22.
Me desperté cerca de las diez y escuché el sonido de la ducha. Sora se había levantado y yo estaba solo en la habitación del hotel. Me incorporé despacio, aún muerto de sueño me dirigí hacia la mesa en la que había dejado mis pertenencias. Consulté mi móvil y comprobé que no tenía mucha batería, pero estaba lleno de mensajes.
Por un lado Taichi me había escrito preguntándome por mi paradero -era un mensaje de las tres de la mañana- y por otra parte había muchos mensajes de los chicos de la banda.
Restaban unas seis horas para tener que estar en el gigantesco auditorio en el que nos íbamos a presentar, eso era muy bueno si consideraba que quería descansar un poco más. Akira confirmó la lista con los invitados al show y ya pude relajarme. No me necesitaban para nada. Sabía a qué hora tenía que estar y donde, lo que ocurriera en el medio no importaba. Recordé mis viejos tiempos en Wolves o los inicios de Knife Of Day, cuando los días de los shows teníamos que estar preparando todo desde temprano, e incluía alquilar buenos amplificadores y equipos, ir a buscarlos temprano y luchar para que los técnicos en el escenario nos prestaran atención sin pasarse de listos con nosotros y ganar algo de tiempo con las acotadas pruebas de sonido, rogando para que todo sonara bien a la hora del show. Ahora ese trabajo lo hacían los técnicos especializados que nos acompañarían en las giras.
Me voltée cuando escuché abrirse la puerta del cuarto de baño y vi a Sora salir con una toalla alrededor de su cuerpo y el cabello mojado.
-¿Te desperté? – preguntó curiosa.
-No, creo que no – me encogí de hombros – estaba revisando los horarios para el show de hoy. Estás en lista de invitados, así que puedes ir a la hora que quieras, incluso podemos ir juntos para la prueba de sonido.
-¿Y aburrirme como un hongo escuchando cada instrumento?
-Oye – me reí- no es tan malo.
-Porque tú no tienes que quedarte de brazos cruzados mientras todos afinan su instrumento y nadie te presta atención, sin mencionar los acoples innecesarios.
-Para no ser música lo tienes bastante claro.
-Recuerdo muchas pruebas de sonido en las que estuve presente. La respuesta es: no, gracias. – sonrió y comenzó a hurgar en su bolso en busca de la ropa que iba a usar.
Me le acerqué sigilosamente y la levanté en el aire para dejarla sobre la cama. Ella soltó una maldición primero y luego una carcajada.
Me eché a su lado, mirándola a los ojos.
-Te estoy invitando solo porque mañana me voy y sé que te echaré de menos.
-Tú sí que sabes de manipulación – se sonrió – sabes que también voy a extrañarte.
Apoyó su cabeza en mi hombro y la rodée con mis brazos, mientras ella hacía lo mismo con mi cintura.
-Te quiero – ella sólo se incorporó para besarme como toda respuesta.
-Anoche pensaba mucho en eso, por momentos me angustié.
-Por eso tu mal humor -afirmé. Ella asintió con la cabeza.
-Pero luego se esfumó. Ahora solo quiero vestirme y aprovechar el maldito desayuno gratis, si es que no ha finalizado a esta hora – consultó su móvil en la mesa de luz -bueno, tendré que conformarme con el hambre – dijo apesadumbrada al corroborar que ya había finalizado el horario. Se echó sobre mi pecho sonriendo nuevamente.
-Me aburre la idea de ir a la prueba de sonido, ¿pero qué dices si me llevas a desayunar y disfrutamos de la mañana libre?
-Me encanta la idea. Aunque tengo que terminar de preparar mi maleta.
-Yo puedo ayudarte.
-¿Tus padres…?
-Según la versión oficial que les di en la fiesta, me fui a dormir a casa de Mimi. Y según la versión oficial para los señores Tachikawa, ella se quedó anoche en casa.
-Ya veo. Sí que son hábiles ustedes.
Me guiñó un ojo.
-Anda, vístete y vayamos a desayunar.
Intentó incorporarse para alcanzar su bolso pero no se lo permití. La eché nuevamente sobre la cama y me ubiqué sobre ella, de modo que pudiera zafarse si realmente quería.
-No te lo haré tan fácil, ¿sabes? Me ha gustado este hotel.
Para mi gran sorpresa ella se levantó, enredó sus dedos en mi cabello y me atrajo hacia su cuerpo para besarnos.
