mesa y prepara unas rayas. Fin de la cuarta escena.
Cambio de escenario. Coche de Flora. Flora y primavera van sentados delante, mientras Fauna y Cenicienta están sentadas detrás. Sabemos que es Cenicienta, aunque ahora su pelo es negro en lugar de rubio, y su piel tostada. Las hadas alteraron sus rasgos para que la policía no pudiese encontrarla.
CENICIENTA: ¿Aurora? ¿Aurora Boreal?
FLORA: ¿Entonces la conoces?
CENICIENTA: La seguía… en Instagram… creo que la he visto en alguna fiesta…
PRIMAVERA: ¡Perfecto! ¿Y conoces a su novio… Felipe?
CENICIENTA: Pues… no. Creo que no.
FAUNA: Ya no es su novio…
PRIMAVERA: Es para que me entienda. Ese chico es un hijo de puta.
FLORA: ¡Primavera! Modera un poco tu lenguaje… que es una niña.
CENICIENTA: No se preocupen… pero quiero saber… ¿qué quieren de mí?
FLORA: Mi niña, nada… bueno, poca cosa, vamos… verás, él es el responsable de que nuestra sobrina muriera… de un modo muy desagradable…
Fauna empieza a sollozar mientras Primavera se cruza de brazos, intranquila. Desde el retrovisor, Flora está pendiente de Cenicienta.
FLORA: Lo que queremos es conseguir pruebas de que ese chico es culpable… necesitamos colarnos en su casa y conseguir pruebas… aunque una confesión grabada sería aún mejor…
CENICIENTA: (oliéndose algo) No las sigo…
FLORA: Cuando te vimos en la televisión yo les dije a ellas ¡es la sobrina de Bonniface! Vaya, estabas en un buen lío… un malentendido… (con delicadeza) así que estoy encantada de haberte sacado de él… era lo mínimo que podíamos hacer…
PRIMAVERA: Flora suéltaselo de una vez, maldita sea.
CENICIENTA: ¿El qué?
FLORA: (fulminando con la mirada a Primavera) Sería fácil sonsacar más información de Felipe… si alguien se acerca a él…
CENICIENTA: (asintiendo lentamente) Quieren… que me haga su novia… como lo fue su hija…
FAUNA: No, no… bueno sí eh… sí, básicamente…
PRIMAVERA: Es muy peligroso, pero te lo compensaremos… además estás libre.
CENICIENTA: (molesta) Libre no…
FLORA: Podemos conseguirte una nueva vida… y vengarte de esa mujer… la asesina de tu tía…
CENICIENTA: Y de mi padre…
FAUNA: Dios santo, que horrible…
PRIMAVERA: Y que lo digas.
FLORA: Pero un trato es un trato. Eres una chica muy guapa, él no tardará en fijarse en ti… conozco a los hombres…
Primavera le lanza una elocuente mirada a Flora, pero no dice nada. Cenicienta por su parte mira su nuevo reflejo en el cristal, pensativa. Parece que va a negarse, cuando finalmente:
CENICIENTA: De acuerdo. Lo haré.
FLORA: (con sorpresa) ¿En serio?
CENICIENTA: No me asusta un chico… conozco personas peores…
FLORA: Una sola mujer puede llegar a dar más miedo que mil hombres, hazme caso.
PRIMAVERA: Piensa a lo que te arriesgas, Ella.
FLORA: Bueno, bueno, que no es para tanto. Solo tienes que salir con él y… tenernos informadas.
CENICIENTA: ¿Y si decide hacerme daño… a mí también?
FLORA: No lo hará… no puede arriesgarse a que lo relacionen con otro asesinato. Está furioso.
CENICIENTA: Ya pero… ¿y si lo hace?
PRIMAVERA: Hay una solución… el talismán…
FLORA: Pero es de Aurora…
PRIMAVERA: Solo hay que usar el mismo hechizo… funcionará…
FLORA: Ya, sé que funcionaría, pero ese talismán era de Aurora.
PRIMAVERA: Y es por Aurora por la que hacemos todo esto, ¿no? ¡Vamos!
FLORA: (tras una larga pausa) Está bien… te daremos ese talismán. Si algo va mal… seremos las primeras en saberlo…
CENICIENTA: Ya pero… eso no salvó a su sobrina… ¿verdad?
FLORA: Nosotras no sabíamos que él era un monstruo entonces… bueno, yo lo sospechaba. Pero hazme caso… ahora estás segura.
CENICIENTA: Bueno… de acuerdo…
FLORA: Ahora vamos a las galerías Evans… te compraremos un bonito vestido… vas a estar guapísima.
PRIMAVERA: Sí, guapísima para tu asesino…
FLORA: (sin perder la calma) Primavera, eso no ayuda. Pero sí, esta noche hay una fiesta en el club de las Almenas Blancas, y es de vital importancia que vayas allí, porque él irá…
CENICIENTA: Creía que estaba enjuiciado.
FLORA: Eso no le impide salir con sus amigotes… pero créeme, le hemos estado observando, y ya no es tan popular como antes… las chicas no quieren acercarse. Eso dobla las posibilidades de que se fije en ti…
CENICIENTA: Va a ser difícil que confíe en mí…
FLORA: Dale tiempo… tenemos un par de trucos más… pero hoy debes conocerle.
CENICIENTA: ¿Cómo se les ocurrió todo esto?
Las tres ancianas se miran entre sí, elocuentes.
FLORA: Verás, antes contábamos con la ayuda de un detective, Básil. Un hombre maravilloso… un roedor, mejor dicho.
PRIMAVERA: (abatida) Pero murió en enero. Lo asesinaron…
FAUNA: (empieza a llorar otra vez) Pobrecito…
FLORA: (exasperada) Fauna por favor, no empecemos otra vez.
PRIMAVERA: ¿Cómo sigues teniendo lágrimas? Yo estaría seca.
FAUNA: (a Cenicienta) Es que era muy amable…
CENICIENTA: (alertada) ¿Lo asesinó ese Felipe?
FLORA: No, no… (ríe) tranquila… él trabajaba en otro caso que le costó la vida… yo ya se lo advertí.
Primavera va a contradecirla, pero prefiere contenerse. Entonces observa por el retrovisor de su lado que un coche va pegado a ellas.
FLORA: Lo que pasa cielo es que hay que ir con cuidado… tu deja que él… te toque, ya sabes… se creen que saben hacerlo, pero no tienen mucha idea… hazle sentir bien… que crea que tiene el control… ¿sabrás hacerlo?
CENICIENTA: Pues creo que sí sabré…
FLORA: ¿Has tenido novio?
CENICIENTA: Sí.
FLORA: Pues entonces ya sabes. En cualquier caso Ella nosotras estaremos alerta. Tenemos nuestros medios para no ser vistas…
CENICIENTA: ¿Entonces por qué no le seguís vosotras?
FLORA: Ella, no entiendes…
PRIMAVERA: Flora, nos están siguiendo.
FLORA: ¿Qué dices? (echa un vistazo al retrovisor) ¿ese coche?
PRIMAVERA: Sí.
FAUNA: ¿Cuál? (se gira para mirarlo)
PRIMAVERA: (agarrando a Fauna) ¡No mires! ¡Flora, acelera!
FLORA: Espera, puedo quitármelos de encima… dame un momento…
Flora da un volantazo al llegar a un cruce y tuerce de forma inesperada a la izquierda, perdiendo el coche que va hacia la derecha. Se escuchan pitidos a Flora, pero ella guía a su autovolante hacia una calle alejada, aunque más oscura.
FLORA: Ya está, fuera… (mira a Primavera, preocupada) ¿Crees que Scar…?
PRIMAVERA: ¡CUIDADO!
El autovolante de sus perseguidores aparece delante suyo. Por una ventana del techo del coche se asoma una hiena de aspecto enloquecido, que lanza una risotada histérica y luego las dispara con una ametralladora.
ED: ¡IJIAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAA!
PRIMAVERA: ¡AAAAAAAAAAAAH!
FLORA: ¡CUIDADO!
Dando otro giro Flora esquiva el coche de las hienas, que están a punto de chocarse con los que las siguen. La hiena que está al volante, Banzai, gira también mientras su copiloto, Shenzy, le apremia.
SHENZY: ¡Vamos Banzai! ¡Culo de cactus!
BANZAI: Ya voy, ya voy, hostia… ¡No paran de moverse!
FLORA: ¡PRIMAVERA!
A Primavera la dan dado en el estómago. La sangre brota de su redonda barriguita manchando su traje azul. Fauna chilla histérica mientras Cenicienta se incorpora y desabrocha el cinturón de Primavera para ayudarla a moverse.
