Resquicios de orgullo

STaty

Capítulo 21

[…]

Varios días habían pasado desde que le notificaron que pronto comenzaría a trabajar.

Draco y Hermione se encontraban tumbados en la habitación nueva.

-Así que, Zabini finalmente aceptó.

-Sí.

-Aunque él fue más fácil de convencer que tú.

-No pienso dejar mi trabajo en el Ministerio, ya lo hemos hablado- dijo mientras se giraba para mirarlo a los ojos.

-Lo sé, pero pienso seguir insistiendo. Por ejemplo, cuando empieces no podrás quedarte hasta tarde en cama como ahora. No podré mimarte a cada momento. Ya no comeremos siempre juntos. Y no podremos trasnochar. ¿Ahora quién se asegurará de que te tomes tus pociones para esos malestares estomacales?

-Soy mayorcita, puedo tomarme sola las pociones. Aunque suena tentadora tu oferta, no puedo quedarme todo el día en casa. Necesito hacer algo.

-¿Y qué quieres hacer? Te puedo montar una empresa, una ONG para los elfos o que cuentes el dinero de los Malfoy.

La chica soltó una carcajada.

-¿No tienes miedo que te falte algo de tu dinero?

-No, eres demasiado buena para eso.

-Igual decido robarlo para la beneficencia.

-Sigo sin creérmelo. Estoy seguro que intentarías persuadirme y déjame decirte que tienes muy buenas dotes para lograrlo- dijo maliciosamente.

-Como decirte muchas veces que te quiero.

-Sube la apuesta.

Se subió a su regazo.

-Vas mejorando.

Le dio varios besos sobre su cuello.

-Todavía no saco la cartera- le dijo divertido.

Se sacó la camisa del chico y este quiso besar sus pechos.

-Señor Malfoy, debe pagar primero.

-En el primer cajón tienes los cheques, coge los que quieras.

Se echó encima de ella y le comenzó a besar sus pechos. Le pegó un lametazo a uno de sus pezones y le miró a los ojos. Era preciosa. Comenzó a succionar mientras con la otra manos amasaba. Con su dedo gordo, le frotaba el pezón.

Hermione echó su cabeza hacia atrás mientras arqueaba su espalda. Notaba como el calor la invadía y como un cosquilleo le recorría su columna. Cuando apartó su boca de su pezón, notó como su pecho estaba humedecido. Debido a ello, se estremeció.

La agarró por el culo, haciendo que soltase sus piernas de su cintura. La elevó unos centímetros y la tumbó en la cama. Subió por su clavícula dejando besos húmedos hasta su oreja.

-Jamás me cansaré de ti.

La cogió por su nuca y acercó su boca a la de ella. Acercó su boca a la de ella, que lo esperaba con la boca entreabierta y la respiración agitada. Rápidamente introdujo su lengua en su boca. Ambos empezaron una danza de lenguas disfrutando cada quien más. Hermione no se quedó atrás y le pasó sus dedos entre su pelo. Cuando notó que su respiración necesitaba más aire, la chica tiró de su pelo y él se dejó separar.

-Tus besos me encantan.

Antes de que pudiese añadir algo más, lo hizo rodar y se sentó ella encima. Le sonrió y comenzó mordisqueando su cuello, mientras descendía hasta su pecho. Mientras le acariciaba sus brazos, introdujo un pezón entre sus labios. Notó como el rubio se estremeció. Hermione sonrió contra su pecho antes de cambiar de pezón.

-Eres una chica mala.

La garró de la cintura y la dio la vuelta, dejando su pecho contra la cama.

-Ponte sobre tus rodillas preciosa.

Hermione obedeció rápidamente. El chico pasó una mano por sus pliegues y notó como estaba muy húmeda. La sujetó por las caderas para acercarla, cuando estuvo cerca, se agarró su miembro para introducirlo.

Comenzó dando estocadas lentas, pero profundas. Hermione notaba como el pene rozaba contra sus paredes vaginales, enviándole una ola de placer. Él clavó sus dedos en su cadera, mientras con otra mano la instaba a agachar su cabeza, inclinando su tronco superior.

