Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.
Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.
~EE~
Capítulo 21: Ya sale el sol
Eran mucho más de las tres de la mañana antes que Bella y Alice regresaran a la casa Cullen. El suave ruido lento y constante de los cascos de los caballos en las calles de adoquín casi arrulló a Bella hasta dormirla mientras Alice parloteaba sobre los disfraces de cada uno de los presentes. La cabeza de Bella se movió de un lado al otro por un momento antes de apoyarse en el borde de la ventana de madera con un suspiro de satisfacción al pensar en su noche.
Una vez que Edward la sacó a la pista del salón de baile, él había odiado dejarla escapar de sus brazos, lo que había sido perfectamente razonable en la mente de ella. En realidad, más que razonable. Bella se habría sentido totalmente satisfecha de no hacer nada más que quedarse quieta con los fuertes brazos de Edward sosteniéndola contra su amplio pecho. Inhaló profundamente cuando recordó lo cómoda que se sintió en su agarre mientras daban vueltas y giraban por la pista de baile. Bella ni siquiera se tropezó durante toda la noche, lo que para ella, era decir mucho.
A mitad de la oración, Alice se detuvo de repente y le sonrió a Bella con dulzura que abrió un ojo al escuchar el silencio inesperado.
"¿Qué?" Bella murmuró, viendo a su amiga con recelo.
"Estás enamorada," susurró Alice.
"¿Estoy qué?" Se enderezó en el estrecho asiento de cuero, de pronto completamente despierta.
"Estás enamorada de mi hermano." Una vez que se hizo la revelación, las compuertas se abrieron, y Alice comenzó a rebotar en su asiento. "¡Oh, Bella! ¡Esto es fabuloso!" Se inclinó a través del pasillo y agarró las manos de Bella. "¡Vamos a ser hermanas!"
"¿Cómo llegaste a esa conjetura?"
"Tu rostro. Tu suspiro de satisfacción. Tu aspecto en general de completa alegría. ¡Casi resplandeces!"
Bella sacudió su cabeza despacio.
"Alice, creo que estás sacando conclusiones precipitadas. Puede que realmente haya pasado un buen momento en la fiesta de esta noche." Permitir que Edward la cortejara era una cosa; considerar el matrimonio era otra.
Alice sacudió su cabeza rápidamente. No había absolutamente ninguna duda en su mente que Bella se había enamorado de Edward y era su único propósito en la vida convencer a la joven que sacara la cabeza de su trasero y viera lo que estaba justo frente a ella. Al menos hasta la siguiente liquidación en su boutique favorita en París. Después de todo, una debe tener las prioridades correctas en la vida.
"¿Te opones a la idea de casarte con Edward?" La espalda de Alice se arqueó hacia atrás cuando retiró sus manos en fingida indignación. Pero en cuestión de segundos, su rostro esbozó su habitual sonrisa, provocando que Bella se relajara un poco.
"Bueno, no, pero…"
"Entonces, ¿cuál es el problema?"
Bella pausó por un momento, mirando por la pequeña ventana a medida que las casas de Evermore aparecían a la vista. Consideró por un momento cuál era 'el problema' como Alice lo había dicho. En 1827, los matrimonios se concertaban entre parejas mucho menos compatibles que ella y Edward. Sin embargo, no podía evitar sentir que había algo, una pieza vital de información más allá de su comprensión. Sea lo que sea creaba esa duda persistente en el fondo de su mente y le impedía enamorarse total, completa y absolutamente de Edward Cullen. Bella simplemente no podía descansar hasta que determinara qué estaba mal, ya fuera ella personalmente o algo más.
"¿Bueno?" Alice demandó en voz baja.
"En realidad, no hemos hablado al respecto," Bella se encogió de hombros, distraída por las grises construcciones y las brillantes estrellas afuera.
Evermore estaba muy tranquilo y la llenó de una profunda sensación de paz y satisfacción. Bella no podía recordar un momento en el que se sintiera tan feliz.
"Pidió cortejarte, ¿no es así?" Alice murmuró, decidiendo usar un toque más tranquilo y sereno. "Eso fue lo que dijo L."
"Lo hizo."
"¿Y tú aceptaste?"
Bella sonrió, ganándose un chillido y un aplauso de Alice que no pudo contener su alegría. Y hasta allí llegó la calma y la tranquilidad.
"Entonces…"
"Lo conozco desde hace solo tres semanas, Alice," Bella suspiró, sintiéndose de pronto muy, pero muy cansada y sin deseos de continuar con la conversación. La solución que su cerebro trataba de encontrar, la sentía como un fantasma más allá de su alcance, y estaba mentalmente exhausta de perseguirla. Bella suspiró y masajeó ligeramente sus sienes, con sus ojos cerrados con fuerza.
"Son dos semanas más de las que L tenía de conocer al señor Lawrence," Alice señaló, sin darse por vencida pero volviendo al tono más calmado y tranquilo, el que Bella más agradecía.
