Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


Junto a Ti

CAPITULO XXI

Juntos otra vez

—¡Tom, cuida tus palabras! -le pidió Candy para que no se atreviera a decir nada indebido.

—Candy, déjalo, ¿que tienes que decirme de William? -le preguntó Luisa -¿Habla de una vez, Tom?

—Lo siento hermanita, pero Luisa tiene que saber la verdad.

—¿Se puede saber qué hace este aquí muchacho? -preguntó el señor Steel que apareció en ese momento -¡Te advertí que no quería verte con mi hija!

—Papá, estoy platicando con Tom.

—¡No lo permitiré! Muchacho retírate si no quieres que te saque yo mismo de aquí.

Candy rápidamente se acercó a su amigo.

—No se preocupe, señor Steel, Tom ya se va -dijo llevándoselo a la fuerza de la mansión.

El señor Steel entro a su hija a tirones, quedando ella muy intrigada con lo que le iba decir Tom.

—¿Por qué no me dejaste hablar con Tom? -le reclamó molesta -Tenía algo importante que decirme de William.

—¿Que te va a decir ese ranchero de tu prometido? ¡Te dije que no quería verte con él!

—Papá, hasta cuando te va a meter en mi vida.

—Hasta que te vea casada con William Andrew. Se te olvida que estamos arruinados -le recordó alterado.

—Yo no tengo la culpa que tu hayas hechos malos negocios -replicó Luisa dando unos pasos -Así que no me utilices a mi para resolver tus problemas económicos. Es más, pienso contarle a William que tu estas arruinado.

El señor Steel la miro con ganas de golpearla.

—Ni se te ocurra decirle algo así, no te das cuenta de que es capaz de dejarte.

—William, no me haría eso.

—Yo que tu no me confiaría, así que es mejor que mantengas la boca cerrada -la tomó con fuerza del brazo -Es por tu bien, querida hija.

Ella se soltó de él y subió a su habitación.

Candy y Tom tomaron un carruaje, con dirección a la casa de Annie.

—Candy, debiste dejar que le dijera la verdad a Luisa -la regañó.

—¡Te volviste loco! ¿Como iba dejar que lo hicieras? No te diste cuenta como se puso el señor Steel cuando te vio.

—¡Yo no le tengo miedo a ese viejo!

—Tom hay que cuidarse de ese señor, a mí me amenazo.

—¿Y por qué hiso eso?

—Me escucho diciéndole a Albert que lo amo, me dijo que mejor que me alejara de él, porque se va casar con su hija.

—Luisa, tampoco merece a un hombre como William Andrew, por eso tenía que decirle que clase de persona es su prometido.

—Tom, todo esto lo estás haciendo porque sigues enamorado de ella, ¿verdad?

—Si la amo, por eso no quiero verla casada con Albert, aunque nunca sea mía -admitió Tom con tristeza.

Candy movió la cabeza, pensando que a su amigo le iba ser muy difícil olvidar a Luisa, tan difícil como ella se le iba ser sacar a Albert de su corazón.

Llegaron a la casa de Annie, donde ambos se quedaron a pasar la noche. Candy le pidió a Tom que se quedara unos días más en Chicago, para que le hiciera un gran favor.

Al día siguiente, la rubia se reunió con Joseph en una cafetería de la ciudad.

—Candy, siento tanto que no hayamos podido comprometer -le dijo Joseph tomándole una mano.

—Yo también, pero podemos hacerlo otro día.

—Cuando el señor Andrew se recupere.

—No, no es necesario que él esté presente, mi amigo Tom lo va a representar, él es como un hermano para mí. Además, yo preferiría hacer un compromiso en tu casa, algo más familiar.

—Si tú lo deseas así, está bien. Yo hablaré con mamá, para que se encargue de organizarlo todo.

Candy sonrió.

—De acuerdo.

—¿Te gustaría ir a dar un paseo algún lugar? -le propuso el joven.

