Cuando Percy despertó estaba rodeada por tres adultos y un cerdito.
La azabache se escondió de las miradas bajo la cobija.
—No estoy —fue lo primero que salió de sus labios, sintiendo entonces lo seca que tenía la garganta.
Jiraiya miró a Tsunade y le hizo señas, él sería el primero en acercarse.
Retiró la cobija de encima de Percy, quién intentó volver a tomarla y taparse pero un pinchazo de dolor nació desde las palmas de sus manos, llevando entonces su atención a ellas, estaban vendadas y la semidiosa entonces recordó que había parado una espada con sus manos.
—Hice lo mejor que pude —le dijo Tsunade, mirando las manos vendadas de Percy—. Jiraiya recomendó meterte en el agua un buen rato, dijo que eso ayudaría a tu curación.
Percy utilizó sus dientes para deshacerse de las vendas en sus manos y revelar sus heridas. Eran apenas dos pequeños cortes que ya había cicatrizado en sus bordes.
Flexionó sus dedos, parecía que todo estaba bien.
—¿Lo mataron? —preguntó ella simplemente, volviendo a acomodarse las vendas en sus manos con cuidado, Percy entonces notó que la venda en su antebrazo derecho había desaparecido, por lo que Tsunade y Shizune ya debían saber de su tatuaje.
—Lograron escaparse —le dijo Jiraiya, haciendo qué Percy hiciera una mueca.
Y entonces, Tsunade explotó.
—¡¿No piensas explicarnos porque nos mentiste con tu apariencia y tu nombre?! —gritó la rubia, perdiendo los nervios, aquella chica se había presentado como Hanako con un aspecto mayor y ahora tenía a una niña de tal vez 12 o 13 años frente a ella.
Percy parpadeó.
—Tsunade-sama —intercedió Shizune—, acaba de despertarse, hay que ser pacientes.
—Está bien —habló Percy, acomodándose en su cama—, en realidad creí que Jiraiya ya las había puesto al tanto. Lamento las mentiras pero fue él quien me dijo que debía venir encubierto —Jiraiya sonrió inocentemente a las dos otra mujeres presentes—. Mi nombre real es Perceia Jackson, aunque prefiero Percy y soy miembro del Equipo 7, por lo que soy compañera de Naruto y apreciaría si él no se enterara de esto.
A Tsunade le dió un tic en el ojo, aquella chica era compañera de Naruto pero la diferencia de poder era enorme, podía estar casi al nivel de Kakashi incluso.
—Lo que no fue mentira es que Percy es mi subordinada, yo soy responsable de ella, su tutor —comenzó a hablar Jiraiya también—. Percy es... especial.
—Gracias —dijo la azabache con una sonrisa mientras se inclinaba por un vaso de agua en una mesa a lado de su cama, Shizune se acercó a ayudarla a tomarlo pues aún no podía usar sus manos del todo.
—Sabes a lo que me refiero —le dijo Jiraiya, rodando sus ojos y entonces, empezó a explicarle a Tsunade la verdadera historia de Percy y lo que había detrás de esa dulce apariencia de niña.
—Ahora que piensas ser la Godaime Hokage, puede que ustedes puedan hablar sobre una alianza, ¿no? —preguntó Jiraiya, al finalizar su relato.
Tsunade había puesto su expresión pensativa.
—Está bien si quiere pensarlo mejor —le dijo Percy, encogiéndose de hombros—, es algo muy grande pensar en una alianza con un mundo nuevo. Y yo esperaré por su respuesta al tiempo en el que le sirvo como una fiel kunoichi a Konoha.
—¡¿Godaime Hokage-sama?! —gritó Naruto al enterarse, Tsunade asintió—. ¿Tsunade-obāchan será la Godaime Honage a partir de hoy?
—No pareces muy contento, Naruto —le dijo Jiraiya.
