Star vs las Fuerzas del Mal: La Guerra
Capítulo 30 La Última Batalla II
Aquello había llegado demasiado lejos para Star, estaba junto a Jackie y Marco, a sus pies estaba tranquila, casi parecía dormida, la que antes solía llamarse Starfan, Marcofan, y ahora era solo otra víctima más de la guerra que Star había iniciado, ella no debió haber tenido que estar peleando, era solo una niña, inocente, que luchó por los ideales de Star, así como todos sus amigos, y algunos de sus enemigos.
Star comenzó a levantar la mirada, cerca de ella tanto Jackie como Marco limpiaban sus lágrimas, siendo defendidos por unos cuantos demonios y monstruos que eran totalmente desconocidos para ella… Pudo ver durante un segundo los rostros de los transformados por Eclipsa y sus amigos que quedaban luchando.
Pudo ver como Ludo intentaba domar al padre de ella con ferocidad, a Ponyhead encarcelando a los de su clase con un poco de magia, a Sabrina y Ferguson peleando contra un tipo parecido a una serpiente, pero con la boca alargada. Algunos monstruos como una chica con forma de pájaro y otra con forma de ardilla detenían a las cucarachas escupe acido, mientras que el demonio Bob detenía con su piel impenetrable las agujas venenosas de un escorpión con la ropa de granjero medio destrozada.
Star, convertida en mariposa morada, alzó las alas, molesta. Hubo un momento en el cual todos voltearon a verla, mientras dejaba un rastro dorado detrás suya. Repentinamente todos los monstruos transformados por Eclipsa comenzaron a llevar sus manos a la cabeza, Ponyhead dejó de flotar a la vez que cerraba los ojos y hasta Marco y Jackie pudieron sentir algo pesado… Star estaba a punto de liberar magia muy potente.
—¡Mewni no caerá!—gritó Star moviendo sus alas solo una vez, teniendo el impulso necesario para estar a la altura de la habitación del trono, intacta aun de todos los desastres de la guerra.
Aquella chica, aunque parecida a Star, no lo era completamente, sentía una ira incalculable por todos aquellos que había perdido, por todos aquellos que aun iba a tener que perder y sobre todo, una ira incondicional a Eclipsa, una reina que buscando hacer lo correcto buscó las más vomitivas técnicas.
Pensó en sus amigos, no solo los caídos como Kelly, Alfonzo, Starfan, la legión triple A de demonios, entre otros. También pensó en Marco, Ponyhead, Janna, Tom, Jackie, en su madre y padre, en Hekapoo, en la alta comisión mágica muertos en la enfermería. Pensó en todos esos monstruos con los que antes había luchado ella y que ahora se habían aliado para que ella pudiera ganar cual Ludo y Sapotoro, pensó en aquellas personas de la Tierra que fueron afectada por su culpa, como Britney o los padres de Marco… Pensó en sus sentimientos, en la Luna Roja y ese baile elegante… El mundo debía de ser brillante, como en aquella ocasión, no oscuro y triste.
Estiró sus brazos, dos más se formaron y también se estiraron, en su mano superior derecha tenía su varita, repentinamente un pequeño espacio del firmamento fue apartado, a la vez que Star comenzaba murmurar palabras en un lenguaje desconocido para ella, prontamente se dio cuenta que su varita brillaba en verde, pero con la luz del sol, aquel color volvió a ser dorado.
Ella se concentró y rápidamente todas las nubes que habían oscurecido el cielo se apartaron, como si una violenta brisa hubiera hecho aparecer aire repentinamente, siendo el epicentro Star. Ella pensó en todos los momentos especiales que pasó con sus amigos, desde tener una pijamada especial, viajar a conocer al padre tiempo, estar atrapada en un carrito de la compra, intentar revivir un payaso de cientos de años, asistir a un concierto, rescatarlos de clínicas para princesas rebeldes, yendo de fiesta a lugares mágicos, hacerles crecer un brazo tentáculo con vida propia, demostrar ante el maestro gato que ella era capaz de usar la varita, enfrentar y ganar a Tofee en su propio juego.
