Había terminado la ultima clase de ese día, sin embargo, Chuya continuaba en la universidad, casi vacía, el cielo comenzaba a oscurecer, sin embargo, el pelirrojo se encontraba intentando terminar de leer algunos encargos atrasados para otras clases, lo hacia de forma rápida, sintiéndose como un idiota por decidir faltar a esas clases, sin embargo, sabia que no había tenido opción al respecto.

Había conseguido los apuntes con algunos compañeros, podría llevarse estos a su departamento, sin embargo, sabia que, con tan solo entrar a ese lugar, su cuerpo sería atraído como un imán a la cama o el sofá, terminaría por dormir profundamente y no hacer nada, por ende, se quedo en la universidad hasta tarde, su estomago comenzaba a rugir.

Entonces escucho el sonido estridente de su teléfono, miro el nombre en la pantalla y dejo sus apuntes a un lado, sobre el césped, la luz comenzaba a no serle nada favorable, soltó un gruñido, debía apresurarse, sin embargo, primero debía contestar la llamada.

Matt solo hablo con Chuya durante un par de minutos, una conversación rápida y breve sobre el estado de ambos y el trabajo que debían comenzar a organizar para la semana siguiente, Chuya comenzaba a tomar notas mentales sobre los planes, aunque sabia que Matt podría repetirle la información las veces que fuese necesario.

El resto de la conversación solo fue algo casual, amistoso. Y luego terminó la llamada.

Sin embargo, Chuya había sido ignorante sobre el oyente externo.

- ¿es por eso que has decidido solamente dejar de asistir a mi clase, piensas desperdiciar todos tus esfuerzos para evitarme? – comenzó una voz conocida, Dazai, parado atrás de Chuya

- Te estas dando demasiada importancia – respondió Chuya, girándose a mirarlo, entendía a lo que se refería Tachihara, la mirada del castaño era oscura, se veía en ese momento como alguien sumamente frio y serio

- ¿sí? entonces explícame cual es la razón

- No te debo ninguna explicación – Chuya se acercó a tomar sus pertenencias del césped, rápidamente, pasando por el lado de Dazai, el cual de inmediato lo siguió con la mirada

- Claro, debes faltar a mi clase para terminar por usar ese tiempo con ese chico de la editorial con el que sales, superaste bastante rápido lo que teníamos

- ¿y que teníamos? – pregunto Chuya resentido con Dazai

- Lo sabes perfectamente

- No, y creo que ese fue uno de los problemas – Chuya se puso en pie, su mochila en su hombro, camino lentamente hacia Dazai, comenzando a perder el control - nunca lo supe bien, nunca estuve seguro y ante el primer problema decidiste huir, cobarde

Y entonces, sin poder soportarlo mas, de una forma brusca, casi como una forma de imponer un castigo, Dazai lo beso, fuertemente. Tomándolo de sus hombros, evitando que el pelirrojo se moviese, sintiendo las pequeñas manos del otro en su pecho, haciendo una pequeña presión, casi imperceptible, intentando separarlo, sin embargo, era algo que ambos necesitaban, el simple sentimiento de un beso, rendirse a la insana atracción que sentían por el otro, después de todo, de esa forma también habían terminado por comenzar las cosas entre ellos, una simple atracción descontrolada entre ambos. Sed por el otro.

Chuya termino por aceptar el beso, dejarse besar, sentir la mano de Dazai acariciar su cabello, comenzaron con beso pasional, desbordante de sentimientos y evolucionaron a un beso completamente delicado, suave, como si ambos temiesen que el otro desapareciese entre sus brazos, una señal clara de lo mucho que se extrañaban realmente.

Los labios de Dazai tenían el mismo sabor que Chuya recordaba, incluso, podía pensar que eran aun mas exquisitos, mas adictivos.

Y entonces Chuya comenzó a sentir que el aire escaseaba en sus pulmones, sin embargo, no deseaba separarse, por nada, incluso si tuviese que morir ahogado. Termino siendo Dazai el que dejase los labios del otro, notando de inmediato que algo no iba bien con este.

