"Relación complicada"
Realmente era tranquilo el castillo del Oeste por fuera pero dentro se sentía una atmosfera incomoda y pesada e incómoda. Los sirvientes dentro de la habitación fueron ordenados a mantener silencio respecto a la lady mientras que "los señores del oeste" se retiraron. Sango tenia una y mil maneras de sentir que su pequeña hermana podía ser destruida por Inuyasha y Kikyo, pero jamás considero que Kagome sería la que llegaría al altar con otro hombre.
Sesshomaru con Kagome de la mano se dirigió a su habitación y cerro fuertemente la puerta. No quería dejar que su madre se metiera en este asunto, pero no podía ignorarlo tampoco, la miko era su compañera por un error sin arreglo.
-explica
La voz de la joven azabache era temblorosa, comprendía que aquello era causa y consecuencia de sus acciones, pero no podía creer todavía cuan grande fue la consecuencia. Ella no logro ver la pintura.
-¿explicación? Eres mi compañera por un error que no fue solo mío
-realmente… solo quiero esconder todo. Fue un error de ambos
Sesshomaru contemplo el cuerpo de la joven, horas antes fueron uno y ahora se podían ver claramente como dos personas opuestas. Tenia que lidiar con su nueva compañera y el hijo que parecía ser de ellos.
-será mejor que me vaya
Dijo con un gran suspiro Kagome, ya no estaba atada por su salud y no podía tener otra cosa en mente que no fuera intentar olvidar todo aquello e intentar pensar en ello como un gran y estúpido sueño que sus celos y rencor contra Inuyasha, sabía que si se enteraba que era la mujer de su "amado hermano mayor" seria herido muy dolorosamente o eso creía.
-¿lo mejor?
Ambos se contemplaron en silencio, no podían hablar y no querían hacerlo. Sus sentimientos entre ambos eran difusos como confusos, no querían admitir que ese pequeño dolor que sentían en el pecho.
-tu y yo sabemos que no podemos estar juntos, no deberíamos atormentar al otro. Tu no quieres a un humano como compañero y yo deseo amar a mi esposo… aunque no tengo ya esta opción.
-innecesario
-Sesshomaru, cuando regrese Inuyasha me iré con él. Naraku está libre y…
-no te iras
Dijo el youkai sin dar importancia a las palabras dichas por la miko. Kagome por otro lado levanto una ceja.
-no estoy pidiendo tu permiso
-eres mi compañera y la lady de estas tierras, nos guste o no. No iras a buscar a Naraku…"no quiero darle más opciones para usar contra mi"
La miko estaba enojada, se arremetía de su falta de razón en aquel lugar que la llevo a esta situación. Sentía en su corazón que traiciono al hanyou, pero su mente le recordaba que no fue el primero de ellos dos en traicionar.
-se protegerme y…
-lo dice la que hasta hace unos momentos se estaba muriendo por idiota
-¡te ayude, por eso…
-no me ayudaste, solo querías una excusa para dejar de sufrir
-…- ante las palabras de Sesshomaru, Kagome no pudo objetar.
Comienzo de Flashback
Contemplando a la joven futurista que había dejado en la orilla se percató que su cuerpo estaba siendo corrompido por la maldición como lo había estado haciendo con él.
-S-Sesshomaru-
Dijo con una voz entre cortada. Él no quería involucrarse con aquella raza débil, pero tenía que pagar su deuda.
La mente de Kagome era débil, pero comprendía que estaba sucediendo, esa maldición era débil pero al tomar parte de Sesshomaru fue demasiado para el cuerpo de la joven miko. Sentía como era destrozada poco a poco pero un solo recuerdo vino a su mente…
"pelo plateado y ojos dorados"
Ella no quería pensar en esto, pero aquellos ojos penetrantes le recordaban a Inuyasha. Ver a Sesshomaru no la ayudaba a despejar su mente y tenia completamente aceptado el hecho de que el youkai frente a ella no era de ayudar con un amable corazón.
-Pue. puedes irte-
El youkai solo la contemplaba, su rostro mostraba que estaba sufriendo, él sabía cuan doloroso era ya que hasta hacía unos momentos él lo estaba sintiendo.
Con cada momento la mirada de Kagome se volvía borrosa, pero luchaba por distinguir cada facción del hermoso Inuyoukai. Le producía un pequeño dolor porque le recordara al otro inu, sin embargo, también le transmitía una inigualable paz al ver en sus últimos momentos el rostro de Sesshomaru.
-No puedes liberarla- le dijo el lord con voz fría
Su fría voz le calo en el cuerpo y le daba una sentencia, sus extremidades ya estaban tomando la temperatura de un muerto. Una parte de ella tenía una resignación acerca de que todos estarían mejor así, que no existiría mejor solución que esto para el drama que se convirtió su vida después de atravesar aquel pozo.
