Luna podía sentir a la perfección la mirada de Theodore clavada en su espalda, para la rubia estaba resultando una verdadera tortura aquel matrimonio, que lejos de ser el suceso feliz, se estaba convirtiendo en un suplicio del que pronto quería salir. Sus nervios estaban tan alterados que quería estrangular al sacerdote para que terminará cuanto antes la boda, para que ella pudiera salir huyendo de allí, pues para ese momento, no se sentía segura de enfrentar a su querido amor.
- ¡Lu! – Escuchó que le llamó la atención Astoria a su lado con un sutil golpe en el hombro. La miró aterrada y Astoria no pudo contener una sonrisa cuando comprendió el porqué del nerviosismo de su amiga. – Ya es hora de que entreguen las alianzas… - Le susurró con sutileza.
- ¿Vamos? – Preguntó Theo sosteniendo en sus manos los anillos que Ginny y Harry usarían para sellar su unión.
- ¡Ve! – Articuló Pansy haciéndole señas con las manos a Luna, pero la rubia estaba tan asustada que ni siquiera era capaz de reaccionar, hasta que recibió un empujón de Astoria y terminó sin querer en los brazos de quien menos quería estar al lado.
- ¿Estás bien? – Le preguntó con una sonrisa en su perfecto rostro de dios griego, Luna asintió mecánicamente, caminó a su lado y le ayudó a entregar las argollas a la hermosa pareja que aguardaba ansiosa y luego regresó corriendo a su puesto. A los pocos minutos escuchar el "Acepto" de sus amigos fue un alivio para ella, que aplaudió feliz de que su tortura estuviera llegando a su final, o eso creía hasta que llegó el momento del vals.
- Que mal baila Potter – Se quejó Pansy a su lado, lo que le sacó una sonrisa sincera a Luna. Harry podía ser el hermano que la vida le regaló, pero decir que bailaba bien sería mentir descaradamente, el pobre chico se removía como gusano en la pista de baile, mientras que Ginny parecía estar hecha para el baile, pues bailaba muy bien.
- Ni lo digas – Comentó Theodore, quien había aparecido de repente detrás de Pansy y Luna provocándoles un gran susto, las dos chicas brincaron y la última dejó caer su copa de vino al suelo. – Ups… lo siento – Se excusó apenado el castaño intentando enmendar su descuido
- ¡Theodore Nott! – Le regañó Pansy roja de la furia
- En mi defensa no sabía que las asustaría de esa manera – Se defendió con sinceridad, por lo que a Pansy se le pasó el disgusto.
- Yo… yo, creo que buscaré una copa – Dijo Luna intentando zafarse de aquella situación
- Yo puedo ir por ella, total, fui yo quien te hizo que derramaras la anterior – Le dijo Theo tomándola de la mano, lo que provocó que ella se sonrojara, así que ocultó su rostro mirando en otra dirección.
- ¡No! – Respondió con un grito exagerado, las miradas de los invitados se posaron en ellos y si de por sí ya se sentía avergonzada al verse observada de todo el público logró hacer que saliera huyendo del jardín con rumbo a la cocina. Theodore fue tras de ella, su comportamiento le parecía extraño, la notaba nerviosa y se rehusaba de hablar con él más de tres palabras seguidas, ansioso por saber el porqué de todo aquello, la siguió encontrándola sentada en una banca de la cocina, estaba de espalda, su largo cabello rubia caía como cascada en su hombro derecho, dejando al descubierto el escote en su espalda que le parecía fascinante.
- Hola – La saludó sentándose frente a ella. Luna apuró su copa de vino con demasiada prisa y le ofreció una sonrisa forzada.
- Eh… acabo de recordar que debo ir al jardín a bailar con Blaise – Luna se maldijo mentalmente, de verdad de todas las excusas que pudo haberse inventado aquella había sonado demasiado patética. Supo enseguida que él se dio cuenta de su intento de huir, pues una deslumbrante sonrisa apareció en su rostro. Intentando zafarse de la situación la rubia se levantó de la silla, pero al hacerlo un fuerte mareo la sacudió, Theo pareció notarlo, pues la tomó de la cintura y la obligó a sentarse nuevamente.