CENICIENTA: Hay que ir a un hospital.
PRIMAVERA: (conteniendo el dolor) No, no, tranquilas… Flora, ve a casa… yo puedo arreglarlo.
Primavera saca su varita mágica y dando unos toques empieza a susurrar las mismas palabras que Bella le susurró a Aladdín para sanarlo, de forma que la carne empieza a regenerarse.
PRIMAVERA: (mirando a Cenicienta) Polvo eres, y el polvo te convertirás…
FLORA: Maldita sea, están detrás de nosotros. ¡Fauna, haz algo!
FAUNA: ¿Yyo?
FLORA: ¡Échales un conjuro! ¡Vamos!
FAUNA: Ppero…
FLORA Y PRIMAVERA: ¡Fauna!
FAUNA: Está bien…
Fauna se asoma cautelosa por la ventanilla de atrás y apunta con su varita hacia Ed. Ed dispara contra Fauna pero ella se oculta justo a tiempo. Fauna cierra los ojos y chilla, asustada, pero Cenicienta la sujeta para darle valor.
CENICIENTA: Acabe con él… ¡Vamos!
FAUNA: ¡Re… repellio!
Una luz muy fuerte sale de su varita, golpea la varita de Ed que sale disparada por los aires. Flora y Primavera chillan de emoción al verlo.
SHENZY: ¡ED, GILIPOLLAS! (saca ella un revólver y dispara también) ¡Yo misma mataré a esas zorras!
BANZAI: Ten cuidado…
SHENZY: ¡Pégate más! ¡No tengo ángulo!
El auto de las hienas se pega al de las tres damas, pero Flora se lo despega con una ágil maniobra. Se persiguen por la ciudad saltándose semáforos y estando a punto de chocar varias veces. En un momento Flora tuerce por un túnel, pero las hienas las siguen y girando hasta colocarse boca a bajo en el techo las disparan varias veces, sin acertar pero levantando agujeros en la capota del coche. A la salida del túnel Flora les despista por una avenida muy ancha con palmeras, pero ellas no tardan en ponerse tras suyo otra vez, derribando varias palmeras para alcanzarlas. Hay también un puesto volador de perritos calientes, pero Flora lo arrolla sin pensárselo dos veces.
FLORA: ¡Si llegamos a la Estrella no podrán cogernos!
CENICIENTA: ¿A la…Estrella Azul?
FLORA: ¡Sí, claro! ¡Demonios! (el auto de las hienas las choca. Fauna grita mientras Flora trata de recuperar el control) ¡Fauna, prueba otra cosa!
FAUNA: ¡Gargolío!
BANZAI: ¿Eh? ¿Pero qué coño…?
SHENZY: ¡SANTA MIERDA!
El autovolante de las hienas empieza a volverse de piedra rápidamente mientras ellas tres chillan furiosas. Shenzy se queda atascada en la ventanilla con el revólver en su brazo, y entonces apuntando al autovolante de las tres hechiceras dispara nuevamente, reventándoles el depósito.
FLORA: ¡NOOOOOOOOOOO!
PRIMAVERA:¡FLORA!
La parte trasera estalla mientras Fauna y Cenicienta chillan. El autovolante se sacude violentamente y va girando sobre sí mismo a toda velocidad cayendo cientos de metros. Primavera se alza en su asiento y chilla un hechizo protector.
PRIMAVERA: ¡MÁXIMUM PROTEGO! ¡PROTEGOOOOO!
El autovolante es rodeado por un campo de fuerza azul pero sufre una fuerte sacudida. Primavera se choca contra la guantera y se abre la cabeza, luego vuelve a sacudirse varias veces, y se raja la boca con el volante de Flora. Mientras, las demás están sujetas fuertemente con el cinturón de seguridad, y se golpean también pero con menos fuerza. Fauna pierde el conocimiento mientras Flora cierra los ojos llevándose las manos a la cara preparada para el impacto. Se escucha el grito de Cenicienta.
Silencio. Oscuridad. Luego un tremendo impacto del autovolante de Flora en medio de la calle, aunque no hay explosión porque el escudo protector de Primavera lo detiene. El autovolante se arrastra por el asfalto levantándolo.
FLORA: Primavera… ¡Primavera!
PRIMAVERA: Uuugggn…
FLORA: ¡Primavera, dime algo!
FAUNA: (hiperventila)
Cenicienta permanece inconsciente, tiene un brazo roto y la cara ensangrentada. Primavera por su parte se desangra por el estómago, la cabeza y la boca, por la que la sangre sale copiosamente. Por unos segundos mira a Flora, reconociéndola.
FLORA: (conmocionada) Primavera… mírame…
PRIMAVERA: (echando sangre a borbotones) Ffffff… Flora….
Cierra los ojos y expira. Flora abre la boca, horrorizada. Instantes después el coche de las hienas, ahora de piedra, se estrella encima del suyo, aplastándolas. Estruendo ensordecedor.
Fin del último acto.
GANTZ GANTZ GANTZ GANTZ GANTZ GANTZ ¡GANTZ! ¡GANTZ! ¡GANTZ! gantz ¡GANTZ!
-El último capítulo… yo ya he visto antes ese hechizo-comentó Jim mientras observaba las páginas del libro. Detrás suyo, Bella le besaba los lunares en su morena espalda-el hechizo de los susurros… sirve para…
-Para cambiar… es un hechizo muy poderoso-dijo Bella mientras se colocaba encima del cuerpo desnudo de su novio y continuaba besándolo, adorando cada centímetro de su increíble cuerpo. Para Bella no había nadie como Jim. Era tan guapo, tan indescriptiblemente admirable…. Para ella Jim era como un dios.
-¿Te sabes todos los hechizos del libro?-Jim lo dejó a un lado mientras se giraba y dejaba que Bella le acariciase los pectorales, maravillada con la musculatura del chico. La zona del cuerpo en la que Jim tenía más vello era el pecho, y ella se lo acarició, lentamente, mientras él se iba poniendo más y más cachondo. Aún no habían echado el polvo de la noche… Jim estaba deseoso de hacerlo. Bella le empezaba a gustar. Pero seguía estando Ariel…
-El hechizo de los susurros nunca lo he hecho…-dijo Bella mientras Jim tomaba sus dedos y los besaba ávidamente-pero hay que ser muy poderoso para hacerlo… y dejarlo todo atrás…
-Mmmmmmn… yo quiero dejarlo todo…-Jim masajeó los pechos de Bella mientras la besaba en el cuello. Ella dejó que ahora Jim la recorriera el cuerpo con sus labios, mordisqueándola en los pezones y masajeando sus muslos mientras la arrancaba fuertes gemidos-eres una chica muy lista… empollona…
-No me llames eso…-musitó Bella riendo. Jim le pasó la lengua por los labios mientras la pellizcaba levemente los pezones.
-Chica buena… ¿quieres que sea malo?-preguntó.
-Ssí…-Bella dejó que Jim enterrara su cabeza entre sus pechos devorándola. Entonces, ella comenzó a susurrar algo. Era un hechizo.
Jim se detuvo mientras besaba la pálida tripa de la joven. Bella le miró con una sonrisa traviesa, mientras seguía haciendo el conjuro. Jim arqueó una ceja, sorprendido.
-¿Qué ha…?-Jim se dio cuenta de que estaban volando, y las sábanas flotaban en el aire con ellos, envolviéndolos en un halo fantasmal. Bella le miró con timidez mientras echaba su ondulado cabello castaño a un lado.
-Es otro hechizo… este es de…
-De sexo-completó Jim. Luego sonrió, candente-sexo mágico… ¿en qué consiste?
Bella se tiró encima suyo, y Jim distinguió una especie de destellos violetas y turquesas en torno a ellos, como si fuesen estrellas. Bella le miró, preocupada.
-Nunca lo he hecho…-dijo-es una especie de éxtasis mágico… pero me preocupa que no funcione.
Jim la acarició el rostro y luego la apretó fuerte contra sí, haciendo que sus zonas íntimas se encontraran.
-¿Probamos a verlo?-dijo, mordiéndola la oreja mientras la hablaba con voz grave. Bella sonrió, y luego le besó mientras las estrellas mágicas les envolvían y se pegaban en la piel. Al sentir el calor de las estrellas mágicas en su piel Jim notó un escalofrío de potente placer que le hizo liberar un gemido y perder el control por unos segundos. Realmente era una magia poderosa. Bella le tomó del rostro, aún encima suyo, y siguió besándole con fuerza mientras enroscaba sus piernas en torno al chico.
-Jjim… hazlo, vamos… hazlo…-suplicó mientras las estrellas se posaban en su pelo y lo hacían brillar hasta alcanzar un tono rosado.
