Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, es de camnz y fue beteada por Flame's Child.
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El viaje en ascensor pareció tardar una eternidad. Había algunos aviones de papel dando vueltas arriba. Realmente no era una práctica segura, cualquiera podría agarrarlos y leerlos. Reflexionó que tener un pensamiento de ese tipo en un momento como este era algo realmente abstracto.
Tuvo que ceder a la picazón y comenzó a rascarse los brazos, pero se detuvo cuando el ascensor se detuvo en un piso donde no debía. Se quedó sin aliento cuando la puerta comenzó a abrirse, para revelar a un trabajador del Ministerio con los brazos llenos de pergaminos enrollados. Hermione reprimió la picazón y miró fijamente al suelo.
Para su horror, la comezón comenzaba a disminuir, lo que indicaba que los efectos de los caramelos feos se estaban acabando. Eso significaba que quedaría expuesta si alguien a quien conocía se cruzaba con ella. Ocultó el rostro con su cabello mientras el ascensor se movía.
Cuando las puertas se abrieron, echó una rápida mirada afuera antes de salir. El corredor estaba a oscuras, obviamente la Oficina de Emigración de Nacidos de Muggles estaba en una parte poco agraciada del Ministerio.
Tal vez era hora de comer el otro caramelo, sólo para estar segura. Metió la mano en el bolsillo y entró en pánico cuando no lo encontró. Ella buscó en todos sus bolsillos, pero había desaparecido.
«¡Mierda!»
Debió haberse caído en algún lugar. Hermione se sintió completamente expuesta sin la relativa seguridad de su disfraz. Ahora que su pasaje a su nueva vida estaba en peligro, ella se sintió profundamente desesperanzada.
«No, no, no, no lo perderé. No voy a perder esto.»
Ella se calmó mentalmente y se dijo que debía usar su cerebro. Sabía que tenía una mente funcional, por lo que ahora era el momento de usarla. Nada bueno vendría del pánico.
Sin lugar a dudas, Draco habría colocado a alguien aquí. Ella lo hubiera hecho de estar en su lugar y también había aprendido a no subestimarlo. Era un completo idiota, pero no era estúpido.
Hermione caminó tan silenciosamente como pudo a lo largo del corredor y su corazón literalmente saltó cuando alguien dobló la esquina.
Era Percy Weasley, quien pareció sorprendido cuando la vio.
—Hermio... —comenzó, pero Hermione lo detuvo con una mirada severa y un dedo en los labios.
Percy la miró con sospecha, luego se acercó a ella.
—¿Qué estás haciendo? —continuó con voz baja, como si él pensara que ella podría estar desquiciada.
—Voy a registrarme para la liberación.
—Liberación, ¿fuiste encarcelada?
—Al mundo muggle —ella dijo y obtuvo una expresión de sorpresa de Percy.
—¿Por qué? —él preguntó como si ella acabara de sugerir la cosa más extravagante de la historia—. Sabes que es una mudanza permanente, ¿no? No podrás volver —pronunció cada palabra como si ella fuera una imbécil.
—Lo sé, Percy —ella respondió.
—Pero no podrás hacer magia —él continuó—. Seguramente no puedes considerar renunciar a eso.
—Realmente no tengo otra opción, Percy.
—Tonterías —bufó—. Eso es un poco melodramático. Estoy seguro. Puedo imaginar que ser sirviente no es lo ideal, pero es una vida decente. Mucho mejor de lo que podría ser, había oído que te ganabas la vida de manera menos respetable —dijo como si estuviera contándole algo divertido.
—Me tratan como basura, Percy.
—Tonterías —repitió.
—No me permiten casarme, Percy.
—Es sólo un pedazo de papel, no hay restricciones sobre a quién se le da ese título.
—No tengo permitido tener hijos, Percy.
—Bueno —comenzó, pero parecía incapaz de encontrar una justificación—. Es lo mejor... no tener a un montón de niños que no tendrán un entorno hogareño estable.
—Ese es un argumento tonto que justifica tu prejuicio.
—No soy prejuicioso —Percy declaró, ofendido.
—Si tú lo dices, Percy —Hermione dijo—. De todos modos, esperaba mantener mis asuntos tranquilos.
