Fantôme abandona a Marcel y busca un nuevo anfitrión para infectar, decidido a continuar con su búsqueda de voluntades. Mientras, Adrien y Marinette pasan los días entre estudios, adolescencia y entrenamiento como superhéroes, pero con el apoyo de sus mayores y sobrellevando las dificultades. Los héroes de París apenas inician su carrera heroica. ¡GRACIAS POR LEER!
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIAS
ESTAMOS EN ÉPOCA DE PLAGA. EL CORONAVIRUS ENFERMA HORRIBLE Y LOS GRUPOS DE RIESGO SON MÁS VULNERABLES QUE NUNCA. NO HAY SUFICIENTES CAMAS EN LOS HOSPITALES NI VENTILADORES PARA TODOS. QUÉDENSE EN CASA, LÁVENSE LAS MANOS Y CUÍDENSE MUTUAMENTE.
Gabriel es un desgraciado que odio con toda mi alma y en este fic es más desgraciado que nunca y no me voy a cansar de decirlo
Y puede haber spoilers de la tercera temporada.
"BARRERA DEL SONIDO"
Clausura: Lo que nos espera.
Prisión de La Santé. París.
Dos días después. Miércoles. 14:59 hrs.
Gabriel se sentó ante el cubículo de visitas. Su rostro se veía cada vez más amargado si eso era posible. El escape de Emilie de su casa le había trastocado la vida de pies a cabeza. Hasta hacía unas semanas, era el rey de la moda en París, ahora… estaba luchando por su estatus dentro de la población penal, que no se había tomado muy a bien tener a un golpeador de niños entre sus filas.
La investigación que se estaba llevando en su contra estaba arrojando datos perturbadores. La policía había allanado su hogar, encontrando los daños provocados esa noche tanto por Sucker Punch en su huida, como por Chat Noir en su intento por llegar al relicario. Allá abajo en la urna había encontrado a Nathalie, despertando con un fuerte dolor de cabeza provocado por el golpe que le había propinado Emilie y que no quiso explicar cómo se lo habían dado.
Gabriel no pudo explicar eso, para qué necesitaba tanto espacio, como tampoco podía reconocer que su esposa había sido akumatizada. ¡No le habían creído! ¿Ella akumatizada? ¡Pero si le había dejado la cara llena de golpes! Y ni Ladybug ni Chat Noir habían intervenido para detenerla, ¿Cómo osaba decir que su esposa Emilie había causado tantos daños? La mujer estaba desnutrida, se notaba que no había hecho ejercicio en un año, estaba golpeada y tenía una historia mucho más consistente que Gabriel… ¡Hasta habían encontrado a un muerto en aquella bóveda! ¡Ultimado a balazos! ¿Y quién tenía restos de pólvora en las manos?
… Y encima el testimonio de Nathalie, que en serio intentaba ayudarlo, no coincidía para nada con el de su jefe, reforzando así la versión en la que Emilie insistía: su esposo la había encerrado en una habitación blindada (que encontraron en el tercer piso de la mansión) durante un año, sufriendo todo tipo de abusos. Las cosas no pintaban para nada bien para él en esos momentos.
¡Solo estaba intentando revivirla! ¿Y así le pagaba? ¡PERRA! Ya saldría de esa prisión y le enseñaría su lugar. ¡Nadie lo abandonaba así! Menos después de lo que había estado dispuesto a arriesgar para salvar su vida.
Sucker Punch le había dado una buena tanda de golpes en su escape. ¿Acaso eso no era ilegal? Se cobraba por las palizas que le había dado a su hijo. ¡Pero el muchacho se las había buscado! No lo quería volver a ver en la vida. Oh no, ¡ella volvería con él!, o no la dejaría vivir en paz. ¡Aunque tuviera que matarla!
Gabriel miró a su visitante con burla, recibiendo una mirada igual de burlona. Al mismo tiempo, y casi a desgano, ambos tomaron el teléfono.