-Ooooooh… ¡OH!-Jim comenzó a penetrarla mientras las estrellas los rodeaban y hacían brillar. Toda la habitación brilló con ellos, encendidos como una candente llama, mientras se consumían en un orgasmo más potente de lo que Jim nunca hubiera podido imaginar. El chico miró a Bella, que ahora, como él, parecía echa de reluciente oro, y entonces no pudo contenerse más-¡OOOOH! ¡BELLA! ¡OOOOOOOOOOH! ¡YY…. OOOOOOOH!
Ambos gritaron mientras los envolvía una luz blanca y los cegaba por unos instantes. Jim sintió un placer indescriptible, algo que nunca creyó que fuera capaz de alcanzar, y entonces después todas las luces desaparecieron, y ellos fueron descendiendo poco a poco hasta aterrizar en la blanda superficie de la cama otra vez, mientras se comían los labios. Jim siguió besando a Bella un rato más, hasta que finalmente ella se echó a un lado y ambos se quedaron mirando al techo, meditabundos.
-Bueno…-Jim cogió un pañuelo de la mesilla de la chica mientras empezaba a limpiarse-podemos… podemos volver a hacerlo…
-No creo que pueda repetir el hechizo ahora…-dijo Bella, un poco preocupada. Jim la miró con aquellos ojos verdosos que tanto la fascinaban. El olor del chico era fresco y atrayente, y el calor que desprendía la hacía sentir cómoda y calentita.
-No me importa-dijo Jim con voz gutural. Sus palabras apenas se distinguían-te quiero…
-Y yo…-dijo Bella, sintiendo como el corazón la iba a estallar por la felicidad-no sabes cuánto…
Se besaron, y después Jim la abrazó con fuerza. Bella ya había notado antes que Jim era bastante mimoso, y le encantaban los abrazos. A lo mejor era porque estaba muy necesitado de amor, de cariño…
-Me querrás siempre… ¿no?-preguntó Bella en un angustiado susurro. Por aquel entonces la situación era aún estable. Pero con cada día que pasaba Jim pensaba en Ariel más y más.
-Nunca te dejaré-había dicho Jim, mientras juntaban sus cabezas. Las estrellas de la magia de ambos aún flotaban por la habitación, y poco a poco, como una lluvia de luz, fueron descendiendo hasta posarse en sus cuerpos desnudos y en su pelo, mientras ellos seguían hablando y haciéndose promesas sin sentido. Jim ya conocía todo aquello… decirse que duraría para siempre, que todo sería perfecto… el amor convierte cualquier lugar en un escenario de película… hace que la habitación más fría se vuelva el más cálido de los refugios.
El problema era que Bella no estaba acostumbrada a esas promesas… no sabían hasta qué punto eran fiables… las creía de verdad… y su corazón estaba ahora en manos de Jim… lo cuál la hacía totalmente vulnerable y dependiente de él…
Jim echó un vistazo a la sala. A la mayoría los conocía. Sus ojos se posaron un segundo en Ariel, que estaba al lado de Aladdín. El árabe estaba en ropa interior, y parecía bastante aturdido. Seguramente había estado bebiendo, y luego se había quedado dormido ¿Sería por ella? ¿Lo habían dejado definitivamente, como él le había dicho? Jim observó atentamente a la pelirroja, mientras recordaba su última conversación:
Jim se había acercado por detrás a Ariel, y cuando ella le notó dio un respingo.
Ariel se giró y miró a Jim con sorpresa unos segundos.
-Jjim…-consiguió decir al fin.
-Hola…-dijo él sonriendo con tristeza-creo que no nos han presentado correctamente…
-¿Qqué… qué pasa?-preguntó Ariel extrañada. Jim suspiró y se colocó a su lado en la terraza, mirando también la puesta de sol. La luz los bañó a ambos de dorado, dándoles un aspecto extraño. Los cabellos de Ariel parecían ahora de oro aunque todavía no perdían su tonalidad rojiza. Los ojos de Jim resplandecían más que nunca. Ariel no podía creer que pudiese volver a estar observando su rostro tan cerca. Que él estuviese mirándola de nuevo. Cuatro meses habían sido muy largos. Era raro verlo así otra vez.
-Quería hablar contigo un momento-dijo Jim-si… me dejas…
Ariel asintió lentamente.
-Vale…
-Vale…-Jim apretó los puños mientras buscaba las palabras. Lo había imaginado tantas veces que ahora ni siquiera sabía cuál sería la mejor forma de abordarlo. Ariel, Ariel, por fin podía tenerla… ¿podía tenerla?-escucha… no te he tratado bien, y lo siento. No… no fui bueno contigo, y me siento muy mal por ello. Pero ese no era yo. Estaba… estaba perdido… llevaba mucho tiempo sin entender nada… joder-rió levemente-es como haber estado en un pozo mucho tiempo… y de repente tú me sacaste de él… de alguna forma fuiste tú, estando a mí lado… lo que me hizo querer cambiar a mejor…yo sabía que tenía que serlo, pero contigo quise serlo. Y… y no supe hacértelo ver.
Ariel le miró sin decir nada, escuchando sus palabras en silencio. Ya no había lágrimas en sus ojos. Estos ahora solo podían contemplar a Jim. Lo veía como nunca había visto a ninguna otra persona.
-Nno quiero que haya… nada malo… entre nosotros-Jim movió el puño levemente, intentando encontrar las palabras adecuadas-solo quisiera que fuese… como aquellos días… cuando nos llevábamos… bien…
-Jim escucha…-le interrumpió Ariel atreviéndose a hablar por primera vez. Él la miró, expectante.
-¿Qué…?-preguntó, instándola a hablar. Ariel tomó aire.
-Yo tampoco fui justa…-dijo ella con un hilo de voz-no valoré lo que hacías por mí y…-la voz se le cortó a media frase. Los dos veían la verdad en los ojos del otro. Veían el amor. Ariel no habría sido capaz de reconocerlo cuando había conocido a Jim meses atrás, pero ahora sí podía. Veía la verdad en él. Podía sentir la llamada de su alma.
-No pasa nada…-dijo Jim con voz ronca.
-Yo no quería irme…-dijo Ariel recordando su última discusión en el cuarto del chico-hubiese querido seguir a tu lado…
-Yo no quería que te fueras-reconoció Jim. Y decir la verdad así le hizo sentirse tan aliviado que fue casi como si pudiese flotar. La sensación de tranquilidad que le recorría ahora era mejor que ninguna otra cosa que pudiera experimentar. La paz… el perdón.
-Lo que quiero que sepas es que… bueno… me gust… estoy…-Jim tartamudeó un poco, mientras Ariel seguía con la mirada fija en él. Quería oírle decirlo. Necesitaba oírlo-estoy enamorado de ti…
-¿Enamorado?-repitió ella, notando como le temblaban sus piernas humanas.
-Creo… creo que sí-reconoció Jim. Luego la sonrió-sí… creo que te quiero…-no pudo evitar reír. Ariel sonrió, aunque luego la sonrisa desapareció rápidamente.
-Pero Bella…-le recordó. A Jim también se le borró la sonrisa de los labios.
-No sé cómo…-dijo lentamente-tú te fuiste y yo no quería estar solo… y ahora de repente yo estoy con ella… y tú con Aladdín y… y estamos bien, ¿no? Los dos lo estamos…
-Sí…-reconoció Ariel-sí que estamos bien.
-Entonces…-Jim tragó saliva-entonces ¿por qué estamos aquí ahora? Porque… si te soy sincero… donde yo quiero estar es… a tu lado.
Ariel cerró los ojos y asintió lentamente. Ya habían hablado de eso antes. Jim ya le había dicho que la quería, y ella lo había rechazado. Y ahora ahí estaba de nuevo, llamando a su puerta. ¿Le dejaría entrar esta vez?
Sabía que no sería tan fácil como con Aladdín, ni tan perfecto pero… ¿no iba siendo hora de que las cosas fueran como tenían que ser?
-Yo… también…-dijo Ariel finalmente. Jim se acercó entonces a ella, y los labios de ambos se despegaron, acercándose lentamente. Aquel olor a vainilla, sí… mmmmmn, Jim lo recordaba bien… cuánto tiempo intentando recordarlo sin poder hacerlo… cuánto tiempo soñando con tenerla un tiempo…
Jim rodeó con sus manos los brazos de Ariel y se fue acercando a ella lentamente. Las largas pestañas de la pelirroja le hicieron cosquillas en las mejillas, mientras sus pechos chocaban y se apoyaban en el chico. Los labios de Jim rozaron los de Ariel, dispuestos a dar el beso.
