Fic Castiel 21

Después de un par de días, la gracia de los ángeles comenzó a surtir efecto para curarse. Las plumas faltantes tardarían un poco más en crecer, teniendo como consuelo que aún tenían sus plumas de vuelo. Hubiera sido muy doloroso no solo físicamente si se las hubieran arrancado, sino que también psicológicamente y más para su autoestima. Ahora por la mala experiencia que habían tenido, aprendieron la lección como un par de niños pequeños al no querer salir una vez más al aire libre, a menos de que sea muy necesario. Dean habló con Sam sobre el misterio de las alas que tanto le interesa saber ocasionando que Sam también tuviera curiosidad. Como era de esperarse, los ángeles evadían todos esos temas por alguna razón, así que los chicos tenían que intervenir si querían saber algo.

- alguna idea de cuánto tiempo más tendrán las alas visibles? O qué hacer para que ya no las tengan? - Dean pregunto mientras tomaban el desayuno con todos reunidos en la cocina.

- ni idea. He intentado mil veces de desaparecerlas, pero no resulta. - respondió Gabriel

- sabemos que un golpe muy fuerte en nuestra espalda, nos obliga a mostrarlas. Pero no sabemos por cuanto tiempo ya que este fue un golpe por medio de un hechizo. Quien sabe cuánto más tendremos que esperar - respondió Castiel mientras Sam y Dean se levantaban y limpiaban la mesa.

- eso es malo - Dean lavo los platos y camino detrás de Gabriel - oye mira, tienes algo atorado entre tus plumas - Dean estuvo a punto de tocar a Gabriel, cuando el arcángel se volteó para alejar sus alas lo más lejos de sus manos.

- te agradecería que no me tocaras - dijo Gabriel con toda seriedad.

- ….. esta….. bien… - Dean levanto las manos en rendición y miro a Sam dándole un movimiento de cejas en señal de confusión y luego a Castiel quien tenía una cara un poco molesta. - yo…. Iré a la lavarme los dientes.

- está todo bien? - Sam preguntó a Gabriel

- con qué derecho quiere manosearme? - Gabriel pregunto en un tono burlesco

- amm tal vez, solo quiso quitarte un pedazo de lechuga atorado en tus plumas - Sam respondió con una sonrisa.

- lechuga? Pero si ni siquiera he comido un emparedado. Y si me lo comiera, te aseguro que lo hiciera por la boca - Gabriel revisó su ala por encima de su hombro y la sacudió un poco para eliminar el pedazo comestible sin éxito.

- quizás se te pegó cuando te recargaste en el banco cuando yo los estaba preparando. - Sam se rio nuevamente - deja ayudarte - Sam levantó su mano y saco el objeto sin ninguna protesta del arcángel. - listo. No era para tanto el ponerse agresivo con Dean - Castiel rodo los ojos y se levantó notoriamente un poco molesto. La verdad era que Sam y Dean planearon todo ese teatro desde un principio para poder entender de una vez por todas el misterio de las alas. El plan consistía en dos cosas. Una, era que Dean tratara de tocas las plumas de Gabriel para ver si él le permitía hacerlo y al mismo tiempo, ver si Castiel se pondría celoso como cuando era niño. La otra era ver si Gabriel se dejaba tocar por Sam. Lo que no sabía Gabriel, era que Sam tenía ese pedazo de lechuga en su mano todo el tiempo.

- hola Cas, que haces? - cuando Dean termino de asearse, caminó cerca de Castiel quien miraba la televisión en silencio. Como Dean lo sospecho, Castiel no respondió. - que miras? - Dean se sentó de golpe a su lado muy alegremente.

- nada - Castiel se levantó alejándose de él y dirigiéndose a su habitación.

- espera Cas. Qué te pasa?. - Dean lo detuvo - hice algo malo? Parece que estuvieras enojado conmigo -

- no es nada Dean. No te preocupes - Castiel respondió siguiendo su camino.

- de acuerdo. Entonces iré a ver a Gabriel. - Dean se dio la vuelta y comenzó a caminar con una sonrisa en su rostro cuando ya no escucho los pasos de Castiel - espero que no tenga más cosas atoradas en sus plumas. Quien sabe que cosas se pueden ocultar en esas enormes cosas -

- que quieres decir? - Castiel se dio la vuelta. Pero Dean no respondió ni se detuvo. - Dean? - Castiel camino un poco más aprisa tratando de alcanzarlo doblando por una esquina cuando Dean lo tomó por el brazo y lo empujo dentro de un almacén cerrando la puerta detrás de él.