—Si supieras hablar con señas, monsier Agreste, esto habría sido más fácil —dijo Marcel con ironía— Habla tranquilo. Fantôme cubre nuestra conversación.
—¿De la misma manera que le robó el alma a Ladybug?
Marcel sonrió de costado. Sus ojos se ensombrecieron, pero Gabriel rodó los suyos.
—¿Qué quieres? Creí que seguías huyendo del Sauce Llorón.
—Lo estoy. He tenido que esconderme bien. O hubiera venido antes. Ni bien me agarre, me mata.
—Lástima. ¿Qué quieres?
—Un mejor portador.
—¿Huh?
—Perdiste tu miraculous, a tu mujer. Tu prestigio. ¿No quieres recuperar ese poder para vengarte?
Gabriel entrecerró los ojos. Habría aprendido por las malas que Fantôme era traidor y solo jugaba por las suyas. Este ofrecimiento estaba lleno de trampas y no confiaba del todo. Ladeó la cabeza.
—Estoy hablando con Fantôme, no con Marcel, ¿verdad?
—Así es.
—¿Qué pasa con Marcel?
—No puede hablar. No lo dejo.
—En serio, Buscas un mejor portador. ¿Qué pretendes? ¿Qué gano yo? Porque si me vas a infectar y a tratar igual que a Marcel …
—Ganas poder. La capacidad de escapar de aquí, de volver a ser Papillón, pero de otra manera. Más poderosa y peligrosa. Y yo… gano protección de ese maldito Sauce Llorón.
—No vas a respetar ningún trato. Ya me engañaste una vez, ¿en serio me crees tan tonto como para aceptar?
Una sombra comenzó a abandonar el cuerpo de Marcel, quien poco a poco perdió fuerza a medida que la sombra lo abandonaba. Una suerte de arenilla entró por el teléfono del lado de las visitas y salió por el lado de Gabriel. Éste alejó de sí el auricular y trató de ponerse de pie, pero la sombra le entró con la nariz y boca.
—No tienes opción, Gabriel. Solo puedo prometerte que tendrás a tu mujer de regreso.
—ARGH.
—Yo necesito un escondite y un mejor portador…
Gabriel no pudo evitar la invasión de Fantôme, quien pronto tomó control de su mente y sofocó su presencia. No, no quiso tragarse su voluntad, ¡Era impura!, pero sí sería un mejor vector para moverse por la vida de lo que había sido Marcel.
—¡FUERA DE MI MENTE! —reclamó Gabriel con toda su fuerza. Recibió un golpe eléctrico que le dolió hasta la última fibra de su alma.
—SILENCIO. Ahora yo estoy al mando.
Marcel colapsó y cayó de la silla, con un golpe sordo. Sorprendido, o así lo quiso hacer ver Fantôme, quien ya estaba en control del cuerpo de Gabriel, se puso de pie y llamó la atención del guardia, quien rápidamente activó el protocolo para estos casos. No supo qué pasó con el hombre, pues en ese momento otros guardias entraron a su lado del cubículo y lo sacaron de ahí, de regreso a su celda.
No se resistió, se concentró en anular la presencia de Gabriel. ¡Tenía planeado quedarse quietecito, con el perfil bajo, que el Sauce persiguiera a Marcel, por lo que durase, mientras él planeaba su venganza desde la seguridad de su celda.
—Tendré la voluntad de Ladybug… quizás la de Chat Noir. ¿Gabriel? Ja. Puede que te devuelva a tu esposa… puede que no.
Al fondo de su mente, Gabriel comenzó a gritar.
Departamento de los Graham de Vanilly. París.
Esa tarde. 17:34 horas.
