—¿Qué ocurre? Escuchamos un estruendo desde la cocina.

Kimiko se acercó y le pareció extraño ver muchas cosas tiradas en el suelo. Ni siquiera estaban acomodadas, parecía que las lanzaron sin importar si se rompían o no.

—No...

—Jean Paul me echó... ¿Crees que tenga que ver con el asunto de las memorias?

El iraní recogió con enfado los discos de música y su ropa. Se sentía herido, pues fue repentino y muy grosero para él lo que el historiador llevó a cabo.

—Es probable. Nadie cambia así sin más...

Kimiko creía que era lo más lógico.

—¿De verdad venían cosas horribles ahí?

—Las habían, Jerzain... te digo que los archivos decían que tú... me harías cosas... porque está en tu naturaleza... pero no me lo creo.

Levi no sabía si fue correcto lo que hizo de destruir el motivo de asesinato: La memoria USB.

—¿Qué crees que pudo haber en esos archivos? ¿Qué pudo haber ocasionado que Jean Paul...?

—No lo sé, Jerzain. Pueden ser muchas cosas... hablaré con él más tarde.

—Tengo cierto temor... al parecer algunos sí se creyeron lo que había ahí... De ser así es probable que haya otro asesinato.

—¡Imposible! ¡Todavía es muy pronto! Apenas ayer concluimos con el juicio de Dalilah y Eliza... no puede... es...

—Recuerda lo que te dije, Kimiko... es más fácil matar a alguien que no conoces...

—Ya veo... pero tampoco puedo aislarme todo el tiempo. Debo... ya no sé qué debo hacer...

—Lo que vamos a hacer será cenar. Comemos una deliciosa comida y vamos a descansar.

Él no se inmutó por la situación. Recogió sus pertenencias y las llevó a su habitación. No se molestó en tomar tiempo de acomodarlas, sólo las dejó en el suelo y cerró la puerta. No quería que su día se fuera a la basura por una cosa que él veía como una pequeñez.

Los jóvenes tenían una reunión pacífica. Compartían sonrisas y las anécdotas de lo que hicieron ese día.

Nelly comentó de un relato que estaba escribiendo. Estaba muy emocionada al ir por el capítulo número 20 con un total de setenta hojas.

Juana compartió unos bocetos digitales de una obra que estaba haciendo. Eran todos sus compañeros juntos como si se estuvieran tomando una fotografía, pero ahí todos eran felices.

—Hemos hecho bien en terminar con la cuestión de las memorias. No llenamos de porquería nuestras mentes.

Darko hablaba muy seguro.

—Nosotras no recibimos memorias.

Kelly y Nelly hablaron al mismo tiempo. Ésto fue peculiar.

—¿Qué? ¿Cómo es eso posible?

—No tenemos idea...

Kelly no hallaba respuesta en eso.

—¿No será porque no tenemos amigos?

Nelly se reía de lo curioso de su caso.

—Mi hermana y yo no alcanzamos ningún peluche porque no llegamos a los diez puntos de afinidad. Con la mayoría tenemos de seis a nueve puntos.

—Quizás sea eso... qué bien es ser salvada por las peculiaridades.

—No cantes victoria. Quizá alguien esté pensando en asesinarnos a las dos... premio doble.

Nelly comía con mucha tranquilidad. No le tenía tanto temor a ésa posible verdad.

Todos las miraron consternados.

—¿Qué? Es una posibilidad. Mi hermana y yo no sabemos defendernos, y no creo que juntas podamos hacerle frente a alguien.

—Claro que no tienen cómo defenderse, Kelly... porque ¿De quién se van a defender si ustedes ya habrían matado a su agresor?

Jerzain sabía que algo malo había en las gemelas. Desde el momento en el que las conoció su aura poseía un detalle, un defecto que se hacía más evidente.

—No diré " sí " o " no " a eso. No somos asesinas... por ahora. ¿Por qué no continuamos con ésta cena armoniosa? No hay necesidad de cambiar de tópico.

