/ Eres mío, solo mío,
Así te quiero tener,
Eres mío,
Porque solo yo puedo calmar tus ansias,
Porque soy la única que ha llegado hasta tu alma,
quiero ser siempre esa mujer que te haga delirar/
... 34 ...
Ahora todo estaba mas claro, Hinata le había dicho que lo ama, eso fue suficiente para que la carga de tristeza que llevaba desapareciera, ahora que el tiempo había pasado, estaba mas que seguro que ella seguía siendo lo que necesitaba, ahora puede decir por lo alto que esa mujer le pertenece, sin miedo, sin culpas, sin remordimientos ni disculpas.
La veía dormir, parecía una diosa, sin duda no dejaría que nadie lastimara a su mujer, todo lo que en el mundo a amado se resume en un nombre... Hinata.
A su modo la soltó todo lo que pudo para que ella pudiese decidir, y allí estaba, junto a él, sonrío con la dicha desbordante que lo invadía, le importaba un bledo lo que pensaran los demás, desde hoy, se ocuparía de conservar una sola sonrisa, la de ella, la de su esposa.
La vio despertar y sentarse en la cama, cubriéndose a penas con la sabana, ¡por todos los cielos! Se veía tan sensual, el cabello desordenado cayendo por la espalda de la morena y la poca tela cubriendo esas curvas que tanto disfrutaba, le hicieron desear poseerla de nuevo.
Pero no, sacudió la cabeza, en un intento de calmarse, debía dejarla descansar, siguió atento, viendo cada reacción de ella.
Hinata levanto un poco sus manos, para tallar sus ojos, dejando caer levemente una parte de la sabana que alcanzo a cubrir sus pezones.
—¡Con un demonio!— maldijo en voz baja— Tuviste tu oportunidad, pero no haces mas que provocarme— le susurro al acercarse a ella.
La tomo por la espalda, haciendo que se volviera a acostar.
—No creo que sea buena idea... ya es muy tarde— le sonrío, viendo como el no tenía ni la misma intención de soltarla— Y... tiene que trabajar— insistió con las excusas.
—Por favor...— susurro cerrando los ojos por un segundo— No desperdicies una buena erección— su tono sensual solo termino por hacerla sonrojar.
—Ka...— corto con un gemido, al sentir como Kakashi lamia sus pechos sin ningún pudor, callándola con la mano puesta sobre sus labios.
—Shhh... Me estas interrumpiendo— la cayo sin dejar de aprisionar un de sus botones en los carnosos labios.
Kakashi en seguida subió para devorar los labios femeninos, fue correspondido con tantas ansias que hacían el ritmo subir mas a prisa, dejo vagar las manos por la fina cintura y caderas de su esposa, amasando entre sus palmas esa piel que lo enloquecía.
No tardo mucho para que los dedos masculinos llegaran a invadir y tocar ese botón entre los pliegues de la intimidad de Hinata, haciéndola gemir desesperada.
Sonrío avergonzada por los sonidos que salían de su boca, sin dejar de pensar en lo hermoso y perfecto que era el cuerpo de Kakashi y lo embelesada que estaba con cada roce que el le brindaba.
Ambos estaban completamente desnudos, así que no fue tan difícil pegar sus cuerpos y dejar que ella sintiera la jugosa erección pegada en su vientre, mordió su labio inferior recordando lo bien que ese hinchado miembro la hace sentir.
Kakashi se sentía desesperado por poder enterrarse en esa cálida y húmeda cavidad pero, quería sentirla un poco mas, enloquecerla a ella, que le rogara por mas, continuo besandole el cuello, los intensos besos a momentos se convertían en succiones, al mismo tiempo que el restregaba su virilidad hinchada y suplicando en el vientre de ella, que no hacia mas que jadear y gemir.
Hinata pareció turbarse un momento, al sentir la mordida en su pezón y los dedos intrusos colarse hasta el fondo de su intimidad.