Mientras tanto, Percy trataba de comerse un pastelillo sin tirarlo en el proceso, aún llevaba sus manos vendadas y aquello le era más complicado. Otra vez lucía como Hanako, y aquello seguía siendo bastante raro para Tsunade, quién estaba sentada a su lado pero había decidido confíar en Percy pues después de todo, Jiraiya confiaba en ella.
—Es que comparada con el Sandaime, no me inspira confianza —le respondió Naruto a Jiraiya—. Es violenta, parece egoísta, desperdicia el dinero, es pícara y tonta. Me preocupa si hará bien su trabajo o no.
Tsunade ya tenía el ceño fruncido mientras miraba a Naruto. Percy se mantuvo callada, demasiado ocupada con su bocadillo.
—Tsunade-sama, pidamos algo de comer —le dijo Shizune, tratando de evadir otra pelea.
—Además, es una vieja de 50 años haciéndose pasar por una joven —siguió el rubio—. Un Hokage no debería engañar a los demás.
Tsunade se inclinó sobre la mesa hasta llegar a dónde Naruto estaba.
—¡Salgamos a la calle, mocoso!
Algunas cosas nunca cambian, pensó Percy mientras seguía a los demás afuera.
—Aunque no lo parezca, voy a ser la Godaime Hokage —le dijo Tsunade, una vez que estuvieron en la calle, Naruto la encaraba a unos metros de distancia—. Pelear contra un enano es pan comido, me bastará con un solo dedo.
—¡No me subestimes por ser un niño! —le dijo Naruto—. Todavía no estoy listo, pero un día seré Hokage.
Jiraiya ayudaba a Percy a comerse el pastelillo mientras también mantenía su atención en la pelea.
Naruto se lanzó hacia Tsunade, listo para darle un puñetazo en la cara pero la rubia lo esquivó inclinandose. Utilizó su dedo índice para mandar a volar el hitae-ate de Naruto mientras volvía a enderezarse y se preparó para pegarle con su dedo, logrando que Naruto cerrara los ojos y esperara por un impacto que nunca llegó.
En cambio, se ganó un beso en la frente.
—Conviértete en un gran hombre —le dijo Tsunade con una sonrisa.
Naruto también sonrió cuando salió de su sorpresa.
—¡Sí!
Percy se encontró con Naruto y Tsunade en la entrada del hospital, se encontraba saltando en su lugar, ansiosa porque la rubia curara a Kakashi y a Sasuke.
La excusa de Percy para su ausencia había sido que había ido con sus padres es uno de sus viajes y recién regresaba y se enteraba de todo lo que había pasado, nadie sospecho nada de su mentira.
La primera parada fue con Sasuke, dónde se encontraron a Sakura.
—¡Sakura-chan, Sakura-chan! —llegó Naruto, emocionado, seguido de Percy—. No te preocupes, traje a alguien asombroso. Sasuke se recuperará enseguida.
Tsunade comino hasta estar a un lado de la camilla de Sasuke.
—Guy-sensei me dijo que vendría —le dijo Sakura a Tsunade con una sonrisa—. Ayude a Sasuke-kun, por favor.
—Claro, déjamelo a mí —le dijo Tsunade, regresandole la sonrisa.
La rubia puso una mano en la frente de Sasuke, la cuál comenzó a brillar de un color verde demostrando que estaba usando su ninjutsu médico.
Cuando terminó, Sasuke abrió los ojos.
—¡Sasuke! —saludaron Percy y Naruto, inclinándose para ver mejor al Uchiha.
—Sasuke-kun —dijo Sakura con la voz entrecortada y Percy pudo adivinar que estaba por romper en lágrimas.
Sasuke se enderezó, sentándose en la cama, su mirada parecía ausente. Sakura entonces avanzó hasta él y lo abrazó, llorando.
La sonrisa de Naruto se borró de su rostro al ver la escena, cosa que a Tsunade no le pasó por alto. Parece que el pequeño hiperactivo tiene una debilidad, pensó Tsunade pero entonces vió a Percy tomar la mano de Naruto y sonreírle cambiando entonces el ánimo del rubio por completo mientras un sonrojo apenas coloreaba sus mejillas. Naruto le sonrió de vuelta y apretó su mano cariñosamente para después voltear a ver a Tsunade con un brillo especial en sus ojos, sorprendiendo a la Hokage, ¿tan grandes eran sus sentimientos por Percy?
