Lucifer bebió complacido, y me puso la copa para brindar.

-Por tu nueva vida, Evelyn.

-Por mi rey- Dije sonriente.

Me senté en mi asiento, y me relajé, me dolía la cabeza.

-Ufff- resoplé.

- ¿Qué te pasa? - Dijo divertido

-Tengo un dolor de cabeza tremendo.

-No me extraña, la sala de cerbero tiene una atmósfera agobiante, tómate el resto del día libre, ve a ver a la reina. Quiere hablar contigo, debes refinar tus modales de vista a la cena, y…-Se oyó un maullido.

Lucifer abrió la puerta, y tomó a sombrita, en brazos,

- ¡hola, pequeña! ¿Vienes a ver a Evelyn? - La acariciaba, Sombra se dejaba acariciar y ronroneaba.

- ¡Qué golfa que eres, pequeña! - Lucifer se reía, y me la pasó.

- ¿Qué tal, mi niña? - Sombrita jugaba conmigo, hacía tiempo que no me ponía con ella.

- "miau"- respondía a mis caricias, era una traviesa.

-Bien, Evelyn, vete, y ponte al día con la reina. Deja a Sombra conmigo, ya no es asunto de Alastor.

-Sin duda, agradezco el gesto. Muchas gracias, majestad.

Me disponía a irme, pero Lucifer me llamó.

-Evelyn.

- ¿Majestad? - Dije girándome.

- Dime, ¿Qué crees que Alastor esté con mi hija? ¿Cómo era contigo?

Respiré hondo, y me llevé la mano a la nuca.

-Verá, alteza, aparte del tema de haberme dejado estéril, y lo de Charlie, pues, no es mal tipo, es un galán, y un caballero, no creo que se pase con Charlie, porque será lo último que haga, de eso estoy segura. A mí me compraba de todo, no me faltaba de nada cuando era su aprendiz, me dio la identidad que tengo ahora, majestad. Y pondrá algo de equilibrio en Charlie.

-Me parece estupendo, pequeña, ahora, retírate.

-Majestad- me incliné y me fui, Sombra me seguía, a pesar de la insistencia de Lucifer, vino conmigo.

-Bueno, ve con tu mamá, pequeña fierecilla, ¡Ja, ja, ja!

Fui al salón de té, donde me esperaba la reina.

-Majestad, ¿Me habéis reclamado?

-Siéntate, Evy.

Me senté donde me dijo.

-Vuélvete a levantar- Me dijo con voz imperante.

Así lo hice, me quedé de pie, esperando sus instrucciones.

-Bien. Ahora, ponte firme, hombres rectos, y manos delante.

- ¿Así?

-Estupendo, ahora, sin encorvarte, siéntate, y espera a que un siervo, te ponga la silla.

Así lo hice, y me acomodaron en la silla.

-Estupendo. ¿Qué viene ahora, Evelyn?

-No tengo ni idea, majestad.

-Ahora, toma la taza de té que te están sirviendo, levantando el meñique, y sujeta con delicadeza el plato…con cuidado, no tires nada, está muy mal visto.

-Como pude, levanté la taza tal como me dijo, y me miró.

-No tiembles, querida, pareces un flan- Dijo con sorna.

- ¿Un flan? ¡Estoy que me va a dar un ataque al corazón, alteza! –Dije nerviosa.

La reina se echó a reír.

-No te preocupes, Evelyn, todo va a ir bien, pero debes mantener un mínimo de formas, para convencer a los Von Eldritch, ¿Me entiendes?

-Madre mía…-Dije bebiendo té, para calmarme.

-Eso está muy bien, así, debes beber el té.

- ¿Y no hay clases de cómo morirse? Estoy estresadísima.

-Calma, Evelyn. Todos saben de qué madera estás hecha.

-De la más dura, sucia y desgajada. Ni el fuego del infierno me quema- Dije con resignación, lo cual le provocó un ataque de risa.

-Desde luego, cariño, eres dura de pelar, sólo hay que refinarte, de cara a tus futuros suegros

Me quedé pálida.

- ¿Qué?

-Vamos, no te hagas la sorprendida, Evy. Tarde o temprano caerías con Harold, se veía venir, Alastor no te conviene-Dijo bebiendo té.

-Desde luego que no. Como maestro es impecable, pero como pareja ha sido un desgraciado-

-Ese vocabulario, Evelyn.

-Lo siento, diremos que ha dejado que desear.

-Mejor así, Evelyn. ¿Sabes cómo manejarte con los cubiertos?

-Miré a la mesa. Había bastantes.

-Este cuchillo vale para la carne, este, para untar, este tenedor, para carne, éste cuchillo, para la fruta, ése de ahí para trinchar, éste para cortar el pan.

La reina me miró, sorprendida.

-Bien, ¿Y el resto de tenedores?

-Bien, los tenedores que tenemos aquí, son como dije, el de carnes, luego tenemos el de ensaladas, el de entrantes, el de pescados, el de postres.

