CAPÍTULO 21
La señora Katherine se dirigía a la habitación con una charola en mano, cuando llegó y la vio vacía se apresuró a revisar el cuarto de baño, se preocupó al no ver a la rubia. Antes de ir con el castaño, decidió buscar en las otras habitaciones, pero no tuvo suerte sin más se dirigió a la sala donde se encontraba el castaño, solo; minutos antes escuchó salir a la joven que fue a visitarlo.
-Joven… la señorita Candy no se está en su habitación ni en la casa. – estaba preocupada y lo hizo más al ver como el castaño palidecía.
-Le preguntaste al chofer o si alguien la vio salir?
-No… - no terminó de contestar pues Terry salió como ráfaga de la habitación.
-FRED! FRED!
-Dígame señor.
-Fred, alguien salió de la propiedad?
-Sólo la señorita Stowell…
-No viste salir a Candy? – se oía desesperado.
-No señor, estuve pendiente de la puerta, por si se le ofrecía mis servicios para llevar a la señorita Stowell a casa.
Terry estaba angustiado, si Candy no salió por esa puerta entonces, por dónde salió? De inmediato ordenó que la buscaran en toda la propiedad.
-Katherine? Dónde está Klin? – sabía que Candy no lo dejaría.
-Él sigue en la casa, cuando lo vi estaba durmiendo.
Esa noticia alivió un poco al castaño, eso significaba que Candy seguía cerca; entonces pensó donde podría estar y sin decir nada salió rumbo al único lugar que le vino a la cabeza, si debía estar ahí, era su única opción. Corrió como un desesperado hacia el lago, su corazón le decía que ella estaba no lo había dejado. Finalmente llegó y vio alrededor, aunque había dejado de llover las nubes ocultaban la luna, así que la visibilidad del lugar era escasa. Se acercó al árbol, donde hace un par de horas habían estado abrazados viendo el ocaso, y la vio, ella estaba ahí recostada en el mismo árbol.
-Candy! – se acercó a ella preocupado, estaba dormida y fría. – Candy… Pecosa, por favor despierta. – le daba pequeñas palmaditas en las mejillas. – amor… despierta.
-Terry… - dijo tan bajito que fue casi inaudible para el castaño.
Terry tomó a la rubia en brazos y se dirigió a la mansión lo más rápido que pudo, en cuanto llegó pidió ayuda a la señora Katherine y mando a Fred por el doctor. Los minutos se volvieron horas para el castaño. Prepararon un baño caliente para calentar el cuerpo de la rubia y en cuanto llegó el médico se apresuró en atenderla.
-Tengo frio… -susurró la rubia.
-Qué dijo? – cuestionó realmente preocupado.
-Dijo que tiene frio. –contestó la señora Katherine con angustia en el rostro.
-Pero está ardiendo…
-Tranquilícese, ya le puse un medicamento, pronto hará efecto – informó el médico – ahora, sólo nos queda ayudar a que baje la fiebre, deberán ponerle compresas frías. –les explicó que debían hacer.
-De acuerdo, gracias doctor. – Terry agradeció al médico.
-Si me necesitan sólo llámenme; pero actuaron rápido, no se preocupe para mañana ya estará mejor.- se despidió y dejó la propiedad.
Terry estuvo junto a Candy durante toda la noche, se había reusado a dejarla para ir a descansar como se lo pedía la señora Katherine.
-Vaya descansar Katherine, si la necesito yo la llamo.
-No podría dormir dejándolo solo, mejor me quedo y le ayudo.
-No se preocupe, estaré bien; además la necesitaré mañana para que le preparé una buena comida, siempre que despierta le da hambre. – dijo con una sonrisa que aún no llegaba a sus ojos.
-Entonces mañana les prepararé un desayuno revitalizador y una comida deliciosa. –le dedicó una sonrisa afable.
Terry se quedó solo con la rubia, se veía tan indefensa postrada en aquella cama, constantemente cambiaba las compresas; ya en la madrugada, la fiebre había cedido aliviando así al castaño.
-Pecosa… por qué saliste así de repente? No sabes la angustia que me causaste? No sé qué haría si algo te pasa… no lo soportaría.
-Terry…
-Amor, estoy aquí. – dijo levantando su cuerpo para acercarse más a la rubia que se oía aún débil.
-Terry… no me dejes…
-Por qué te dejaría, si tú eres vida. - la vio sonreír y apretar la mano que sostenía el castaño.
-Los escuché… - dejó escapar una lágrima.
