Se trataba de un caluroso día de verano. Teníamos las ventanas abiertas para que el aire circulara por la casa y Peeta y yo nos encontrábamos en la cocina. Él preparando la cena, yo doblando la ropa.
- ¿Seguro que no van a venir Gale y Delly para cenar? –decía Peeta repasando los ingredientes.
- Seguro, mañana Gale se va al Distrito 2 a ayudar en no sé qué proyecto y debe madrugar, el tren sale a las seis en punto.
- Ah vale… –no se le veía muy convencido– Bueno, voy a poner un poco más de comida por si acaso se lo repensaran –me reí por lo bajo: mañana nos tocaría comer sobras. Pero daba igual, lo que él cocinaba siempre estaba riquísimo.
- A Delly se la ve feliz trabajando en el colegio, ¿verdad? –pregunté mientras seguía a lo mío. Unos pantalones, una falda… lo iba dividiendo en montoncitos.
- Sí, tiene muy buena mano con los niños, de pequeños ya decía que quería ser maestra de infantil. Por cierto, ¿se sabe algo de Prim?
- No, aún no me ha dicho nada –esta semana le iban a decir si le daban la plaza fija en un buen hospital del Capitolio, que es donde había hecho las prácticas después de terminar los estudios–. A veces quiero que no se la den porque sigue poniéndome los pelos de punta el saber que está en el Capitolio. Sé que ahora es un lugar seguro, pero creo que siempre voy a desconfiar.
- Te entiendo –dijo removiendo el contenido de la olla–. Pero va a estar bien, lo ha hecho genial hasta ahora, es una chica fuerte.
- Sí, lo es –dije orgullosa–, pero no puedo evitar echar de menos a mi patito.
- Bueno, no será porque no haya patitos ahora, ¿no? –los dos nos miramos y sonreímos. Volví a lo mío y terminé de preparar la ropa. Ya estaba toda doblada y apilada en cuatro montoncitos. Sí, cuatro. Éramos cuatro.
- ¡Mamá! –fue como si un torbellino entrara en casa. Risas, gritos y pasos se acercaron por el pasillo– ¡Mamá, mamá, mira!
Dandelion (diente de león) tenía siete años, tenía la tez clara, los ojos azules y el pelo negro. Se acercó a mí con una amplia sonrisa. Estaba llena de barro e iba con las manos en alto sujetando algo.
- ¡Mira qué traigo! –mi hija me enseñó lo que traía; un pajarillo herido, pero no era un pájaro cualquiera.
- ¡Es un Sinsajo! –balbuceó Josh de solo tres años. Era rubio y tenía los ojos grises, era como tener una mini versión de Peeta y de Prim juntos.
- ¡No se lo digas! ¡Tenía que adivinarlo! –le riñó Dandelion. Entonces Josh se tapó la boca, dándose cuenta de su error.
- No pasa nada Josh, lo habría reconocido de todas formas –Haymitch llegó detrás de ellos. Llevaba las mochilas de los niños, las dejó en una silla de la cocina.
- Mitch dice que puede recuperarse si lo cuidamos –"Haymitch" era un nombre demasiado largo, "Mitch" era más fácil–, ¿nos lo podemos quedar? –me preguntó poniendo su mejor cara de súplica. Miré al pajarillo y le acaricié levemente la cabeza.
- Claro, esta casa nunca va a negarle la ayuda a un Sinsajo –el rostro de Dandelion se iluminó y Josh dio palmaditas de alegría–. Eso sí, que no sirva de precedente. No cojáis nada más que os encontréis –y miré específicamente a Haymitch que se encogió de hombros, como si el tema no fuera con él.
Algunas veces los niños iban a jugar con él y el tío Haymitch hacía de canguro unas horas. Las otras veces iban a visitar a la abuela. Yo estaba tranquila porque además de confiar plenamente en ellos, vivíamos todos en la misma calle.
- Estoy muerto de sed, ahí afuera hace mucha calor –dijo sentándose en la mesa de la cocina. Peeta trajo vasos y sacó una jarra de agua fría.
- Despacio –le avisó a Josh que apenas era capaz de sostener bien el vaso.
- Vamos a bañarnos antes de la cena, ¿vale?
Cogí a Josh en brazos y le di la mano a Dandelion, me los subí al cuarto de baño antes de que ensuciaran nada y los metí juntos en la bañera. Nos entretuvimos un poco porque acabamos jugando. Cuando bajamos, la mesa ya estaba lista y Haymitch y mi madre estaban sentados en ella. Los niños corrieron hacia ellos y rápidamente se pusieron a hablar y jugar. Yo entré en la cocina para ayudar a Peeta. Alguien llamó al timbre.
- ¿Lo ves? Lo sabía, sabía que alguien se sumaría a la cena, he tenido el pálpito –dijo Peeta orgulloso.
- No cantes victoria tan deprisa, aún no sabemos quién es –pero la verdad ¿quién podía ser sino Gale o Delly? Entonces miré hacia atrás–. ¡Haymitch! ¡Abre!
