Su sonrisa, su manera de hablar y expresarse...

El choque sutil de dos copas que estaban a punto de firmar un pacto implícito...

¿De qué se trataba esa farsa?

Sasuke tomó su bebida de un sorbo. Sakura notó que algo no marchaba bien en él.

Estaba tenso y su ceño fruncido le indicaba que estaba enojado.

De hecho, en ese instante se percató de aquel detalle.

—Esta noche te demostraré quién es el mejor...

Perpleja, perdió el control de su mano, dejando caer su copa al suelo. Tanto la bebida como los vidrios, se esparcieron alrededor de sus pies.

Sakura estaba completamente nerviosa, pero también quería acabar con sus propias inseguridades.

—¿Estás bien? —el Uchiha apoyó el suyo en la mesa y sostuvo la mano de la pelirrosa.

Observaba a detalle cómo sus dedos temblaban.

Levantó su vista, encontrándose con las orbes jade de Sakura a punto de llorar.

Chasqueó la lengua y miró hacia abajo. Apretó su mandíbula.

Realmente estaba muy enojado...

—No te preocupes por mí —quitó su mano y fue en busca de la escoba para comenzar a limpiar.

Sasuke, en silencio, sólo se limitaba a imaginar cómo su novia se atrevía a hacer lo mismo que él. La rabia lo dominaba, pero no tenía el derecho para reclamarle.

Sin embargo...

—¿Qué hacías con ese tipo? ¿Acaso estás viéndote a escondidas con ese viejo? —su cabello cubría sus orbes negras, inyectadas en rencor puro.

Sakura, de espaldas a Sasuke, dejó caer algunas de las lágrimas que estaba conteniendo.

—¡RESPONDÉ, SAKURA! —Sasuke levantaba su voz cada vez que la imagen de Kakashi se presentaba en su mente.

—¿CON QUÉ DERECHO VENIS A RECRIMINARME SI VOS ESTÁS TENIENDO ENCUENTROS CON UNA PELIRROJA QUE, CLARAMENTE, ESTABA LO SUFICIENTEMENTE CERCA DE TU PIEL COMO PARA LOGRAR EXCITARTE? —Sakura acababa de lanzar aquella carga que traía sobre su espalda, encontrando la comodidad y paz que deseaba.

Sasuke estaba consternado. Él creía que su secreto estaba bien guardado. Pero, de algún modo, no fue así.

Sakura giró la cabeza y notó cómo Sasuke estaba aguantando toda la ira que acarreaba desde que salió de la residencia de sus padres.

Respiraba rápido, formaba puños con toda su fuerza y fruncía su ceño.

Todo el rencor acumulado se derivaba a Kakashi.

Lo odiaba. Su sola presencia le repugnaba y, mucho más, cuando estaba cerca de Sakura.

—¿Por qué estás de nuevo con él? —expresó en un tono más bajo, buscando un atisbo de serenidad.

La pelirrosa captó su respuesta esquiva. Él no hablaría de su amante, sino de Kakashi.

—Supongo que por la misma razón que vos estás con ella—ambos desviaron la mirada.

Los dos habían cometido una falta hacia la relación.

Primero Sasuke. Después, Sakura.

Pero, por más que Sasuke y Sakura sintieran un inmenso dolor y bronca, estaban conformes con que el otro pudiera expresar sus dudas sin recurrir a la discusión.

Sasuke dio media vuelta y pasó su mano por el rostro, enredando los dedos en su cabello, acomodándolo hacia atrás.

Levantó su cabeza y cerró sus ojos. Suspiraba y trataba de respirar lentamente.

Sakura, por su parte, continuó adelante y limpió aquella escena. Juntó los vidrios y los dejo en la misma pala para envolverlos con más tiempo.

Buscó el trapeador y secó el suelo, borrando la evidencia de una nueva infiel.

Sasuke estaba en la misma posición,en silencio.

Trataba de ordenar sus ideas.

—Sinceramente, no lo sé —comenzó diciendo, rompiendo aquella muralla de silencio que los separaba.

Sasuke giró la cabeza, observando a Sakura. Él parecía ofuscado por una situación insostenible.

—Al principio parecía divertido y excitante, pero se fue de las manos cuando ella se aferró a una relación clandestina.

Sakura no podía escucharlo. Le dolía, sí.

Porque más allá de todo lo que había pasado con Kakashi, lo que sentía por Sasuke era completamente diferente.

De cierto modo, le recordaba cuando se había enamorado de Sasori.

—¡¡PERDÓN POR HACER ESTO!! —tapó su rostro con sus manos y rompió en llanto.

Para Sakura, era la primera vez que veía a su novio tan vulnerable.

Se acercó a él y lo abrazó. Él respondió del mismo modo y dejó que su ira se tranformara en angustia acumulada.

—Lo que pasó con Kakashi fue sólo sexo, Sasuke— susurró con libertad. Sasuke abrió sus ojos ante la confesión y mordió su labio superior para evitar actuar impulsivamente.

—¿Por qué nos lastimamos así, Sakura? —inquirió el pelinegro, tratando de encontrar una respuesta satisfactoria.

—Supongo que la rutina nos puso a prueba y este es nuestro veredicto.

—¿Continuarás viéndote con él? —susurró y acarició su cabello.

Sakura no sabía qué responder. En ese momento, comprendió que su círculo de confianza se había roto, ya que ambos se habían engañado.

—Sinceramente, no lo sé —expresó dudosa —¿Qué hay de lo tuyo?

—Me gustaría terminar con ella, pero será difícil porque resultó mucho más fastidiosa de lo que pensé... —hundió su rostro en el hombro de la pelirrosa.

Sakura rió y Sasuke se apartó de su cuerpo para verla. Ella no parecía molesta, él se encontraba en un estado de debilidad que sólo la Haruno podía conocer.

