Capítulo 23: ¡Fuera miedos y tonterías!
«Sálvame de mi lujuria, Viktor.
Me encanta todo lo que tus manos tocan, Vitya.
Y me encanta más la manera en que solo me tocan a mí. Justo en donde me gusta que me toquen.
Oh, cariño, esto se está volviendo un amor desenfrenado y loco desde que conocí, algo me dice que esta noche será infinita con esas manos tocándome como todo un Dios del erotismo.
Por favor, no te detengas...
Me encanta que me toques y me hagas sentir que caigo en las profundidades de un abismo de liviandad, dejándome sin esposas para castigarte de la forma más pagana y magistral jamás vista.
—Azótame el culo con tus manos mientras me la metes más profundo en cada embestida magistral —suplicó Yuuri, sonriendo.
—Yuuri, mi cuerpo arde en el deseo de tus dedos arañando mi cintura y tus dientes destrozando mi ropa con vehemencia hasta dejarme desarmado —refutó Viktor con la respiración muy agitada—¡Grita mi nombre!
—¡Viktor!».
—¡Yuuri! —gritó Phichit, apareciendo en la sala y luego chasqueó ambas manos al ver que su amigo estaba en el sofá hablando dormido—. ¿Amigo estás bien? Acabas de gritar el nombre de Viktor.
Yuuri abrió los ojos de golpe. Luego de la cena se había quedado como piedra, de hecho, el japonés recordó ese día que él y Viktor debían intentarlo de nuevo, pero no, esta vez sería al modo de Yuuri.
Yuuri suspiró y miró a su amigo.
—Por supuesto, y todos lo oímos claramente —apareció Chris haciendo su entrada junto a Viktor, quien tenía cara de preocupación por Yuuri.
—Bebé, ¿estás bien? Te quedaste dormido en el sofá y estás sudando mucho.
Le pasó un pañuelo, con el cual empezó a secar el sudor del rostro de su amado azabache.
Yuuri sacudió su cabeza varias veces, quería asegurarse de que ya estaba despierto, pero cuando su amigo le gritó y le dijo eso, quería morirse de la maldita vergüenza cuando los otros aparecieron allí. ¡Maldita sea! No iba a decirles que soñó algo realmente erótico. Solo puso cara de asustado y disimuló lo más que pudo.
—Tuve una pesadilla donde Viktor era sepultado por una avalancha —les contó de su pesadilla nocturna, la cual solo había hablado con su madre sobre, pero ahora quería ver la reacción de Viktor dada su insistencia con el tema—. Viktor, no vuelvas a esquiar por ahora, por favor, tuve un mal presagio —dejó a todos impactados y muy preocupados cuando le pidió a Viktor algo casi imposible.
Viktor se quedó embobado, a la vez que asustado por lo que dijo, pero luego intentó mantener la calma y sonrió a medias cuando le hizo tal petición, era la segunda vez que Yuuri lo recalcaba. Iba a ser tarea difícil que Yuuri le dejara ir a esquiar por última vez.
—Tranquilo, mi Yuuri, solo fue una pesadilla, a veces el subconsciente refleja nuestros más grandes miedos de alguna forma, pero, ¿estás seguro que todo está bien?
—Sí, eso creo, vale, tenemos cosas pendientes, Viktor... —respondió el japonés algo confundido.
¿Qué diablos le estaba pasando? Un par de noches durmiendo y jugando con Viktor en la cama ya lo estaba dejando desgastado.
—Eso crees... — repitió su mejor amigo y Viktor frunció el ceño.
Al parecer Phichit no le creyó mucho. ¿Qué se traían esos dos con sus expresiones? Es como si hablaran a sus espaldas y eso a Viktor le incomodaba un poco, porque asumía que Yuuri no estaba siendo sincero en ciertos aspectos con él.
A ese tonto le pasa algo o Viktor ya lo tenía estúpido, quizá ambas cosas tenían que ver.
La verdad es que tanto Yuuri como Viktor lo intentaron varias veces esa semana sin problema alguno, ya saben, tener adiestramiento antes del sexo. Yuuri terminó agotado y se estaba preparando de forma muy lenta. Los juguetes que usaba Viktor podían ser un tanto agotadores a medida que incrementaron su nivel de dificultad.
