DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en esta historia NO ME PERTENECEN. Son propiedad de JK Rowling.

CAPÍTULO VEINTIUNO - SCORPIUS

Una intensa luz blanca quemó mis ojos cuando intenté abrirlos. Soltando una maldición levanté mi mano para cubrir mi rostro y sentí una punzada en el estómago. ¿Qué demonios pasaba?

-Tranquilo cariño, ve con calma

Reconocí la voz de Astoria de inmediato. Ella entró en mi campo de visión tras varios segundos después de forzar a mis ojos a aclimatarse a la luz. Se veía ojerosa y parecía haber estado llorando.

-¿Mamá? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Dónde estoy?

-En el hospital, obviamente – suspiró ella - ¡Ay Scorpius! Me diste un enorme susto

Astoria se lanzó a mis brazos y solté un gemido de dolor. Fue ahí cuando recordé lo que había pasado: la trampa de Mason y sus hombres… y Rose y los demás rescatándome.

-¡Rose! – dije intentando apartar a Astoria – Mamá ¿dónde está Rose? ¿Y Theo? ¿Cómo están?

-¿Rose? Supongo que te refieres a la pelirroja ¿verdad?

-¿Está aquí? ¿Está bien? Necesito verla – intenté incorporarme pero tenía mucho dolor y Astoria no me lo permitió

-¿Es tu novia? Supongo que lo es porque hasta tienes una foto suya en tu habitación – Astoria suspiró dramáticamente y me miró con reproche - ¿Por qué no me contaste sobre ella?

-Mamá por favor, sólo dime si está bien

-Claro que tu novia está bien – resopló Astoria – Y supongo que tienes muchas ganas de verla pero vas a tener que esperar – ella miró nerviosa hacia la puerta y bajó la voz – Un oficial de la policía llegó hace poco y quiere hablar contigo.

Sentí un malestar que nada tenía que ver con mis heridas recorrer mi cuerpo. Por supuesto que la policía investigaría lo que sucedió. Tragué saliva sintiendo el miedo invadirme.

-¿Estás metido en problemas Scorpius? – me preguntó Astoria empezando a sollozar e hipando – Porque sé que tus amigos no son… no son los mejores pero… siempre estuviste al margen ¿verdad bebé? ¡Oh Scorpius! ¿No irás a la cárcel, verdad? Porque no podría sobrevivir sin ti, cariño… no vas a dejarme ¿cierto? Prometes que…

-Mamá, va a estar todo bien. Te lo aseguro – la corté. Tomé su mano y la apreté tan fuerte como pude y ella asintió – Ahora por favor cálmate y haz pasar a ese policía. Será mejor terminar de una buena vez con esto.

Astoria se enjugó las lágrimas con un pañuelo de papel y luego me dio un torpe beso en la frente. El gesto me tomó por sorpresa pero intenté darle una sonrisa mientras ella salía de mi habitación.

Durante su ausencia las imágenes de lo sucedido la noche anterior llenaron mi mente. Levanté mis brazos y noté las vendas en los lugares que Mason había cortado. Miré hacia mi mano y noté que me faltaban dos uñas. Un escalofrío de dolor recorrió mi cuerpo ante el recuerdo pero lo ignoré pues Astoria y el oficial acababan de llegar.

-Cariño este es el Oficial que quiere hablar contigo – dijo Astoria volviendo hacia mi lado y tomando mi mano.

-Buenos días Scorpius, soy el Oficial Dawlish. Me alegra ver que estás recuperándote. Tenías unas heridas bastante feas cuando ingresaste al hospital.

Murmuré una palabra de agradecimiento y el hombre asintió.

-Esto es solo un interrogatorio de rutina – dijo mientras sacaba una libreta de uno de los bolsillos de su chaqueta – Como todavía serás mayor de edad en un par de meses tu madre debe quedarse aquí.

-Está bien – respondí – Entonces ¿qué desea saber?

-Tu versión de los hechos - el oficial me miró directo a los ojos - Ya tenemos los testimonios de tus amigos y, con lo que descubrieron los agentes en la escena, nos hacemos una idea bastante precisa de lo que sucedió.

-Fui a ese lugar a recoger un encargo – comencé – No sabía qué recogería pero me hacía una idea.