-Y si escuchaste lo que hable con esa loca, por qué saliste?
-Por tu hijo… Terry, no quiero perderte. – dejo salir el llanto que guardaba su alma.
-Pecosa, no voy a dejarte, y escucha bien esto, no tendrá un hijo mío.
-Qué? – aunque estaba un poco débil quería estar segura de lo que había escuchado.
-Amor, estás cansada; hablamos por la mañana, de acuerdo?
-No ya estoy bien… por favor Terry… no podré aguantar hasta que amanezca. – trató de sentarse.
-De acuerdo, pero promete que después de que te cuente lo que pasó descansaras. – la vio asentir.
Flashback
-Así que estás esperando un hijo mío?
-Sí, oíste bien. Este bebé es tu hijo! – llevó sus manos a su vientre poniéndose frente a él. – y si no te quedas conmigo será tú responsabilidad si lo pierdo.
-Así que un hijo? – se llevó la mano al mentón analizando lo afirmado por la joven.
-Terry, sólo quiero darle un hogar a mi hijo, quiero que crezca junto a su padre y su madre.
-Y yo también creo que cada niño debería estar con sus padres. Creo que es importante que un niño crezca en un hogar.
-Oh Terry! – la vio sonreír – seremos muy felices junto a nuestro hijo. – fue lo último que escuchó Candy, quería pensar que debía hacer, así que se fue rumbo al lago, ese lugar le había traído paz cuando estuvo ahí en la tarde.
-Entonces por qué no buscas a su padre y le comentas tus planes y deseos?
-Qué?
-Escucha Nadia, ya estoy perdiendo la paciencia, y te lo diré de una vez por todas, no trates de chantajearme y mucho menos a embaucarme. No volveré contigo, aunque me apunten con un arma para llevarme al altar.
-Y qué pasará con nuestro hijo? – las lágrimas caían a raudales por su rostro.
-Sí estás embarazada, cómo es posible que tú vientre esté tan plano?
-Es porque aún tengo tres meses, y a veces no se nota. – se oyó un poco nerviosa.
-Bien, pero te recuerdo que hace cuatro meses que no tenemos relaciones, y siempre que las tuvimos nos cuidamos, ambos – vio que ella iba a refutar – pero quieres saber porque estoy tan seguro? – Nadia no dijo nada sólo se quedó mirándolo, entonces él continuó. – porque nunca terminé dentro de ti, siempre fui cuidadoso en ese aspecto, nunca estuvo en mis planes tener hijos. No contigo. – pensó lo último.
-Yo… yo… - no sabía que decir; su plan se había caído.
-Tú te irás de aquí. No intentes separarme de Candy, porque eso no pasará, y si vuelves a insistir con otra estupidez como ésta, tomaré medidas legales y sabes que eso no le conviene a tu familia y mucho menos en el estado financiero en el que se encuentran.
-Te odio… te odio Terry! – dijo llorando.
-Te doy un consejo, busca al padre de tu hijo, si es que de verdad estás embarazada, si no lo estás piensa en hacer algo productivo, pero lejos de mí y mi familia.
La joven salió derrotada de la mansión, ilusamente creyó que podría engañar al castaño, no sabía que él se cuidaba y mucho menos que recordaba la última vez que estuvieron juntos, ni siquiera ella lo recordaba.
Fin de flashback
-Terry… yo creí que… - la rubia lloraba porque creyó que lo iba a perder.
-No amor, no te preocupes. – beso su frente.
-Sí hubiera sido verdad… no sé qué hubiera hecho… yo no quería alejarme de ti; pero no podría separar a un padre de su hijo; Por eso fui al lago, para pensar que hacer, ese lugar me trajo mucha tranquilidad y tenía que pensar que íbamos a hacer, sin que ella trate de lastimar a ese bebé.
-Yo no hubiera dejado que te vayas, una vez te deje y me lo reprocho cada día; pero ahora no me alejare de ti. Además, dudo que esté embarazada.
-Perdóname por ser tan tonta, debí esperarte y que seas tú quien me explique lo sucedido.
-Eres muy curiosa y eso sólo te causó un dolor innecesario, no lo vuelvas a hacer. Siempre tuve cuidado, no pensaba tener hijos con nadie y menos con ella. Con la única que quiero formar una familia es contigo.
-Yo también Terry, sólo contigo veo un futuro.