- Oh no – soltó Chuya, mareado

- ¿estas bien? – pregunto preocupado el castaño

- Solo algo mareado – soltó el pelirrojo – hazme un favor y no te muevas

- ¿comiste? – Chuya solamente negó con la cabeza

Dazai tomo su mano de forma brusca, lo llevo hasta el estacionamiento a paso rápido, cuestionándose constantemente en llevarlo en sus brazos, Chuya tomaba con fuerza el abrigo del castaño entre sus dedos, sabia que, si no lo hacia podía terminar por caer, se sentía débil, soltó un gruñido, odiaba sentirse así.

Chuya miró la expresión del castaño, oscura.

Lo llevo hasta el automóvil ya tan conocido por Chuya, este no deseaba subirse, sabia que las cosas terminarían de una mala forma si lo hacia. Pero los mareos no cesaban, temía desmayarse.

- Chuya, entra al auto – dijo Dazai, su voz era imponente – Chuya – repitió, perdiendo la paciencia, el pelirrojo lo miró, el castaño había tomado la mochila del pelirrojo, ni siquiera se había percatado de cuando, y la arrojaba en el asiento trasero – ¡Chuya, entra al maldito auto! – termino por decir Dazai, su voz casi en un grito, una orden que Chuya obedeció de inmediato

Dazai había abierto la puerta para él y la cerró en cuanto Chuya subió y se acomodo, el pelirrojo se encontraba sumamente pálido, sabia que se debía a su falta de comida, en realidad, a su carencia de muchas cosas.

Escuchó como Dazai subía al automóvil y este comenzaba a arrancar, Chuya cerro un poco sus ojos, el movimiento hacia que se sintiese peor, miró a Dazai, su ceño fruncido, tan diferente a la sonrisa que solía dedicarle siempre. El pelirrojo lo miro, sonrió un poco, le gustaba ver esa expresión en el castaño, le gustaba ver como se preocupaba, lo molesto que se encontraba.

- Te ves como la mierda – comento Chuya en voz baja, sentía hormigueo en su cuerpo y frio

- Si, bueno, tu no te ves mejor, al menos yo no me estoy desmayando

- Estoy bien – dijo Chuya – pasará dentro de poco

- Cuando pase – comento Dazai – nada te salvará de mi, ovejita

Chuya sonrió, siendo sincero consigo mismo, y bajo ese estado penoso y carente de real consciencia, había extrañado ese apodo. A pesar de todo. Era un idiota sin remedio, al igual que el bastardo que se encontraba conduciendo.

El pelirrojo cerro sus ojos, continuaba consciente, sin embargo, solamente deseaba descansar un poco, y concentrarse en no vomitar debido al mareo, vomitar el sándwich que había comido durante el almuerzo terminaría por matarlo.

- Chuya no cierres los ojos

- Mantén los tuyos en el camino – le respondió Chuya, sonaba bastante afectado debido a su estado, sin embargo, también intentaba sonar frio con el otro, podía encontrarse al borde de la inconsciencia, sin embargo, eso no quitaría todo lo negativo que había provocado en él Dazai - ¿A dónde me llevas?

- Puedes mantener la boca cerrada – Chuya le regalo un gruñido en respuesta, demasiado débil para mantener una pelea

Y entonces decidió no hablar mas, el pelirrojo solamente se quedo quieto, cerro sus ojos, pero intentaba moverse de forma nerviosa, aunque eso le llevase bastante trabajo, lo hacia para darle una señal a Dazai, una señal de que continuaba despierto. Con el pasar de los minutos su estado mejoro un poco, al menos su cuerpo ya no hormigueaba, podía controlar mejor su cuerpo.

Chuya soltó un suspiro, cansado, se acomodó mejor en el asiento, en ese momento sentía que era demasiado real lo que lo rodeaba, mientras se sentía mal, el hecho de encontrarse en el automóvil de Dazai, con este conduciendo, lo hacia sentir que aquello no era del todo verdadero, o en realidad, no le tomaba la importancia que le daba en ese momento.

