Disclaimer:
InuYasha ni sus personajes me pertenecen, son propiedad exclusiva de su creadora Rumiko Takahashi.
El Sacrificio Cont.
Kagome
-¡SESSHOMARU!- Me desperté de golpe. Sentí una terrible opresión en mi pecho, lo había visto caer frente a mi… él había… él estaba… ¡No!, no lo puedo aceptar.
Busque a mi alrededor y me sorprendió ver que me encontraba en una cabaña con una hoguera encendida.
¿Qué paso? ¿Cómo salimos del laberinto?
Escuche voces afuera de la cabaña y Salí rápidamente… es el, no hay duda, es su voz, es…
-Sesshomaru- su nombre escapo como un susurro de mis labios, sentí las lágrimas correr por mi mejilla al verlo todo vendado sentado al lado de la anciana Kaede, ambos estaban conversando y se giraron a verme en cuando me escucharon.
-Kagome, mi niña, ya despertaste- dijo la anciana acercándose a mi
Sesshomaru no dijo nada, solamente me miro de arriba abajo como si estuviera buscando algo.
-hmmm- Fue todo lo de dejo escapar de sus labios.
Me sentí tan aliviada al verlo… creí que no lo volvería a ver… creí que él había… los recuerdos volvieron a mi mente y no pude evitar lanzarme a sus brazos y abrazarlo mientras más lagrimas escapaban de mis ojos.
Fue una sorpresa cuando sentí sus brazos recorrer mi cuerpo… él estaba correspondiendo a mi abrazo. Sentí como se me subían los colores al rostro. Me sentí tan a gusto entre sus brazos, tan reconfortante que nada más en el mundo importaba para mí.
Estuvimos así un rato, hasta que muy a pesar mío, rompimos el abrazo, entonces lo recordé de golpe… -"Kikio"-
-La otra Miko no regreso- dijo Sesshomaru
-¿Qué? ¿Qué fue lo que paso? ¿Acaso ella esta…?- estaba preocupada.
Entonces llegaron a mi memoria las palabras que ella me había dicho en el laberinto:
-Kagome, durante mucho tiempo estuve celosa de ti… mi historia de amor con Inuyasha termino de manera trágica, yo morí de una manera terrible, pensando que él me había traicionado y que lo había dejado sellado eternamente en aquel árbol… y luego de la nada, apareciste tú, lo liberaste, emprendiste un viaje con él, visitaste mi aldea, conociste a mi pequeña hermana… te enamoraste del hombre que amo, y podías permanecer a su lado y al lado de mis seres queridos, puedes brindarles afecto y recibir afecto de ellos, algo que yo nunca pude hacer.
Puedes sonreír y mirar hacia adelante, ayudar a todos sin medir las consecuencias y buscar siempre la felicidad de los demás, tienes un alma pura, generosa y llena de bondad, más de lo que yo llegue a tenerla en vida. Aunque tú eres mi reencarnación, eres mucha mejor persona de lo que yo jamás lograre ser, y eso me hizo odiarte.
Pero ahora puedo ver claramente que te odio como a la otra hermana pequeña que nunca tuve, aquella hermana con la que te enojas por jugar con tus muñecas y tomar tus cosas sin permiso, pero a la cual adoras con toda tu alma y por la cual eres capaz de darlo todo con tal de verla feliz.
Ya no siento celos de ti Kagome, no me importa al salir de este lugar, decides vivir y hacer tu vida junto a Inuyasha, si eso los hace feliz yo me hare a un lado y regresare al inframundo para que puedan vivir tranquilos y por fin tener una familia juntos, la cual yo y mi cuerpo de lodo nunca podríamos ofrecerle a él.
Pero necesito que vivas Kagome, por favor vive kagome, no me importa el precio que tenga que pagar para que lo hagas-
Pero…
Por favor…
Por favor…
Por favor…
-Por favor… ¡VIVE KAGOME!-
Sus palabras retumbaban en mi cabeza y mis ojos se llenaban de lágrimas
-No Kagome, mi hermana aún vive si es a lo que te refiere- respondió la anciana Kaede volviendo a donde estábamos
-¿Entonces porque no regreso?- estaba tan confundida
-Su cuerpo de barro está roto- dijo sin reparos
-¿Roto?- dije aún más confundida
-Si Kagome, roto. Kikio necesita un nuevo recipiente para su alma, y al parecer el único que sabe cómo obtenerlo es Sesshomaru-
-¿Qué? ¿Sesshomaru?- lo mire confundida
-hmmm- Fue todo lo que recibí como respuesta.
-Entonces podemos salvarla- dije alejándome de el- ¡vamos inmediatamente por el nuevo recipiente!-
Vi a Sesshomaru darle una mirada extraña a la anciana Kaede y ella simplemente asintió
Yo estaba confundida, y lo estuve más cuando sin mediar palabra alguna, una ráfaga de viendo apareció delante de nosotros y lo vi desaparecer en ella.
-Sesshomaru- susurre
Entonces mire a la anciana Kaede quien se quedó de pie en silencio con el semblante serio
-¿Qué está pasando?- Le pregunte confundida -¿Acaso él te dijo algo?
-A veces no es necesario usar palabras Kagome- me respondió mientras volvía a la cabaña, yo la seguí mientras la escuchaba atentamente.
-No entiendo lo que significa- dije
-Él no nos dirá la forma de conseguir un nuevo recipiente para Kikio, y por lo visto no es algo fácil de hacer, no puedo leer exactamente las expresiones de ese DaiYoukai, pero por lo que pude entender, eso podría requerir algún tipo de Sacrificio que él no está dispuesto a ofrecer-
-¿Qué? ¿Un sacrificio?- dije atónita -¿Qué clase de sacrificio es necesario para rescatar a Kikio?-
-No lo sé, y la verdad no me atrevería a preguntarle. Aunque no ha mostrado intenciones de atacarnos, se claramente que nosotros los humanos no somos del agrado de ese DaiYoukai, temo que no hayan esperanzas de traerla de regreso- dijo la anciana bajando la mirada.
