Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Latidos

Cuando Eileen soltó un chillido Daphne lo hizo también y luego Arienne, era una orquesta de fuertes y estridentes lloridos.

Miré con disimulo a Bella quien mantenía de hace horas a Grace en su pecho; ella me sonrió.

― Todo estará bien, te ayudaré en un momento.

Muy lentamente se puso de pie con nuestra niña en su brazos. La acunó por otro breve momento mientras yo trataba de consolar a tres bebés inquietas, mis manos decidieron no cooperar volviéndose torpes al intentar reemplazar su pañal por uno seco.

Eileen me orinó la mano justo después de maniobrar y haber logrado poner un nuevo pañal, estaba a punto de maldecir dándome cuenta que debía cuidar mi vocabulario delante de mis hijas. Volví a intentarlo y esta vez lo conseguí en cuestión de segundos, mi pequeña demandante arrugó su frente poniéndose colorada y rígida, entonces comprendí que se había hecho pupu.

― ¿Eileen, por qué haces esto? ―pregunté, llevándola a mi altura como si la niña pudiese responderme, mi bebé se estremeció por estar desnuda y de pronto volvió a soltar un chillido lleno de coraje. Su hermana no quiso quedarse atrás y empezó la competencia de quién de las tres lloraba más fuerte y estresada a papá.

Bella llegó al rescate su manos empezaron a revolotear entre los pequeños cuerpos de las bebés, les empezó a masajear el estómago después de verificar que estuviesen limpias de pañal. En cambio ellas continuaban chillando a grito abierto.

― Arienne debe tener hambre ―la escuché murmurar mientras yo había vuelto a poner un pañal seco en Eileen― creo que Daphne también tiene hambre.

La observé anonadado al manipular con absoluta precaución a cada niña, se deslizó en el ancho sofá con su sonrisa un tanto nerviosa cuando logró descubrir sus pechos para que nuestras hijas pudieran amamantarse al mismo tiempo. Los pequeños rostros estaban de frente mientras sus frágiles cuerpos quedaron a los costados del cuerpo de su madre, protegidas bajo sus brazos.

Ella lo había logrado y su rostro lleno de satisfaction me dejaba saber lo exultante que se sentía. Arienne y Daphne comenzaron a succionar con intensidad, demandando toda la leche necesaria para su satisfacción.

Sostuve a Eileen en mi pecho, empecé con suaves masajes a su espalda hasta que se quedó dormida, la arrulle por más tiempo hasta que sus suaves suspiros comenzaron a salir por su boca y nariz.

Estuvimos un tiempo más; disfrutando de su olor y tersa piel de las cuatrillizas.

― Dulces sueños, princesas… ―besé el tope de la cabeza de cada una― nos vemos mañana.

― Mis bebés, mamá las ama... mucho.

La despedida siempre era aflicción para nosotros. Los sentimientos de Bella se ponían a flor de piel siendo momento de reconfortarla prometiendo que faltaba un día menos para llevarlas a casa. La mantuve entre mis brazos al salir de la habitación, sabía que estaba llorando en silencio, froté su espalda por sobre la tela de su vestido, yo seguía mirando a las niñas tras el cristal, ellas dormían plácidamente en sus incubadoras.

-0-

― Esto es una cita ―comentó Bella al ser guiados a nuestra mesa del fondo, le ayudé a sentarse tomando tiempo de más para dejar en su regazo la servilleta mientras mordisqueaba su lóbulo.

― Sí, lo es ―susurré aún entretenido en ella.

Sentí un codazo en mis costillas al momento que la camarera apareció de nuevo aclarando su garganta. De mala gana me despegue atrayendo la silla junto a Bella no me apetecía tenerla lejos de mí. Luego de todo el tiempo la señorita nos hizo perder en mostrarnos el menú y ordenar el platillo estelar del restaurante, agradecí con mi mejor sonrisa cuando se alejó.

― Parece que estás muy inquieto ―se burló Bella cuando mi mano empezó a sobar con ternura su muslo, arqueó una ceja, mirándome―. Edward, deja de comportarte como un adolescente y saca tus manos de mí por…

Silencie su boca con un beso.