Lilith se echó hacia atrás en su silla. Me miró de reojo.

-Brillante. ¿Cómo sabes todo eso, cariño?

-Estudié para ser cocinera. Tuve que dejarlo, pero me apasionaba la cocina. Por eso sé algo de esto, majestad.

-Eso es magnífico, querida. Como viste, a mi esposo le encanta cualquier receta que tenga manzanas. Cualquiera.

-La verdad es que no le culpo. Las manzanas son exquisitas, alteza.

-Cierto. Bien. Ahora, levántate con cuidado, y acompáñame.

La seguí, por suntuosos pasillos de la mansión, por donde los cuadros narraban la historia de los Magne. Llegó a una habitación, y me hizo sentarme.

-Bien, mira ahora, a tu alrededor. ¿Notas algo diferente?

-La atmósfera es distinta. Huele a papel viejo, a biblioteca, y hay un eco extraño.

-Exacto. Estás en la antigua biblioteca, que también se usaba como claustro. Aquí se reunían los sabios de tu estirpe, siglos atrás, querida. Relájate y nota, como su esencia sigue aquí.

Hice lo que me mandó la reina, cerré los ojos, y tocando uno de los libros, pude verlos, eran seres enormes, que sentados a una mesa, debatían, no podía oírlos bien, pero la visión me dejó claro que eran importantes, de un segundo, volví a mi realidad. La reina me miró.

-Así que… ¿Los puedes ver en tus visiones, ¿eh? Tus poderes, están creciendo. Estupendo.

-Evelyn, el infierno, es duro, durísimo. No puedes imaginar cuánto.

-He vivido en él, majestad. He vivido en él. No temo al infierno.

-Eso es bueno, el miedo es un lastre, querida Evelyn, ahora dime ¿Qué puedes hacer para complacer a la familia de Harold?

Me puse algo nerviosa, pero me senté con cuidado, golpeando con suavidad, la mesa con mis dedos.

-No tengo que demostrar nada. Ya lo hice. Y creo que he dejado claro, que mis intenciones son las mismas que cuando hice mi juramento. Estoy en el mismo bando que ellos, me interesa mantener mi Status, y defender los intereses de mi familia.

-Me parece estupendo, querida Nefilim. Esta noche, debes dejar claro, quién eres, cuál es tu linaje, y de qué eres capaz. Irán a por ti, Evelyn. No has nacido en el infierno, no eres de sangre real al 100%, y no estás refinada, debes ser diplomática, sutil, y discreta.

-Claro, majestad. Lo seré, no os voy a fallar. Lo haré lo mejor posible.

Así me gusta, ahora, ¿Podrías decirme, ¿cuáles son tus aficiones, Evelyn? Te lo preguntarán.

-Pues la naturaleza, la música, la lectura, y las artes. ¿Vale así?

-Bien, bien, eso me vale. Te preguntarán por tu familia.

-Pues mi familia son los Magne- Dije sonriendo.

-Magnífico, pero te preguntarán por tu familia del mundo humano.

-Oh. Ya veo, jugarán sucio. Pues bien, digamos, que tienen pasaporte para el último círculo del infierno- Dije sonriendo maliciosamente.

-Esa respuesta, es sublime, así cortarás de raíz la conversación. Bien pensado.

Lilith pareció relajarse. Pero de repente se incorporó.

-Evelyn, escúchame. Saben la pelea de Harold, y saben, que estáis juntos. ¿Qué dirás a eso?

-Oh. Mierda- Pensé-

-Bueno, somos todos demonios, si no al 100%, en parte, las peleas son normales. Además, son donde se forjan las mejores alianzas. Y…respecto a nuestra relación, ¿Es que acaso hay alguien más en el infierno con mejor perfil para él, o para mí?

-Buena respuesta. Te manejas bien, a pesar de todo, bien, Evelyn, es todo por hoy, ahora, ve a ducharte, y espera relajada a la hora de llegada de los Von Eldritch.

Me levanté, hice la reverencia, y besé su mano.

-Evelyn Magne, a su servicio.

Me dirigía al cuarto, cuando me topé con Charlie, que me miró, y vino a mí.

-Oye Evelyn…respecto a lo de Alastor…-Dijo algo nerviosa.

-No digas nada, no es necesario, Charlie. Tú, no tienes que preocuparte, es un caballero, y de seguro que no se pasa contigo, porque tu padre y yo, lo cortaremos a pedacitos si se atreve a hacerte llorar. No te aflijas, sólo sigue con tu camino, sé feliz, y no te des por vencida, ¿Entendido?

-Yo… ¡Gracias Evy! - Me abrazó, entusiasmada, como si se sacara un peso muerto de encima.

-Ya, ya – Dije riéndome- No te disculpes, eh. Ahora, debo ir a darme una ducha, y a descansar. Me toca combate esta noche con tus ex suegros.

