Disclaimer: No poseo ningún personaje, de ser así esto no sería un fanfic.
Si es rated M es porque puede haber algunas cosas que ofendan o hieran la sensibilidad de algún lector, así como ofender o molestar aunque eso se toma por descontado cuando DxD está involucrado, si no te gusta no leas. También habrá situaciones y personajes que actúen como parodias de anime, series o películas.
Me disculpo por el retraso de este capítulo, tres meses desde la última actualización es mucho tiempo, más del que me habría gustado, pero con todo lo que sucede ahora… Entre eso y las clases online más proyectos y trabajos sinceramente no ha habido mucha oportunidad para escribir, ni ganas para hacerlo.
Después de este capítulo tratare de actualizar el de Fate Avalon, aunque quería esperar a que sacaran la peli de Camelot para darme algunas ideas sobre el futuro de ese fic, de algunas partes que podría cambiar. Con todo os dejo con las respuesta de los reviews y después el capítulo.
LostNeko120. La verdad es que lo de la jirafa tiene una explicación más sencilla de lo que imaginas. Un documental de televisión. Estaba muy aburrido y en la tele lo echaban, de ahí a poco estaba ya en el capítulo. Weno, ya no queda mucho de noche, pero aún hay tiempo para que le golpeen. La batalla de Shirou aún no acaba, y con Kiba allí a lo mejor llega más ayuda, o puede que Shirou le gane… O puede que ninguna de ellas
La luna de majora y el jefe final de parasite eve… odie a ese bicho. Les pondré, si puedo les pondré. Aunque la luna no sé si colara. No es un monstruo normal que pueda meter fácil en la historia.
Ravel abrió los ojos al máximo ante la vista ante ella, que parecía sacada de sus peores pesadillas. Los seres que daban forma a algunas pesadillas podían ser crueles, ¿pero esto? Esto estaba a otro nivel. Ni siquiera los monstruos a los que ambos equipos habían enfrentado esa noche tenían comparación. Esto era sinceramente demasiado cruel.
Demasiado siniestro. Algo a la altura de una auténtica pesadilla –Es… una maldita granja- por la noche habían enfrentado a algunos, ¿pero esto? Esto era diferente.
-¿A que te refieres con eso pajarraco?- el rugido de Issei resonó por toda la fábrica, aunque eso atrajo un montón de miradas depredadoras hacia las chicas -¡Ese ejemplo es siniestro!
Incluso Leo se mostró intranquilo al ver la gran cantidad, aunque por razones distintas a las que la situación sugeriría –Hay tantos que no puedo contarlos.
Shirou dio un paso adelante valientemente, con una sonrisa extendiéndose por todo su rostro -La ocasión perfecta para librarnos de estrés.
Xenovia le miro con lastima -¿Podrías dejar de sonreír así? No vamos a matar a Batman.
Raynare se acarició el hombro poniéndose al lado del pelirrojo –Tenemos mucho estrés acumulado.
Ouma silbo impresionado viendo el espectáculo ante ellos –No dejan de aparecer.
Le Fay se sobo la frente, con el nacimiento de un dolor de cabeza pulsando en su sien –Esto se está volviendo muy caótico…
Kiba Yuuto asintió, la situación había sido mala cuando enfrentaban al Capra y Sellzen, después menos mala cuando Mordred apareció, pero ahora volvía a ser muy delicada –Hay demasiado. Esto será problemático.
-¿Problemático?- viendo las sonrisas de Shirou y Raynare Jeanne dudaba seriamente que fuera problemático. Esos dos no dejarían que fuera problemático, el único que lo consideraría así era Issei.
Shirou y Raynare chocaron los puños con anticipación –Ningún problema.
Issei estaba, cuando menos, furioso -¡Dejad de sonreír cabrones! ¡Son mis clones los que queréis masacrar!
Shirou y Raynare sonrieron viendo a los clones del castaño llenar toda la fábrica, mientras babeaban mirando los pechos de las chicas –Son pesadillas Issei, no te lo tomes tan a pecho- su expresión no calmaba a Issei para nada. Curioso.
Laeticia miro todo con expresión cansada, de nuevo, ¿cómo habían llegado a esta situación?
La primera, y única, opción para Shirou era clara, debía recuperar su espada de manos de esa cosa y asegurarse de que nadie, jamás, pudiera volver a cogerla. Uno nunca sabía que tan desprotegido estaba sin una buena espada hasta que la perdía.
-Tch- Shirou aplico la magia de refuerzo en sus brazos, algo que le costó por lo poco acostumbrado que estaba, y se preparó para chocar una vez más con el monstruo.
Era peligroso en las distancias cortas, pero al ejecutar los amplios cortes circulares tenía una gran apertura, balanceaba casi todo el cuerpo en cada oscilación.
Si conseguía hacer una finta y meterse debajo tendría fácil acceso al cuerpo del monstruo, y con las espadas de fuego confiaba en poder hacerle un daño real. Sino siempre quedaba el plan CB. Utilizar planes sacados de animes no era una idea demasiado buena, así que esperaba no tener que utilizarlo.
Al final acabaría usándolo y lo sabía.
-¡Vuoooo!- el monstruo rugió y alzo su espada contra él, Shirou sonrió y dio un ligero salto preparándose. Cruzo ambos brazos con las espadas apuntando a su espalda y se lanzó.
Había comenzado a balancearse, cuando torcía su cuerpo sus músculos se tensaban y el monstruo lanzaba un corte que podía decapitar a una persona. Por suerte él había visto ese movimiento suficientes veces para poder correr hacia él y agacharse en el momento justo para poder pasar inofensivamente bajo la espada y lanzar un ataque de corte cruzado con toda su fuerza.
Ni un segundo después impulso fuerza en su pierna derecha y giro sobre sí mismo lanzando un segundo ataque a quemarropa, con fuego. No era su mejor rima pero el ataque si había sido bueno, aunque debía alejarse antes de que el monstruo tratara de atacarlo con ambas espadas.
Por suerte se le daba mejor atacara a quienes no estuvieran a centímetros de él. Shirou piso poniendo distancia entre ambos y tomando la oportunidad de ver cómo le iba a Kiba.
Por lo que veía no mucho mejor que a él.
Uno de los dos debía acabar su batalla y apoyar al otro, porque no confiaba en tener refuerzos en poco tiempo. Podía ir sobre seguro y derrotarlo con una buena estrategia, pero… no tenía planes ni tiempo para eso.
Issei siempre decía que quien no arriesga no gana, y pensaba ponerlo en práctica.
Esta vez recuperaría su espada, la siguiente, ese bicho caería.
Era hora de probar el plan conejo blanco. Y lo primero, en contra de lo que sería coherente, era cargar y arrojarle su espada a la cara.
Si era un ser con sentido común, que lo era, se protegería la espada dándole acceso a su brazo derecho, donde cargaba su espada. Shirou sonrió.
-¡Trace On!- para el siguiente paso necesitaría un arma más corta, una daga negra con grabados si podía elegir. Como no podía una de las del instituto haría el truco. De un salto cruzo la distancia que los separaba y enterró la daga en la muñeca del capra para forzarlo a soltar su espada.