-Nno…-dijo Ariel alejándose, y en ese momento el hechizo se rompió. Jim la miró, apenado. Sabía por qué lo hacía.
-No sé cómo… decírselo…-susurró, intentando acercarse nuevamente a la pelirroja-no sé cómo hacerlo…
-No puedes…-Ariel le puso las manos en el pecho notando los delicados botones de su camisa. Estaba increíblemente guapo con aquella camisa y el pelo suelto. Realmente estaba cambiando. Pero le gustaba todavía más. Era como si todas las cosas buenas que había intuido en él hubieran crecido durante el tiempo en que no se habían visto. Sí, Jim era diferente, de eso no había duda-Jim, no puedes dejarla ahora… la harás daño… yo… yo lo sé…
-Nunca debí empezarlo, pero si no la dejo ahora será peor…-dijo Jim mirándola angustiado. Joder, se moría de ganas de besarla, de abrazarse a ella y no soltarla más. Había tantas cosas que quería contarle…
-No…-Ariel evitó nuevamente que Jim la abrazase, mirándole asustada-Jim…
-Pero tú…-Jim la miró preocupado-tú… qué es lo que quieres.
Ariel se miró los zapatos mientras intentaba encontrar una respuesta.
-¿Qué hacemos…?-le preguntó Jim, y soltó una risita nerviosa-¿qué propones tú… que hagamos? Porque si yo te quiero… y tú a mí… no creo que haya otra solución. No podemos darnos otra alternativa.
-Entonces se lo dirás…-dijo Ariel con la voz entrecortada-¿cómo vas a explicarle… lo que has hecho? Que la dejas ahora porque… porque quieres estar conmigo… ¿qué pensará de ti… de ella misma…?
Jim asintió lentamente. Él sabía lo que era eso. Sabía lo que era sentir el rechazo, y Ariel también lo sabía, desde luego. Cuando Eric la había dejado la partió el corazón. Jim no quería hacerle eso a Bella. Él la quería, la quería muchísimo, y sabía que ella le quería mucho más a él. Joder, él era todo su mundo. No podía hacer eso… solo por darse una oportunidad con una persona con la que claramente no era compatible.
-Nosotros ya pudimos intentarlo…-susurró Ariel, notando como el corazón la martilleaba el pecho-y no la aprovechamos…
-No digas eso…-Jim estaba destrozado. Pero ella tenía razón. Joder, como lamentaba aquella tarde en el cine, cuando fue a buscar a Bella. Qué bien se había sentido en ese momento. Que poco le había importado la chica, o cualquier cosa que sintiera, como Ariel. Y qué responsable se estaba sintiendo ahora-no… no quiero perderte. Estoy harto de estar lejos… por favor, encontraremos la forma…
-Nno…-Ariel negó mientras se llevaba las manos a la boca, intentando respirar-nno la encontraremos Jim… en realidad no tenemos formma…
-¿Entonces por qué lo has dejado con Aladdín?-la interrumpió Jim, mirándola con fiereza, y Ariel palideció-¿por qué has venido ahora?
Ella le quería, Jim lo veía en sus ojos. Pero no podía hacerle eso a Bella. Ariel sabía que no sería capaz de vivir habiendo hecho una cosa así.
-Si me quieres…-pidió Jim-por favor, quédate conmigo. Porque realmente te necesito.
Se observaron en silencio. Jim quería memorizar cada uno de los rasgos de ella para guardarlos en su corazón para siempre. Su nariz pequeña y respingona, aquellos grandes ojos azules tan expresivos, siempre asustados, sus finas cejas, sus rosados labios, sus pecas… aquel fulgurante cabello rojo sangre, y sus delicadas y ligeramente inclinadas piernas. ¿Cómo podía una persona ejercer tanta atracción sobre él? No lo sabía, solamente sabía que lo tenía totalmente dominado, y que esa relación no podía compararse con nadie, con ninguna otra persona que hubiera conocido ni que hubiese amado. Ni siquiera con Bella. Y realmente lo sentía por Bella.
En la sala de Gantz, Ariel miró un segundo a Jim, y luego se alejó de él, ligeramente sonrosada. Bella les observó, y notó como en su corazón cuchilladas se clavaban de nuevo. ¿Por qué tenía que ser así? Estaban en peligro de muerte, era cierto… pero ahora mismo lo único que ella quería entender era por qué Jim nunca, jamás la había mirado de ese modo a ella… habría dado su vida, la habría vendido en ese momento, porque Jim la mirase así.
-Deberíamos coger ya las armas-dijo Básil, malhumorado.
-¿Cómo… cómo lo ha sabido?-preguntó Hércules con asombro.
-Por favor, todo esto es muy obvio-dijo Básil con su arrogancia habitual-debe de tratarse de algún proyecto súper secreto. Y dudo mucho que el gobierno sepa algo de esto. No es su estilo. Además nunca habría salido bien. ¿Cuántas misiones dicen que llevan?
-Yo ocho-dijo Hércules-con esta nueve.
-Yo cinco-dijo Meg.
-Mmmmmn, ya… deduzco que todo esto comenzó más o menos el pasado verano, en julio… y supongo que eso tiene que ver con los asesinatos de todos los mafiosos que se han ido sucediendo este año…-Básil se rascó la barbilla, pensativo. De repente una luz acudió a sus ojos-¡Un momento! ¡La chica! ¡Juan! ¡Claro, debió de ser eso!
Jim y Aladdín giraron la cabeza instintivamente al escuchar a Básil mencionar al príncipe Juan. ¿Qué quería decir el ratón? Jim ya había reparado en Básil y le había llamado la atención desde el principio, pero en cuanto había visto a Ariel eso se le había olvidado.
-¿El príncipe Juan?-dijo Aladdín, acercándose a Básil. Este le miró de arriba abajo, parando sus ojos momentáneamente en los abdominales del moreno, que le sonrió sin pudor alguno.
-Si la esfera… si Gantz os obligó a matar a Juan, supongo que algunos morirían… y habéis dicho que coge a personas de forma aleatoria… ¿tal vez a una joven rubia de la zona blanca… o a un regordete doctor roedor, como yo?
-Sí-esta vez fue Jim quien habló, y los demás le miraron con sorpresa. El chico estaba muy serio-les conocíamos. Lucharon con nosotros.
Básil asintió, y su sonrisa se ensanchó aún más. A Jim no le pareció una sonrisa agradable. Aquel tipo le daba mala espina, como le había pasado antes con Merlín.
-Ja… Aurora… por eso no encajaban las piezas… que lógico… y que ilógico a la vez…-dijo satisfecho-sí sí… vaya…
-Ahora que estás tú, podrías ayudarnos-dijo Jim acercándose más a Básil-necesitamos averiguar quién está detrás de esto.
Básil observó su reflejo en la negra superficie de la esfera, al lado de la imagen de Rátigan y la descripción para matarlo, mientras los demás miraban a Jim.
-Jim…-Hércules estaba tenso-lo mejor ahora es concentrarse en la misión…
-No, joder, en serio-dijo Jim, increpando a Básil y obligándole a mirarle-eres el mejor detective del mundo ¿no? Pues dinos de qué coño va esto.
-En primer lugar, mi impertinente e ineducado amigo, vosotros sabéis ya de que va esto: debéis encontrar a Rátigan, y matarle. Por supuesto es obvio que no podréis hacerlo, de eso me encargaré yo mismo. Pero os agradecería que no me incordiarais mientras me ocupo de ello. ¿De acuerdo?
Jim parpadeó, sorprendido. Miró a Hércules sin saber que decir.
-¿Por… por qué no íbamos a poder matarlo?-preguntó Hércules mirando a Básil alarmado. Él se encendió su pipa pasando la cerilla por la superficie de la bola negra de Gantz.
-Por favor, no están ustedes a la altura de Rátigan. No durarían ni un asalto contra él. Nuestra única ventaja es que no sabe que vamos a ir a por él. Y por supuesto que desconoce que yo sigo con vida… eso, eso es lo más importante de todo.
-¿Usted nos conoce?-preguntó Hércules, no pudiendo evitar sonreír. Básil se quedó un momento callado, mientras el humo salía de su pipa rodeando la esfera de Gantz.
-Usted es Hércules, el gladiador del Coliseo, y ese de ahí es Aladdín, una estrella fugaz en la MTV gracias a Billy Joe Cobra (quien gracias a Dios nos ha dejado)-paseó por la sala pensativo, mirando a Jim, Ariel y Bella- estos dos no les conozco, pero la pelirroja es una sirena.
-¿Qué?-dijeron Jim y Ariel a la vez, pasmados. Básil sonrió encantado de tenerles en vilo.