- Creo que Blaise puede esperar, lo he visto bailar muy feliz con Pansy antes de entrar aquí, así que no creo que le hagas falta – Aseguró el castaño sin borrar su expresión de felicidad en su rostro.
- Pues yo prometí ser su pareja de baile – Afirmó Luna seriamente, mientras volvía a llenar su copa y tomársela de un solo sorbo. – Y yo cumplo mis promesas amigo… - Theodore le arrebató la botella de las manos y se sirvió un poco de vino.
- No crees que estas tomando algo rápido "amiga" – Exclamó el chico con burla en su voz
- No es tu incumbencia. ¿Qué haces aquí? No deberías estar ligándote a alguna mujer, hay muchas en la fiesta – Theo enarcó una ceja y la miró con diversión antes de contestar.
- Ninguna que me interese, bueno, estoy mintiendo, en realidad si hay una que me interesa y mucho – Luna lo miró con odio y obligó a su cerebro a trabajar para pensar que contestarle, pero él ni siquiera le dio tiempo de hablar – Y antes de que esa cabecita tuya se haga ideas, te confesaré que esa mujer está frente a mí – Luna volteó su rostro hacía atrás bruscamente y las carcajadas de Theo invadieron sus oídos, hacía mucho no lo escuchaba reír así tan despreocupado.
- ¡Tonto! – Exclamó arrojándole un trapo de cocina, el castaño lo interceptó antes de que llegara a su rostro y evitando su intento de escape la tomó del brazo. – Pero ¿Qué haces? – Exigió saber enojada al verlo tan cerca de ella
- Creo que nosotros tenemos una conversación pendiente – Susurró él tan cerca de ella que si alguna de los dos se movía terminarían uniéndose sus labios.
- Demasiado tarde para pensar en eso – Soltó Luna antes de alejarse de él.
- Nunca es tarde para hablar
- No me vengas con discursos y palabrerías baratas amigo – Otra vez esa palabra pensó Theodore tensando la mandíbula, el castaño estaba seguro que si volvía a escucharla llamarlo "Amigo" de nuevo iba a explotar. – Tú siempre te vas cuando te da la gana y regresas cuando te da la gana también, sin una explicación, sin una despedida, solo una tonta carta, una simple y vacía carta que no dice nada, ¡Ni dónde coño estarás, ni cuando volverás, ni nada! Y después tienes el descaro de venir a "charlar" como si nada…
- Eso no es del todo cierto – Exclamó Theo seriamente, pero la chica no le dio tregua, tambaleante se sirvió una copa y se la tomó antes de hablar.
- Si es cierto guapo, y para que sepas no quiero escuchar nada de lo que tengas por decir – Estaba ebria, lo sabía porque era imposible que existieran los dos Theodore que para aquel momento ella estaba viendo, no debió haber tomado tanto y tan rápido, pero ya no había marcha atrás, ya lo hecho, hecho estaba. Tomándose del mesón de la cocina, Luna intentó caminar rumbo al jardín, pero una vez más fue detenida por Theo que la tomó de la cintura obligándola a dar la vuelta hasta quedar frente a él.
- Estás tomada y no sabes lo que dices – Luna se carcajeó sonoramente como si lo que él hubiese dicho causara gracia.
- No dicen por allí que los borrachos dicen la verdad… - Golpe bajo pensó Theo tensándose de inmediato, pero no pensaba darle tregua, ella tenía que escucharlo.
- Pues si lo que dices es cierto, creo que deberías aprovechar que estás tan ebria y decirme de una vez por todas todo aquello que nos involucró a ambos – Luna se quedó boquiabierta al ver como el chico había manejado la situación para ponerla en desventaja, así que dijo lo primero que su atribulada mente le entregó.
- Ya deberías dejar atrás el pasado, entiérralo de una buena vez, yo ya lo hice – Ver el dolor causado por sus palabras en esos ojos azules la hizo arrepentirse de lo que había dicho, pero era demasiado tarde, lo supo cuando Theodore la soltó sin decir una palabra y luego tomó rumbo al jardín. Luna lo tomó de la chaqueta para impedir que se marchara y luego lo halo hacía ella sorprendiéndolo con un abrazo que él no tardó en corresponder.