Me gustaba probar sus labios, dejar ligeras mordidas y saber que era mía. Que tenía de nuevo el privilegio de tenerla conmigo y que no estaba dispuesto a desperdiciar nuestro tiempo solos.

― Parece que olvidas dónde estamos ―susurró con voz entrecortada, mi mano daba ligeros apretones en su muslo―. Ya, controla tus manos.

Sonreí. Echando un vistazo rápido en el lugar; los comensales estaban perdidos en sus compañías o familias. Les importaba muy poco lo que estaba haciendo, además nuestra mesa tenía una buena posición en el rincón.

― No quiero ―me quejé besando su mejilla, deslice mi dedo por su nariz hasta sus labios, mentón y cuello. Ella sostuvo mi mano y la dejó entre las suyas, suspiré.

― ¿Cómo crees que lo tomen nuestras familias? ―inquirió.

― No lo sé. Desde hace tiempo dejé de rendir explicaciones a mis padres ―respondí―, no es algo que requiera mi preocupación.

― A mí me preocupa papá. No sé cómo reaccionará cuándo descubra que tú y yo estamos de nuevo juntos.

― Somos lo suficiente adultos para saber lo que queremos hacer, sin importar las opiniones de quien sea. Además Charlie debe tener una idea del porqué me la paso en tu habitación, ¿no?

Su ceño se frunció y sus ojos furiosos intentaron doblegarme.

Era totalmente adorable cuando se hacía la molesta conmigo.

Besé sus labios.

― No importa cuán adulta sea. Es mi papá y no me gusta darle disgustos.

― Hablaré con él ―prometí, dejando un beso en sus nudillos―. Sé que tenemos una plática pendiente. Te aseguro que te estás preocupando de más tu padre me adora. Sé pondrá feliz por tenerme de nuevo en la familia.

Bella puso sus ojos en blanco, antes de comenzar a degustar de su salmón con verduras. La acompañé en silencio comenzando a saborear mi filete de carne.

― ¿Y James? No lo he visto en días.

Me puse serio al escuchar preguntar por mi mejor amigo, traté de hacerla enfadar; arrugué mi frente, y ella sonrió, negando.

― Se fue a Chicago. El muy cabrón está aprovechando la estancia de mis padres en la ciudad para verse con Kate a escondidas.

Bella de pronto escupió el agua que bebía y empezó a toser, su rostro era completamente rojo intenso. Froté su espalda alternando con ligeras palmaditas mientras seguía tosiendo hasta que se tranquilizó, le ofrecí un poco de agua y ella bebió a pequeños sorbos.

― ¿Estás bien?

Asintió dando un largo trago de agua.

― ¡¿Cómo dijiste?! James está con tu hermana, ¡con Kate! ―se abanicaba con sus manos intentando no toser― ¿desde cuándo?

― No sé muy bien. Hace como dos años James me habló para darme una sarta de explicaciones que estaba saliendo con ella, terminaron hace meses porque no debe ser muy fácil soportar a mi hermana.

― No entiendo, ¿están o no?

― James quiere recuperarla. Mas, no sé si Kate quiera volver con él.

― ¿Fue un noviazgo real? ¿Algo formal y todo eso?

― Supongo que sí ―le resté importancia concentrándome de nuevo en mi cena.

― ¿Por qué no me dijiste antes?

― No entiendo para qué, ―tragué mi bocado―. No venía al caso hablar de la vida de mi mejor amigo y mi hermana.

Se recargó en la silla cruzando sus brazos sobre su estómago. Podía adivinar su vista sobre el celular que estaba en la mesa junto a su plato, sus intenciones de querer tener ese aparato entre sus manos me trajo un nombre a mi cabeza. Victoria.

― Podemos cambiar de tema ―sugerí.

― ¿Nunca te sentiste incómodo el saber que tu mejor amigo estaba con tu hermana?

― Fue extraño, sí. James es un buen tipo, estábamos acostumbrados a charlar sin rodeos y de pronto él decidió volverse reservado y lo agradezco. Solo le pedí que no le hiciera sufrir. A pesar de que no tengo la mejor relación con mi hermana, la quiero y no me gustaría saber que le hizo daño.