Esa era la teoría, en la práctica la daga se rompió cuando chocó con la piel de la pesadilla, después este balanceo su espada en su contra y lo único que pudo hacer fue interponer su otra espada de fuego para tratar de evitar el golpe.
No funciono. La espada se resquebrajo en cuanto el espadón choco con ella, y cuando el monstruo empujo la espada se deshizo en partículas azules. Lo siguiente en la línea que describía la espada era él.
-¡Gha!- Shirou tosió sangre cuando la espada le impacto de lleno, no con tanta fuerza como tenía en un origen, pero con la suficiente para arrojarlo por la calle varios metros envuelto en su propia sangre.
Shirou cayó al suelo con un golpe sordo y su conciencia debilitada. Eso había dolido. Mucho. Mucho más que nada que hubiera sentido hasta ahora. Sus sentidos se habían agudizado, pero sentía que el cuerpo le pesaba más que antes. Estaba jodido.
-¡Emiya!- Kiba inmediatamente trato de acercarse, pero Freed le ataco con la Excalibur y Kiba gruño enfrascándose en su batalla una vez más.
Sin ninguna ayuda Shirou maldijo tratando de proyectar, pero en su estado actual no podía usar nada mejor que una simple espada. Desde que comenzara a luchar con esa maldita pesadilla hasta este instante había gastado demasiado prana, y ya en un origen no tenía demasiado. Sus reservas, si podía llamarlas así, eran como un pequeño rio en verano, agonizantes en el mejor de los casos.
-¡Joder!- una única espada se proyectó en sus manos, sus manos que sentía arder, y se preparó para volver a chocar. No tenía muchas opciones, si trataba de huir lo mataba, si trataba de pelear podría ganar, pero no confiaba demasiado.
No podía hacer mucho, pero no hacer nada sería incluso peor.
-Echo de menos la época en que lo que más me preocupaba eran los exámenes- al menos en aquella época no tenía que pelear con monstruos sacados de dios sabe dónde.
Sin previo aviso el monstruo volvió a abalanzarse sobre él y Shirou se movió como pudo para esquivarlo, pero sin atacar. Había aprendido por la daga que la piel de ese monstruo era muy resistente. Las espadas de fuego le dañaban, eso debía ser cosa de su leyenda, juego, historia o ficción, pero sin conocerla poco podría hacer.
Lo mejor sería tratar de dañarlo con algo que no dependiera de su cantidad de prana… como un edificio. ¿Debía preocuparse por que su plan de respaldo fuera tratar de derribarle un edificio encima? No importaba, derribarle un edificio encima no era muy realista, lo mejor que podría hacer era tratar de huir de esa cosa trayéndolo al instituto, donde con suerte los demás estarían despiertos y podrían liquidarlo.
¿El problema con ese plan?
-¡Holy Eraser!
-¡Me cago en dios! ¡¿No ha visto ya que eso no funciona con él?! ¡Esa cosa es como un palillo comparado con un noble phantasma!
Lo peor de todo es que Kiba estaba tan cegado que parecía incapaz de luchar con raciocinio, como cuando reto a Xenovia. Debía tener una historia con esas espadas, pero esa no le parecía una razón para perder la cabeza de esa manera. Es decir, ¿Qué tanto le podían haber hecho unas espadas a alguien para crear esa clase de reacción?
La pesadilla volvió al ataque cuando Shirou parecía distraído, aunque se tiro al suelo para esquivar sus ataques y rodo para alejarse antes de levantarse adolorido. Rodar por el suelo con una herida en el pecho no era la mejor idea.
-¿Por qué siempre que te encuentro estas metido en un lio? ¿O sangrando?- Shirou giro la cabeza ante la voz femenina conocida, sonriendo al ver a cierta rubia.
-¡Mordred!- Shirou la besaría ahora mismo -¡No sabes cuánto me alegro de verte!
La rubia le miro con lastima, pero suspiro y se acero tendiéndole la mano –Espada.
Shirou se la dio sin replicar y Mordred se cubrió en prana rojo antes de desaparecer de su vista. Segundos después su espada cayó a su lado y la pesadilla gruño cuando su brazo voló por la calle.
Shirou abrió la boca impresionad -¿Estas de coña?
Qué tan fuerte era Mordred por amor de dios... había hecho lo que él no ha podido en toda la noche. La rubia era una pseudo servant pseudo pesadilla, y en Minamata ya aprendió que era fuerte, pero esto... esto le deprimía. Le deprimía y escocia a partes iguales.
-Mierda- Shirou agarro su espada y se levantó, aunque su herida seguía abierta ahora no le hacía demasiado caso, no pensaba quedarse abajo después de ver eso -¡Tu ayuda a Kiba!
Mordred miro como Shirou se abalanzo una vez más contra el monstruo, aunque ahora con su espada tenia mejor resultado. La rubia se encogio de hombros y se acercó a donde Kiba luchaba con Sellzen volviendo a extender el prana alrededor de su cuerpo en una tormenta roja.
Por su parte Shirou ignoro el dolor de su herida y se concentró en su enemigo, ahora que no tenía su espada la dificultad había descendido en picado. No era lo mismo luchar con espadas que temblaban al mínimo impacto que usar una que resistía los ataques sin siquiera sacudirse. El problema ahora era él.
No tenía la fuerza suficiente para chocar con esa cosa de frente, por lo que su mejor opción era desviar sus ataques antes de que impactaran, eso reducía en gran medida el choque entre ambos.
Cada vez que le atacaba desviaba y después contratacaba. El monstruo era fuerte, pero con un arma en condiciones no debía limitarse solo a huir. El gran problema de ese plan es que no tenía la condición para resistir demasiado, ni la oportunidad de dar un golpe decisivo. Debería tomar distancia y tratar de pensar en algo.
Por suerte Kiba parecía haber entrado en razón y venir a ayudarle… eso era lo que quiera pensar, pero el que chocara a toda velocidad con el capra de cabeza sin tratar de atacarle le decía que había pasado algo diferente, algo relacionado con la rubia que ahora abusaba físicamente del sacerdote.
Casi podría llegar a sentir pena, casi.
-¿Mordred?- Shirou aprovecho la ocasión para lanzar una estocada y tratar de atravesar al monstruo y acabar la batalla, pero no debió funcionar porque este gruño y le ataco.
El chico gruño y tomo distancia para juntarse con Kiba, quien aún furioso parecía haber decidido centrarse en el capra antes de ir por Sellzen.
-¿Solo se necesitaba que le tiraran contra el monstruo para que decida eliminarlo? Es bueno saberlo.
Con los dos Shirou tenía un buen presentimiento, pero se detuvo al oír algo a lo lejos, como un claxon. Como si alguien les estuviera pitando.
-… rou!
Shirou miro detrás de ellos y exhalo lentamente, ¿esa era Laeticia en el monovolumen a toda velocidad por la calle yendo directamente contra ellos? La respuesta, a juzgar por el shocjk de Kiba, era afirmativa, aunque no parecía ir por ellos, sino por el capra. El problema es que ellos estaban en medio. Kiba fue el primero en reaccionar y saltar a un ñlado, pero Shirou no pudo al ver como Laeticia sacaba su cuerpo por la puerta, como si pensara saltar.
-Va a saltar- no fue una pregunta. Shirou corrió hacia el coche, dejando una separación lateral para evitar un accidente, y se preparó para atraparla cuando saltara.