- Lo lamento – Se disculpó mientras lo abrazaba
- Yo también lamento haberme ido así – Reconoció Theodore mientras la abrazaba fuerte
- Todo esto es tu culpa
- ¿Por qué? – Preguntó Theo confundido, ella se separó de él y puso su atención en su copa de vino durante unos segundos. – Creo que estás tomando demasiado rápido – Ella negó con la cabeza varias veces antes de contestar.
- No voy a aceptar que te hayas ido por casi un año y ahora aparezcas como si nada pidiendo explicaciones de lo que ocurrió entre nosotros – Nott hizo una mueca de disgusto en su rostro antes de pasarse las manos por su cabello que volvía a estar algo largo.
- Sé que no debí irme así, pero entiéndeme, tenía miedo, no quería que las autoridades empezaran a investigar acerca de ti y te sometieran a horribles pruebas de laboratorio, por eso tuve que decir que el infectado era yo. Yo quería que tú hicieras una vida normal, sin nadie molestándote o rechazándote – La mente atiborrada de Luna hacía maravillas para procesar lo que él le estaba contando, en ese momento Luna lo amó más de lo que ya lo hacía y se preguntó si aquello era posible, debido a que su amor por él era muy grande.
- Cuando Voldemort entró en mi vida yo estaba a punto de morir – Confesó la chica después de tanto tiempo – Nunca quise decirles nada porque no quería causarles ese gran dolor de verme sufrir, por eso, cada dolor, cada estremecimiento, por muy grande que fuera, lo vivía yo sola. – La cara de Theodore era todo un poema, Luna pensaba que el chico en cualquier momento iba a hablar, pero contrario a eso la dejó continuar – Voldemort se obsesionó tanto conmigo creyéndome su hija perdida, que hizo lo imposible por salvarme la vida y con ello me ató a él, lo hizo porque se enteró de todos ustedes, se enteró de nuestra relación, incluso sabía que Hermione estaba embarazada… utilizó todo aquello para retenerme a su lado, para manipularme. Yo…tenía tanto miedo que los dañara a ustedes, que ciegamente obedecía cada orden que me imponía y aunque al principio intenté resistirme, pronto fui doblegada al comprobar sus alcances cuando mandó a golpear a Harry y a Jacob. Él me obligó a alejarme de ti, decía que no eras conveniente para mí y que, si yo no lo obedecía, él iba a comprobarme que tú si podías morir. Para ese momento yo estaba demasiado asustada y sabía perfectamente de lo que ese hombre era capaz, pero también sabía que alejarte no sería nada fácil, por eso opté por lastimarte tanto al nivel que llegaras a odiarme y no tuvieras ganas de estar más a mi lado, aunque eso me doliera en el alma.
- Por eso inventaste toda esta historia con Jacob – Luna asintió dándole la razón – Sabes que pudiste haber confiado en mí – Le dijo con reproche el castaño – Nos hubiésemos ahorrado mucho sufrimiento.
- Igual que tú pudiste haberme confiado lo de tu virus en vez de irte corriendo a los brazos de Astoria y dejarme a mí como una tonta esperándote – Contratacó Luna enojada
- Tienes razón, el problema en ambos fue de desconfianza
- No, el problema fue el miedo al rechazo. Tú temías que yo te despreciara por el virus que albergas en tu interior y yo temía que no creyeras mis palabras y las cosas empeoraran. – Theo asintió admitiendo lo que ella estaba diciéndole.
- Supongo que ambos fuimos unos tontos – Soltó Nott de repente, Luna lo miró a los ojos y movió su cabeza en gesto afirmativo.
- Bueno, ahora que ya sabes la verdad supongo que no hay nada más que hablar – Añadió antes de marcharse lejos de él, sin darle tiempo de retenerla un poco más a su lado.