"Es como comparar peras con manzanas, Alice. Además, si empezando mañana vamos a vivir en la Mansión Masen… o supongo que hoy más tarde… no hay duda alguna, podré conocerlo más. Tal vez nuestra relación pueda madurar a partir de allí."
"Mmmm…" Los ojos de Alice parecían mirar de pronto a lo lejos.
Si Bella hubiese estado en un lugar más iluminado, habría visto los labios de Alice moviéndose rápidamente como si estuviera recitando un hechizo o leyendo en voz alta. Pero, tal fue su suerte que Bella no notó nada fuera de lo ordinario.
El carruaje se detuvo frente a la casa Cullen y la puerta se abrió al instante. Esme, vestida con una vaporosa bata color marrón claro, metió la cabeza en el carruaje con una cálida sonrisa adornando su rostro.
"¿Ustedes dos pasaron un buen momento después que Carlisle y yo nos fuimos?" Esme inquirió, haciendo un gesto para que la siguieran. "Mi madre solía tener té y pastelillos cuando volvía a casa de una fiesta. Tengo algo para ustedes en la cocina."
"Nada para mí," Bella objetó cortésmente. "Estoy teniendo problemas para mantener los ojos abiertos."
"Si estás segura," Esme sonrió.
"Absolutamente. Buenas noches."
Alice y Esme murmuraron sus despedidas mientras Bella subía las escaleras, se quitaba su vestido con cuidado, se ponía un camisón limpio y subía a la cama con un suspiro de satisfacción. Estaba dormida momentos después que su cabeza tocara la almohada.
"¿Estás segura?" Demandó Esme discretamente mientras veían a Bella subir las escaleras.
"Absolutamente. Planea separarnos," respondió Alice, sus ojos amplios al recordar su visión. "Liquidarnos uno por uno antes de matar a los humanos."
"¿Cuál es su motivación?" Esme se preguntó con voz suave. Su espíritu dulce no podía comprender que alguien fuera tan cruel y calculador.
"Por lo que puedo ver, es algún tipo de venganza. ¿Tal vez porque matamos a su pareja?"
"Ve a buscar a Jasper y dile lo que viste," Esme le ordenó en voz baja después de sacudir la cabeza con decepción maternal. "Yo le diré a Carlisle. Puede que incluso sea más conveniente para ti y Bella estar en la Mansión, sin importar lo que Edward piense."
"Oh, él lo encontrará conveniente. Exasperante pero conveniente," Alice soltó una risita antes de soplarle un beso a Esme y salir danzando por la puerta.
~EE~
Bella se levantó de un sueño tranquilo lleno de sueños de valses en posiciones estrechas y caricias robadas. Parpadeó cuando la brillante luz del sol entró por una abertura en las pesadas cortinas antes de sentarse y estirarse. Con un breve bostezo, Bella bajó de la cama y se acercó a la ventana, retirando la cortina y mirando al cielo despejado. Sonrió contenta cuando los cálidos rayos tocaron su rostro. Un día encantador para hacer unos cuantos mandados y luego encontrar un lugar tranquilo para ponerse al día con su diario. Bella tenía mucho en mente y la terapia para aclararla que ofrecía la escritura la llamaba como la canción de una sirena.
Después de pasar rápidamente por sus abluciones matutinas, Bella echó su cabello hacia atrás con un listón de color azul pálido que combinaba con el adorno de un vestido que encontró sobre el diván al pie de su cama con una nota de Alice ofreciendo el atuendo prestado. Bella se preguntó de quién era el vestido, ya que ella era unos quince centímetros más alta que Alice. Pero ya que estaba limpio, cómodo, y muy bonito, Bella no se preocupó mucho por eso.
Al prepararse para una visita rápida a McCarty's para remplazar unas cosas que había perdido en el incendio, Bella escuchó para ver si alguien estaba despertando en la casa. Cuando no escuchó a nadie, escribió una breve nota para contarle a los Cullen de sus planes antes de agarrar su capota y su reticule, y bajar corriendo las escaleras. A mitad de ellas, miró por la ventana y se dio cuenta que la brillante luz del sol que había visto hace solo unos minutos dio paso a un cielo radiante pero nublado. Suspiró suavemente, murmurando sobre el siempre cambiante clima de Evermore.
Después de una rápida mirada en el espejo, Bella sonrió al ver su reflejo y abrió la puerta para empezar el corto viaje a McCarty's solo para encontra Will de pie en el rellano.
"¡Hola, cariño!" L sonrió alegremente, su mano levantada como si fuera a tocar la puerta.
"¡L! ¡Qué sorpresa!" Bella sonrió, viendo a Will unos metros detrás de su tía, sosteniendo una caja grande de madera sobre su hombro. "Me dirigía a McCarty's a comprar unas cuantas cosas que perdí en el incendio."
"Cerramos los domingos, cielo." L la empujó suavemente, entrando al recibidor de los Cullen. "Ya que Mahoma no puede ir a la montaña, la montaña va a ella. ¿Los Cullen están en la iglesia?"