-Por favor, es deducción simple-dijo reajustándose su gabardina.
-¿Ah sí?-a Jim le empezaba a tocar los huevos la chulería de aquel tipo, pero estaba impresionado.
-Y ese de ahí dentro es el doctor Finkelstein. Desapareció hace meses, en junio (que curioso) después de publicar los primeros ensayos de un estudio acerca de cómo devolverle la vida a los muertos (que curioso). La verdad, es el único que lamento que este muerto aquí, porque podría darle las gracias. Me ha servido de gran ayuda al traerme aquí vivo.
-¿Por qué Finkelstein ha hecho esto? ¿Qué es lo que busca?-preguntó Jim, incapaz de contener su apetito insaciable. Las preguntas llevaban carcomiéndole desde la primera vez que había llegado a esa sala. Ahora quería respuestas.
-Eso se verá…-respondió Básil de forma misteriosa.
-Vamos, que no lo sabes-se burló Aladdín. Básil le lanzó una mirada de profundo desprecio fijando los ojos en sus abdominales.
-¿No puedes ponerte algo?-le preguntó despectivamente-sabemos que no puedes ofrecer mucho más que eso, pero…
Aladdín iba a responder, más ofendido de lo que le hubiese gustado admitir, pero Ariel le detuvo para evitar que comenzase una pelea. En ese momento se estaba formando otro cuerpo, el último de ellos, de un miembro que llegaba nuevo a Gantz. Entretanto los otros dos nuevos estaban apilados a un lado, y parecían asustados: uno de ellos era un pato alto y fornido, y el otro, muy curioso, nada menos que un muñeco de nieve. Jim nunca había visto una cosa así, un muñeco de nieve parlante con aquellos enormes ojos que tenía aquel, pero estaba ya curado en salud de cosas nuevas y extravagantes.
-¿Podemos hacerlo rápido?-preguntó el Sombrerero Loco, que hasta entonces había estado sentado en el suelo, meditando. Se notaba que algo le perturbaba, aunque parecía tenerlo controlado-tengo cosas que hacer…
-Vaya cosa, todos tenemos-comentó Meg, irónica-por cierto, creo que me he dejado la plancha encendida… sí, espero que terminemos rápido.
-El objetivo es permanecer juntos hasta que hayamos terminado con él-insistió Hércules-no podemos fallar esta vez. Yo… yo haré lo que esté en mi mano… para protegeros…
-Eso está mejor-dijo Meg sonriéndole-deberíamos coger las armas-observó que Lady Tremaine ya había cogido la suya-al habernos dicho la misión, falta poco para que nos saque de aquí…
-Aproximadamente un minuto-recordó Hércules-pero aún queda uno por llegar.
En ese momento el nuevo cuerpo terminó de formarse en la estancia. Todos lo observaron, curiosos, aunque nadie la conocía. Nadie menos Básil.
-Oooooh…-la mujer se levantó tocándose la cabeza, donde antes había estado la herida.
Era Primavera.
-No puede ser…-el ratón superdetective se acercó y contemplo a la mujer de azul, con los ojos desorbitados-¿cómo… cómo podía estar pasando?
-¿Básil?-Primavera parpadeó, asustada. Luego miró a su alrededor, hasta que reparó en la esfera. Parecía muy confusa. Pero la esfera le daba miedo. Eso lo sabía por muy mal que se encontrara-¿estoy… en el Cielo?
-Claro que no…-Básil la hizo levantarse, mirándola, confundido-¿te ha matado… Scar?
-Oooooh… creo que sí-reconoció Primavera. Entonces su rostro se encendió súbitamente, asustada-¡Básil!-chilló-¡Flora y Fauna! ¡Y la chica! ¿Dónde están?
-No lo sé-dijo él encogiéndose de hombros-no están aquí…
-No habrán muerto-se apresuró a decir Meg, compasiva.
-O a lo mejor no las han escogido-añadió Básil. Meg le asesinó con la mirada, mientras le pasaba una pistola de luz a Jim y otra a Aladdín.
-Hala, ¿esto qué es?-el muñeco de nieve cogió su pistola de luz y la observó con una tonta sonrisa en el rostro-¡una pistola de agua!
-No exactamente-dijo Jim mirándole extrañado. Aquel bicho era raro de narices. Le pareció un poco retrasado.
-¡No nos hemos presentado!-dijo el muñeco de nieve mirando a Jim y sonriendo-¡me llamo Olaf y me gustan los abrazos calentitos!
-¿Calentitos?-repitió Jim mirándole asqueado. Definitivamente era retrasado.
-Joe McQuack, amigo, para servirle-dijo el musculoso pato estrechándole su emplumada mano a Jim-soy piloto.
-De carreras, sí-recordó Jim. Le había visto a veces en la televisión, cuando era niño. Había ganado un par de copas, no era mal conductor-oí que se había retirado.
-Así es, trabajo como chófer, que ahora es un oficio más seguro… o lo era, hasta que hoy nos hemos chocado. Qué raro, no veo al señor McPato…
-Creo que deberías hacerles un resumen de lo que está pasando, porque nos iremos enseguida-le dijo Meg a Hércules, que asintió lentamente. El joven fortachón le echó un vistazo a Meg unos segundos. Tenía suerte de tenerla a su lado, para ayudarlo. Él no tenía ningún problema en admitir que ella era la cabeza pensante de aquel grupo.
-¿Qué está pasando?-preguntó Primavera mirando a Básil recelosa-¿es… un truco?
Básil negó con la cabeza, sonriendo.
-Ojalá.
-No me fío de ti-le dijo Primavera, aunque no se apartó de él. Básil chistó, y Jim que le miraba de reojo vio algo parecido a la afabilidad en su rostro por una vez.
-Lo sé. Pero voy a cuidar de ti. Tómame la palabra.
-Escuchad con atención, cada uno hemos cogido una de las pistolas ¿no?-dijo Hércules dando dos palmadas para captar la atención de todo el mundo.
-En realidad yo no quiero la mía-dijo Joe McQuack-creo en la no violencia.
-Ya, pero eso ahora no importa-le cortó Hércules-quiero decir, que tenemos que salvar nuestras vidas y este es el único modo.
-Eso dice siempre la gente violenta…-apuntó Joe McQuack divertido.
-Oye, no interrumpas-le dijo Meg apoyada en la esfera al lado de Finkelstein con aburrimiento.
-Hay cuatro espadas. Yo llevaré una, Jim otra, Aladdín otra y Meg otra más-señaló Hércules pasando las katanas negras a cada uno de ellos.
-Yo quisiera una…-dijo el Sombrerero con voz ronca-sé utilizarla.
Meg, Aladdín y Jim miraron a Hércules con escepticismo. El fortachón leyó en los ojos de los otros tres que ninguno pensaba darle su espada al Sombrerero Loco. En las dos anteriores aventuras las katanas habían demostrado tener una gran importancia, tanto como las pistolas de luz.
Pero Hércules vio también la desconfianza en los ojos del Sombrero, Lady Tremaine, Primavera y Básil. Suspiró. Si quería que permanecieran unidos, tendrían que confiar los unos en los otros. Él daría el primer paso. Era la única manera.
-Toma-dijo entregándosela por el mango a Tarrant, cuyos verdes ojos se abrieron de un modo muy siniestro-pero úsala con cuidado.
-Sí…-dijo él alzando el arma y pasando sus dedos por ella.
-Quedan seis explosivos-dijo Hércules cogiendo los detonadores-¿quién los quiere?
Tarrant, Jim, Ariel, Aladdín, Meg y Básil cogieron uno cada uno. Jim le ofreció el suyo a Bella, pero ella no lo aceptó. El rostro de la joven castaña exhibía una mueca de asco. Odiaba estar en aquel sitio. Odiaba Gantz. Todo aquello le resultaba repugnante, desde el hecho de que todos tendrían que estar muertos a que para conservar la vida debían matar a otros. Aunque no lo decía, Bella había estado pensando mucho sobre Gantz… y eran pensamientos terribles.
Jim sin embargo experimentaba un sentimiento muy distinto, que le estaba costando identificar. Llevaba meses teniendo pesadillas con Gantz, pesadillas en que Lilo le suplicaba hundiéndose en un mar de sangre que la salvara la vida. Ahora estaba de nuevo allí, y por una vez, no sentía esa terrible sensación de que podía morir. No, no la sentía en absoluto. Había sobrevivido al asedio del castillo de Juan, a la caída y explosión de un barco volador, a un cocodrilo gigante, pociones mágicas, a un tiburón enorme y a la bruja del mar, además de a arañas y bichos asesinos en su último encuentro con Oogie Boogie.