—Por fav...— contuvo un grito al callar su frase, Kakashi no espero a tener mas resistencia, haciéndola perder todo vestigio de racionalidad con una fuerte y profunda embestida.
Sentirla de esa forma, piel con piel, sudando y chocando sus cuerpos en el vaivén del placer era el cielo para él y la perdición para ella.
Cada estocada en esa cálida cavidad les robaba el aire, Kakashi aun no quería terminar, apenas empezaba, pero la estreches, humedad y calidez de la intimidad femenina apenas le permitían contenerse.
Hinata lo veía embriagada de placer, ante su visión ella era increíblemente perfecta y deliciosa, tanto que ya no sabía que mas hacer con su boca, deseaba tanto besarla en cada parte al mismo tiempo, desesperado tomo con rudeza los tobillos femeninos hasta sus hombros, haciéndola abrirse un poco mas, dándole acceso a mas profundidad.
Ella chillo por el placer de cada estocada, dolía y ardía por las tantas veces que la tomo sin pausas, pero aun así su cuerpo suplicaba por mas, sentirlo de una forma placentera, sintiendo las embestidas y el agarre en sus pechos, Kakashi seguía adentrándose cada vez mas sin dejar de amasar los senos de su esposa en sus manos, pellizcando los pezones en cada choque de sus pieles.
Pronto el vientre de Hinata estaba lleno de energía y deseo exigiendo que completara la necesidad de explotar en el clímax, las paredes femeninas que acogían gustosas la erección que se adentraba una y otra vez sin pausas, empezaron a contraerse, haciendo estallar en miles de sensaciones placenteras el interior de Hinata, ella solo atino a encorvar la espalda para disfrutar al máximo su orgasmo.
Kakashi afianzo mas fuerte las manos en las caderas de ella, dando estocadas mas fuertes, dejándose llevar por lo apretado que se volvía el interior de su esposa, gruño por lo bajo al sentir como se vaciaba dentro de ella.
—Eres tan perfecta— le dijo con la respiración agitada, dejándose caer sobre la cama.
...
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Kakashi salio de la ducha, busco en el clóset la ropa que usaba para ir a la Torre, empezó a vestirse sin percatarse de la mirada atenta que lo seguía en cada movimiento.
—¿Ira a trabajar?— escucho la tímida voz de Hinata preguntarle.
—Si, acabo de recordar que la Mizukage llego hoy— le comento mientras se terminaba de vestir.— si no voy, es seguro que Shikamaru vendrá pronto— Ambos sonrieron al escuchar la voz del mencionado en la puerta de su casa.—Justo a tiempo— sonrío divertido por la exactitud en su deducción, frente al espejo, terminaba de acomodar sus prendas.
Hinata no quería decir nada, pero no pudo evitar que el estomago se le revolviera con la noticia que Mei Terumi estaría con su esposo el resto del día, no quería portarse como una mujer celosa, pero esa mujer le ponía los nervios de punta, no le gustaba para nada como veía a su esposo.
Porque si, era solo suyo, ese hombre no tenía que ser visto con ojos lujuriosos por otra que no fuera ella.
Se sonrojo al instante, al percatarse de sus pensamientos posesivos, se desconocía, no podía creerse que esas ideas eran suyas, bajo la mirada avergonzada consigo misma.
—¿quieres acompañarme?— pregunto Kakashi, al notar como el semblante sonriente de su esposa se volvió lúgubre.— no tardare mucho, después podemos ir a donde tu quieras—
— Me gustaría aprovechar para visitar a Tenten—
—Bien, entonces nos encontramos mas tarde en el restaurante de Barbacoa— propuso Kakashi, recibiendo un "si" por parte de Hinata.
—¡Oe! ¡Hokage!— gritaba Shikamaru desde la puerta.
—Nos vemos luego— se despidió dándole un beso que solo termino por excitarlos a los dos.
Kakashi pego su frente con la de Hinata, intentando contenerse.