Cuando nos separamos para respirar de nuevo me observó algo ruborizada.
-Te estabas tardando mucho con tu parloteo.
-¿Parloteo?
Como toda respuesta se quitó lentamente la toalla.
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Nos la pasamos genial durante el día. Fuimos a desayunar a un restaurante discreto al que concurrían pocas personas y luego fuimos a mi departamento. Por supuesto mi padre no se encontraba allí, así que me ayudó a seleccionar la ropa para los shows de la gira, lo más cómodo para movernos por las ciudades que visitáramos e incluso consultó el clima para los distintos países a los que viajaríamos para tener más nociones sobre abrigos o ropa fresca. Debo decir que su buen gusto para la vestimenta fue fundamental para mí, yo no solía hacer desastres en cuanto a colores y texturas, pero a veces no me esmeraba mucho en combinar o usaba algunas prendas de vestir hasta que estaban deshechas. Nos ocupamos de coser camisas o pantalones que estaban algo dañadas.
Cociné un almuerzo para los dos y ella habló con su madre para explicarle que pasaría la tarde conmigo.
Todo el tiempo que nos había faltado aquel último mes lo recuperamos durante esas horas. Sentía que de verdad me sería difícil no echarla de menos, pero agradecía muchísimo que ella se esmerara en ayudarme con los detalles, era su manera de hacerse presente en la gira.
-¿Ya sabes qué usarás esta noche?
-Creo que sí, no te preocupes.
-De acuerdo – se puso de pie, la última hora nos la habíamos pasado organizando mis pertenecias en el suelo y ya era hora de guardar el equipaje en las valijas.
Cuando terminamos con eso nos miramos totalmente satisfechos con la tarea hecha y nos abrazamos.
-Todo será genial – me dijo ocultando su rostro y apoyando la frente en mi hombro.
-Lo sé.- permanecimos así un rato.
-Ya deberíamos movernos – dijo al cabo de unos minutos, se separó de mí y vi un leve rastro de humedad en sus ojos - no quiero llorar pero sé que mañana lo haré.
-Tranquila, hablaremos todos los días si es posible.
-Y me enfrascaré más que nunca con mis proyectos de la universidad.
-No te excedas. Recuerda que puedes hablar con Taichi o Mimi para animarte si te sientes mal.
-Será al principio. Anoche y hoy han sido días tan especiales… pero estarás haciendo lo que te gusta, así que seré feliz de saber eso.
-No empieces con el drama ahora, aún nos queda el show de esta noche. Y la celebración final.
-Tienes razón -consultó su móvil – iré a casa, tu deberías prepararte para salir también.
Así lo hicimos, media hora más tarde la despedí con un beso y nos separamos para alejarnos en direcciones opuestas. Imaginaba lo diferente que habría sido todo si no hubiéramos hablado de nuestros sentimientos en la graduación, ¿Y si Sora hubiera conocido en ese corto lapso de tiempo a otro que le interesara? Qué bueno era haber podido hablar a tiempo.
Llegué al auditorio temprano. Como siempre, Hayato había sido el primero en arribar, cuando entré al camerino lo vi haciendo calentamiento con las baquetas y sus piernas. No faltaba mucho para la prueba de sonido. Había pasado por la zona de las butacas mientras caminaba hacia la parte de detrás del escenario y había visto al gran equipo de técnicos terminando de armar la batería y colocando los amplificadores. Me había cruzado al señor T, habíamos intercambiado un saludo y palabras sobre el equipaje y el viaje.
Hayato tenía la vista fija en un metrónomo con el que practicaba diferentes compases y se desafiaba a sí mismo a jugar con varios ritmos.
Lo saludé y me sonrió.
-Ayer te fuiste temprano.
-Si. Quería aprovechar el tiempo con Sora, casi no la he visto en este último mes.
-Y a juzgar por la cara que traes debes de haber recuperado el tiempo perdido a lo grande.
-Cállate - dije riéndome.
-Oye, lo digo por envidia, ojalá tuviera yo alguien con quién recuperar el tiempo.
-Tú problema es que tienes demasiadas.
Hayato lanzó una carcajada.
-Tienes razón. Pero no es mi culpa que todos en la banda estén en pareja.
-Olvídalo – dijo kazehaya ingresando a la habitación y metiéndose de lleno en la conversación - yo viajaré soltera.
-¿Y Rin? – preguntó Hayato.