- Voy –dijo con cansancio. Oí los pasitos de los niños dando vueltas delante de la puerta.
- ¡Tía Prim! –¿Qué?
Dejé lo que estaba haciendo y fui directa a la entrada.
- Prim… –dije tremendamente sorprendida. Había cambiado mucho, su espíritu siempre fue fuerte pero ahora su aspecto también lo reflejaba; se trataba de una mujer fuerte e independiente– ¡Has venido! –corrí hacia ella y la abracé.
- Hola Katniss, ¿cómo estás? –dijo sonriente.
- ¡Eso tú! ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no avisaste de que venías? –Josh reclamaba la atención de Prim así que se agachó y acarició el pelo del pequeño.
- Yo también me alegro de verte Joshie. ¿Te has portado bien? –Josh asintió vergonzoso. Entonces Prim me miró–. No te dije que venía porque quería darte una sorpresa.
- Y me la has dado.
- ¡Bienvenida Prim! –dijo Peeta saludándola. Josh estiró los brazos en dirección a Peeta y él la cogió– Ven, entra, tenemos sitio y comida de sobras.
- Gracias Peeta –miré a mi madre, no parecía muy sorprendida.
- ¿Sabías que llegaba? –pregunté desconfiada, ella asintió con una sonrisa– Ya te vale… –dije medio enfadada.
- Me dijo que no dijera nada –se excusó.
- He venido porque tengo una noticia que daros –dijo con cierta vergüenza.
- Sentémonos y cuéntamelo todo –cuando todos estuvimos en nuestro sitio Prim habló.
- Me han concedido la plaza fija en el Capitolio –tardé unos momentos en entender esa noticia. Sabía que eso iba a pasar, pero que me lo confirmaran lo hacía todo… tan real, ya no había marcha atrás.
- Enhorabuena Prim, te lo mereces –la felicitó Peeta.
- Sí, enhorabuena, no admiten a cualquiera –aseguró Haymitch.
- Serían estúpidos si te dejaran escapar –dije al fin–. Enhorabuena, es una gran oportunidad –y acepté definitivamente que ella tenía su propia vida, aunque fuera en el Capitolio.
- Gracias, pero esa no es la buena noticia –y entonces calló unos momentos, conteniendo la emoción–, la buena noticia es que… ¡lo he rechazado!
- ¿Qué dices? –me alarmé– ¡No puedes hacer eso!
- Sí puedo, ya lo he hecho.
- ¿Pero por qué? –pregunté sin comprenderlo.
- Porque mi familia está aquí y este es un sitio tan bueno como cualquier otro para ejercer la profesión. Incluso mejor, aquí me necesitan más que allí. Además, no me perdería por nada del mundo ver crecer a mis sobrinos –y tocó la barriguita de Dandelion, haciendo que se riera.
- ¿Lo dices enserio? –le pregunté preocupada.
- Sí.
- ¿Estás segura de esto? ¿No te arrepentirás? –quería asegurarme.
- Sí –dijo segura de sí misma–. Somos hermanas, ya hemos estado suficiente tiempo separadas –no pude evitar emocionarme. Reprimí las ganas de llorar y asentí. Peeta me puso una mano en la rodilla, él sabía que esta era la mejor noticia que podrían haberme dado. Le cogí la mano y sonreí.
- Muy bien entonces, creo que hablo en nombre de todos al decir que… ¡vamos a comer! –dijo Haymitch y todo el mundo empezó a comer.
No pude evitar reflexionar sobre todo esto. De entre los aquí presentes, yo había sido la única exiliada oficialmente, yo había sido la única a la quién habían desterrado a vivir en las ruinas de un Distrito olvidado. Yo no había tenido elección, pero el resto de ellos sí la habían tenido. Gale y Delly decidieron por su cuenta volver al 12 para ayudar a reconstruirlo, Haymitch y Peeta se hubieran podido quedar en el Capitolio y conseguir algún alto rango por su colaboración en la revolución, pero ambos también escogieron volver al 12. Y ahora Prim, quién podría hacer carrera en el Capitolio, también decidía volver. Todos ellos solo tenían una sola cosa en común y esa cosa era yo. No pude evitar sentirme halagada y agradecida. Les quería con toda mi alma.
- Josh, despacio –dije ayudándole a sujetar el vaso– así, muy bien.
Estuvimos juntos en el 13 y ahora lo íbamos a estar también en el 12.
FIN
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**Nota autora: Por fin ya lo tenéis completo, hasta aquí llega esta pequeña historia. Lo he escrito con mucho amor, espero que os haya gustado este final.
En el siguiente capítulo voy a daros las gracias como es debido y a daros nuevas noticias con relación al fanfic, así que os agradecería que también lo leyerais -
*Le he puesto Dandelion en honor al fanfic de "Aprendiendo" de Sweet . dreams . 86, creo que no hace falta decir en honor a quién le he puesto Josh.