…
- ¡Oye! ¡Por fin apareces! – Le gritó Pansy a Luna, que se tambaleaba para llegar hasta ella, la pelinegra se percató del detalle y soltó una carcajada sonora – Oh por Dios, pensé que moriría sin ver esto, estás borracha…
- Vaya novedad – Agregó Luna sentándose al lado de la chica que con esfuerzo estaba conteniendo la risa que la rubia le provocaba – De qué me he perdido
- Veamos…Blaise haciendo su ya conocido show de baile, Potter intentando bailar, sin éxito claro está, Weasley está completamente ebrio desde hace media hora y anda por allí haciendo el ridículo, del resto solo te perdiste la diversión de la fiesta ¿Dónde has estado? – Luna resopló enojada antes de contestar
- Discutiendo con Theo – Pansy chifló por lo bajo al escuchar eso, ella se esperaba cualquier tipo de encuentro entre esos dos, menos ese que la rubia le contaba.
- Muy grave por la cara que ambos traen – Exclamó la pelinegra señalando a Theodore, quien se encontraba sentada junto a Draco, tomándose un vaso de Whiskey
- Ya todo terminó – Reconoció Luna con voz entrecortada.
- Ay no, no te vas a poner a llorar Lu – Le dijo Pansy pasándole un brazo por la espalda a la chica – Estoy segura que todo se arreglará
- ¡No! – Exclamó la chica limpiándose las lágrimas con rabia – Cuando por fin no hay mentiras entre nosotros, él simplemente no hizo nada por hablar de un nosotros…
- Lu, no has pensado que tal vez es por tu estado – Luna enarcó una ceja mientras miraba a Pansy
- Yo solo tomé un par de copas – Se excusó la rubia apoyando su cabeza en el hombro de su amiga.
- Un par de copas del tamaño de una bañera… - Susurró la pelinegra sonriendo – En cualquier caso, ese hombre está loco por ti, yo dudo mucho que deje las cosas así.
- ¿Te dijo algo? – Preguntó Luna con curiosidad
- No, es solo instinto de mujer – Luna bufó al escuchar la explicación de Pansy y como pudo se levantó y empezó a andar, Pansy la detuvo tomándola del brazo - ¿Qué piensas hacer?
- Voy a bailar con Blaise y tranquila, no te lo voy a quitar – Le dijo mordazmente, Pansy rodó los ojos al escuchar aquello, si bien era cierto que ella y Blaise habían decidido darse otra oportunidad, aquello no era motivo para celarlo como una loca, así que la dejó ir, era mejor no discutir con ella en aquel momento.
- ¡Blaise! – Gritó Luna antes de darle al trigueño un cariñoso abrazo – Te he echado tanto de menos – el ojimiel enarcó una ceja al escucharla arrastrar las palabras
- ¿Estás borracha? – Preguntó al borde de la risa
- ¡Demonios! Que nadie tiene hoy un mejor tema que ese. Nadie le dice nada a Ronald que está bailando sobre aquella mesa – Exclamó la rubia señalando el lugar donde Ron se encontraba bailando animadamente. Blaise se carcajeo por la escena de su amiga casi hermana tan tomada, pero decidió no darle la importancia pues a ella le molestaba hablar de ello.
- ¿Bailas? – Dijo ofreciéndole su mano a Luna
- ¡Claro! Precisamente a eso he venido – Admitió tomando la mano que él le ofrecía – Espero que Pansy no se ponga celosa por vernos juntos. – Blaise sonrió antes de contestar
- Ella sabe que somos hermanos y también sabe que solo tengo ojos para ella – Confesó algo sonrojado, para Luna no pasó desapercibido aquel gesto tan tierno de él. En el tiempo que tenía de conocer a Zabinni, el chico casi nunca había mostrado esa fase tan romántica, verlo mirar con ojos de amor a Pansy hizo que algo dentro de ella se quebrara, se separó de Blaise dejándolo en la mitad de la pista de baile y se dirigió con paso apresurado hacía la pequeña tarima, le pidió al DJ que quitara la canción que estaba sonando y se dispuso a hablar por el micrófono.