La puerta se había roto al chocar con una farola, eso por suerte le haría el trabajo más fácil.
-¡Shirou!-Laeticia salto de la camioneta y Shirou tiro la espada y salto para atraparla. La camioneta zumbo a su lado cuando Shirou alcanzo a la rubia y la abrazo antes de que ambos cayeran al suelo. Había sido doloroso, pero no importaba, sería peor lo que le haría la hermana de Laeticia si esta salía herida.
Laeticia parecía un poco confundida, pero grito al ver su ropa manchada de sangre que no era suya, sino de Shirou.
-¡Shirou estas herido!
Shirou se rasco la nuca con un gesto de dolor, la herida seguía abierta, tocarla no era la mejor idea –Ya, larga historia- una que pensaba modificar, no diría que había tratado de marcarse un conejo blanco. Aunque dudaba que alguien aparte de Issei, y tal vez Gasper o Raynare, supieran lo que eso significaba.
Kiba gruño y volvió a abalanzarse contra Sellzen, pero ahí ya había poco que hacer. Este estaba muy jodido y Mordred como una rosa. La diferencia entre ambos era clara como el día.
Por lo que Shirou podía decir ese idiota ya estuvo cerca de morir cuando cabreo a una pesadilla en el museo buscando una Excalibur, lo que llevo a lo que vieron el día siguiente. Ahora que lo pensaba, considerando su historia con el portado— la, la portadora original de las espadas era probable que esa pesadilla fuera Mordred.
Al menos explicaría por qué parecía acojonado de ella.
Aunque verla pelear solía causar ese efecto. Parecía un animal rabioso, su estilo era brutal, demoledor, salvaje, casi podía describirlo como vicioso. Era algo que le hacía preguntarse cómo pudo llegar a ser un caballero de la mesa redonda con un estilo semejante. Era una duda que se llevaría a la tumba, porque ni loco se lo preguntaba.
Le bastaba con ver lo que le había hecho al albino psicópata para saber que era mala idea provocar su ira.
-No se tu Kiba, pero yo no pienso meterme ahí en medio- Yuuto podía ser obstinado, pero ni siquiera él parecía tener ganas de meterse en esa carnicería.
Por suerte la camioneta tembló haciéndoles notar que aún tenían un asunto pendiente con el monstruo que Laeticia había atropellado. Aunque con todo el daño que había recibido no debería quedarle demasiada vitalidad.
Si fuera un videojuego, claro está.
Kiba proyecto un dúo de espadas ígneas, Laeticia sostuvo un par de gemas y Shirou se rasco el pecho, su herida escocia horrores. No parecía que fuera a dejar de sangrar, pero Shirou sabía que lo mejor ahora era ignorarla y centrarse en el capra. Con Kiba y Laeticia deberían tener una buena oportunidad de eliminarlo de una buena vez.
Las calles se difuminaron con rapidez mezclándose con la oscuridad de la noche cuando el coche acelero. Issei. Raynare, Jeanne y Le Fay llevaban casi veinte minutos recorriendo las calles de la ciudad, pero no habían encontrado nada. Ya eran casi las cinco y cuarto de la mañana, no tardaría mucho en amanecer, pero seguían sin saber nada de ellos.
Leo, Ravel y Xenovia habían salido en otro coche, pero se separaron después de buscar en el templo Ryuudou. Allí no había ni rastro de ellos. Jeanne estaba al borde del ataque de pánico, Raynare parecía a punto de romper cabezas y Asia… ni siquera creía que esa jovencita pudiera gritar tanto cuando la dejaron a ella y Gasper en el Instituto.
Ninguno de los dos estaba contento, pero eran los "pequeños" y Leo no planeaba sacarlos tan tarde del Instituto. Bueno, Le Fay era tan joven como ellos, pero considerando como era tendían a olvidar que en realidad no había cumplido siquiera los 15 años, dos meses era lo que siempre decía cuando alguien sacaba el tema…
Aunque la primera vez que lo dijo Issei declaro que con las medidas B77-W56-H78 ella ya no era una niña. Lo que ocurrió aquel día era algo que todos los espectadores querrían poder olvidar, nunca vieron a la pobre Le Fay tan roja, ni tan enfadada. Demostró por qué era considerada una de las mejores de su generación, aquel día quedo patente que Le Fay podía llegar a ser aterrorizante cuando quería.
Ahora por suerte eso solo era un mal recuerdo y los dos implicados no habían vuelto a mencionar nada semejante… o eso creían ellos. A estas alturas un pobre pelirrojo había aprendido, y olvidado en su mayor parte, las medidas de casi todo el cuerpo estudiantil de la academia. Hasta aprendió las de Rin y Luvia el mismo día que llegaron a la academia. Aún a día de hoy Shirou no sabía qué pensar de esa información, si bien esa en particular aun no la había olvidado.
-¿Dónde estarán?- Jeanne oteaba las calles con toda su atención, tratando de encontrar algún rastro de su hermana, pero no veían nada –Si le ha pasado algo…
-Tu hermana estará bien- Raynare descarto sus preocupaciones con facilidad –Shirou puede ser un poco idiota, pero no dejara que la pase nada.
Issei quiso decir algo, Shirou no era idiota, pero chasqueo la lengua y acelero. Ya había tenido mucho drama con el maldito mamonazo ese, más le valía al pelirrojo estar bien o él mismo le mataría. Por Laeticia no había ni que preocuparse, Raynare lo había dicho, la cual por cierto estaba más rara de lo usual, Shirou antes la palmaria que dejar que la pasara algo.
Eso no les preocupaba para nada.
-¿Algo Fay?- a través del espejo retrovisor pudo ver a la maga rubita inclinada sobre un mapa.
-Nada. No puedo precisar su ubicación. Algo me impide saber dónde están.
-¿Algo te lo impide?- Fay se encogio de hombros diciendo algo de las líneas ley y los movimientos de las estrellas y planetas, pero Issei la conocía lo suficiente para saber cuándo mentía. Esa bruja no podía ocultarle algo aunque quisiera.
No era causa de las líneas ley o la astronomía, algo estaba bloqueando su rastreo.
-Mierda- esto se complicaba. Ya no solo eran las pesadillas, sino que había alguien que era capaz de bloquear la búsqueda mágica de Fay –Mierda. Aquí pasa algo. Primero la pesadilla que escapa a la búsqueda de Fay y después alguien evita que encontremos a Shirou.
Una sola pesadilla que Fay no había podido detectar al buscar vale, podía pasar dado que no podía encontrar exactamente pesadillas, pero considerando que les esperaba ahí era evidente que eso no podría pasar inadvertido. Algo así llamaría la suficiente atención como para crear eco y que Fay lo encontrara.
Sin importar que bicho fuera no debería poder ocultarse a la rubia. Llamaría demasiado la atención y eso ella lo descubriría. No había una manera precisa de rastrear una pesadilla, pero descubrirlas era otra historia. Aún más fácil debería ser localizar a Shirou dado que este no tenía ninguna razón, ni forma o conocimiento, para ocultar su presencia.
-Se ha metido en problemas.
Jeanne ya parecía lo bastante nerviosa para encima mencionar eso, así que Issei prefirió callarse.