"mierda, mierda, mierda" pensaba Chuya, soltaba aun mas maldiciones en su mente, ser descuidado con su cuerpo había terminado por jugarle realmente en contra, había terminado por llevarlo a su propia desgracia.

Y no sabia con certeza como debía lidiar con Dazai.

Lo había besado, y le había devuelto el beso, lo había disfrutado.

"ahora todo esta muy mal" pensó Chuya, miró de forma disimulada hacia Dazai, continuaba conduciendo con una expresión que había sido, hasta ese momento, desconocida para el pelirrojo.

El cuerpo de Chuya continuaba sintiendo repentinos mareos.

Entonces Dazai termino por estacionar en un restaurant, comenzó a desabrochar tu cinturón y apagar el automóvil, Chuya se había quedado inmóvil, dudoso si debía continuar con todo aquello. Entonces el castaño se giró a mirarlo fijamente, frunció un poco mas el ceño, Chuya le devolvió la misma expresión, como un reto.

- Baja del automóvil – termino por soltar Dazai, casi como un gruñido, ambos se encontraban enojados, heridos y frustrados con el otro

- Oblígame

- Bien

La expresión de Chuya paso de enojo a sorpresa cuando vio a Dazai bajar de su automóvil, cerrar la puerta tras él y dar la vuelta hacia la puerta del pelirrojo, abrir esta rápidamente y quitarle el cinturón a Chuya.

- ¿Qué demonios? – soltó Chuya, casi como un grito de sorpresa

Antes de poder rehusarse realmente, Dazai lo había tomado entre sus brazos y lo había bajado del automóvil, lo levanto hasta su hombro y cerro con una mano la puerta, comenzó a caminar hacia la entrada del lugar, la alarma del automóvil sonó y Dazai guardo las llaves en su bolsillo.

Chuya continuaba sobre el hombro del castaño, lo llevaba como si de un saco se tratase, el pelirrojo se sentía mal, estar de cabeza no lo ayudaba a lidiar con los mareos.

- Dazai vomitaré – terminó por decirle, entonces el castaño lo bajo

Chuya cerró sus ojos manteniendo sus manos en los brazos del castaño, nuevamente a su alrededor las cosas se movían.

- Maldito idiota – soltó en un débil susurro

- Podría decirte lo mismo – Chuya cerro sus ojos – entremos, así comerás algo, te ves como si no lo hubieses hecho en semanas

- Estoy bien

- No eres gracioso Chuya, si piensas vomitar te quitare tu sombrero y lo harás allí dentro

- Cállate

Y sin mas opciones, también poco deseoso de continuar llamando la atención, terminó por seguir a Dazai en el interior del restaurant, se encontraban del otro lado de la ciudad, en un restaurant poco concurrido, Dazai había tomado cuidados en esa ocasión, Chuya lo sabia, luego de lo sucedido, al parecer había comenzado a pensar mejor sobre lo que realmente sucedería entre ellos si eran vistos.

Se sentaron en una esquina del lugar, Chuya agradeció que fuese cerca de la ventana, sabia que necesitaría aire, en especial si debía lidiar con Dazai durante esa comida.

Chuya deseaba fumar un cigarrillo, sin embargo, sabia que si hacia algo como aquello, su cuerpo realmente terminaría por colapsar, levanto la mirada hacia Dazai, su codo sobre la mesa, su mano cerca de su boca, su otra mano jugando sobre la mesa, lo miraba fijamente como si intentase descifrarlo, Chuya sabia que en realidad se encontraba haciendo precisamente eso

Chuya tomo aire y comenzó a hablar.

- Te dije que si te marchabas no pensases en volver nunca – comenzó a decir Chuya

- Lo sé – contesto de inmediato el otro

- ¿entonces explícame que mierda hacemos aquí?