—Shikamaru espera— le recordó la morena, obligándose a dejarlo a ir.
...
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Hinata se encontraba en la cocina, perdida en sus pensamientos.
—Hyuga, vas a quemar la casa— escucho la voz de Sasuke, haciéndola tirar la cacerola por el susto.— ¿En serio eres una Kunoichi?— le pregunto rodando los ojos.
—Sa..suke-kun— musito al agacharse y limpiar el desastre que ocasiono.
—No me hagas perder el tiempo, tenemos que irnos—
—Sobre eso...— se detuvo para mirarlo — ¿Puede permitirme quedarme un poco mas?— pregunto avergonzada.
—¡Vaya! Si que eres desvergonzada Hyuga, no sabía que eres del tipo que deja una misión por sexo— rio con sorna, burlándose de la morena.
—No es eso— se defendió — Es que aun tengo cosas que resolver— explico bajando la mirada.
—Como quieras— suspiro cansino— volveré por ti en tres días a esta misma hora
Ella lo miro con los ojos cristalizados, Sasuke jamas lo admitiría, pero ella sabía que estaba preocupado por ella.
—Gracias—
—No seas tonta, no lo hago por ti, es solo porque no te necesito durante este proceso, pero luego no creas que te dejare descansar, te haré usar el Byakugan sin descanso— dijo dando una sonrisa mordaz y una mirada que le dio miedo.
Hinata asintió, dispuesta a cargar con cualquier trabajo que le impusiera el Uchiha, lo importante ahora era no dejar que Mei Terumi se acercara a su esposo.
—Sobre Naruto...— comento ella, tratando de buscar la forma de ocasionar problemas.
—no le diré nada, no tengo porque explicarle las decisiones que tomo con mis subordinados— respondió tan frio como siempre al abrir un portal.
—Sasuke...— le llamo extendiendo un bento antes de que el moreno se marchara.
—Es lo menos que puedes hacer— dijo al casi arrebatarle el bento de las manos a la morena, para luego marcharse.
Lo vio cruzar el portal, sonrío por tener un nuevo amigo, el nunca lo admitiría pero ella estaba segura que ahora eran amigos.
...
...
...
Los pensamientos de Hinata estaban paralizando su voluntad, no bastaron ni dos segundos desde que Sasuke se fue, para que la ansiedad de salir directo a la torre la invadiera, pero se aferraba en el marco de la puerta, auto regañándose por ese comportamiento tan impropio.
Se armo de valor para salir, tomo el camino para ir a casa de Tenten, un poco de distracción le haría bien, y bueno, lo mejor era cumplir su palabra, después de todo esa la fue la excusa que uso para no acompañar a su esposo.
...
...
—¿Pasa algo Hinata?— pregunto la castaña luego de un rato, al notar como la morena estaba distraída
—Disculpa, no fue mi intención ser grosera, Cuéntame como te va con el bebe— Tenten la vio un poco dudosa, pero decidió ignorar ese sentimiento.
—Es un poco cansado, al principio creí que no seria capaz de una responsabilidad tan grande, pero en cuanto le hice la propuesta a Sakura, ella no dudo ni un segundo en aceptar...— se detuvo un momento recordando los sucesos
—¿y Rock Lee?—
— Lo convencí de casarnos una semana después de que nació el bebe, lo siento por no invitarte, pero estabas fuera y yo necesitaba juntar mi familia con todas las de la ley— dijo orgullosa por sus decisiones.
—¿Es difícil?— pregunto curiosa, posiblemente ella no habría tenido ese valor para aceptar tanta responsabilidad, no estaba segura, pero admiraba a Tenten— Ya sabes, por como sucedieron todas las cosas... ¡Oh disculpa! Hice una pregunta muy tonta— se excuso al sentirse demasiado entrometida.