El día había sido tranquilo, y una vez terminada la jornada escolar, Adrien y Marinette habían ido juntos al departamento que ahora era el hogar de Emilie y Adrien, al menos de momento. Amelie no estaba en París, había viajado de regreso a Londres a atender a su familia ni bien se convenció que su hermana y sobrino estarían bien por su cuenta unos días. Ciertamente volvería la próxima semana, pues Emilie iniciaba el proceso de divorcio y quería acompañarla en tan duro momento.
El abogado que se había conseguido Amelie para que ayudara a su gemela con los trámites de divorcio estaba decidido a desplumar a Gabriel Agreste en favor de Emilie. La actriz lo único que quería era verse libre de ese hombre y que nunca más se le acercara ni a ella ni a su hijo.
Había que tener paciencia.
—¡No, no, Marinette! Tienes que pensar en un gesto específico y único, que le indique a Tikki que invocas la transformación —explicó Adrien a Marinette, usando señas, tratando de ser paciente— Yo lo hago todo el tiempo con Plagg.
Ambos muchachos estaban sentados en el suelo de la sala, con algunos cuadernos cerca, pero no digamos que estaban concentrados en sus apuntes de clase. Eran otros los temas que los ocupaban.
—Pero Marinette lo está haciendo bien… soy yo la que no entiende —se lamentó Tikki con señas muy torpes, que Plagg le corregía.
—Ouh, Tikki, no digas eso… —Marinette se volvió hacia Adrien— ¿Tuviste problemas al principio con Plagg?
Adrien asintió, pero siguió insistiendo en su explicación. Ambos héroes estaban decididos a transformarse esa noche y salir a patrullar por París. Sería la primera vez que Marinette invocase el poder de su miraculous desde que había quedado sorda, por lo que las expectativas eran altas. Adrien tomó las manos de Marinette y volvió a explicarle el proceso usando ese medio de comunicación tan íntimo que habían descubierto.
—¿Qué crees que se estén diciendo? —se preguntó Tikki en voz alta, mientras veía a los chiquillos mirarse con ilusión y concentración.
—Déjalos coquetear en paz, Sucrette —rió Plagg mientras se comía un queso— A propósito, ¿qué es lo que sigues sin entender?
—¡Es que no se me dan las señas!
—¡Piensas demasiado, Sucrette! —Plagg se incorporó y se puso frente de Tikki— Lo que tienes que hacer es mirar a Marinette a la cara cuando esté por transformarse y dejarse llevar. ¡Recuerda que las señas son un lenguaje más! Eso es todo.
—¡Pero…!
Adrien llamó la atención de Plagg, quien flotó hasta quedar frente a frente con él. Entonces el chiquillo estiró el puño hacia el frente y activó la transformación con relativa facilidad. Segundos después, ya como Chat Noir, se desperezó por completo. Se puso de pie, ayudó a Marinette a levantarse y aprovechó el impulso para besarle los labios.
—Tú puedes hacerlo, mon coeur —dijo Chat mientras duraba el beso.
Marinette sonrió por completo sonrosada. Miró a Tikki, quien decidida voló hasta quedar frente a frente suyo. Con señas tímidas, la Kwami le dio ánimos y se infló de valor. ¿Un gesto distintivo? Podía hacerlo, solo… tenía que elegir uno. Pero ¿Cuál?... o quizás se estaba complicando mucho con la cuestión. Solo tenía que… ¡OH, YA SABÍA! Sonrió de oreja a oreja, se pasó la mano izquierda por la oreja como despejándose el cabello y pensó con todas sus fuerzas.
—¡Tikki, Transfórmame!
La kwami sonrió llena de alegría cuando sintió que se activaban los poderes del miraculous y era absorbida dentro de los aretes. Marinette se transformó por fin en Ladybug después de mucho tiempo, lo cual la llenó de emociones encontradas. Su primer impulso fue abrazar a Chat, luego fangirlear, también lloró un poco antes de volver a fangirlear y abrazar a su gato una vez más.
—¡LO LOGRÉ, CHATON, LO LOGRÉ! ¡Pude Transformarme! ¡ESTOY FELIZ!