- Hola – Habló con inseguridad la rubia, todo el público fijo su atención en ella, sentir las miradas puestas en su persona hizo que todo empezara a darle vueltas de forma incontrolable, estuvo a punto de bajarse y salir corriendo, pero la voz de Ronald la hizo detenerse.
- ¡Eso es mi Lu! ¡Yo te apoyo! – Luna no tenía idea a lo que se refería su amigo, sin embargo, no pudo evitar dejar escapar una sonrisa al ver su estado de embriaguez que era igual o peor que el de ella.
- Yo…soy algo torpe para hablar en público, regularmente trato de evitarlo si es posible. Podría pasarme la noche hablando de todas las cosas en las que soy torpe y créanme que se dormirían – varias carcajadas se escucharon cuando ella pronunció aquellas palabras, lo que le hizo dar más fuerzas para hacer lo que tenía en mente – Creo que si no me hubiese tomado las dos copas del tamaño de una bañera jamás estaría aquí – Añadió saludando con su brazo derecho a Pansy - ¡Te quiero Pansy! – La aludida sonrió y le envío un beso al aire – Yo quisiera en primer lugar, agradecer, a Dios por darme la oportunidad de estar aquí con todos ustedes, a mi hermanito Harry y su esposa Ginny por escogerme como la madrina de su preciosa boda, a la modistería T&Y por los preciosos trajes de Harry, Draco, Ronald, Blaise, Jacob y Derek – Exclamó la rubia provocando las carcajadas de todos los presentes incluso de Draco que saludó a Luna con una inclinación quitándose la corona de la cabeza – La razón por la que verdaderamente estoy aquí frente a todos ustedes, aparte de porque los tragos se me subieron a la cabeza, es que quiero darles un mensaje… uno que se me ocurrió después de conversar con una parejita de enamorados que andan por allí y obviamente, luego de ver a mi pareja de casados favorita. – Luna hizo una pausa, sonrió a los invitados y prosiguió – La vida es demasiado corta para desperdiciarla... vivimos en un mundo en donde se nos clasifica y juzga por lo que tenemos y por lo que pensamos, pero casi nadie tiene en cuenta lo que sentimos, estamos tan concentrados deseando la casa más lujosa, el auto último modelo, el celular con la mejor tecnología, el trabajo que más me genere ingresos, pero, alguna vez se han detenido a pensar ¿Qué me hace realmente feliz? Hemos pasado más de la mitad de nuestras vidas pensando que el dinero mueve montañas y que al tenerlo seremos felices, y que equivocados hemos estado, la fuerza más poderosa que existe y que es capaz de mover todo, solo es el amor, de amor fuimos hechos y por amor seguimos aquí. Por eso, hoy, en este día tan especial quiero decirles, amen cada día como si fuese el último de sus vidas, entreguen su corazón y muévanse basados en la esperanza, no permitan jamás que las malas experiencias se roben sus sueños, luchen por lo que aman y trabajen juntos para que este sea cada vez más un mundo mejor. – Luna jamás se hubiese imaginado la reacción que sus palabras causaron en los invitados de la boda, para cuando hubo terminado su improvisado discurso todos la aplaudían con energía, algunos incluso habían derramado algunas lágrimas y pudo visualizar a la perfección varios rostros que la miraban con orgullo.
…
La fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada, todos se divirtieron a lo grande, para cuando hubo llegado la madrugada la mayoría de los invitados estaban algo tomados, por lo que cada uno empezó a marcharse rumbo a sus casas.
- Nada de peros, mira el estado en el que estás, no pienso dejarte ir sola – Exclamó Theo algo contrariado al ver el estado de embriaguez de Luna.
- Soy lo suficientemente mayor para tomar… mis decisiones – Exclamó Luna con voz pastosa – Te voy a mostrar mi identificación – Amenazó al castaño, mientras buscaba su bolso con la mirada. Theo soltó una carcajada al verla buscar un objeto que tenía él en sus manos visiblemente.