- Te traje para que comieses

- Te golpeare

- Chuya, no lo harás – aseguró el castaño - ¿esperabas que te dejase allí, desmayado?

- Esperaba que ni siquiera te acercases a hablarme

- Cometiste el error de esperar mucho de mi – soltó Dazai, Chuya frunció el ceño, no le gustaba ese tono de voz, el pelirrojo termino por soltar un suspiro

Dejo que Dazai eligiese por él su comida, guardaron silencio hasta que la comida llegase, Chuya comenzaba a sentirse cansado, de todo, de aparentar y de sentir demasiado, deseaba dormir y deseaba estar con Dazai. Y por, sobre todo, deseaba escuchar unas cuantas cosas con respecto a él, aclarar un poco lo que realmente sucedía.

- Entonces – comenzó el pelirrojo, su comida frente a él - ¿Cuál es el plan?

- Primero me gustaría que comieses antes de que termines por morir aquí mismo – pero entonces el castaño se percato de la expresión cansada y rendida de Chuya, bajó sus defensas y supo que era momento de dejar las bromas y el sarcasmo de lado, hora de ser sincero, bastante difícil – y luego me gustaría que por fin hablásemos realmente

- Bien – aceptó de inmediato Chuya

Y ambos se limitaron a tan solo comer, cada uno perdido en sus pensamientos, analizando al otro de vez en cuando, como si se tratase de una competencia, o simplemente temían todo se rompiese de forma rápida, ambos consciente que la estadía del otro en ese lugar era algo sumamente delicado que podía cambiar en cualquier momento, Chuya podría terminar por hartarse y marcharse, Dazai también, y el contrario no podría hacer nada para detenerlo.

Chuya soltó un suspiro, la comida era deliciosa, sin embargo, su mente no lo dejaba terminar por saborearlo del todo, casi ni siquiera era consciente de los bocados que daba, mucho menos se concentraba en el sabor. Se sentía como si aquello fuese un desperdicio.

- ¿Qué tal tu trabajo en la editorial? – preguntó Dazai, Chuya lo observó de forma breve, sabía que el castaño se encontraba celoso y no sabia si deseaba provocarlo mas

- Todo bien – contestó Chuya, Dazai frunció el ceño, nuevamente su mirada se volvía oscura, sombría

- ¿Qué tal tus clases?

- Lo sabrías tu mismo si te molestases en asistir a estas – Chuya lo observo mientras enarcaba una ceja, se sentía como si ambos se encontrasen constantemente a punto de explotar

- Bien, no tienes que contestar nada

El ambiente se enfriaba entre ellos, ninguno de los dos sabía con certeza como remediarlo, como evitarlo, silencios prolongados, Chuya evitaba mirar a Dazai, sentía el peso de la mirada fría del castaño sobre él. Un nudo comenzaba a formarse en la garganta de Chuya, evitando que pudiese comer o beber con normalidad, realmente se sentía como un idiota a punto de quebrarse, no deseaba hacer eso, no quería, por nada del mundo, terminar por ser débil y llorar en ese lugar, ni siquiera sabia con certeza la razón por la cual deseaba llorar, solamente quería hacerlo, y deseaba salir de allí y estar solo. Aunque la idea de que Dazai solamente desapareciese tampoco le agrada.

Por un momento, el pelirrojo deseo volver en el tiempo, a esos momentos en que estaba feliz y disfrutaba de comer con Dazai, esos momentos en que peleaban y luego reían, donde todo era mas relajado. Donde realmente, de forma ciega, eran una pareja normal.

Chuya tragó su comida, su mirada fija en su plato, el silencio comenzaba a hacerlo sentir que ni siquiera debiese moverse. Y es que la mirada del castaño podía causar muchos efectos en el pelirrojo, controlarlo. Por extraño que fuese, su cuerpo comenzaba a reaccionar de diferentes formas, Chuya realmente se asusto al sentir como se formaba una erección en su pantalón, a partir de todo ese ambiente extraño que había nacido entre ellos, todos esos sentimientos, sentirse dominado, manipulado.