— Si es difícil y cansado, pero... cuando lo vi por primera vez, me enamore, se bien que no ha pasado mucho tiempo, pero aunque pase mis noches sin dormir, es algo que vale la pena, no solo por Rock Lee, yo... — respiro hondo antes de sonreír embelesada— yo quiero darle todo el amor que ese bebe necesita, es mi hijo ahora, no puedo verme en ningún momento de mi vida sin él... es extraño y quizás te parezca una locura, pero así es como me siento—
—Eres formidable Tenten— sorprendida y maravillada con la respuesta de la castaña, la tomo de las manos feliz por ella— Gracias por darle un hogar al bebe—
—¿porque me agradeces tu? Es cruel de mi parte decirlo, pero si no fuese por él, tu te hubieras casa...—
—¡No lo digas!— exclamo callando a Tenten— Como dijiste todo esto fue difícil al principio, pero no veo porque hay que lamentarse, finalmente todos estos sucesos nos llevaron a tener la felicidad que pensamos que no tendríamos nunca, en mi caso una que pensé que no merecía—
Tenten la miraba examinando las palabras y facciones de la morena, adivinando rápidamente lo enamorada que estaba su amiga.
—Bien, entonces, creo que es momento de saber cuando piensas ponerte a trabajar para el futuro de mi Metal Lee—
—¿Futuro? Claro, dime en que puedo ayudar—
—Pues, mi hijo necesitara una novia, ¿cuando piensan tu y el Hokage tener hijos?— pregunto con una mirada juguetona.— Hinata se quedo helada por la propuesta de su amiga.
—No lo se, no hemos hablado sobre eso...— sintió un amargo sabor en su boca, al recordar a su esposo y la compañía con la que se encontraba en ese momento — Es posible que quizás ni siquiera pueda tenerlos— bajo la voz.
—¿Que?—
Hinata apretó sus puños, era la primera vez que hablaría sobre el tema, quizás decirle a Tenten le haría aliviar un poco esa presión que sentía desde hace un tiempo.
Le contó todo lo relacionado a la perdida del bebé y las cosas de las que ella se dio cuenta por si sola, si bien es cierto, Tsunade dijo que podría tener bebes en un futuro, pero con los conocimientos en medicina que ella tenía sabia que las posibilidades eran casi nulas.
—¿Y cual es el problema? Eres joven, claro que podrás tener un hijo, hemos vivido tantas cosas que me sorprende que creas que no podrás lograrlo— se quedo pensativa un momento—Tengo una idea, ¿porque no te llevas a Metal esta noche?— Hinata la vio incrédula, en que le ayudaría llevarse al bebe— Necesitas convivir con angelito para querer tener uno, intenta vivir la experiencia de tener un bebe en casa—
—¿Estas segura? ¿Rock Lee no va a molestarse?—
Tenten rio a carcajadas ante la pregunta de la morena.
—¿Te das cuenta?— Hinata seguía sin entender que era lo gracioso— No estas preocupada por cuidarlo o por como harás para tenerlo tranquilo, tu deseas tener un bebe... No seas testaruda, hablalo con tu esposo e intenta todos los medios posibles para lograrlo, tu también mereces formar una familia—
...
...
...
Hinata entro a una cafetería de camino a su casa, quería llevar unos dangos y unos cuantos rollos de canela y claro comer algunos recién hechos allí.
—¿Hinata?— escucho la voz de Shikamaru
—Shikamaru, que gusto verte— le saludo.
—¿Que haces aquí? ¿porque no vas a nuestra mesa?— ella se quedo mirándolo sin entender a que se refería— Ven, acompáñame— prefirió llevarla en vez de tardar dando explicaciones.
Al acercarse a la mesa se quedo sorprendida al encontrarse con la Mizukage casi colgada del brazo de su esposo.
—Disculpen, no quise interrumpirlos— dijo conteniendo las ganas de llorar.
Se sentía estúpida ¿porque iba a llorar?
Mei Terumi la vio con fastidio y extrañada, en cambio Kakashi no podía quitarle los ojos de encima, estaba embobado con la imagen de su esposa.