Las últimas palabras las pronuncié entre dientes. Era raro el cambio de perspectiva, porque justo había pedido a mi mejor amigo que no hiciera lo que yo hice con Bella.

Le miré y ella seguía pensativa, mordisqueaba sus labios sin dejar de observar su móvil. Acaricié su mentón, necesitaba que fijara sus ojos en mí.

― ¿Qué sucede, Bella?

― No esperaba esa noticia. Si a mí, me desubicó, no imagino cómo se pondrá Victoria.

― Esa pelirroja a fuerza quiere llamar la atención de James. No es por desanimar a tu amiga, pero ella nunca ha salido al tema.

Bella frunció los labios, hundiendo sus hombros, resignada.

― Será mejor que hables con ella porque James está pensando en traerse a Kate a vivir con él.

― Está bien ―masculló.

No tenía ningún interés en seguir hablando de nuestros amigos. Hoy era nuestra noche y solo quería que fuésemos nosotros, sin terceros. Cambié de tema hablando de cualquier cosa que no fuese conocidos. Charlamos sobre trabajo. También contamos algunas anécdotas de nuestra juventud, pero sin duda nuestro momento favorito fue hablar de nuestra primera cita, evocar recuerdos significativos siempre vendría acompañado de una enorme sonrisa por parte de ambos, inclusive podría venir acompañada de graciosas disputas.

― Querías que te besara, no lo niegues más.

― No es verdad, señor arrogante.

― ¡No soy arrogante! ―expresé.

Fue ella esta vez quien dejó un fugaz beso.

― Ahora sí quería besarte ―susurró, volviendo a capturar mis labios entre los suyos―. Sigo teniendo hermosos recuerdos de nuestra primera vez.

Entonces ya no tenía hambre. Quería salir del restaurante y llevarla conmigo para recrear esa noche.

― Estabas muy nerviosa y yo muy ansioso por tenerte.

― Yo sé, te traía loco.

Sonreí. No podía negar lo que acaba de decir.

― Te quiero.

― También te quiero ―musitó― ¿podemos saltarnos el postre?

Acepté. Fue ella quien entrelazo nuestros dedos tirando de mi mano, guiándome fuera del restaurante. Refunfuñó al liberarme de su agarre, le expliqué que debía pagar la cena, entonces reí porque lucía desesperada. Allí, esperando por mí, con su sencillo vestido blanco y su largo cabello acomodado sobre su hombro derecho no dejaba de mirarme mientras mordía su labio entre sus dientes.

Después de ese pequeño contratiempo anduvimos al estacionamiento deteniendonos a cada dos pasos para volvernos a besar. Adentrando al coche llevamos la intensidad a otro nivel, al grado que Bella estaba ahorcajadas en mi regazo, debía detenerla, sin embargo no tenía la fuerza necesaria para hacerlo.

Su comprensión llegó al momento que mi boca saboreaba el valle de sus senos y estrujaba sus caderas con la intención de crear un poco de fricción.

― Debemos parar ―dijo entre jadeos, su nariz acarició la mía mientras sus ojos estaban cerrados.

Mis manos fueron a su cara y probé su boca esta vez con ternura en un beso lento y lleno de cariño.

― Vámonos ―demandé.

Nuestras manos se mantuvieron unidas todo el trayecto, tal vez conduje más allá del límite de velocidad porque los treinta minutos de distancia los resumí en quince minutos para aparcar frente al edificio. Bella me observó confundida al ingresar al elevador que nos llevaba justo al loft de ella.

― ¿Qué hacemos aquí?

Entendí su incomprensión, mis padres estaban ocupando el departamento mientras seguían en la ciudad.

― Shh… ―besé su cuello al cerrar la puerta y la aprisione con mi cuerpo, ella era realmente bajita― les regalé unos boletos para el teatro de la última función, también les inventé que tus padres deseaban tomar un café con ellos, así que tenemos tiempo libre.

― ¿Por qué hiciste tal cosa? ―cuestionó, retorciéndose a mis caricias― ¿por qué aquí?

Tomé su rostro y besé la punta de su nariz.

― Sé que amas este lugar, mi vida. Quiero que tengas buenos y mejores recuerdos aquí.