La joven Novelista que cargaba un libro no perdió la compostura. Se mantuvo firme y recia como su hermana.

Hicieron lo que ella pidió y tomaron en cuenta que esa conversación no existió.


El resto de días fue muy inusual y pesado. Algunos compañeros comenzaron a comportarse distantes o muy defensivos. Kimiko intentó hablar con el historiador francés pero fue imposible ya que éste le pidió que lo dejara en paz.

Que no tenía nada de qué hablar.

José igualmente cambió. Generó un disgusto por Sergei e incluso dejó de jugar con él en las máquinas recreativas y para lo único que salía de su habitación era para comer.

Kimiko no dejó que la situación la hiciera sentirse mal. Ella apoyó sus emociones en la lectura de distintos libros. Quería dejar de lado la literatura criminal y se fue a algo impensable: Cuentos para niños.

Le daba gracia que los animales hablaran y que los objetos inanimados se movieran.

Pasaba sus tardes leyendo.

Ella tomó más precauciones, trataba de estar acompañada de dos personas siempre. Ya no dejaba a nadie entrar a su Sala de Recreación y mucho menos a su habitación.

Dejó de abrir la puerta durante la noche. Incluso bloqueaba la puerta con un mueble para que nadie pudiera ingresar.

Le dolía ver una realidad: El grupo se estaba separando.

Las gemelas Kelly y Nelly no sintieron tanto el golpe. Ellas estaban acostumbradas a estar juntas, pues no necesitaban de nadie más.

Gente como Darko, Xian, Sergei y Asajú si bien tenían habilidades para el habla, no se tomaban las cosas tan a la ligera. Estaban acostumbrados a estar solos, y así era mejor.


Rara vez platicaban entre los alumnos. El motivo de Monoduck pegó fuerte. Nishimura se refugió en sus notas:

Día: 19. Mes: Abril. Año: ? Hora: 17:43 p.m.

Número de entrada: 27.

Número de supervivientes: 12.

Número de fallecidos: 4.

Ya llevamos dos semanas así. Éstoy segura que los alumnos permanecen en sus habitaciones para abstenerse a matar.

Lo sé... puedo sentirlo en el aire.

Puedo pasar a un lado de ellos y oler un aroma muy extraño, uno que sólo he podido percibir en los cadáveres.

El ambiente... el ambiente ha empezado a oler a muerte.

El motivo de Monoduck ya desarrolló actitudes inusuales en todos nosotros. Los que consideramos amigos quizá no lo sean... tal vez jamás lo serán.

Hoy hablaré de mis sueños.

Los sueños que tengo donde estoy en una escuela son cada vez más fuertes.

En mis sueños he visto cosas interesantes:

*Callum Fisher y María Bolós eran novios.

*Eliza Rose y Dalilah Saqqaf eran mejores amigas. Iban a trabajar juntas en un dichoso proyecto.

*Jean Paul y Jerzain Levi eran novios. Tenían una estrecha relación y siempre hacían bromas de la tardanza de los profesores.

*Darko, José y Sergei eran grandes camaradas. Se llevaban de maravilla.

*Xian Liang y yo teníamos gustos en común. Al parecer íbamos a participar en la Feria de las Ciencias.

*Ajax y Asajú poseían una relación amistosa. Los veía juntos ya que compartían temas interesantes de algo llamado Animismo.

*Kelly y Nelly se llevaban bien con Juana. Alcancé a escuchar que iban a hacer una adaptación de un libro y película de las gemelas con las herramientas de Juana, la Diseñadora Gráfica Definitiva.

Recuerdo lo que dijo Ajax... quizá sólo sea un producto de mi imaginación. Tal vez esté creando éstos falsos recuerdos... o éste mundo de alegría sin dolor porque estoy herida.

Porque es un modo de liberarme de la realidad y vivir una dulce mentira.

Tengo miedo a que algo malo ocurra... tengo mucho miedo.

Creo que volveré a llorar... volveré a... llorar.