- muy bien. Ahora dime qué demonios está pasando contigo, porque no entiendo nada. - Dean no se movió de la entrada con los brazos cruzados mirando fijamente a Castiel.

- de que hablas Dean? -

- tal puedes comenzar con decirme, por qué demonios estas molesto conmigo. Acaso es porque quise tocar las plumas de Gabriel? -

- qué? -

- cuando eras niño, eso paso. Lo recuerdas? Ahora explícame por qué -

- Dean, no sé… yo….. –

- Por qué. Cas - Dean alzó un poco la voz. - puedo estar aquí todo el día si no piensas hablar. Así que no me amenaces con tus cosas divinas diciéndome que puedes aguantar más que yo sin comer y dormir y esas cosas. Demonios Cas. Somos amigos, necesito saber que pasa por tu cabeza. Me preocupo por ti y lo sabes - Castiel lo miró por unos segundos sin decir una sola palabra. Se notaba que hablaba en serio y no tuvo más remedio que hablar sabiendo lo terco que es su amigo. Si no era en esta ocasión, seria en los próximos días preguntándole a diario durante horas y horas la misma pregunta hasta que por fin le diera una buena respuesta convincente.

- entiendes que este es un tema un poco incómodo para mí? -

- entonces ayúdame a entenderlo mejor - Castiel suspiro y se echó el cabello hacia atrás en reaccionar a sus nervios y timidez.

- está bien. Pero después de que sepas todo lo que quieres saber, ya no me veras de la misma manera. Tal vez ya ni me quieras cercas de ti o que seamos amigos - Castiel miro hacia el suelo un poco desilusionado confundiendo más a Dean

- claro que no pasará eso -

- escucha… es verdad que me pongo celoso cuando te acercas a las alas de Gabriel. Pero también tienes que entender que cuando otra persona toca o acaricia mis alas, es porque sería alguien especial para mí. Es por eso que cuando era niño te dejaba hacerlo las veces que quisieras. –

- si, ya me los habidas comentado. Pero ahora por qué me evitas? - Dean pregunto muy atento a lo que decía.

- eso es lo incomodo - Castiel miro nuevamente al piso y tocó su nuca. - cuando un niño hace eso, es porque le tiene mucha confianza a esa persona, como tú ya lo sabes. Pero si un adulto lo hace, es porque…. Además de ser importante para él, es… -

- es? -

- porque hay un sentimiento por esa persona - Dean juró ver que Castiel se sonrojo

- un sentimiento? Te refieres a…. - Dean se quedó sin palabras.

- cuando nosotros dejamos que alguien toque nuestras alas, es porque amamos a esa persona Dean. - Castiel ahora lo miro para poder analizar su reacción y poder ver cada una de sus expresiones que tanto temía - ahora lo entiendes? - Dean se vio sorprendido sin poder decir ni una palabra. - de seguro que ahora no me quieres a tu lado porque tengo entendido que a los humanos de sexo masculino no se hacen esas declaraciones - Castiel al no ver respuesta de Dean, desvió nuevamente la mirada y busco la salida tristemente - lo sabía. Por eso no quería comentártelo. Pero tú me obligaste -

- espera Cas! - Dean lo detuvo mirándolo cara a cara - no te odio por decirme eso. Esto que expresaste es… inesperado y necesito digerirlo. Pero no estoy molesto contigo. Por favor quédate. –

- no querías ir a ver a Gabriel? - Castiel dijo aun molesto y herido

- eso era una mentira. Solo quería hablar contigo a solas. De hecho, Sam está hablado con Gabriel en estos momentos. Todo lo planeamos nosotros -

- entonces, si me quieres a tu lado? - Castiel dijo con una voz muy baja

- claro que si. De donde sacas que me desagradas -

- tampoco te importan que mis plumas sean negras? -

- por supuesto que no! Tus alas son geniales! Las plumas volverán a crecer y se verán aún más maravillosas de lo que son. –

- todo este tiempo. Pensé que fingías que te gustaban mis alas - Castiel noto la sinceridad Dean demostraba - pero ahora entiendo realmente que es verdad lo que dices - Castiel se acercó a Dean y lo abrazo fuertemente sintiéndose mucho mejor. Como si le hubieran quitado un peso de encima, Castiel soltó un gran suspiro de alivio dejando atrás todos sus temores y preocupaciones. Pero qué habrá pasado con Sam y Gabriel. Ellos seguían hablando aun después de que Castiel y Dean salieron de la habitación para tomarse un gran respiro.