Empezó a aumentar el ritmo de tal manera que Hermione notaba como los testículos del chico rozaban contra su clítoris. Hermione empezó a notar como sus paredes se contraían de deseo. Draco notando su clímax cerca, deslizó una mano hacia su clítoris. Hermione notó como el placer la embargaba hasta explotar en un increíble orgasmo. Unos segundos después, Draco dejó de bombear dentro de ella y se tumbó encima de ella.

Estando sobre su espalda, se acercó a la oreja de su novia.

-¿Seguro que no prefieres quedarte en cama?

Hermione soltó una carcajada.

[...]

Hermione se vistió como toda una ejecutiva. Hoy iba a hacer negocios y quería estar presentable para su futura socia.

Entró rápidamente en el hotel y se dirigió para el bar. El responsable de sala la condujo a una mesa donde la esperaba una mujer.

-Buenas tardes señora Malfoy.

-Buenas tardes señorita Granger.

Hermione se sentó enfrente de la mujer.

-Me alegra que me hayas citado. Aunque me gustaría saber por qué. En tu carta ponía que dejáramos a Draco fuera de esta pequeña reunión. Eso me hace pensar que lo que me vas a decir es algo que mi hijo no aprobaría. ¿Me equivoco?

-No, no te equivocas- dijo Hermione mientras le daba un sorbo a su té.

[...]

Hermione se había retrasado demasiado en su reunión. Esperaba no encontrarse con el rubio. No era habitual que ella se vistiera de esa manera. Esperaba que no le preguntase mucho, porque entre sus ganas de contarle lo ocurrido y que él sabía como hacerle hablar... rezaba para no abrir la boca.

Se apareció en la entrada de la mansión, abrió la puerta y cuando llegó a las escaleras escuchó la voz. La llamaba para ir a cenar. Intentó apurar su paso, pero se vio cazada en su huida.

-¡Hermione!- la llamó alzando la voz- ¿qué ocurre?

-Nada, ¿por qué lo preguntas? - preguntó un poco nerviosa mientras él subía las escaleras.

-¿No me escuchaste?

-No.

-¿A dónde fuiste tan guapa? ¿Tengo que ponerme celoso? –le preguntó mientras la acorralaba contra el pasamanos.

-No creo que papeleo sea algo para ponerse celoso.

-Hum- dijo mientras se acerba más- yo siempre estaré celoso de que salgas de mi cama.

-Podemos ir ahora si quieres.

-No me tientes.

-¿No te apetece? –dijo ella divertida.

El chico acortó la distancia y juntó su cadera contra la de ella. Ella soltó un gemido al notar su dureza. Draco se acercó a su oído.

-Preciosa, por tu culpa ando empalmado todo el día. Nunca dudes que no me apetece.

Hermione notó como se le secó la garganta. No sabía si eran sus hormonas, el chico o si era una pervertida mental, pero ya estaba excitada.

-Vamos a cenar antes de pasar al postre.

-No.

Ya no le interesaba nada la cena. Lo único que quería era comerlo a él.

Notó como se quería separar, pero no iba a permitirlo. En ese momento no podía pensar en otra cosa que no fuera él embistiéndola o ella cabalgándolo. Deseaba pasar su lengua por ese torno rodeado hasta llegar a su miembro. Sin dejar de pensar en su miembro, descendió una mano de su brazo a su miembro y lo acarició por encima del pantalón.

Draco viendo que quería jugar, no se iba a quedar con las ganas. La cogió de las caderas y la sentó en el pasamanos.

-¿Qué quieres hacer? -

-Que me hagas ver las estrellas.

-Cuenta con ello-dijo con una sonrisa.

Le sensación de peligro al pensar que podía caerse aumentaba su emoción. Tenía los pelos de punta, notaba sus caricias mucho más de lo habitual. El riesgo aumentaba su excitación.

Ambos se sacaron mutuamente su chaqueta y la camisa de la chica. Hermione molesta por tener que separarse, lo enganchó con sus piernas y clavando sus talones en su culo lo acercó. Él le acarició las piernas y se agarró a su culo. Le soltó el sujetador y comenzó a jugar con sus pechos. Hermione gimió, echando su espalda hacia atrás. Draco pasó un brazo por su cintura y la acercó más a él.

La levantó y dio media vuelta para empujarla contra la pared. Hermione gimió al notar su espalda contra la pared. Volvieron a besarse fundiendo sus bocas.