Chat Noir estaba tan contento como Ladybug, a quien abrazó con ganas. Ambos saltaron de alegría celebrando esta pequeña victoria. La heroína entonces se revisó a sí misma. El traje no parecía haber cambiado mucho, pero sí se notaba diferente. Al igual que el traje de Chat, parecía advertirle con vibraciones de dónde venían los sonidos y como que los poderes de Tikki afilaban sus demás sentidos. Ahora tenía antenas que también parecían cumplir con este rol. Entonces, siempre con las manos entrelazadas, miraron por la ventana.
—¿Estás pensando lo mismo que yo, Chaton?
—¿Tú y yo contra el mundo, ma lady?
—¡Hora de Patrullar París!
¡CLAP, CLAP!
Ambos héroes estuvieron a punto de saltar por la ventana cuando los trajes les advirtieron que estaban siendo observados. Las luces comenzaron a encenderse y apagarse casi a propósito para así llamar la atención de los adolescentes. Se voltearon con timidez solo para ver a Emilie cruzada de brazos y una expresión severa.
—¿Qué se supone que están haciendo? Deberían estar estudiando.
—¡Perdón maman! Pero ya terminamos y… quisimos ver si Ladybug podía activar sus poderes.
—Y veo que puede. ¡Felicitaciones, cariño! Pero… ¿Pero qué dijo el maestro Fu al respecto?
—Que me lo tomara con calma… —respondió Ladybug cohibida— ¡Y así lo haré, Madame! Además… solo será una patrulla corta.
—Más les vale.
Emilie caminó hacia ellos y los revisó, arreglándoles el cabello aquí y allá, como asegurándose que no iban a pasar frío. Prodigó la misma preocupación tanto con su hijo como con la chica. No iba a poder detenerlos, y bueno… el que no haya habido akumas no quería decir que los muchachos debían detener su entrenamiento. Había muchos peligros allá afuera, debían ser responsables y seguir con su formación como superhéroes.
Además Emilie tenía un mal presentimiento, corazonada que tanto Wang Fu como Marianne compartían. Incluso Julián Blackchurch parecía estar involucrándose más. Intuía que un nuevo villano se alzaría con el hueco dejado por Papillón… y eso sucedería pronto. ¡Era bueno que los héroes de París se mantuvieran en forma!
—¿No se supone que debían avisar antes de salir? —preguntó Emilie.
—¡Perdón maman! Ya te avisábamos… —Se disculpó Chat Noir.
—¡Mil perdones, madame! Se nos pasó.
—Sí, claro, como no. ¡Se les pasó! Esa no se la creen ni ustedes: ni siquiera lo pensaron —la mujer sonrió cómplice, y se puso las manos en las caderas— ¿Así que van de patrulla?
—Sí —afirmó Chat.
—Una corta, para no perder la costumbre —añadió Ladybug.
—¿Tendrán cuidado? —preguntó Emilie— Recuerden que los dos están desafiados. Deben ser más cuidadosos.
—Mamaaaaaaaaaaaaaaaan…
—Por majadera que suene —Emilie se sopló el flequillo.
—Seremos cuidadosos, madame. ¡Es solo para no perder la costumbre! —añadió Ladybug con dulzura.
—¿Practicarán los ejercicios que les enseñamos el fin de semana con el maestro Fu? —insistió Emilie con decisión. Ambos héroes asintieron como niños buenos— Bien. Tienen permiso hasta las 20 hrs.
—¡Pero es una patrulla nocturna! —reclamó Chat Noir— ¡Mínimo hasta la medianoche!
—¡Hasta las ocho dije! —Emilie dijo muy firme y sus señales así lo hicieron ver. Pero entró en modo dulce otra vez casi en seguida —Quiero que lleves a Marinette a su casa a más tardar las 19:30 y a ti te quiero aquí a las 20. ¡Sin chistar, Chaton!