"No estoy muy segura, para ser honesta." Bella se reprendió mentalmente por no recordar el día de la semana.
"¿Aquí o arriba?" Will preguntó, haciendo un gesto con su cabeza hacia la caja.
Después que L asintiera, la caja tocó la alfombra con un golpe sordo. L la abrió, revelando varios libros, artículos de tocador y un precioso juego de peine, cepillo y espejo con delicadas decoraciones de plata de ley.
"Lord Masen proporcionó un estipendio como parte de tu empleo," Will explicó, haciendo un gran espectáculo de secar su frente con un pañuelo de seda gris antes de volver a meterlo en el bolsillo de su pecho.
"Como recibes el descuento de amigos y familia, esto está más que cubierto," L sonrió orgullosa.
"Eso fue… muy amable de su parte," Bella murmuró, sus ojos iluminándose al ver un diario de cuero marrón. Lo agarró y abrió la cubierta. Su mente empezó a formular al instante lo que escribiría en él primero.
"Nos vamos de picnic. ¿Te gustaría acompañarnos?" L le mostró la canasta que estaba llena de paquetes cubiertos con lino.
"No me gustaría entrometerme," Bella objetó.
"Pff," L se mofó. "Nos encantaría tener tu compañía."
Will asintió de acuerdo, ofreciéndose a tomar la canasta de manos de L que en seguida se la dio y entrelazó su brazo con el de Bella antes de forzar a su sobrina a bajar los escalones del frente.
Después de disfrutar del sencillo almuerzo que L preparó, el trío se tumbó en dos mantas, disfrutando de la tarde cálida.
Bella miraba distraídamente el diario marrón que había traído de la casa de los Cullen mientras L buscaba en su canasta y sacaba un delgado volumen rojo. Will estaba sobre su costado, observando con interés a unos jóvenes jugando un improvisado partido de cricket al otro lado del parque. Al observador casual pudo haberle pasado desapercibido su mano deslizándose por debajo de la falda de L sin saber que sus dedos delineaban suaves patrones sobre su pantorrilla, ganándose un murmullo de satisfacción de parte de L. Pero Bella lo notó y sonrió ligeramente al ver el genuino afecto entre su tía y su ahora tío.
"Puedes unírteles, William," L sugirió en voz baja, asintiendo con su cabeza hacia los jugadores. "Tengo un nuevo libro que leer, y me tomará tiempo interrogar a Bella sobre su velada después que nos fuimos."
Bella se sonrojó profundamente al intentar ignorar a su tía mientras escribía furiosamente en su diario. Tal vez si se veía ocupada, L la dejaría en paz. Cosas más extrañas habían sucedido.
"Si estás segura…" Murmuró Will, sin perder de vista el juego.
"Ve," L sonrió, elevando su mejilla para un beso que Will le dio con una sonrisa antes de correr hacia el juego. "Hombres y sus deportes," suspiró, viendo la figura de su esposo retirándose. "Me rompería el cráneo con ese bate en menos de un minuto, lo haría."
Bella continuó escribiendo sus ideas en su diario, todas las que parecían centrarse en cierto abogado de cabello bronce y ojos dorados. Su mente daba vueltas mientras escribía sobre la completamente alucinante atracción que sentía por él, cómo la confundían esas emociones, y la extraña electricidad que parecía fluir entre ellos cuando estaban cerca. Temprano, habría escrito las singularidades que parecían combinarse para formar al señor Cullen. Singularidades que todavía no podía comprender por qué le preocupaban, simplemente no parecían ser muy normales. Por supuesto, ser poco común era parte de su atractivo para ella, de modo que escribió esa idea.
Pausó por un momento, mirando a L que leía en silencio, con una expresión sorprendida en su rostro.
"¿Leyendo algo bueno?" Bella inquirió.
"¿Qué? Oh… bueno…"L titubeó tornándose a tres tonos de rojo al mismo tiempo que dejaba caer el pequeño volumen como si hubiese quemado sus dedos.
Bella le dio su tía una mirada de curiosidad, con una ceja levantada.
"No temas, L. Solo fue una pregunta," sonrió Bella.
"Um…sí. Así que, ¿la escritura va bien?" L acomodó su vestido y sonrió de forma poco convincente, sin mirar a los ojos a su sobrina.
"¿Qué? Oh… bueno…" Bella tartamudeó, escuchándose increíblemente parecida a su tía, ganándose una sonrisa cómplice de L. "Solo estoy tratando de comprender algunas cosas."
"Entiendo completamente, Bella. He llenado más diarios de los que puedes imaginar en un intento por decidir qué camino tomar en ciertos puntos de mi vida."
"¿Lo has hecho?"
"Mmmm mmm," L asintió con una sonrisa. "¿Y sabes qué he descubierto?"
"¿Qué?" Bella se enderezó emocionada, esperando que su tía tuviera alguna perla de sabiduría que transmitir.