-¿Sabías que los hombres con los que te reunías son parte de una organización criminal conocida como Círculo?

-Todo mundo sabe eso – respondí – La zona en la que vivo es parte de su territorio. Desde pequeño sé a qué se dedican esos hombres.

-Y aun así fuiste a encontrarte con ellos

-Les debía un dinero que me prestaron por una emergencia familiar – mamá empezó a sollozar cuando dije esto – La suma incrementó mucho por los intereses y yo ya estaba harto de lidiar con ellos, así que acepté a hacerles un favor si con eso conseguía que me dejaran en paz.

El oficial me escrudiñó con la mirada y continuó haciendo apuntes.

-Continúa – pidió

-Mason… Rosier – dije – Me dio una dirección y fui hacia allí. Sus hombres me guiaron hacia una especie de cochera y allí empezaron a golpearme. Rosier me hizo muchos cortes con su navaja – levanté los brazos y señalé con mi barbilla el resto de mi cuerpo – Debí desmayarme por el dolor porque cuando desperté, estaba aquí en el hospital.

-¿Y tienes idea de cómo fue que lograste salir de ese lugar?

-La policía me rescató ¿no?

-Porque tus amigos nos advirtieron, sí

-Pero ellos no tienen nada que ver con esto – aseguré – Soy yo quien accedió verse con Rosier, no ellos. Ellos solo querían ayudar.

-E hicieron bien en hacerlo. Si se hubieran tardado más en actuar tal vez no habrías tenido tanta suerte.

Mamá empezó a llorar con más fuerza e intenté consolarla estirar el brazo para consolarla, pero el gesto solo envió otra punzada de dolor a mi vientre.

-¿Eso es todo? – le pregunté al hombre – Mi madre está alterada y creo que le vendría bien tomar algo.

-Sí, ya terminé con mis preguntas – respondió

Me volví hacia mamá y le pasé otro pañuelo de papel.

-Mamá ¿por qué no vas por un té? Eso te ayudaría

-¿Un té? Pero y tú…

-Voy a estar bien – le aseguré – Ve a tomar algo y trata de calmarte.

Astoria miró al oficial y luego hacia mí, pero terminó asintiendo.

-Le preguntaré… le preguntaré a la enfermera si puedo traerte algo de comer – dijo mientras tomaba su bolso – Estás demasiado pálido

-Gracias mamá

Esperé a que ella saliera antes de volverme hacia el Oficial.

-¿Qué va a suceder conmigo? – pregunté

El oficial suspiró, acercó una silla y se sentó cerca de la cama.

-Scorpius voy a ser honesto contigo. Eres menor de edad pero podemos procesarte por ser cómplice y miembro de una pandilla – sentí un retortijón en el estómago pero me obligué a permanecer tranquilo – Sin embargo no vamos a hacerlo. Por la tortura que sufriste nos queda claro que intentaban vengarse de ti y como las historias de tus amigos concuerdan, sabemos que también eres víctima en este asunto.

-Entonces… es decir ¿no van a acusarme? – pregunté sin poder creerlo del todo

-No, no lo haremos. La rápida llamada de tu amiga, la señorita Nott, nos permitió llegar a tiempo y capturar a Rosier y a algunos de sus hombres. Incluso recuperamos evidencia importante de los negocios ilícitos del Círculo.

-¿Capturaron a Mason?

-Costó pero lo hicimos – el oficial sonrió – Verás… el lugar donde te citó, la urbanización de lujo, sería una forma de lavar dinero. El Círculo había iniciado ese proyecto y había conseguido vender la mayoría de las casas inclusive a políticos importantes. Por supuesto creemos que ellos tienen nexo con la Organización en sí, pero ahora que la noticia se ha filtrado están haciendo de todo para desligarse, así que se están asegurando que Rosier y otros miembros del Círculo paguen por su crimen. No les interesa un puñado de adolescentes que estuvieron en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Solté el aliento que no sabía estaba conteniendo cuando el oficial Dawlish dejó de hablar. No podía terminar de creer lo que me había dicho. Sabía que el Círculo era una organización grande pero ¿nexos con políticos? Eso era nuevo incluso para mí.