—¡Hmpf! Está bien, maman.
—¿Madame? —preguntó Ladybug— ¿Entonces nunca más patrullaremos de noche?
Emilie negó con la cabeza.
—No mientras sean menores de edad y yo pueda evitarlo —explicó tajante, pero sonrió al ver a los muchachos: parecían perritos recién apaleados —¡Allez! ¡Vayan a su patrulla! Diviértanse. ¡Y no me hagan ir por ustedes si no llegan a la hora!
Chat Noir abrazó a su madre y le dio un beso en la mejilla, tomando a Ladybug de la mano apenas dándole tiempo para despedirse. Ambos héroes, sin siquiera asegurarse que no eran vistos, se lanzaron por el balcón hacia la calle y pronto se perdieron entre los techos de París. Más parecía que jugaban que patrullaban, pero estaban tan contentos, que ni siquiera tuvo el ánimo de regañarlos.
Emilie sonrió todo el tiempo. Sobre su hombro derecho se asomaron Nooroo y Duusu, sonriendo de buena gana.
—Esa sonrisa me gusta ama —dijo Nooroo— ¡Por fin la veo feliz otra vez!
—Es que lo estoy.
—Los niños se van a portar bien —dijo Duusu— No les quite estos momentos… se vienen tiempos duros.
—Bueno. El trabajo de un superhéroe nunca termina. Y es mejor estar preparados para el próximo villano —Emilie miró hacia el horizonte y el bello perfil que tenía de la ciudad de París—. Esos dos merecen disfrutar su juventud.
Nooroo y Duusu se miraron y se tomaron de la manita. Luego miraron a su portadora y los tres suspiraron. Mejor disfrutaban estos momentos de felicidad… mientras durasen.
Era algo que todos merecían.
FIN DEL FIC.
POR
MISAO-CG
Publicado el viernes 17 de abril de 2020
Notas finales: Y aquí llegamos al final de esta aventura. ¡Mucho les agradezco la paciencia y el hermoso apoyo que me dieron! Fue muy lindo el ejercicio y lo disfruté montones. Como ven, Papillón desapareció, pero pronto otro villano se alzará con el poder y así los héroes de París tendrán más aventuras. Un poco abierto el final, pero la vida sigue y esto también es válido con las historias. Sigo con mis proyectos, al menos tres que ya tengo esbozados desde antes de las cuarentenas (culpa de Abby que me alienta y anima) y uno que es fruto de la cuarentena y es el que voy a escribir ahora. Hasta ese momento, los dejo, pero sigo en mi metro cuadrado planeando y escribiendo. ¡MANTÉNGANSE a salvo! En casa si es posible y ánimo, que esta plaga la derrotamos entre todos. Paciencia y resistencia: saldremos más fuertes de esta si logramos pasar la prueba. Un abrazo a todos.
Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, estoy aprendiendo esto del uso del guion de diálogo y salí más cabeza dura de lo esperado, así que un poco de paciencia en lo que aprendo. ¡MUCHAS GRACIAS POR EL APOYO AL FIC!
Gracias Arianne Lune, le puse mucho cariño a esto y me agrada que esto te haya gustado. Ten, muffins de chocolate libres de coronavirus. ¡GRACIAS POR LEER Y POR TU APOYO!
Como ves Guest, Gabriel sí recibió su merecido, no solo por enfrentar la justicia, sino… por confiar en entidades de dudosa reputación. Ten, muffins de chocolate libres de coronavirus. ¡GRACIAS POR LEER Y POR TU APOYO!
NO HUBO ANIMALES LASTIMADOS DURANTE LA PRODUCCIÓN DE ESTE FIC
El Gorila no cuenta como animal. Será sentimonstruo, pero tiene tiene sentimientos… y no fue lastimado.
Marcel quedó en coma varios días después de que la sombra lo abandonara. Nunca despertó y falleció a la final. Nadie lo lloró.