—Eso es comprensible, teniendo en cuenta la decisión tonta que has tomado —él señaló—. Entonces, escabulléndote como un ladrón de dinero —dijo con una sonrisa y Hermione reflexionó sobre cuán completamente inapropiado se estaba comportando el Weasley.
—Preferiría que nadie me viera —comentó Hermione y supo que Percy pensó que ella estaba avergonzada por lo que estaba haciendo. Una parte de ella quería discutir con él hasta que entendiera su posición, pero la otra simplemente no quería molestarse. Con suerte, en media hora, ni siquiera sabría quién era él o sus ridículos prejuicios.
—¿Viste a alguien en esa dirección? —ella siguió.
—Ah... sí, vi a Blaise Zabini.
—Oh —Hermione dijo tratando de sonar sorprendida.
—¿Y no quieres que él te vea?
—No —respondió—. Bueno para alguien en mi posición, sería vergonzoso hacer algo como esto delante de un Slytherin de mi año. Si un Slytherin ve a un Gryffindor huyendo, dañaría nuestra imagen, ¿entiendes?
—Sí, supongo. Las rivalidades de la vieja escuela se arraigan duro —murmuró golpeándose la barbilla—. Él trabaja en Gringotts, ¿sabes?
—¿De verdad? —preguntó Hermione fingiendo estar interesada en algo que ya sabía.
—Supongo que podría distraerlo un poco mientras pasas sigilosamente, si estás segura de hacer algo tan ridículo.
—Lo harías, estaría muy agradecida —Hermione dijo conteniendo la respiración—. Sabes cómo somos los sangre sucia, realmente nunca podemos resolver solos nuestros asuntos —murmuró con los dientes apretados mientras lo veía aceptar su razonamiento.
—Bueno si insistes —él aceptó, moviendo las manos—. No podría negarle un favor a una vieja compañera de casa, ¿verdad?
—Te debo una.
—No lo recordarás —él comentó con una risa alegre.
—Cierto, es cierto. Pero ahora sabes que estaría agradecida si lo supiera.
—De acuerdo, déjame ver qué puedo hacer —expresó y le guiñó un ojo conspiratoriamente, antes de doblar la esquina.
«Idiota», pensó mientras lo veía alejarse. Ella lo dio un minuto y luego siguió hacia la esquina. Cuando llegó, pudo ver a Blaise y Percy inmersos en una discusión. «Vamos, Percy», pensó para sí misma, «por una vez en tu vida has algo útil.»
Percy comenzó a alejarse mientras le indicaba a Blaise que lo siguiera. Blaise parecía inseguro, tratando de decidir qué hacer, pero finalmente decidió seguir a Percy.
«Independientemente de los errores que hayas cometido, Percy, te perdono» pensó mientras comenzaba a correr tan silenciosamente como podía hacia las puertas de madera de la Oficina de Emigración de Nacidos de Muggles. Su corazón latía con fuerza en su pecho con ansiedad y adrenalina.
Sólo unos pocos pasos más y estaría allí. Para su completa sorpresa, no hubo tirones en su brazo, ni conmoción, sólo silencio mientras tomaba el pomo y abría la puerta y más silencio cuando entró y cerró la puerta detrás de ella.
La mujer de mediana edad levantó la vista de su escritorio cuando ella entró a la oficina.
—¿Sí? —dijo ella al ver la apariencia de Hermione.
—Estoy aquí para entrar en el mundo muggle —indicó Hermione.
La mujer no se veía sorprendida.
—¿Nombre?
—Hermione Granger.
La mujer escribió el nombre y luego abrió un libro para buscar algo.
—¿Hermione Jane Granger?
—Sí.
—¿Tienes alguna identificación?
—No —Hermione respondió con una sensación de hundimiento—. No tengo nada. Tengo un pasaporte, pero está en la casa de mis padres. Probablemente se quemó cuando la casa se incendió hace unos años.
La mujer la miró con cansancio.
—Se supone que debes llevar tu identificación todo el tiempo —explicó con una mirada que sólo los burócratas podían hacer. Finalmente, suspiró—. No importa, sólo firma aquí, luego puedes pasar. Me ocuparé del resto del papeleo.
La mujer señaló una puerta al lado de la recepción del departamento. Era una puerta como cualquier otra en el Ministerio. Hermione firmó el papel que tenía sobre el escritorio, sin molestarse en leerlo.