-NO- dije levándome con firmeza –Mientras podamos hacer algo… quedaran expensas, no me rendiré- mire hacia la entrada, tenía tantas cosas que preguntarle… necesitaba respuesta-¿Adónde se habrá…?- empecé a decir cuando fui interrumpida por Kaede.
-Kagome, ¿olvidas la razón por la que entraste a ese lugar?- dijo tratando de explicarme, entonces lo recordé de golpe.
-¡LA EMBOSCADA!- dije alterada.
-Así es, si mis sospechas son ciertas, el Daiyoukai solamente estaba esperando a que despertaras para marcharse a ajustar cuentas- dijo tranquilamente
-Pero sus heridas… el necesita reposo- dije preocupada
-Niña, ¿olvidas que él no es un débil humano como nosotras?, mientras tu estas inconsciente, él se recuperó completamente de sus heridas, apenas necesito algunas yerbas medicinales y estaba como nuevo- al escuchar eso, me quede más tranquila. Aunque aún me angustiaba su enfrentamiento, quería ir a luchar a su lado, quise salir apresuradamente de la cabaña.
Justo cuando iba a salir, sentí como todo mi cuerpo daba vueltas y caí al suelo de repente.
-Kagome, niña, aun estas débil, necesitas descansar, recuerda que nosotras si somos seres humanos y no nos recuperamos tan rápidamente.
Desde que inicie esta aventura, muchas veces me había sentido inútil por no poder pelear y ser lo suficientemente fuerte para defender a mis seres queridos, pero hoy… hoy realmente odie tener un cuerpo tan débil.
-Si solo hubiera sido un poco más resistente podría estar luchando a su lado… también podría haber ayudado a Kikio a salir del laberinto- dije con amargura
-Kagome, no es tu culpa, Kikio se sacrificó por ti, porque tiene la esperanza de que puedas ayudarla- dijo tratando de tranquilizarme
-¡Pero ella está sufriendo en ese lugar terrible!- dije con lágrimas en los ojos
-¿Lugar terrible?- me dijo confundida -¿A qué te refieres con sufrir en un lugar terrible?-
-¿Qué? ¿Acaso no te das cuenta de lo que paso en ese lugar? Ese lugar es... es… es…- trataba de explicarme pero no me salían claras las palabras.
-Estas equivocada, dime algo… ¿Acaso fue un lugar terrible desde que atravesaron el portal o solo después de encontrar al Daiyoukai?- dijo mirándome fijamente
-yo… - me quede pensándolo un momento
-No es así, ¿verdad?- se acercó a mí, mientras yo aun yacía sentada en el suelo luego de sentirme mareada- te aseguro mi niña que ese lugar no representa ningún peligro para Kikio, para ti, ni para ninguna otra Miko o sacerdote que lo atraviese, es un lugar seguro para aquellos que poseen energía espiritual, la única razón por la que fueron atacadas, es porque trataron de ayudar al Daiyoukai- dijo ayudándome a ponerme de pie.
En ese momento recordé la finalidad original del laberinto
-¡Es un sitio seguro para nosotros!- dije comprendiendo las palabras de Kaede
-Así es… podemos entrar y salir a nuestro antojo mientras el portal este abierto, estoy segura que Kikio nos estará esperando- dijo ayudándome a salir de la cabaña
Estaban un poco confundida al principio, pero de repente lo entendí todo
-¿Aun está abierto el portal?- dije recuperando por completo la compostura
-Así es… lo difícil es abrirlo, pero una vez logrado, el portal puede mantener abierto por tiempo indefinido sin mayores dificultades- dijo mientras comenzaba a caminar hacia el portal.
Entonces, lo entendí todo como si de una orden se tratase
-Voy a entrar una vez más- dije caminando junto a ella, ella me miro, sonrió y asintió.
Llegamos al portal una vez más, el árbol parecía haber recuperado su forma original, pero podía sentir la energía espiritual dentro de él.
-Parecerá un árbol común a la vista de los demás, solo los sacerdotes y Mikos podrán detectar la esencia del portal- asentí –Sango y el monje Miroku están de luna de miel, y por lo que tengo entendido tomaste una decisión en cuanto a Inuyasha, así que podrás quedarte cuanto desees- me explico –Recuerda que ya no estarás buscando al Daiyoukai así que podrás entrar y salir a tu antojo- asentí una vez mas
-¿Pero no entraras?- Pregunte confundida- Kikio debe estar…-
-Ya tendremos tiempo ella y yo, por lo visto su estancia en el laberinto será larga. Así que no te preocupes, ve tu primero, yo me encargare de todo por aquí- dijo dándome una cálida sonrisa
Asentí y comencé a caminar hacia el laberinto, una vez más aparecí dentro de la cueva y me dirigí hacia la salida, a medida que me acerba, empecé a ver una sombra en la entra, una figura borrosa a lo lejos
Mientras más me acercaba, más claro se veía.
Era ella… ella estaba esperándome en la entrada, escuche su voz al acercarme
-Espero que vengas preparada para el entrenamiento, esta vez no será tan fácil- dijo con una enorme sonrisa en los labios
Nunca había visto esa sonrisa en su rostro, era una sonrisa cálida y gentil aunque llena de determinación y firmeza, nunca creí verla así… por un momento hasta dude que fuera ella, pero si era ella, definitivamente esa era ella
Es ella…
Es ella…
Es…
-Kikio-