-Pecosa… desde que te conocí me sentí atraído hacia ti; pero lo confundí con amistad, durante ese tiempo que no supe nada de ti comprendí que no sólo era amistad y un fuerte cariño lo que sentía por ti, sino que era algo más profundo e incluso, ahí creí que nunca te tendría como te tengo ahora… quise resignarme a una vida vacía, pero cuando te volví a ver supe que debía luchar por tenerte en mi vida de nuevo, no me importaba lastimar a nadie, sólo pensaba en que yo podría hacerte feliz. Candy, te amo tanto que duele, me duele cuando no te tengo cerca de mí, duele cuando te veo triste y casi muero cuando creí te habías ido. Pecosa… cásate conmigo, hazme el hombre más feliz de este mundo. Sálvame de esta tortura al no tenerte junto a mí como mi esposa. – el silencio de la rubia lo estaba matando.
-Terry… - Candy dejó escapar las lágrimas de contenía. -Yo… sí acepto. – el castaño la envolvió en sus brazos y la besó como no lo había hecho nunca, era un beso intenso, lleno de amor y agradecimiento.
-Casi muero en espera de tu respuesta. – pegó su frente a la de la rubia. – lo sentí como si fuera un siglo.
-Ay Terry, eres un exagerado mi amor. – dijo con una risita cansada.
-Ahora, descansa cariño; te ves agotada, no quiero que la fiebre regrese.
-Está bien, pero te quedarás conmigo, verdad?
-Claro que lo haré, ni loco dejo a mi prometida sola.
Candy le hizo un espacio en la cama para que él se acostara junto a ella; aunque al inicio se reusaba, no quería incomodarla; pero la rubia insistió tanto que no pudo seguir negándose, aparte de que él también estaba cansado, ese día había sido muy agotador física y emocionalmente.
El castaño estaba realmente feliz, Candy había aceptado casarse con él, sino fuera por las circunstancias en la que estaba la rubia, él hubiera celebrado el compromiso de una manera más íntima.
La señora Katherine los encontró recostado en la gran cama, estaban abrazados y ambos tenían una sonrisa en el rostro, se veían tranquilos y en paz; así que los dejó dormir hasta pasado medio día.
-Papá, Candy se reúsa a hablar del tema.
-Albert, ella no contesta mis llamadas y no la culpo; pero es su herencia y no quiero que pase por penurias, siendo ella la heredera de tu abuela y de tu madre, sin hablar de la herencia de mi parte.
-Papá, a ella eso no le importa, lo sabes.
-Ahora lo sé, hijo… estoy tan arrepentido por mi comportamiento, sólo quiero el perdón de tu hermana.
-Lo sé papá, hablaré con ella y le pediré ayuda a Terry, ella lo escuchará a él.
-Ojalá Terrence pueda ayudarme a acercarme tu hermana.
-Lo hará. Es un buen hombre.
-Me comunicaré con Terrence para anunciarle que iré a Londres muy pronto para que me ayude a reunirme con Candy.
-De acuerdo, espero que no haya problemas con eso. Mantenme informado papá.
-De acuerdo, te llamo luego. – terminó la llamada esperando que la reunión con su hija se concrete.
Las semanas pasaron rápidamente para la pareja, tanto que ya habían pasado dos meses desde el incidente con Nadia, estaban más unidos aun; a veces Terry iba con Candy a la empresa y cuando Candy no lo acompañaba se quedaba con la señora Katherine, quien le enseñaba a cocinar, sus paseos diarios lo hacían siempre al lago, ese lugar se había convertido en su refugio.
-Pecas… - Terry estaba recostado en las piernas de la rubia mientras ella acariciaba la cabellera castaña.
-Dime amor.
-He estado pensando que cuando vayamos a Chicago para la boda de Susana, iré a hablar con tu padre para pedirle tu mano.
-Terry, no tienes que hacer eso, además no creo que le importe, él…
-Amor, ya te dije que él quiere hablar contigo, escúchalo al menos.
-No. Él tuvo 18 años para hablar conmigo y no lo hizo. –habló con resentimiento.
-Se oía arrepentido…
-Terry, no quiero hablar de mi padre en este momento. – se oyó casi molesta.
-De acuerdo, de acuerdo. –Se rindió al ver el rostro serio de su Pecosa. – Tony me dijo que en una semana tienes una sesión de fotos. – prefirió cambiar de tema antes de que la rubia se moleste con él por su insistencia.
-Así es, sabes que también será un comercial para una joyería importante? Karen me dijo que son joyas con diamantes azules – dijo emocionada – no sabía que habían diamantes azules.