Y tantas cosas más que se quedaban en el tintero, su mano se movió apuntando hacia el castillo, casi siguiendo los pasos de la varita. Ella no lo sabía, pero la mitad que tenía Eclipsa también brilló de dorado, no por mucho ya que rápidamente la reina generó una burbuja a su alrededor, conociendo de antemano lo que Star iba a hacer.
Hubo un estallido fuerte a la vez que una brillante luz dorada salía disparada en todas direcciones con fuerza. Desde el interior del castillo, los infectados por Eclipsa intentaron correr, asustados, pero la luz fue mucho más rápida, dándoles a todos por igual. Marco se cubrió los ojos, pero no le pasó nada, en cambio vio a su lado uno de los mosquitos sedientos de sangre comenzar a toser un polvo dorado, hasta comenzar a deformar su ser, creciendo una boca de caballo y unos ojos blancos en vez de los rojos, su trompeta volvió a ser un cuerno (a pesar de que conservó su forma de aguja con múltiples lenguas) y sus alas de mosquito cayeron.
También Jackie vio al otro lado, una rana gigante comenzó a vomitar mucho al mismo tiempo que su cuerpo grandulón comenzaba a volverse más pequeño, su lengua dejaba de tener el grosos de un puño y volvía a tener el de un dedo delgado, eso sí, seguía siendo igual de larga.
Todos los que habían sido infectados poco a poco comenzaron a perder sus características asesinas, mientras sus miradas se volvían cristalinas, como si sus ojos hubieran estado cubiertos por una fibra que les impedía ver el mundo. De esa manera, River volvió a su tamaño original, solo con mucho más pelo por todo el cuerpo y un Ludo aun intentando dominarlo, sin enterarse de lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Los demonios se quedaron quietos al ver que todo volvía a una tranquilidad, los habitantes mutados de Mewni entonces miraron al cielo, una luz dorada había nacido, no era uno de los soles de Mewni, era algo mucho más cercano.
En la sala del trono, aquel estallido afectó a dos lacayos que estaban vigilando la puerta, mientras que Eclipsa, Glosaryck, Moon y Hekapoo eran cubiertas por un escudo protector. Los dos guardias de la puerta sufrieron el proceso de dismutación, provocando que Eclipsa sonriera y levantara su varita, volviendo a realizar el conjuro para cambiarlos nuevamente, pero su varita en forma de paraguas no se iluminó de verde, sino de dorado… Causando que los guardias vieran la luz y luego los ojos de Eclipsa, saliendo asustados de aquella sala.
—Las varitas obviamente están conectadas.—dijo Glosaryck con simpleza—Y en este momento Star debe estar haciendo el hechizo más poderoso entre las dos.
—Imposible.—dijo Eclipsa abriendo los ojos—Es solo una niña.
—No…—la interrumpió la rasposa voz de Hekapoo—La entrené durante años en una dimensión paralela…
—Bueno, da igual, podrá creer que puede ganar, pero va a estar agotada si usó un hechizo tan poderoso.—dijo volviendo a sonreír con simpleza—Moon, has el honor.
El escudo fue roto y en dirección a luz morada se lanzó el cuerpo desfigurado de una reina de color turquesa. La cabeza tenía rastros de mosca, pero los ojos eran definitivamente humanos, solo salidos de sus orbitas y las alas de mariposa parecían estar rotos, así como un tórax lleno de una sustancia verde y una trompa en vez de boca, de la cual goteaba un contenido cuestionable de aquel mismo color.
La mutación que hace poco tiempo fue la reina de Mewni, ahora iba con una mirada asesina, en búsqueda de lastimar a su propia hija, indiferente al dolor que ella pudiese sentir, solo cabía en la cabeza de Moon el lastimar a Star y obedecer a Eclipsa.