-Terminamos anoche. No quiero hablar de eso. – dijo ella algo molesta.
-De acuerdo, centrémonos en la cantidad de chicas que tú y yo conoceremos en la gira – dijo el baterista acercándose a su amiga a la vez que pasaba su brazo sobre los hombros de ella.
-Justo lo que necesito. -dijo la chica poniendo los ojos en blanco - Eres tan idiota. Lo que menos quiero ahora es eso.
Nos echamos a reír y apareció Takato para saludarnos e indicar que comenzáramos con la prueba de sonido.
Subimos al escenario y observamos el panorama. El lugar tenía una amplia capacidad de público, había muchas butacas pero habían añadido frente al escenario una barrera de contención. Sabíamos que muchos fans se enloquecían y a veces querían subirse al escenario.
Apenas había tenido tiempo de llegar así que no había calentado la voz ni los dedos, pero comenzaría probando Hayato así que tuve tiempo de hacer algunos ejercicios antes de conectar el bajo al equipo amplificador. La voz no me exigiría mucho siendo tan temprano, ya la prepararía antes del show.
Vimos llegar a Akira apurado, con su malhumorada novia detrás. Conocía vagamente a la chica porque era del instituto de Odaiba, pero tenía entendido que era bastante celosa con mi amigo.
El sonido de cada cuerpo de la batería sonaba repetitivamente mientras un aburrido Hayato observaba al señor Todoki para que le diera más indicaciones, mientras el hombre caminaba por toda la sala revisando el sonido y la mezcla.
Kazehaya se había sentado al borde del escenario y escribía velozmente en su celular, como si de una descarga emocional se tratara.
Y yo, era el único que se sentía increíblemente bien. Me hacía mucha ilusión presentar nuestro nuevo trabajo discográfico en aquel lugar y a punto de trascender fronteras literalmente. Mis pensamientos me llevaban en todo momento a la noche anterior con Sora y se me formaba la más idiota de las sonrisas, pero todos estaban tan concentrados en lo suyo que por suerte no lo advertían.
Cuando fue mi turno de probar el sonido del bajo vi a la novia de Akira, en primera fila y de brazos cruzados, con cara de pocos amigos gracias al increíble acople que acababa de hacer el micrófono de Kazehaya. Al final Sora tenía mucha razón.
Cuando quedé conforme con mi sonido contundente llegó el momento de probar la voz. Comencé a cantar el estribillo de mi canción favorita del nuevo disco y luego fue el turno de Akira y su guitarra.
Probó diferentes distorciones y efectos con sus pedales, parecía haber tenido un día de perros. Ni siquiera intenté intercambiar miradas con él, me voltée para ver la aburrida expresión de Hayato y éste me sonrió maliciosamente, para señalar algún punto de la sala que quedaba a mis espaldas.
-Ella también tiene buena cara - me dijo.
Seguí el punto que él señalaba entre las butacas y vi a Sora allí sentada, apenas distinguía algo de su rostro, porque se había sentado al otra extremo de la sala, quizás para no molestar ni interferir con la prueba de sonido.
-¿Hace mucho que está aquí? – pregunté a Hayato.
-Acaba de entrar.
-Genial.
Unos minutos más tarde estábamos probando canciones con toda la banda, recorriendo el escenario para familiarizarnos con él y sus espacios. Además no había amplificadores que nos devolvieran nuestro sonido como era usual, todos nos conectamos de modo inalámbrico con los equipos y usábamos in-ears, esos pequeños aparatos con auriculares para escucharnos perfectamente bien sin depender de buenos amplificadores con el sonido de retorno sobre el escenario.
Una vez que tanto Todoki como nuestro representante, Takato, levantaron los pulgares en señal aprobatoria, descendimos y nos fuimos a la zona detrás del escenario.
Aguardé a que Sora me alcanzara para besarla y rodear sus hombros con mi brazo. El bajo colgado despreocupadamente en mi espalda oscilaba cuidadosamente.
-Creí que te aburrían las pruebas de sonido, y que llegarías más tarde.
-Podía soportar esta si considero que no te veré durante unos meses.
Asentí encantado. Noté que traía un bolso grande con ella.
-¿Qué traes? ¿Otra muda de ropa? – pregunté con picardía.
Ella me dio un pequeño golpecito en las costillas con el codo, ruborizándose.
-Claro que no. Les traje comida. Para que no tengan que salirse de los camerinos.