—¿Por qué estás riéndote? —inquirió, curioso.

Sakura secó sus lágrimas y lo miró a los ojos.

—En tanto tiempo, no creí que podríamos volver a ser como los amigos que habíamos sido... —esbozó una sutil sonrisa.

Era cierto. Su amistad lo avalaba, pero el amor que ambos se tenían, era aún más fuerte.

Sin embargo, su traición estaría allí, recordándoles el dolor que había provocado en su pareja.

—Yo te amo, Sakura. Me gustaría que esto continuara, pero mientras Karin siga detrás mío de ese modo, no podré estar en paz.

—¿Estás diciéndome que no la pasás bien a su lado? —Dejando de lado el dolor, la pelirrosa quería saber el motivo por el cual no podía apartarse de Karin.

—Francamente, en el sexo nos llevamos muy bien, pero no podría compartir nunca mi vida a su lado. Ella es insaciable íntimamente y creo que sólo una relación como la que teníamos podría ser posible...

Perpleja, Sakura soltó un pesado suspiro que dejó desconcertado a Sasuke.

—Pienso lo mismo de Kakashi. Ambos congeniamos demasiado bien en el sexo, pero me resultaría imposible tener una relación seria. Él tiene una personalidad tan seductora que, de una forma u otra, acaba atrayendo a la mujer que desee —cerró los ojos y recordó aquella vez que lo había conocido, siendo algo más joven.

Sasuke sonrió. Se acercó a Sakura y la besó nuevamente.

Ella respondió sin dudarlo. El alivio había arribado en ambos.

—¿No creés que esto se tornaría más interesante si dejáramos que esas personas despierten nuestros deseos y que los celos fortalezcan nuestra relación? —propuso el Uchiha, dejando sin palabras a Sakura.

Sasuke no podía terminar su relación con Karin por su debilidad sexual. Sakura, por sentir atracción desmedida por Kakashi.

¿Ambos estaban inmersos en un círculo vicioso de pasión y amor indefinido?

—Yo preferiría llamarlo relación abierta, aunque para los demás seamos siendo pareja...—aclaró la Haruno.

Ambos se quedaron en silencio, apreciando la mirada del otro.

El cabello desordenado de Sasuke impactaba visualmente a Sakura, incitándola a imaginar cómo se vería al sudar de placer por ella.

La mirada inocente de Sakura, despertaba un sentimiento pecaminoso en el Uchiha. Él no podía pensarla de otra manera que danzando salvajemente sobre su cuerpo, gimiendo sin pudor alguno.

Y así, de esa manera, una nueva instancia acababa de nacer...

Al día siguiente, Shikamaru se dirigió al departamento donde vivía Ino.

Sus nervios eran tan evidentes, que no podía dejar de fumar.

Sólo logró hacerlo cuando se les acabaron.

Al llegar, recordó que debía tocar el portero eléctrico.

Así y sólo así podría cerrar su capítulo.

Pulsó el número correspondiente y la respuesta fue inmediata.

—¿Si?

—Soy Shikamaru. Perdón por venir a tu departamento, pero necesitamos hablar...

Estuvo algunos minutos esperando a la rubia, pero no respondía al portero ni le daba el permiso para ingresar.

Impaciente por la actitud adoptada por la Yamanaka, decidió tocar nuevamente.

—¿Qué es lo que querés, Shikamaru? —Ino parecía molesta.

—Quiero hablar de tu embarazo, Ino. De hecho, debemos hablar del tema—espetó con seguridad.

—No hay nada de qué hablar. Si tu visita era para saber eso, dejame aclararte que sí estoy embarazada.

El corazón de Shikamaru se detuvo en aquel instante.

Una vez más, el fantasma de la infidelidad acompañado por la traición, le recordaron su cobardía.

El rostro de Temari; sus orbes aguamarina cargados de dolor y el futuro a su lado fueron sus primeras imágenes mentales.

—Ahora quiero que te vayas. No hay nada de qué hablar, Shikamaru.

Su alma volvió a partirse en mil pedazos.

Había perdido todo lo bueno que Temari le había dado y por una relación que ni debió suceder.

Devastado, Shikamaru dejó caer su cuerpo en la vereda.

Golpeó el suelo con sus puños y se maldijo por haber tomado tantas decisiones equivocadas.

—El amor no es cruel... —musitó mientras apretaba su pecho—El ser humano lo convirtió en eso y acabo de comprobarlo.

La dura realidad de Shikamaru le enseñó que debía amar a su esposa y sus votos matrimoniales le pasaron factura acerca de lo que sucederá si esto no se cumple.

Temari se lo advirtió. Era su decisión si el divorcio será posible o no...

Mientras Matsuri preparaba las mesas para abrir la cafetería, recordaba lo sucedido en el hospital.

Esa mujer, una que había despertado un claro sentimiento negativo, la desconcertaba.

¿Por qué se sentía de esa manera?

Suspiraba y refunfuñaba al recordar esos pequeños momentos en que Tenten se encontraba allí.

—¡Maldición! —arrojó el repasador contra la mesa y resopló.

Observó la hora y notó que era momento de abrir al público.

Mientras sacaba el cartel a la calle, observó que Gaara caminaba lentamente por la vereda de enfrente junto a Tenten. Él se mostraba serio, leyendo un papel y la muchacha le hablaba a escasos metros de su rostro. Su mano estaba posada en el hombro del pelirrojo.

De inmediato, el sabor amargo retornaba al corazón de Matsuri.

¿Cuál era el cometido de Tenten? ¿Por qué razón estaba tan cerca de Gaara y hablaba con Kankuro con tanta confianza?

¿Qué clase de sentimiento afloraba en su ser?