Desde el otro lado Star comenzó a descender de manera abrupta, debido al potente estallido de poder mágico que tuvo que lanzar para deshacer aquel hechizo, aun sin saber exactamente cómo lo había hecho. Estuvo durante tres segundos su cuerpo girando en todas direcciones hasta que finalmente sintió una fuerte sacudida, solo que no proveniente desde abajo, sino desde el lado.
Star abrió los ojos, encontrándose con la cristalina mirada asesina de un parasito inmundo, sintió miedo cuando aquella errática cabeza comenzó a moverse para escupir encima de ella, Star dio un puñetazo y sintió el liquido como algo verde, viscoso y caliente, tanto que hizo que el puño de Star saliera humo. La chica rápidamente vio que se estaban elevando, así que con su barita apuntó a los ojos enloquecidos de aquella bestia, dejándola ciega momentáneamente y provocando que Star volviera a sentir que caía de gran altura. Esta vez sí estuvo cerca del suelo cuando repentinamente Bob, el demonio que Tom había dejado a cuidarla, logró alcanzarla en el aire y absorber parte del impacto para dejarla en el suelo, junto a un herido Sapotoro.
—Yo me encargo de ese princesa.—dijo tomando su mazo gigante en alto.
—No, Bob…—comenzó Star, pero sus rodillas temblaban.
—Descanse, yo luchar.—dijo rápidamente el demonio, recordando las muertes de sus amigos y preparando su arma.
Rápidamente el monstruo mitad mosca intentó escupir sobre los tres una sustancia asquerosa, pero fue embestida por Bob, causando que esa baba fuera expulsada a otra dirección, derritiendo en acido todo lo que tocara. El demonio Bob con su mazo le dio en la boca y luego arrojó una patada al demonio alado.
Mientras aquellos dos peleaban, Star quedó junto a Sapotoro, herido.
—Lo lamento.—dijo ella respirando dificultosamente.
—No te preocupes princesita.—dijo el monstruo dejándose caer—Lograste curarlos a todos…
—¿Qué?—dijo Star confundida—Pero ahí está peleando Bob contra otra de esas cosas.
—No…El demonio fortachón estaba peleando contra dos de esos monstruos para protegerme, se lo ordenó el señor Lucitor…—dijo Sapotoro confundido—Ambos al recibir el estallido dorado que expulsaste se des transformaron…
—¿Funcionó?—dijo Star sin creérselo—Pero si eso funcionó, entonces, ¿Por qué no con…?—repentinamente algo hizo clic en su cerebro—Oh no…
Se levantó de golpe, observando aquel rostro desfigurado por los experimentos de Eclipsa, notando unos ovillos con forma de rombos en su rostro lleno de furia e ira. Star abrió mucho los ojos, recordando a su papá, y sintiéndose estúpida por no pensar que era probable.
—¡Bob detente!—dijo ella volviendo a transformarse en mariposa, sin saber que era demasiado tarde.
Al principio de aquella batalla todo parecía bastante justo, Bob lograba darle a la reina Moon constantemente en su cabeza, pero ese era su error, Bob le daba en la cabeza, la hacía retroceder y luego esquivaba el ácido, acertaba un golpe, retrocedía, esquivaba, atacaba… Fue demasiado fácil, solo ocupó un momento de distracción, cuando Star gritó su nombre, y Moon en lugar de atracarlo con su acido, utilizó su tórax para sacar un aguijón con el cual traspaso la piel de Bob.
El último de los demonios personales de Tom abrió los ojos y solo atinó a ver tanto a Sapotoro como a Star. Rápidamente pudo sentir el veneno acido recorriendo su cuerpo y destrozando todo desde dentro. La mirada de Bob se comenzó a volver a oscura, y de repente le dio mucho sueño, al mismo tiempo que Star se transformaba en sus amigos, ahí estaba Adad liderándolos a la luz eterna, Aloqua en su verdadera forma y sonriéndole al rostro y Andras, con su rostro de búho transformado a una sonrisa que le decía que se relajase.
Así lo hizo Bob al mismo tiempo que se levantaba, dejando atrás su cuerpo y uniéndose a sus amigos.