Cuando su cuerpo comenzó a temblar por si solo, sintió la mano de Dazai sobre la suya, levanto la mirada lentamente, inconsciente de las lagrimas que amenazaban con salir de sus ojos.

"¿Qué demonios fue eso?" se pregunto el pelirrojo en su mente, recuperándose de todas esas sensaciones extrañas en su cuerpo, la zona de su erección continuaba palpitando, sin embargo, el nudo en su garganta se había aflojado, el ambiente había retomado su color y al menos ya podía escuchar el sonido de su alrededor, no era solamente el frio glacial.

- No vuelvas a hacer eso – no en publico al menos, pensó Chuya

- ¿Qué? – pregunto Dazai, Chuya levanto la mirada hasta sus ojos, sin saber con certeza que se encontraría allí

- Nada – Chuya tomo aire, no era suficiente, bebió un poco de agua, concentrado en controlar lo que aun sucedía en su pantalón, era vergonzoso

La mano de Dazai sobre la de Chuya hacia que ambos terminasen por sentir nuevamente un cambio de ambiente.

"oh mierda, ¿será debido a que no hemos tenido sexo en un tiempo?" se preguntó Chuya, aunque eso no justificaba que casi tuviese una maldita fantasía sexual con un Dazai siendo un sádico estúpido, el pelirrojo en parte sabia que esa era una de las razones de todo lo que sucedía con su cuerpo en ese momento.

Miró a Dazai, al menos su miraba había cambiado un poco, ya no era la que había terminado por hacerlo estremecer y casi llorar. Eso era bueno. Deseaba golpearlo e insultarlo con su gran repertorio verbal. Eso deseaba.

Y se veía bastante calmado en ese momento, demasiado, como si nada de todo lo que sucedía le significaba demasiado, no le afectaba.

"este hijo de puta tiene a alguien mas. No, Chuya, no, no pienses en ello, no tengas celos, no tienes derecho a ello"

Dazai sonrió un poco.

"bastardo. Tengo el derecho de celar y romperte esa sonrisa"

Chuya de inmediato tomó sus cosas y termino por levantarse de la mesa, marchándose de ese lugar, escuchó un suspiro de Dazai detrás de él, luego sus pasos rápidos, sabia que lo alcanzaría de inmediato, y en realidad a Chuya no le importo, su mente era el único que se encargaba de hacerlo pensar cosas innecesarias y terminar por confundir las cosas.

Salió del restaurant y tomo aire un par de veces, era fresco y eso lo ayudaba, hurgó un poco en su mochila, hasta encontrar una cajetilla de cigarrillos, puso uno entre sus labios, busco su encendedor, pero no pudo dar con este, soltó unas cuantas maldiciones y luego vio el fuego frente a su rostro, Dazai se encontraba a su lado, no estaba molesto, mas bien, su expresión era simplemente neutra.

Chuya se inclino hacia el fuego y termino por encender su cigarrillo, de inmediato el tabaco lo ayudo a calmarse un poco.

- Lo siento, Chuya – termino por decir Dazai

- No te disculpes si en realidad no sabes que hiciste mal

- Sé muy bien lo que hice mal, lo siento, creo que te estoy rompiendo

"yo también lo creo" pensó Chuya, solo guardo silencio y continuó fumando.

Chuya comenzó a caminar, escuchaba los pasos de Dazai siguiéndolo, a su lado. Dazai era silencioso, Chuya era el ruidoso, gruñendo sin razón y haciendo ruido al caminar. El pelirrojo termino por fumar mas de un cigarrillo, ambos caminando en silencio, al menos no era el mismo silencio pesado y ahogado que había experimentado dentro del restaurant, tampoco era el sentimiento extraño que había terminado por excitarlo luego de eso. Solamente silencio, pacifico.