—¡Vamos por el siguiente! —dijo el rubio mientras salía por la puerta con Percy acompañándolo.
Kakashi tenía cara de agotamiento, más de lo normal pues en realidad siempre tenía una mirada cansada.
—Es lamentable —le dijo Tsunade—. Oí que te vencieron dos matones, pensaba que eras un genio, ¿qué es lo último que recuerdas?
Kakashi cerró los ojos un momento, lo último que recordaba haber visto fue una cabellera pelirroja.
—Lamento decepcionarla —fue lo primero que dijo después de volver a abrir su ojo—. Lo último que recuerdo fue una chica pelirroja llegando.
Percy jugó a la tonta mientras recibía una mirada curiosa de Tsunade.
—Ya, creo que la conocí —fue lo que dijo la rubia pero entonces Naruto saltó.
—¡Sí! Seguro que fue Hanako-nēchan, lástima que ya se fue de la aldea —dijo el rubio, saltando en su lugar y entonces volteó a ver a Percy—. ¡Era genial, Percy!
Percy se sonrojó por la manera en la que Naruto hablaba de ella pero de cualquier manera asintió.
—Apuesto a que si.
—¡Kakashi-sensei ya está curado! —volvió a saltar el rubio—. Solo falta cejotas.
Guy entonces saltó desde su lugar.
—¡Rápido, vaya a examinar a mi querido discípulo Lee, por favor!
Ahí acababa el viaje de Percy al hospital, Lee y ella en realidad no habían hablado ni convivido y pensó que lo mejor para él sería ver caras conocidas, cómo Naruto y su sensei. Ella no tenía que ver nada con su recuperación como Tsunade o Shizune.
Fue por eso que se quedó con Kakashi.
—Te ves miserable —le dijo Percy y Kakashi la miró con cara de pocos amigos—. ¿Quieres que traiga algo de comer, Kakashi-sensei? Tiene un tiempo que no estoy en la aldea y extrañé la comida local.
Kakashi la miró unos segundos antes de asentir, después de decirle a la azabache que era lo que quería, la vió abrir la ventana y saltar hacia afuera para después dirigirse a sus destinos.
Percy le caía bien, cuando hablaba con ella era como hablar con una persona de su edad, con una amiga más que con una alumna.
Suspiró mientras se acomodaba en su cama y miraba a la nada. Sus pensamientos se fueron al lugar de siempre, cosa que hizo que le diera un dolor de cabeza.
Psique vivía en sus pensamientos y salía constantemente a recordarle su existencia y la última vez que se habían visto.
El único problema era que Kakashi no podía recordarla, no del todo.
Recordaba su aroma, el sonido de su risa, y el tacto de sus labios contra los suyos pero cuando intentaba recordar el color de su cabello no podría, le llegaba una imagen borrosa y caleidoscopica dónde su cabello podía pasar de un marrón rojizo a un castaño oscuro y hasta un negro azabache.
Sus rasgos fáciles que sabía eran hermosos tampoco llegaban a su mente, no podía ponerle rostro a la chica de la que se había interesado, la chica a la que había deseado.
Percy llegó poco después, logrando sacarlo de sus pensamientos al ver todo lo que cargaba en sus manos pues era una gran cantidad de comida.
Comieron mientras Percy balanceaba su pies a un centímetro del piso pues estaba sentada en un banco algo alto. Ella le contaba sobre el supuesto viaje que había tenido con su madre, el cuál no fue más que una memoria de hace ya años cuando salía con Sally a Montauk.
SI Kakashi cerraba su ojo, bien podía imaginarse que estaba hablando con una compañera, con una amiga pero volvía a abrirlo para encontrarse con el inocente rostro de su alumna.