-Ah, sí, ¡Suerte, Evelyn! -

-Gracias, cariño. La voy a necesitar.

-Oye…Hueles a perro…- Me miró extrañada.

-¡Ja ja ja! ¡Es que Charlie, he estado jugueteando con Cerbero! ¡Sabes cómo es tu padre!

-Sí, ya veo. Luego nos vemos, y una cosa, Evelyn.

- ¿Sí?

-A Harold le encanta el vodka, y bailar, si le das eso, se volverá loco.

Me puse nerviosa, y algo roja.

-Gracias cariño, a Alastor, el sazerak, y el jazz.

Se puso como un tomate y me sonrió.

- ¡Gracias, lo tendré en cuenta, ahora debo irme, me reclaman en el hotel!

- ¡Chao, Charlie!

Me metí a dormir en mi cuarto, cerré la puerta con cerrojo, y me sonó el teléfono, lo agarré medio dormida.

- ¿Síiiiii? -

-Hola Evy.

-Hola cocodrilo- Respondí acomodándome en la cama.

-Escucha, ¿qué te pondrás para luego, cielo? - Dijo Harold todo tierno.

-Harold…estoy medio dormida, he tenido que domar a Cerbero, lidiar con Satanás, hablar con el rey, para dejarle claro lo nuestro, y tener clases de protocolo con Lilith, eso no me preocupa…-Bostecé.

-¡Menudo día el tuyo! Yo también llevo un día de locos.

- ¿Ah, ¿sí? Cuéntame, Harold.

-Pues ha llegado la invitación de Lucifer, y mi padre ha hecho temblar la casa, preguntando qué he hecho para que el rey quiera vernos, cuando le dije lo que ha pasado, no sé si quería matarme, o abrazarme. Sobre todo, cuando a Helsa se le fue la lengua. Están furiosos, no saben, como pude haberme juntado contigo después de lo del bar, jajaja, no saben quién eres en realidad.

-Ni tú tampoco, Harold, no puedo hablar nada de mi linaje, hasta esta noche, ahí ya diré todo, no puedo porque no se me permite, cielo.

Harold se quedó callado.

-Está bien, Evy, espero no caerme de la silla, jefe, mi padre es un cascarrabias, no quiere que nadie juegue con la familia, lo de Charlie le tocó mucho y andaba enfadado.

-Es normal, Harold, no te preocupes…oye, voy a levantarme, arreglarme y a ver, qué me pongo, si es que Lucifer no me encasqueta otro modelito suyo.

-Estupendo, ¡Luego nos vemos!

Me acosté, y me metí a la bañera, la llené, le puse sales de baño aromatizadas y me metí dentro, relajándome. Me sumergí completamente, mirando desde el fondo de la bañera, y relajándome, preparándome para la noche que se me avecinaba.

No puedes hacer nada por evitar lo inevitable, Evelyn. Sólo puedes prepararte para el golpe, y luchar. Salí de la ducha, y me sequé, luego me arreglé el pelo, y abrí el armario.

Había un traje, en el armario, traje no había visto antes, éste, era algo distinto, del mismo corte que Lucifer me daba, pero los colores eran más oscuros, una gama de negros, grises y morados que me encantaba, y mi sombrero fedora, con corbata y crucifijo invertido. Había una nota "Elegancia, querida"

-Lilith, tienes buen gusto.

Me vestí, me puse la corbata como pude, y me fui recibidor, a esperar. Me puse mis gafas rojas, más que nada porque quería apoyarme para descansar la vista, mientras reposaba en la pared.

Me quedé dormida, por unos instantes, pero noté cómo alguien me arreglaba la corbata, pensé que era Lucifer, pero una esencia de azahar me golpeó la nariz.

- ¿Se puede saber qué haces, Alastor? - Dije bien enojada.

-Adecuándote, querida, eres un desastre con las corbatas- Sonreía como si nada, el bastardo.

-Quita tus sucias manos de encima…- Dije en voz baja, bien enojada, sin dejar de mirarlo.

Alastor seguía impasible, sonriendo, mientras me arreglaba la corbata.

- ¿Aún enfadada? Evelyn querida, si hubieras quedado encinta por accidente de mí, todo hubieran sido problemas, para ti y para mí, ¿Entiendes?

- ¿Y ocultármelo era mejor? - Tenía ganas de partirle la cara.

-Querida, fuera lo correcto o no, sabes mi naturaleza, soy un demonio, de lo peor, si fuiste capaz de perdonar a Harold, ¿Por qué no lo haces conmigo? -Sonreía mientras me abrochaba la corbata.

-Porque usted tenía mi confianza y la traicionó. Harold sólo buscaba pelea, usted me ha hecho daño de la peor forma posible.

- ¿Y si te dijera que puedo enmendarlo, cariño?

Me saqué las gafas y lo miré, seria.

-Debes enmendarlo, Alastor. Es culpa tuya, fuiste un desgraciado.