"Con frecuencia no hace una maldita diferencia."
Bella se vio abatida al instante, recibiendo una tranquilizadora palmada en su rodilla.
"No dije que no me hizo sentir mejor, Bella," L le aseguró. "Solo sé que he pasado mi vida tratando de planear y explicar cada detalle mientras me preocupo por el futuro, cuando solo debería haber estado viviendo mi vida. Me he perdido muchas grandes experiencias que tal vez nunca se repitan porque pensaba demasiado en lo que podría o debería pasar. Nunca habría encontrado la felicidad que tengo con Will si tratara de tramar y planear cada detalle. ¿Eso tiene sentido?"
"Algo."
"Entonces, tal vez deberías dejar de tratar de comprender académicamente tus sentimientos por el joven Edward y empezar a sentir y a vivir."
Bella se quedó en silencio mientras reflexionaba en lo que su tía había dicho. Tenía sentido, después de todo. Tenía veintitrés años y nunca se había sentido así por nadie. ¿Quería pasar los siguientes veintitrés años sola porque tenía miedo de dar un paso a lo desconocido? La respuesta pronto se convertía en el más contundente no. Sin importar los secretos que pudiera tener, Edward Cullen ciertamente valía la pena hacer a un lado cualquier idea irracional que estuviera teniendo.
"¿Ese es un vestido nuevo?" L inquirió, interrumpiendo eficazmente las cavilaciones de Bella.
"¿Este? Sí. Alice me lo prestó. Me temo que no tengo… con lo del incendio y todo eso." Bella se encogió de hombros al mismo tiempo que L asentía en comprensión.
"La tienda está justo a la vuelta de la esquina. Podríamos elegir algunas…"
"Pero no tengo ningún dinero extra," Bella respondió con tristeza pero con total naturalidad. Francamente, estaba acostumbrada a no tener exceso de fondos, de modo que no era algo en lo que pensara. Solo tendría que ser cuidadosa y no derramar nada en sus pocas piezas entre lavadas.
"No gasté todo el estipendio que envió lord Masen. Todavía te quedan varias libras. Quiero que sepas que soy muy diestra con una aguja." L hizo una leve reverencia. Sería la primera en admitir que su mayor pecado era el orgullo… aunque la lujuria avanzaba rápidamente entre más tiempo pasaba con un tal William Lawrence.
"¿Abrirías la tienda solo para mí?"
"¡Por supuesto! ¿Quieres elegir algunas telas para nuevos vestidos? ¡Excelente!" L se puso de pie de un salto, arrojando su libro en su canasta y poniendo a Bella de pie antes de arrastrarla por el parque y a la vuelta de la esquina hacia la puerta de Mercantil McCarty's.
"¿No se preocupará Will cuando miré hacia atrás y no nos encuentre?" Bella jadeó, ligeramente sin aliento por el paso que había tomado L.
"En lo absoluto. Esos condenados juegos de cricket duran días. No terminará antes de la cena. Voy por el carrito. ¡Quédate aquí!" Sin dejar que Bella respondiera, L arrojó su canasta sobre la encimera, sin molestarse en enderezarla cuando se volcó su contenido, y se fue de prisa a la parte trasera de la tienda.
Tan pronto como L desapareció de la vista, un fuerte estruendo que venía del almacén hizo saltar a Bella.
"¡Estoy bien!" Gritó L. "Tiré el gabinete de los patrones. ¡Solo me tomará unos minutos más!"
"¿Necesitas un poco de ayuda?" Bella ofreció, dando un paso hacia la parte de atrás.
"¡En lo absoluto! Ve a elegir unos bonitos botones y adornos. ¡No tardaré… oof… mucho!"
Bella sacudió su cabeza con una sonrisa y rodeó el mostrador de servicio para examinar los botones en la vitrina. Al tratar de decidir entre los color caoba y los plateados, sus ojos se posaron en el delgado volumen rojo revestido en cuero que L había intentado ocultar de ella. Con una mirada rápida hacia la parte de atrás de la tienda, Bella cogió el libro y leyó la portada, descubriendo que L estaba leyendo Cinquante Ombres, un título que no significaba absolutamente nada para ella más que su traducción.
Bella abrió el libro en una página cualquiera y empezó a leer, sus ojos ampliándose cuando se dio cuenta cuál era la selección de lectura de su tía. Dicho simple y llanamente, era indecente.
"Paul gimió cuando los agitados pechos de Estelle estiraron la tela de su camisola," un suave murmullo llenó el oído de Bella, haciéndola estremecer.
Se tensó cuando se dio cuenta que alguien estaba de pie directamente detrás de ella. Luego comprendió quién era y su corazón comenzó a acelerase.
"Sintió que su prendas interiores se humedecían al mismo tiempo que los dedos de él soltaban diestramente su corsé y se abría, liberando sus pechos a su ardiente mirada," La voz continuó, su aliento cosquilleando en los pocos cabellos sueltos al borde de su cuello.