No había muerto con ninguna de aquellas cosas, y había estado cerca de morir un par de veces. No moriría tampoco ahora. E iba a conseguir esos cien puntos antes que Hércules, Aladdín o cualquier otro. Era una locura, pero ahora lo tenía claro.
-¿Esto dispara rayos?-preguntó Olaf emocionado, observando el cañón del arma.
-Solo tiene un tiro, y debéis guardarlo bien-explicó Hércules mirando nervioso como el muñeco jugueteaba con la pistola de luz como si cualquier cosa-su poder es muy destructivo, así que tenéis que tener mucho cuidado. Cuantos más enemigos matéis (y solo cuentan los enemigos…) cuantos más matéis, vosotros…
-¡Oh!-Primavera señaló a Básil, que al lado suyo estaba empezando a desaparecer.
-La caza comienza, Primavera-le dijo Básil a la mujer, encogiéndose de hombros-te veré al otro lado.
-Seguiré explicando las instrucciones cuando nos hayamos teletransportado-dijo Hércules que se estaba desintegrando también-por favor, no soltéis las armas, o no viajarán con vosotros.
-Oh tranquilo, es toda mía-dijo Olaf con una sonrisilla estúpida en el rostro. Segundos después el arma estaba en el suelo, y Jim, Bella y Meg dieron un respingo, pensando por un momento que les iba a disparar a ellos.
-¿Puedes tener más cuidado?-le dijo Meg a Olaf, fulminándole con la mirada. El muñeco de nieve recogió la pistola con un inocente gesto en su rostro.
-Lo siento, perdón, perdón-dijo moviendo las ramitas que eran sus brazos con simpleza.
-¿De dónde has salido?-dijo Aladdín mirando a Olaf con el ceño fruncido-no eres un robot…
-Me llamo Olaf y me gustan los abrazos calentitos-explicó el muñeco avanzando hacia el árabe.
-Ah… guay…-Aladdín se alejó cuando Olaf intentó abrazarse a su pierna.
-Menos mal que me marcho porque es que no le aguanto-dijo Meg poniendo los ojos en blanco mientras poco a poco iba desapareciendo de la sala-hasta luego…
-Hasta ahora-se apresuró a decir Aladdín, y Ariel le miró escéptica-¿qué?-preguntó él al notarlo.
-Así que el plan es disparar una de estas armas contra Rátigan-dijo Joe McQuack que estaba desapareciendo también-pero que yo sepa está en prisión.
-Sí-dijo Hércules.
-¿Y no es imposible llegar…?
-Créeme, no lo es-le dijo Jim. Los novatos se adaptaban a Gantz bastante más rápido de lo que él lo había hecho. Aunque claro, a él nadie le había explicado nada. Puto Merlín…
-Bien…-el Sombrerero acarició el filo de la katana acercándola a su rostro blanco mientras desaparecía seguido de Lady Tremaine, quien como siempre no había abierto la boca, simplemente juzgando en silencio. Jim echó una ojeada a la mujer antes de que también desapareciera. No había olvidado lo que había descubierto de ella... Jim no sabía qué pensar de Lady Tremaine. Tenía claro que era mala, quizás más mala que Rourke o que cualquiera de los villanos a los que hubieran abatidos. Pero aún así había algo más en ella, que la hacía especial.
Ya solo quedaban Jim, Aladdín, Ariel, Bella, Primavera y el muñeco de nieve.
-¿Todos vosotros… habéis muerto?-les preguntó Primavera arrugando su rechoncho rostro mientras los observaba de uno en uno.
-Sí, tienes que creernos, porque esto es muy peligroso-dijo Aladdín en tono amable. Le daba pena aquella señora, parecía muy indefensa y vulnerable. Era el típico meimbro del grupo que no sobrevivía a más de una misión, como había ocurrido con Chicha o Dawson. Aunque claro, Lady Tremaine había sobrevivido hasta ahora, y otros como Timón, Pumbaa o Lilo también habían aguantado muchas misiones. Primavera le recordaba a Aladdín a su abuela, que falleció cuando él tenía seis años. Se propuso protegerla lo máximo que pudiera.
-Jim, tengo miedo-dijo Bella-¿qué estás haciendo?
El chico se había asomado a la bola y observaba mejor el cadáver del doctor Finkelstein. Unos cables se conectaban con las rajadas venas del doctor, y también entraban por su ombligo, ano y cerebro, que sobresalía de su cráneo de una forma repugnante. Jim ignoró el mal olor que desprendía el cuerpo de Finkelstein y tocó su carne putrefacta. Por un momento se temió que fuese a pasarle algo, que fuese a desintegrarse por atreverse a tocar lo que no debía, pero no pasó nada. Jim arrancó un pedacito de carne de la piel de Finkelstein y se lo llevó a la nariz, olisqueándolo. Era nauseabundo. Lo guardó en un bolsillo. Entonces reparó en algo más que también había guardado. Miró a Aladdín, y bastó con eso para que el moreno entendiera lo que quería decirle: el Código de Er. Lo llevaba guardado en el bolsillo.
Jim alzó el Código al lado de Finkelstein, cuando reparó en algo más que no había visto antes: en el vientre del vejestorio había algo. No era muy notorio, pero claramente eran cicatrices de cortes muy graves.
-¿Qué coj…?-Jim no podía creerlo. Era el Código. No exactamente el mismo Código, pero sí las mismas runas y signos del papel. Jim las observó extrañado.
-¿Jim, qué…?-Aladdín había querido acercarse, pero en ese momento empezó a desaparecer, al igual que Ariel que ahogó un gritito al notarlo. La pelirroja miró a Jim, que tragó saliva, nervioso. ¿Qué podía decirle? ¿Qué podían hacer? En realidad, muy poco…
Bella miró a Jim con tristeza, y luego se acercó también. A su lado, el muñeco de nieve también empezó a desintegrarse.
-Uy vaya… molaría que hiciera cosquillas-rió Olaf-pero no hace nada, tampoco… es muy aburrido… uy…
-El libro…-recordó Jim mirando a Bella. Pero ella notaba que no la miraba como a Ariel. No la estaba mirando como su novia que era…-tenemos que recuperarlo.
-Lo tendrá mi padre-dijo Bella-estará asustado…
-No te preocupes, no le pasará nada-dijo Jim. El problema lo tenían ellos. No tenían mucho tiempo, y había que pensar rápido. Jim llevaba encima el móvil. Sacándolo le hizo unas fotos al vientre de Finkelstein, y luego lo volvió a guardar-si lo desciframos… a lo mejor podemos… a lo mejor acabamos con esto…
-¿Tú crees?-dijo Bella con un deje histérico en la voz. ¿Por qué no la abrazaba? ¿Por qué no la besaba, como hacía siempre? Dios, estaba muerta de miedo… ¿es que él no podía ver eso?
-La lengua de Tánatos-dijo Primavera que se había acercado a los dos chicos a echarle un vistazo al muerto. Al ver los signos en su vientre y el Código de Jim se había quedado blanca como una hoja.
Jim se giró a ella en el acto.
-¿La conoces?-preguntó, impresionado-¿tú…?
-No la hablo-se apresuró a aclarar Primavera-pero sé reconocerla… es muy antigua… está prohibida.
-¿Prohibida?-repitió Jim. Primavera asintió lentamente, asustada. Entonces Jim empezó a verlo claro-pero tú… entonces también… también eres de la Estrella Azul.
Bella se llevó las manos a la boca mientras miraba a Primavera. El gesto de sorpresa de la mujer de azul terminó por revelarla. Sí, sí que lo era.
-¿Tú sabes algo?-dijo Jim cogiéndola por los brazos. Él ya estaba desapareciendo también-¿sabes algo más?
Primavera negó, angustiada, antes de que el chico se esfumara delante suyo. Solo quedaban ella y Bella, que empezó a desaparecer también.
-¿Cómo conocéis la Estrella?-preguntó Primavera muy seria.
-Mi madre… formaba parte de ella-dijo Bella tirándose de un mechón de pelo, inquieta.
-¿Se llamaba Sophie?-preguntó Primavera con voz ronca. Bella se quedó paralizada.
-Ssí…-dijo. Primavera asintió lentamente.
-La conocía-dijo. Se miraron unos momentos con fijeza, y luego rieron, nerviosas-lo que son las cosas…-dijo Primavera, cortada. Las dos desviaron la mirada hacia las ventanas de aquel lugar. Primavera ni siquiera había intentado abrirlas. Suponía que no podría. El lenguaje de los muertos y aquella siniestra esfera con instrucciones tan específicas solo podía significar una cosa…
Olah, soi Gantz buestro nuebo mejor amigo .