- ¿te siente mejor? – "no actúes como si te importara" pensó el pelirrojo

- Claro – respondió Chuya, había perdido el numero de vueltas a la manzana, alrededor del restaurant, que habían terminado por recorrer – solo no me sentía bien

- ¿Cómo te sentías?

- Extraño

Nuevamente silencio.

- Volvamos a tu automóvil

- Chuya, aun debemos hablar

- Lo sé, pero no lo haremos en medio de la calle, ni en tu auto, ni en ningún lugar publico porque no quiero que nadie se interponga cuando termine por golpearte – dijo Chuya, caminando rápidamente hacia el automóvil de Dazai en el interior del estacionamiento del restaurant, al menos este aun no cerraba

Subieron al automóvil y se marcharon en silencio. Chuya no comentó nada, dejaría que Dazai eligiese el lugar donde terminarían por hablar, y probablemente golpearse hasta morir. Necesitaban un lugar lo suficientemente privado como para hacer todo eso, Chuya esperaba que Dazai lo supiese.

- ¿A dónde vamos? – preguntó de igual forma el pelirrojo

- a un barranco, podríamos saltar si todo termina por ser una mierda

- me agrada la idea

Ambos dudosos sobre la seriedad de las palabras del otro. Pero en ese momento, decidieron hacer eso, ir a un maldito barranco a hablar, como si la ciudad no tuviese mas lugares apartado.

Y tal vez era porque, siendo serios, realmente estaban considerándolo como una opción real, Chuya realmente se asustaba a veces de lo oscuro que podían llegar a ser sus pensamientos. En realidad, le asustaba mas la idea de que Dazai estuviese dándole de su oscuridad, no porque se sintiese contaminado, mas bien, le asustaba la magnitud de la que poseía Dazai.

- ¿Qué tan oscuros son tus pensamientos? – termino por preguntar Chuya en un susurro, no esperaba decirlo en voz alta, tampoco esperaba que Dazai realmente lo escuchase

Dazai desvió la mirada del camino, fijando su vista en Chuya, el pelirrojo sabia que se encontraba dudando sobre la respuesta, sin embargo, no había mucho para contestar a ese tipo de preguntas, el mismo Chuya no sabría con certeza como responder a eso.

- No lo sé

- Eres Dazai, todo lo sabes

- No hables sobre mi como si fuese un anciano, tenemos la misma edad

- Y aun no me lo explico, eres un profesor de veinticuatro años – era una charla que había nacido de la nada y se esforzaban en mantener de forma nerviosa, Chuya no deseaba que terminase, Dazai por fin respondía a algo personal

- Simple, me adelante en la escuela unos cuantos años, la universidad paso rápidamente y luego, listo, ahora soy un profesor

- Sigo sin explicármelo, eres un genio – continuó Chuya

- No te entiendo

- Normalmente, los genios, aspiran a grandes puestos, no me malinterpretes, pedagogía es un oficio que realmente es infravalorado de forma injusta, pero tu – Chuya no terminó sus palabras

- Quieres decir que no es algo a lo que realmente piensas que me dedicaría

- Siendo sincero, no

- No era lo que quería – terminó por reconocer Dazai – pero terminé por hacerlo, en realidad, no deseaba estudiar nada, solo lo elegí para molestar a mi familia

Era la primera vez que Dazai nombraba a su familia.

Y antes de que Chuya pudiese continuar con sus preguntar, el automóvil se detuvo y Dazai bajo de este, sabia que era su forma de dar por terminaba la conversación.

Chuya se percató de que ni siquiera había abrochado su cinturón, bajo del automóvil y siguió a Dazai, realmente habían terminado en un barranco, había césped y arboles a su alrededor, un bosque, un camino de tierra, el sonido de algunos bichos y el mar. Chuya miró hacia la ciudad, desde allí, podía ver incluso el puerto, el muelle, todo, era de noche, oscuro.