Lo que en realidad pasó fue que su piel comenzó a contraerse, ya que su sangre se evaporó, dejando un cuerpo humeante y vacío por dentro, solo piel y huesos.
—¡No!—gritó Star molesta a la vez que aquella mutación, quien antes había sido su madre volaba rápidamente a atacarla—Fuera Sapotoro, fuera.
—No puedo…—dijo el monstruo intentando retroceder asustado de ver caer al grandulón tan fácilmente.
Pero era demasiado tarde, Moon había comenzado su ataque intentando inyectar del mismo veneno letal a su hija, pero Star dio un salto al lado, no sirviendo apenas de nada porque Moon la tomó de un brazo y alzó el vuelo con ella como rehén. Parecía ser propulsada por un águila a punto de asestar un golpe mortal, pero Star volvió a lanzar un hechizo a las garras.
Ahora ambas estaban frente a frente, los ojos de Moon concentrados en el odio y los de Star con lágrimas, madre e hijas enfrentadas por una guerra orquestada y terrible.
—Por favor, no…—intentó hablar Star, pero de las manos de Moon comenzaron a salir luces que fueron disparadas a Star y al chocar contra las paredes del castillo crearon explosiones en los muros que dejaron huecos.
La mutación de Moon dio un zarpazo, Star lo esquivo, sin darse cuenta que lo hizo en la misma dirección que el tórax de Moon, provocando que ella estuviera a nada de que el aguijón asesino le acertara en el pecho, pero Star agitó sus alas y tomó con una de sus manos el tórax para que ambas giraran en el aire, lanzando a su madre al otro lado.
—¡No quiero lastimarte!—insistió Star convirtiendo su varita en un bastón.
No hubo respuesta más que un escupitón de acido que al caer al suelo creo mucho humo que bloqueó la vista de Star. Pero ella podía escuchar, igual que en el entrenamiento con Hekapoo… Suspiró al sentir en su lado derecho las vibraciones de las alas de su madre y como unas cuchillas cortando el aire. Star agachó la cabeza y estiró un brazo, aferrándose al pie de Moon, lleno de pelos de insecto y recibiendo una patada en la cara para volver al humo.
Casi volvió a recibir un golpe, pero aquella vez Star utilizó su bastón para darle un golpe a su madre, provocando que el vuelo de Moon se detuviera al sentir el bastón en su estómago. Al ver que el sonido de las alas había parado, Star comenzó a dar vueltas con su bastón, creando una ráfaga de aire que hizo disipar el humo del acido de la reina.
Star evitó otra de las garras, lanzó un ataque a la cabeza, pero solo logró que su madre enredara la boca de la mosca como serpiente y estirara la varita junto con su hija. Generó unos rayos verdes en sus manos, provocando que Star también lo hiciera con una tonalidad rosada, cuando los cuatro pares de manos de la forma mariposa de las Butterfly chocaron hubo una brillante luz que las hizo apartarse y que la varita cayera en picado.
Tanto Star como Moon no perdieron el tiempo y fueron en picada hasta que un par de manos sujetaron la varita, la cual ya había vuelto a su anterior forma compacta y con alas. El cristal de en medio brilló en verde, iluminando la satisfacción de Moon, enloquecida por el flujo de pensamientos que Eclipsa le obligaba a tener, obediencia infinita, servir a la verdadera reina.
Su vuelo fue interrumpido por una nueva ráfaga de energía que la golpeó en una de sus alas, provocando que la estrella de la varita volviera a ser amarilla. La reina Moon miró entonces a la magia en el interior de la varita, mientras escuchaba la voz de Eclipsa en el fondo:
"Trae la varita, dame la magia."
Pero Moon ahora podía ver ese brillo dorado en la varita, como algo hipnótico, algo que le recordase a un pasado que nunca existiese, ella debía servir a Eclipsa, esa era su única función como creación… Creación de Eclipsa, pero al mismo tiempo, algo dentro de ella luchaba y renegaba esas órdenes.