—¿Tienen hijos?— pregunto sorprendida la mujer, notando el bulto en los brazos de Hinata.
—Si— contesto Kakashi sin ser consiente de la pregunta, solo estaba idiotizado por observar a su mujer, después de todo quizás adelantaría sus planes de convertirse en padre.— Shikamaru, escolta a la Mizukage luego de la cena, yo tengo que retirarme— se excuso al levantase y llevarse a Hinata.
—Kakashi-san, yo lo siento por interrumpirlo, en verdad no fue mi intención, por favor regrese, yo puedo ir a casa sola—
—No te preocupes, llegaste a tiempo, quería ir a verte desde hace mucho, por cierto... ¿porque tienes a Metal? ¿Paso algo con Rock Lee?— pregunto confundido.
—Estoy cuidando de él por esta noche, mañana vendrá Tenten por él— se puso nerviosa explicando.
El regreso a casa fue en silencio, Hinata empezó a pensar que quizás cometió un error en llevar al bebé sin consultarlo antes con Kakashi, pero desde que lo vio, no pudo resistirse a la propuesta de Tenten.
Antes que ella dudara mas, Kakashi tomo con cuidado a Metal, cargándolo en uno de sus brazos para dejar una mano libre y así tomar la mano de Hinata.
—Bien, entonces cuidemos bien de él, así podrán disfrutar un poco esos dos—
respondió sonriendo bajo su mascara, dándole un poco de alivio a Hinata.
No tardo mucho para que Metal se quedara profundamente dormido, por lo que al llegar a casa lo dejaron descansar cómodamente en la cama.
Hinata se dirigió a la cocina, para preparar la cena, aprovechando que el bebe dormía, sonrió, pensando en el cambio de su rutina si fuese madre.
—Sabes...— susurro Kakashi al acercarse sigiloso y abrazarla por la espalda— te ves hermosa con un bebe, creo que es momento de que tengamos uno— confeso al colocar su rostro en la curvatura del cuello de la morena.
—Pero...—
—No pienses de forma negativa, en verdad quiero tener un bebe contigo, hay que intentarlo las veces que sea necesario, no tengo objeción a trabajar arduamente hasta que suceda— dijo acariciándole el vientre sobre la ropa.
Ella soltó la sartén al sentir como el se pegaba mas a su cuerpo, dando besos en su cuello y restregándole la obvia erección que pegaba en su trasero.
—Kakashi-san...— contuvo un jadeo al sentir como el le apretaba los senos— el bebe esta durmiendo, puede despertarse—
—Entonces lo mejor sera que no hagas ningún ruido— le susurro al moverla, haciéndola poner las manos en la pared mientras él le subía arriba de la cadera ese vestido que no hacia mas que estorbarle.
—¿Me ama lo suficiente para querer un hijo conmigo?— pregunto intentando mantenerse cuerda y no dejarse llevar por la lujuria que en breve la despojaría de su raciocinio.
—¿Porque lo dudas?— detuvo sus caricias por el cambio en el ambiente.
—Si yo no puedo...— pauso intentando no llorar— si no puedo darle un bebe, ¿Buscara a alguien que si pueda hacerlo?— soltó por fin una de sus tantas inseguridades.
Kakashi la giro, para verla a los ojos.
—Hinata... no voy a dejarte, no hay nadie que pueda igualarte, ademas, soy solo tuyo, te he dado mi alma y todo lo que soy te pertenece solo a ti, deja de pensar cosas así—
—¿Mio?— se cuestiono, dejando salir las lagrimas— solo mio— afirmo, sintiéndose un poco posesiva pero segura.
Kakashi sonrío, al escucharla con tanta seguridad.
—Ahora, voy a enseñarte y darte un premio por reclamar lo que te pertenece— le susurro antes de bajarse la mascara y besarla con vehemencia y ritmo desmedido que solo hizo hacerlos perderse en la lujuria contenida.