-Los hay, aunque son muy raros y muy costosos.
– También me confirmó que estará en la sesión, en algunas fotografías solamente por usar diamantes. – dijo lo último divertida.
-Karen estará en las sesiones? – la rubia asintió – por un lado me alegro por ti, tendrás compañía de alguien que conoces; pero también te compadezco, porque tendrás que soportar a la chillona de Karen, cuando se emociona con algo no deja de hablar de eso, y créeme que su voz fastidia cuando está emocionada.
-Jajajajaja no puede ser tan malo.
-Esa semana será dura lejos de ti.
-Pero sólo será una semana.
-Tienes razón, si no fuera porque después de esa semana te tendré sólo para mí, no lo apartaría de ti. Trabajaré duro esta semana para avanzar con los informes que debemos presentar; dejaré a alguien de mi confianza en la empresa para tener más tiempo libre y quedarnos un poco más en América.
-No te exijas mucho, de acuerdo?- Terry asintió con una sonrisa - Sabes… aunque estoy algo nerviosa con el viaje, también me muero por volver a casa de mi abuela.
-Yo estoy emocionado por volver a aquella colina y realizar otro picnic sólo contigo.
-Lo haremos, y esta vez yo prepararé el pastel.
-Bueno… -dijo con miedo en la voz.
-Terry! Ya verás que me saldrá delicioso y no te daré ni un pedazo.
-Lo prometes? – dijo con una sonrisa esperanzada.
-Qué malo eres! Recuerda que cuando nos casemos yo me encargaré de los postres y deberás comerlos todos.
-Oh mi amor, cuando nos casemos te aseguro que me comeré siempre el postre. – dijo con una sonrisa traviesa que causó un sonrojo en la rubia.
La semana pasó rápidamente y Candy ya estaba en Londres donde se llevaría a cabo la sesión de fotos y la grabación del comercial para la joyería promocionando nuevos diseños en joyas con incrustados de diamantes.
En su tiempo libre visitó algunas universidades para informarse sobre plan de estudio en la carrera de pedagogía. Candy estaba realmente feliz, pues el siguiente semestre seria estudiante regular en la universidad y si todo iba bien en cuatro años tendría su título como maestra de preescolar.
La rubia quería que el tiempo pase y encontrarse con Terry, éste le había informado que todo se estaba solucionando en la empresa, así que en dos días más lo tendría junto a ella.
El viaje había sido largo y agotador; pero al fin estaba en suelo norte americano, pronto vería a su amiga de la infancia, y volvería a la casa de su abuela, ese lugar donde vivió los mejores años de su vida junto a su abuela que fue más como su madre.
-Pronto llegaremos amor.
-Estoy cansada, pero me muero por ver a Susy.
-Ella debe estar igual de emocionada que tú, sin mencionar lo nerviosa que debe estar, se casa la próxima semana.
-Terry… le dijiste?
-Sí, mi amor, prometió darte tiempo; no lo verás en la ceremonia.
-Tal vez no sea correcto lo que hago, pero no quiero verlo aún. Me duele mucho lo que me hizo durante tanto tiempo.
-Y él lo sabe y te entiende, Candy tu papá está realmente arrepentido por su comportamiento.
-Bueno… no hablemos de eso, concentrémonos en los últimos preparativos de la boda de mi amiga, ella se lo merece.
A lo lejos Candy vio el gran portón de la casa de su abuela y los recuerdo se agolparon en su mente, una gran emoción llenó su ser, cuando bajo del auto que los fue a recoger al aeropuerto, vio a su amiga de pie frente a ella y los ojos se le empañaron de lágrimas.
-Susy! – corrió hacia la rubia.
-Oh, Candy! – la recibió con un abrazo.
El castaño vio el encuentro de las amigas y le dio gusto el cariño que ambas se tenían. Estaba feliz de que su pecosa se reencuentre con alguien que le había ayudado y apoyado durante varios años, ahora sólo faltaba que arregle las cosas con su padre para que sea completamente feliz.
Hola…
Perdón si pareció que separaría a la pareja; en mis historias una vez que ellos estén juntos no los volveré a separar, así que nunca se preocupen por eso, sólo creí que debía aparecer Nadia y como es una joven manipuladora… pienso que sería capaz hasta de usar un embarazo para atrapar a nuestro castaño… bueno espero que sigan esta historia que ya está a puertas del final… por favor se cuidan y gracias por su apoyo y comentarios, me alegra saber su opinión.
Septiembre – 20 – 2020.