Kimiko cerró el diario y comenzó a gemir. Le estresaba mucho el seguir atrapada. Ya habían estado ahí casi un mes y la situación no mejoraba.

No tenía ganas para nada. Los últimos días sólo dormía. No quería salir con nadie para hacer nada.

Ella... no quería ser la siguiente.

Los días volvieron a ser iguales. Al parecer el ambiente exterior había empeorado, pues era recurrente pasar por el invernadero y ver en el techo que estaba lloviendo, con negras y densas nubes en el cielo.

Kimiko bajaba del tercer piso ya que quería tomar unas flores del invernadero para decorar su habitación. Monoduck le dijo que podía tomarlas siempre y cuando las cuidara y no se murieran.

Agarró unas macetas con plantas moradas.

Cuando se dirigía a las escaleras, Sergei la detuvo.

—Amiguita, hola...

Él sin tantos ánimos la saludó.

—Oh... qué hay...

Ella no tenía tema de conversación.

—Verás... Darko... Darko quiere hacer una gran comida. Tenemos todos los materiales y... nos encantaría que estuvieras tú.

El paramédico juntaba sus manos implorando.

—No sé...

—Vamos, acepta por favor. Basta ya con ésta apatía... es jodido. Volvamos a ser los mismos compañeros de antes, aunque sea por hoy.

Kimiko se lo pensó. Creía que era infantil comportarse así y aislarse.

Aceptó.

Suspiró y creyó correcto el llevar a cabo algo de contacto social. Quería dejar de sentirse vacía y era aburrida la misma rutina.

—¿Y cuál es el motivo? No creía que Darko tuviera el deseo de cocinar para nosotros.

A Kimiko le era extraño que Kalinić tuviera una actitud de buenos amigos. Él era la persona más reservada de todos.

—Dice que es aburrido no salir de su habitación y que la situación lo está estresando. Quería practicar algo nuevo... y salir de la misma "porquería" de siempre.

—Ah... voy a tomarme un baño y me tendrán lista. ¡Qué día tan deprimente!

Nishimura se quejaba de un gran dolor de cabeza. El ambiente pesado que creó el director daba frutos.

La Forense sentía que algo bueno iba a salir de las acciones de Darko, aunque también tenía incertidumbre pues, la cafetería solía ser un lugar donde un asesinato ocurría o el lugar donde se planeaban cosas así.

Tendría extremo cuidado.


—¿Crees que sea correcto preparar carne?

Darko preguntaba a Jerzain, pues él le ayudaba con hacer la comida.

—He visto y hecho cosas peores. No me voy a privar de lo que me gusta...

El hombre de anteojos preparaba una mezcla con polvos y aceite. Quería empanizar unos trozos de bistec.

—Con lo de Eliza no sé si muchos van a querer...

—Para ya con eso, joder. Eso ya pasó, ocurrió y no tiene por qué afectarnos. ¿Me vas a ayudar o te vas a quejar?

A Darko le gustaba que le contestaran con autoridad. No le agradaban las personas indecisas.

—¿Sabes? Hace mucho tiempo en un evento la gente preparó carne con un decorado... elegante. ¿Quieres que vaya por unas plantas para decorar? Ya sabes, rosas, claveles... calabacín...

—¿Te gusta la elegancia, uh? Claro. Puedes ir por ellas...

—No tardo.

El sicario salió de la cocina y fue muy contento al invernadero a conseguir esa decoración comestible.

Jerzain cocinaba feliz. Le daba alegría poder ser de utilidad.

—Huele delicioso lo que estás preparando. Seguro que con las flores se verá de maravilla la comida.

Jean Paul apareció detrás del Criminal Definitivo.

—Verás... quería pedirte una disculpa. Me comporté muy mal contigo...

—¿De verdad? No creo que pueda perdonarte tan fácil... después de que me echaste de tu vida y le creíste más a un pato de peluche que a mí...

El joven Levi amaba el sonido de la carne juntarse con el aceite hirviendo.

—Creo que no soy requerido aquí... me retiro.

El historiador se fue algo triste.