- Es un tanto tétrico – comentó Chuya, Dazai asintió

- Es perfecto – le contesto el otro

Nuevamente silencio, Chuya no sabia como comenzar y sentía que Dazai se divertía un poco ante sus reacciones. El pelirrojo miro el mar y el cielo, se encontraba lo suficientemente oscuro como para no poder diferencia el uno del otro, de esa misma forma pensaba que eran sus sentimientos, una masa uniforme que no tenia principio ni fin, tampoco una definición de que era en realidad.

Chuya comenzó nuevamente a sentirse enojado.

"a la mierda. Empezare yo" pensó el pelirrojo.

- Supongo que deberíamos empezar por el primer problema – empezó Chuya, Dazai asintió – eres un bastardo

- ¿Qué? – soltó sorprendido Dazai - ¿ese es el primer problema?

- No, pero lo aclaro antes de comenzar realmente, es relevante

- ¿es ese el punto importante a aclarar antes de una conversación que decidirá si saltaremos por un barranco? – Chuya lo miro por un momento

- Como sea, el primer error fue tener sexo

- ¿realmente piensas eso? – Chuya lo pensó por un momento, recordó todo desde un inicio, había sido un buen sexo

- No – respondió – pero realmente pienso que tan solo hacerlo y no aclarar nada antes, o después, fue un error

- No aclarar nada en ningún momento fue, sin lugar a dudas, un error

- Bien, al menos pensamos lo mismo sobre eso

Chuya comenzaba a estancarse en esa conversación, sin saber realmente como continuar, había pasado días pensando sobre ello, sin embargo, en ese preciso momento, todo había terminado por escapar de su mente.

- Entonces, deberíamos aclararlo – murmuró el pelirrojo

- Bien, eso haremos

- Esto es extraño, estas cooperando demasiado

- Chuya, vine hasta aquí para aclarar todo esto ¿sí? No para continuar con este juego que, sinceramente, ya no es divertido

- No, ya no es divertido – aceptó Chuya – Dazai – lo llamó el pelirrojo – como dije, eres un genio, te has dado cuenta de lo que siento y también te lo he dicho – el castaño tomo aire, parecía desear decir algo

- En un principio me gustaba mantenerlo de una forma libre y sin nombre, suponía que eso evitaría que me lo tomase en serio, hasta cierto punto funciono, luego termino por ser todo lo contrario, me llamas un genio, pero en realidad fui bastante torpe

- No fuiste el único torpe – ambos compartieron un silencio breve, dudosos - ¿Qué haremos?

- ¿estas en una relación con el chico de la editorial?

- ¿Qué? – Chuya comenzaba a entender la razón de que Dazai actuase de una forma exageradamente prudente - No, no estoy en una relación con nadie – aclaró de inmediato - ¿que hay de ti?

- Deberías saber que muy difícilmente me acuesto con la misma persona, mucho menos podría tener una relación

- Te acostaste conmigo en mas de una ocasión

- Eres la excepción

- ¿hasta que punto lo seré? – Chuya notó la forma en que Dazai comenzaba a pensar - Déjame preguntártelo aun mas claramente ¿piensas tener una relación verdadera conmigo? ¿piensas huir nuevamente y desaparecer cuando se ponga difícil? Y mas importante ¿me quieres? – en ese momento Chuya se sentía valiente, deseaba serlo aun mas, deseaba no temer a nada y darle de su seguridad al castaño frente a él, hablar cara a cara sobre esos temas era algo difícil

- Suena como un ultimátum

- En parte lo es, dependerá de tu respuesta, si no piensas tomarme en serio, si no sientes nada o si sigues prefiriendo ese algo sin nombre, entonces este es el fin

- Chuya

- Ya estoy harto de todo eso

- Lo quiero – soltó Dazai – realmente me gustaría ser esa persona que te da todo eso, realmente lo quiero

- No te compliques tanto Dazai, no te pido ser perfecto, solamente te pido que te quedes y realmente lo hagamos en serio

- Bien

Chuya lo miro algo sorprendido, había respondido de forma rápida, ni siquiera había tomado un momento para pensar realmente. El pelirrojo dudo.