Duró solo un segundo, pero ese fue el tiempo suficiente para que Star la alcanzara y comenzara a forcejear con sus cuatros brazos por la varita, al instante el control mental volvió a embriagar el cerebro de la creatura mutada y comenzó una lucha de tira y afloja donde madre e hija intentaban tener la varita, provocando que aquella mitad pasara de verde a amarillo dependiendo cual de las dos fuese ganando. Comenzaron a hacer tanta fuerza que comenzaron a dar vueltas sobre sí mismas, a velocidades tales que parecían casi como un huracán en miniatura.
Star entonces, cuando el amarillo era un color dominante en la pelea, lanzó un hechizo, era instintivamente, solamente vio la luz y que su madre lo evitó y volvió a tirar fuertemente de la varita, causando que el verde ganase tonalidad y tocándole ahora a ella lanzar un hechizo que Star evitó haciendo su cabeza a un lado, pero pudo ver entre tantas vueltas una explosión a los lejos.
Como si aquella batalla a uñas no fuera suficiente, Moon usaba su trompa para intentar lanzar el ácido, cosa que Star evitó tomando aquella extremidad y cerrando su puño fuertemente para que dejase de lanzar aquel contenido tóxico, pero los hechizos letales seguían yendo a diestra y siniestra.
Moon intentó defenderse, soltando dos manos de la varita, logrando que Star tuviera tres y varios segundos con el control para dar en el estómago de su madre tres golpes dorados… Al principio Moon solo lanzó un rugido de dolor y soltó la varita para sujetar su pecho, limpiando sus antenas en la cabeza y sus ojos saltones. Star se intentó alejar, pero rápidamente su madre estaba lista para volver a pelear, solo que ahora ese tórax de insecto que tenía, se había vuelto una cintura Mewniana.
—¡Quiero ver a mi mamá!—ordenó Star apuntando y lanzando varios ataques dorados, que eran esquivados por Moon—¡Oh vamos!
Rápidamente, Star bajó en picada hacia el piso, de nuevo, solo que esta vez a medio camino dio media vuelta y disparó, dándole en el ojo derecho, provocando que el ojo volviera a acomodarse y estuviera con venas rojas recorriéndolo, pero ya no salido.
Mientras Moon intentaba llevarse una mano por el dolor, Star aspiró con todas sus fuerzas y lanzó el hechizo dorado nuevamente, apuntando solo a su madre, dando en el blanco un chorro constante de luz dorada.
Desde el castillo Eclipsa vio su propia varita brillando de un color dorado y saliendo un rayo que golpeó uno de los mechones de cabello de Hekapoo, volviéndolo de nuevo de fuego.
—¡Me niego!—dijo Eclipsa levantándose y apuntando a donde se veía la luz con su paraguas—No voy a pelear contra dos nietas…
Su mitad de la varita volvió a brillar en verde a la vez que una ráfaga de luz verde salía disparada.
Le tomó casi un minuto a Star finalmente volver a ver a su madre, aun si la veía llorar y sufrir por el hechizo que su propia hija le aplicaba, pero Star no paraba, al contrario, sentía cada vez más fuerza. Como si estuviera drenando magia… Hasta que finalmente dejó de hacerlo. Pudo sentirse más poderosa que antes de enfrentar a su madre.
—¿S…Star?—dijo entonces Moon con su dulce voz—¿Star?—dijo con voz quebrada y ojos llorosos—¡Star!—saltó para abrazarla.
Este nuevo ataque fue uno del cual la chica no pudo esquivar, y que le dio de lleno a la vez que las dos giraban, esta vez abrazadas de la cintura y Moon con dos brazos menos. Se pegaron tanto para dar un abrazo extra fuerte, como si no se hubieran visto en años, a pesar de haber solo sido horas.
—Te extrañe mucho…—dijo Star permitiéndose llorar en el pecho de su madre, sentir su tacto y calor corporal.
—¿Qué pasó? No recuerdo casi nada…—dijo Moon llevándose una mano a la cabeza—¿Eclipsa me…?