-Si no están en el templo Ryuudou, ¿Dónde pueden haber ido?- Le Fay miro a Raynare, a su lado esta parecía bastante tensa aunque eso solía ser común cuando hablaban de Shirou. Por alguna razón ella tendía a preocuparse más por él… bueno, no exactamente preocuparse más, dado que era obvio que se preocupaba igual por todos, pero parecía que cuando era Shirou no era buena ocultándolo. Desde el principio no había sido buena haciéndolo, y cuando el Garuda lo atrapo para merendárselo ya dejo de intentar ocultarlo. Era evidente para todos que estaba preocupada.
Y ahora que no lo ocultaba podía juntase con Jeanne y hacer el equipo mamas protectoras. Era un equipo que no ayudaba a nadie, pero igual estaba allí...
-¿Algo?- Fay negó con la cabeza –No encuentro nada.
Issei chasqueo la lengua –Ninguno lo coge.
-¿Han apagado los móviles?- el tono de la voz de Jeanne hizo que Issei riera negando con la cabeza.
-¡Ni de broma! Ese idiota no trabaja tan rápido.
Shirou estornudo violentamente, la nariz había empezado a picarle y ahora ese estornudo… ¿alguien estaría hablando de él? Desde luego podría ser Sellzen, ese idiota huyo maldiciéndolos después de que el Capra cayera muerto.
Ahora estaban en una situación que parecía sacada de algún extraño videojuego, o de una mente enferma de algún guionista arruinado.
-Es raro pelear con Issei-san- Laeticia miro a su rival. Este, por extraño que sonara, era Issei. O para ser más exactos parecían ser réplicas del castaño con nula inteligencia y con el único instinto de sobar pechos.
A su lado Kiba asirio dándoles la razón, pero en cuanto al propio Shirou…
-¿En serio? Hacía tiempo que no me quedaba tan satisfecha con un combate- su sonrisa parecía iluminar la noche.
-Estabas un poco…- Kiba dudo, tratando de encontrar el termino exacto –Enérgico, Emiya.
Mordred le miro perpleja -¿Enérgico? Esta resplandeciente, el brillo que tiene en la cara no es el de alguien enérgico.
Laeticia le miro, no podía negarse que Shirou resplandecía, a su lado Kiba le miro con reproche –No deberías estar tan feliz Shirou- Shirou le miro como si no hubiera nada mal en el mundo, como si estuviera rodeado de miles de cachorritos de ojos brillantes.
-¡Mala persona! ¡Diablo! ¡Archidibalo!- Shirou miro a un lado, viendo una camioneta, esta vez no venía hacia ellos, sino que estaba aparcada. De ella una rubia salió corriendo y abrazo a Laeticia -¿Como puedes disfrutar matando a mis replicas!
Shirou rio -¡Un Issei falso!- Shirou se acercó a Issei y este se escondió detrás de Raynare chillando.
-Shirou-sama- Le Fay suspiro viendo como Shirou picaba a Issei con un dedo y Raynare no hacía nada por evitarlo.
-¡Emiya cabrón deja de darme con el dedo!
Kiba soltó una pequeña risa –Con vosotros no hay lugar para el aburrimiento.
Raynare se encogio de hombros –Normalmente no lo hay, pero lo de los clones es nuevo.
-¿Podemos centrarnos?- Le Fay separo a Shirou se Issei y tras sentarle comenzó un tratamiento para su herida. Shirou le agradeció tras decir que la había olvidado -¿Qué paso con la pesadilla?
-¿Cuál de ellas?- pregunto Shirou haciendo una mueca.
-Ambas- dijo Jeanne.
Laeticia comenzó a explicar cómo fueron al templo Ryuudou y tras encontrar a la pesadilla Shirou trato de… derrotarla, si, de derrotarla. Eso no salió demasiado bien, pero gracias a la magia que había aprendido pudieron lidiar con ella. Tras eso se preparaban para regresar cuando encontraron una entrada a unas cuevas bajo el monte Miyama y decidieron explorar un poco. Un tiempo después se encontraron con otra pesadilla, pero de esta tuvieron que huir.
-Por el camino nos detuvimos en un aparcamiento, en el que una panda de idiotas había tenido un botellón… estaba lleno de basura.
Laeticia sonrió –No solo eso.
Shirou asintió dándola la razón, en el parking había algo más -Cierto, aunque todos los idiotas se habían largado aún quedaban algunos borrachos tirados en el suelo y una mujer esperando una ambulancia.
-¿Ambulancia?- pregunto Le Fay -¿Qué le pasaba?
Shirou se encogio de hombros –Iba a dar a luz. Y hablando de eso, ¿qué haces tú aquí? La última vez que te vi estabas en el parking, con ese monovolumen dicho sea de paso- aunque seguir llamando monovolumen, o tan siquiera a coche, a esa cosa era ser generoso -¿Qué paso con la mujer?
-Llego la ambulancia y antes de que se marcharan le pedí prestadas las llaves para ayudarte- Shirou boqueo al oírlo, ¿a qué se refería exactamente con eso de "pedir prestadas"? –Aunque tal y como ha acabado creo que no podre devolverlo.
Shirou miro el monovolumen, le faltaba la puerta del piloto, tenía una gran abolladura en el parachoques y parte del techo estaba cortado –Espero que tuviera seguro. ¿Qué pasa con esas cosas?
-¿Los clones?- Fay entrecerró los ojos –No sabía nada de una tercera pesadilla.
Raynare se encogio de hombros –A mí me parecen sacos de boxeo.
Eso no le sentó bien a Issei, pero Le Fay los ignoro y llamo a Leo tras terminar de tratar a Shirou -¿Leo-sama? Si, los hemos encontrado. Si, están bien, se habían encontrado con otra pesadilla pero ya lo han resuelto. Mordred-sama. Bueno, Shirou un poco herido, pero se pondrá bien. No, nos hemos cruzado con otra pesadilla. ¿Qué es…- Le Fay dudo, ¿Cómo describiría a las pesadillas con las que estaban peleando Shirou, Kiba, Laeticia y Mordred cuando llegaron? –La pesadilla de la lujuria… ¿o es la perversión?... Si, era Issei-sama.
Shirou rio al oír el tono de Le Fay, Leo había descubierto bastante rápido que las nuevas pesadillas tenían la apariencia de Issei, aunque diciendo perversión y lujuria… el castaño las personaba bastante bien.
-Fuera de bromas, ¿Cómo puede haber una pesadilla con tu apariencia?
Issei se giró hacia él –Claramente ha… ¿ein? Ahora que lo mencionas… ¡¿Cómo puede ser?! ¡¿Fay!?
Viendo que la rubia seguía hablando Shirou respondió por ella -Fay está apagada o fuera de cobertura- con lo que se ganó un zape de Raynare.
-Idiota.
Shirou sabiamente decidió callar al ver que Raynare le golpeaba de nuevo.
-… De acuerdo. Bien, nos vemos en el polígono- Le Fay guardo el teléfono en el bolsillo y se giró hacia Issei –Esa, Issei-sama, es una buena pregunta. ¿Por qué?
El castaño se calló y miro para otro lado. Ese tono de voz… daba miedo.
-Leo-sama menciono que habían encontrado el rastro de una pesadilla en el polígono.