-No te enojes, querida, mira, te lo debo por lo de Charlie, y por haberme salvado, querida. Sólo te pido que no me guardes rencor, cuando me case con Charlie-sus picudos dientes se curvaron en una sonrisa maliciosa.

-Hazlo, Alastor, cuando lo hagas, hablaremos. Esas son mis condiciones.

-Estupendo, querida, ahora, disfrutemos de la noche.

Respiré hondo, y me dirigí a la entrada, donde Lucifer me esperaba.

- ¡Oh, aquí está, mi querida guardiana! - Me tomó del hombro, como si de un padre se tratase, me tomó con aprecio junto a él.

-Majestad- Dije respetuosamente, sacándome el sombrero.

- ¡Vamos, vamos, ¡qué modosita y qué formalita eres, Evelyn! A todo esto… ¡Te falta algo, querida, espera!

Sacó la manzana de mi chaqueta, ante mi asombro, no la tenía ahí, la había gastado en el lío de los Vs., así que él hizo aparecer una nueva.

-Una Magne no lo es sin su manzana, y a todo esto, ¿Qué le pasa a tu cara, querida?

- ¿El qué, majestad? - dije extrañada-

- ¿Qué sucede con tus mejillas? ¡Las tienes coloradas!

-Ah, ¿Esto? - Me señalé la cara- Me suele suceder, majestad- Dije risueña.

-Vaya, vaya, también tu cara lleva la marca Magne, por lo que veo, ¿Ves? Eres de la realeza, pequeña fierecilla, ahora, demuestra quién eres- Me dio un empujón al ver que se aproximaban Harold y su familia, lo miré sorprendida. ¿Y ahora qué?

-Barón Von Eldritch, Qué agradable verlo aquí, junto a su familia, ni más ni menos- Dije sonriente, mientras el pecho me iba a mil por hora.

-Centinela, es un placer- Se sacó el sombrero para saludarme- Es un honor ser el invitado de los Magne, esta noche.

-El honor es nuestro, pase por favor- Y antes de que pudiera decir nada, su familia se acercó.

-Señores Von Eldritch, sean bienvenidos- Me saqué el sombrero, para saludar, pero el padre de Harold, me miró raro.

-Ya conozco este lugar mucho antes de que tú nacieras, criaja- Dijo descortés, y se fue a hablar con Lucifer.

-Encantador- Miré cómplice a Harold, que me miraba descompuesto.

-Perdona…- Dijo en voz baja.

-Tranquilo, no hay que disculparse. Me lo temía- Lucifer vio el gesto, y miró de manera fulminante al Señor Von Eldritch.

-Señor Von Eldritch, ¡Cuánto tiempo! ¡Veo, que ha conocido a mi centinela, Ella es Evelyn! - Señaló con el cetro de manzana hacia mí.

-No sabía que adoptaras mascotas guardaespaldas.

- ¿Mascotas? - Lucifer reía escandalosamente- ¡No, por mil demonios del infierno, ella es la Centinela del infierno, Evelyn Magne!

Sonreí cuando Lucifer me miró, y habló por telepatía conmigo.

- "Evelyn, no te preocupes, irá todo bien, tú eres diferente a Charlie"

- "Lo sé, mi rey, no os preocupéis, alteza"

El padre de Harold, miraba sorprendido.

- ¿Cómo es posible, Lucifer? ¡No había oído hablar de ella!

-Oh, querido Señor, es que, ella, es distinta, ya comentaremos, pero ahora, vayamos a la mesa, ¿Sí?

-Claro, Claro- Se fue con Harold, que antes de irse, tuvo un detalle conmigo.

-Querida mía, estás tan bella que las flores enmudecen- Puso su flor negra que llevaba en la chaqueta, tras mi oreja, recogiéndome el pelo tras ella.

-Gracias, Harold- Dije en voz baja, sonriendo.

-Ahí vienen mi madre y mi hermana, te presentaré como es debido, ya que tenemos el beneplácito del rey. Ven.

Me acerqué, tras él, mientras llegaban su madre y su hermana.

-Santo infierno, Harold- Murmuré tras él.

-Madre, voy a presentarte al nuevo miembro de los Magne, Helsa, conocías a Evelyn, pero no a la Evelyn Magne que yo conozco.

- ¿Estás loco, Harold? - Espetó Helsa enfadada.

-Oh, Helsa, ¡Cállate! Deja que conozca a la chica, Ven, querida, aproxímate.

Me acerqué, con cuidado, a ver a la madre de Harold, se parecía mucho a él.

-Evelyn Magne. Un gusto conocerla- Me incliné a saludarla, era de la élite. La madre de Harold, me tomó de la barbilla, y me miró.

- ¿Así que tú eres la que golpeó a mi hija, ¿eh? Mm…-apretó sus manos con fuerza-Bueno, pequeña, he oído hablar de ti, si has sido capaz de vértelas con Harold, y mi hija, es que eres dura de pelar, haz de Harold un hombre de provecho, ¿Me oyes? - Dijo mirándome a los ojos, y apretando mi cara.