Ya ke la avéis kagado con buestras bidas y estais muertos , yio aré lo ke kiera kon eyias de aohra en hadelante. Hasi ke prepadaros, porque bais a tener ke ser mui vuenos para conservarlas. En serio. Mui vuenos.
Mizión Zeiz: Rata de Alcantarilla
Este tio sale muxo hen las noticias, es mui feo y un kabrón tocapelotas. Matazlo por fa. Eso ez todo.
La fotografía de Rátigan le dedicó una sonrisa especialmente espantosa a Primavera. La mujer se giró hacia Bella, pero ella ya había desaparecido. Primavera suspiró y luego esperó hasta que sus piernas empezaron a borrarse también. Como si no tuviese suficientes problemas… pero ahora todo eso daba igual. Primavera estaba segura de que de ahora en adelante eran ella y esa bola negra. Gantz.
Mientras desaparecía, la luz del piso parpadeó unos segundos. Hubiera jurado ver algo, pero debió de ser una mancha del ojo.
SEXTA MISIÓN: RATA DE ALCANTARILLA (PRIMERA PARTE)
-Salazem Grum-Básil observó la prisión mientras su pecho se hinchaba al respirar-esto se pone mejor por momentos.
-No sé si está siendo irónico o no-comentó Joe McQuack mirándolo curioso.
-Por favor, que los nuevos me presten atención un momento-intervino Hércules haciéndose oir por encima del grupo otra vez-falta uno… ah, ahí llega.
En ese momento Primavera terminó de materializarse en el callejón donde Gantz los había transportado. Miró a los lados, confusa, hasta que reparó en ellos. Después caminó hacia Básil dando tumbos.
-Esta rueda de la muñequera es muy importante-dijo Hércules dependiendo de a cuál de estos iconos indique, realizará una función u otra.
-¿Es un traje mágico? Vaya, me parece increíble-comentó Joe McQuack mientras se estiraba un poco el elástico material negro de la zona de las nalgas.
-Si giráis la rueda hacia la izquierda, el traje os hará desaparecer. Seréis inmunes a cualquier ataque y podréis atravesar cualquier superficie, aunque eso sí, solo por unos minutos. De igual forma, en el centro os permitirá volar, y a la derecha respirar bajo el agua y manteneros secos aunque estéis sumergidos en líquidos.
-¿También a mí aunque sea de nieve?-preguntó Olaf cuyo traje negro le daba un aspecto muy extraño, encajado en su redondito cuerpo de nieve. Jim se acordó de Lumière, que había ofrecido un aspecto parecido durante la segunda misión.
-Tú por si acaso no lo toques-le aconsejó Meg.
-Las luces del traje indican cuando os estáis quedando sin energía conforme estas se vayan apagando-siguió explicando Hércules-y los trajes, cuantas más misiones superéis, aumentarán vuestra fuerza y resistencia. Seréis mucho más fu…
¡CRASH! Aladdín acababa de levantar uno de los contenedores de basura del callejón para comprobar su fuerza, pero se había emocionado mucho y al final se le había caído al suelo con enorme estrépito. Jim, Meg, Lady Tremaine y Hércules le fulminaron con la mirada mientras él recogía la basura y recolocaba el contenedor, cortado.
-¿Cuántas más?-repitió Primavera-¿cuántas misiones son?
Hércules miró a Meg y a los chicos, vacilante, antes de responder.
-Debéis conseguir sumar cien puntos. Pero no os preocupéis. Yo estoy cerca de conseguirlo. Cuando lo haga, todos seréis libres-explicó.
-"Sí, claro… si lo consigues"-pensó Jim. No era la primera vez que Hércules aseguraba algo que luego no ocurría. Era demasiado optimista, incluso para afrontar una situación así.
-Es obvio que el juego está programado para que sobrevivamos a una media de cinco misiones, seis con suerte-observó Básil. Jim le miró asustado. ¿Lo decía en serio?
-Pues yo llevo más, y conozco a gente que sobrevivió a más de veinte, así que eso no es verdad –dijo Hércules, mirando a Básil enfadado-pero lo importante… lo importante es que nos concentremos en esta misión. Y pongamos el máximo de nuestros esfuerzos en ese… Rátigan.
-En matarle-concretó Meg, sin pelos en la lengua.
-Naturalmente-dijo Básil-y ya sé cómo debemos hacerlo.
-Tenemos veinticuatro horas-observó Aladdín mirando el radar. Eran pasadas las doce, lo que significaba que el plazo terminaba la noche del día siguiente. Jim miró a su amigo árabe con preocupación. La última vez con Oogie Boogie también les habían dejado veinticuatro horas exactas, lo que había terminado siendo su enemigo más mortífero y su casi muerte. ¿Sería Rátigan todavía peor? Jim habría apostado su coleta a ello.
-Este radar indica donde se encuentra el objetivo, y el perímetro de juego… estamos de suerte, esta vez el perímetro es muy ancho-comentó Aladdín.
-En realidad eso no es suerte… porque significa que se puede mover mucho-le contestó Meg, apoyada en el otro contenedor-tengo un mal presentimiento sobre esa rata…
-Yo también-corroboró Ariel, y a Jim le sorprendió, porque no solía mostrarse muy participativa en las misiones.
-Conmigo no tenéis de qué preocuparos-intervino Básil cogiendo el radar y observándolo.
-¿Lo entiendes?-preguntó Aladdín sorprendido.
-Pues claro…-Básil le miró con desdén-no hay código que yo no pueda entender…
Jim y Aladdín volvieron a lanzarse una elocuente mirada. En el bolsillo de su traje negro Jim apretó el Código. Seguía allí. Por algún motivo, las cosas que los jugadores llevaban en los bolsillos sí viajaban con ellos…
-Sí… ¡Sí!-Básil movió la pantalla táctil del radar hasta encontrar el punto rojo que representaba Rátigan-¡ahí está! ¡Lo tenemos muy cerca!
-Eso está bajo tierra-observó Jim echando también un vistazo al radar.
-En eso te equivocas, está bajo el agua-replicó Básil-la celda de Rátigan se encuentra a varios metros de profundidad en una gruta subterránea de la ciudad a donde se vierten contenidos tóxicos, y cuyas aguas están contaminadas.
-¿Más que el resto del agua de la ciudad?-preguntó Meg irónica.
-Señorita, presenta usted el típico perfil de marginada social a la que le han roto el corazón, por favor absténgase-la contestó Básil, impertinente, sin ni siquiera mirarla. Meg soltó una carcajada despectiva, aunque Jim vio claramente el enfado en sus ojos por un momento.
-Para acabar con él tenemos que acceder a esa celda-razonó Hércules frotándose su prominente mandíbula mientras observaba la entrada de la prisión. Había enormes muros sin una sola ventana, y casi cincuenta metros más arriba podían apreciarse a los guardias que la custodiaban. Más allá de los muros un enorme edificio plano del tamaño del barrio de Jim guardaba en su vientre a los peores delincuentes de la ciudad… al menos los que no estaban libres, claro.
-Perdón, pero si estáis sugiriendo que nos colemos en Salazem Grum lo veo difícil-observó Joe McQuack-quiero decir… es Salazem Grum… es la prisión de máxima seguridad. Nadie ha conseguido fugarse… y menos gente como nosotros…
Hércules sonrió mientras le enseñaba la pistola de luz.
-No nos subestimes.
-¿Qué sugieres?-preguntó Meg a Hércules, seria.
-Encontrar el punto débil del edificio y colarnos por allí-razonó él-después abrirnos paso hasta la rata.
-Por favor, que procedimiento más neandertal-replicó Básil arrugando su hocico de ratón con asco.
-Tienes una idea mejor, ¿verdad?-replicó Hércules, esperanzado.
-Naturalmente-Básil sonrió con picardía-pero voy a necesitar su ayuda. No puedo hacerlo todo yo.
-Contábamos con ello.
Mientras Básil comenzaba a discutir su plan Bella se alejó un poco del grupo y echó un vistazo a los muros de la cárcel. Nunca pensó que tuviera que colarse en aquel lugar, en su vida. Le preocupaba lo que pudiera ocurrir después.
-¿Estás asustada?
Bella se giró con sorpresa al oír aquella voz. Se trataba de Ariel. La pelirroja la sostuvo la mirada, y Bella se la desvió un poco, avergonzada.
-Ssí… bueno, no… un poco…-reconoció.
-Yo también-dijo Ariel, frotándose las manos-pero no te preocupes… lo conseguiremos.
Bella volvió a mirar a Ariel. Llevaba días pensando en esa chica… en lo que había visto en ella y en Jim cuando aún vivían juntos… en lo que sabía que Jim sentía por ella.