De hecho, en esos intentos Viktor no había usado los dilatadores todavía, pero ayudó bastante a Yuuri con sus largos dedos y éste sintió más placer que alguna molestia con tan solo dos dedos. Por eso ahora Yuuri estaba listo para ir más allá de lo acordado.
Yuuri se mentalizó y se dijo así mismo muchas veces que la primera vez con la persona que amas no siempre tiene que ser un dolor de cabeza, y como era de esperarse, a Yuuri le gustó mucho esos juegos, pero como todo tiene un límite, llegó un momento en que el japonés no soportaba más los juegos de Viktor.
Ahora Yuuri que está listo para la siguiente fase, no sería impedimento para demostrarle su lado erótico, aquella sensualidad que quería salir de su interior a patadas y sonreírle de forma descarada a Viktor. Yuuri tenía que bailar para Viktor. Esa idea ya venía dando vueltas en su cabeza desde que habló con Phichit en Turquía.
El problema es que el japonés era demasiado impaciente y no deseaba ser torturado con tanta espera en su primera noche juntos. Sin embargo, debía ser paciente. Por eso, ambos finalmente se pusieron de acuerdo para empezar hoy esa misma noche con los dilatadores, los cuales tenían cinco niveles y el último estaba ajustado al tamaño de la entrepierna de Viktor, dado que eran personalizados.
Yuuri dio varias respiraciones y dejó de pensar tanto las cosas. Luego fijó su mirada en los ojos de su mejor amigo, quien lo miraba más que desconcertado, obviamente. Phichit no se iba a comer ese cuento fácil.
Phichit podía leer la extraña mirada de su amigo. ¿Acaso era una llamada de auxilio? No lo sabía, pero iba a averiguarlo sin duda alguna.
—Yuuri: ¿Pensaste en lo que te dije por teléfono cuando estabas en Turquía?
Viktor y Chris se miraron extrañados.
A lo que Chris le hizo señal al ruso de que tenían que irse de allí, parece más una conversación íntima entre amigos no debía ser interrumpida por nada del mundo. También le recordó que tenía que ir a hacer unas diligencias importantes con el médico genetista que estaban viendo desde hace un año por otro asunto de Viktor.
—Amor, recordé algo, debo ir a retirar unos sellos importantes en el fiscal, es un trámite importante que ando haciendo y hoy llegaron, así que debo recogerlo, pero apenas los recoja vuelvo enseguida, solo me tomara una hora —era parte de algo significativo que el ruso estaba hablando con un gran amigo suyo llamado Teodoro—. Te veo después, mi Yuuri, te amo.
—¿Trámite? —Yuuri siempre veía que Viktor hacía diligencias, pero no se había atrevido a preguntar por qué—. Lo siento, bueno, ve tranquilo, yo también te amo.
—Te voy a contar después, ¿te parece? —le dijo Viktor y le dio un dulce beso a Yuuri, quien sonrió de forma amable a su novio—. Te lo prometo, no es nada del otro mundo, es algo muy interesante en lo que mis padres habían invertido desde mucho antes de que yo naciera y es parte de una herencia familiar.
Yuuri se quedó asombrado a la vez que intrigado, pero entendía perfectamente esos asuntos de familia. Así que solo asintió y se despidió de él con un beso largo y tendido. Parece que cada vez que se despedían Yuuri se ponía nervioso, no quería soltarlo, ya estaba tan acostumbrado a Viktor.
Luego de que ambos se fueran, Phichit se sentó en uno de los sillones y lo miró con esa cara de amigo preocupado, pero a la vez estaba juzgando esas actitudes raras por parte de Yuuri.
—Respondiendo a tu pregunta, sí, lo pensé y siento que ya estoy listo para mostrarle ese lado mío que él no conoce —se refirió a ese lado sexy de bailar, mientras su amigo frunció el ceño esperando otra respuesta—. Es solo que ahora me siento un poco nervioso por otras causas. Phichit: En realidad tuve un sueño muy erótico hace un momento, pero anoche tuve una pesadilla que solo hablé con mamá, o sea esta pesadilla que les acabo de contar. Y ahora resulta que ahora tenemos otro secreto que Viktor tiene sobre sus padres y que me empieza a dar vueltas en la cabeza y no paro de sentirme preocupado por cualquier tontería. Él dice que no se irá, pero a veces tengo miedo de eso también.