-Estamos trabajando para mantener sus identidades en secreto de la prensa. Por precaución se les asignará guardia policial pero no creo que sea necesario. Con lo que nos están presionando desde el Congreso, por fin tenemos los recursos y la oportunidad de dar un golpe duro al Círculo. Y eso gracias a ustedes. Así que no, no vamos a procesarlos ni a ti ni a tus amigos.

Una enfermera y un médico entraron en ese momento pues debían revisarme, así que el oficial se hizo a un lado para dejarlos hacer su trabajo.

-Te dejaré para que comentes las noticias con tus amigos – dijo – Ya tengo todo lo que necesito así que, recupérate pronto Scorpius.

-Gracias, oficial. De verdad, muchas gracias – respondí mirándolo directo a los ojos

El hombre asintió con gravedad y salió de la habitación.

Mamá entró cuando el médico y la enferma terminaron de revisarme y me entregó una taza de un té bastante feo pero que tomé sin protestar.

-Mamá por favor llama a Rose. Quiero verla.

-Bien – ella suspiró y rodó los ojos – Espera aquí

Astoria volvió a salir y regresó unos segundos después acompañada de Rose.

-Los dejaré solos, supongo – dijo

Noté que Rose se ruborizó y esperó que la puerta se cerrara tras Astoria antes de cruzar la habitación hacia mi cama y abrazarme con cuidado.

-¡Gracias a Dios estás bien! – jadeó contra mi cuello - ¡Ay Scorpius! ¿Cómo se te ocurrió ir por tu cuenta a ese lugar? ¿Cómo me ocultaste algo así? Tienes idea de… - Rose empezó a llorar e intenté acunarla lo mejor que pude – Eres un tonto

-Lo siento pelirroja, en serio, lo siento –le dije llevando mi mano a su rostro y limpiando sus lágrimas – No quería involucrarlos en nada de esto porque sabía que era peligroso

-¿Pero tú sí podías arriesgarte? – me cortó ella saliendo de mi abrazo – Pudiste morir… por un momento creí que habías muerto

-Y ustedes no debieron ir. Le hice jurar a Theo que no te diría nada – resoplé – Vaya mejor amigo tengo

-Tienes el mejor, mejor amigo – replicó – Además deberías agradecerle porque conseguimos salvarte

-Sé eso – suspiré – Pero de todas formas ¿qué pensaba llevándote con él? Si te hubieran hecho algo…

-Pero no me hicieron nada y fui yo quien básicamente se coló en el auto con él y con Albus

-¿Albus? ¿Tu primo también estuvo allí? – pregunté asombrado

-Se ofreció a ayudarnos, sí – ella sonrió con tristeza

-¿Y están ambos bien?

-Ellos tienen unos pocos golpes pero nada serio – me aseguró – Más que todo estamos preocupados por ti. Pensamos… pensé que iba a perderte

Rose sollozó y la atraje a mis brazos. Ella no se resistió y me permitió consolarla.

-Oye estoy bien, estoy aquí – le dije

-Pero pudiste…

-No pienses en eso ahora Rosie, el peligro ya pasó – tomé su rostro y limpié nuevamente sus lágrimas – Lo que cuenta es que estamos todos bien. Y mírame, estoy entero. Voy a recuperarme y dejaremos esto atrás.

Rose asintió ante mis palabras y se acercó para darme un beso. Me estremecí ante el contacto de sus suaves labios pero ella se retiró al instante.

-La policía habló contigo ¿no? – me preguntó con nerviosismo cuando nos separamos

-Así es

-¿Qué te dijeron? ¿Qué va a pasar?

Le conté a Rose todo lo que el oficial me dijo y al terminar, ella estaba tan asombrada como yo.

-Entonces… realmente todo esto va a terminar – dijo abriendo mucho sus ojos marrones – Estás fuera de la pandilla y nadie será acusado

-Exacto. Por fin vamos a poder estar juntos y sin preocupaciones

Rose soltó una risita chillona y me abrazó. Enterré mi rostro en su cabello y aspiré su olor a vainilla. Estar a su lado me tranquilizaba y me hacía mirar el futuro con optimismo porque ella tenía razón: todo había acabado. Éramos libres y ella era todo lo que necesitaba para estar bien.


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