-Entendido…excelencia…-Dije poniéndome colorada, mientras el corazón me iba a mil.

-Buena chica. Ahora, vayamos con los demás. Harold, felicidades.

-Gracias madre, vayamos, Evelyn.

-Sí, entendido.

Harold me tomó por el brazo, y entró en el comedor conmigo. Estaban todos. MIERDA. Pensé en mi cabeza, pero Lucifer volvió a hablarme en la mente.

- "Escúchame, pequeña, no te desanimes, siéntate, donde te marco. Sólo di lo que sepas, si no sabes, pregúntame por aquí.

-Gracias mi señor.

Me senté, con La reina cerca de mí, pero faltaban Charlie y Alastor. Mierda. Habló el padre de Harold. Lord Seviathán.

-Bueno, majestad, ¿Quién es el nuevo integrante?

-Oh, ¿Por qué no le preguntas a ella? - Me señaló.

- ¿Quién eres, pequeñaja? - Me miró con desapruebo.

-Soy Evelyn Magne, el centinela del Infierno, guardiana de la familia Magne, descendiente del linaje perdido de los Nefilim.

Lord Seviathán y Helsa se quedaron mudos.

- ¿Y cómo es posible que nunca haya sabido de ti hasta ahora?- Me preguntó.

"Señor, ¿Qué digo?" Pregunté a Lucifer.

"La verdad, Evelyn. Te encontré gracias a Alastor y Charlie"

Me encontró mi señor Lucifer, gracias al que fue mi maestro Alastor, y a Charlie Magne, excelencia.

-Curioso…no pareces una Nefilim- Bebió vino en la copa.

-Nada es lo que parece, Señor-Dije sonriendo.

-Cierto, pequeña fierecilla, ahora, hablemos de negocios. Tengo entendido, de que ciertas partes de la ciudad, ahora andan algo, como decirlo, desamparadas, tras la muerte de dos de los tres vs., queda uno vivo, pero por ahora, no se acercará a nadie. Evelyn hizo un trabajo magnífico poniendo los puntos sobre las íes. Las normas se deben respetar en mi casa. ¿No es así, cielo? - Se dirigió a Lilith.

-Claro cariño, eso debe de servir de toque de atención para los demás.

Habló la madre de Harold.

-Vaya, Evelyn Magne, hiciste un gran favor a mi familia, esos repugnantes seres intentaron tender una emboscada a mi hijo.

-Son unos repugnantes. A mí me quisieron jugar una también. Tienen lo que se merecen- Dije bebiendo.

-Desde luego, Evelyn- Harold me miraba, lo tenía al lado. Mierda.

-Centinela, dime, ¿Qué formación te dieron? ¿Cuáles son tus habilidades?

Respiré hondo, y me acomodé las gafas.

-Verá, excelencia, soy, la mejor rastreadora que existe en el infierno, y en los círculos. No habrá alma que escape de mí, manejo el Enoquiano, y adoro las artes.

-Estupendo. Mi hijo sabe tocar muchos instrumentos, y habla numerosas lenguas, ¿Verdad, Harold?

-Por supuesto, padre. Evelyn ama la naturaleza, como yo. Es algo tan hermoso…a todo esto, ¿Qué hará con esas zonas, alteza? – Miraba a Lucifer.

-Pues bueno, Evelyn las vigilará, hasta que designe a un nuevo Overlord, que puedes ser tú, querido Barón.

Harold se quedó sin habla, carraspeó, y miró a Lucifer.

-Esto, es, sería un inmenso honor, alteza.

-Bien entonces, tu ceremonia se hará el próximo mes. Estamos atareados con Charlie. Y Evelyn…

- ¿Majestad?

-Que no le falte nada a Harold como Overlord, si alguien se pasa, usa el seax.

-Con mucho gusto, alteza. Asentí con la cabeza.

-Estupendo, todo hablado, a todo esto…La boda de Charlie será en unos meses. Espero que tarde o temprano, tengamos alguna más.

Lo miré traspuesta, y me habló de nuevo.

- "Está empeñado en casarme con Harold, y apenas lo conozco"

- "no seas así, fierecilla. ¿No crees que merece una oportunidad? ¿No crees que te vendría bien sentar cabeza? Y a él también. Es un niño. Como tú. Es hora de ser una mujer, y él de ser hombre. Evelyn Magne, sienta cabeza, me da igual si tienes que pedirme espacio y tiempo. Pero hazlo"

Me quedé sin habla, sin duda, tenía razón, sólo que estaba asustada.

Me hablaban, pero no respondí, sólo con Lilith.

-Disculpadme majestad, el cansancio hace mella, a veces, mil perdones.

-Tranquila, pequeña, sabemos que estás muy atareada últimamente, necesitamos saber si tenéis planes Harold y tú.

Me quedé pillada, como si me hubieran roto los esquemas y mi cerebro dejó de funcionar.