Phichit asintió y absorbió el té de la taza que estaba tomando.
—Ya veo, amigo. Debes hablar con Viktor sobre tus temores, al menos eso pienso. Él se ve que está haciendo un gran esfuerzo por ir contándote sucesos de su vida poco a poco, y eso no es un proceso fácil, lo estoy aprendiendo con Alan, así que tampoco es para que te alarmes porque hay cosas que quizás él no te ha dicho, pero que te va a decir con el tiempo cuando haya más confianza. Yuuri, ustedes dos lo han venido haciendo muy bien y no digo que todo va a ser perfecto siempre, pero hay que tratar de que así sea y pelear en lo menor posible.
Le aconsejó Phichit con una sonrisa guiñándole un ojo y dándole una taza de té para que se relajara un poco. La cara de Yuuri parecía demasiado tensa ese día. Había estado actuando desde la mañana de ese modo, así como un hombre nervioso por haber cometido algún crimen.
—Sí, tienes razón, quizás me estoy ahogando en mi propio vaso de agua y estoy muy nervioso —Yuuri tomó el té que le ofreció su amigo y bebió un buen sorbo—. Gracias, Phichit, ¿Qué haría yo sin ti?
—Estupideces —respondió su amigo sin titubeo alguno, haciendo que Yuuri se echara a reír—, pero hablemos de algo más alegre, ¿cómo van los juegos sexuales con él? Y no mientas que ya estoy enterado de tus pequeños quejidos de placer, los cuales se han escuchado todas estas noches. Recuerda que estás en la casa de tus padres.
—¡Phichit! —Yuuri escupe el té, el pobre japonés sintió vergüenza y casi se le cae la cara de lo roja que estaba—. ¡No empecemos! ¿En serio? Hablar de esto es vergonzoso.
—Pero es necesario. Dime, Yuuri, ¿de qué tamaño es el pepino de Viktor? —Preguntó curioso su amigo ahora que estaban solos y podían hablar de manera tranquila.
—Phichit... En serio ¿Qué pregunta es esa? —Yuuri se hizo el indignado por su pregunta intentando evadirla, estaba un poco incómodo con el asunto.
—No me vengas con esa tontería, te conozco, cerdito, no somos niños, vamos a ponernos serios —Phichit acaba de insultar a su amigo de forma divertida y Yuuri casi que le puso mala cara—. ¡Está por encima de la media y no me quieres decir!
—¡¿Y qué es para ti estar por encima de la media?! —Yuuri se exasperó y se puso más nervioso de lo que estaba para esa noche y Phichit lo notó—. No te diré.
—Entonces adivinaré —dijo riendo ante tal negativa, era crucial para poder ayudarlo—. Viktor la tiene...
—Detente —le ordenó Yuuri y Phichit lo miró de reojo con una sonrisa picarona—. Está bien, tú ganas y solo porque me has ayudado con consejos.
—Así me gusta, Yuuri —dijo su amigo con una sonrisa de satisfacción, esperando que se la describiera bien.
—Pues le pongo 18 cm erecto y está bien así, pero lo que me preocupa no es su tamaño —dijo Yuuri finalmente sentándose en uno de los muebles y ganándose la atención de su amigo—. Lo tiene grueso y eso es lo que más molesta cuando usa dos dedos y hace tijeras, digo, no me la ha metido, pero estoy nervioso porque no ha logrado dilatarme lo suficiente, pero hoy estoy listo para usar los dildos que tiene, tiene diferentes grados para la dilatación.
—Ya veo, así que era eso —Phichit dejó la taza de té a un lado e intentó contarle su historia con Alan—. Cuando Alan y yo estuvimos en la cama y me metió su...