-¿Vamos para allá?- Issei miro el coche en el que habían venido, cuatro plazas. El monovolumen estaba destrozado, así que tendrían que ir en ese.
-Me pido delante.
-Me pi— ¡Cabrona!- Issei grito a Mordred, pero era tarde, ella había hablado primero.
Shirou conto, Le Fay, Jeanne, Issei, Raynare, Mordred, Laeticia, Kiba y él. Ocho personas para cuatro plazas y media –El viaje va a ser curioso.
Leo colgó la llamada y guardo el móvil en la guantera –Han encontrado a Shirou y Laeticia.
Ravel sonrió –Ya era hora. ¿Qué ha pasado?
-Había otra pesadilla, está más fuerte de lo que debería- Leo prefirió omitir la parte de Shirou herido si Le Fay ya lo había tratado –El problema es que se han encontrado con otra pesadilla.
-¿Issei?- Leo miro a Ravel curioso -Le has mencionado.
Leo asintió –Issei. Clones suyos para ser exactos.
-Eso podría ser un problema- Xenovia entorno los ojos -¿Por qué se parece a él?
-¿Venganza?- Leo miro al hombre sentado a su lado y suspiro.
-¿Te importaría recordarme que haces aquí?
Ouma sonrió encogiéndose de hombros –Estaba haciendo auto stop y parasteis.
Leo bajo la cabeza, no sabía en que había estado pensando para parar y recogerlo –Ah, quería preguntarle por Génesis.
Si lo que Shirou, Jeanne, Xenovia y Mordred contaron al regresar de Minamata era cierto entonces Génesis sobrevivió a la guerra, en contra de lo que esos ancianos de Hellsalem´s Lot creían. Todos creían que ese imbécil murió en la guerra, pero Shirou y Mordred dijeron haber peleado con él. Si es cierto que sobrevivió también sería cierta la parte de que poseyó a Kayneth El-Melloi Archibald, algo sobre lo que quería más información, y había pocas personas que pudieran dárselas aparte del hermano mayor de Shirou. Por desgracia era un tema que no pensaba sacar delante de Ravel y Xenovia.
-¿Qué sabes de esta pesadilla?
Ouma sonrío con falsa inocencia -¿Por qué crees que se algo?
Ravel carraspeo desde el asiento trasero -Cuando Le Fay ha mencionado otra pesadilla has sugerido ir al polígono.
Ouma se golpe la palma izquierda con el puño –Cierto. Es cierto.
-Ouma, responde la pregunta.
El hombre de cabello arena sonrío –Bueno, cuando daba mi paseo nocturno me pareció ver al bueno de Issei en una vieja fábrica del polígono.
Leo estaba, cuando menos, molesto -¿Y lo mencionas ahora? ¡Ya podríamos haber lidiado con esa pesadilla!
Ouma se encogio de hombros –No preguntaste.
Leo gruño y piso el acelerador poniendo rumbo al polígono, hacia esa vieja fábrica que Ouma había mencionado.
Para cuando se juntaron con los chicos en el polígono había transcurrido una hora desde que salieran a buscarlos, por lo que ya comenzaba a verse luz en el cielo. De allí fueron juntos a la vieja fábrica guiados por Ouma.
Allí encontrarían la granja.
-Hmm, debo concentrarme- Laeticia se golpeó la cara para eliminar los recuerdos. La estampa ante ella no era una en la que pudiera permitirse andar relajada recordando la noche.
-¡Estáis disfrutando cabrones!
Ravel termino de incinerar a un grupo y negó sonriente –Para nada Issei. Me apena tener que matar a clones tuyos- el que lo dijera mientras incineraba a varios con una expresión de felicidad le restaba credibilidad.
Xenovia cortaba a través de los grupos como si fueran mantequilla, aunque al contrario que Shirou, Raynare y Ravel ella no sonreía.
-Wind Sword- un dúo de espadas de viento aparecieron en manos de Ouma y este se precipito como una ráfaga hacia delante, cortando a decenas de réplicas en segundos.
Para bien o para mal Ouma seguía siendo un aliado confiable. Y tal vez su hermano, una idea que Shirou tenía desde Minamata, pero aún no había confirmado. Ya lo haría cuando no estuvieran metidos en batallas. Y de todos modos quedaba poco para el verano, entonces él iría a Idris y conocería a su familia biológica. Solo era cuestión de tiempo… aunque aún no había hablado de eso con su familia. Tendría que tratar de pedirle a Irisviel o Kiritsugu que vinieran para hablarlo, y quería que Sella y Leysritt estuvieran presentes. Illya era ya un tema aparte.
Aunque por mientras -¡Yosha!- cortaría a los clones de Issei.
En cuanto a los demás, bueno, en realidad no tenían mucho trabajo para sí mismos. Entre el trio sonrisas, la pseudoservant y el hombre poncho la batalla estaba bastante controlada.
Casi sobraban.
Leo suspiro, a primera vista había impresionado, pero ahora veía que solo era una batalla más. En realidad seria casi más fácil con todos aquí. Lo mejor sería terminar aquí y ver si no era demasiado tarde para que los niños fueran a la escuela… Al final eso de "terminar aquí" fue muy relativo y abierto a libre interpretación. La pesadilla original, es decir, el primer clon de Issei, no era físicamente más fuerte que los demás, ni siquiera parecía más inteligente, de hecho solo tenía una cualidad que lo identificaba como el original. Podía asimilar a las demás para recuperarse, lo que la hacía especialmente molesta, sin importar cuanto la hirieran asimilaba a otras y se recuperaba.
Un gran problema que se resolvió a lo grande cuando se las apaño para sobar a Ravel. Una magia de fuego excepcionalmente fuerte más tarde ya no quedaba nada, ni clones, ni original, ni fábrica. Solo les quedo tiempo para, según Leo, ir a la escuela.
Lo intentaron, dios sabe que si, pero no hubo manera, ninguno de ellos, ni siquiera los que lucharon con el capra, pudieron librarse de ir. Aunque del grupo del capra Shirou era el único que no quería ir dado que Jeanne, Laeticia y Kiba estaban de acuerdo con Leo. Ni siquiera el alegato de Issei a Kiba, el mítico "tú no tienes poder aquí", sirvió de algo.
Media hora después todos estaban aletargados en el interior de una cafetería con Jeanne y Kiba recordándoles que debían desayunar, tomarse el café y marcharse a la escuela.
-¡Whaaaaaaaaaa!- Shirou e Issei la cagaron un poco al tomar el café, dado que más bien parecía que se lo metieron con embudo en tres segundos y después gritaron quemándose la lengua.
Eso significó una parada en el baño y mucha agua fría, pero finalmente pudieron salir de la cafetería sin demasiados daños más allá de lenguas maltratadas y correr hacia el instituto, donde Kiba se despidió parara reunirse con el ORC. Sobre eso quedo en entredicho si realmente iba a reunirse con ellos o buscar a Sellzen por su cuenta, otra vez.
Más tarde hablarían con Rias para verificar eso, por ahora lo que Shirou más quería era llegar a clase… y estampar su cabeza contra el escritorio muerto de sueño.
Una lástima que Aika no pensara dejarles dormir tranquilos -No puedo creerme que os pasarais toda la noche jugando al Smash Brosh.