Bella y Ariel se habían conocido en el cine uno de aquellos días en que Jim la había dejado sola viendo películas mientras él acudía al instituto. Parecían haber pasado siglos.
-¿Y tú no vas al Porter con él?-le había preguntado Bella a Ariel, extrañada. Como siempre estaban ellas dos viendo películas, la pelirroja había terminado yendo a sentarse con Bella y entablar conversación. Eso había sorprendido mucho a la castaña, a la que nunca nadie hacía caso.
-Nno… dice que yo no puedo… es que no me aceptarían-dijo Ariel, encogiéndose en sus piernas.
-Qué tontería-respondió Bella, indignada. Jim le gustaba mucho, pero de simple vista se podía imaginar cómo era. Los chicos guapos no solían ser buenas personas-claro que puedes ir, ahí aceptan a todo el mundo si tiene credenciales. Mi padre trabaja en el Porter, podemos ayudarte a conseguir una plaza.
-¿E… en serio?-en los ojos azul claro de Ariel brilló la esperanza. Bella la miró embelesada. Ariel era muy guapa. Posiblemente la chica más guapa que hubiera conocido nunca. ¿Cómo podía tener ese pelirrojo tan fuerte? ¿Cómo podían sus rasgos ser tan perfectos? Era tan injusto que hasta hacía daño. Pero Bella era buena, la deseaba lo mejor.
Después de esto Bella la explicó cómo ir al Porter y conseguir una plaza, y durante los dos siguientes días lo planearon todo. Bella se despidió de Ariel en la entrada del instituto, antes de que la pelirroja entrara y le diera a Jim una fuerte sorpresa al encontrársela después. ¿Lo recordáis?
Bella se había vuelto a reencontrar con Ariel en el cine varias veces, y la pelirroja la había saludado pero apenas la había hecho caso. Ahora parecía tener muchos amigos, y además Jim siempre andaba detrás de ella. Como siempre hacía, Bella asumió con buen humor y estoicismo su mala suerte y supuso que Ariel y ella nunca serían amigas, y que Jim nunca se fijaría en ella. En lo segundo resultó que se había equivocado.
-Después del cine… nunca te busqué…-dijo Ariel cruzándose de brazos-lo siento…
-No pasa nada…-replicó Bella-me alegra que consiguieras entrar…
-Ya…-Ariel sonrió mientras se miraba los dedos enfundados en el traje negro. Parecía mucho más mayor. Sería el corte de pelo, o el maquillaje, pero Bella lo veía más que nada en el gesto. Sí, Ariel había cambiado mucho en aquellos últimos meses. ¿Seguía estando con el chico árabe, con Aladdín? Era muy guapo, era cierto. Bella deseaba más que nada que ellos siguieran juntos. Porque si no Jim…
-Oye…-Bella se armó de valor para decirlo. No sabía que iba a pasar después, y si la misión era tan difícil como la anterior, se verían en problemas-no quiero que pienses que yo… que tengo nada contra ti… sé que… sé que a Jim le gustas…
Ariel la miró sorprendida, y luego asustada. La pelirroja no esperaba que Bella lo tuviese tan claro. Pero las dos eran hembras, después de todo.
-Tte equivocas… no le gusto… nos peleamos-dijo Ariel intentando forzar una sonrisa.
-Sé que no es verdad, y no pasa nada-dijo Bella que notaba como el corazón la martilleaba en el pecho con mucha fuerza-de verdad, nno… pero yo… quisiera decirte que él, bueno… él lo es todo para mí…
-Jim a mí no me gusta-dijo Ariel con la voz temblorosa. No podía soportar hacerle algo así a Bella. Algo como lo que le habían hecho a ella con Eric.
Jim estaba en el grupo concentrado en el plan, pero al escuchar su nombre las miró de reojo, y también Aladdín, que no se perdía detalle.
-Yo estoy con Aladdín, sí… nno te preocupes, de verdad-dijo Ariel. El árabe agachó la cabeza, disgustado.
-No quiero que haya… nada malo entre nosotras-se sinceró Bella.
-No te preocupes-dijo Ariel, con el rostro inexpresivo-de verdad. Te lo agradezco.
-Vale…-Bella asintió lentamente, y las dos chicas se quedaron de brazos cruzados, mirando los muros de la prisión. Jim frunció el ceño y luego volvió a concentrarse en las indicaciones que estaba dando Básil. Notó que Aladdín le miraba varias veces, pero esta vez él no correspondió.
-Así que eso será todo ¿usted está dispuesto, Sombrerero?-preguntó Básil señalando a Tarrant.
-Naturalmente-dijo Tarrant muy serio. Tenían que acabar cuanto antes, si lo hacían esa noche él aún tenía todo el día siguiente para ir a matar a la Reina… y si encima podía llevarse esa pistola de luz… bueno, eso sería interesante.
-Necesitamos esos uniformes-les recordó Lady Tremaine.
-No será muy difícil echarles mano a dos guardias-razonó Hércules.
-Se me ocurre algo mejor-dijo Lady Tremaine señalando a un punto del radar. De acuerdo a Básil que se sabía el plano de la cárcel de memoria, ahí estaba la lavandería de la policía.
-Salen dos camiones con la ropa sucia al día-recordó el ratón superdotado.
-No es una mala idea… ¿verdad?-dijo Meg, entendiendo lo que Lady Tremaine sugería. Ella negó con la cabeza-muy bien, hagámoslo.
-¡Vamos grupo!-dijo Hércules avisando a Ariel y a Bella, que seguían apartadas a un lado. Ellas los siguieron, mientras se movían por las callejuelas hacia los muros de la cara este del gigantesco bloque prisión.
-Vamos a necesitar tu ayuda-le dijo Básil a Primavera, tomándola del brazo-¿qué tal siguen tus hechizos de transfiguración?
-No pienso hacer magia delante de ellos-replicó la maga, cruzándose de brazos.
-Oh, luego puedes borrarles la memoria, como a mí-dijo Básil apretando los dientes. Primavera le miró sorprendida-¿qué cómo lo sé? Vamos, no soy el mejor detective del mundo por nada. Cuando te faltan pedazos de memoria lo notas… es como recordar una película de la que te perdiste una escena. Sabía que usabais un truquito conmigo… pero no pensé que fueras a ser tú quien lo hiciera.
Primavera se soltó y miró al ratón disgustada.
-Mentiría si te dijera que lo lamento-dijo, alejándose de él-pero créeme, no sabes nada de mí.
-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó Básil insidiosamente. Primavera bufó y luego soltó una risa forzada.
-Averígualo, detective.
Hércules echó una ojeada a los muros de la prisión mientras repasaba el plan mentalmente. Era lo más arriesgado a lo que se había enfrentado en mucho tiempo… era poco probable que fuera bien.
-Nos matan, seguro-dijo Meg mientras se echaba el cabello a un lado con pereza.
-Si nos vamos a la mierda, nos iremos luchando-dijo Aladdín con fiereza, recordando como lo había dicho ya en su primera misión.
Hércules sonrió. Se sentía vivo. Mucho más de lo que lo había sido en todos aquellos últimos meses.
-Pues vamos.
Y separándose en dos grupos, pusieron en marcha el plan.
El siguiente capítulo ya tendrá su habitual trillón de palabras y una trama más intensa. ¿Os gustó el teatro? De vez en cuando me gusta variar el estilo literario o el enfoque de la historia. las hadas de Aurora son también de mis personajes Disney preferidos, sobre todo Flora, aunque las tres me encantan.
¿Qué pasará en la prisión? ¿Conseguirán vencer a Rátigan, o será él quién triunfe? Recordemos que cada villano que Gantz les ha encargado hasta la fecha ha sido aún más mortal que el anterior. En cualquier caso Jim y sus amigos están más preparados para luchar, y seguro que pueden plantar cara.
Si os gustó por fa dejadme un review con vuestras opiniones (y si no pues también, las críticas son bien recibidas). Y a ver si en Junio me da tiempo a subir el siguiente capítulo, que ya termino las clases y como apenas se puede salir tendré más tiempo libre que nunca. Gracias por leer, y como siempre mis mejores deseos para vosotros.
(Os dejo mi top 10 de pelis de Disney, que seguro que os da alguna pistilla de qué personajes van a ser más importantes en Gantz y cuáles no)
1. Aladdín
2.Hércules
3. La Bella Durmiente
4. La Sirenita
5. El Emperador y sus Locuras
6. Robin Hood
7. El Jorobado de Notre-Dame
8. Pocahontas
9. El Planeta del Tesoro
10. Básil, el ratón superdetective