—Cierra la boca, no quiero escuchar lo que te hizo Alan —y era verdad, porque él tampoco quería contar su historia con Viktor, eso era privado—. Solo me pondré más nervioso si me cuentas esas cosas, mejor dejaré que Viktor me guíe.
—Tienes razón, pero yo si estoy interesado en ayudarte a buscar métodos para esa gran verga que te van a meter —Phichit soltó un inmenso manual de hierbas que encontró en la biblioteca del papá de Yuuri—, esto que ves aquí vale mucho oro, tiene de todo un poco y te recomiendo la sección para el sexo anal. Es muy buena, Yuuri.
—¡¿Qué cosa?! —Yuuri hasta que dio un salto y miró el libro sudando—, ¿este libro tiene todo eso? ¿De dónde lo has sacado Phichit?
—Oh amigo, como se ve que no has terminado de registrar la biblioteca de tu padre, tiene muchas cosas interesantes —una sonrisa pretenciosa se dibujó en los labios de Phichit y Yuuri tragó fuerte—. Échale un ojo antes de intentar algo, léelo, la verdad me ayudó mucho en su momento con Alan. La medicina es muy buena para el dolor y las molestias, no deberías preocuparte por eso, más bien yo creo que tu problema es mental, no es el dolor, es el miedo a hacer el ridículo y no hacerlo bien, pero lo harás bien, amigo.
Yuuri tragó en seco y vio cómo su amigo se cruzó de piernas mientras leía una revista de moda luego de decir todo eso muy seguro de lo que decía. Tal vez tenía razón sobre todas esas excusas, que no eran más que un cúmulo de miedo mental por otros asuntos.
El japonés leyó por encima las recetas de remedios que servían como anestesia. Los ungüentos eran perfectos para hacer un bálsamo a base de aceites esenciales que servirían para la primera vez. También hablaba de usar las velas con aromas calmantes en la habitación para relajar el cuerpo.
Yuuri lo revisó por un largo rato, quince minutos para ser exactos.
—Ya veo, es muy bueno, es verdad y quizás sí tengas razón en lo otro, ¡fuera miedo! Viktor es a quien yo más amo en este momento y nada se arruinará porque si hay amor no siempre habrá una mala noche —cerró el libro con fuerza, guardando el mismo en su maleta—. Bueno, debo preparar la medicina de Viktor, sus masajes y todo lo que tengo que hacer de forma semanal. Hoy le toca una dosis más alta, pero hoy mismo haré el baile.
—Déjame ayudarte, amigo, será más rápido antes de que venga que Viktor y ya tendrás todo el tiempo del mundo para él —sugirió Phichit en modo cómplice.
Yuuri sonrió y asintió.
—Entonces ve y acomoda todo en el taller bien, enciende las velas aromáticas y algunos inciensos de lavanda y vainilla. —Yuuri le dio sus anotaciones de cómo tenía que ir a acomodar la habitación, es importante para las energías que todo esté en perfecto orden.
Phichit se fue al taller de inmediato con las instrucciones de Yuuri en mano y empezó a hacer todo tal como Yuuri lo tenía escrito en su cuaderno.
Yuuri empezó a preparar las emulsiones que Viktor debía beber antes de relajarse y recibir su terapia semanal. También dejó listo todos los bálsamos necesarios para el dolor de su pierna y la regeneración de su rodilla, esta vez las medicinas serían más potentes y seguramente le darían algo de sueño cuando terminara.
Yuuri se aseguró que en cada sesión la dosis subiera porque su cuerpo debía asimilar las medicinas y dejar que estas actuaran, eso hasta ajustar la dosis.
Cuando todo estuvo listo, Yuuri cayó en tentación y miró el libro que le dio Phichit.
—¿No hará daño probar que tan bueno serían estas pomadas? —Se dijo así mismo mientras observaba a lo lejos como Phichit ya casi que había terminado de acomodar el taller—. Bien, entonces voy a preparar esta, se ve bastante fuerte y efectiva.
Yuuri miró la receta por un rato.
—Así que al final lo harás —Phichit lo sorprendió, poniendo el cuaderno de Yuuri a un lado—. Tienes que dejarlo reposar unas dos horas antes de usarlo, o dejarlo en el refrigerador hasta el día en que lo uses realmente, es para que sea más efectivo.