Bella sintió que su rostro se sonrojaba en vergüenza mientras Edward continuaba leyendo.
"Paul acercó a Estelle, su vara de zahorí de acero presionando contra su palpitante centro como…" Edward estiró su mano por encima del hombro de Bella y le dio vuelta a la página. "¿Continúo?"
Bella sacudió su cabeza sin palabras, sus ojos cerrados con fuerza por la mortificación.
"Interesante material de lectura, señorita Swan."
Podía escuchar la risa en su voz. Se estaba burlando de ella, disfrutando de su horror.
L irrumpió de pronto en la habitación, sujetando tres rollos de tela. Se detuvo de repente, viendo a Bella sosteniendo el libro rojo con Edward de pie muy cerca detrás de ella.
"¡Oh! Um… ese libro… fue una orden especial para la señora Mallory, y no ha venido a recogerlo, y solo pensé…" L tartamudeó, tornándose incluso más roja que Bella.
"No tienes que inventar excusas, tiíta," sonrió Bella, dando un sutil paso alejándose de Edward que en seguida cerró el espacio. Ella cerró el libro y lo extendió, moviéndolo para que L lo agarrara.
"Realmente no lo quiero," respondió L con honestidad.
Bella colocó el libro sobre la encimera como si fuera una serpiente, retirando sus brazos y envolviéndolos alrededor de su pecho al mismo tiempo que sin querer daba un paso hacia atrás topándose con Edward. Sintió sus brazos rodear su cintura en un intento por estabilizarla, aunque no la soltaron cuando recuperó el equilibrio. A Bella no le pasó desapercibida la sonrisa de suficiencia que adornó el rostro de L cuando miró de Bella a Edward, y luego de vuelta a Bella.
Bella trató de mirar furiosa a su tía a fin de hacer que dejara de meterse con ella pero fue en vano.
"¿Qué lo trae a McCarty's, señor Cullen?" Sonrió L. "Sabe que cerramos los domingos."
"Exactamente," respondió Edward, sin liberar a Bella de sus brazos. "Me dirijo a la casa de los Newton a recuperar las cosas de la señorita Swan del salón de clases por órdenes de lord Masen y vi la puerta de la tienda abierta. Temiendo lo peor, entré para asegurarme que todo estaba bien. Me temo que no pude resistir bromear con la señorita Swan sobre su selección de lectura."
Sonrió abiertamente cuando Bella se sonrojó y bajó la cabeza avergonzada.
"Bueno, cuando Bella decida qué telas le gustan para unos vestidos nuevos, es libre de irse y pasar la tarde como ella quiera," dijo L guiñando un ojo antes de presentarle los rollos de tela.
L levantó la vista para ver a Will de pie en la entrada, con un bate de cricket sobre su hombro. Al parecer, el juego había sido suspendido debido a la llovizna. Sin decir una palabra, se apresuró hacia él y se paró de puntillas para darle un besito en la mejilla. Will le susurró algo al oído, provocando que L se sonrojara furiosamente pero asintió a pesar de ello.
"Nosotros cerraremos por ti," ofreció Edward, ganándose una mirada extraña de Bella que se preguntó qué le había dicho Will a L.
Sin una palabra, la pareja salió de prisa por la puerta. Bella los miró consternada.
"¿Nos vamos?" Edward inquirió, tomando su brazo.
"¿A dónde vamos?" Bella preguntó, sin ofrecer resistencia cuando él la sacó por la puerta, cerrándola detrás de ellos.
"A casa de los Newton a recuperar tus pertenencias. No tengo duda que no deseas hacerlo sola."
"Muy cierto." Se estremeció ante la idea de volver a estar sola en la casa Newton.
"Y luego recogeremos tus cosas del hogar Cullen y a mudarte a la Mansión Masen para que estés lista para mañana por la mañana."
"¿Crees que habrá algún problema con el señor y la señora Newton?"
"No si tienen algún sentido de la supervivencia." Edward declaró francamente, en un tono que no dejaba lugar a discusión.
El resto de la caminata a la casa Newton fue en un silencio cómodo. Justo antes de tocar la puerta, Edward se volvió hacia Bella, tomando sus manos en las suyas. Tomó una respiración profunda, recibiendo una mirada preocupada de ella.
"¿Señorita Swan?"
"¿Señor Cullen?"
Edward sonrió genuinamente, recibiendo una sonrisa en respuesta.
"Me complacería mucho llevarte a un lugar especial esta tarde, una vez que te instales. Solo nosotros dos."
"Suena encantador," sonrió. Tiempo a solas con Edward era algo que deseaba, al infierno con las sutilezas sociales.
"Entonces, es una cita."
~EE~
"¿Estás seguro que tienes que irte?" L se quejó en voz baja, acomodando las frescas sábanas de algodón a su alrededor al mismo tiempo que se recargaba en la cabecera para ver a Will ponerse los pantalones.