Hermione miraba hacia la puerta con detenimiento. Esto realmente estaba sucediendo. Una parte de ella nunca creyó que llegaría allí. Una ola de emociones la inundaba ahora.
—¿Esa? —Hermione dijo señalando hacia la única puerta allí.
—Sí —la mujer expresó y volvió su atención a algo en su escritorio.
Hermione dio un paso hacia la puerta, esperando que sucediera algo, pero no fue así. Si esto no fuera a suceder, algo la detendría, pero no había nada. Sólo el silencio siendo roto por la recepcionista al pasar la página de lo que parecía una revista. De alguna manera, ella había esperado un poco más. Esto era algo grande después de todo, borrar toda su vida mágica.
El mango no la quemaba, se deslizaba fácilmente bajo su agarre. Había un pasillo brillantemente iluminado adentro. Al caminar, Hermione se sintió separada de su cuerpo y de la realidad.
«Esto será un gran problema», se dijo a sí misma. Dejaría atrás todo lo malo. También dejaría lo bueno, Harry, Neville, Luna y todos los buenos recuerdos. Ella no recordaría a ninguno de ellos. No recordaría sus aventuras, todas las horas que pasó aprendiendo, su asombro por la existencia de la magia.
Pero ella no pertenecía a este mundo, eso estaba claro ahora. Aunque las cosas no fueron tan diferentes antes de que Harry muriera y que este mundo le ofrecía mucho más, pero habían llegado a un lugar al que no pertenecía y al que no quería pertenecer.
Siguió caminando por el pasillo hasta que llegó a una habitación.
—Hola —dijo un mago de mediana edad sosteniendo una taza de té vacía—. ¿Estás aquí para un borrado de memoria?
Hermione asintió.
—Iba a tomar una taza de té —él continúo sosteniendo su taza—. Pero puede esperar, supongo.
Con una sonrisa amistosa la saludó.
—No se debe hacer esperar a las personas —señaló él—. La gente está bastante nerviosa y es mejor si no tienen que esperar.
Hermione asintió. «Es probable que comiencen a dudar», pensó, «y nadie quiere dudar en algo como esto.»
—¿Estás segura de que quieres hacer esto? ¿Señorita...?
—Granger, Hermione Granger —ella respondió. Le gustaba este hombre, obviamente, era un médico capacitado de rostro amable y cabello gris.
—No tienes que hacerlo, ¿sabes? —él comentó.
—Estoy segura —le aseguró Hermione levantando su barbilla.
—Bueno, ven por aquí —él dijo y le sostuvo la puerta—. Toma asiento.
Hermione se sentó en la pequeña silla, que no era la silla de procedimiento que recordaba de la oficina dental de sus padres.
—Ahora, el proceso requerirá que te pongas ropa muggle, luego haremos el borrado. Es un procedimiento permanente, no se puede deshacer después—explicó con una mirada seria.
—¿Dolerá?
—No, te sedarán. El procedimiento tomará alrededor de cuarenta minutos.
—¿Qué voy a saber después? ¿Me olvidaré de todo?
—Sabrás quién eres y recordarás toda tu vida en el mundo muggle. Es un procedimiento muy sofisticado. Simplemente no recordarás nada sobre tu tiempo en este mundo, ninguna persona o conocimiento de cosas mágicas.
—¿Creeré que tengo once años?
—No. Normalmente, los sujetos son conscientes de su edad y están emocionalmente acordes a ello. Tendrás algún conocimiento, pero no recordarás cómo lo obtuviste o si lo obtuviste en el reino mágico. Lo hemos hecho varias veces y funciona bastante bien —aclaró sonriendo de manera tranquilizadora—. No he observado ningún problema después. La mente es algo sorprendente y parece aceptar la limpieza bastante bien. No tienes que seguir adelante si no quieres hacerlo. Puedes tomarte un tiempo para pensarlo.
—No —Hermione dijo de inmediato—. Quiero hacerlo. Ahora.
—Está bien, entonces ve allí y ponte la ropa con la que te sientas cómoda.