-Cie-ciertamente no… es una maldición que… impide el uso de…aura-
El pensamiento simple de aceptar su muerte como el fin la ayudaba a aliviar su corazón dolido.
-Morirás a este paso-
-Lo… se- Ella comprendía que era el fin, pero el dolor de su amor por Inuyasha, los constantes engaños, las comparaciones, los ataques más frecuentes de Naraku, tener el secreto de Kikyo y la responsabilidad por la perla se volvieron en cadenas que le impedían vivir una vida tranquila.
El Señor del Oeste comenzó a andar hasta donde se encontraba la mochila de la joven, justo al lado de esta se encontraba un kimono fino de color blanco, lo tomo y lo llevo hasta la miko para taparla. Al ponérselo pudo percibir que tenía una fiebre alta hasta para un youkai de poder mediano.
-Vas a morir-
-No… te preocupes-
-No me importa si mueres-
-Lo sé-
Con aquellas simples palabras la miko quedo inconsciente en la orilla del lago. Se había rendido de vivir, se cansó de ser tratada como un sustituto y fingir una sonrisa que la destrozaba con menos amabilidad que aquella maldición.
Fin de Flashback
Sesshomaru noto en Kagome cuan cierto fue su conjetura.
-aceptaste la muerte fácilmente porque no querías seguir sufriendo
-… ¿Qué sabes?
Kagome tenia los nervios de punta, él sabia de ella y su sufrimiento, pero no lo creía posible que el frio e indiferente Sesshomaru se interesara en conocer los sentimientos de una humana.
-no iras a buscar Naraku
Sesshomaru no contesto la pregunta, el tuvo varias oportunidades de ver a una miko futurista llorar mientras que percibía el desagradable olor a tierra y huesos de su inútil hermano. El ultimo fue en el lago después de quela salvara de un youkai.
Comienzo de Flashback
Sesshomaru veía como sus acompañantes ya se habían acomodado y se encontraban durmiendo, la pequeña Rin que estaba recostada junto a las raíces de un árbol comenzó a temblar por el frio que en ese lugar había, el Inuyoukai se acercó y deposito a la joven miko que tenía aun en brazos con delicadeza para no despertar a su protegida.
Los cabellos de la miko fueron tocando lentamente las raíces del árbol, mientras se acomodaban de manera tan natural como si ella fuera una extensión de esas rices. Al dejarla por completo en aquel árbol la miko se voltio abrazando a la pequeña Rin y esta al sentir el calor de la azabache se acurruco en sus brazos.
Sesshomaru contemplaba la escena con cierta tranquilidad y paz sin demostrarlo en el rostro, el aún no comprendía porque había llevado a la miko con Rin, pero su intención original era dejarla cerca de su grupo para que su estúpido medio hermano la percibiera y la llevara de regreso, pero mientras estaba allí escucho las conversaciones de estos, él sabía dónde había estado su medio hermano, podría oler el aroma de cadáver que tenía impregnado en todo el cuerpo.
"Cómo puede soportarlo" se preguntaba Sesshomaru sin mucho interés.
Mientras veía a la pequeña ser rodeada por los brazos de la miko este comenzó a comparar las con el sol pues a pesar de que habían sufrido ellas siempre se mostraban alegres sin dejar que el dolor y el sufrimiento les quitara su luz.
Ambas azabaches se removieron entre las raíces del tronco del árbol por el frio y el youkai sintió la necesidad de acostarse junto a ambas para proporcionarles el calor que les faltaba y cuidar su seguridad pues ambas se encontraban heridas. Sus instintos lo guiaron a hacerlo, pero él no lo comprendía del todo, "¿Porque el Lord del Oeste tienen que hacer esto?". Una suave y tierna sonrisa apareció en el bello rostro de la humana que tantos problemas le causaba.
Fin de Flashback
"Era mucho" pensó Kagome, la información se volvió completamente excesiva.
-quiero dormir…- dijo con un susurro la miko.
"es nuestra, no se ira fácilmente" los pensamientos de Yako y Sesshomaru se mezclaron.
-primero
Con una sola palabra, Sesshomaru tomo la cintura de la chica y beso tiernamente su marca.
-¡¿POR QU…
-es necesario, si quieres irte al regreso de ese inútil
Continuo su camino de tiernos besos hasta llegar a su oreja la cual lamio, mientras que Kagome soltó un leve gemido que el youkai pudo escuchar perfectamente. Su mano izquierda comenzó a subir por su espalda mientras detallaba su delgado cuerpo. La miko intentaba liberarse sin embargo todavía su cuerpo no se recuperaba de la ronda anterior además de la maldición, estaba muy débil.