—Preferiría dejarlo para otro día, mejor me llevas a casa de Annie.

—Como tú quieras, amor.

Joseph en su automóvil se llevó a Candy a la residencia Britter, se despidió de la rubia con un corto beso en los labios. Ella se bajó del carro, haciéndole una seña a su novio por última vez.

—¡Pequeña! -escuchó una conocida voz.

Ella se volteo encontrándose con aquel príncipe de ojos color cielo.

—¡Albert!-lo nombró sobresaltada -¿Qué haces aquí?

—Tenemos que terminar la conversación, que teníamos en la mansión antes que llegara Luisa.

—Albert, comprende que no hay nada más que hablar entre nosotros.

—Te equivocas pequeña, tenemos muchas cosas que aclarar.

—Lo siento, pero no te voy a escuchar -dijo con intención de entrar a la residencia de los Britte, pero Albert bruscamente la tomó en su hombro y la condujo a su carro.

—¿Qué haces, Albert?

—Si no quieres escucharme por las buenas, lo harás por las malas.

Minutos después, en un lujoso automóvil perteneciente a la familia Andrew, Albert junto a Candy llegaban a la habitación de un hotel.

—¿Por qué me has traído aquí? -le preguntó la rubia mirándolo con desconfianza.

—No voy a permitir que te comprometas con Joseph.

Candy lo miró furiosa, que se creía el para estarle prohibiendo cosas.

—¡Tú no tienes ningún derecho a impedir mi compromiso con Joseph!

—Claro que lo tengo -la tomó por los brazos -Soy el hombre que te ama con todo su ser.

Ella se apartó de él.

—Dices que me amas, si cuando fuimos novios nunca fuiste capaz de decirme que tenías novia.

Albert se tomó la cabeza.

—Yo no recordaba nada de mi vida. Eso a ti te costa.

—Ya no se si era verdad que tuviste amnesia -replicó ella - Nunca te voy a perdonar que me hayas dejado sin ni siquiera despedirte de mí.

—Eso tiene una explicación, pequeña…

—Demasiado tarde, voy a casarme con otro hombre y tú con Luisa. No hay nada más que hablar entre nosotros.

Candy caminó hasta la puerta de la recamara, pero Albert la alcanzó y la detuvo volteándola hacia él.

—Pequeña…por favor…-la miro intensamente a los ojos -Yo te amo a ti.

—Albert…¿porque eres tan cruel conmigo? -se puso a llorar -¿Porque me haces tanto daño?

—Pequeña, no me digas eso. Yo jamás he querido hacerte daño…yo lo único que deseo es que sea feliz -le dijo con intensión de besarla, pero ella se apartó bruscamente de él dándole una bofeteada.

—¡No vuelvas hacer eso! Eres un descarado, respeta el compromiso que tienes con Luisa.

—Pequeña por favor, escúchame, tienes que saber lo que realmente me sucedió.

—¡No me interesa! -exclamó Candy abriendo la puerta para marcharse.

—Cuando regresé a Lakewood, no recordaba donde estuve viviendo cuando todos me creían muerto.

Candy se quedó paralizada con la declaración de Albert, que se volteo hacia él.

—¿Que estás diciendo?

—Que tenía amnesia, por eso no recordaba que tú me cuidaste cuando estaba perdido y que fuimos novios.

—¡Estas loco! ¿Como puedes inventar algo así?

—Es la verdad, pequeña. Aunque no lo creas no podía recordar nada, de ese tiempo que vivimos juntos. Mi doctor y George te lo pueden confirmar.

La rubia se quedó con la boca abierta.

—¿En serio no recordabas lo nuestro?

—Si, hasta la noche de tu compromiso. Cuando me estaba cambiando de ropa para bajar al salón, comenzaron a aparecer unas imágenes en mi memoria donde salía contigo.

—¡Oh, Albert que injusta he sido contigo! -lo abrazo Candy.

Él también la abrazo con fuerza.