Entró en la habitación, que era un gran armario lleno de ropa de todo tipo, ropa muggle. Había todo tipo de tamaños y le tomó un poco de tiempo encontrar un par de jeans que le quedaran bien. Se quitó el vestido de sirviente que Ron le había dado y se puso los jeans. Seguido por un suéter turquesa que agarró de una pila. No era su color, pero sería suficiente. La otra pared tenía un estante lleno de zapatos. Parecían usados. Se preguntó de dónde sacaron esta ropa. Agarró un par de zapatillas que parecían encajar y eran lo suficientemente buenas. No era el momento de preocuparse por un ajuste perfecto, ella todavía estaba en riesgo después de todo. De alguna manera, no dejaría que Draco la sacara de aquí.
En realidad, era muy agradable usar ropa muggle. Había pasado tanto tiempo, fue como reconocer una parte de ella que se había visto obligada a reprimir. ¿Por qué no podíansimplemente aceptar que puedes pertenecer a ambos mundos?, se preguntó, ¿cuál era exactamente el daño?
No importaba, el mundo mágico que amaba había desaparecido. Se fue hace mucho tiempo y en su lugar había algo oscuro y retorcido. Ella no iba a dudar, sabía en sus huesos que esta era la decisión correcta. Aunque eso no lo hacía menos difícil.
Trató de arreglar su cabello y salió del armario. El amable médico estaba allí, esperándola. Su varita estaba en la mesa al lado de ella. El implemento para el procedimiento.
—¿Estás lista? —preguntó con alegre consideración.
Ella asintió, pero estaba un poco asustada, esto sería todo, su último momento en el mundo mágico. Estaba contenta de que su última conversación fuera con un extraño, que para todos los efectos era razonablemente normal. De alguna manera le quitaba peso a la situación. Hubiera sido más difícil de tragar si su última conversación hubiera sido con Percy.
«Bien, es hora de comenzar», se dijo a sí misma. El hombre le indicó que se sentara en la silla de procedimientos y Hermione sintió una oleada de pánico. Sintió que le cortaban un brazo y no era una mala analogía. Un brazo malo que se había vuelto séptico. Tenía que irse, pero todavía era difícil. Era algo enorme y estaba dejando que este perfecto extraño se lo quitara, a su cerebro en este caso. Este hombre que ella no conocía, recortaría sus recuerdos, su vida. Se preguntó si él vería todos sus secretos.
Se obligó a sí misma a obedecer y fue a sentarse en la silla. Ella estaba temblando.
—Ahora voy a sedarla —él dijo—. Y luego comenzaré el borrado.
Hermione asintió de nuevo, pero pareció un gesto extraño. Por más que lo intentó, no pudo detener el temblor en su cuerpo, pero el hombre obviamente lo había visto antes.
Ella era consciente de que él se volvía para recoger su varita. Los recuerdos que atesoraba, serían robados de su cerebro. Ella, Harry y Ron sentados en el Gran Comedor, sentados en el Expreso de Hogwarts. Bailando con Viktor en el baile de Yule. Riendo en la Sala Común. Entrenamientos en la sala de los Menesteres. Draco sosteniéndola.
Ella descartó ese pensamiento por completo. Miraba en cámara lenta cuando el hombre llevó la varita a su cabeza. Ella estaba completamente aterrorizada.
«Harry» llamó en su mente para que él la ayudara. Ella se centró intensamente en el recuerdo de su rostro, tal vez si se concentraba lo suficiente, se quedaría. Ella lo amaba, seguramente el amor no puede ser borrado. Se concentró en los ojos esmeralda de Harry antes de que una oleada de náuseas la golpeara y luego la nada.
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Fin Capitulo Veintitrés
Notas: ¡Hola! ¿cómo han estado? lo que es yo, un tanto ocupada, aun estoy batallando con mi sobrino para enseñarle a leer y a escribir, además ahora también debo enseñarle a sumar y restar. Eso aparte de acompañarlo en sus clases online. Creo que este es un plan de mi hermana mayor para vacunarme contra la maternidad o tal vez ella solo es demasiado floja como para hacer su trabajo de madre, sea como sea, estoy cansadísima. Pero aquí estoy, cumpliendo con mis amadísimos lectores, realmente espero que les guste esta doble actualización, porque ustedes son los mejores y se merecían un regalo de mi parte XD otra cosa, el próximo capitulo será el tan esperado FINAL, así es, estas a punto de acabar la historia.
Les mando mil besos y recuerden dejar sus comentarios con sus impresiones del capítulo. Y también les recuerdo que el capítulo final está programado para… el día 2 de octubre.
Naoko Ichigo