-eres mi mujer, si necesitas llamarme libera tu energía con un poco del youki que tiene tu cuerpo… iré a ti
La mente de Kagome deseaba creer en esas palabras por que sabia que siempre seria la segunda con Inuyasha.
El peliplateado siguió besando el cuerpo de la joven y con solo un brazo la cargo y llevo a su cama, sabia que ella era reacia a todo lo ocurrido, pero no había nada que pudiera hacer. Su cuerpo era frágil y la trato como el más fino cristal.
Ella deseaba ser tratada así pero jamás llego eso y ahora su "esposo" era el único que realizo este deseo. Tenia mucho que procesar, pero no podía en ese momento, prefirió perderse en los brazos que la tenían cautiva y le daban una seguridad completa.
Ellos dejaron atrás todo pensamiento fuera de ellos en ese momento, disfrutaron uno del otro y no dejaron que nada interfiriera hasta el amanecer.
Cuando llego el sol a su punto más alto en el cielo, Kagome abrió lentamente los ojos y se sorprendió al encontrar a Sesshomaru observándola. Ella se encontraba encerrada entre sus brazos y su cabeza había estado en su pecho, su mirada era penetrante pero menos fría a la que conoció por primera vez. Intento salir de la prisión en la que despertó, pero Sesshomaru la abrazo más fuerte y la atrajo hacia él.
-todavía estas cansada, no te muevas- le susurro con voz ronca en el oído de ella.
-pero…
-cállate, todavía tenemos que discutir como manejaremos esto.
Se quedaron así un poco más hasta que la chica tomo la libertad de acurrucarse en él, el youkai no le importo y la dejo en aquella posición. Pero había una persona que rompería aquel momento. Con un gran ruido en la puerta, Irazue entro en el cuarto y al ver a su hijo se dio media vuelta para retirarse sin antes decir algo.
-perdón por interrumpirte querido hijo- su voz era de burla y un poco melosa. Ella era como cualquier madre en un sentido… ¡QUERIA NIETOS!
Sabía que ellos tendrían millones de problemas, pero la idea de nietos era una irrefutable verdad que no podía quitarse de su mente, Rin era un amor y ella la quería como nieta, pero sentía que no era suficiente (no que no la quisiera porque no es nieta biológica) quería más nietos, tenía a Nisshoku para heredar el oeste (Rin no podía porque era humana, también le había preguntado y ella dijo que no), otro niño para que fuera general, una niña para enseñarle la elegancia de los Inu, otra niña para ser una excelente general junto a sus hermanos, otro niño para...
Sus divagaciones se descontrolaron al salir de aquella habitación y llego a desear más casi tres equipos de futbol. Por otro lado, la pareja salió lentamente de la cama. La miko tenia la cara de tomate mientras que el youkai tenía una expresión leve de irritación gracias a su madre. Ambos se vistieron, pero un grito se escucho en el palacio, Kagome tenia el cuerpo lleno de hematomas, desde partes visibles como el cuello hasta en partes donde no debería recibir sol. Sesshomaru también tenia ciertas marcas, en su espalda había unas largas líneas rojas de uñas, en su abdomen unos hematomas como también en el cuello.
Cuando consiguieron cubrir la mayor parte de sus cuerpos salieron para encontrarse con los demás, durante el camino no se acercaron más de lo necesario. En el cuarto donde entraron los esperaban Sango, Nisshoku, Irazue (con una enorme sonrisa de zorro) y la sanadora.
-¡bien, parece que mis hermosos conejitos llegaron!
Kagome son una cara roja quería desaparecer, pero Sesshomaru solo fulmino a su madre con una mirada.
-primero tenemos que discutir sobre la unión, luego hablaran ustedes de los futuros herederos
Nisshoku se divertía al ver las reacciones de sus padres, su madre al perder a Yako fue como una muñeca rota y no podía ser más feliz al verla ahora.
-Kagome, ¿vas a decirle? - sango estaba preocupada por su amiga, al verla sabía que era mejor para ella olvidarse de Inuyasha, pero todavía tendrían un duro momento cuando se revelara aquella unión. También estaba el caso de Nisshoku, no sabía cómo decirle de su "hijo".
-todavía no, creo que lo ocultare hasta que derrotemos a Naraku
La azabache volteo a ver a Sesshomaru para escuchar su "no iras" pero nunca llego.
-entonces no se revelará a la lady todavía, pero debes ocultar tu marca con tus poderes- Le aconsejo la sanadora – tus poderes de sacerdotisa no creo que hayan sido afectados, pero debes tener cuidado
Sesshomaru observaba a Nisshoku, tenia pensado hablar con su hijo sobre contarle a Kagome pero desistió, no tenia completamente la verdad de aquella otra vida y por lo que escucho era un asunto importante.