—¿Ya es seguro estar junto a ella?—dijo Sapotoro.
—Por supuesto, dame un minuto y atenderé tus heridas.—pidió Star al mismo tiempo que volteaba de vuelta a su madre—Te transmutó, de hecho no pude quitarte las antenas.—dijo Star riendo al ver que la antes bien acomodada cabeza de su madre ahora sobresalían dos antenas.
—Oh… ¿Qué ha hecho?—dijo Moon cerrando los ojos y viendo a su alrededor uno de los jardines del castillo—Ha destrozado mis girasoles…
—Criaremos unos nuevos cuando ganemos.—motivó Star llena de energía y entusiasmo.
—¿Qué hechizo usaste para quitarme la transformación?—dijo entonces Moon—Ni siquiera yo sabría hacerlo…
—Es la cosa, no sé qué hice, solo lo deseé y la varita…—dijo viendo que su cristal volvía a brillar de verde—Sabía qué hacer…
—La magia es rara, pero creo saber qué pasa, tú tienes una mitad de la varita y Eclipsa tiene la otra, ¿No?—preguntó Moon sin ver que a su espalda venía un proyectil verde.
—Así es…—dijo Star mirando su varita e ignorando la luz verde cada vez más cercana—¿Estás diciendo que puedo hacer los mismos hechizos que Eclipsa?
—Las varitas no son más que lugares donde podemos canalizar nuestra magia Butterfly, podemos hacerlo con las manos, pero cuesta más…—dijo Moon—Nunca ha pasado que la varita tenga dos usuarios, por lo que sí… Tanto ella puede saber tus hechizos y movimientos, como tu también deberías poder saber los de ella.—dijo Moon fascinada—Es algo jamás visto Star, están compartiendo energías mágicas y…
—¡Princesita!
Ocurrió tan rápido que apenas hubo tiempo para que Star parpadeara, Sapotoro, herido como estaba, saltó encima de ambas y se interpuso entre el hechizo verde y las dos en el último segundo.
Star y Moon terminaron en el suelo, retrocediendo mientras veían el hechizo verde seguir recorriendo su camino. Star pudo ver en cámara lenta como la mirada de Sapotoro, lo último que pudo ver fue que Star y Moon estaban a salvo, sonreía, incluso intentó articular:
—Cuida…
Pero su piel se volvió gris antes de terminar la frase y mientras caía al suelo, era evidente que algo iba mal. Star intentó levantarse para abrazarlo, decirle que cuidaría a sus renacuajos, hacerlo sentir bien, pero solo pudo ver como Sapotoro tocaba al suelo, no con un cuerpo sólido, sino como polvo.
—¡NO!—gritó Star corriendo a poner sus manos encima—¡Él tenía hijos!—gritó indignada entre lágrimas, intentando recordar el ritual para revivir, pero su madre la tomó de sus brazos y la comenzó a alejar de las cenizas.
—Lo siento Star…—dijo Moon abrazándola fuertemente para no perderla.
Pero Star intentaba escapar, Sapotoro tenía tanto por qué vivir, un futuro por delante y…
Una brisa de viento fue suficiente para esparcir el polvo en el aire y que no quedase ya ni siquiera el rastro. Star entonces volvió la cabeza a su madre al mismo tiempo que lloraba fuertemente. No importaba qué hiciese, o qué ganase, siempre tenía que pagar precios demasiado altos.
Star y Moon fueron de vuelta al castillo, ambas sin la forma mariposa Butterfly, solo tristes, pero llenas de energías para terminar con esta locura de una vez por todas.
Solo quedaban Eclipsa, Tofee y posiblemente Hekapoo. La batalla que decidiría el Destino de Mewni estaba a punto de realizarse.
Continuara…
Na.—Espero que les guste, prometí mucha tragedia y aun queda algunas perdidas, ya el siguiente cap ahora si la final, aunque probablemente lo divida en 2, pero ahora sí, ya está, espérenlo pronto.