"No he cazado en tres días, Liriope," respondió Will, poniéndose su camisa blanca y abotonándola rápidamente, dejando fuera del pantalón la parte de atrás.
"Creí que habías dicho que podías pasar de una semana a diez días sin alimentarte," hizo un ligero puchero antes de esbozar una gran sonrisa.
"L," él suspiró pacientemente, dejando un veloz beso en sus rosados labios cuando agarró su chaqueta. "El apetito es el apetito. Cuando uno despierta, el otro le sigue. No quieres que pierda el control entre un grupo de humanos, ¿cierto?"
"Hay otras formas en las que me gusta que pierdas el control," sonrió, tomando su cuello con una mano y acercándolo para un beso más profundo.
Will se echó hacia atrás guiñándole un ojo.
"Volveré antes que te des cuenta," le prometió, metiendo un rizo detrás de su oreja. "Y luego perderemos el control un poco más hasta nuestro turno de cuidar a Bella esta noche."
"¿Lo prometes?"
"¿Todo está bien? No te estás haciendo dependiente de mí, ¿verdad?"
"¡William!"
Él arrojó sus manos hacia arriba en rendición.
"Es solo que tengo un mal presentimiento," continuó L, cruzando los brazos sobre su pecho, provocando que la sábana se abriera solo un poco. "Algo no está bien."
"Liriope, hay ocho vampiros y una híbrida protegiendo a un humano de dos vampiros. Creo que las probabilidades están a nuestro favor." Will se sentó en la orilla de la cama y palmeó suavemente la rodilla de L para tranquilizarla.
"¿Crees que estoy exagerando?"
"Querida, valoro mucho mi virilidad para siquiera soñar con ello."
L sonrió adormilada y dejó caer su cabeza en la almohada con un suspiro. Se rodó sobre su estómago y se puso cómoda en la cama.
"Duerme un poco," murmuró Will, pasando un dedo por su espalda desnuda, deteniéndose en los hoyuelos justo sobre sus nalgas, recibiendo un feliz escalofrío en respuesta. "No tardaré mucho. Solo unos cuantos venados o algo."
"Solo un ligero refrigerio," dijo L arrastrando las palabras, su voz volviéndose más suave a medida que se quedaba dormida.
"Solo eso, amor," sonrió él, subiendo un poco la sábana para cubrir su espalda antes de dejar la casita y correr por el bosque, sin ver ni percibir los dos pares de ojos rojos que lo veían marcharse.
~EE~
Bella y Edward terminaron de prisa sus recados y pronto estaban descargando el carruaje frente a la Mansión Masen.
"Haz que coloquen las cosas de la señorita Swan en su habitación," ordenó Edward al ayudar a Bella a bajar del carruaje.
"Sí, señor," el caballero que los esperaba respondió con un breve gesto de cabeza.
Bella notó por la esquina de su ojo, el intento del hombre por cargar la caja que Will le llevó esta mañana. Aunque lo intentó, la caja no se movió. Silbó por ayuda y al final, fueron necesarios cuatro hombres para llevar dentro su equipaje. Sacudió su cabeza, tratando de entender lo que había presenciado. Tanto Will como Edward habían cargado el cofre fácilmente; ¿pero fueron necesarios cuatro hombres para retirarlo de la parte trasera del carruaje? Bella añadió esta información a la larga lista de preguntas que había estado considerando todo el día.
"¿Qué te tiene preocupada?" Edward inquirió, ofreciéndole su brazo al pasear alrededor de la mansión.
"Solo estaba pensando en mi día," respondió en voz baja. "Tal parece que estoy teniendo aventura tras aventura y se está volviendo en casi más de lo que puedo procesar."
"¿Preferirías retirarte a tu habitación?"
Bella miró a Edward, la preocupación marcando su frente. Ella sonrió con dulzura y sacudió su cabeza.
"Oh, no. No hay otro lugar donde preferiría estar."
La sonrisa que apareció en el rostro de él provocó que ella se relajara de inmediato. Realmente era un hombre guapo y no había otro lugar que pudiera imaginar donde preferiría estar que a su lado.
Su mente volvió a este día temprano en la casa Newton. Afortunadamente, nadie había estado en la residencia y aun así la puerta estaba sin llave, por lo que simplemente entraron, muy a pesar de Bella.
"¡Esto es asalto con allanamiento de morada!" Bella insistió cuando Edward la metió con gentileza en la casa.
"Todavía no he asaltado a nadie," Edward se sorbió la nariz. "Aunque si tengo el infortunio de encontrarme con el señor Newton, puede que lo haga."
"¿Qué provocó esa animosidad?"
"El señor Newton tiene una fascinación bastante enfermiza por ti. No que lo culpe, en absoluto. Eres realmente una visión esta mañana." Edward levantó una de sus manos y dejó un beso en sus nudillos.
Bella sacudió su cabeza, recordando cómo había subido y bajado de prisa las escaleras a fin de entrar y salir de la casa Newton tan pronto como fuera posible. Su ceño fruncido llamó la atención de Edward.
