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Especial ABC de nuestra Historia

Historia completada

24 de junio 2020

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T

Tradición

Pov Ash

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La batalla contra Lorelei había quedado atrás, y vaya que me había hecho sufrir la condenada pelirroja. A veces creo que lo hizo apropósito solo para que sintiera en carne propia todo lo que sufrió ella cuando ocupaba el lugar que yo ocupe en ese momento.

Pero bueno, es la chica que elegí y no puedo quejarme.

Aunque si debería quejarme de que está muy rara. De una semana para acá, tras la aceptación de mi madre para mudarme a ciudad Celeste con ella, empezamos a buscar un lugar para ir a vivir juntos, no muy lejos del gimnasio y lo encontramos, espacioso, una recamara grande, terraza con vista al mar… era perfecto para ambos. Pero siempre que todo es perfecto, tiene que haber un «pero»

Y este condicional, lo puso ella:

Ash, ¿puedes venir al gimnasio?

¿Qué sucede?

Tenemos que hablar muy seriamente

¿De qué? —pregunté preocupado.

Cuando vengas lo sabrás —y cortó la comunicación.

Así que aquí estoy, camino al gimnasio Celeste esperando por no recibir una mala noticia. Crucé las puertas de cristal y me encontré con Misty ni bien entré. Estaba tras el escritorio llenando unos papeles que debía entregarle a Lance para pedir los recursos necesarios para la ampliación del gimnasio.

—¡Hola Misty! —la saludé como si no me preocupara nada.

—¡Ash! —dejó todo y sin más se acercó para abrazarme—. ¡Qué bueno que llegaste!

—¿Misty que es lo que está pasando?

—Ah bueno —se separó de mí, como desconcertada. ¿Qué estaría pasándole?—. Verás…

El sonido del pokégear de Misty nos interrumpió, ella me hizo una seña para que la esperara y se acercó al escritorio a contestar.

—Daisy

«Llegó»

—Si

«Ok, la puerta ya está abierta»

—¿La puerta? —miré para todos lados y me di cuenta que la entrada al campo de batallas estaba cerrada.

—Entendido —respondió y tras dejar el Pokégear volvió a tomar mi mano para acercarme a la entrada del estadio—. Ven conmigo Ash… esto es lo que está pasando.

Ni bien cruzamos la puerta, Lily y Violeta nos tomaron por los hombros y nos condujeron hasta unas sillas frente a una larga mesa.

—¡Esperen aquí! —ordenaron y volvieron a desaparecer.

—¿Qué sucede? —le pregunté a Misty que observaba la mesa.

—No lo sé, solo me dijeron que tenían una sorpresa para ti —comentó con una mueca que no me dejo para nada tranquilo.

Unos minutos más tarde, aparecieron las tres vistiendo túnicas negras y pelucas blancas, como la de los jueces antiguos. Por el color de ojos de mis futuras cuñadas, distinguí que en el centro estaba Daisy, a la derecha Lily y a la izquierda Violeta.

—Bien —ordenó Daisy con dos golpes de su martillo—. Empezamos el juicio contra Ash Ketchum

—¿Qué yo qué? —exclamé sorprendido—. ¡¿Qué hice?!

—¡Silenció! —ahora ordenó Lily también golpeando la mesa con un martillo. Me iba a dejar sordo—. Y aún tienes el descaro de preguntar ¿Qué hiciste? —aún con el martillo en mano señaló a Misty—. ¿Qué tiene Misty en su mano izquierda?

—Este —la miré y arqueé una ceja antes de volver a mirarlas—, el anillo que yo le regalé.

—¡Es un anillo de compromiso! —ahora Violeta le dio a la mesa con su martillo, ya me estaban asustado y me estaba dando cuenta que Misty no es solo la del carácter fuerte.

—Sí, lo sé —afirmé—, se lo di con esa intención.

—¡¿Y tú crees que con regalarle un anillo —Daisy me señaló ahora con su martillo—, nosotras vamos a dejar que te la lleves?!

Oh… ya veo el problema.

—¿Y qué quieren que haga? —dejé el asiento y me paré decidido—. ¿Qué es lo que quieren que haga para dejar ir a Misty? ¡Haré lo que sea!

No dijeron nada, las tres se levantaron y se llevaron a Misty con ellas dejándome a mí solo.

—¿Y ahora?

Cuando regresaron, aparecieron las cuatro vestidas con un traje de chaqueta y falda color beige muy bonito. Misty se veía maravillosa.

—Bien Ash —Daisy tomó mi mano derecha y la junto con la derecha de Misty, colocando sus manos sobre y debajo de las nuestras—, no te vamos a pedir que te cases con ella para llevártela de aquí.

—Solo vamos a —Violeta también colocó sus manos entre las nuestras—, pedirte que nos prometas que la vas a cuidar, proteger y amar siempre.

—Esta es —dijo Lily imitando a sus hermanas—, una tradición familiar. Te daremos nuestra bienvenida a la familia de esta forma, entrelazando nuestras manos con las tuyas.

Yo solo escuchaba y miraba a Misty que no podía creer las palabras de sus hermanas.

—Porque ahora eres parte de nuestra familia Ash —me informó Daisy con una sonrisa pero con la mirada seria—, no nos defraude.

—No se preocupen —afirmé mirándolas a las tres para después mirar a Misty y sonreírle—. Cuidaré, protegeré y amaré a su hermana, como ella siempre lo ha hecho conmigo.

—Eso esperamos… —y con aquellas palabras las hermanas mayores de Misty, lanzaron nuestras manos hacia arriba.

De ser un hijo único que solo posee a su madre, hoy, tengo oficialmente una prometida y tres hermanas mayores.


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