No lo hicieron, pero necesitaban una excusa que explicara su sueño masivo y lo primero que se les ocurrió fue desvelo nocturno y después empalme diurno. Maratón de películas para acabar con una sesión interminable de partidas al Smash Brosh que acabaron a las siete, cuando Leo se despertó. Viendo como estaban todos jugando les regaño y después los mando a la academia. Si no dormían por pasarse la noche jugando no era problema suyo, sino de ellos.
-Eso no me parece muy responsable- Shirou miro a Ryuudou y resoplo.
-No lo es, pero fue divertido.
Issei agrio su expresión, probablemente para decir algún comentario, pero su tocayo le lanzo un boli a Shirou –Al final gane.
Shirou rodó la cara por el pupitre y le miro –Más quisieras.
-Te digo que sí.
-Y yo digo que estas borracho.
-No lo estoy, y aunque lo estuviese habría ganado igual.
-Vale, no estas borracho, tienes resaca.
-No vais a deci—
Issei Ryuudou quiso decir algo, pero decidió callar al ver como Raynare dormitaba sobre el pupitre de atrás y a su lado Xenovia cabeceaba tratando de mantenerse despierta. Desde luego no era la mejor estampa, aunque el profesor no parecía ni venir, así que mientras eso durase no habría demasiados problemas, por mientras le gustaría hablar con Shirou, pero este no parecía demasiado preocupado por él ahora mismo.
Toda su atención se centraba en su guerra verbal con Hyoudou para ver quien había ganado en ese estúpido juego.
-Hablado del profesor, ¿con quién toca?
Rin, quien parecía discutir con Luvia por alguna razón extraña, paro para mirar a Laeticia y responder –Toca con— Una bandada de aves alzo vuelo ruidosamente, un árbol cayó y varios truenos rugieron en la distancia, todo ello mientras Rin anunciaba en voz alta el nombre del profesor -… Y Rossweisse.
Shirou e Issei se miraron, ¿por qué siempre que iban a escuchar el nombre del maestro algo se lo impedía? Primero la campana, después un accidente de coche, la última vez una alarma de incendios y ahora esto, ¿el nombre de ese hombre estaba maldito o qué? A estas alturas era más curiosidad que otra cosa, ese hombrecillo no les interesaba lo suficiente. Parecía odiar su trabajo y estaba claro que dar clase no le agradaba, por lo que ninguno pensaba esforzarse en llevarse bien con él. Aunque no estaría de más saber al menos como se llamaba, es decir, no podían pasarse todo el año llamándolo profesor… ¿verdad?
-¿Dónde están?- pregunto Laeticia, a estas alturas solo quedaban los de clase dado que Fay, Gasper, Asia y Sakura se fueron cuando sonó la campana, y de eso ha pasado ya tiempo –Ya deberían haber llegado
Su hermana la dio la razón y después miro a la otra rubia con desaprobación –Mordred, vas a caerte.
Mordred la ignoro y siguió columpiándose en su silla mientras leía algo en su teléfono, un aparato que cayó en sus manos por cortesía de White como un pago por la ayuda prestada cuando ganaron el rating game contra Riser.
Issei gruño y giro su cabeza para mirarlas -Cabronas, ¿cómo estáis tan frescas? Os desvelasteis con nosotros- Jeanne se encogió de hombros y Mordred les saco la lengua.
Issei Ryuudou agacho la cabeza frustrado al verlos –Cada loco con su tema. ¿Porque tenía Emiya que comenzar a juntarse con ellos?
Desde que Shirou se juntaba con ellos sus notas habían decaído mucho, sus faltas se acumulaban a montones y casi ni hablaban. El pelirrojo se estaba convirtiendo en un mal estudiante por culpa de esos individuos, pero él no parecía preocupado. Casi le parecía que disfrutaba con ellos, aunque su vida en la academia estuviese casi sepultada.
Eso era algo que a Shirou en particular no podía importarle menos, pero no es como si Ryuudou pudiera saberlo.
-Oye, visteis el último capítulo de—
Lo que ese alumno sin nombre para ellos fuera a decir fue acallado cuando la puerta se abrió y el profesor, el cual dijo su nombre pero para no perder costumbre fue acallado por el escándalo que estaban montando en el patio, por cierto, ¿qué demonios estaban haciendo ahí fuera? ¿Una guerra al estilo anime? Entro en el aula seguido de la ayudante Rossweisse directos al escritorio extendido. La mesa del maestro había sido sustituida por una más grande para dar cabida a dos profesores, para que así cuando uno explicara el otro ayudara en la lección, y vigilara a los alumnos. Esa era la teoría.
En la práctica Rossweisse explicaba más que el profesor, y mucho mejor, lo que llevo a que los alumnos la hicieran más caso que al idiota, llamado así principalmente por Issei, Raynare y Shirou, que tenían por maestro.
-Bien chicos, hoy seguiremos la lección del último día.
-Integrales, espero que halláis hecho los ejercicios de repaso que mandamos.
El ronquido de Raynare resonó en la clase y casi todos los alumnos rieron. Shirou e Issei acallaron su risa con el pupitre, mientras Xenovia le daba un puntapié para que despertara, pero la morena siguió dormitando.
-¡Raynare Lauri!- el grito del maestro resonó por el aula y Raynare cabeceo de golpe completamente despierta -¡Preste atención señorita!
-Sí, lo siento- su disculpa, con ese tono plano suyo, no era demasiado creíble, pero el profesor lo dejo pasar.
Shirou se inclinó hacia ella -¿Lauri?- ese apellido, le sonaba de algo, era como si lo hubiera oído antes, pero no podía recordar dónde.
Raynare le miro espantada -¿Cómo? ¿De que estas hablando?
Shirou retrocedió confundió con su reacción -Es tu apellido, ¿no? Nunca lo había oído, pero…
Raynare le corto riendo escandalosamente -Aaaaaaaah, sí, claro, mi apellido.
Aun pensando que estaba rara Shirou regreso su atención a la pizarra, a tiempo para ver como el profesor le gritaba a un alumno, el cual le ignoraba olímpicamente, que le iba a mear encima –Esta como una puta cabra- mejor no pensar mucho en ese idiota y centrarse en lo que Rossweisse dijera.
A estas alturas era lo que todos hacían.
La clase empezó igual que siempre, con el profesor diciendo un montón de tecnicismos que ni Le Fay sería capaz de recordar y con Rossweisse tratando de aclarárselos para que pudieran entender algo, cuando la puerta de la clase se abrió y el huracán conocido como Fujimura Taiga entro.
-¡Shirou!- el llamado se tapó los oídos cuando el grito del "tigre" resonó en la clase -¡Ven conmigo!
-¿Qué pas— ¡wha! ¡Qué pasa? ¡Socorro! ¡Es culpa de Issei no míaaaaaaaaaaaaaa!- Todos los gritos de Shirou cayeron en oídos sordos cuando Taiga le alzo de su escritorio y se lo llevo como si no pasara nada, todo bajo la atónita mirada de los alumnos y profesores que los veían con incredulidad.
Poco después ya ni oían los gritos de socorro del pelirrojo, el tigre lo había arrastrado demasiado lejos para poder oírle suplicar clemencia.