-Vaya, aquí no se andan con rodeos…-Murmuré- Bien, majestad. Ya expuse, que mi relación con el Barón es sólida, majestad- Estoy segura que mis mejillas brillaban más que las de Lucifer, entre otras cosas, porque el Barón, tenía su mano, masajeando mi muslo, y me presionaba con fuerza, llegando a mi entrepierna, con un disimulo que jamás imaginé.

-Estupendo, fierecilla, bueno, ¡Bridamos, bebamos y riamos, el júbilo es grande, salud!

- ¡Salud! - Brindamos todos.

Apenas comí, me puse a beber para calmar los nervios, y acabé borracha, como se cabía de esperar, Lucifer, me miró, y me llamó, y a Harold, me acerqué a él.

- ¿Quieres comprometerte ya? ¿O seguirás esperando? Porque Harold acaba de pedir tu mano- Miré a Harold, y me sonreía.

Bebí mi copa del tirón.

-A la mierda la espera.

- ¡Estupendo, así se habla! ¡Esto es el infierno, fierecilla! ¡Harold, felicidades!

Se levantó, con ese aire majestuoso que le caracterizaba, y me tomó del hombro, poniéndome contra su hombro. Era casi de mi altura.

- ¡Atención todos, me agradece, de comunicaros, que mi centinela, y Harold, acaban de declararse en compromiso!

Todos nos miraron, unos sonrientes, otros sorprendidos.

-Brindemos, por los novios- Lilith levantó su copa.

-Salud, pequeña, tienes mi permiso- Dijo Lilith mirándome, con esa elegancia.

-Salud majestad, gracias eternas- Dije alzando mi copa.

-Harold, por lo que veo, tienes suerte, porque te comprometes a una Magne pura, y fuerte. Sé un hombre de provecho, ¿Verdad, cielo? - Lord Seviathán miró a su esposa.

- ¡Claro, felicidades, Harold! - Dijo dando un codazo a Helsa.

-Felicidades…-Dijo sin mucho entusiasmo.

-Gracias padre, gracias, mamá, salud.

Brindamos todos, pero Lucifer con la borrachera insistía en que nos besáramos.

-Señor del infierno… ¿Ya empezamos? - Dije resignada.

-Vamos…Evelyn…no te cortes…

-Sí que me corto, además, voy borracha…

- ¿Y qué más da? Eso debería ayudarte…

Me reí, y tuve que apoyarme en Lucifer.

-Si lo hago, ¿Dejará que me vaya a descansar?

-Claro… ¡Vamos! ¡Dale un besito!

-Ay madrecita…Harold, ¿Puedes venir, por favor?

Harold vino, borracho como una cuba.

- ¿Qué, que pasa…?

Lo besé con cuidado, y el respondió abrazándome con fuerza, y besándome con ímpetu. Me separé a tomar aire.

-Estás inspirado por lo que veo, ¿Puedo retirarme ya, majestad? Ni veo bien.

-jajaja, ¡Nuestro Harold está entonado! ¡Fijo que estrenaste la carrocería, Barón!

Me puse como un tomate, y me levanté.

-Hasta mañana, gracias a todos por esta velada tan magnífica. Majestades, excelencias-

Besé la mano de Lucifer, que me besó en la mejilla, como si fuera su hija.

-Descansa, fierecilla mía.

-Mi reina- Me despedí besando la mano de Lilith.

-Hasta mañana, buen trabajo, Evelyn.

-Gracias alteza- Me despedí, fui tambaleándome, borracha, hasta mi cuarto, cerré la puerta, y me tumbé. La cabeza me daba vueltas, y noté un peso sobre mí.

-Hola, mi loba…mi centinela…

- ¿Cocodrilo? - Abrí los ojos, era Harold.

-El que calza y viste. Ahora que somos prometidos…Me gustaría ser tu invitado a la fiesta…-Dijo sacándome la ropa- Prepárate.

- ¡Auch! ¡AUCH! ¡HAROLD, ¡NO ME MUERDAS, COÑO! - Me mordió el pecho.

-Vamos, pequeña…sé que te gusta…-Estaba descontrolado, pero me vino a la mente, lo que Charlie, me dijo.

- ¿Quieres salir a dar una vuelta? - Dije incorporándome.

- ¿A dónde? - Dijo divertido.

-Déjame a mí- Le guiñé un ojo- Vamos.

Me incorporé, y miré mis ropas.

-Esto…-Chasqueé los dedos, y me puse mi ropa de motera.

-Guau…-Harold se levantó de la cama, y me imitó.

-Bien, señorito Harold. Vámonos.

Me besó, me tomó por el trasero, y lo llevé a la puerta de la mansión Magne, donde me senté sobre la moto. Me miró.

Arranqué la moto, y tembló todo. Le da unas cuantas revoluciones, para que hiciera más ruido. Lucifer se asomó por la ventana, junto a los demás, se reía, encendí mi puro. Hice el gesto a Harold para que subiera, y montó tras de mí, sujetándose.

