Hermione tenía una mano tapando su boca, tratando de tapar sus propios gemidos.

Pero fue quitada rápidamente.

—Quiero escucharte—le pidió Viktor.

Hermione no pudo evitar gemir de nuevo, Viktor tenía una mano metida dentro de su ropa interior, acariciaba su clítoris con dos dedos, y Hermione estaba empapada.

La idea había sido ver una película, pero tenerlo tan cerca era complicado. Querer su besos y poder tenerlos era complicado de resistir. Notar sus manos acariciándola, haciendo que deseara, más era complicado.

Las caricias habían ido descendiendo hasta acabar con su mano dentro de sus pantalones, dos dedos masturbándola, y Viktor con un bulto que reclamaba también atención aunque él no hubiera dicho nada.

—¿Más?—Preguntó sonriendo.

Ella asintió, uno de los dedos largos y gruesos de Viktor entró abriéndose paso en su interior. Mientras con el pulgar seguía acariciando su clítoris.

Hermione jadeó y abrió más las piernas.

¿Había estado alguna vez así de excitada? No, la respuesta era no. Y dejó de pensar en el pasado, en ese punto en lo único en lo que podía pensar era en Viktor.

En Viktor que le había metido otro dedo y no dejaba de agitarlos en su interior, e iba a hacer que se corriera.

Que la miraba como si estuviera viendo la cosa más increíble del mundo.

Hermione subió la camiseta de Viktor mostrando unos anchos pectorales que acarició. La caricia conllevó un ritmo acelerado de los dedos ágiles dentro de su coño.

No pudo evitar arquear su propio cuerpo sobre el sofá, llevándose con ella a Viktor, que la cubrió, sin parar ni un segundo dentro de ella. Notó su erección contra la pierna, dura y larga.

—Córrete para mí, empápame la mano—le gimió él contra los labios.

Hermione no tuvo opción de no obedecer cuando sintió como alcanzaba el climax y deseaba a Viktor en esa misma postura pero con algo más que sus dedos.

El pecho de Hermione subía y bajaba, Viktor había retirado los dedos suavemente de ella. La vergüenza estaba a punto de salir, de atacarla, pero se negó a ella. Le había gustado, lo había disfrutado y Viktor no paraba de mirarla.

Ella bajó sus ojos hasta el punto caliente de él, allí estaba, apretado.

Hermione puso una mano sobre él, y Viktor entrecerró los ojos, el calor de su polla traspasaba la tela.

Hermione lo masajeó, derritiendo lo que antes solo era duro y puro músculo.

Las tornas habían cambiado, ahora era los dedos de Hermione los que le daban placer a Viktor, que estaba tumbado en un sofá que se le hacía pequeño.

Ahora era Hermione la que había sacado su miembro duro y caliente para masturbarlo, para acariciar su punta. Para que Viktor dijera un montón de palabras que Hermione no entendió y pero jugaría que eran de su búlgaro natal.

Se sentía de nuevo excitada, y tuvo una idea loca, no solo es que estuviera tomando la iniciativa, sino que la estaba disfrutando.

Tomó la mano de Viktor, y la volvió a meter dentro de su ropa interior.

Él volvió a masturbarla, besándola mientras ella notaba la humedad saliendo de Viktor.

Ambos se corrieron, y de nuevo la vergüenza quiso atacar. Como si la oliera, Viktor la abrazó, y Hermione no la sintió.

Sintió muchas otras cosas que volaban por su cabeza y aún no se atrevían a posarse.

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Continuamos de maratón.

Un poquito de sexo hetero para traumarnos, no porque tenga nada de malo, pero yo nunca escribo sobre ello, y no sé sinceramente si es lo mío.

Viktor es perfecto y punto, ¿por qué? Digo yo que porque es ficción, y porque creo que no escribo hetero por el mismo motivo. O eres perfecto, o lo siento, nene, no entras.

Pero todo se debe a mi doble moral, porque si fueran Draco y Harry, ay, amiga, ahí no me importaría nada.

Viktor es perfecto, yo no, y hay que asumirlo.

En fin, cuando publico de noche os pego unas chapas importantes.

Ah, pero es mi momento, tengo en mente una fic cortito y oscuro sobre Bellatrix y Neville, ¿alguien leería algo así aquí?

Mañana más, aunque el siguiente de Neville lo tengo listo, ha sido una mañana muy productiva.

Hasta luego.

Shimi.