-…- Issei abrió la boca, pero la cerro al no encontrar palabras que decir. Él quería decir algo, sobre todo parte para defenderse de esa última parte, pero no sabría decir el que. Había ocurrido demasiado rápido para poder entender realmente que había pasado. Lo único que sabía con seguridad es que el Tigre había secuestrado al pelirrojo.
-¡Profesor!- el adulto no responsable grito asustado y tras tratar de parecer casual se giró hacia Raynare -¿Podría volver a explic—
Issei desconecto para coger el móvil y mandar un mensaje a Le Fay -Taiga ha irrumpido en clase y se ha llevado a Shirou.
-¿Se ha llevado a Shirou-sama? ¿Por qué? ¿Qué habéis hecho ahora?
Los dedos de Issei se deslizaron por la pantalla con rapidez -¿Por qué asumes que hemos hecho al… olvídalo, Fujimura solo ha llegado gritando su nombre y se lo ha llevado.
-¿Y el profesor no ha dicho nada?
-Toca con el enano sexualmente frustrado, ¿qué va a decir ese? Rossweisse parecía querer decir algo, pero todo ha pasado demasiado rápido.
-¿No sabéis nada?
Issei no llego a contestar, Xenovia le dio una patada y dejo un papel sobre la mesa. Issei lo guardo con disimulo y espero a que nadie mirara para leer "Han mencionado a la hermana de Shirou". El castaño se giró desconcertado, pero la peliazul señalo a Mordred con un movimiento de cabeza. Issei se mordió la lengua.
-Esto se ha complicado, mira a ver que puedes averiguar sobre la hermana pequeña de Shirou.
-¿Illyasviel? Entendido.
Issei guardo el teléfono en su estuche y fingió que no pasaba nada. No era fácil cuando la clase era un petardo y restaba la incógnita de lo que había ocurrido, pero Fay estaba ya investigando. Esa chica podría inventarse una excusa y salir delante de todo el mundo y nadie diría nada. Los profesores la consideraban un ángel y eso era algo que aprovechaban cuando necesitaban. Algo gracioso si pensaban que ella faltaba tanto como ellos, pero no iban a quejarse. Sus notas eran las más altas de su año, por lo que básicamente podía hacer lo que quiera que era poco probable que alguna queja llegara a oídos de Souna Shitori.
Lo peor lo tendrían ellos, una clase normal era insufrible, esta sería interminable. E Issei se había quedado sin su compañero para el ahorcado, dado que Shirou era el único que parecía dispuesto a jugar en mitad de una clase con él. Mirar por la ventana como, poner expresión seria, suplicar por un escenario isekai de anime, rezarle a Chichigami por los pechos de sus conocidas, Issei hizo todo cuanto se le ocurrió para matar el tiempo, pero a los cinco minutos quedo claro que eso se le daba mal.
-¿Aun sigues aquí? Que pérdida de tiempo- Issei se sorprendió al oír la voz de un cierto dragón, una que no oía desde hace varios días -¿Ddraig? Hacía tiempo que no te oía compañero.
-Estaba durmiendo.
Issei quiso caerse de la silla ante la respuesta –Es bueno oírlo.
-¿Y, que me he perdido?
Issei pensó, la última vez que hablaron fue cuando el dragón le conto la historia de Sparda, y desde entonces nada especialmente importante, solo caza de pesadillas, y sus clones de la madrugada.
-… Estas destruyendo el buen nombre del Sekiryuutei.
Issei no supo que contestar, el nombre del Sekiryuutei le importaba más bien poco, pero era un poco triste que el dragón pareciera deprimirse cada vez que trataba de sobar pechos o hablaba de la magnificencia de Chichigami. La reputación que los anteriores portadores del Boosted Gear habían construido parecía ser un pilar de orgullo para el dragón, y este no disfrutaba cuando lo destrozaba.
Lo sentía por él, pero no pensaba dejar de extender la grandeza de Chichigami a quienes fueran dignos de oírla.
-No tienes remedio.
Issei sonrió, eso ya lo había oído mucho -¿No tienes ninguna otra historia para mí? Queda un huevo hasta que la clase termine.
Ddraig guardo silencio un instante –Si no entendí mal, según ese reloj parecen quedar veinte minutos.
Issei asintió –Unos eternos veinte minutos.
-Bueno, si quieres oír algo, ¿qué tal mis batallas con el blanco?
Issei quiso golpearse la cabeza con un muro, ¿Por qué siempre acaba hablando del blanco? Parecía un abuelo con sus batallitas –Prueba con otra.
-¿Antiguos portadores?
-Pasapalabra.
-Como no quieras oír de los primeros dioses en desaparecer…- Issei asintió imperceptiblemente, si los mencionaba sería algo importante, o cuando menos más interesante que lo que ese pelmazo estaba explicando. Ddraig se perdió en sus recuerdos un breve instante –Los primeros que realizaron la apoteosis eran un grupo extraño, muy extraño. Para empezar los seis decían pertenecer a goblin, y para cuando intervinieron en la guerra cinco de ellos ya habían realizado una apoteosis, y solo uno de ellos la hizo tras la derrota de Mundus.
-¿Recuerdas sus nombres?
-Hmmm, si mal no recuerdo uno se llamaba Atreus. También estaban Eris y Ludeus. Había otras dos que creo se llamaban Shiraori y Neptune. Y el humano solía presentarse como un hijo de Poseidón llamado Percy.
-¿Hijo de Poseidón? Pero por lo que me has contado Poseidón no nació hasta después de que estos desaparecieran.
-He ahí una incógnita, una de tantas que los rodeaban. Tras la derrota de Mundus se esfumaron como humo, jamás se volvió a saber de ellos. Los otros dioses originales simplemente desaparecieron con el tiempo, pero ellos se esfumaron al poco de acabar la guerra con Mundus.
Issei guardo silencio, los primeros dioses del mundo, no sonaban como imaginaba. Para empezar, ¿Qué clase de nombre era Atreus? Y eso por no hablar de Neptune, en cuanto a Shiraori… ¿Quién demonios lo pensó? El único normal era Percy, porque Eris y Ludeus tampoco eran demasiado corrientes. ¿Qué clase de variopinto grupo apareció para enfrentar a Mund… espera -¿Has dicho "para cuando intervinieron"? ¿Y qué demonios es goblin?
-Nadie, ni siquiera Sparda, sabía de dónde venían. Un día simplemente se metieron en la guerra y poco tiempo después de la derrota de Mundus se marcharon. En cuanto a goblin… son una especie fantasma de un tamaño similar a los niños.
Issei no se reía –Ddraig.
-No lo sé compañero, esos dioses desaparecieron demasiado rápido para que nadie les preguntara, además, en aquellos días estaba más centrado en mi batalla con el blanco.
-Un final bastante decepcionante para una historia interesante.
El dragón no dijo nada, por lo que Issei se despatarro sobre la mesa -¡Hyoudou!- esa fue una muy mala idea al no recordar que seguían en clase.
-¡Presente!- los reflejos desarrollados tras años de práctica fueron lo único que le permitió esquivar el proyectil blanco que iba directo a su cabeza con toda la fuerza del maestro.
-¡Presta atención!