-Si es que aquí, sabemos dónde agarrarnos, ¿No es así, Harold? - Me estaba sujetando de los senos.

- ¿Qué quieres qué haga? Además, no te veo deprimida porque me sujete de ahí- me besó en el cuello. Me puso el pelo de punta- Gemí levemente, y arranqué la moto, poniéndola a caballito.

-¡Vamos, Hellraider, quememos el asfalto de nuevo!- La moto arrancó, dejando unas marcas de humo y fuego.

-Harold, ¿Quieres ver una cosa?

- ¿El qué?

Aceleré, lo más que pude con la moto, y se subió a uno de los edificios del infierno, quemando las paredes, derritiendo los cristales, montando un escándalo de mil demonios, Harold se sujetó aterrado, y la moto dio un salto enorme, al llegar a la azotea, frené y paré la moto, en la cima del edificio, Harold me miró espantado.

- ¿Qué fue eso, Evy? ¿Cómo lo has hecho?

-No lo sé, es la primera vez que lo hago- Dije tomando el aliento.

-¡Estás como una cabra, pero mola!- Me besó salvajemente.

-Oye, cocodrilo, para…para…Vamos a pasarlo bien, vamos al Avernus, ¿Quieres? Allí…podríamos usar el privado V.I.P…-Me recosté sobre la moto.

Harold me miró sonriente, y se tumbó sobre mí.

- ¿Por qué no? Quiero dejar claro quién es mi chica.

-Vamos pues- Me recompuse, arranqué la moto, y Harold se sujetó.

-¡Vamos Hellraider! ¡Quememos asfalto!

Bajó la moto por la fachada del edificio, totalmente en vertical, quemando de nuevo toda la fachada, y derritiendo los cristales, saltó la moto al asfalto, donde abrí un portal, y aparecimos en la carretera, esquivando coches, usé el tele transporte, para aparecer entre los coches, que casi se estrellaban del susto, Harold se moría de risa, por el subidón de adrenalina.

-¡Yuujuuuuu! ¡Vamos Evy! ¡Dale duro, pequeña!- Se puso de pie sobre la moto.

¿¡Qué haces?! ¿! ¡¿Es que quieres matarte?!

- ¡Mira esto, tú no eres la única con poderes!

Apareció sobre mi manillar, sentándose, me tapó la visión, y creí que nos estrellaríamos.

-¡HAROLD! ¡FUERA DE AHÍ! ¡NOS VAMOS A MATAR, COÑO!

-¡USA TUS PODERES! ¡PUEDES VER MÁS ALLÁ, CONFÍO EN TI!

Me concentré, y tenía razón: podía ver, a través las gafas de motera, y perfectamente, como si de una visión extra se tratase. Harold se acomodó sobre el depósito, levantando sus piernas para no tocar la rueda delantera.

-Me pones tan caliente, cuando conduces así, Evy…

Sonreí torcida. Me estaba poniendo caliente sin hacer nada.

-Cocodrilo, ya llegamos al Avernus, ponte bien, que voy a derrapar.

-Como quieras, cariño. Pero luego voy a montarte.

-Soy toda tuya, cocodrilo- Lo besé cortamente.

Se puso tras de mí, se apegó totalmente, y noté, como unos tentáculos finos, metiéndose bajo mi ropa, apretando mis pezones.

-Harold…maldita sea…vamos a estrellarnos…

-Shhh…cállate…no pasara nada…

Metió sus tentáculos bajo mi ropa interior, y me penetró con ellos.

-Oh…joder Harold…ah…si…

- ¿quieres que pare? - Se reía el muy cabrón.

-Sigue…por favor…

-Tú mandas.

Metió más aún sus tentáculos, yo ya estaba mojada, para colmo, me besaba el cuello, sujetando con fuerza mis pechos.

-Estás tremenda…sé que te queda poco…cariño mío…

Todo fue a más, cuando tuve un orgasmo bestial, justo, cuando llegaba a la puerta del Avernus.

-¡SI, ¡SI, ¡MIERDA, SI!- Tuve que acelerar y derrapar haciendo ruido para que nadie me oyera gemir a gritos.

-Ufff…Harold ocultó sus tentáculos y se repuso, se levantó de la moto, y me miró.

- ¿Todo bien? - Se acercó a mí.

-Demasiado bien diría yo…-me sacó las gafas, y me besó, delante de los demás, que cuchicheaban.

-Bueno, Harold, vamos adentro.

-Hola, caballeros- Saludé a los guardas, que me conocían.

-Buenas noches, la señorita Mimzy está adentro.

-Gracias, que les sea leve.

-Gracias, señorita.

Me dirigí a la barra, pero al verme, junto a Harold, se quitaron los demás.

-¡Evelyn! ¡Cuanto tiempo, creí que te había pasado algo malo!- Mimzy me abrazó.