-Kagome, también…
Sango quiso contarle, pero ambos ambarinos hombres la miraron con negativas y no pudo decir nada.
Pasando las doce de ese día, llegaron el grupo de Inuyasha que fue a la aldea y quería desesperadamente llegar con Kagome para tener una explicación, pero los guardias se lo impidieron. La sanadora ayudo a Kagome con el sello y al finalizar dejaron pasar a Inuyasha.
-¡KAGOME! ¿TU SABES A DONDE SE FUE KIKYO? ¿QUE ESCONDEN?
Los gritos de Inuyasha dieron a la chica un dolor en el corazón, pero lo intento ocultar para todos, pero solo su compañero no fue engañado.
-no se adonde se fue, pero lo de esconder…
Continuo su platica un poco más tranquila cuando Inuyasha le entrego la carta y el sobre, Kagome explico lo que encontraron y mostro el retrato. Al enterarse que la maldición se fue Inuyasha estaba más que contento de poder irse de aquel lugar. Se decidió que el grupo se iría esa tarde después de las debidas preparaciones. Rin y Shippo no querían separarse por que se volvieron por unos días en hermanos.
En el despacho de Sesshomaru, el lord le ordeno a su hijo ir junto a su madre para protegerla y cuidarla.
Cuando llego el momento los sirvientes que se encariñaron con los humanos salieron a despedirlos, pero no Sesshomaru, la miko lo buscaba entre los árboles donde sentía su presencia y con una leve sonrisa se alejó con su grupo. Sesshomaru estaba oculto en uno de los arboles y al verla sonreír decidió que era tiempo de salir también.
Así pasaron los meses y no cambio mucho la relación entre todos, el grupo de Inuyasha junto a Nisshoku viajaban intentando reunir fragmento y encontrar algún rastro de Kikyo, Sesshomaru por otro lado viajaba junto con Jaken mientras que Rin se quedó en el palacio con Irazue.
La pareja no se contactaba a menudo, pero cuando cruzaban sus caminos no podían evitar buscar un espacio para estar juntos a solas, no se profesaban amor eterno ni nada romántico, hablaban de temas triviales y disfrutaban de la compañía, eran discretos, pero su cercanía se fue volviendo más fuerte con cada encuentro decidiendo dar a conocer su relación a la familia de la chica para no deshonrarla. Inuyasha se había vuelto reacio a la idea de perder a Kikyo de nuevo que no presto atención a la sutil situación de Kagome ni su cambio de trato hacia él.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco meses, el tiempo se fue volviendo más largo y Naraku no aparecía. Inuyasha fue convirtiéndose en una persona irracional por su amor perdido, deseaba tanto encontrarla que le importaba en esos días sus compañeros.
Cuando Kagome fue secuestrada por Naraku, Inuyasha encontró una pista de Kikyo y les pidió a Sango, Shippo, Nisshoku y Miroku que la salvaran para poder ir a ver la pista. Todos estaban enojados con él, pero no perdieron tiempo sin embargo cuando llegaron vieron a Sesshomaru llegando con Kagome en sus brazos dormida, cuando la dejo en un lugar seguro se llevó a su hijo y le dio "una lección" por no cuidar a la lady. Ese año fue difícil para aquel equipo, Naraku seguía tras la miko e Inuyasha no era de mucha ayuda por otro lado las cooperaciones de Sesshomaru con ellos se incrementaron… solo cuando Kagome estaba en peligro.
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Era 23 de diciembre, Kagome decidió ir a su casa para pasar navidad allí, pronto lucharían en la ultima batalla contra Naraku. La miko caminaba por la nieve que tenia grandes cantidades de acumulación cuando un ligero mareo la hizo perder el equilibrio, un hombre de pelo plateado la atrapo en un abrazo y la cargo con sumo cuidado.
-cuidado
Sesshomaru sabia que ella se iría aquel día, Inuyasha estaba de pésimo humor, pero la dejo porque tenía una leve consideración por Kagome en querer ir a su casa al ver que se había estado sobre esforzando en la cantidad de energía que usaba.
-gracias
Los dos se contemplaron el uno al otro, comenzaron a caminar y se acercaron al pozo.
-¿vas a venir?
-Hmn, Rin esta con mi madre y Nisshoku fue a alcanzarla
-lady Irazue la quiere mucho- comento Kagome con una sonrisa.
Ambos caminaban juntos, la miko caminaba por delante del youkai y este la contemplaba, le gustaba hacerlo. Ninguno hablaba, solo caminando y disfrutando de la compañía que se ofrecían mutuamente. Al llegar otro lado del pozo fueron recibidos por una persona que no pensaban encontrarse en aquella época.