-¡Señor, si señor!- Issei hizo un pseudo saludo militar para risa de sus compañeros –Maldito loco, ¿de dónde lo han sacado?
El castaño trato de prestar atención los restantes siete minutos hasta que la campana marcara el final de la clase, pero los gritos del profesor no lo hacían nada fácil. Por qué nadie lo tomaba en serio, pero que gritara llamándolos inútiles cada dos por tres podía llegar a ser jodido. Es decir, lo seria si a alguien le importara en lo más mínimo lo que dijera.
Cuando finalmente fueron liberados la gente desapareció rápido y ellos se reunieron con Le Fay, Gasper y Asia.
-¿El estruendo de esta mañana era un partido de voleibol?
Fay asintió –Un partido de voleibol que comenzó con la prima de Illyasviel, Chloe, contra Tatsuko Gakumazawa, Suzuka Kurihara y Taiga Fujimura para acabar en una batalla entre Illyasviel y Chloe que dejo a ambas en la enfermería.
Issei asintió –Bueno, si fue solo un simple juego de voleib—
-Ambas acabaron en la enfermería inconscientes con la misma herida por impacto ligero.
Raynare estrecho los ojos -Que jueguen al voleibol y consigan herirse ya es extraño y difícil, si a eso le sumamos que tienen la misma herida y que Chloe no es su prima...
Fay asintió –Algo debió ocurrir.
La decisión unánime fue ir a la enfermería a echar un vistazo. Dado que Shirou era amigo suyo y su hermana estaba en la enfermería no sería demasiado extraño que se pasaran para ver como estaba, en realidad Le Fay aclaro que si podría llegar a ser extraño que fueran todos, pero Issei y Raynare no escucharon y antes de darse cuenta ellos junto a Xenovia y Mordred ya estaban andando.
Laeticia miro intranquila a su hermana –Me pregunto si esto es una buena idea.
Jeanne se encogio de hombros, ahora que el grueso del grupo se dirigía a la enfermería era tarde para pensar en eso, ahora solo podían tratar de evitar el daño colateral.
Varias horas después, cuando finalmente se acabaron las clases y pudieron ir a la enfermería sin que los profesores les interceptaran, quedo demostrado que Jeanne y Laeticia no tenían nada de qué preocuparse, excepto de una enfermera que parecía odiar a las personas sanas, aunque según Xenovia siempre había sido así. Eso era algo que deberían hablar mejor cuando no estuvieran cerca de la susodicha enfermera, o de la hermana pequeña de Shirou, aun inconsciente, y su amiga, Miyu, una niña muy educada y amigable, aunque bastante tímida, que parecía sorprendida de que Shirou tuviera tantos amigos, algo que solo noto Le Fay y decidió callar hasta que estuvieran en el Instituto.
Issei se dejó caer en una silla ante la mirada de la enfermera –Si solo se golpeó con un balón no hay mucho problema, nosotros nos golpeamos a cada rato.
Shirou se quedó mirando al castaño –Eso lo hicimos una vez, y no fue nuestra mejor idea.
Xenovia asintió de acuerdo. El evento en cuestión sucedió en aquellos días en los que Shirou empezaba a practicar, fue un ejercicio para tratar de mejorar sus reflejos. Al final solo consiguieron que ambos quedaran en la enfermería con tubos de papel alojados en sus narices.
Miyu se mostró curiosa por la historia, y aunque Shirou trato de evitarlo pronto Raynare la estaba relatando, para su gran vergüenza, ¡si hasta la enfermera parecía interesada!
-Recordadme, ¿por qué vinisteis?
Ravel le miro –Cuando nos enteramos que tu hermana estaba inconsciente nos preocupamos.
Shirou asintió –Y yo lo agradezco, de verdad, pero si quisiera que alguien contara historias humillantes mías llamaría a mi madre.
Issei alzo la cabeza sonriendo -¿Cuándo nos la presentas?
Un gruñido fue toda la respuesta que recibió.
-Meh, ya nos colaremos algún día para conocerla.
Eso le daba escalofríos. Su madre extremadamente burbujeante y amante de burlarse de él y sus amigos, lo que incluía a Issei Hyoudou y un gran número de amigas… no le apetecía, para nada. No importaba cuantas veces lo pensara, cuanto tratara de imaginarlo, nunca lograba imaginarse ni un solo escenario en que no acabara terriblemente avergonzado.
O en que su madre e Issei no decidieran unir fuerzas para meterse con él.
-Por ahora voy a recoger mis cosas del aula, ¿podríais quedaros con ella?
Issei le dio una mirada sorprendida -¿Confías en mi para que la vigile?
Shirou rió divertido -¿Qué tonterías dices Issei? A estas alturas eres prácticamente mi mejor amigo, por ello es evidente que no. Confió en Fay- Raynare y Jeanne asintieron como si tuviera todo el sentido del mundo, algo que hizo reír levemente a Miyu –De ti no me fiaría ni aunque te atáramos con cinta aislante a una farola… lo cual no es tan mala idea si lo pienso fríamente.
Issei le hizo un bonito gesto con el dedo corazón y Shirou rió mientras abría la puerta y tras salir la cerraba detrás. Como las clases ya habían acabado no quedaban muchos alumnos en la escuela, lo que le permitió llegar con rapidez a su clase.
Lo que oyó… no era algo que hubiera llegado a imaginarse oír en el interior de un aula.
-¡Desnúdate! ¡Desnúdate! ¡Desnúdate!- Shirou entrecerró los ojos con una sensación de malestar extendiéndose por su estómago.
-¿Qué demonios?- chasqueo la lengua y tras pisar con fuerza abrió la puerta de un tirón dando un portazo que resonó en toda el aula acallando las voces en su interior. Aunque momentáneamente cegado sus ojos se a acostumbraron rápidamente a la luz y Shirou vio lo que temía encontrar.
El aula estaba completamente vacía salvo un grupo de cinco estudiantes femeninas, a juzgar por su apariencia probablemente eran de su mismo curso, pero eso no le importo, no cuando la información de la situación se registró finalmente en su cerebro. De las cinco chicas había cuatro que estaban cerca de la ventana, con una sosteniendo lo que parecía una mochila azul y blanca, probablemente amenazando con soltarla. Si lo hacia esa mochila caería desde un segundo piso, y Shirou apostaba todo su dinero que eso era exactamente una de las razones para el estado de la última chica.
Ella, una a la que sinceramente no recordaba haber visto antes, tenía largo cabello castaño detrás del cual trataba de ocultar su rostro. Estaba atrapada entre las chicas y la ventana, y para cuando él entro ya solo vestía su ropa interior, una de color blanco en la que trato de no fijarse, y se abrazaba con vergüenza.
Cuando el tiempo pareció volver a fluir Shirou centro toda su atención en la chica que sostenía la mochila, ignorando de paso como tembló cuando lo hizo, y dejo salir una voz seria con un tono peligroso impregnado de ira -¿Qué demonios creéis que hacéis?- el tono frió de su voz les heló la sangre y la mirada furiosa en sus ojos las hizo retroceder antes de que ninguna pudiera llegar a entender siquiera que ese chico ante ellas no se parecía en nada al Emiya Shirou que al principio de la mañana luchaba por mantenerse consciente sobre una mesa en la clase.