Gabriel sigue en prisión y apenas llama la atención. Emilie consiguió el divorcio y varios bienes, pero su ahora exesposo apenas chistó, lo que la tiene preocupada: como que sospecha que es Fantôme quien está al mando ahí y no Gabriel.
Y por cierto, Fantôme sí está planeando actuar a la primera oportunidad que tenga, sembrando el pánico, robando voluntades. Por lo visto los héroes de París pronto entrarán de nuevo en acción.
Chloé le comunicó a su mamá, llena de vergüenza, de su vocación de ser enfermera. Audrey apenas levantó la mirada de su teléfono y le dijo que o mejoraba sus notas o se olvidaba de su sueño… como Chloé sabe que sus notas no son buenas, se puso a hacer berrinche… a lo que Audrey, tras resoplar de disgusto, le dijo que si veía que se esforzaba en mejorar su desempeño académico, ella la ayudaría a ser la enfermera más glamorosa de París.
Y miren nada más, Chloé se lo tomó en serio.
Ah sí, Nathaniel sigue estando en el clóset respecto de su diabetes, pero para eso tiene a su novia que lo atormenta para que se cuide.
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados.
Prisión de La Santé: (en francés: Maison d'arrêt de la Santé) o Paris – La Santé es una prisión administrada por el Ministerio de Justicia situada en el 14 arrondissement de París, Francia. Es una de la más famosas prisiones en Francia, con alas para prisioneros VIP y de máxima seguridad.
La Santé es una de las tres principales prisiones del área de París, y es la única de París intramuros; la Prisión de Fleury-Mérogis, la cárcel más grande de Europa y la Prisión de Fresnes, localizadas en los suburbios del sur, son las otras dos.
Fue diseñada por el arquitecto Joseph Auguste Émile Vaudremer. Su construcción se inició en 1861 y fue inaugurada el 20 de agosto de 1867. Construida en el sitio de un antiguo «marché aux Charbons» (mercado de carbón), remplazó el convento de las Madelonnettes, transformado en prisión durante la Revolución francesa. Antes de ello, en el mismo lugar se levantaba "casa de salud" (en francés, santé significa Salud), construida por orden de Ana de Austria, establecimiento que fue transferido en 1651 a lo que hoy en día es el Centro Hospitalario Sainte-Anne, unas calles al sur de esta cárcel.
Al inicio la cárcel tenía 500 células, alcanzando las 1000 en 1900 al cierre de la Cárcel de la Grande Roquette, en el actual 11º distrito. Las células tienen unas dimensiones de: 4 m de largo, 2,5 de ancho y 3 de alto. Llegó a haber hasta 2000 detenidos, repartidos en 14 divisiones.
Durante la Segunda Guerra Mundial, fue usada tanto para encarcelar criminales comunes como para opositores y resistentes a la ocupación alemana. El 14 de julio de 1944, al encontrarse la Fuerzas Aliadas cerca de la ciudad, los prisioneros iniciaron un motín, que fue sofocada con gran brutalidad y pérdida de vidas por la Milicia de Vichy.
Una de sus particularidades es que hasta en 2000 los detenidos eran repartidos al interior de la prisión por origen geográfico y étnico. Una parte de los detenidos (principalmente los que continuaban sus estudios) eran reagrupados en secciones, pero la mayoría de ellos estaban diseminados en 4 bloques:
bloque A: Europa occidental
bloque B: África subsahariana
bloque C: Magreb
bloque D: resto del mundo.
Actualmente solamente el bloque A sigue funcionando, los demás han sido cerrados en previsión de próxima reforma y ampliación.
En el año 2000, la jefe médico de la prisión, Veronique Vasseur, publicó un libro en el que relataba las malas condiciones de la prisión: suciedad, insalubridad etc. El libro conmocionó a la opinión pública y motivó la creación de una comisión parlamentaria para el estudio de la situación.