Darko había regresado poco después, dejando en la mesa unas flores que había hallado.

—Monoduck me dijo que no podía agarrar muchas flores... incluso me dijo algunos nombres de lo que podía agarrar y lo que no. Creo... supongo que no podremos hacer un manjar con todas las flores...

Kalinić estaba desilusionado.

—¡Pues sencillo, mi querido amigo! Vamos a dividir las flores y los platos. Veo que trajiste algunos ejemplares... perfecto.

Jerzain terminaba de cocinar la carne y las ponía sobre unos platos de vidrio con servilletas. Hizo cuentas y llegó a la conclusión de que por cada dos platos habrían dos flores únicas. Así habría variedad.

Conforme iba decorando, le había dado una extraña comezón en sus dedos. No quería rascarse y tocar la comida, por lo que dejó sola la cocina. Apagó las estufas y fue a su baño para tratar su peculiar condición.

Echó mucha agua fresca y aplicó una crema que le había pedido prestada a Kimiko.

Cuando llegó, vió que los platos ya estaban decorados.

—Anda, Darko... qué bien lo hiciste.

Jerzain estaba contento por ello y cuando vió que los alumnos llegaban, fue que empezó a servir la carne decorada con flores.

—¡Se ve delicioso!

Kimiko aceptaba un plato de rosas rojas y carne muy bien elaborada. El olor era increíble.

—Lo de Eliza ya pasó... no voy a abstenerme.

Sergei luchó contra ese miedo. Estaba hambriento, tanto que empezó a comer primero los claveles y luego la carne.

Los demás alumnos empezaron a llegar, había sensaciones mezcladas en la multitud.

—¿Qué es ésta puta mierda?

Nelly habló enojada.

—¿Quién fue el idiota que tuvo el descaro de hacer ésto?

Kelly apartaba asqueada el plato.

—¿Ocurre algo, gemelas?

Jerzain estaba sorprendido por cómo ambas actuaron.

—¿Ocurre algo? ¡Claro que ocurre! ¡Es una falta de respeto preparar carne!

La Novelista Definitiva le gritó en la cara al Criminal.

—¡Perdonen pero me niego! ¡Mi hermana y yo no comeremos carne nunca jamás!

La Cineasta Definitiva dejó su plato con flores rosadas.

Ambas se fueron furiosas. Sentían que las habían humillado. Jerzain estaba lastimado por cómo ellas actuaron.

—¡Entonces más para mí!

José tomó un plato y Asajú el otro. No les habían servido en el momento, por lo que creyeron óptimo tomar los platillos de las gemelas.

En la mesa de la cocina estaban dos platos restantes: Carne con Begonia.

—¡No sé cuál sea su problema! Pero yo tengo hambre.

José procedió a masticar. No le importaba mucho la que pasaba con las gemelas.

Kimiko se sentía culpable. No comió mucho de la carne y apenas tragó una flor.

—Lo siento chicos, no creo que pueda continuar.

Nishimura abandonó la cafetería. Jerzain, Jean Paul, Darko y Asajú masticaban sin pudor mientras la veían irse.

El evento no fue lo esperado, pero ya estaba hecho.

—¡Chicas!

Kimiko siguió a Nelly y Kelly. Las vió caminar al final del pasillo, subiendo al segundo piso. Aceleró el paso y las alcanzó.

—Yo tampoco comeré.

La joven señorita reveló ante las gemelas. Ellas sonreían, pues les era agradable que alguien siguiera sus ideales.

—¡Es una falta de respeto! Es una grosería...

Kelly estaba asqueada.

—Gracias por venir, Kimiko. De verdad significa mucho para nosotras...

Nelly Foley abrazó a su compañera, misma que correspondió.

—Vamos a la biblioteca... no estoy de humor para ir con ellos. ¿Vienes?

Kelly, la chica con una boina en la cabeza invitó.

—¡Totalmente! Iré con ustedes.

Había un cambio de planes al final. Nishimura ya tendría una larga charla con Sergei por haberla invitado a ese evento.