-Vaya, por eso querías pasar por tu casa…
-Cociné ayer en la tarde, concentrada en eso pude ignorar tus mensajes como me pidió Takeru.
-Siempre conspirando en mi contra…
-Por supuesto – afirmó ella.
Vimos a Akira y su novia discutiendo en voz baja en el pasillo, el resto se nos había adelantado bastante y ya estaban descansando en el backstage. Saludamos a la pareja con un gesto de la cabeza y nos apresuramos a ingresar al camerino principal.
Había una mesa con algo de comida y bebida, además de cómodos sillones y vestuarios con duchas.
Sora extrajo de su bolso lo que ella misma había preparado para la ocasión y luego saludó a Hayato y Kazehaya mientras ellos le sonreían ampliamente. Sabía que se caían bien mutuamente.
Al cabo de unos minutos entró un verdaderamente malhumorado Akira y se se sentó en el sillón más alejado de la sala.
Lo dejamos en paz hasta que un rato después se acercó tímidamente a robar un bocadillo mientras los restantes conversábamos sobre las expectativas de la gira.
Sora nos escuchana en silencio con una sonrisa y nos reíamos ante las ocurrencias de Hayato que hacían rabiar a su amiga Kazehaya. Definitivamente nos la pasaríamos genial viajando juntos. El señor T y Takato estaban concentrados en hacer llamadas e ignoraban todo lo que les rodeaba.
-Deberíamos prepararnos para el "meet and greet"- dijo de pronto Akira, acercándose al grupo.
Casi lo había olvidado. Era una oportunidad para intercambiar palabras con los fans, firmar autógrafos y acceder a tomarnos fotos. Así que nos encargamos de buscar los rotuladores y entrar en clima.
-¿Vendrás con nosotros? – le pregunté a Sora. Ella se levantó del sillón y estiró sus brazos, con el móvil en una de sus manos.
-No. Saldré a tomar el fresco, además Taichi estará por llegar con Mimi e Hikari.
-De acuerdo – me alegraba que ella también hiciera sus planes y no dependiera exclusivamente de mi presencia, como ocurría con la novia de Akira.
Teniendo eso en cuenta, me dirigí por el pasillo junto con los chicos en dirección a la puerta principal del teatro. Sora se escabulló por una puerta lateral por la cual estaba habilitada para salir y entrar a gusto.
Dejé que Takato se adelantara con Kazehaya y Hayato y esperé a que Akira pasara por mi lado.
-¿Cómo estás? -él se encogió de hombros.
-A punto de mandarla a la mierda.
-¿Tan así?
-Estoy harto. Celos a toda hora, escenitas en todo momento. Ni siquiera puedo disfrutar de lo que nos está pasando por su imperiosa necesidad de controlar lo que hago. Y el meet and greet tiene gran parte de la culpa en esto.
-Es muy insegura, ¿por qué no le dices que te acompañe para que entienda cómo es que funciona realmente?
Suspiró ruidosamente.
-Yamato, ella está loca. No importa si me aíslo en un rincón sin que nadie se me acerque, buscará el modo en el que pueda ponerse celosa. Cada vez que intento romper con ella es lo mismo, amenaza con que se hará daño y llora diciendo que tendría que ayudarla con su inseguridad.
-Vaya, es peor que Kurumi, y créeme que eso es mucho decir.
-Lo sé. – hizo una pequeña mueca – y yo que siempre me jacté de poder leer a las personas.
-Ha sabido manipularte, eso es todo. Pero apuesto que hallarás el modo de liberarte de esto.
-¿Es que no hay chicas normales y sanas que puedan entender que esto es parte de mi trabajo?
-Sí que las hay, tú y yo necesitamos a una Sora en nuestras vidas – interrumpió Kazehaya. Se había acercado a nosotros mientras que los funcionarios del teatro organizaban las sillas y la mesa en la que nos ubicaríamos. Los fans aún no ingresaban.
Me eché a reír, pero consideraba que tenían razón. Sabía que Sora era el tipo ideal de pareja para alguien como nosotros, en parte por haber crecido con la relación a distancia muy presente entre sus padres.
Nos ubicamos en nuestros lugares y vimos abrirse las puertas. Un grupo de chicos y chicas de varias edades ingresaron al hall donde estábamos y caminaron ordenadamente según les indicaba el personal de seguridad. La primer firma que estampé en una foto de la banda me hizo centrarme en la realidad de golpe.
Aquel día comenzaría mi carrera a lo grande.
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