Hermione bajó sus piernas y comenzó a soltarle el cinturón al chico con mucha prisa. Draco por su parte ya se había arrancado la mitad de sus botones y uno de sus gemelos.

-Desnúdate- le pidió con voz ronca.

Hermione se soltó el botón del pantalón y lo dejó caer. Se lo sacó, dando patadas al aire. Quería sacarse las sandalias, pero Draco no le dio tiempo cuando le arrancó las bragas. Se sacó las prendas que le quedaban y la penetró. Sabía de sobra que estaba preparada para él. Después de todos estos meses conocía demasiado bien a la castaña como para saber que rápidamente se humedecía con sus besos.

Le gustaban los preliminares, pero ver como le pidió que la llevase a las estrellas lo hizo volverse loco de deseo. Se parecía más a un animal en celo. Era pensar en Hermione y tener una erección instantánea. Esa mujer lo volvía loco. Era cierto que no era la mujer más sensual, ni la más hermosa, ni la más atractiva, pero en él tenía un efecto que no consiguió ninguna.

Se introdujo de una estocada dentro de ella. Después de un par de estocadas, le agarró una pierna subiéndosela. Ella rápidamente elevó sus piernas a su cadera. Draco siguió penetrándola mientras atacaba su cuello.

La soltó y rápidamente le dio la vuelta contra la pared. La agarró las caderas y movió su pene por su hendidura antes de clavarse en ella. Hermione se quejó impaciente, él le mordió la oreja divertido y le acarició toda su espalda. Hermione echó más para atrás sus caderas intentando convencerlo. Agarró su pene y lo introdujo. Comenzó a bombear dentro de ella rápidamente. Subió sus manos de su cadera a sus pechos. De paso que los amasaba la alentaba a que siguiese su ritmo. Hermione estaba a punto de llegar y se inclinó más para sentirlo más profundamente. Draco notó como se empezaba a contraer y a temblar y supo que estaba cerca, dos estacadas más y ambos acabaron.

Draco le dio un beso en el hombro y la cogió en brazos.

-Debemos recoger la ropa.

-Lo hará Zoty.

-A saber que pensará al verla en las escaleras.

-Nos ha escuchado.

Hermione lo miró escandalizada.

-¿No lo dices en serio?

-Cariño, al igual que eres muy fogosa con tus movimientos, también lo eres con tus gemidos.

-Por Merlín, que vergüenza.

-Tranquila, no es la primera vez que nos escucha- dijo divertido.

-No voy a poder mirarlo.

-No hará falta si aceptas mi oferta de quedarte en cama.

-No cuela, no me vas a poder convencer-dijo divertida.

-Lo seguiré intentando.

Draco se levantó de la cama.

-Voy a por algo para cenar. No querrás que se lo pida a Zoty, ¿no?

-Gracias- dijo sonrojada.

[...]

-¿No me puedes decir otra vez por qué estamos aquí?

-No.

-Ni siquiera una pista- le dijo mientras la acercaba a él.

-Espera un poco, ya casi estamos.

Hermione se adelantó y le abrió la puerta de su casa. Draco se quedó totalmente sorprendido. La casa estaba totalmente remodelada. Miro hacia todos los lados y se dio de cuenta que parecía de todo menos una acogedora casa.

-¿Qué significa esto? –preguntó cuando elevó la vista.

-¿Qué hay que explicar? El nombre en la placa lo dice todo: fundación Malfoy para huérfanos- le respondió Hermione divertida- ahora vamos al jardín.

Al abrir la puerta se sorprendió a ver un montón de gente, entre ellos a su madre sosteniendo una copa hacia él. Se giró hacia Hermione en busca de respuestas.

-Es lo que pasa cuando me das una casa y un cheque- le susurró divertida.

-¿Por qué mi apellido?

-¿Por qué crees que es por ti?- le preguntó su madre que se acercaba y lo escuchó.

-¿Por qué me apellido Malfoy y se ha hecho con mi dinero?- preguntó con sarcasmo.

-Pero ha sido cosa de la futura señora Malfoy- dijo divertida.

-En realidad, tu madre va a dirigir esta fundación- le dijo Hermione cohibida por lo que había dicho Narcisa.

-¿Y cómo piensas quedarte?