"Desearía saber lo que estás pensando," murmuró Edward, abriendo la verja de la cerca que rodeaba los jardines. La llevaba lejos de la casa y hacia el bosque que bordeaba el lado este de la propiedad, llamando su curiosidad.
"Solo considerando a dónde me llevas," murmuró Bella, sin mirar a Edward.
"Ah." Edward asintió antes de cerrar la verja detrás de ellos. Se volvió hacia ella con una sonrisa y sus ojos ya no eran del cálido color dorado al que se había acostumbrado, sino más bien de ese color negro ónix que había visto en el recibidor de la casa de su tía justo antes de recibir el mejor beso de su vida.
Bella lamió ligeramente sus labios, esperando ser la destinataria de otro beso como ese.
"Ven conmigo," susurró, tirando suavemente de ella adentrándose más al bosque.
"No demasiado rápido. Tropezaré," Bella soltó una risita, perdiendo el equilibrio solo para detenerse contra el pecho de él.
"No te dejaré caer (1)."
"Demasiado tarde para eso," murmuró, enderezándose, sin ver la amplia sonrisa que iluminó el rostro de Edward.
Unos momentos después, los dos encontraron una brecha entre los árboles, descubriendo un pequeño arroyo e incluso una cascada superficial, con no más de sesenta centímetros de alto. Fue la simple belleza la que la dejó sin aliento. Pequeños grupos de flores silvestres sumaban sus vivos colores a los marrones y verdes apagados de la tierra, árboles, y la hierba. Los árboles circuncidantes le daban al pequeño claro una sensación de cueva frondosa con muros de follaje en vez de rocas. El tiempo pareció detenerse y Bella pensó que podría vivir en este lugar para siempre.
"La casita donde L y Will se están quedando está justo sobre esa cuesta," Edward dijo, señalando a una pequeña colina a unos trecientos metros o algo así de distancia.
"Esto es… indescriptible," Bella murmuró, sus ojos tratando de capturar cada detalle para que pudiera escribir de ello después. "¡Podría quedarme sentada aquí por horas!"
"Pensé que podríamos hacerlo," Edward sonrió, haciendo un gesto hacia un lugar más allá. Se quitó la chaqueta y la tendió en el suelo haciéndole una seña para que se sentara sobre ella.
"No puedo…" Bella sacudió su cabeza ante la idea de arruinar una pieza de ropa tan costosa.
"Sí, puedes…" Edward se sentó con elegancia junto a la chaqueta y sonrió por el intento de Bella de sentarse con delicadeza, riéndose entre dientes cuando perdió el equilibrio y cayó en los últimos centímetros.
"¿Nunca te dijo tu madre que es descortés reírte de una dama en apuros?" Bella bufó, tratando de controlar su risita que amenazaba con brotar de su garganta.
"Mmm… te darás cuenta que hay bastantes cosas que mi madre me dijo sobre las damas que he elegido ignorar," respondió Edward, el tono subyacente insinuando que ya no estaban hablando de las mismas cosas.
"¿Como… como cuáles?" Bella tragó con fuerza, sin saber si estaba lista emocionalmente para la respuesta, pero con todo lo que es sagrado como su testigo, estaba muy segura de estar lista físicamente.
"Que una dama nunca me permitiría hacer esto," respondió con voz suave, dejando un dulce beso en sus labios.
"Mmmm…" Bella murmuró, disfrutando la sensación suave y fría de sus labios sobre los de ella.
"Y que una dama ciertamente nunca permitiría…"
Bella abrió un ojo para ver la duda en los ojos de Edward. En ese momento en particular, todas las dudas, miedos, etcétera, etcétera, hasta la saciedad, volaron por la ventana. Ella levantó su mano y agarró su cravat, tomándolo desprevenido cuando tiró de él hacia ella.
"Joder, solo béseme, señor Cullen," gruñó, acercándolo aún más.
Antes de darse cuenta, Bella se encontró en el suelo con Edward reclinado a su lado. Cuando se cernió sobre ella, Edward colocó delicadamente una mano fría en su mejilla, apenas sosteniendo su rostro. Ella suspiró contenta, levantando su mano, deslizando un dedo por la línea de su mandíbula. Sintió el repentino impulso de lamerla, haciéndola reír, ganándose una ceja levantada y una mirada inquisitiva.
"Me alegra mucho que no puedas leer mentes," sonrió Bella, ganándose una media sonrisa en respuesta.
"Eso haría las cosas mucho más fáciles," respondió Edward después de un minuto.
"¿Sí?"
"Sin duda. Sabría lo que piensas cuando hago esto."
Edward sonrió al escuchar el corazón de Bella acelerarse cuando se agachó y besó ligeramente su frente.
"O cuando hago esto." Colocó dos suaves besos en sus párpados cerrados. Su sonrisa creció cuando su respiración se volvió aún más superficial.
"Estoy muy agradecida que no pueda leer mentes, señor Cullen," susurró Bella.