—Lo sé, estaba pensando en hacer ese lubricante potente, tiene cuatro cosas en una sola —le señaló el libro—, su receta contiene anestesia local, una hierba que sirve como relajante, otra para dilatar y otra para potenciar el placer sexual.
Phichit sonrió y dio un silbido asombrado de lo que quería hacer Yuuri. Ni siquiera él se había atrevido a hacer esa receta.
—Amigo, eso sí que es un cóctel de hierbas muy potentes, yo solo hice el que tenía anestesia y relajante muscular porque era el más sencillo y tu padre me ayudó. El resto, creo que sería bien divertido mientras tu pareja se encarga del placer, ¿no crees?
—Lo sé Phichit, es como hacer trampa en un examen, pero es solo una vez que lo usaré todo, no quiero que mi primera vez duela para nada, quiero disfrutar mucho y hacer gozar a Viktor.
—Yuuri, ¿acaso no te sientes seguro de que puedas hacerlo disfrutar sin esto? ¿Qué hay de que él disfrute tus expresiones haciéndote sentir placer y dilatándote?, eso también es excitante para él, ver cada mueca en tu cara y disfrutar.
—Phichit, va a disfrutarlo, pero también se trata de mí ¿Qué novio quiere ver al amor de su vida quejarse? Ninguno, llorar de dolor no es lo mismo que llorar de placer, yo no querría eso para Viktor, si fuese su caso —se quejó Yuuri cerrando el libro algo frustrado de nuevo, justo cuando tenía algo de esperanza—. Olvídalo. Veré cómo me las arreglo.
—Oye, no, espera, hazlo si así lo quieres, pero al menos lee un poco más el manual, estúdialo y mira cómo funciona cada cosa, solo lo has leído por encima.
Phichit le dio un abrazo a su amigo y le dedicó una sonrisa que decía que hiciera lo que le diera la gana, era su culo después de todo.
Yuuri entendió y sintió mucho alivio.
Phichit se fue a la puerta a la habitación de invitados junto a su novio Alan luego de despedirse de Yuuri.
Al cabo de unos minutos Viktor llegó solo. Chris se había ido a descansar al hotel y solo lo acompañó hasta la puerta.
—Bienvenido a casa, cielo.
Yuuri vio que este se quitó los zapatos y entró, dedicándole una dulce sonrisa de corazón, esas sonrisas que con tan solo mostrarse ante ti te dejaban embarazado. Viktor dejó de lado los papeles y se fue a abrazarlo, dándole un beso muy apasionante y tibio.
—Hey, amor —susurró Viktor despegándose cinco minutos después de esos suaves labios—. ¿Todo bien? Te noté muy tenso desde la mañana.
—Sí, estoy bien, pero ¿Viktor está listo para su sesión de hoy? —Preguntó Yuuri dándole pequeños mordiscos a esos labios que tanto le gustaba.
—Por supuesto que estoy listo, ¿y tú estás listo para la tuya de luego de mi terapia? —Viktor también aprovechó para salir de sus dudas mientras lo abrazaba.
Yuuri se mordió los labios de forma juguetona para no preocupar a Viktor por nada del mundo, ni siquiera ante sus inseguridades.
—Más que listo, mi Vitya —Yuuri le robó otro dulce beso y lo abrazó más fuerte, aspirando el dulce aroma de su colonia, Viktor olía delicioso esa noche—. ¿Mañana te sentarías conmigo a hablar sobre un tema importante?
—Claro que sí, creo que tenemos muchas cosas que terminar de hablar que son importantes, ¿no?
Viktor lo miró con cara de duda, sabía que cuando los ojos de Yuuri brillaban es porque estaba buscando alguna respuesta en algún lado.
Nota final: uwu un capítulo más y se viene la canción sensual del baile por parte de Yuuri, lamento la demora, muchas gracias por leer, si ya han pasado mil años, pero ando terminando otro fin, igualmente este en unos diez capítulos más llega a su fin. Estoy cerrando con mis historias.
Canción para el capítulo -Ruelle - Skin and Bones