-Eso lo hablaremos más tarde querido. Ahora vamos a enseñarte esto y a presentarte a las familias- le dijo la rubia.

-Buenas tardes, señor Malfoy.

-Buenas tardes, señor Petiner- saludó el rubio a su empleado- ¿qué hace aquí?

-En cuanto me enteré de esta fundación, quise prestar mi ayuda. Mi sobrina Ana perdió sus padres antes de la guerra, cuando era casi una recién nacida. El problema fue que nadie quiso ser comprensivo ni con ella. Tuve bastantes problemas con el trabajo. Primero mientras le arreglaba los papeles, me despidieron y después nadie me quería contratar al tener una niña pequeña a mi cargo.

-Su sobrina es una gran niña- dijo Narcisa.

-La muerte de tu familia duele lo mismo independientemente del momento-dijo Hermione- nadie merece estar solo.

Draco la acercó a él y la abrazó, ella le dio un pequeño beso en la mejilla.

-Ven hijo mío. Te explicaré todo.

-Nos vemos después- le dijo Hermione mientras le daba un beso.

Mientras Hermione iba al médico, Draco se quedó con su madre.

-Hermione me contactó para venir y solicitó un permiso especial para enseñarme su plan. Cuando me habló de la fundación, no me pude negar. Lo único que intenté modificar fue su nombre. Me parecía más sensato usar el suyo para atraer más donaciones. Y ahora que no está ella delante, te diré que parece que no repudia nuestro apellido, a pesar de todo.

-¿Y el Ministerio?

-Esto es una oferta de trabajo, así que no hubo problemas para cambiar mi residencia.

-¿Por qué ahora?

-Te quiero, siempre lo he hecho. Lamento tanto no haber estado contigo cuando más me necesitabas, pero no podía. Cuando conocí a tu padre, me pareció el hombre perfecto, con su apellido y su sangre. Pero cada día lo conocía cada más y más me enamoraba. En esta casa he pasado los mejores años de mi vida- lo miró con los ojos llorosos- ese cuadro, no lo pintaron en un viaje a la costa que hicimos. Esa vidriera la mandó a encargar cuando un día sin querer la rompí mientras discutíamos, le lancé un cojín con tan mala suerte que el vidrio debía estar flojo y se soltó. Aunque esta casa tiene muchos recuerdos, los más grandes son en el jardín. La fuente, el cenador. Desde que perdí a tu padre, no he podido mirar a las rosas. Lamento haberme ido, pero no iba a dejar a mi hijo con mi carga. Ya tenías suficientes problemas como para cargar conmigo.

-Te necesitaba a mi lado.

-Lo sé. No tienes idea de lo duro que fue abandonarte. Pero necesitaba recuperarme de mi duelo. Verte, sería como meter el dedo en la llaga. Te quiero y siempre serás mi hijo.

-No creas que lo olvidaré tan fácilmente.

-Lo sé- dijo mientras se acercaba a él y lo abrazaba.

Draco al principio no la quiso abrazar. Pero la necesitaba, maldecía a Merlín por necesitarla tanto. La abrazó colocando sus manos sobre sus hombros. Al escucharla llorar, la estrechó más fuertemente entre sus brazos.

Aunque parecía una breve conversación, nunca había hablado tanto de sentimientos con su madre. Eran una familia que ocultaban sus sentimientos, no les gustaba mostrar su estado de ánimo porque era exponerse a que alguien se aprovechara. Por desgracia, siempre habían tenido a su alrededor gente que quería hacerles algún mal. La envidia, la traición y el robo era algo común para él desde que era pequeño.

No pudo evitar dejar correr esa lágrima por su cara. Volvía a sentirse como cuando era pequeño y corría a refugiarse en los brazos de su madre. Esos meses sin ella habían sido tan duros. No podía evitarlo, siempre había estado a su lado y sin ella sentía que le faltaba un pilar.

-Es hora de irme- dijo Narcisa.

-¿A dónde?

-A la casa de la playa. Pero no te preocupes, me tendrás muy cerca.

-Siempre serás bienvenida.

-Lo sé, eres mi niño- le acarició la cara antes de irse.

Notaba una sensación de angustia en su pecho que poco a poco iba aliviándose. Pero todavía pensaba que algo iba a ocurrir. Tenía la sensación de que aún quedaba algo por hacer.