- Vamos, yo conduzco – Repuso Theodore tomándola del brazo y llevándola hasta su automóvil. La rubia no se opuso cuando él la ayudó a colocarse el cinturón de seguridad y simplemente dejó que el chico la ayudara a llegar a su casa, total, en ese estado ella dudaba mucho que pudiera llegar sola a la esquina. - ¿Estás cómoda? Si te sientes mareada o algo, no dudes en decirme – Luna lanzó un bufido seguido de una risita tonta que hizo que Theo levantara una ceja y la mirara confundido.
- Si tienes miedo que vomite tu lujoso auto, no te preocupes, puedo mandarlo a lavar – Dijo la rubia en medio de risas – Imagino que traes a tus conquistas en él y seria de muy mal gusto, que se encuentre sucio.
- No sé por qué siempre piensas en que todo el día debo estar rodeado de mujeres – Le dijo Nott algo molesto.
- ¿Será porque eres un casanova? – Theodore la miró unos segundos antes de concentrarse en la carretera que tenía frente a él, su silencio hizo que Luna se enojara aún más. – ¿Ni siquiera piensas defenderte? – Le reprochó enojada
- ¿Y qué quieres que responda? – Dijo el castaño contrariado – tú ya tienes una perfecta idea mía en tu mente.
- Para el auto – Exclamó Luna con determinación
- ¿Qué? – Le preguntó Nott mirándola con el ceño fruncido
- ¡Que detengas el auto, ahora! – Gritó enojada intentando quitarse el cinturón
- No hagas eso, te vas a lastimar – Le dijo Theodore bastante molesto – Este auto tiene un sistema de seguridad, que no permite retirarse los cinturones a menos que el auto se encuentre detenido y yo no pienso detenerme.
- ¡Quiero que te detengas! – Gritó la rubia más fuerte - ¡No quiero estar ni un segundo más a tu lado! – Y al segundo de haberlo dicho se arrepintió de las palabras que había elegido, sobre todo después de ver la tristeza reflejada en los ojos azules de Theodore. El castaño continuó conduciendo a pesar de las duras palabras dirigidas por Luna, pero el ambiente se había tornado tenso reinando el silencio en aquel auto. Luego de algunos minutos el chico frenó y bajó del auto. Luna desabrochó como pudo su cinturón y se apresuró a abrir la puerta del copiloto, al salir, se vio en frente de una modesta casita en medio de la nada, pues solo había vegetación a su alrededor. La rubia sabía que estaba algo ebria, pero no necesitaba estar consciente para saber que aquella no era su casa y como si Theodore hubiese adivinado sus pensamientos le respondió.
- Es mi casa, la elegí porque estaba más cerca que la tuya y estoy algo cansado para seguir conduciendo. No te preocupes, prometo llevarte a tu casa en unas horas cuando descansemos un poco, así podrás estar todo lo lejos de mí que tanto anhelas. – Luna sintió aquellas palabras clavarse en lo más profundo de su alma, quiso decirle tantas cosas, pero el castaño no le dio tiempo, pues entró a la casa sin decirle una palabra más.
Luna lo siguió algo apresurada y al entrar pudo notar cuan acogedora era aquella casita, ahora entendía porque Theo vivía allí y no en alguna casa lujosa, que bien podía pagar sin problemas, pero lo que más la sorprendió fue una pintura enorme colgada de una pared, en ella se visualizaba algunos rostros conocidos, era la pintura de un grupo de amigos que se abrazaban sonrientes, algunos incluso tenían las manos levantadas a modo de saludo; Luna se acercó lentamente y posó su mano sobre el lienzo, cualquiera que lo hubiese pintado había reflejado a la perfección los rostros de sus amigos, incluso el de ella, entonces, se detuvo en un rostro en particular, era la figura de un chico de no más de 18 años, se mostraba feliz mientras abrazaba a la ilustración de ella misma.
- Derek – Susurró con voz quebrada la rubia.
- El cuadro… - La voz de Theodore la hizo dar un salto de impresión. El castaño se disculpó apenado por su intromisión – Lo lamentó, no quise asustarte.