- No dudes de mis palabras, Chuya – Dazai lo leyó de inmediato

- Ni siquiera lo pensaste, no quiero que tan solo digas lo que crees que quiero escuchar

- No haría nunca algo como eso, menos en una situación como esta, siento que, si ahora me equivoco, no te volveré a ver

El pelirrojo no pudo negar esas palabras, siendo sincero, realmente tenia planeado eso, si Dazai terminaba por rechazarlo en ese momento, si decidía acabar con todo, Chuya se encargaría de olvidarlo y desparecer por completo, era su turno de desaparecer.

- ¿estas seguro de lo que sientes? – preguntó el pelirrojo

- Yo – comenzó Dazai

- Dazai, nos hemos dicho "te quiero" en mas de una ocasión, por accidente, pero lo hemos dicho, tu y yo, ¿sigues sin saber realmente lo que deseas, como te sientes?

- Realmente quieres estar seguro – comentó Dazai

- Realmente quiero dejar de sentirme lastimado por ti – terminó por decir de forma sincera

Dazai miró a su alrededor, soltó un gruñido, en parte, Chuya sabia que el castaño tenia dificultades con todo lo referente a sus propios sentimientos y lo que deseaba, sin embargo, no podía evitar exigir un poco en esa situación, por su propio bien.

- No me mires como si realmente me encontrase sentimentalmente dañado, sé que lo estoy, pero no me gusta esa mirada

- Lo siento

- Chuya, te quiero

- Yo también te quiero

- Me alejé solamente porque no quería arruinarlo mas, te esfuerzas bastante para no tener problemas en la universidad, no porque no desease estar contigo

- Lo arruinaste de igual forma

Nuevamente silencio, decir "te quiero" significaba bastante, eso hacia avanzar un poco las cosas. Chuya miró al castaño, por primera vez lo veía de una forma demasiado débil y frustrado, no sabia expresarse del todo bien y tampoco sabia como darle a Chuya la seguridad que este buscaba en él.

- Vamos, bastardo – terminó por decir Chuya – se mi novio de una vez – Dazai no pudo evitar soltar una risa en reacción a sus palabras

- Esta vez lo haremos bien, seriamente, y no me marchare

- Por muy mal que se ponga

- No desapareceré – afirmo Dazai – novio – llamó a Chuya, el pelirrojo sonrió – siento desaparecer sin decir demasiado, siento no ser claro, lo siento por todo

- Yo también lo siento

Ambos sonrieron. Y la gran nube oscura que llenaba el ambiente desapareció, se acercaron de forma rápida, la conversación pendiente había sido lo único que se interponía entre los deseos que tenían por sobre el otro.

Chuya llevo sus manos hacia los hombros de Dazai tocándolo lentamente, recorriéndolo, las manos del castaño recorrieron la espalda del otro, acariciando su cabello también. El pelirrojo soltó un jadeo al sentir como Dazai enterraba su rostro en su cuello, oliendo la zona de forma descarada.

- ¿comenzabas a olvidarte de mi? – preguntó Chuya

- Chuya, tu tienes los colores del cielo, donde sea podría verte, es imposible olvidarte

- Oh ¿has estado leyendo poesía?

- Te extrañaba lo suficiente como para leer mucha poesía

- Eso es tan romántico y asqueroso, yo también te extrañe

Ambos sonriendo y abrazándose, terminaron por compartir un beso.

Lentamente los labios de Dazai recorrieron los de Chuya, suspiros intercambiados, el sabor de la boca del otro ahogándolos, caricias lentas y delicadas.

Chuya aun sentía bastante en su interior, en realidad, no sabia con certeza como debía interpretarlo todo, a partir de una charla, las cosas se habían arreglado. En parte, no lo creía del todo, no podía evitar que múltiples sentimientos contradictorios llegasen a él. Pero por ese momento, solamente por ese momento, vaciaría su mente y simplemente lo besaría como había deseado hacerlo durante bastante tiempo.

GRACIAS POR LEER.