—Pequeña, tu no sabias lo que me pasaba.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?

—Bueno…estabas tan enojada conmigo, que nunca tuve la oportunidad de hablarte de la amnesia que tenía.

—¿Como no me di cuenta de eso? Te dije tantas cosas hirientes, pensando que me habías engañado.

—Nunca te engañé, mi amor, lo que siento por ti es verdadero.

—¿Y Luisa? Te vas a casar con ella.

—No pequeña, la única mujer que amo eres tú -le confesó Albert besándola en los labios.

En un beso cálido y lleno de amor, dejando a la rubia con su corazón inundado de felicidad, al darse cuenta de que Albert, nunca la había engañado y que solo la amaba a ella.

—¡Te amo Albert! ¡te amo!

—Y yo a ti, mi princesa.

—Albert, sabes que no va a ser fácil que termines tu compromiso con Luisa.

—Claro que no lo va a ser, ella me ama y me da mucha tristeza lastimarla, pero no puedo casarme con ella.

—Así mí también me va a dar tristeza terminar con Joseph, es un buen muchacho que me ha entregado su corazón -dijo Candy que no quería causarle ese dolor.

—Lo sé, pero tenemos que hacerlo, ya harto hemos sufrido por estar separados, nosotros merecemos ser felices.

—Si Albert…no quiero nunca más estar alejada de ti.

—Nunca más, pequeña -la abrazo aferrándola a su cuerpo -Siempre voy a estar junto a ti.

Después de aquel hermoso momento entre los rubios. Albert la fue a dejar a casa de Annie y él se dirigió a la mansión Andrew para hablar de una vez con su prometida Luisa. Estaba consciente no iba ser fácil terminar su relación con ella, pero tenía que hacerlo por el gran amor que sentía por su pequeña.

Apenas llego cito a Luisa a la biblioteca.

—Luisa, necesito hablar algo importante contigo -le dijo sentándose junto a ella en un sofá que estaba junto a la ventana.

—Dime, mi amor…

El suspiro hondo antes de responder.

—Luisa…no sé cómo decirte esto…no quiero hacerte sufrir, sin embargo, tengo que ser sincero contigo.

—¿De que estas hablando, William?

Él le tomó una mano.

—Luisa, lo lamento mucho, pero no puedo casarme contigo.

Ella se quedó paralizada por unos minutos, tratando de asimilar lo que le estaba diciendo su prometido.

—Es una broma, ¿verdad? -le preguntó.

—No, me duele mucho decirte eso, pero nuestro compromiso se tiene que terminar.

—¿Por qué…? ¿qué hecho mal?

—Tu no has hecho nada, eres una chica maravillosa. Soy yo el que cambio sus sentimientos hacia ti.

—¿Me quieres decir que ya no me amas?

—Si, Luisa.

Ella se paró bruscamente del sofá.

—¿Hay otra mujer?

—Si…

—¿Quién es…?

—Es Candy, ella es la mujer que amo.

Luisa negó con la cabeza, recordando lo que su padre le había contado cobre la declaración de amor de parte de Candy a su prometido.

—Ósea que todo este tiempo me has estado engañando con tu protegida.

—Luisa, no es tan así. Es una historia larga que tienes que saber.

—No William, nunca pensé que fueras…que decepción -dijo ella saliendo corriendo de la biblioteca, con su corazón destrozado por la traición de su prometido.

Continuará…


Hola lindas chicas.

Espero que se encuentren bien junto a sus familias en estos momentos dificiles para todos. No había podido actualizar, ahora les dejo este capitulo que espero que les gusten.

Saludos y agradecimientos a las chicas que comentaron el capitulo anterior :

Bslderas, Guest, Evelyn, KT1947, Sunnystar95, elenharket2, elbroche, Guest, Bunny, chidamami, Rosario Escobar, Carol, Maribel, Coqui, chidamami, tutypineapple, guest

Un fuerte abrazo para cada una de ustedes.