- ¿Quién lo hizo? Digo, es perfecto, parece como si el autor hubiese plasmado la esencia de cada rostro, cada posición, cada sonrisa…simplemente es perfecto – Susurró sonriente la rubia
- Yo creo que es un simple cuadro – Exclamó Theodore sentándose en el sofá frente a Luna
- ¿Quién lo pintó? – Preguntó Luna curiosa
- No tiene importancia – Respondió el castaño levantándose bruscamente del sofá
- Claro que la tiene, es hermoso, yo quiero uno igual
- No creo que el autor esté interesado en pintar algo más – Respondió el chico algo cortante. Luna volteó su rostro hacia el cuadro y halló dos letras en negro pintadas sin cuidado en la parte inferior "TN", entonces Luna comprendió que había sido Theo quien había pintado aquel cuadro.
- Fuiste tú – Concluyó la rubia mirándolo, Theodore detuvo su andar y volteó su rostro hasta quedar mirando a la chica. – Por eso es tan realista, tú lo pintaste…
- No tiene importancia en realidad – Contestó algo serio el chico
- Estas molesto ¿Cierto? – Preguntó la rubia acercándose a él, pero el castaño retrocedió totalmente serio.
- Voy a conducirte a tu habitación – Luna lo siguió tratando de alcanzarlo, pero Theodore caminaba bastante rápido, por lo que no le dio tiempo a la rubia de alcanzarlo – Tienes todo lo necesario para descansar, si te hace falta algo, no dudes en decirme. – Sin darle tiempo de replicar, el chico cerró la puerta y dejó a Luna completamente sola y entristecida.
Theodore empezó a desvestirse rápidamente, quería acabar con ese día cuanto antes y descansar de tantas emociones vividas, tan concentrado estaba en su labor de quitarse los zapatos, que no notó cuando Luna ingresó sigilosamente a su habitación.
- Creo que necesitaré algo para dormir – Dijo Luna al ingresar a la habitación, al ver a Theodore sin camisa y solo con el pantalón puesto se ruborizó al instante completamente apenada. – Lo lamento, no debí entrar así.
- No te preocupes – Le contestó el castaño – puedes tomar, si quieres, alguna de mis camisas – Luna asintió; Theo prosiguió a sacar algunas de sus camisas y las colocó en la cama.
- Me ayudas con el cierre del vestido ¿Por favor? – Pidió Luna acercándose a Theo, quien no tardó en ayudarla. – Escucha Theodore, las palabras que dije hace un rato… en realidad no, quiero decir, no es así.
- Te escuchaste muy segura cuando lo dijiste. – Dijo el castaño bajando completamente el cierre del vestido de la rubia.
- No es así.
- Déjalo ya Luna – Theodore se dirigió a su closet y sacó un jogger que usaría como pijama, Luna lo siguió mientras se abotonaba la camisa blanca que había elegido para dormir. – Sé que no actué de la mejor manera y que nuestra "relación" fue todo menos convencional. El punto es que no importa lo que yo sienta, es mejor siempre que seas sincera, ante todo.
- El punto es que no fui sincera – Admitió Luna encarando a Theodore, que parecía renuente a charlar con ella. – Yo solo dije lo que creía te iba a lastimar, pero no lo siento así… no lo quiero.
- ¿Qué no quieres? – El corazón de Luna empezó a latir demasiado rápido, no supo si era producto del alcohol que aún estaba en su sangre o si fueron todas las emociones vividas en aquel día, pero de un momento a otro empezó a llorar.
- Discúlpame – Dijo completamente apenada – Regularmente no soy así, es solo que… no sé qué me ocurre, tú estás aquí y yo sinceramente no sé qué hacer. – La rubia se sonó la nariz antes de continuar – Cuando estoy frente a ti se acaban los protocolos, las palabras ensayadas… simplemente soy yo, sin mascaras. – Luna bajó su mirada al ver la indiferencia total de parte del castaño, pero se sorprendió demasiado cuando él se acercó a ella y simplemente la besó. Fue un beso con anhelo, con fiereza, con aquella pasión y amor que los embriagaba a ambos hasta volverlos locos.
- Quédate…junto… a mí – Susurró Theodore entre beso y beso contra los labios de Luna, la chica asintió sonriendo antes de lanzarse completamente rendida a sus brazos.