"¿Y por qué es eso?"
"Porque entonces conocerías los pensamientos tan poco propios de una dama que tengo en este momento."
"Entonces, debería estar agradecido que no pueda leer mentes, señorita Swan," Edward murmuró contra sus labios.
"¿Y por qué es eso?"
"Porque entonces conocerías los pensamientos tan poco propios de un caballero que tengo en este momento."
"Somos una gran pareja, ¿cierto?"
"Lo somos."
"Sí," ella susurró con voz ronca, tirando ligeramente de sus solapas.
Bella jadeó suavemente cuando Edward bajó una mano por su costado, estremeciéndose en respuesta. Suspiró alegremente cuando sintió su cuerpo reaccionar al de él de la forma en que lo hacían los amantes desde el principio de los tiempos. La mano de él descansó en su cadera y lentamente empezó a deslizarse hacia su espalda. Ella lo miró por entre sus pestañas, su labio inferior atrapado entre sus dientes.
"Yo…" Él empezó a decir antes de apartarse abruptamente, sentándose por completo. Se puso de pie de un salto, con cada músculo de su ser en alerta para proteger y defender a Bella de cualquier amenaza que pudiera haber.
"¿Edward?" Bella inquirió, sintiéndose más que un poco rechazada al incorporarse.
La serenidad del bosque fue perturbada por un grito de pura agonía. Una pequeña bandada de mirlos que descansaban en los árboles se echó a volar por el sonido. Un silencio escalofriante llenó el aire antes que otro grito, más desgarrador que el primero asustó tanto a Bella que agarró su pecho por temor a que su corazón pudiera salirse.
"¿Qué…?" Comenzó a decir Bella antes que Edward le hiciera un gesto para callarla, dándole en seguida una mirada de disculpa.
Él siguió escuchando antes de sacudir su cabeza.
"Edward," Bella susurró, el terror apoderándose de su corazón cuando otra oleada de gritos llenó el cielo.
Se puso de pie de prisa y miró frenéticamente en todas direcciones, buscando en el bosque el origen de los gritos. Pero todo fue en vano, porque lo único que pudo distinguir fueron las nubes ahora abriéndose y los rayos del sol filtrándose a través de la entrada de los árboles.
"Tienes que llevarla de vuelta a la mansión, Edward," declaró Carlisle, apareciendo detrás de ellos, provocando que ella saltara y maldijera de una forma poco femenina que fue ignorada por ambos caballeros.
"¿Qué fue eso, Carlisle?" Edward demandó, ignorando las miradas inquisidoras que Bella le estaba enviando.
Will, Carlisle pensó. Se llevaron a L.
~EE~
(1) Cuando de caer, Edward se refiere a literalmente caer, en inglés 'fall' también usada en la expresión 'fall in love' enamorase, que es la razón por la que Bella responde que es demasiado tarde para eso, y Edward sonríe porque ella acaba de confesar estar enamorada de él :)
Oh oh, ya sé, ya sé, un muy feo cliffie, pero así lo dejó la autora. Pobre Will, con tan poco tiempo juntos y ahora pierde a L. ¿Le habrán hecho daño? Bueno, no hace falta decir que en el siguiente capítulo sabremos más, y tal parece que Bella se acerca cada vez más a saber la verdad sobre Edward y los demás, ¿pero lo descubrirá sola o se lo dirán? ¿Ustedes qué creen? Es evidente que ella se ha da cuenta que algo está mal, que algo no es normal. Y es precisamente eso lo que le ha impedido dejarse llevar por lo que siente por Edward, y ahora que al fin estaba dispuesta a hacerlo por consejo de L, pasa esto. ¿Cómo creen que responda a la revelación? Bueno, ya lo sabremos, espero que hayan disfrutado del capítulo y sé que querrán leer pronto el siguiente, así que estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer el siguiente, para saber qué pasó con L. Recuerden que son ustedes las que nos alientan a seguir haciendo esto con sus reviews, no les cuesta nada chicas, solo unos minutos de su tiempo, unas cuantas palabras en el cuadrito de abajo y enviar ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: ClaryFlynn98, Angeles, Smedina, tulgarita, jupy, Gabriela Cullen, PRISOL, JessMel, Ilucena928, Sully YM, Marie Sellory, kaja0507, freedom2604, alejandra1987, patymdn, paupau1, selenne88, Tecupi, Pameva, Rosii, Tata XOXO, glow0718, NarMaVeg, bbluelilas, rjnavajas, Manligrez, Lizdayanna, Ali-Lu Kuran Hale, injoa, Adriu, gabomm, saraipineda44, Car Cullen Stewart Pattinson, Pam Malfoy Black, AriGoonz, Aislinn Massi, AmoOre Cullen, Kriss21, piligm, Liz Vidal, sandy56, EriCastelo, Mafer, Lady Grigori, Say's, aliceforever85, lagie, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? DEPENDE DE USTEDES.