― Ah, quiere decir que estás cooperando a la causa.

Acune sus glúteos y la eleve a mi altura, ella más que complacida ancló sus piernas en mi cadera. Se veía sonriente, sin miedo, ni nervios y definitivamente más mujer que aquella primera vez.

― Algo hay de ello ―musité en su cuello, besando, saboreando cada centímetros de su piel.

La llevé al sofá cama improvisado dejándola con suavidad sobre la mullida colchoneta. La escasa luz que se filtraba por la pared de cristal me permitía admirar su hermosa silueta; su cabello extendido entre las sábanas con una pierna flexionada, estirando sus brazos para recibirme con su ternura al envolver mi cuerpo en ellos, mientras probaba una y otra vez su boca. Entretanto mi mano se perdió bajo su vestido recorriendo la suavidad de su piel.

Mi intención de llevar todo despacio se fue al garete ante las ondulaciones de su cuerpo bajo el mío. Su rostro de súplica y excitación estaban más allá de lo que podía soportar mi deseo, porque también la quería, la necesitaba con toda mi alma y corazón.

Fueron sus dedos quienes comenzaron a remover cada botón de mi camisa y en segundos la había sacado de mí, besó mi tórax enterrando sus uñas en mi espalda calentandome como un jodido adolescente cuando su lengua recorría mi piel. Nos giré sobre el sofá y la lleve encima mío para sacar su vestido por la cabeza.

Bella no quería esperar ni un minuto más; sacó su sujetador arrojando al piso sin importar dónde cayera, mostrándose desnuda por primera vez después de diez años. Su figura era perfecta, sus enormes senos bamboleantes a sus movimientos me hipnotizaron.

― Tómame, Edward ―suplicó montada sobre mí― no quiero esperar más.

Su petición fue una orden que no deseé prolongar.

Nos rodé de nuevo quitando mi pantalón de una patada junto a mis bóxer para volver a cubrir su cuerpo con el mío. Enredó sus manos en mi nuca, basándome y mordiendo mis labios permitiendo deslizar sus bragas de sus piernas, no soporte un momento más cuando deslice un condón, mi erección palpitaba por hundirse en ella, mis dedos sentían la humedad de su núcleo tan lista para recibirme.

Así fue cómo me enterré en su carne para volvernos a amar.


¡Hola! Un capitulo bastante tranquilo para que no quieran agarrarme a "zapes" así dijo una lectora. No se preocupen los capítulos siguientes serán un gran respiro de alivio con cero drama.

Ya que tengo su atención:

Ayuda para encontrar un fic. Hace años leí una historia de vampiros y Bella humana, basada en la parte donde ella descubre lo que son, entonces Rosalie y Jasper la quieren matar haciendo que Edward se la robe y la esconda en una cabaña del bosque. Edward al saber que sus hermanos no descansaran hasta matarla se la lleva a la isla Esme y es donde ella se enamora de él. Lectoras de años, ¿recuerdan algo así? No estoy segura si fue hecha en el 2012 o 2014 tampoco recuerdo el nombre y a este punto ya no sé si la leí en inglés o español. Tengo años preguntando por esta historia y nadie me ha podido dar razón. Espero esta vez tener suerte y ustedes sepan algo al respecto.

Les agradezco cada favorito, alerta y reviews que me dejan. Sigan ayudando con sus opiniones, no olviden que ustedes hacen posible las actualizaciones continuas.

A quines comentaron todo mi agradecimiento especial: Lily, LittlePieceOfMyMind, PaolaValencia, Iza, mrs puff, Jade HSos, Dulce Carolina, Flor Mcarty, Ximena, Marxtin, ALBANIDIA, Geraldine, Elizabeth Marie Cullen, Diannita Robles, Vanina Iliana, Nancygov, KRISS95, Diana, twifanlight07, Adriu, torrespera172: ¿recuerdas esa historia? Tú tienes mucho tiempo por aquí, pera. Lili Cullen-Swan, Lidia, Pameva, Ana, Antonella Masen, cavendano13, Lizdayanna, Rocio y comentarios Guest.

¡Gracias totales por leer!