- ¡Qué va, sabes cómo es el rey! ¡Si no haces lo que dice, no sales de palacio!

- ¡Y qué lo digas! - Miró a Harold, y lo saludó- ¡Hola, Harold! ¡Te veo más calmado!

-Tal parece, Mimzy, cierta dama, ha domado al cocodrilo. Chascó los dedos, y un anillo, con una piedra verde, una esmeralda preciosa, apareció en mi mano. Me miré sorprendida, y Mimzy se quedó descompuesta.

-No jodas… ¿Eve?

-¡Ven aquí, Harold!- Lo abracé, besándolo, y él me levantó en brazos, me dejó en el suelo. Se dio la vuelta.

-¡INVITO YO, UNA RONDA DE VODKA PARA TODOS!

La gente gritó, y Mimzy me abrazó.

-¡Felicidades Evelyn! ¡Cuídala, Harold, no seas cabrón como Alastor fue con ella!

-No te preocupes- Se sacó el sombrero y saludó a Mimzy- Ya maduré.

- ¿Qué os pongo, chicos? ¡A esto invita la casa!

-Pues un fallen Angel doble, y para Harold, un vodka especial.

Nos sirvió, y bebimos los dos del tirón.

Mimzy puso buena música, metal, para entrar en calor. Me llevé a Harold donde la gente bailaba. Posé mis manos tras su cabeza, mientras bailábamos.

"So one, two, three, take my hand and come with me

Because you look so fine

That I really wanna make you mine

I say you look so fine

That I really wanna make you mine

Oh, four, five, six c'mon and get your kicks

Now you don't need the money

When you look like that, do ya honey?"

Él sonreía, mientras bailaba conmigo, sin soltar su copa, me tomó de la cadera, pegando su frente a la mía. La música sonaba, y éramos felices, más que los demás.

"Big black boots

Long brown hair

She's so sweet

With her get back stare

Well I could see

You home with me…"

Tomó mi mentón, y cantó al son de la canción.

"But you were with another man, yeah!

I know we

Ain't got much to say

Before I let you get away, yeah!

I said, are you gonna be my girl?" – Me miró tierno, esperando respuesta, con sus ojos verdes, calvados en mí, y lo miré.

-Sabes que sí, cocodrilo- Lo besé, mientras bailábamos. Me tenía tomada por la cintura, se pegó suavemente a mis espaldas. Canté con él.

"I say you look so fine

That I really wanna make you mine

Oh, four, five, six c'mon and get your kicks

Now you don't need the money

With a face like that, do ya?"

Seviathán terminó el Vodka, y lo dejó en la repisa de la pared. Se agarró a mí, bailando, más pegados, imposible.

"Big black boots

Long brown hair

She's so sweet

With her get back stare…"

-Cocodrilo…tengo una noticia que darte…-Dije mirándolo.

- ¿Sí, cielo?

-Alastor va a solucionar lo del brebaje.

- ¿Qué?

-Creo, que hablará con Lucifer. El rey puede arreglarlo- Sonreí.

-Estupendo, mi amor- Me besó, y siguió bailando. Me cantaba al oído.

"Uh, be my girl

Be my girl

Are you gonna be my girl?

Ya…"

-Oye, cocodrilo, ¿Y si vamos al VIP, y aprovechamos que aún tengo el efecto del brebaje?

Harold me tomó del trasero, pegando su erección enorme a mí.

-Aprovechemos, loba. Esta noche, más que nunca, eres enteramente mía.

Con los últimos compases de la canción, me llevó al privado, y cerró con llave desde el interior.

Harold se sacó la camisa, y me arrancó la mía, prácticamente, se sentó y me puse sobre él, hizo aparecer un vaso de bebida, en la mesilla. Chasqueó los dedos, y puso música en el equipo de sonido, que estaba puesto.

"I wish that I could fly

Into the sky

So very high

Just like a dragonfly"

-Baila para mí, cariño…

Me puse a moverme sobre él, bailando, al ritmo de la música. Me senté sobre sus rodillas, mientras él bebía, y posaba sus manos sobre mí, con movimientos sutiles, me tomó los pechos, se metió mis pezones entre los dientes, los mordió, me los puso duros como piedras, los lamió, y jugó con su lengua bífida cuando me besaba.

"I'd fly above the trees

Over the seas in all degrees

To anywhere I please

Oh I want to get away

I want to fly away

Yeah yeah yeah"

Metí la mano bajo su ropa interior, y estaba mojada por sus fluidos, su erección, escamosa, dura, temblaba en mi mano.

-Por Lucifer, Evelyn…estoy durísimo…Se bajó la ropa interior hasta las rodillas, y con su magia, me desnudó.

"I want to get away

I want to fly away

Yeah yeah yeah

Let's go and see the stars

The milky way or even mars

Where it could just be ours"

-vamos, Siéntate sobre mí, móntame. Desde esta noche, eres enteramente mía.